Cómo potabilizar agua de barranco de forma segura

El agua de un barranco debe considerarse agua no tratada, aunque sea transparente, fría o circule con rapidez. Puede contener bacterias, virus, parásitos, materia orgánica, metales, nitratos, pesticidas y otros contaminantes que no alteran necesariamente su olor, sabor ni aspecto.

Para potabilizarla de forma segura hay que elegir el punto de captación con cuidado, retirar previamente la turbidez y aplicar un tratamiento eficaz contra los microorganismos. En una situación de emergencia, los métodos principales son hervir el agua, filtrarla con un dispositivo adecuado o desinfectarla químicamente; cuando existe riesgo de contaminación química, estos procedimientos no bastan y es necesario analizar el agua o utilizar otra fuente.

Por qué el agua de barranco no es segura por defecto

El agua es la base de la vida. Aunque siempre es fundamental, en actividades de montaña y aire libre, que unen un esfuerzo deshidratante con una posible carencia de agua, la hidratación se convierte en algo crítico.

En ocasiones el agua que encontremos será dudosa y su purificación será necesaria. Aunque en la montaña es posible encontrar lugares en los que obtener agua potable, la aparente pureza de la misma puede estar contaminada por la presencia de ganado en zonas superiores, por el cuerpo de un animal sumergido, etc.

Y eso en grandes cordilleras húmedas; en lugares con fuerte estiaje, de clima mediterráneo, como parte de nuestro país, la poca agua que se puede encontrar suele ser de dudosa procedencia.

El agua de riego es agua no tratada que proviene de acequias o canales agrícolas. Si la usamos en casa directamente (para la ducha, cocinar o lavarnos los dientes) es un riesgo para nuestra salud ya que suele contener bacterias perjudiciales, además de otros contaminantes.

El agua de un barranco comparte este problema: su origen natural no garantiza la potabilidad, especialmente si recibe aportes de escorrentía, aguas residuales, explotaciones ganaderas, cultivos o zonas frecuentadas por personas.

Qué contaminantes puede contener

Las fuentes de contaminación en un pozo pueden ser de origen natural, agrícola, industrial y urbano o residencial.

Episodios como inundaciones, aguas pluviales de tormentas o escorrentía, sobre todo en primavera, pueden llegar a contaminar incluso a los pozos de agua más modernos, bien construidos y mejor diseñados e infiltrar aguas superficiales en el acuífero de debajo dando lugar a bacterias, virus, parásitos, metales, nitratos y otros químicos en el agua.

El agua de riego puede contener bacterias como E.coli y coliformes, suciedad, dureza (cal), contaminantes orgánicos y pesticidas, dependiendo de la zona y de la presencia de campos de agricultura.

En un barranco también pueden encontrarse restos de materia orgánica, tierra, sedimentos y microorganismos procedentes de animales o de la actividad humana situada aguas arriba.

Bacterias

Más grandes que los virus, pero más pequeñas que los parásitos. Su tamaño está entre 0’2 y 5 micrones.

Causan cólera, tifus, etc. Escherichia coli, Salmonella, etc. Son eliminadas por los purificadores físicos.

El análisis microbiológico busca si el agua tiene o no contaminación de origen fecal.

Virus

Son los microorganismos más pequeños. Miden entre 0’02 y 0’2 micrones.

Los de menor tamaño no son eliminados por la mayoría de sistemas físicos de filtrado, pero en la montaña europea, o la de cualquier lugar no humanizado, no son un problema en el agua, como explicaremos en el siguiente punto.

En cualquier caso, cada sistema indica a partir de qué diámetro filtra, y podemos cotejarlo con el tamaño de los más comunes.

Fuera de lugares densamente poblados con abundantes aguas residuales contaminadas y no tratadas correctamente, no suponen un problema.

Parásitos

Los más grandes de los microorganismos. Entre 1 y 15 micrones.

Amebas, Protozoos como Giardia, Gusanos. También son eliminados por los purificadores físicos.

Los contaminantes microbiológicos o parásitos en el agua de pozos o manantiales como, por ejemplo, la Giardia, la E. coli o el Cryptosporidium, no alteran el olor, sabor, ni el aspecto del agua, son invisibles a simple vista.

