Cómo limpiar el radiador y la turbina del aire acondicionado

Para limpiar la turbina y el radiador del aire acondicionado hay que diferenciar entre el mantenimiento doméstico que autoriza el fabricante y la limpieza interna que debe realizar personal cualificado. El usuario puede limpiar los filtros, el panel frontal, la carcasa y las zonas accesibles con el equipo completamente desconectado, pero no debería desmontar la unidad ni intervenir por su cuenta en la turbina, la batería evaporadora, el motor o el circuito frigorífico.

La turbina de impulsión y la batería del evaporador sí acumulan suciedad, moho y biopelícula, y eso sí afecta al aire que respiras. Pero limpiarlos por dentro no es una tarea doméstica. El fabricante lo prohíbe por escrito en el manual que viene con el equipo, y el motivo no es comercial: es riesgo eléctrico, daño irreversible al aluminio de la batería y posibilidad de tocar un circuito de refrigerante sellado.

Por qué es importante limpiar el aire acondicionado

Limpiar el aire acondicionado regularmente es importante para mantener la eficiencia y prevenir problemas de salud debido a la acumulación de polvo y suciedad. El intenso uso de este aparato provoca desgastes y suciedad acumulada que puede dar lugar a un consumo poco eficiente y, por ende, aumentar el gasto energético.

La falta de limpieza puede provocar una menor eficiencia del aparato, vida útil más corta, problemas de calidad del aire y un mayor riesgo de averías. Cuando el sistema no puede mover suficiente aire, el evaporador puede enfriarse demasiado, provocando ciclos cortos y frecuentes que desgastan componentes y elevan el consumo energético.

Además, la falta de circulación adecuada puede generar acumulación de humedad y favorecer la formación de moho en el sistema, comprometiendo la calidad del aire interior. Esto se traduce en un menor rendimiento y en posibles averías si no se detecta y corrige a tiempo.

Qué es la turbina y por qué se ensucia

La turbina de impulsión es un ventilador cilíndrico situado detrás de la batería evaporadora. Es el verdadero pulmón del sistema, el encargado directo de empujar de manera continua el caudal de aire hacia el interior de la estancia.

Al situarse inmediatamente detrás de la batería evaporadora, la turbina opera en un entorno propenso a la humedad generada por la condensación. Con el uso diario, el polvo fino y los residuos ambientales que logran sortear los filtros se adhieren a los álabes húmedos, compactándose y creando una biopelícula densa.

Una de las causas más frecuentes de que la turbina de un sistema de aire acondicionado esté sucia es la presencia de polvo, polen, y partículas en el ambiente que terminan depositándose en las aspas y en el filtro del aparato. Además, la acumulación de suciedad puede agravarse si el equipo no recibe un mantenimiento regular, permitiendo que el polvo se adhiera y se compacte con el tiempo.

Factores que favorecen la acumulación de suciedad

  • Falta de limpieza periódica: La acumulación progresiva de suciedad en las aspas y en el filtro reduce la eficiencia del sistema y puede causar un sobreesfuerzo en la turbina.
  • Ambientes con alta humedad: La humedad favorece el crecimiento de moho y la acumulación de partículas pegajosas en las componentes del sistema.
  • Filtros obstruidos o dañados: Cuando los filtros no se cambian a tiempo, la suciedad no se retiene eficazmente, circulando hacia la turbina y otras partes del sistema.
  • Alta concentración de partículas en suspensión o poca ventilación.
  • Uso intensivo del equipo durante periodos prolongados.

Este escenario se transforma rápidamente en el caldo de cultivo perfecto para la proliferación de hongos, bacterias y malos olores que se dispersan de forma directa en el ambiente. Aunque los filtros tradicionales logran retener las partículas de mayor tamaño, elementos volátiles como el polvo fino, los ácaros y las esporas de moho consiguen atravesar las mallas, depositándose firmemente sobre la superficie de la turbina.

Cómo saber si la turbina está sucia

Detectar una turbina sucia no siempre requiere abrir el aparato, aunque en algunos casos puede ser necesario. Lo primero que notamos cuando la turbina está llena de suciedad es una disminución del rendimiento, tanto en frío como en calor, y un mal suministro de aire.

