El riego es y ha sido siempre el elemento fundamental de toda plantación. Desde hace siglos, el hecho de poder contar con un correcto sistema de reparto de aguas ha sido el determinante a la hora de alcanzar o no el éxito.
Aunque la tecnología ha aumentado de manera evidente, la importancia del regadío sigue totalmente vigente, por motivos de ahorro de agua y correcta dosificación, para asegurar el máximo aprovechamiento de los recursos hídricos, actualmente muy escasos. Por suerte, tú puedes echar mano de los avances de la técnica y de la ciencia para mejorar el sistema de regadío de tu propia plantación, sea esta del tipo que sea. Un ejemplo claro es el de los filtros de anillas.
Qué es un filtro de anillas y para qué sirve
Se trata de un obstáculo que se coloca en el caudal del agua destinada al riego. Está conformado por anillas ranuradas colocadas dentro de un cartucho con un mayor o menor nivel de densidad.
Estas se presionan unas con otras, de manera que dejan entre ellas unos pequeños huecos para que se introduzca el agua en su camino a la plantación. La filtración se realiza haciendo pasar el agua “bruta” a presión a través de un conjunto de anillas ranuradas, que se encuentran comprimidas unas contra otras, formando un cilindro.
Podemos decir, por tanto, que el filtrado por anillas es una combinación de la filtración en superficie y en profundidad.
El agua, cuando se toma de su origen -embalse, pozo, manantial, etc.-, va cargada de múltiples elementos de desecho que no son convenientes para los emisores de riego. Un filtro de anillas es el elemento que impide que tales partículas avancen.

Qué debes analizar antes de instalarlo
A la hora de comprar un filtro de anillas, al igual que al momento de adquirir cualquier otro tipo de producto para el riego, es fundamental saber qué se está adquiriendo. Únicamente de esta forma puedes contar con la seguridad de que cumplirá con tus expectativas y con la misión que le has encomendado.
La elección del filtro depende de la calidad del agua a filtrar y del caudal.
Calidad del agua
Antes de decidir la instalación, conviene valorar si el agua procede de un pozo, un pantano, una balsa, un manantial o una comunidad de regantes, además de observar qué tipo de contaminantes contiene.
Yo riego una parcela que el agua nos viene de una Comunidad de regantes, y esta viene ya filtrada desde unas balsas donde se almacena, y a pie de finca tenemos otro filtro, y es de malla.
El agua residual normalmente es más problemática que aguas de pozo o pantano, y aun así no nos da problemas, solo en las arrancadas que arrastra la suciedad que queda en los tubos y hay que limpiar un par de veces.
En aguas que arrastran arena, materia orgánica, moho, suciedad procedente de acequias o residuos acumulados en arquetas, la frecuencia de limpieza puede aumentar considerablemente.
La diferencia es que por aquellos entonces, el agua venía por acequias de cemento, y tenía que cruzar los caminos por debajo de ellos, a través de arquetas. Estas arquetas, creaban suciedad, moho, etc. y con los filtros de anillas, prácticamente no podía regar, ya que tenía que estar limpiándolos constantemente, en cambio el de malla aguantaba más tiempo hasta que pedía limpieza.
Caudal de trabajo
También debes conocer el caudal que debe atravesar el equipo. Un filtro insuficiente puede colmatarse rápidamente y provocar pérdidas de presión, mientras que una instalación correctamente dimensionada ofrece más autonomía y un funcionamiento más estable.
Que conste que un filtro se colmate depende de la calidad del agua y del caudal que le hagamos pasar y por ello el volumen de agua que es capaz de filtrar hasta que tenemos que limpiarlo.
Al final con los años me hice una hoja de excel en la que introduzco el caudal a filtrar y me devuelve la superficie filtrante.
La comparo con la información de los fabricantes y MI EXPERIENCIA y no me he equivocado nunca.