La Giardia y el Cryptosporidium se encuentran habitualmente presentes en fuentes de agua superficial, sobre todo en entornos rurales.

Ambos parásitos se adhieren al intestino de humanos y animales y se transmiten a través de las heces.

Estos parásitos intestinales pueden encontrarse cuando existe contaminación fecal o filtración de aguas superficiales dentro del pozo o acuífero.

Es importante saber que estos organismos son altamente resistentes al cloro y a otros muchos desinfectantes que se usan para matar bacterias y virus en el agua potable.

Elegir correctamente el lugar de captación

Aunque la vayamos a potabilizar, siempre hay que intentar que el agua que recojamos sea corriente.

Evitaremos en todo lo posible el agua de balsas, charcos, etc. Cuanto más cerca de su nacimiento esté, más pura será.

El agua de un manantial será más segura que la del río.

Por cristalina que sea, y por cerca del nacimiento que estemos de un río, procuraremos evitar el agua de lugares con ganado, con algún animal muerto aguas arriba, excrementos, etc.

  • Evita el agua estancada, como charcos, estanques y pequeñas balsas.
  • Busca agua corriente y, cuando sea posible, un punto situado cerca del nacimiento.
  • No recojas agua aguas abajo de ganado, animales muertos, vertidos, viviendas, cultivos o zonas con residuos.
  • No utilices agua con material flotante, color oscuro u olor dudoso.
  • Si el barranco ha sufrido una inundación o una fuerte escorrentía, considera que el riesgo de contaminación ha aumentado.

Mucho mejor que corra, como en pequeñas cascadas o pasos rápidos.

Cuanto más cerca del manantial mejor, en zonas altas el agua será más segura que en zonas más bajas.

Preparación del agua antes de desinfectarla

La desinfección no actúa bien cuando el agua está turbia o tiene color.

Si el agua está turbia, permita que se asiente y fíltrela haciéndola pasar por un paño limpio, servilleta de papel o filtro de café.

Guarde el agua asentada y filtrada en recipientes limpios y con tapa.

Si el agua está turbia es conveniente filtrarla previamente al tratamiento de potabilización.

Esto podemos hacerlo con un filtro de café, un pañuelo o una camiseta.

Este paso elimina tierra, hojas, insectos y parte de los sedimentos, pero no convierte por sí solo el agua en potable.

Métodos para potabilizar agua de barranco

1. Hervir el agua

Una de las formas más simples de eliminar microorganismos es hirviendo el agua.

Hervirla será suficiente para eliminar bacterias patógenas, virus y protozoos (OMS, 2015).

Permita que el agua alcance un hervor constante durante por no menos de un minuto.

En lugares que estén a una altitud superior a los 5000 pies (1000 metros), hierva el agua durante tres minutos.

Deje enfriar en forma natural y guárdela en recipientes limpios y con tapa.

Lo ideal es llevarla a ebullición durante al menos 5 minutos.

Pero eso no es siempre posible, y mucho menos durante la actividad.

Además de que, por su temperatura, hay que esperar a que se enfríe para poder beberla, conlleva cargar siempre con hornillo, gas y cacerola, incluso para una salida corta de día, y tener que hervir cada vez que se nos termine el agua durante la excursión y tengamos que recargar la cantimplora a mitad de la misma.

Sigue siendo un buen sistema para campamento, etc.

El hervor elimina microorganismos, pero no elimina metales pesados, sales ni la mayoría de otras sustancias químicas.

Sin embargo, al hervir o desinfectar el agua, no se eliminan otros contaminantes, como los metales pesados, las sales y la mayoría de otras sustancias químicas.

2. Filtración física

Estos filtros purifican el agua de manera mecánica, no química.

Se componen de una serie de membranas que eliminan el 99,9% de bacterias y parásitos.

Los filtros más utilizados en potabilización son los de arena y los de carbón activado.

Las aguas previamente decantadas se hacen pasar por un medio poroso, quedando retenidas partículas sólidas en suspensión de diferentes tamaños en función de las características del filtro.

