El filtro de partículas puede llegar a convertirse en un verdadero quebradero de cabeza para los conductores de vehículos diésel. Los filtros de partículas van acumulando suciedad con el paso de los kilómetros.
La vida útil de un filtro de partículas puede variar dependiendo del uso y las condiciones de conducción. En la documentación técnica proporcionada por los fabricantes de automóviles no se especifica una distancia recorrida concreta hasta que el filtro de partículas se llena por completo de hollín.
Qué es y cómo funciona
El filtro de partículas, también conocido como filtro antipartículas o DPF por sus siglas en inglés (Diesel Particulate Filter), es un componente clave en los sistemas de escape de los vehículos diésel.
El filtro de partículas está compuesto por un sustrato cerámico poroso recubierto con una capa de material catalítico. Su función principal es capturar y retener las partículas sólidas presentes en los gases de escape -principalmente hollín y restos de combustión- que, de no ser filtrados, acabarían liberándose directamente al ambiente.
El sistema trabaja como una especie de “filtro avanzado” capaz de almacenar estas partículas hasta que, mediante un proceso llamado regeneración, se queman y convierten en gases menos dañinos.
¿Cómo funciona el filtro de partículas? El filtro de partículas se encarga de erradicar agentes nocivos para el medio ambiente como pueden ser las partículas sólidas o los benzopirenos, dos elementos muy perjudiciales para el ecosistema y nuestra salud.
Regeneración pasiva: En condiciones normales de conducción, cuando la temperatura de los gases de escape es lo suficientemente alta, el hollín atrapado en el filtro se quema gradualmente debido al calor.
Regeneración activa: Si las condiciones de conducción no permiten una temperatura suficientemente alta para la regeneración pasiva, el sistema de gestión del motor puede iniciar una regeneración activa. Esto implica inyectar combustible adicional en el sistema de escape para aumentar la temperatura de los gases de escape y quemar el hollín acumulado en el filtro.
Una vez que el filtro está lleno, él mismo se encarga de incinerarlas, mediante un proceso denominado regeneración. Para ello, cada cierto tiempo (de 300 a 400 km), inyecta más cantidad de carburante del habitual y así aumenta la temperatura de los gases de escape por encima de los 600 ºC, para quemar las partículas.
En estas fases, el consumo de carburante sube ligeramente (un 10-15%) y el motor suena algo más grave, pero no debería perder su refinamiento habitual.
Cuando se alcanza una temperatura de 700ºC el hollín se quema y sale más depurado a la atmósfera.
Cuánto dura realmente
Su vida útil es la misma que la del coche.
La vida útil del filtro de partículas depende principalmente de las condiciones de uso del vehículo y del estado del motor, y en menor medida del kilometraje.
El desgaste de los inyectores o del turbocompresor puede aumentar las emisiones de partículas de hollín, acelerando la contaminación del DPF.
Los trayectos cortos y frecuentes favorecen la rápida obstrucción del filtro de partículas.
La vida útil del DPF varía según el modelo de coche y el tipo de conducción, pero suele ser de entre 120.000 y 240.000 km.
También existen estudios que evalúan la durabilidad de los filtros de partículas. Por ejemplo, se llevó a cabo un estudio centrado en el rendimiento y la longevidad de los filtros de partículas en una flota de taxis Peugeot 607. Este estudio demostró una eficiencia estable de los filtros después de 80 000 km recorridos en condiciones urbanas.
| Dato | Valor |
|---|---|
| Frecuencia de regeneración | de 300 a 400 km |
| Temperatura de trabajo | más de 600 ºC |
| Temperatura de quema | 700ºC |
| Límite de hollín | 40 y 90 gramos |
| Vida útil habitual | entre 120.000 y 240.000 km |
| Estudio en taxis | 80 000 km |
Tipos de filtro de partículas
Filtro de partículas sin aditivo: El más común. Suele estar colocados cerca del motor, normalmente tras el colector de escape y pegados al turbo. De esta forma, el corto recorrido de los gases de escape entre el motor y el filtro de partículas permite que la temperatura de los gases de escape todavía sea suficientemente alta para la combustión de las partículas.
Existen también sistemas con un inyector de gasoil antes del filtro de partículas.
Filtro de partículas con aditivo: Empleado por pocos fabricantes (como los HDi de PSA, Peugeot-Citroën, sobre todo). Aquí el filtro está más alejado del motor, de modo que para lograr la temperatura que incinera las partículas se añade un aditivo al gasoil, que se activa al entrar en contacto con las partículas dentro del filtro.
