La orina se produce en los riñones y luego pasa por los uréteres a la vejiga. Su función principal es eliminar productos de desecho y contribuir a depurar y filtrar la sangre.
La orina, mejor conocida en la población general como pis, es una secreción líquida acuosa amarillenta que se concentra en los riñones con el fin de depurar y filtrar la sangre. En situaciones de normalidad, este fluido está compuesto por agua en un 95 % y otras sustancias de desecho, como urea (2 %), creatinina (0,1 %), ácido úrico (0,3 %), cloruro, sodio, potasio, sulfato, amonio, fosfato y otros iones.
La orina tiene múltiples componentes habituales, pero la sangre no es uno de ellos. Cuando la sangre es excretada junto con este fluido por cualquier causa médica, el orín adquiere un color rosa, rojo o marronáceo.
La palabra científica que utilizamos los médicos para definir el sangrado en la orina es la hematuria. La hematuria consiste en la presencia de sangre en la orina. En los adultos, las causas son numerosas, entre ellas el cáncer, las infecciones y los cálculos renales. Es fundamental realizar pruebas y un seguimiento adecuado.
Ver esto sin ningún tipo de contexto al ir al baño es cuanto menos alarmante y, desde luego, requiere atención médica inmediata. De todas formas, no todos los desencadenantes médicos de este evento son graves.
Qué significa la sangre en la orina después de una infección
Es una pregunta muy habitual que salta en tu cabeza justo después de ir al baño: ¿tengo infección de orina si encuentro sangre al limpiarme?
La respuesta no es sí con total seguridad, pero sí con bastante probabilidad. La infección de orina es la causa más común que provoca la aparición de la sangre al limpiarte. Es un problema médico que debes tratar de la mano de un urólogo.
No te alarmes de entrada, porque no tiene que ser nada grave. Sin embargo, la infección no es la única causa de la sangre en la orina. Hay muchos motivos por los que podrías tener sangre en la orina sin que signifiquen necesariamente una infección. Es importante, igualmente, controlarlos.
Si te pasa la situación descrita, debes acudir a un urólogo para conocer porqué se está produciendo. Cuando la sangre aparece después de una infección, el profesional debe confirmar si el sangrado procede realmente de las vías urinarias y determinar si la infección se limita a la vejiga o se ha extendido a los riñones.

Cómo reconocer la hematuria
La presencia de sangre en la orina proporciona a esta una coloración rosada, roja o marrón, según la cantidad de sangre presente, el tiempo que haya estado y el grado de acidez de la orina.
La hematuria macroscópica se produce cuando se aprecia claramente sangre en el inodoro o en un vaso. Esto puede ocurrir incluso con una pequeña cantidad de sangre.
La hematuria microscópica se produce cuando la orina tiene un aspecto normal en el inodoro o en un recipiente, pero sigue habiendo sangre, que solo puede observarse con un microscopio.
Mediante pruebas químicas o mediante un examen al microscopio se puede detectar una cantidad de sangre en orina demasiado escasa como para cambiar su color. La hematuria microscópica puede ser un hallazgo casual cuando se realiza un análisis de orina por otro motivo.
Muchas personas sanas presentan hematuria microscópica, que suele desaparecer por sí sola, aunque no siempre. Cuando se desconoce la causa y la hematuria es transitoria, normalmente no supone ningún problema. Esto es más frecuente en personas menores de 35 años.
Sin embargo, en personas mayores de 35 años, la hematuria puede ser un signo de cáncer, aunque sea transitoria.
Color de la orina y síntomas asociados
La hematuria puede hacer que la orina se vea rosada, roja o amarronada, o que tenga el color del té o de un refresco de cola.
Las personas afectadas por hematuria pueden presentar otros síntomas de trastornos de las vías urinarias, como dolor en el costado o dolor lumbar, dolor abdominal bajo, necesidad urgente de orinar o dificultad para orinar, dependiendo de la causa de la presencia de sangre en la orina.
- Dolor al orinar.
- Micción frecuente o sensación persistente de necesidad de orinar.
- Dolor en la parte inferior del abdomen, el costado, la ingle o la espalda.
- Náuseas, vómitos, fiebre o escalofríos.