En general no consiguen eliminar elementos disueltos como los contaminantes químicos, pero sí muchas sustancias que le dan turbidez al agua, incluso huevos de parásitos.

Son filtros y membranas de 0’1 a 0’2 micrones de diámetro de poro, que eliminan el 99.9% de bacterias y parásitos, además de los virus de tamaño mayor al del filtro, que son la mayoría.

Los hay tipo “pajita” para beber directamente del agua, otros tipo “bomba”, más adecuados para llenar nuestras botellas, y de tipo “bidón” que no son más que botellas que incorporan el filtro en la boquilla.

Filtros tipo pajita o personales

Perfectos si lo que buscas es la ligereza y el minimalismo, por ejemplo para competición.

Son pequeños, eficaces y no excesivamente caros.

Proporcionan agua potable de forma inmediata, pero están pensados principalmente para beber directamente de la fuente o de un recipiente compatible.

Filtros tipo bomba

Este sistema de bomba, como ya hemos dicho, facilita mucho el llenado de botellas.

Los filtros tradicionales sirven para abastecer rápidamente a 1 o más personas, según tamaño.

Los más grandes son grupales, y son más completos que los sistemas de bidón: muchos de ellos son Duales, y no sólo filtran, sino que eliminan la turbidez del agua, el mal sabor y olor del agua, etc.

Filtros tipo bidón

Aparentemente son bidones como cualquiera de los usados por corredores y montañeros pero, en su boquilla, incorporan un sistema de filtrado de 0’1-0'2 micrones, según modelo.

Los llevamos encima en carrera, trekking, etc, y bebemos de ellos como con cualquier otro bidón, pero con la garantía de eliminar bacterias, parásitos, y la mayoría de virus, en el improbable caso de que hubiera.

Nos proporcionan agua potable de forma instantánea y muy cómoda.

Son más frágiles que los sistemas tradicionales.

Debemos tener cuidado al limpiarlos como indica la marca, porque pueden dañarse y, a pesar de que siguen potabilizando y filtrando, obtendremos menor caudal de agua.

Y en condiciones de mucho frío, si se hiela el agua del filtro, dejará de poder utilizarse hasta que deshiele.

Y además al helarse y dilatar puede dañar el filtro.

3. Desinfección con luz ultravioleta

Un sistema altamente efectivo que ha revolucionado el mundo de la potabilización, de la marca Steripen.

Un pequeño aparato de apenas 140 gramos que con luz ultravioleta elimina de forma no química el 99.9 por ciento de bacterias, parásitos y virus, y que avisa con una luz LED cuando el agua está lista para beber.

La diferencia de esta opción es que no añade elementos químicos al agua sin perder efectividad contra los microorganismos.

Sin embargo, su eficacia depende de factores como la calidad del agua, la duración de la exposición a la luz UV o la intensidad de esta.

El principal inconveniente es que la luz ultravioleta no elimina los sedimentos ni la turbidez.

Para solucionar el problema del filtrado existe un prefiltro con adaptador que elimina totalmente los sedimentos.

Purifica, según modelo, de 1 litro a 4 litros cada vez.

El tercero es el uso de batería.

Algunos modelos permiten pilas AA recargables, otros cargan por USB con batería interna.

Es importante que el agua esté previamente clara, porque los sólidos suspendidos pueden impedir que la radiación alcance todos los microorganismos.

Si has tenido problemas con alguno de estos parásitos, recuerda que debes analizar periódicamente el agua de tu pozo al menos una vez al año después de la desinfección para asegurarte de que el problema no se repite.

4. Desinfección química

Llegamos a lo más clásico, los sistemas de potabilización por pastillas o gotas.

Suelen ser combinaciones de Cloro con iones de plata.

También hay quien usa lejía apta para consumo, pero fuera de casa, puesto que hay que comprarla a litros y buscar forma de transportar pequeñas cantidades para llevar en la mochila durante la actividad, es mucho más seguro y cómodo emplear pastillas potabilizadoras.

Las pastillas tienen la ventaja de ocupar poco espacio y ser bastante seguras y baratas.