El mayor inconveniente es que el proceso de regeneración exige que no se pare el motor (dura unos 15-20 minutos). Si se interrumpe el ciclo más de tres veces será cuando lleguen las malas noticias.
Repararlo no es barato. Si en el taller no pueden realizar la regeneración, calcula unos 1.200 euros para arreglarlo (además, es recomendable cambiar también el catalizador).
Los filtros de partículas (DPF) se instalan en vehículos con motores diésel desde hace bastante tiempo. Desde 2018, los filtros de partículas se han vuelto obligatorios para los vehículos de gasolina en Europa.
No obstante, independientemente del tipo de motor de combustión interna en el que esté instalado el filtro de partículas, los problemas potenciales y sus consecuencias son similares.
Qué puede acortar su vida útil
En la actualidad, prácticamente todos los coches diésel que cumplen las normas anticontaminación Euro 5 y Euro 6.
Con la entrada en vigor en 2009 de la normativa de emisiones Euro 5, los vehículos diésel deben de llevar incorporados un filtro de partículas con el fin de limitar significativamente las emisiones de partículas a la atmósfera.
Los coches de gasolina no los equipan en su mayoría (los hay que sí). Al menos por ahora, ya que Transport & Enviroment ha denunciado ya que los motores de gasolina turbo de inyección directa (muy en boga en todas las marcas) también generan partículas microscópicas (muy peligrosas para la salud). Algo lógico debido a que la combustión a alta presión de estos motores es muy similar a los diésel.
Evita los trayectos cortos: El motor no alcanza la temperatura ideal de funcionamiento si se recorren pocos km… y el filtro tampoco. Como el filtro necesita llegar a una temperatura mayor de 600 grados para funcionar, evidentemente en los cortos recorridos el filtro de partículas está frío, por lo que no puede funcionar adecuadamente.
Es por eso que los coches diésel que emplean este sistema suelen perder parte de su tradicional fiabilidad cuando se utilizan solamente en ciudad, a bajas revoluciones o a menos de 60 km/h.
Sal de vez en cuando a carretera. Cuando se circula solamente por ciudad el filtro acumula muchas partículas sólidas y, como el escape trabaja a poca temperatura, el motor debe realizar regeneraciones activas cada poco tiempo. Por eso se recomienda circular por autovía al menos 30 minutos cada 1.000 km, a unas 2.500 rpm. De este modo te aseguras que el motor realice la regeneración. En caso de que no sea posible, circular a 3.000 rpm durante 15 minutos puede ser suficiente.
Hay también otros atajos, que evidentemente nosotros y los ingenieros de TOTAL no recomendamos. El primero, la reprogramación electrónica de la centralita del motor para que la regeneración del filtro se adapte mejor a las costumbres de conducción del usuario. No siempre es eficaz y podrías perder la garantía. Y si no se hace bien podría afectar al funcionamiento óptimo del motor. Otra medida bastante popular es anular el filtro de partículas.
Señales de que el filtro ya está dando problemas
El DPF es un componente esencial en los coches diésel modernos, pero como cualquier pieza del coche, puede sufrir fallos. Detectar estos fallos a tiempo es crucial para evitar problemas mayores y costosas reparaciones.
Si tu DPF no está funcionando como debería, tu coche te enviará señales.
Pérdida de potencia: Si notas que tu coche tiene menos potencia de la habitual, le cuesta acelerar o no responde como debería al pisar el acelerador, un DPF obstruido podría ser la causa.
Humo excesivo: Un humo negro o gris denso que sale del tubo de escape, especialmente al acelerar, puede ser una señal de un problema con el DPF.
Aumento del consumo de combustible: Un DPF obstruido dificulta la salida de los gases de escape, lo que obliga al motor a trabajar más y aumenta el consumo de combustible.
Olor a combustible sin quemar: En algunos casos, un DPF obstruido puede provocar un olor a combustible sin quemar en el escape.
Si se enciende la luz del DPF en el salpicadero, es una señal de que el filtro está saturado y necesita regenerarse.
El problema es que normalmente se acumula más hollín del que el propio filtro puede eliminar a lo largo del tiempo, así que es necesario limpiar el filtro de partículas.
Cómo se limpia
Evita apagar el motor mientras se realiza la regeneración: En algunos modelos es muy fácil detectarlo, ya que cuentan con un testigo que indica que está en ese proceso.