- Dificultad para comenzar a orinar.
- Imposibilidad para vaciar la vejiga por completo.
- Presencia de coágulos.
- Ausencia completa de síntomas.
La presencia de grandes cantidades de sangre o coágulos en la orina podría constituir una urgencia, por lo que debes acudir a tu profesional de la salud de inmediato.
La infección urinaria como causa principal
Las infecciones del tracto urinario representan algunos de los cuadros infecciosos más comunes en todo el mundo. Según estudios, su incidencia alcanza el 50-60 % en las mujeres adultas, aunque es bastante menos usual en varones.
Se producen cuando ingresan bacterias en la uretra, que es el conducto por el que la orina sale del cuerpo. Luego, las bacterias se multiplican en la vejiga.
Las infecciones del tracto urinario pueden cursar con una necesidad demasiado elevada de miccionar, dolor y ardor al orinar y presión en la ingle. También pueden ocasionar sangrado, lo que hace que la orina tenga un aspecto rojo, rosa o marrón.
Cuando tienes una infección de las vías urinarias, también es posible que sientas unas ganas intensas de orinar que duran mucho tiempo. Puedes sentir dolor y ardor cuando orinas.
Si el cuadro se expande a los riñones, se puede experimentar fiebre, escalofríos, dolor en los costados, náuseas y vómitos.
Cistitis
La cistitis es un tipo de infección urinaria que afecta, específicamente, a la vejiga.
Alrededor del 50 % de las mujeres tienen al menos un episodio de cistitis a lo largo de su vida y el riesgo aumenta de forma considerable si se es activo a nivel sexual.
La mayoría de los casos se producen por la infección de la bacteria Escherichia coli (E. coli), aunque existen otros muchos agentes causales posibles.
Más allá de practicar sexo, existen diversos factores de riesgo que promueven el desarrollo de la cistitis: diabetes, embarazo, litiasis y obstrucciones son algunos de ellos.
Pielonefritis e infección renal
La infección renal también se llama pielonefritis.
La pielonefritis es un tipo de infección del tracto urinario que se considera tal cuando las bacterias, u excepcionalmente otros patógenos, se instauran en uno o ambos riñones.
Las infecciones renales pueden ocurrir cuando ingresan bacterias en los riñones desde el torrente sanguíneo. Las infecciones también pueden producirse cuando llegan bacterias a los riñones desde los uréteres, es decir, un par de conductos que conectan los riñones con la vejiga.
Este cuadro puede derivar en una sepsis y fallos múltiples orgánicos, por lo que se requiere su abordaje cuanto antes ante cualquier duda diagnóstica.
Otras causas de sangre en la orina
La presencia de sangre en la orina puede deberse a problemas en cualquier lugar a lo largo de las vías urinarias, desde los riñones a los uréteres, la vejiga o la uretra.
La sangre puede proceder de uno o varios de estos lugares del tracto urinario:
- Riñones.
- Uréteres, que son los conductos que conectan los riñones con la vejiga.
- Vejiga, donde se almacena la orina.
- Uretra, el conducto que va desde la vejiga hasta el exterior del cuerpo.
Cálculos renales y vesicales
Nuestra orina contiene minerales. Microscópicos, pero los tiene. Si la concentración de los mismos es mayor de la que el cuerpo puede asimilar, se forman piedras en los riñones o en la vejiga.
Los minerales de la orina pueden formar cristales en las paredes de los riñones o en la vejiga. Los cálculos suelen ser indoloros, pero pueden generar un dolor intenso si causan una obstrucción o salen del cuerpo a través de la orina.
Puede ser una situación dolorosa que requiere de tratamiento para eliminarlas, en ocasiones incluso hay que extraerlas.
Los cálculos renales no siempre requieren tratamiento, pero a veces se extraen si causan dolor o infecciones. Es posible que se necesiten más análisis de orina o sangre para ayudar a prevenir futuros cálculos.
Hiperplasia prostática benigna
La próstata es un órgano del aparato reproductor masculino con forma de castaña, situado por delante del recto y debajo de la vejiga urinaria. Su función principal es producir el líquido que forma parte del semen.
