El consumo de agua purificada mediante un sistema CEDI no causa daños internos por el simple hecho de estar purificada. El riesgo depende de la calidad del agua de entrada, del funcionamiento y mantenimiento del equipo, de la composición final del agua y de las necesidades particulares de quien la consume.
El agua purificada, libre de contaminantes y sustancias nocivas, ofrece beneficios adicionales claves para la prevención de enfermedades y el bienestar general. Sin embargo, ningún método de tratamiento garantiza por sí solo que el agua sea adecuada si existen fallos de control, contaminación posterior o una eliminación excesiva de minerales relevantes.
Qué significa consumir agua purificada CEDI
El agua para consumo humano gestionada de forma segura debe estar ubicada en el lugar de uso, disponible cuando se necesita y no contaminada. El seguimiento de la meta se realiza mediante el indicador relativo a los servicios de suministro de agua potable gestionados de manera segura, es decir, agua potable procedente de una fuente mejorada ubicada en el lugar de uso, disponible cuando se necesita y sin contaminación fecal ni por sustancias químicas prioritarias.
La calidad del agua no depende únicamente de que haya pasado por un proceso de purificación. Debido a la gestión inadecuada de las aguas residuales urbanas, industriales y agrícolas, cientos de millones de personas beben agua con contaminación biológica o química. Además, el agua para consumo humano, sobre todo si procede del subsuelo, puede contener productos químicos, como arsénico y fluoruros, y cantidades elevadas de otros productos químicos, como plomo, a causa de la lixiviación de tuberías de conducción.
El agua purificada elimina sustancias potencialmente dañinas como cloro, plomo, pesticidas y otros contaminantes que podrían estar presentes en el agua del grifo. Estos compuestos no solo pueden causar enfermedades inmediatas, sino que su consumo prolongado puede afectar la salud a largo plazo.

¿El agua CEDI puede provocar daños internos?
No existe una base general para afirmar que el agua tratada mediante CEDI provoque daños internos en personas sanas cuando el sistema funciona correctamente y el agua final cumple los requisitos de calidad para consumo humano. El problema puede aparecer cuando el agua presenta contaminación microbiológica, sustancias químicas, restos del proceso de tratamiento o una composición inadecuada para el uso previsto.
La contaminación microbiana del agua potable como resultado de la presencia de heces supone el mayor riesgo de toxicidad. El agua para consumo humano contaminada con microbios puede transmitir enfermedades diarreicas, el cólera, la disentería, la fiebre tifoidea y la poliomielitis.
Si no hay servicios de agua y saneamiento, o si estos son insuficientes o están gestionados de forma inapropiada, la población se expone a riesgos para su salud que, en realidad, se pueden prevenir. Las principales enfermedades que se contraen al consumir alimentos o agua contaminados cursan con diarrea.
Posibles riesgos internos relacionados con el agua purificada
Contaminación microbiológica
Beber agua purificada también puede prevenir problemas gastrointestinales causados por microorganismos como bacterias, virus y parásitos que a menudo se encuentran en fuentes de agua no tratadas. Esto es particularmente relevante en áreas donde la calidad del agua potable puede ser cuestionable.
El riesgo reaparece si el agua tratada se almacena en recipientes sucios, si las tuberías posteriores al tratamiento están contaminadas o si el equipo no recibe mantenimiento. Tan solo con cubrir estos depósitos y recipientes se puede reducir la cría de vectores y, por ende, la contaminación fecal del agua en los hogares.
En 2022 había en el mundo al menos 1700 millones de personas que tomaban agua para consumo de fuentes contaminadas con heces. Según los cálculos, esta contaminación causa cada año 505 000 muertes por enfermedades diarreicas.
Presencia de sustancias químicas
Aunque los principales productos químicos presentes en este tipo de agua que acarrean riesgo son el arsénico, los fluoruros y los nitratos, hay nuevos contaminantes, como determinados fármacos, plaguicidas, moléculas perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, y microplásticos que también son peligrosos.
Por ejemplo, el consumo continuo de agua con cloro puede irritar el sistema digestivo y afectar la flora intestinal, mientras que la exposición a metales pesados como el plomo puede tener efectos neurológicos graves. Al eliminar estas sustancias, el agua purificada actúa como una barrera protectora para la salud.