El agua queda con sabor a cloro, pero puede camuflarse con isotónicos, té, etc.

Exige espera: para bacterias y virus suele ser de 30 minutos, pero en algunos casos, como para eliminar Giardia, puede ser de hasta 2 horas.

Con agua fría, como la que habitualmente encontraremos en la montaña, la eficacia disminuye.

La tabla de la marca nos indicará un aumento de dosis, lo que supone un aumento en sabor químico del agua.

Se recomienda que el agua esté limpia.

En caso de agua turbia, su efectividad disminuye, por lo que puede ser buena idea filtrar o decantar de alguna manera el agua.

Y algo importante: puesto que se trata de productos químicos, hay que seguir al pie de la letra las instrucciones, en las que se detallan las dosis y tiempos exactos según tipo, temperatura y cantidad de agua, etc.

Su inconveniente principal es que requiere planificación y no sirve para abastecerse de agua sobre la marcha.

Sin embargo, y por si acaso, y como no ocupan nada, podemos llevar en nuestras incursiones en la montaña siempre alguna pastilla.

5. Cloración

La cloración es uno de los desinfectantes más eficaces, pero hay que tener cuidado porque puede llegar a ser tóxico si se utiliza en grandes cantidades.

Al añadir una pequeña cantidad de cloro al agua del pozo y dejarlo reposar unos 30 minutos podrás eliminar las bacterias que se encuentren en su interior.

Se utilizan diversos productos tales como dióxido de cloro, cloro gas, hipoclorito sódico e hipoclorito potásico.

La cloración es el tratamiento más importante en los sistemas de abastecimiento, ya que garantiza la eliminación de los microorganismos presentes en el agua que pueden causar gran número de enfermedades.

No obstante, no conviene improvisar las dosis con productos cuya concentración o composición no esté claramente indicada.

6. Dióxido de cloro, ozono y otros sistemas

El dióxido de cloro se trata de una buena opción para eliminar virus, bacterias, hongos y otros microorganismos, además de contra otros compuestos orgánicos y para eliminar olores o sabores desagradables.

El ozono cuenta con mayor capacidad oxidativa que los anteriores, ya que penetra en las células de los microorganismos para oxidar sus componentes.

Además, cuenta con la ventaja de que no deja residuos químicos tóxicos en el agua.

Otro sistema de desinfección, aunque menos utilizado, es la ozonificación.

La luz ultravioleta UV no añade elementos químicos al agua sin perder efectividad contra los microorganismos.

Qué método elegir según la situación

MétodoVentaja principalLimitación
HervidoElimina bacterias patógenas, virus y protozoosRequiere combustible, tiempo y enfriamiento
Filtro físicoRetiene bacterias, parásitos y sedimentos según el tamaño de poroNo elimina necesariamente contaminantes químicos ni todos los virus
Luz ultravioletaDesinfecta sin añadir productos químicosNecesita agua clara, energía y un tiempo de exposición adecuado
Pastillas o gotasPesan poco y ocupan poco espacioRequieren tiempo de contacto y pueden dejar sabor
Carbón activadoReduce sabores, olores, colores, cloro y algunos compuestos orgánicosNo sustituye por sí solo a la desinfección microbiológica

Para una salida de montaña, los sistemas más prácticos suelen ser un filtro físico, un dispositivo ultravioleta o una combinación de ambos.

Para viajes o zonas muy humanizadas, las pastillas pueden aportar una protección adicional frente a virus, siempre que se respeten las dosis y los tiempos de contacto.

Para campamentos o emergencias prolongadas, hervir el agua puede ser una alternativa fiable cuando se dispone de combustible y recipientes adecuados.

Un filtro físico y una desinfección posterior con luz ultravioleta permiten combinar la eliminación de sedimentos con la inactivación de microorganismos.