Un caudal de aire reducido no solo afecta la sensación de confort en la estancia, sino que también compromete la eficiencia del aire acondicionado. Los síntomas más habituales son los siguientes:

  • Flujo de aire reducido que sale de las rejillas de ventilación, incluso cuando la velocidad del ventilador está configurada al máximo.
  • Olor a humedad o moho durante los primeros minutos de funcionamiento.
  • Polvo visible o rayas oscuras alrededor de las aberturas de ventilación.
  • Manchas oscuras visibles entre las lamas de salida.
  • Ruidos extraños de traqueteo, chasquido o zumbido provenientes de la unidad interior.
  • Vibraciones nuevas durante el funcionamiento.
  • Facturas de energía más altas de lo habitual sin ningún cambio en los hábitos de consumo.
  • Goteo o acumulación de agua cerca de la unidad interior.
  • Disminución de la eficiencia de enfriamiento.
  • Olores desagradables por la proliferación de moho o bacterias en las aspas sucias.

Cuando la turbina está sucia, el aire puede botar agua en diversas ocasiones y, después de un rato encendido, vuelve a enfriar, pero haciéndolo de manera forzada. El goteo por la unidad interior suele apuntar a la bandeja de condensados o al desagüe, no necesariamente a la turbina.

Con filtros limpios y alguno de estos síntomas persistente, el problema está por dentro y la respuesta correcta es un aviso, no un destornillador. Distinguir un desequilibrio causado por suciedad de un fallo mecánico del ventilador exige abrir la unidad, y eso ya es trabajo de técnico.

Qué efectos produce una turbina sucia

Reducción del caudal de aire

La acumulación de sedimentos y grasa destruye por completo el diseño aerodinámico original de los álabes. La suciedad bloquea físicamente los canales de paso, reduciendo notablemente el caudal impulsado y provocando que al equipo le cueste mucho más tiempo alcanzar la temperatura deseada.

Otra causa frecuente es la presencia de obstáculos en las salidas de aire o conductos bloqueados, que limitan el flujo y generan una presión excesiva en el sistema. Además, componentes como las aspas del ventilador desgastadas o dañadas pueden disminuir la fuerza con la que el aire se distribuye en la habitación.

Sobreesfuerzo del motor

Al incrementarse el peso de la estructura de forma irregular, la turbina sufre un desequilibrio dinámico. El motor del ventilador se ve obligado a trabajar forzado para romper esa resistencia, lo que genera vibraciones molestas, ruidos extraños en el split y un desgaste prematuro de los rodamientos internos.

Aumento del consumo energético

Cuando el sistema opera forzado, la ineficiencia se dispara. Al no disiparse correctamente el frío de la batería por la falta de un caudal de aire óptimo, el compresor debe mantener ciclos de trabajo sustancialmente más largos.

Esto se traduce de inmediato en un incremento visible en la factura de la luz. Por el contrario, un procedimiento de saneamiento periódico garantiza que el aire circule sin obstáculos, logrando un enfriamiento rápido, un consumo eléctrico equilibrado y un funcionamiento silencioso que prolonga los años de servicio de la máquina.

Problemas de calidad del aire

Al encender el climatizador, la rotación de la turbina actúa como un difusor mecánico que esparce estos alérgenos por todo el espacio. Este fenómeno puede provocar irritaciones de garganta, tos persistente, sequedad ocular y el empeoramiento notable de procesos asmáticos o alérgicos, además de generar los desagradables olores a humedad tan frecuentes en entornos mal higienizados.

La humedad y el crecimiento microbiano en interiores se relacionan con un aumento de la prevalencia de síntomas respiratorios, alergias y asma, además de alteraciones del sistema inmunitario. La recomendación principal no es desinfectar, es prevenir la humedad persistente y el crecimiento microbiano en las superficies interiores.

Qué partes del aire acondicionado deben limpiarse

Un mantenimiento integral debe tratar la turbina, los filtros, la batería evaporadora y la bandeja de drenaje como un conjunto, y no como elementos independientes. La turbina forma parte de un circuito de aire interconectado, y si el resto de los elementos permanece sucio, el equipo seguirá generando malos olores y un rendimiento deficiente a corto plazo.

