El clavel del aire o tillandsia es una planta epífita de la familia Bromeliaceae que puede cultivarse al aire libre sin tierra, siempre que reciba abundante luz indirecta, humedad suficiente, buena ventilación y protección frente al frío y las heladas. Puede vivir sobre árboles, rocas, madera, cables, jardines verticales o soportes abiertos, porque sus raíces sirven principalmente para sujetarse y la planta absorbe agua y nutrientes a través de sus hojas.
El clavel de aire es una planta muy interesante, exótica y sencilla de cuidar. Se trata de una planta que puede mantenerse en buenas condiciones tanto en el interior como en exteriores, por lo que su versatilidad es muy amplia. Puede permanecer en el exterior todo el año si el clima es templado y húmedo, pero en regiones frías conviene trasladarla al interior durante el invierno.
Qué es el clavel del aire
El clavel del aire o tillandsia es un género de plantas epífitas que pertenece a la familia Bromeliaceae. Algo que distingue a estas plantas y las hace únicas es su capacidad de vivir sobre otras superficies, como árboles, rocas o incluso cables, sin necesidad de tierra.
Esto hace que a menudo se les conozca también como air plants o plantas de aire, debido a su habilidad para absorber agua y nutrientes directamente del aire. Sus hojas largas y estrechas, que pueden parecerse a los claveles, le dan su nombre de clavel del aire.
Las tillandsias tienen una gran variedad de especies y se encuentran en diversas formas y tamaños. Se les suele usar para decoraciones interiores, centros de mesa y proyectos de jardinería debido a sus flores vistosas, su versatilidad y la facilidad de cuidado que requieren.
Dónde crece el clavel del aire
Ya decíamos que, como epífitas, estas plantas no necesitan tierra para sobrevivir. Pueden ser cultivadas en superficies como piedras, madera o incluso en macetas sin tierra, ya que sus raíces no están diseñadas para absorber nutrientes de la tierra, sino para sujetarse a superficies.
A diferencia de las plantas terrestres, las Tillandsias obtienen agua y nutrientes directamente del aire a través de sus hojas; para ello utiliza pequeñas estructuras llamadas tricomatos que les permiten captar humedad. Lejos de lo que mucha gente cree, estas plantas no son parásitas, si bien no tienen raíces, se alimentan absorbiendo la humedad y de los minerales que se encuentren en el aire traídos por el viento y que penetran en sus hojas.
Se agarran a las superficies a través de una especie de ganchos que poseen. Un conjunto en el que crecerá a la perfección, ya que lo que podemos creer que son raíces son en realidad pequeños ganchos. Unos que se anclarán a la perfección en este tipo de jardines, pero también incluso sobre roca.

Condiciones adecuadas para cultivarlos al aire libre
Luz abundante, pero indirecta
Se trata de una planta de origen tropical, por lo que la luz es un punto imprescindible para su cuidado. Los claveles deben recibir luz indirecta pero abundante.
Para mantenerla en las mejores condiciones de luminosidad, deberás tener cuidado y que el clavel de aire no reciba la luz solar de manera directa, ya que ésta puede producir quemaduras en sus hojas. Por lo tanto, debes colocarla en un espacio muy luminoso, pero alejado de los rayos del sol.
Una precaución a tener fundamentalmente en los meses de verano. En exteriores, puede colocarse bajo la sombra ligera de un árbol, en un porche luminoso, en una terraza protegida o en un jardín vertical donde no reciba el sol intenso de las horas centrales.
Temperatura y protección frente al frío
El clavel de aire es una planta que puede cultivarse tanto en el interior como en el exterior siempre y cuando se respeten sus cuidados básicos y se cumplan los parámetros en cuanto a luz y temperatura. Es una planta resistente en general, pero muy sensible al frío, por lo que conviene que la temperatura de su ubicación no descienda nunca de los 10 grados.
El mayor cuidado que hay que tener es que no deben exponerse a las heladas. La temperatura ideal para cultivar claveles debe rondar entre los 10 y 15 grados aunque soporta hasta los 32 grados.
Como buena planta tropical, la tillandsia es súper sensible al frío. Por eso, no podemos someterla a temperaturas menores a los 10 grados. Si la tenemos en exterior, lo ideal es que en invierno pase más tiempo dentro de casa.
Podemos o bien meterla dentro cuando comience a atardecer; o, si vivimos en un clima especialmente frío, buscarle un lugar para que pase el invierno con nosotros. En cuanto a las temperaturas máximas, el clavel de aire puede soportar hasta 30 grados sin problemas. Aunque con temperaturas extremas es conveniente controlar la humedad y el riego.
Ubicación ventilada y protegida
Puede ser cultivada en superficies como piedras, madera o incluso en macetas sin tierra. También podemos disfrutar de ella simplemente suspendida de cualquier espacio, pero también de otras maneras.