Procedimiento recomendado paso a paso

  1. Selecciona agua corriente, preferentemente cerca del nacimiento y lejos de ganado, animales muertos, excrementos, residuos y vertidos.
  2. Deja reposar el agua si presenta tierra o partículas visibles.
  3. Filtra el agua con un paño limpio, una servilleta, un filtro de café o un filtro físico apropiado.
  4. Aplica el método de desinfección elegido respetando exactamente sus instrucciones.
  5. Espera el tiempo de contacto o de exposición indicado antes de beber.
  6. Conserva el agua tratada en un recipiente limpio y cerrado.
  7. Evita volver a contaminarla con manos sucias, recipientes usados o utensilios que hayan tocado agua sin tratar.

Solo use agua que haya sido desinfectada en forma adecuada para beber, cocinar, elaborar cualquier bebida preparada, lavar los platos y cepillarse los dientes.

Use agua embotellada o agua que haya preparado y almacenado en forma apropiada como suministro de agua de emergencia.

Cómo usar un filtro sin perder su eficacia

Los filtros físicos deben utilizarse únicamente dentro de los límites indicados por el fabricante.

Debemos tener cuidado al limpiarlos como indica la marca, porque pueden dañarse y, a pesar de que siguen potabilizando y filtrando, obtendremos menor caudal de agua.

En condiciones de mucho frío, si se hiela el agua del filtro, dejará de poder utilizarse hasta que deshiele.

Y además al helarse y dilatar puede dañar el filtro.

Un filtro saturado, dañado o utilizado con una presión excesiva puede ofrecer un rendimiento inferior al esperado.

Los filtros de carbón activado requieren un retrolavado regular que descompacte la cama de carbón.

Cuándo no basta con potabilizar

Hervir o desinfectar el agua no elimina metales pesados, sales ni la mayoría de las sustancias químicas.

Los filtros físicos tampoco consiguen eliminar elementos disueltos como los contaminantes químicos.

Si el agua presenta un olor químico, una coloración extraña, una salinidad elevada o procede de una zona agrícola, industrial o urbana, no debe confiarse únicamente en un filtro de montaña o en unas pastillas.

Una vez contemos con estos resultados, la calidad del agua es importante para tratarla.

Esto hace necesario realizar un análisis del agua, para lo que la mejor opción es contactar con un laboratorio certificado que nos dé resultados confiables.

Para saber cómo potabilizar el agua de riego o acequia, necesitamos un análisis del agua, de esta manera sabremos que contiene y que tratamiento debemos hacer para poder usarla en casa.

Tratamientos complementarios para agua doméstica

La captación de un barranco para abastecer una vivienda exige un tratamiento más completo que el empleado durante una excursión.

Según la calidad del agua bruta se precisan diversos procesos para conseguir que el agua sea potable.

Coagulación, floculación y decantación

La adición de sustancias como sulfato de alúmina o polielectrolitos permite que partículas con idéntica carga eléctrica, que de manera natural se repelen y no sedimentan, se desestabilicen, coagulen y formen flóculos capaces de sedimentar.

Separa por gravedad las partículas en suspensión que transporta el agua, consiguiendo un flujo de agua con la menor turbulencia posible, de manera que las partículas más densas decantan y sedimentan en el fondo.

Las menos densas flotan y van a parar a la superficie, de donde se eliminan.

Filtración de sedimentos

Con medios filtrantes como la arena de sílice, el granate o la antracita, entre otros, podemos llevar a cabo un primer paso para tratar el agua de pozo.

Esto permitirá eliminar los sedimentos antes de que entren en los conductos y evitará que estos afecten a suavizadores o equipos de carbón activado.

Si el agua viene con mucha suciedad, se recomienda instalar un filtro de sedimentos antes del filtro ultravioleta para que la primera etapa del filtro trio no se tapone rápidamente y tengamos que hacer el mantenimiento muy a menudo.

Carbón activado

Los filtros de carbón activado además pueden eliminar diversos contaminantes por un proceso químico llamado adsorción.

Se trata de una de las opciones más habituales cuando buscamos eliminar compuestos orgánicos y cloro, además de eliminar sabores, olores y colores del agua.

Su mayor uso también se debe a su factor más económico, aunque deberás tener en cuenta la necesidad de realizar un retrolavado regular que descompacte la cama de carbón.

Hierro y manganeso

Es habitual encontrar hierro y manganeso en el agua de cualquier pozo, por lo que una buena opción es utilizar un catalizador para eliminarlos.