Uno de los beneficios más importantes del agua purificada es su capacidad para reducir el riesgo de sufrir enfermedades graves como el cáncer de colon y de vejiga. Según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), muchos contaminantes que pueden estar presentes en el agua potable, como metales pesados y compuestos químicos, tienen propiedades carcinogénicas.
Al eliminar estas sustancias, el agua purificada disminuye significativamente la exposición a factores que podrían contribuir al desarrollo de estas enfermedades. Esta afirmación no significa que el agua CEDI prevenga por sí sola el cáncer ni que pueda sustituir las medidas médicas de prevención y diagnóstico.
Eliminación excesiva de minerales
Un tratamiento de purificación puede reducir la concentración de minerales disueltos. La importancia de esa reducción depende de la alimentación, del estado de salud, de la cantidad de agua consumida y de la composición final del producto.
El agua purificada no debe considerarse automáticamente peligrosa por contener menos minerales, porque la mayor parte de los minerales necesarios procede de los alimentos. Sin embargo, una composición inadecuada puede ser relevante en personas con necesidades médicas específicas o cuando el agua representa una parte importante de la ingesta total.
Las fuentes de abastecimiento de agua para consumo humano y para riego seguirán evolucionando, y cada vez se utilizarán más aguas subterráneas y de fuentes alternativas, como las aguas residuales. Con el cambio climático, habrá más fluctuaciones en la cantidad de agua de lluvia recogida y los recursos hídricos tendrán que gestionarse mejorar para garantizar el abastecimiento y la calidad del agua.
Alteraciones digestivas
El agua purificada contribuye al bienestar general; mantiene la piel hidratada, apoya la digestión y ayuda al cuerpo a regular su temperatura. Además, el sabor limpio y fresco del agua purificada fomenta el consumo frecuente, asegurando que el cuerpo reciba la hidratación adecuada todos los días.
Las molestias digestivas después de beber agua CEDI no demuestran por sí mismas que el agua purificada sea dañina. Pueden relacionarse con contaminación, almacenamiento deficiente, cambios bruscos en la composición del agua, una causa gastrointestinal independiente o una condición médica previa.
Efectos sobre los riñones
El agua purificada desempeña un papel fundamental en el funcionamiento óptimo de los riñones. Estos órganos vitales filtran los desechos y toxinas del cuerpo, y para hacerlo de manera eficiente, necesitan un suministro constante de agua limpia y libre de contaminantes.
Una hidratación adecuada con agua purificada no solo mejora la capacidad de los riñones para realizar su trabajo, sino que también ayuda a prevenir la formación de cálculos renales, una condición dolorosa que puede ser agravada por minerales y contaminantes presentes en el agua no tratada.
Según el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales, mantenerse bien hidratado con agua pura es una de las mejores maneras de mantener la salud renal.
El riesgo para los riñones aparece principalmente cuando la persona no bebe suficiente líquido, cuando el agua contiene contaminantes o cuando existe una enfermedad renal que requiere controlar el volumen, los minerales o determinados componentes químicos. En estos casos, la calidad y la composición del agua deben valorarse junto con las indicaciones médicas.
Como trabaja CEDI
Efectos sobre el sistema cardiovascular
El impacto del agua purificada en la salud cardiovascular es otro beneficio significativo. Beber agua pura ayuda a mantener una adecuada circulación sanguínea, lo que es crucial para el transporte de oxígeno y nutrientes a todas las partes del cuerpo.
Además, la hidratación insuficiente puede llevar a un aumento en la viscosidad de la sangre, lo que pone más presión sobre el corazón y puede contribuir a problemas como hipertensión arterial. Consumir agua purificada asegura que el cuerpo reciba la hidratación necesaria para mantener una presión arterial equilibrada y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La Asociación Americana del Corazón destaca que la deshidratación crónica puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas cardíacos, subrayando la importancia de una hidratación constante y de calidad.
El agua purificada no elimina por sí sola la hipertensión ni sustituye el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Una hidratación adecuada puede favorecer las funciones normales del organismo, pero la presión arterial también depende de factores médicos, alimentarios y ambientales.