Nos referimos, por ejemplo, a incluirla entre nuestras plantas si estamos pensando en cómo hacer un jardín vertical. Además de así, podemos disfrutar de su belleza en accesorios de cristal, como jarrones y floreros. Unos que, eso sí, tendrán que tener una zona abierta para que el clavel del aire pueda tomar de él lo que necesita.
Si decides colocarla en el interior, deberás hacerlo siempre en un lugar bien ventilado, alejado de fuentes de calor y de corrientes de aire. Al aire libre también es importante evitar los lugares completamente cerrados o donde el agua permanezca acumulada durante mucho tiempo.
Riego y humedad ambiental
Como buena planta epífita, la tillandsia se nutre de la atmósfera que la rodea. Algo que nos obliga a procurarle un buen grado de humedad ambiental. Los claveles necesitan un ambiente moderado, ni seco ni húmedo.
Su origen es tropical, por lo que necesita un elevado grado de humedad para poder desarrollarse correctamente. Si vivimos en un clima seco o la tenemos dentro de casa, tendremos que ser rigurosos con este aspecto. Pero no solo en verano: también en la temporada de calefacción.
Pulverización
Dado que el clavel del aire demanda una alta humedad ambiental, tendremos que dársela. Para ello, lo ideal es una pulverización diaria en los meses de calor; y una cada dos o tres días en los de invierno.
En verano, a los claveles les agradan que los pulvericen con agua una vez al día. Otra opción es usar un spray para pulverizar agua sobre ella y mantenerla así hidratada.
Preferentemente riega los claveles con agua de lluvia o filtrada. El agua de lluvia puede aportar humedad a la planta, pero después de mojarla es necesario sacudir ligeramente el exceso de la superficie.
Inmersión
Aunque necesitan humedad, no deben ser sumergidas en agua de forma constante. Generalmente, se recomienda hacerlo durante 10 o 20 minutos una vez por semana, dependiendo de la humedad del entorno.
Tampoco está de más, sobre todo en verano, sumergirla en agua. Pero ojo: no podemos hacerlo a la ligera. Tras este baño, lo idóneo es que no haya acumulación de agua sobre las hojas. Puede llegar a pudrirla.
Si el ambiente en el que cultivas tus claveles del aire es seco, procura colocar la planta en remojo de dos a tres horas cada 15 días. Coloca los claveles en remojo durante una hora dos veces por semana mientras no tengan flor, luego sacúdela para evitar que se pudra; es conveniente dejar que se seque entre un riego y otro.
Estas frecuencias deben adaptarse a las condiciones del lugar: en ambientes húmedos y ventilados se necesita menos agua, mientras que en climas secos puede ser necesaria una hidratación más frecuente. Lo esencial es que la planta se seque después de cada riego y que no quede agua retenida entre las hojas.

Abonado del clavel del aire
La aplicación rigurosa de un abono específico es fundamental en los cuidados del clavel del aire. Y, a pesar de que este agua nutrirá la planta, tampoco está de más que la ayudemos un poquito.
Nos referimos a aplicar con cierta regularidad, a partir de la primavera, un abono foliar para tillandsias. Es importante que sea específico para ellas y con esta forma de aplicación.
Por un lado, porque está pensado para nutrir las hojas de plantas que no viven en un sustrato. Por otro, porque si nos la jugamos a utilizar otro tipo de fertilizantes podemos quemar la planta.
En primavera y verano, cada 15 días hay que colocarle fertilizante por medio de spray, (reduce el fertilizante a un cuarto de la ración recomendada). En otoño e invierno, los claveles se fertilizan una vez al mes.
El abonado siempre debe realizarse a través de fertilizantes específicos para este tipo de plantas. Debes tener en cuenta que para mantenerse no necesitan sustrato, por lo que proporcionarle los nutrientes adecuados para ellas es esencial.
Floración del clavel del aire
Y sí, floración. Un aspecto poco conocido de la tillandsia, que no es precisamente menor. Y es que de ser rigurosos con los cuidados del clavel del aire, podremos verla florecer.
Las flores de esta planta son especialmente hermosas. Con una distribución muy similar a la de la bromelia, emergen en tonos violetas y fucsias sobre el verde de la tillandsia en verano.
Las flores de los claveles del aire pueden ser muy bellas, otras son más normales y florecen con poca frecuencia. Este espectáculo solo nos lo regalará nuestra planta si está debidamente cuidada.
La floración también marca una etapa importante en el ciclo de la planta, porque después de ella suelen aparecer nuevos brotes en la base del ejemplar adulto.

Cómo reproducir el clavel del aire
Se reproduce principalmente por esporas y plantas hijas de las siguientes maneras:
Reproducción por semillas
Por semillas: estas se dispersan cuando la planta madura y florece. Sin embargo, la germinación de las semillas de tillandsia puede ser más difícil, ya que necesita condiciones específicas de humedad y temperatura.
