Cómo tratar agua de mar para un acuario de forma segura

Si alguna vez has soñado con tener un ecosistema marino en casa, lleno de peces tropicales, corales y colores vibrantes, no eres el único. Muchos acuaristas empiezan con acuarios de agua dulce y, con el tiempo, se plantean dar el salto al mundo salado.

La respuesta rápida es sí: es posible usar agua de mar para acuarios. Pero siempre bajo condiciones que garanticen un ambiente seguro y estable para tus organismos acuáticos. El agua de mar natural puede contener microorganismos, partículas orgánicas, contaminantes o zooplancton que resultan dañinos para un acuario cerrado.

¿Es mejor utilizar agua de mar natural o preparar agua sintética?

La práctica habitual en acuarismo es utilizar mezclas preparadas a partir de sal marina sintética combinada con agua purificada. Al mezclar esta sal con agua tratada, por ejemplo, agua de ósmosis inversa o desionizada, se obtiene una base química adecuada para especies marinas, con un rango de salinidad y pH que puede mantenerse estable a lo largo del tiempo.

Dado que resulta muy difícil utilizar agua de mar natural, el agua marina para el acuario se tiene que preparar utilizando agua de ósmosis inversa y sal marina.

Durante muchos años, el cuidado de peces marinos fue obstaculizado por la necesidad de utilizar agua de mar natural, que había que purificar y almacenar para su uso, porque la mezcla de sales artificiales era insatisfactoria. Actualmente, la «sal de mar» está disponible para ser mezclada con agua del grifo para producir una excelente agua sintética en la cual los peces marinos pueden prosperar.

Usar agua de mar directamente puede ser una opción, pero únicamente cuando se conoce su procedencia, se comprueba su calidad y se toman medidas para reducir los riesgos. El agua sin tratamiento puede llevar compuestos químicos, contaminantes o microorganismos que resultan perjudiciales.

Qué debes comprobar antes de recoger agua de mar

Procura recolectar el agua de un lugar lo bastante limpio, como playas vírgenes o zonas donde no haya mucho movimiento de personas.

Descarta las playas públicas y los puertos de abrigo donde se juntan los barcos, pues por lo general son aguas bastante contaminadas con diferentes desechos.

También debes mantenerte bien lejos de la desembocadura de cualquier río o laguna. Las zonas cercanas a desagües, puertos, embarcaciones y desembocaduras pueden recibir aceites, combustibles, residuos domésticos, fertilizantes y otros contaminantes.

La recomendación es recolectarla de lo más alejado posible de la playa y que no sea de la superficie. Sin embargo, el método de recogida debe evitar cualquier contacto con combustible, aceites, bronceadores, recipientes sucios o materiales que puedan contaminar el agua.

Una vez que te cerciores de que el agua que recolectas es visiblemente limpia, debes transportarla en recipientes destinados exclusivamente para uso acuático y perfectamente lavados.

Cómo filtrar el agua de mar recién recogida

Antes de echarla al acuario, puedes colarla con una malla muy fina para que no entren algas, arena y sedimentos.

Este filtrado mecánico ayuda a retirar impurezas visibles y partículas de mayor tamaño, pero no elimina sustancias disueltas, metales pesados, combustibles, pesticidas ni otros contaminantes químicos.

El agua de mar natural puede contener microorganismos, partículas orgánicas, contaminantes o zooplancton que resultan dañinos para un acuario cerrado.

El agua de mar no se cura como si fuera agua dulce, pero sí puede necesitar un tratamiento previo cuando va a almacenarse o cuando existen dudas sobre su calidad. Si el agua se utiliza muy poco después de su recogida, el tiempo de almacenamiento será menor y se reducirá la acumulación de residuos procedentes de organismos muertos.

Uso de luz ultravioleta

Una lámpara ultravioleta puede ayudar a reducir determinados microorganismos presentes en el agua, pero no elimina aceites, combustibles ni compuestos químicos disueltos.