Grado de filtración
Los filtros tanto de malla como de anillas funcionan igual, todos filtran según las micras. A más micras más fino y más filtración, si el agua está muy sucia los dos se van a lodar si es fino, en estos casos lo suyo es poner dos uno con menos micras y un segundo más fino.
Hay que destacar independientemente de las micras, que hasta los de mayor tamaño, están calculados para filtrar sin que se loden los goteros.
En los filtros la cosa está chupada: Filtración acorde a lo que el fabricante del gotero nos diga, habitualmente 130 micras.
En muchas instalaciones de riego, tipo pozos, o pantanos, donde las aguas van relativamente limpias, no es necesario poner dos filtros, y ahí es donde tampoco debemos escoger el tamaño más pequeño, ya que se tapizaría enseguida, cosa que sucede más rápidamente con el de anillas.
Si se ensucian muy rápido, como no vamos a poder cambiar las necesidades del árbol, la calidad del agua ni la fuente, prohibido quitar anillas o modificar los filtros.
La solución es colocar más filtros en paralelo o sustituir el que tengamos por unos de mayor capacidad.
Pasos para instalar un filtro de anillas
1. Define el punto de instalación
El filtro debe colocarse en el caudal del agua destinada al riego, antes de que el agua llegue a los emisores.
Cuando se utilizan varios filtros, también pueden instalarse en distintos puntos del sistema. El ponerlos en serie viene bien como filtro de seguridad: El cabezal con su filtración en abono y con filtro primario, y luego a la entrada de cada sector un filtro semiautomático.
La instalación debe facilitar el acceso al cartucho, a las anillas y a los elementos de limpieza. También debe dejar espacio suficiente para realizar las operaciones de mantenimiento sin desmontar innecesariamente otros componentes.
2. Comprueba el sentido de circulación del agua
La filtración se realiza haciendo pasar el agua “bruta” a presión a través de un conjunto de anillas ranuradas.
Por este motivo, el filtro debe incorporarse respetando el sentido de circulación indicado por el fabricante. La entrada y la salida deben quedar conectadas correctamente para que el agua atraviese el conjunto filtrante antes de dirigirse a la plantación.
3. Dimensiona correctamente el conjunto filtrante
Lo importante al final es cubicarlos correctamente y no quedarnos cortos.
Si el caudal necesario supera la capacidad de un único equipo, puedes colocar varios filtros en paralelo. Esta configuración aumenta la superficie filtrante disponible y puede reducir la frecuencia con la que cada unidad necesita ser limpiada.
Cuando son varios los filtros que se instalan, su lavado suele ser siempre automatizado.
En muchas instalaciones de riego, tipo pozos, o pantanos, donde las aguas van relativamente limpias, no es necesario poner dos filtros.
En cambio, si el agua está muy sucia los dos se van a lodar si es fino, en estos casos lo suyo es poner dos uno con menos micras y un segundo más fino.
4. Instala los elementos de control y limpieza
Para esta maniobra de limpieza o contralavado, cuando se realiza de manera automática, se requiere una presión alta.
Cuando se hace de manera manual, obliga a desmontar la carcasa que aloja las anillas, sacarlas, soltarlas y proyectar contra ellas agua a presión.
Si se aprecia que existe mucha suciedad, es preferible realizar la limpieza de las mismas mediante inmersión en alguna disolución ácida.
El sistema debe quedar instalado de manera que puedas controlar la presión y detectar cuándo el filtro empieza a colmatarse. La revisión periódica permite actuar antes de que la suciedad alcance los goteros.
5. Comprueba el funcionamiento
Una vez instalado el filtro, verifica que el agua circula correctamente y que llega a los sectores de riego con la presión necesaria.
Comprueba también que no existen fugas en las conexiones y que el caudal se mantiene estable durante el funcionamiento.
En caso de instalar un sistema automático o semiautomático, comprueba el ciclo de limpieza y el tiempo necesario para que el equipo vuelva a estar operativo.