Lo más importante para que consiga los mejores resultados es que se instale correctamente y se mantenga en perfectas condiciones a lo largo del tiempo.

Dureza y cal

El agua que mantiene un contenido elevado de calcio o magnesio se considera dura, ya que dificulta que el jabón y otros detergentes hagan espuma y puede causar que se necesite más cantidad de la habitual.

Este tratamiento es perfecto para eliminar estos minerales antes de que el agua ingrese al sistema, para lo que se intercambian el calcio y el magnesio por sodio.

Si la dureza total (cal) supera los 30ºF se debe instalar un filtro descalcificador previo para proteger la lámpara ultravioleta y para evitar la cal en electrodomésticos y griferías.

Ósmosis inversa

En el momento en el que se utiliza la presión para hacer pasar el agua por una membrana que elimina los contaminantes podemos hablar de ósmosis inversa.

De esta manera se purifica el agua, se tratan los posibles residuos con los que cuente y se desaliniza.

Al forzar el paso del líquido por una membrana que rechaza las partículas más grandes, podrás eliminar la mayor parte de la materia que se encuentra en el agua, aunque no es efectivo contra bacterias o virus.

La ósmosis inversa puede ser necesaria cuando el análisis detecta sales, nitratos u otros contaminantes disueltos, pero debe integrarse con una desinfección microbiológica adecuada.

Análisis del agua y control de la seguridad

Si, lo primero es realizar una analítica para saber exactamente que contiene el agua.

De esta manera sabremos que sistema de tratamiento es necesario.

El terreno es el causante más habitual de cualquier composición contaminante con la que cuente el agua, aunque las filtraciones también pueden generar una contaminación imperceptible, pero que afecte a nuestra salud.

En este punto, es importante tener en cuenta que el análisis bacteriológico debe realizarse en un máximo de 4 horas para que sea válido, tras lo que también se tendrá que hacer un análisis físico-químico y de otros microorganismos.

El agua de barranco debe analizarse especialmente si va a utilizarse de manera habitual para beber, cocinar, preparar hielo, lavarse los dientes o abastecer una vivienda.

Los parámetros de control a analizar darán como resultado si el agua es apta para el consumo humano según el Real Decreto 3/2023 que establece los criterios sanitarios de calidad del agua de consumo público.

Otros parámetros a controlar en el grifo del consumidor, como el cobre, plomo, níquel o el hierro, se pueden añadir si se sospecha que la instalación interior de la vivienda (tuberías u otros elementos) tiene instalado este tipo de material.

Frecuencia de los análisis

El agua de pozo privado debe analizarse como mínimo una vez al año para buscar la presencia de bacterias coliformes.

Los suministros de agua potable obtenidos de pozos poco profundos y fuentes de agua superficial se aconsejan analizar con mayor frecuencia (es decir, estacionalmente), ya que son más susceptibles a la contaminación.

Para otros parámetros como los compuestos inorgánicos (alcalinidad, dureza, nitrato, nitrito, pH, amonio, arsénico, calcio, cobre, hierro, plomo, sodio, etc.) se recomienda un análisis cada 2 o 3 años.

Para compuestos orgánicos volátiles, así como también pruebas de pesticidas y herbicidas, está indicado hacerlo cada 5 años.

Además de analizar el agua de tu pozo, también es importante analizar el agua de tu grifo.

La prueba de ambos te ayudará a determinar si necesitas un tratamiento de agua para potabilizar agua de pozo, si tu sistema de tratamiento, en caso de tenerlo, está funcionando correctamente y si la calidad del agua de tu acuífero ha cambiado.

Qué hacer si el análisis detecta bacterias

Si los resultados del análisis de agua te indican presencia de bacterias, lo primero que tienes que hacer es una cloración de choque o desinfección para eliminar la contaminación bacteriana del pozo.

Este tratamiento ayuda a controlar bacterias durante un período de tiempo, entre las que se incluyen los coliformes, Escherichia coli y bacterias fecales.