El filtro UV elimina o reduce organismos sensibles a la radiación ultravioleta, pero también puede eliminar zooplancton y fitoplancton que llegan con el agua y que pueden ser aprovechados por peces y corales.

Por este motivo, el uso de UV debe entenderse como una medida complementaria y no como una garantía de que el agua contaminada se vuelve apta para el acuario.

Preparación del agua de mar para almacenarla

Si necesitas conservar el agua antes de introducirla en el acuario, colócala en un recipiente limpio, resistente y destinado exclusivamente a este fin.

Lo ideal es mantenerla tapada y protegida de la luz solar directa. Si no utilizas un filtro UV, tapa el recipiente con algún material que no deje pasar la luz solar y evita que permanezca en presencia de mucho calor.

La temperatura ambiente puede ser suficiente durante el almacenamiento, siempre que no se produzcan cambios extremos. Se han almacenado recipientes a temperaturas de entre 20 y 30 °C, y también se han conservado durante periodos más largos en lugares con temperaturas medias cercanas a 32 °C, aunque las condiciones más estables son preferibles.

No es imprescindible mantener el agua a la temperatura exacta del acuario mientras permanece almacenada, pero sí conviene igualarla antes de realizar el cambio. Para preparar agua destinada a introducirse en el acuario, una temperatura de referencia de 25 °C resulta adecuada para muchos acuarios marinos tropicales.

¿Debe permanecer el recipiente abierto?

Es preferible mantener los contenedores bien cerrados para evitar la entrada de polvo, insectos, aerosoles, sustancias domésticas y otros contaminantes.

La tapa también reduce la evaporación, que puede aumentar la concentración de sales en el agua.

No es recomendable almacenar el agua en envases abiertos durante periodos prolongados. Si el recipiente debe permanecer abierto durante la preparación, debe estar protegido de la luz directa y de cualquier fuente de contaminación.

¿Cuánto tiempo puede almacenarse?

El agua de mar puede almacenarse durante cierto tiempo si fue recogida limpia, se conserva en un recipiente adecuado, permanece tapada y no recibe luz solar directa.

Se ha conservado hasta por dos meses, y también se conocen casos de almacenamiento de hasta seis meses sin problemas aparentes. Sin embargo, cuanto más tiempo permanece almacenada, mayor es la posibilidad de que mueran microorganismos y se acumulen detritos.

Por esta razón, cuanto más fresca y menos tiempo asentada esté el agua, mejor. Si se va a utilizar poco después de la recolección, puede bastar con dejarla reposar aproximadamente una hora, filtrarla y comprobar sus parámetros.

SituaciónMedida recomendada
Uso inmediatoFiltrar, revisar parámetros y ajustar la temperatura.
Almacenamiento breveMantener el recipiente tapado, protegido de la luz y sin calor excesivo.
Almacenamiento prolongadoFiltrar previamente y controlar la aparición de sedimentos, olores o residuos.
Agua con sedimentosNo introducir el fondo del recipiente y volver a filtrar el agua.

¿Es necesario un skimmer para curar el agua de mar?

Un skimmer no suele ser necesario cuando el agua se recoge limpia y se utiliza poco después.

La necesidad de movimiento y skimmer depende del tiempo que pase entre la recolección y la entrada del agua al acuario. Si pasa algún tiempo, lógicamente habrá microorganismos que habrán muerto y será necesario retirar los desechos.

En ese caso, puede ser útil almacenar el agua tapada, en un lugar oscuro y con un skimmer conectado. Los espumadores reducen la contaminación del agua por las proteínas y otras sustancias orgánicas.

El skimmer no convierte un agua contaminada en agua segura, ni elimina todos los compuestos químicos presentes en ella. Su función principal es retirar parte de la materia orgánica antes de que se descomponga.

¿Conviene mover el agua durante el almacenamiento?

El movimiento no siempre es imprescindible si el agua se va a utilizar en poco tiempo.