Cuándo puede ser insegura el agua tratada con CEDI
El consumo de agua puede ser inseguro cuando el sistema no elimina los contaminantes presentes en el agua de entrada, cuando los componentes están agotados o dañados, cuando se produce contaminación después del tratamiento o cuando el agua se almacena durante demasiado tiempo en condiciones inadecuadas.
Los riesgos también pueden aumentar si no se controla la calidad microbiológica y química del agua. Las guías de la OMS recomiendan que se establezcan metas basadas en la salud, que los proveedores de servicios de agua elaboren y apliquen planes de salubridad para definir los riesgos, que estos se eviten de la manera más eficaz, desde que se capta el agua hasta su llegada al consumidor, y que se lleve a cabo una vigilancia independiente para velar por la eficacia de estos planes y el cumplimiento de tales metas.
| Situación | Posible consecuencia |
|---|---|
| Agua de entrada contaminada | Exposición a microorganismos o sustancias químicas |
| Falta de mantenimiento | Disminución de la eficacia del tratamiento |
| Almacenamiento inadecuado | Recontaminación microbiológica |
| Composición final no controlada | Agua no adecuada para determinadas necesidades de salud |
Desde 2014, la OMS ha estado probando productos para el tratamiento de aguas con fines doméstico, con arreglo a sus propios criterios de eficacia basados en la salud, a través de su Plan Internacional de Evaluación de las Tecnologías de Tratamiento del Agua Doméstica.
El objetivo de este plan es garantizar que los productos protejan a los usuarios de patógenos causantes de enfermedades diarreicas y reforzar los mecanismos normativos, de reglamentación y de monitoreo en los países para utilizar esos productos de forma correcta y sistemática allí donde se necesiten.
Personas que deben tener especial precaución
Las personas con enfermedad renal, insuficiencia cardíaca, trastornos del equilibrio de líquidos o minerales, enfermedades gastrointestinales persistentes o defensas inmunitarias reducidas deben valorar la calidad del agua dentro de su situación clínica general.
Los pequeños establecimientos de atención primaria de los lugares de ingresos bajos y medianos pueden usar esta herramienta para mejorar de forma continua sus servicios mediante evaluaciones, la clasificación de los riesgos por prioridades y la definición de medidas específicas y con objetivos concretos.
De cada 100 pacientes ingresados en hospitales de agudos, siete de países de ingresos altos y 15 de países de ingresos medianos y bajos contraen al menos una infección relacionada con la atención sanitaria durante su estancia hospitalaria.
La especial precaución no implica que el agua CEDI sea perjudicial para todas estas personas. Significa que cualquier modificación de la composición del agua y cualquier posible contaminación debe analizarse en función de sus necesidades clínicas.
Cómo reconocer un posible problema de calidad
Un cambio repentino de olor, sabor, color o apariencia puede indicar una alteración del agua o del sistema, aunque la ausencia de cambios visibles no garantiza que el agua esté libre de microorganismos o sustancias químicas.
Si después de beber el agua aparecen diarrea persistente, vómitos, dolor abdominal intenso, fiebre, sangre en las heces, signos de deshidratación, dolor lumbar, disminución marcada de la orina, confusión o dificultad respiratoria, se necesita valoración sanitaria.
Se calcula que cerca de un millón de personas fallecen cada año a causa de enfermedades diarreicas contraídas como resultado de la insalubridad del agua, de un saneamiento insuficiente o de una mala higiene de las manos. Sin embargo, en la mayor parte de los casos estas enfermedades se pueden prevenir: si se abordasen esos factores de riesgo, cada año se podría evitar que fallecieran unos 395 000 niños menores de cinco años.
Control sanitario del agua CEDI
La seguridad del agua requiere controlar el proceso completo: captación, pretratamiento, unidad CEDI, almacenamiento, distribución y punto de consumo. La OMS elabora una serie de directrices sobre la calidad del agua, en particular para consumo humano, el uso sin riesgos de las aguas residuales y la calidad del agua para fines recreativos.
Por ejemplo, la Organización publica las directrices para la calidad del agua, basadas en la gestión de riesgos y, desde 2004, las Guías para la calidad del agua de consumo humano, que establecen un marco para el uso del agua potable.