A pesar de la importancia de esta estructura, suele reportar problemas en la tercera edad, pues tiende a aumentar de tamaño a medida que los hombres envejecen.
La glándula prostática se encuentra justo debajo de la vejiga y rodea la parte superior de la uretra. Suele aumentar de tamaño en las personas de mediana edad. Ejerce presión sobre la uretra y bloquea parcialmente el flujo de orina.
La necesidad de orinar frecuentemente, el aumento de frecuencia de micción nocturna, o nicturia, la dificultad para comenzar a orinar y la imposibilidad para vaciar la vejiga por completo son algunos de los síntomas más comunes de la HBP.
El agrandamiento de la próstata puede causar problemas para orinar, una necesidad urgente o persistente de orinar, o sangre en la orina. La sangre en la orina también puede ser uno de sus signos clínicos, pero es bastante menos común.
Enfermedad renal crónica y enfermedad glomerular
La enfermedad renal crónica hace referencia a la pérdida de funciones de los riñones con el paso del tiempo.
Puede deberse a múltiples causas, pero la diabetes y la hipertensión arterial sin controlar son los 2 principales desencadenantes para su desarrollo.
La hematuria está asociada a la enfermedad renal crónica, pero rara vez se emplea como parámetro para ejemplificar su progresión.
A medida que avanza, esta condición puede cursar con síntomas como náuseas, vómitos, pérdida de apetito, fatiga, problemas para dormir, pérdida de la función mental, calambres musculares y más.
Esta patología no tiene cura, pero se pueden evitar las complicaciones con fármacos.
Los trastornos de los pequeños vasos sanguíneos de los riñones, llamados trastornos del filtrado renal o trastornos glomerulares, pueden ser una causa a cualquier edad.
Los trastornos del filtrado renal pueden formar parte de una enfermedad del riñón o pueden ocurrir como resultado de un trastorno en otras partes del organismo.
Estos trastornos son más probables si la orina contiene proteínas, acúmulos de glóbulos rojos, denominados cilindros hemáticos, o glóbulos rojos malformados.
Estos trastornos incluyen infecciones, como una infección de una válvula cardíaca, enfermedades del tejido conjuntivo, como el lupus eritematoso sistémico, y vasculitis, trastornos de la sangre, como la enfermedad del suero, o ciertas enfermedades crónicas, como la diabetes.
Así mismo, prácticamente cualquier tipo de lesión renal puede ser responsable de la aparición de pequeñas cantidades de sangre en la orina.
Cáncer del tracto urinario
La presencia de sangre en la orina es uno de los primeros signos de cáncer de vejiga.
Esto no quiere decir que todos los casos de hematuria se deban a cáncer, pero sí que es algo a tener en cuenta.
Este tipo de cáncer es el noveno más común en todo el mundo, con 430 000 casos nuevos anuales y 165 000 muertes.
El cáncer de vejiga también puede cursar con signos clínicos como dolor al orinar, micción frecuente, nocturia, dolor en la región lumbar de un lado del cuerpo y otros problemas relacionados con la micción.
La sangre en la orina que se puede ver a simple vista puede ser un signo de cáncer avanzado de riñón, vejiga o próstata.
El cáncer y la hiperplasia benigna de próstata pueden causar la presencia de sangre en la orina. Deben sospecharse estos trastornos principalmente en personas mayores de 50 años, aunque las personas más jóvenes con factores de riesgo, como tabaquismo, antecedentes familiares o exposición a sustancias químicas, pueden desarrollar cáncer.
Traumatismos y procedimientos médicos
Los traumatismos graves, como una caída o un accidente de tráfico, pueden producir una lesión en los riñones o en la vejiga y causar sangrado.
También pueden causar hemorragia diversos procedimientos y cirugías, por ejemplo, la inserción de un catéter o la realización de una biopsia de próstata o riñón.
Entre las causas también se encuentran las lesiones en el tracto urinario u otras partes del cuerpo, como los músculos, y los exámenes internos recientes del tracto urinario o del tracto reproductivo.
Ejercicio intenso
El deporte, como todo en esta vida, hay que regularlo. Si un día te has sobremotivado en el gimnasio, puedes provocar que aparezca sangre en la orina.
Se supone que esto ocurre porque aplicas demasiada presión y estrés a la vejiga. No es lo habitual.