Cuando el objetivo es que las partículas se depositen, puede ser mejor dejar el agua reposar sin movimiento para obtener una fracción más limpia y evitar que los sedimentos permanezcan suspendidos.

Si el agua va a permanecer almacenada durante más tiempo, una circulación moderada puede ayudar a mantenerla homogénea y oxigenada. En ese caso, el recipiente debe disponer de un cabezal o bomba limpia y adecuada para agua salada.

La bomba no debe generar salpicaduras constantes, ya que la evaporación puede concentrar la sal y producir depósitos de sal en las superficies.

Cómo utilizar un recipiente de almacenamiento de 83 litros

Una caja de plástico de 83 litros puede utilizarse como recipiente auxiliar si está fabricada con un material compatible con agua salada, no ha contenido productos químicos y puede limpiarse correctamente.

Para un acuario de 110 litros con un sump de 40 litros, un cambio del 20 % equivale aproximadamente a 30 litros del sistema completo cuando se considera un volumen nominal total de 150 litros.

En la práctica, el volumen real será menor después de descontar el espacio ocupado por arena, piedras, decoración y equipos. Por tanto, conviene calcular el porcentaje de cambio a partir del volumen real de agua y no únicamente de la capacidad bruta de acuario y sump.

Un cabezal de 500 L/H puede proporcionar circulación dentro del recipiente, siempre que el agua no se caliente excesivamente, no se produzcan salpicaduras y el equipo sea apto para agua salada.

También puede utilizarse un termocalefactor para igualar la temperatura del agua con la del acuario antes del cambio.

Temperatura del agua almacenada

Para un acuario marino tropical, una temperatura de trabajo de 24-28 °C puede ser compatible con muchos sistemas, pero la temperatura del agua nueva debe igualarse a la del acuario antes de incorporarla.

En acuarios con animales inferiores, la densidad deberá ser de 1,022-1,024 g/cm3, con una temperatura del agua de 25 °C.

Algunas especies necesitan condiciones muy específicas de temperatura, salinidad o iluminación. Por eso, la temperatura correcta no debe decidirse de forma aislada, sino de acuerdo con los habitantes concretos del acuario.

Comprobación de la salinidad

La salinidad del agua natural puede variar según el mar y la zona concreta de recogida.

Antes de introducir el agua en el acuario, mide su salinidad y compárala con la del sistema. No debes añadir agua dulce automáticamente, porque el agua de mar natural no siempre tiene exactamente la misma densidad que el agua del acuario.

Si la salinidad del agua recogida es superior a la del tanque, puedes corregirla con agua purificada antes de realizar el cambio. Si es inferior, será necesario ajustar el agua con sal marina sintética o utilizar otra fuente de agua.

No se debe rebajar el agua de mar por norma. Solo se añade agua dulce cuando la medición demuestra que la salinidad es demasiado elevada para el acuario y el ajuste se realiza de forma controlada.

En un acuario con peces ya instalados, los cambios de salinidad deben ser graduales para evitar que los animales sufran un cambio brusco.

La densidad específica del agua debe medirse con un densímetro o, preferiblemente, con un refractómetro correctamente calibrado.

Mediante la conductividad se calcula la concentración de sal del agua salobre o del agua de mar, así como el grado total de contaminación en el agua dulce.

El pH del agua de mar suele situarse alrededor de 8,0-8,3. En las condiciones de un acuario salado, tanto el pH como los niveles de nitrógeno pueden fluctuar si no se controla adecuadamente el sistema.

Qué revisar antes de pasar el agua al acuario

Antes de utilizar el agua almacenada, comprueba su aspecto, olor y presencia de sedimentos.

Si el agua la sacaste limpia, cuando la revises no debería tener nada en el fondo. Si aparece material depositado, no remuevas el recipiente: extrae únicamente el agua clara de la parte superior y desecha el fondo.

También conviene darle una olida antes de introducirla. No debe oler mal ni presentar un olor extraño.