ComponenteProblema que puede causar la suciedadTipo de intervención
FiltrosReducen el caudal y permiten que la suciedad llegue a la turbina cuando están saturados.Mantenimiento doméstico según el manual.
Batería o serpentín evaporadorAcumula polvo, grasa y humedad; reduce la eficiencia térmica.Limpieza técnica cuando está sucia.
TurbinaDisminuye el flujo de aire, genera ruido, vibraciones y malos olores.Intervención de personal cualificado.
Bandeja de drenajePuede acumular agua, bacterias y moho; favorece el goteo.Revisión y limpieza técnica si está obstruida.
Rejillas y salidas de aireAcumulan polvo visible y pueden limitar la salida de aire.Limpieza doméstica con bayeta de microfibra.
Unidad exteriorLas hojas, el polvo y las obstrucciones limitan el intercambio de aire.Limpieza exterior cuidadosa; revisión técnica si es necesario.

Qué puede limpiar el usuario en casa

El mantenimiento doméstico que sí autoriza el manual incluye los filtros de aire, el panel frontal y la carcasa. Todos los datos de este apartado salen del manual Daikin citado; verifica los tuyos en el manual de tu modelo, porque cambian.

1. Desconectar completamente el equipo

Por seguridad, debemos desconectar el equipo de aire acondicionado. Parar el equipo con el mando a distancia no es desconectarlo: el circuito sigue con tensión.

Antes de proceder a la limpieza, asegúrese de parar el funcionamiento del sistema, así como de apagar el disyuntor o desconectar el cable de alimentación. De lo contrario, pueden producirse descargas eléctricas y lesiones.

Esta advertencia se aplica incluso a la limpieza de los filtros y el panel frontal. Si no tenemos un enchufe directo, podemos quitar la luz de toda la vivienda mediante el interruptor automático.

2. Limpiar los filtros

Los filtros del aire son componentes clave que atrapan el polvo y otras partículas pequeñas. Retira los filtros según las instrucciones del fabricante y límpialos.

El fabricante recomienda limpiarlos cada dos semanas. El procedimiento que describe es: empujar la pestaña central de cada filtro y tirar hacia abajo, extraerlos, lavarlos con agua o aspirarlos y, si el polvo no sale con facilidad, sumergirlos entre 10 y 15 minutos en agua tibia con un detergente neutro diluido.

En el caso de que los filtros sean reutilizables, puedes lavarlos con un limpiador multiusos y una bayeta o trapo. Enjuágalos y déjalos secar por completo antes de volver a ponerlos.

Después, secarlos a la sombra y volver a colocarlos en su posición original. No deben estar húmedos antes de volver a colocarlos en su lugar, de lo contrario serán el mejor medio para la proliferación de hongos y bacterias, lo cual afecta la salud.

En los modelos que incorporan filtro desodorizante de apatito de titanio y filtro de partículas de plata, el manual indica limpiarlos con agua cada seis meses y sustituirlos cada tres años.

3. Limpiar el panel frontal, la carcasa y las rejillas

Utiliza una bayeta de microfibra humedecida para limpiar las rejillas y salidas de aire. Esta zona es donde la suciedad y polvo está más visible y podrás limpiarla con facilidad.

Para limpiar el panel frontal y la carcasa se recomienda utilizar un paño suave; si hay manchas difíciles, agua o detergente neutro. La zona superior, orientada hacia el techo, es donde se acumula más polvo.

Las aletas que direccionan el aire se pueden desmontar, solo necesitamos tirar de los clic hacia atrás y doblar la lama. Realiza esta operación únicamente si el manual de tu modelo lo permite.

El fabricante prohíbe usar gasolina, benceno, disolvente, polvo para abrillantar e insecticida líquido, porque pueden producir decoloración y deformación. También prohíbe utilizar agua o aire a 40 grados o más, productos abrillantadores y cepillos de cerdas.

4. Revisar las salidas y los conductos accesibles

Para mantener un caudal de aire óptimo, es fundamental verificar que las salidas y conductos estén libres de obstáculos. Si el problema persiste, conviene consultar a un técnico especializado para revisar componentes internos como el motor del ventilador o las conexiones eléctricas.

Si tu aire es por conductos, te recomendamos directamente contratar un técnico para limpiar los filtros. El saneamiento de los conductos se debe realizar por medio de una aspiradora para eliminar el polvo y pelusa.

Cómo limpiar el radiador o batería del aire acondicionado

En un aire acondicionado tipo split, el radiador al que normalmente se hace referencia es la batería o serpentín del evaporador de la unidad interior. Es la superficie de aletas situada detrás de los filtros y realiza el intercambio de calor con el aire.