Cómo funciona el filtrado por anillas
El método de filtrado por anillas incorpora en su interior anillas para realizar la función de filtrado.
Estas anillas se presionan unas contra otras y forman pequeños pasos por los que atraviesa el agua. Las partículas retenidas quedan atrapadas en la superficie y en los espacios interiores formados por las ranuras.
Se trata de un sistema de filtrado que ha evolucionado mucho, desarrollándose mejoras en cuanto a su precisión, automatización, disposición, funcionamiento, presión mínima de trabajo y materiales empleados en su fabricación.
| Elemento | Función |
|---|---|
| Anillas ranuradas | Realizar la función de filtrado |
| Cartucho | Alojar las anillas |
| Presión del agua | Hacer pasar el agua a través del conjunto filtrante |
| Contralavado | Limpiar el sistema de filtración |
Limpieza y mantenimiento del filtro
Su limpieza, que es clave para que mantenga sus propiedades de filtrado, es muy sencilla.
Cuando se hace de manera manual, obliga a desmontar la carcasa que aloja las anillas, sacarlas, soltarlas y proyectar contra ellas agua a presión.
Si se aprecia que existe mucha suciedad, es preferible realizar la limpieza de las mismas mediante inmersión en alguna disolución ácida.
La periodicidad de la limpieza dependerá de la calidad del agua, del caudal y de la superficie filtrante disponible.
Si se ensucian muy rápido, como no vamos a poder cambiar las necesidades del árbol, la calidad del agua ni la fuente, prohibido quitar anillas o modificar los filtros.
La solución es colocar más filtros en paralelo o sustituir el que tengamos por unos de mayor capacidad.
Lavado manual
- Desmontar la carcasa que aloja las anillas.
- Sacar las anillas del cartucho.
- Soltar las anillas para que queden separadas.
- Proyectar contra ellas agua a presión.
- Si existe mucha suciedad, realizar la limpieza mediante inmersión en alguna disolución ácida.
- Volver a colocar las anillas y cerrar la carcasa.
Lavado automático
Cuando son varios los filtros que se instalan, su lavado suele ser siempre automatizado.
Para esta maniobra de limpieza o contralavado, cuando se realiza de manera automática, se requiere una presión alta.
Siendo automáticos, sin duda malla, pero bien cubicados que los “especialistas” han hecho desastres gordos y caros.
Automático de malla por la eficiencia, porque en 15/20 segundos están limpios, y porque requieren casi la mitad de presión para limpiar. Además bien instalados con los complementos que toca, puedes regar mientras se limpian.
Lavado semiautomático
Tenemos la opción para el que no quiera o pueda gastar lo que cuesta un automático de malla, que es un semiautomático de malla.
Cuesta casi lo mismo que uno manual, pero no hay que abrirlo para limpiarlo. En 8 segundos lo tienes circulando de nuevo.
Filtro de anillas, filtro de malla o filtro de arena
Los filtros de malla constan de una carcasa generalmente metálica, de forma cilíndrica que aloja en su interior al elemento filtrante.
El elemento filtrante está conformado por un soporte perforado metálico o plástico recubierto por una malla. En algunos casos el elemento filtrante es doble, empleándose como soporte dos cilindros concéntricos.
Los filtros de malla se utilizan principalmente para filtrar aguas con contaminantes inorgánicos como arenas de distintas clases y moderadas cantidades de contaminantes orgánicos.
Este tipo de filtros tienen la función de realizar un tamizado superficial del agua, reteniendo las partículas que tienen un tamaño mayor que los orificios de la malla.
Existen filtros de malla manuales, semiautomáticos y automáticos.
En los manuales, hay que extraer el cartucho y lavar con agua a presión, y en caso necesario, con la ayuda de un cepillo limpiarlo manualmente, recomendándose sumergir el cartucho periódicamente en una solución ácida, que sea capaz de eliminar completamente los restos atrapados en la malla.