Una apariencia cristalina no garantiza que el agua esté libre de contaminantes, por lo que los controles de parámetros siguen siendo necesarios.

Antes de realizar un cambio, mide al menos la temperatura, la salinidad, el pH, el amonio, el nitrito y el nitrato. En función del tipo de acuario, también puede ser necesario controlar el KH, el calcio, el magnesio, los fosfatos y los silicatos.

Cómo preparar agua marina sintética

Para preparar el agua, el acuario vacío se llena con agua de ósmosis inversa; después se agrega la cantidad medida de sal marina, revolviendo constantemente.

La sal marina debe disolverse por completo antes de utilizar el agua.

A continuación, el agua salada se prepara con una bomba de circulación y se revuelve enérgicamente durante 24 horas con bombas colocadas en el fondo.

El densímetro se pone a flotar libremente en el recipiente. En la escala integrada se registra la densidad del agua.

Los habitantes marinos requieren condiciones estables sin grandes variaciones. La sal marina sintética permite conocer la composición del agua y reproducirla con mayor precisión en cada cambio.

La sal marina posee valores de pH y KH naturales y, según el producto, puede estar formulada sin nitratos, silicatos ni fosfatos.

Equipamiento necesario para un acuario marino

Dar el salto de un acuario de agua dulce a uno marino implica más que simplemente añadir sal al agua. Aunque muchas piezas del equipo pueden seguir sirviendo, el entorno marino exige ciertos ajustes para garantizar un ecosistema sano y estable.

Acuario y sump

Cuanto mayor sea el tanque, más fácil será mantener los parámetros estables, lo que es muy importante en un ecosistema marino.

El acuario de agua marina debe ser de tamaño tan grande como sea posible para conseguir la máxima estabilidad en la calidad del agua, con una longitud mínima de 90 cm y una anchura de 30 cm.

Es conveniente que sea profundo, porque los peces marinos no viven solo en superficie y pasan tanto tiempo nadando verticalmente de arriba abajo como horizontalmente.

Un sump aumenta el volumen total de agua y facilita la instalación de equipos como el skimmer, el calentador, los materiales filtrantes y las bombas de retorno.

Calentador y control de temperatura

Asegúrate de que el calentador que ya tienes es apto para agua salada. Si lo es, puedes seguir utilizándolo.

El acuario debe mantenerse alejado de la exposición directa al sol y de cualquier fuente de calor.

En acuarios marinos de agua fría hay que controlar la temperatura, el pH, la densidad del agua y la salinidad, y hay que usar un refrigerador de agua.

Bombas de circulación

Las bombas para producir corrientes de agua son una de las partes más importantes de un acuario de agua salada, ya que proporcionan a los animales el movimiento de las aguas al que están acostumbrados.

En el mar, todo fluye. Por eso, las bombas de circulación simulan esas corrientes naturales que benefician a peces y corales.

Se deben instalar de manera que en el acuario no se formen zonas de aguas quietas, en las cuales puedan acumularse restos de comida y material muerto.

Para lograr esto, se instalan varias bombas sumergibles por delante y por detrás de la decoración, de manera que el agua siempre se mantenga en circulación.

Con ayuda de relojes temporizadores es fácil imitar un cambio de las corrientes semejante al que se da en la naturaleza, como la marea alta y la marea baja.

Filtración mecánica y biológica

Se recomienda utilizar un filtro biológico. Las bacterias que crecen en el filtro transforman o hacen menos tóxicos los productos procedentes de la descomposición y de la excreción de los peces.

El material de filtrado mecánico retiene las partículas sólidas de mayor tamaño, como restos de comida y partes muertas de las algas.

Estos elementos de filtrado tienen que limpiarse regularmente para evitar que el agua se contamine con los materiales de desecho y para garantizar un nivel de flujo suficientemente alto.