La cloración de choque para desinfectar el pozo se basa en combinar suficientes químicos a base de cloro con agua de pozo para formar una solución que contenga 200 miligramos por litro de cloro libre a lo largo de toda la red de distribución de agua (pozo, bomba, tubería de distribución, etc.).

Si lo vas a hacer por tu cuenta, hay que tener presente que el cloro es altamente corrosivo y se tiene que utilizar con sumo cuidado.

Deja que el cloro actúe en el pozo entre 12 y 24 horas y después purga el agua para vaciar por completo la instalación.

¡El agua con abundante cloro no es segura para su consumo!

Si la contaminación bacteriana continúa, lo mejor es ponerse en contacto con un profesional para encontrar la fuente de contaminación o utilizar algún tratamiento de desinfección como la luz ultravioleta para radicar de manera efectiva las bacterias dañinas.

Una desinfección puntual no garantiza que el problema no vuelva a aparecer.

La calidad del agua no es siempre estática y puede cambiar de un día para otro y de una estación a otra.

A menos que quieras limitarte a la compra de agua embotellada para tu consumo, la cual puede ser costosa y generar residuos, puede que quieras tomar en consideración la desinfección continua y no temporal de tu suministro de agua.

Almacenamiento y distribución del agua tratada

El almacenamiento del agua ya tratada debe realizarse en depósitos protegidos, bien conservados y limpios.

Los recipientes deben mantenerse tapados para evitar la entrada de polvo, insectos, animales y nuevos contaminantes.

Para la mantención de los estanques, la académica Rivera precisó que siempre deben estar tapados en lugares oscuros y colocar algún filtro, ya sea en el receptáculo que capta el agua de lluvia poner algún tipo de tela, o ubicar un filtro en la misma tapa que cubre el estanque.

Las redes de abastecimiento y suministro de agua deben tener las menores pérdidas posibles y circular por el suelo a mayor altura que las redes de aguas residuales, para evitar su contaminación en caso de pérdidas de aguas sucias.

También hay que evitar las conexiones cruzadas entre la red de agua tratada y cualquier sistema de aguas residuales, depósitos de riego o conducciones contaminadas.

Precauciones especiales en emergencias

En una situación de emergencia, en que el servicio de agua habitual está interrumpido, es posible que las autoridades locales recomienden consumir solo agua envasada, hervida o desinfectada hasta que se restablezca el servicio de agua habitual.

Las siguientes instrucciones le muestran cómo hervir y desinfectar agua para eliminar la mayoría de los microorganismos que causan enfermedades y que pueden estar en el agua.

No use agua que tenga material que flota, color oscuro u olor dudoso.

Cualquiera sea la fuente, trate el agua según las instrucciones antes mencionadas en esta página.

Si en su propiedad cuenta con un pozo de agua que se inundó, asegúrese de desinfectarlo y realice una prueba en el agua del pozo después de la inundación.

En emergencias, la desinfección doméstica sirve para reducir el riesgo microbiológico, pero no convierte en segura un agua contaminada con productos químicos, combustibles, metales o sales.

Errores que deben evitarse

  • Beber directamente del barranco porque el agua parece limpia.
  • Confiar únicamente en el olor, el sabor o la transparencia.
  • Usar agua estancada cuando existe agua corriente disponible.
  • Aplicar una dosis de cloro calculada sin conocer la concentración del producto.
  • Reducir el tiempo de contacto de las pastillas o gotas.
  • Usar luz ultravioleta sobre agua turbia sin filtrarla antes.
  • Hervir el agua pensando que elimina metales, sales o pesticidas.
  • Utilizar un filtro congelado, dañado, saturado o mal mantenido.
  • Guardar el agua tratada en recipientes sucios o sin tapa.
  • Dar por solucionado el problema después de una única desinfección.

Debemos ser cautos, ya que el agua, aunque sea clara, no siempre es sinónimo de agua segura.

Por ello, siempre que el agua de barranco vaya a utilizarse de forma habitual, la opción más segura es analizarla y diseñar el tratamiento a partir de los resultados, en lugar de confiar en un único método improvisado.

Esquema de potabilización de agua de barranco

¿Cómo funciona una planta de tratamiento de aguas residuales?

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