La sangre en la orina puede aparecer después de practicar deportes de contacto, como el fútbol americano. Puede estar relacionada con daños en la vejiga causados por golpes.
La sangre en la orina también puede aparecer cuando se practican deportes de larga distancia, como las carreras de maratón, pero el motivo no es tan claro. Puede estar relacionada con daños en la vejiga u otros motivos que no implican una lesión.
Si ves sangre en la orina después de hacer ejercicio, no supongas que se debe al ejercicio.
Menstruación y sangrado de otros órganos
Durante el periodo, siempre hay un poco de sangre menstrual en la orina. Esto es algo completamente normal y se conoce como falsa hematuria, pues no tiene una causa clínica relevante.
Algunas mujeres pueden confundir una hemorragia vaginal con la presencia de sangre en la orina.
Algunas veces, puede aparecer sangre de la menstruación en la muestra de orina y la prueba puede mostrar que la paciente tiene hematuria cuando no es el caso.
No debemos confundir el sangrado por la orina, es decir la existencia de sangre en la orina, con otras hemorragias por otras zonas como la vagina, el recto, la vía espermática o zonas cutáneas del área anogenital.
Entre otras causas se encuentran la endometriosis, una enfermedad que afecta al útero, y la anemia falciforme, una enfermedad hereditaria que afecta a los glóbulos rojos.
Medicamentos, alimentos y pigmentos
El color rojo de la orina no siempre está ocasionado por la presencia de glóbulos rojos.
El color rojo o una coloración marrón rojiza de la orina también puede deberse a hemoglobina en la orina debido a la degradación de los glóbulos rojos, proteínas del músculo, o mioglobina, en la orina debido a la descomposición de células musculares, porfiria, alimentos y fármacos.
No es una sorpresa para nadie que la alimentación puede cambiar tanto el color de las micciones como de las heces. Pero, en este caso, no estamos hablando de sangre. Simplemente de que tu orina tiene un color rojizo.
- Alimentos como remolacha, ruibarbo y algunas veces colorantes alimentarios.
- Fármacos como fenazopiridina, cáscara sagrada, difenilhidantoína, metildopa, rifampicina, fenacetina, fenotiazinas y senna.
- Ciclofosfamida, un medicamento contra el cáncer, y penicilina, un antibiótico.
La orina también puede alojar sustancias que la tiñen de color y parecer que existe sangre.
Ciertos medicamentos que toman por vía oral muchos pacientes, como anticoagulantes o antiagregantes, aspirina y clopidogrel, así como las inyecciones de heparina, no son una causa de hematuria como tal, pero pueden facilitar el sangrado de ciertos órganos, y el aparato urinario es muy sensible a estas situaciones.
La presencia de sangre en la orina de una persona que toma un anticoagulante, un “diluyente sanguíneo” que evita la formación de coágulos de sangre, no está necesariamente causada por dicho medicamento, por lo que la evaluación del médico tendrá en cuenta todas las demás causas potenciales.
Enfermedades hereditarias e infecciones específicas
La anemia de células falciformes, que es una afección genética de los glóbulos rojos, puede hacer que haya sangre en la orina. Las células sanguíneas pueden ser visibles o demasiado pequeñas como para poder verlas.
La enfermedad renal poliquística o PKD es una enfermedad hereditaria en la que se forman quistes llenos de líquido dentro de los riñones.
Schistosoma haematobium es un gusano parásito que causa una enfermedad llamada esquistosomiasis en África y, en menor medida, en India y en partes de Oriente Medio.
Este gusano puede invadir las vías urinarias, causando sangre en la orina. Se considera esta posibilidad, la esquistosomiasis, solo si el paciente ha pasado algún tiempo en áreas donde se encuentra el gusano.
La tuberculosis puede ocasionar la presencia de sangre en la orina.
Cuándo acudir al médico
Cuando se aprecia sangre en la orina se debe consultar con el médico en 1 o 2 días.
Sin embargo, se debe consultar con un médico de inmediato si el sangrado es abundante, si el paciente es incapaz de orinar o si tiene un dolor intenso.
Signos de alarma
En los pacientes con sangre en la orina, ciertos síntomas y características son motivo de preocupación.