La limpieza demasiado frecuente del material del filtro biológico perjudica mucho las colonias de bacterias. Además, las bacterias útiles se regeneran en el agua salada mucho más lentamente que en el agua dulce.

Las bacterias útiles purifican el agua salada procesando biológicamente las sustancias nocivas. Para poder hacerlo requieren un soporte donde establecerse.

Los materiales biológicos porosos proporcionan condiciones adecuadas para que se establezcan las colonias bacterianas.

Las bacterias degradan el nitrito en nitrato. El nitrato es dañino sobre todo para los animales inferiores y, además, promueve el crecimiento de algas indeseables.

Carbón activo

El filtro biológico puede complementarse con un filtro que contenga carbón activo.

El carbón activo retira químicamente parte de los residuos orgánicos que no son extraídos por los filtros biológicos.

El carbón activo debe utilizarse dentro de un sistema de filtración adecuado y reemplazarse según las indicaciones del fabricante o cuando las mediciones y el estado del agua lo justifiquen.

Skimmer de proteínas

Los espumadores de proteínas reducen la contaminación del agua por las proteínas y otras sustancias orgánicas.

El skimmer puede ser especialmente útil en acuarios con peces, corales, elevada carga biológica o cambios de agua menos frecuentes.

Para curar agua de mar recién recogida no siempre es necesario, pero puede ayudar durante el almacenamiento prolongado, sobre todo si han muerto microorganismos y se han acumulado residuos.

Iluminación

La luz no solo hace que el acuario se vea increíble, también afecta al comportamiento y bienestar de peces e invertebrados.

Para peces se pueden utilizar luces estándar. Los corales tropicales requieren agua salada y niveles de iluminación adecuados para sus necesidades.

La iluminación en los acuarios de agua salada juega un papel muy importante. La norma básica es que los acuarios, tanto de agua dulce como de agua salada, deben estar fuera de la exposición directa del sol.

Los fluorescentes deben proporcionar luz brillante y rica en ultravioletas que los peces necesitan para su salud y que resalta sus colores.

El exceso de luz no es necesariamente peligroso, aunque puede facilitar el crecimiento de algas. Las algas pueden formar parte del ecosistema, pero un crecimiento excesivo suele indicar desequilibrios de nutrientes o iluminación.

Tapa de cristal

Es esencial disponer de una tapa de cristal que encaje perfectamente.

La tapa no solo evitará que salten los peces, sino que reducirá la evaporación del agua, lo que podría ocasionar incrementos de la salinidad.

Decoración y sustrato

La decoración en acuarios marinos es mucho más que estética. Evita plantas plásticas y adornos que puedan degradarse con la salinidad.

Los peces marinos suelen ser bastante curiosos y mordisquean su entorno.

No existen límites para la imaginación al recrear un paisaje submarino. Solamente es importante que las construcciones sean estables.

De preferencia, el acuario debería armarse con piedras vivas.

Los peces, cangrejos y otros animales del acuario de agua salada requieren escondrijos.

Los acuarios marinos tropicales deben tener más escondites que peces y, para las especies excavadoras, disponer de un sustrato suficientemente fino.

El material más adecuado para el fondo del acuario de agua salada es la arena de coral con granos gruesos. Sin embargo, para algunas especies de peces, como los perciformes y los gobios, es imprescindible una zona con un fondo arenoso, ya que se cubren de arena fina para su descanso nocturno.

Para estos animales se instala en el fondo una zona separada con arena de coral o de cuarzo. El resto de la superficie del suelo se recubre con una capa de arena de coral de unos 3 cm de grosor.

Conversión de un acuario de agua dulce a marino

Si ya tienes un acuario de agua dulce funcionando, partes con cierta ventaja, pero no puedes trasladar sin más todos sus elementos y habitantes al nuevo sistema.

Si antes utilizabas grava, ahora toca sustituirla por un sustrato adecuado para el acuario marino y para las especies que quieras mantener.