Presta especial atención al lubricante: Los modelos con filtro de partículas suelen emplear un aceite Low Saps, (bajo en cenizas, fósforo y azufre), preparado para soportar la “suciedad” que produce en el aceite cuando se inyecta más carburante del necesario durante la regeneración.
Sal a la carretera y haz tú mismo la regeneración. El sistema se regenera de forma automática cada 1.000 km aproximadamente (lo notarás cuando el ralentí cambia y pasa de las 900 rpm a las 1.500 rpm), pero si no es suficiente, debes salir a la carretera y circular durante unos 20 minutos con el motor revolucionado entre las 2.000 rpm y 2.500 rpm.
Añade aditivos químicos al depósito de combustible. Puedes añadir un producto preparado para la limpieza del filtro al combustible (tanto para un gasolina como para un diésel). Estos aditivos elevan la temperatura del tubo de escape para que disuelva más fácilmente la suciedad del filtro.
La máquina de diagnosis puede limpiar el filtro. A través de un tratamiento térmico, la máquina de diagnosis va a controlar todos los parámetros del coche que intervienen en la regeneración del filtro de partículas: si el motor está frío, empezará poniéndolo a 2.000 rpm hasta que alcance la temperatura de trabajo óptima (90ºC). Cuando esto ocurre, eleva las revoluciones del motor para generar más calor durante el tiempo necesario hasta que la máquina entienda que el filtro ya no está obstruido con hollín.
Gallardo recomienda esta forma de limpieza por encima de las demás debido a sus buenos resultados, además de que no es necesario desmontar el filtro.
Limpieza por ultrasonidos. Aquí es necesario acudir a un taller, como los que forman parte de la red Eurekar, porque hay que desmontar el filtro. Una máquina de ultrasonidos hace vibrar el propio filtro para limpiar sus componentes y el resultado es bastante bueno.
Sumergir el filtro de partículas en detergente. Esta opción debería ser la última. Es recomendable cuando la máquina de diagnosis no puede limpiar el filtro. Esto ocurre cuando la saturación del filtro está a un 96% o más. Aquí no va a quedar otra que desmontar el filtro y sumergirlo en detergente durante una hora, luego lavarlo con agua a presión y, por último, secarlo bien para luego volver a unirlo al coche.
Limpieza con productos químicos. Limpieza del filtro de partículas con desmontaje y lavado con agua o soluciones especiales.
La limpieza del filtro de partículas diésel puede prolongar significativamente su vida útil, especialmente si se realiza con equipos de alta eficiencia y la causa de la obstrucción es solucionada por personal cualificado.
La eficacia del proceso de limpieza del filtro de partículas depende directamente de la correcta actuación del personal del taller.
Por estas razones, resulta imposible predecir con exactitud la vida útil del filtro de partículas después del lavado.
Por lo general, los talleres especializados en filtros de partículas para vehículos livianos suelen ofrecer una garantía de 1 año o 40 000 km de recorrido.
Los fabricantes suelen establecer una garantía para el DPF de 36 meses o 100 000 km recorridos.
Cuándo conviene reparar o sustituir
Llegamos a la pregunta principal: ¿reparar o sustituir el filtro de partículas? La respuesta dependerá de la gravedad del problema y la recomendación de un mecánico de confianza.
En algunos casos, un filtro de partículas obstruido o con problemas puede repararse. Los técnicos especializados pueden utilizar métodos de limpieza o regeneración para eliminar las partículas acumuladas y restaurar el funcionamiento del DPF.
Si el filtro de partículas está dañado irreparablemente o ha alcanzado su vida útil, será necesario sustituirlo.
En este caso, es esencial optar por un DPF de alta calidad y compatible con tu vehículo.
El coste de sustituir un DPF puede ser elevado, entre 600€ y 2.000€.
Está claro que el momento de sustituir nuestro DPF va a llegar, pero siempre podemos tomar medidas de prevención para retrasar lo máximo posible ese momento.
La prevención siempre es mejor que la reparación. Realizar viajes frecuentes en carretera a velocidades más altas puede ayudar a mantener el filtro de partículas limpio. Utiliza combustible de alta calidad para tu vehículo. Realiza un mantenimiento regular de tu coche de acuerdo con las recomendaciones del fabricante.
Los trayectos cortos y frecuentes pueden impedir que el sistema de escape alcance temperaturas adecuadas para la regeneración del filtro de partículas.
Si tu coche no pasa la prueba de emisiones debido a un filtro de partículas defectuoso, es importante abordar el problema antes de intentar nuevamente la prueba.

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