Estas bobinas acumulan polvo y suciedad con el paso del tiempo y uso del aparato. La suciedad reduce el paso de aire y puede perjudicar la eficiencia del intercambio térmico.

Qué puede hacerse sin desmontar

Antes de realizar cualquier actuación, desconecta completamente el equipo. Retira los filtros y observa la batería sin tocar ni doblar las aletas.

Primero, pasa un trapo seco sobre la rejilla y las aletas para quitar el polvo grueso. Si ves que hay mucha suciedad, puedes pasar un cepillo de dientes con cerdas suaves.

Es importante cubrir las áreas eléctricas y no doblar las aletas de las bobinas. Las aletas de la batería del evaporador son de aluminio de unas décimas de milímetro y pueden deformarse con presión lateral.

Cuándo debe intervenir un técnico

El manual de funcionamiento de la serie Split R32 de Daikin lo dice con estas palabras exactas: “Como usuario final, NUNCA debe limpiar los componentes interiores de la unidad usted mismo, este trabajo debe realizarlo personal de mantenimiento cualificado. Consulte a su distribuidor.”

El manual también advierte: “NO modifique, desmonte, retire, reinstale ni repare la unidad usted mismo, ya que un desmontaje o instalación incorrectos pueden ocasionar una electrocución o un incendio. Consulte a su distribuidor.”

Por eso, la aplicación de limpiadores sobre la batería, el lavado interno, la limpieza con presión y la desinfección profunda deben quedar en manos de personal cualificado cuando el manual del equipo no autorice expresamente esa operación.

Por qué no conviene desmontar la turbina en casa

La limpieza de la turbina de un acondicionador de aire puede hacerse de varias maneras, pero los procedimientos que exigen desmontar la unidad no son adecuados para cualquier usuario. Lo mejor es no desmontar el aire acondicionado, a no ser que esté muy sucio o sea imposible limpiarlo por delante.

Esto requiere más conocimientos técnicos y lleva más tiempo. Si la suciedad se convierte en una capa gruesa, será imposible sacarla de este modo y tendrás que desmontar el aire. Si no tienes los conocimientos técnicos necesarios, lo mejor es buscar un técnico especialista.

Los riesgos principales son los siguientes:

  • Riesgo eléctrico: con la carcasa retirada quedan accesibles la placa de control y el conexionado del motor del ventilador.
  • Daño en el aluminio: las aletas pueden deformarse y estrangular el paso de aire de forma permanente.
  • Daño en el circuito frigorífico: un golpe en una tubería o soldadura puede producir una fuga de refrigerante.
  • Montaje incorrecto: una conexión o pieza mal colocada puede causar fallos posteriores.
  • Daño en la turbina: una presión excesiva, un producto inadecuado o un desequilibrio pueden generar vibraciones y ruido.

El evaporador no es una pieza suelta: es la parte interior de un circuito frigorífico sellado y presurizado. Si se produce una fuga de refrigerante, la reparación exige un profesional habilitado y equipo de recuperación.

Qué productos deben evitarse

Para limpiar la turbina podemos utilizar un cepillo suave y agua jabonosa cuando el fabricante lo permita y la zona sea accesible. Una buena alternativa es un aspirador de mano con cepillo incluido para retirar polvo superficial sin aplicar presión.

No todos los productos de limpieza son adecuados para el interior de un aire acondicionado. Algunos productos son demasiado abrasivos y pueden rayar o deformar las aspas, mientras que otros son demasiado débiles para eliminar realmente la suciedad, dejando la turbina solo parcialmente limpia.

Un limpiador que deja un residuo pegajoso atraerá aún más polvo una vez que se vuelva a encender la unidad. Del mismo modo, un limpiador con solventes agresivos puede hacer que las aspas de plástico se vuelvan quebradizas con el tiempo.

El vinagre blanco puede utilizarse para limpiar las bobinas del evaporador y del condensador, pero no es recomendable, además hay productos especializados que son económicos. Si se utiliza, es importante diluir el vinagre con agua.

A modo casero, para la desinfección de la bobina se puede utilizar una combinación de 15-20 % de lejía y resto de agua, pero existen productos específicos. La lejía no debe mezclarse con otros productos y la utilización de químicos en componentes internos debe ajustarse siempre a las instrucciones del fabricante.