Los semiautomáticos, también denominados centrifugadores, aprovechando el efecto centrifugador que se le confiere al flujo de agua, por medio de una placa perforada alojada en la entrada del filtro, consiguen mantener en parte limpia la malla.
Que conste que la filtración de arena bien llevada es la más eficaz con diferencia, pero es la que más implicación y espacio nos exige.
Pero atención que los filtros de arena son muy puñeteros si no les hacemos las limpiezas a tiempo por lo podríamos llegar a pensar que estamos filtrando cuando realmente el filtro se ha colmatado y sólo está dejando pasar el agua sin filtrar.
El tema de que en este caso los goteros se obturasen, pueden ser por varios factores, pero en el caso de que fuese por arcillas expansivas disueltas en el agua, los filtros de riego habituales de malla y anillas, que son de 130 micras no son capaces de retener las partículas de ese tamaño.
En esos casos me iría a una arena sí o sí, pero con un medio filtrante específico para este tipo de suciedad.
Configuraciones posibles del sistema
Un filtro de anillas
En aguas relativamente limpias puede ser suficiente instalar un solo filtro de anillas, siempre que su capacidad se ajuste al caudal requerido y al grado de filtración recomendado por el fabricante de los goteros.
Dos filtros en serie
El ponerlos en serie viene bien como filtro de seguridad: El cabezal con su filtración en abono y con filtro primario, y luego a la entrada de cada sector un filtro semiautomático.
También puede utilizarse un primer filtro con menos micras y un segundo más fino cuando la calidad del agua exige una filtración progresiva.
Varios filtros en paralelo
La solución es colocar más filtros en paralelo o sustituir el que tengamos por unos de mayor capacidad.
Esta alternativa resulta especialmente útil cuando un único equipo se ensucia demasiado rápido por el caudal elevado o por la carga de partículas del agua.
Filtrado complementario
Yo hace muchos años tenía un riego por goteo para la huerta. usaba primero el de diatomeas y después el de mallas, y a la salida tenia instalado un dosatrón por impulsos para aplicar el abonado, o los ácidos para desincrustar la cal de los goteos.
Errores que debes evitar
- Instalar un filtro sin valorar la calidad del agua.
- Elegir el equipo únicamente por su precio.
- Ignorar el caudal que debe atravesar el sistema.
- Escoger el tamaño más pequeño cuando el agua contiene muchas partículas.
- Quitar anillas o modificar los filtros para retrasar la limpieza.
- Instalar un equipo con una superficie filtrante insuficiente.
- Retrasar el lavado hasta que el sistema se haya colmatado.
- Descuidar la limpieza de los tubos durante las arrancadas.
- Utilizar un filtro de malla o de anillas para arcillas expansivas disueltas cuando el problema requiere un medio filtrante específico.
Cómo elegir un filtro de anillas de calidad
Tal y como ocurre con otros muchos productos de todo catálogo de riego, los hay de buena y de mala calidad.
Si tú deseas buenos resultados, has de tratar de apostar por aquellos que respondan a los más altos estándares de control en su producción.
- Calidad garantizada por un buen fabricante.
- Durabilidad y resistencia gracias a buenos materiales.
- Adaptabilidad a tus necesidades particulares.
- Tanto en lo que refiere al tipo de filtrado que precisas según la clase de partículas como al tamaño del caudal de agua que necesitas.
- Buen servicio postventa.
- Asesoramiento personalizado.
- Precios lo suficientemente competitivos.
Con los consejos que te acabamos de ofrecer ya sabes qué debe tener un filtro para ser de calidad. Pues bien, nosotros te aconsejamos que acudas siempre y en todo caso a tiendas especializadas.
Comercios que, de manera online, te ofrecen un catálogo amplio y variado de elementos relacionados con el riego.
En Riegopro estamos para asesorarte, contamos con un stock físico amplio y variado.
Filtro De Anillas || Riego Tecnificado 💧
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