- Gran volumen de sangre en la orina.
- Edad mayor de 50 años.
- Hinchazón de los pies o las piernas.
- Presión arterial elevada.
- Coágulos de sangre de gran tamaño que bloquean el flujo de orina desde la vejiga.
- Hemorragia intensa que provoque hipotensión y shock.
- Incapacidad para orinar.
- Dolor intenso.
- Fiebre, escalofríos, náuseas o vómitos, especialmente si se sospecha una infección renal.
Si existe una cantidad suficiente de sangre en la orina se puede formar un coágulo. El coágulo puede bloquear por completo el flujo de orina, ocasionando un dolor repentino extremo y la incapacidad para orinar.
Un sangrado lo suficientemente grave como para que se forme un coágulo generalmente suele estar causado por un traumatismo en el tracto urinario.
Cómo se diagnostica la hematuria
En primer lugar, el médico trata de establecer si la causa del color rojo de la orina es la presencia de sangre. A continuación busca la causa del sangrado, incluyendo en qué parte del tracto urinario, o en ocasiones en qué otros lugares, se origina.
Buscando en el diagnóstico el origen de un cuadro de hematuria es preciso conocer los antecedentes del paciente y los síntomas que acompañan al sangrado, como dificultad para orinar, escozor, presencia de coágulos, malestar general y cansancio.
Es muy importante tener en cuenta factores de riesgo como la exposición al tabaco.
En el primer momento del problema, cuando se observe que la orina tiene sangre debemos acudir a nuestro médico de Atención Primaria o a Urgencias, dependiendo de la intensidad o la gravedad que se intuya.
El médico evaluará la importancia del sangrado y el riesgo de que no ceda espontáneamente teniendo en cuenta los antecedentes del paciente, observando la intensidad del sangrado y controlando sus constantes vitales como son la tensión arterial y la frecuencia cardiaca.
Los profesionales de atención de salud usan la historia clínica, el examen físico y el análisis de orina para diagnosticar la hematuria y como ayuda para encontrar la causa.
Exploración física
En primer lugar, el médico pregunta desde cuándo está presente la sangre y si ha habido algún episodio de sangrado previo.
Pregunta además si existe fiebre, pérdida de peso o síntomas de obstrucción urinaria, tales como dificultad para comenzar a orinar o incapacidad para vaciar por completo la vejiga.
El dolor o el malestar es un hallazgo importante.
El ardor al orinar o un dolor sordo en la parte baja del abdomen, justo por encima del pubis, sugieren una infección de la vejiga.
En los varones, un dolor leve a moderado en la región lumbar o en la pelvis es a menudo el resultado de una infección de la próstata.
Un dolor extremadamente intenso generalmente se debe a un cálculo o a un coágulo de sangre que bloquea el flujo de orina.
A continuación, realiza una exploración física. En mujeres, por lo general, es necesario un examen ginecológico. Si se detecta sangre en la vagina, puede ser necesario introducir una sonda en la vejiga para ver si el origen del sangrado es la vejiga o la vagina.
En los varones se suele realizar un tacto rectal para examinar la próstata.
Análisis de orina
El análisis de orina es la primera prueba que se lleva a cabo.
Puede detectar sangre, lo que confirma que el origen del color rojo de la orina es la presencia de sangre, y puede poner de manifiesto la existencia de un trastorno del filtrado renal.
Se introduce una tira reactiva en la orina y esta cambia de color si hay sangre. Se trata únicamente de una prueba de evaluación, por lo que los resultados deben confirmarse mediante el examen de la orina con un microscopio.
El análisis de orina también puede ayudar a determinar el origen de la sangre. La presencia de proteína en la orina, también conocida como proteinuria, junto con la hematuria, suele indicar un problema renal.
Si se sospecha una infección, generalmente se realiza un cultivo de orina.
- Análisis de orina: detecta sangre y otras alteraciones urinarias.
- Cultivo de orina: detecta una infección del tracto urinario.
- Calcio en orina: detecta niveles elevados de calcio, que pueden provocar cálculos renales o sangre en la orina incluso si no hay cálculos.
- Proteína en orina: ayuda a determinar si el origen de la hematuria puede estar en los riñones.