Cómo se realiza una limpieza técnica de la turbina

La limpieza técnica comienza con una inspección previa del equipo. El técnico comprueba la acumulación de polvo, suciedad o restos, el estado de las aspas, el motor, la batería evaporadora, la bandeja de drenaje y las conexiones eléctricas.

Con el equipo desconectado, se protege la pared y el suelo y se desmontan las piezas necesarias según el modelo. La intervención debe realizarse con protocolos de seguridad eléctrica, protegiendo los módulos electrónicos internos y utilizando sistemas de recogida de residuos.

La turbina se limpia con productos compatibles con los materiales del equipo y con equipos de presión controlada cuando sea necesario. Después se eliminan los residuos, se revisa el giro del motor y se comprueba que no existan vibraciones, ruidos extraños o resistencia.

La intervención no debe limitarse a la turbina. También deben revisarse los filtros, la batería evaporadora, la bandeja de drenaje, las salidas de aire y el desagüe.

Desmontaje: por qué no es una guía doméstica

Para desmontar una turbina hay que retirar los filtros y la carcasa, acceder a la bandeja de drenaje, retirar los tornillos que sujetan el evaporador, quitar el tornillo que fija la turbina a su eje y extraerla del cojinete.

Una vez retirada la bandeja de drenaje, la máquina tendrá un aspecto esquelético. Además, podrás limpiar el interior de la unidad, porque si la turbina está sucia, seguramente las partes que están debajo también lo están.

Este procedimiento implica manipular componentes eléctricos, piezas de la batería y elementos próximos al circuito frigorífico. Por eso, aunque el procedimiento físico pueda parecer sencillo, debe realizarlo personal de mantenimiento cualificado.

Cómo limpiar la bandeja de drenaje y el desagüe

Los aires acondicionados tienen conductos de drenaje que se obstruyen con suciedad, moho o residuos. Utiliza una mezcla de agua tibia y jabón para limpiarlos únicamente cuando el diseño del equipo y las instrucciones del fabricante lo permitan.

Para ayudarte, también puedes utilizar un cepillo suave o bayeta de microfibra. Si la bandeja se ha extraído, puede lavarse con agua tibia y un detergente suave, y debe secarse completamente antes de volver a colocarla.

La bandeja de condensación recoge el agua que se produce durante el proceso de refrigeración. Si no se limpia, se convierte en un foco de estancamiento donde proliferan bacterias y moho, generando malos olores y riesgos para la salud.

Si en verano, en modo frío, el aparato interior produce gotas de agua que se escurren por la pared, normalmente es porque la bandeja de condensación está muy sucia o el desagüe está obstruido. Este problema requiere una revisión técnica si no se resuelve con el mantenimiento permitido por el fabricante.

Limpieza de la unidad exterior

Es necesario el saneamiento del aire acondicionado en su unidad exterior. Elimina cualquier suciedad, polvo y hojas que se hayan acumulado alrededor o en la superficie del aparato.

Usa una aspiradora para eliminar el polvo y la suciedad de la unidad exterior. Si el aparato está muy sucio, puedes limpiarlo con una solución de agua y un detergente suave.

También puedes utilizar una máquina limpiadora de agua a presión en modo de presión bajo, siempre que el fabricante lo permita y no se dirija el chorro a los componentes eléctricos. Hay que verificar que la unidad exterior esté libre de obstrucciones y que el flujo de aire no esté restringido.

Si no eres un técnico, no toques cables. La inspección visual de los componentes eléctricos debe limitarse a detectar signos de sobrecalentamiento, corrosión o conexiones flojas; si encuentras algún problema, consulta con un técnico cualificado.

Refrigerante: cuándo pedir asistencia técnica

Si después de realizar todos los pasos para la limpieza aún notas que el aire no enfría correctamente, es posible que el nivel de refrigerante esté bajo. El refrigerante juega un papel crucial tanto en la capacidad de enfriamiento como en la calefacción de los equipos de aire acondicionado.

El refrigerante no debería descargarse normalmente, pero pueden producirse microfugas con el paso de los años. Se observa que el refrigerante no está bien cuando el aparato ya no aporta el mismo frío o calor que antes.

En este caso es recomendable llamar al servicio técnico de su aire acondicionado para que puedan regular el nivel de refrigerante. No intentes abrir el circuito ni realizar una recarga por cuenta propia.