Las directrices para la calidad del agua de consumo humano están respaldadas por publicaciones de referencia en las que se sustentan sus recomendaciones técnicas. Además, la OMS ayuda a los países a aplicar las directrices sobre la calidad del agua mediante la elaboración de materiales de orientación práctica y la prestación de apoyo directo.
La comprobación debe incluir análisis microbiológicos y químicos apropiados, verificación del funcionamiento del sistema y vigilancia de los recipientes, depósitos y tuberías posteriores al tratamiento. La prevención de la contaminación después de la purificación es tan importante como la eficacia del propio equipo.
Agua purificada, hidratación y salud general
El agua es uno de los pilares esenciales para mantenernos vivos y saludables. Pero lo cierto es que hay que tener en cuenta que no toda el agua que consumimos es igual de beneficiosa.
Más allá de la prevención de enfermedades específicas, el agua purificada contribuye al bienestar general; mantiene la piel hidratada, apoya la digestión y ayuda al cuerpo a regular su temperatura.
El agua salubre y de fácil acceso es importante para la salud pública, tanto si se utiliza para beber, para uso doméstico, para producir alimentos o con fines recreativos. Se necesitan cantidades suficientes de agua salubre para practica una buena higiene, que es fundamental para prevenir las enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias agudas y numerosas enfermedades tropicales desatendidas.
Cuando el agua procede de fuentes de abastecimiento mejoradas y más accesibles, se gasta menos tiempo y esfuerzo en recogerla, lo que permite dedicar más tiempo para otras actividades. Además, ello redunda una mayor seguridad personal y causa menos trastornos osteomusculares, ya que reduce la necesidad de hacer viajes largos o peligrosos para recoger agua.
La importancia de la gestión segura
En 2021, más de 2000 millones de personas vivían en países con escasez de agua, situación que probablemente empeorará en algunas regiones como resultado del cambio climático y el crecimiento de la población.
En 2022, 6000 millones de personas (el 73% de la población mundial) se abastecían a través de un servicio de suministro de agua para consumo humano gestionado de forma segura, es decir, ubicado en el lugar de uso, disponible cuando se necesita y no contaminado.
Entre los restantes 2200 millones de personas sin servicios gestionados de forma segura se contaban en 2022: 1500 millones de personas que gozaban de servicios básicos, es decir, acceso a una fuente mejorada de suministro de agua a menos de 30 minutos en un trayecto de ida y vuelta; 292 millones de personas con servicios limitados, es decir, con una fuente mejorada de suministro de agua situada a una distancia de más de 30 minutos; 296 millones de personas que se abastecían de agua procedente de pozos y manantiales no protegidos, y 115 millones de personas que recogían agua superficial no tratada en lagos, estanques, ríos o arroyos.
A este respecto, en la actualidad sigue habiendo grandes desigualdades geográficas, socioculturales y económicas, no solo entre las zonas rurales y las urbanas, sino también dentro de las ciudades, donde muchas personas viven en asentamientos informales, ilegales o de baja renta, con escaso acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua potable.
Qué debe evitarse
- No debe asumirse que el agua es segura únicamente porque ha pasado por un sistema CEDI.
- No debe ignorarse un cambio de olor, sabor, color o apariencia.
- No debe almacenarse el agua en recipientes descubiertos o sucios.
- No debe consumirse agua de un sistema cuyo mantenimiento y control de calidad se desconozcan.
- No debe utilizarse el agua como sustituto de la evaluación médica cuando existen síntomas persistentes o enfermedades previas.
La mejora de estas fuentes de abastecimiento también ayuda a disminuir el gasto sanitario, ya que las personas enferman menos, incurren en menos gastos médicos y gozan de más salud, lo que comporta una mayor productividad. Dado que los niños corren especial riesgo de contraer enfermedades que se transmiten a través del agua, el acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento puede ayudar a mejorar su salud y, por tanto, a permitir que no pierdan días de escuela, con los correspondientes beneficios a largo plazo para su vida.
Si queremos ofrecer una cobertura universal de los servicios básicos de agua potable en 2030, será necesario duplicar las tasas de progreso registradas hasta el momento y, para lograr el mismo objetivo con los servicios de suministro de agua para consumo humano gestionados de forma segura, las tasas tendrían que multiplicarse por seis.
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