Además, este proceso es mucho más lento que la reproducción por hijuelos. Por este motivo, la reproducción por semillas requiere más tiempo y paciencia.
Reproducción por hijuelos
Por hijuelos o retoños: después de que la planta madre florece, produce pequeñas plantas hijas (llamadas hijuelos o bulbillos). Estos crecen a partir de la base de la planta madre y, con el tiempo, pueden separarse y plantarse de forma independiente.
Este es el método de reproducción más común y fácil de manejar para el clavel del aire. Tras la floración y la aparición de las pequeñas plantas individuales, si quieres reproducirlas, deberás esperar un tiempo para que éstas puedan alcanzar un buen tamaño antes de separarlas de la planta madre.
Lo ideal es dejarlos crecer el mayor tiempo posible para asegurarnos que, una vez separado de la planta madre, prospere sin problemas. La multiplicación de ejemplares requiere tiempo y paciencia y siempre debe realizarse tras la floración.
Separación y colocación de los hijuelos
El momento ideal para llevar a cabo esta labor es la primavera. Por lo general, los hijuelos surgidos tras el verano estarán listos para ser trasplantados en la primavera.
Para que no dañe ni a la planta original ni a la madre, nos obliga a hacerlo separando cuidadosamente las ramas jóvenes de la planta antigua. Para ello, debes ser muy cuidadoso e ir separando las plantas sin dañarlas.
Por tanto, procura ir separando cada una de las ramas de ambas plantas con mucho cuidado y de manera individual. Tras la separación de la planta antigua, podrás colocar la nueva en un recipiente acorde a su tamaño.
En estos momentos, el clavel de aire ya puede sobrevivir por sí solo y para mantenerlo tan solo deberás aportarle los mismos cuidados que a la planta antigua.
Formas de colocar los claveles del aire en el exterior
El clavel de aire o tillandsia es una planta muy versátil que recibe su nombre porque el cultivo se hace suspendido en un jarrón adecuado. Lo mejor es que puede emplearse en jardines verticales, en recipientes o en rocas debido a sus raíces en forma de gancho que le permiten una gran adaptación.
Podemos disfrutar de ella simplemente suspendida de cualquier espacio, pero también de otras maneras. Puede colocarse sobre madera, piedras, ramas o soportes abiertos que permitan la circulación del aire.
También puede integrarse en composiciones decorativas de cristal, como jarrones y floreros, siempre que estos tengan una zona abierta. La tillandsia no debe quedar encerrada en un recipiente sin ventilación, porque necesita tomar humedad del ambiente y secarse después del riego.
| Elemento | Condición recomendada |
|---|---|
| Luz | Luz indirecta pero abundante |
| Temperatura mínima | No descender nunca de los 10 grados |
| Temperatura máxima | Hasta 30 grados sin problemas |
| Humedad | Elevada, especialmente en climas secos |
| Riego | Agua de lluvia o filtrada, evitando acumulaciones |
| Abono | Fertilizante específico aplicado por spray |
| Reproducción | Principalmente por hijuelos después de la floración |
Problemas que deben evitarse
Cuando hablamos de enemigos de las plantas, tendemos a pensar siempre en eliminar las plagas. Sin embargo, esta preocupación podemos descartarla en lo que respecta a la tillandsia. Es tal su resistencia que, si seguimos al pie de la letra los cuidados del clavel del aire, podemos olvidarnos de ellas.
Una planta fuerte y bien cuidada presentará siempre más resistencia a cualquier ataque. Sin embargo, hay otros dos enemigos mucho más silenciosos que las plagas. Nos referimos al frío y las heladas.
Además del frío, el exceso de agua sobre las hojas puede provocar pudriciones. Tras cada pulverización o inmersión, la planta debe quedar bien escurrida y colocarse en un lugar ventilado para que se seque.
El exceso de sol también puede dañar las hojas, por lo que la ubicación exterior debe proporcionar claridad sin exposición directa a los rayos solares intensos.
Clavel del aire y condiciones ambientales
Si vivimos en un clima seco o la tenemos dentro de casa, tendremos que ser rigurosos con la humedad ambiental. También hay que vigilar este aspecto cuando las temperaturas sean elevadas, porque el clavel del aire tolera el calor de hasta 30 grados, pero necesita una humedad adecuada.
Si el termómetro subiera más, tendríamos que vigilar especialmente el tema de la humedad. En un clima templado y húmedo, la planta puede permanecer fuera todo el año, mientras que en un ambiente frío conviene protegerla dentro de casa durante el invierno.
La tillandsia se ha convertido en un imprescindible en la decoración de terrazas. Una manera sencilla y espectacular de poner una nota exótica en estos espacios, con una baja demanda de cuidados.
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