Cómo prevenir que la turbina y el radiador se ensucien

Limpiar los filtros con regularidad

La limpieza de un aire acondicionado es un procedimiento esencial para mantener la calidad del aire y eficiencia del aparato. Deberíamos revisar el equipo antes de cada temporada, sea para invierno o verano.

El fabricante recomienda limpiar los filtros cada dos semanas, aunque la periodicidad concreta depende del modelo, la intensidad de uso y las condiciones ambientales. En viviendas con mascotas, locales comerciales o zonas de alta polución, la suciedad puede acumularse con mayor rapidez.

Secar el interior antes de apagar el equipo

El hábito que más moho evita es secar el interior antes de un periodo largo de inactividad. El manual describe qué hacer: poner el equipo en modo solo ventilador para secar el interior de la unidad, después apagar el interruptor automático, y por último limpiar los filtros y volver a colocarlos.

Secar la batería antes de apagar el equipo ataca directamente la causa del agua estancada. Muchos equipos modernos hacen esto solos con una función de autolimpieza o secado; si el tuyo la tiene, úsala.

Controlar la humedad y el polvo

La humedad elevada y la presencia de polvo en el ambiente aceleran la acumulación de suciedad en las componentes internas del aire acondicionado, incluyendo la turbina. Para reducir estos riesgos, asegúrate de que la habitación esté bien ventilada y de mantener un nivel de humedad controlado.

La medida preventiva consiste en evitar el agua estancada bajo los sistemas de refrigeración mediante un drenaje continuo, y mantener la humedad relativa por debajo del 70 por ciento.

Realizar mantenimiento profesional

Un profesional revisará la lubricación, el estado de los rodamientos y realizará limpiezas profundas que no son accesibles para el usuario, asegurando que la turbina funcione sin obstáculos y con un caudal adecuado a largo plazo.

El contenido del mantenimiento debe incluir la limpieza de los evaporadores, la limpieza de los condensadores, la comprobación de la estanqueidad y los niveles de refrigerante y aceite en equipos frigoríficos, la revisión y limpieza de filtros de aire, la revisión de unidades terminales y la revisión y limpieza de unidades de impulsión y retorno de aire.

Frecuencia de mantenimiento

Se recomienda limpiar el aire acondicionado al menos una vez al año, pero es recomendable hacerlo antes de cada temporada de uso en verano e invierno. La limpieza profunda y desinfección de la turbina debe ajustarse a la intensidad de uso y a las condiciones ambientales particulares.

La periodicidad legal depende de la potencia y del uso de la instalación:

EquipoUso viviendaResto de usos
Aire acondicionado de 12 kW o menosCada 4 añosCada 2 años
Aire acondicionado de más de 12 kW y hasta 70 kWCada 2 añosAnual
Instalaciones de más de 70 kWMensualMensual

Que la ley admita cuatro años para un split doméstico no significa que cuatro años sea buena idea. El mismo manual de Daikin recomienda mantenimiento por instalador autorizado al menos una vez al año y añade que la ley puede exigir intervalos de mantenimiento más cortos.

La periodicidad que fija la norma es un mínimo legal, no una recomendación técnica de buena práctica. Cuando el manual y el mínimo legal discrepan, manda el manual, porque la IT 3.3 remite a las especificaciones del fabricante.

Cuándo llamar a un técnico

Es recomendable consultar a un técnico especializado cuando persisten el caudal reducido, los malos olores, las vibraciones, el goteo o la disminución de la capacidad de enfriamiento después de limpiar los filtros.

También debes pedir asistencia si la batería está muy sucia, la turbina presenta una capa gruesa de suciedad, hay manchas oscuras en el interior, el motor produce ruidos nuevos, el desagüe está obstruido o sospechas que existe una fuga de refrigerante.

El RITE establece que las operaciones de mantenimiento de las instalaciones sujetas al reglamento se realizarán por empresas mantenedoras habilitadas. El titular de la instalación es responsable de que ese mantenimiento se realice, de las inspecciones obligatorias y de la conservación de la documentación.

Una limpieza correcta no consiste solo en retirar el polvo visible de la carcasa. Para mantener el equipo limpio de extremo a extremo hay que atender los filtros, la batería evaporadora, la turbina, la bandeja de drenaje, las salidas de aire y la unidad exterior conforme a las instrucciones del fabricante y al nivel de intervención que requiera cada componente.

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