Cuando conviertes tu acuario de agua dulce en marino, no puedes mantener los mismos peces. Es necesario introducir especies adaptadas al entorno salado y hacerlo poco a poco.

La carga biológica en agua salada es diferente. No podrás tener tantos peces como en uno de agua dulce.

Los peces marinos deben introducirse uno a uno, dejando tiempo para que el ecosistema se estabilice y para que los animales se aclimaten.

Después de cada incorporación, vigila el comportamiento de los peces y controla los parámetros del agua.

Ciclado antes de introducir peces

Antes de introducir a tus nuevos compañeros marinos, toca esperar.

El ciclado permite que se establezcan las bacterias encargadas de procesar el amonio y el nitrito, sustancias especialmente peligrosas para los animales acuáticos.

El acuario no debe considerarse preparado únicamente porque el agua se vea transparente. La estabilidad biológica debe comprobarse mediante tests y mediante el seguimiento de los parámetros.

La paciencia es esencial durante esta fase. Introducir peces demasiado pronto puede provocar aumentos de amonio y nitrito, estrés, enfermedades y mortalidad.

Cómo realizar los cambios de agua

Los cambios de agua ayudan a mantener una calidad adecuada y a reponer parte de los elementos consumidos por los organismos.

Si vas a realizar cambios cada dos semanas de un 20 %, prepara el agua con suficiente antelación para que alcance la temperatura del acuario y para que puedas comprobar su salinidad.

Antes de introducirla, verifica que la diferencia de temperatura y salinidad con respecto al tanque sea mínima.

Si el agua natural tiene una salinidad distinta, no la introduzcas directamente sin corregirla. El agua nueva debe igualarse a las condiciones del acuario, siempre mediante ajustes graduales y mediciones repetidas.

Durante el cambio, evita incorporar los sedimentos acumulados en el fondo del recipiente de almacenamiento.

La calidad del agua nueva no sustituye el mantenimiento del sistema. También es necesario limpiar los elementos mecánicos, revisar las bombas, comprobar el skimmer y retirar los residuos acumulados.

Control periódico de los parámetros

El cuidado exitoso de peces marinos necesita frecuentes controles de las condiciones para evitar cualquier problema.

Conviene llevar un registro de los resultados de los tests, las fechas de introducción de peces y los cambios de rutina.

Los principales controles incluyen:

  • Temperatura.
  • Salinidad o densidad.
  • pH.
  • KH.
  • Amonio.
  • Nitrito.
  • Nitrato.
  • Fosfato.
  • Calcio y magnesio cuando se mantienen corales.

Los habitantes marinos requieren condiciones estables sin grandes variaciones. Las correcciones deben hacerse de forma progresiva, especialmente cuando ya hay peces o invertebrados en el acuario.

Errores que conviene evitar

  • Recoger agua cerca de puertos, desagües, desembocaduras o zonas muy transitadas.
  • Confiar únicamente en que el agua se vea limpia.
  • Usar un filtro UV como método para eliminar aceites o contaminantes químicos.
  • Rebajar el agua de mar con agua dulce sin medir primero la salinidad.
  • Introducir el agua almacenada sin revisar su olor, aspecto y parámetros.
  • Incorporar los sedimentos del fondo del recipiente.
  • Almacenar el agua en envases que hayan contenido productos químicos.
  • Dejar el recipiente abierto y expuesto a la luz solar.
  • Introducir varios peces a la vez.
  • Limpiar excesivamente el material biológico del filtro.
  • Colocar el acuario bajo el sol o junto a una fuente de calor.
  • Sobrepoblar el acuario porque el volumen parezca suficiente.

Cambiar de un acuario de agua dulce a uno marino es un proceso apasionante, pero también requiere planificación y constancia.

No corras: tómatelo con calma. Cuanto más estable sea la preparación del agua, más fácil será mantener un ecosistema marino saludable.

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CÓMO HACER AGUA SALADA PARA ACUARIOS MARINOS *SÚPER FÁCIL*

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