Análisis de sangre y función renal
La creatinina sérica es un análisis de sangre que evalúa la capacidad de los riñones para filtrar la sangre.
El hemograma completo es un análisis de sangre que detecta la anemia, niveles insuficientes de hemoglobina, y signos de infección, como el aumento de los glóbulos blancos.
Las proteínas del complemento ayudan a diagnosticar algunas causas de una enfermedad del riñón denominada glomerulonefritis.
En personas con antecedentes determinados puede ser necesario un análisis de sangre específico para detectar anemia de células falciformes.
En varones de más de 50 años generalmente se determina el nivel de antígeno prostático específico, PSA, en sangre.
Depuración de la creatinina y filtración renal
La depuración de la creatinina es un análisis que ayuda a proporcionar información sobre la forma en la que están funcionando los riñones.
Este examen compara el nivel de creatinina en la orina con el nivel de creatinina en la sangre. Esto proporciona un estimado de la tasa de filtración glomerular, TFG.
La TFG es una medición de qué tan bien están trabajando los riñones, principalmente las unidades de filtración del riñón. Estas unidades de filtración se conocen como glomérulos.
La creatinina es un desecho producto de la creatina. La creatina es un químico que el cuerpo produce para suministrar energía, principalmente a los músculos.
La creatinina se excreta o se elimina del cuerpo a través de los riñones. Si la actividad renal es anormal, el nivel de creatinina en la sangre aumenta, debido a que se excreta menos creatinina a través de la orina.
La depuración de creatinina se calcula a menudo con la ecuación de Cockcroft y Gault como mililitros por minuto o mililitros por segundo.
| Grupo | Valores normales |
|---|---|
| Hombres | 97 a 137 mL/min (1.65 a 2.33 mL/s) |
| Mujeres | 88 a 128 mL/min (1.467 a 2.18 mL/s) |
Los niveles normales disminuyen con la edad. Los rangos de los valores normales pueden variar ligeramente entre diferentes laboratorios.
Algunos utilizan diferentes mediciones o analizan muestras diferentes. Hable con el proveedor acerca del significado de los resultados específicos de su examen.
Este examen requiere tanto una muestra de orina como una muestra de sangre. Usted recogerá la orina durante 24 horas y luego se le tomará la muestra de sangre. Siga las instrucciones con exactitud. Esto garantiza resultados precisos.
Antes del examen, su proveedor de atención médica puede solicitarle que deje de tomar medicamentos que puedan afectar los resultados del análisis. Esto incluye antibióticos y medicamentos para los ácidos gástricos.
No olvide comentarle al proveedor sobre todos los medicamentos que usted toma. No deje de tomar ningún medicamento sin hablar antes con su proveedor.
El examen de orina solo necesita de una micción normal. No provoca ninguna molestia. Cuando se introduce la aguja para extraer la sangre, algunas personas sienten un dolor moderado. Otras solo sienten un pinchazo o sensación de picadura.
Posteriormente, puede haber una sensación pulsátil o un hematoma leve. Estos desaparecen poco después.
Hay poco riesgo asociado a la toma de muestras de sangre. Las venas y las arterias varían de tamaño de una persona a otra y de un lado del cuerpo a otro. Tomar una muestra de sangre de algunas personas puede ser más difícil que de otras.
Pruebas de imagen y exploraciones
En pacientes de cualquier edad en los que la causa de la sangre visible en la orina no es una infección o un trastorno de la filtración renal se suelen realizar pruebas de diagnóstico por la imagen, como la tomografía computarizada, la ecografía o la resonancia magnética nuclear del abdomen y de la pelvis.
La ecografía renal y vesical es una prueba de imagen del abdomen que utiliza ondas sonoras indoloras para detectar quistes, cálculos renales, tumores y muchas otras causas de hematuria.
En los pacientes que tienen factores de riesgo de cáncer, se suele utilizar un tubo flexible provisto de una pequeña cámara de vídeo para revisar el interior de la vejiga, mediante una cistoscopia, y determinar la causa del sangrado.
La cistoscopia busca sangrado procedente del uréter, la vejiga o la uretra. Para ello, el médico introduce un tubo estrecho con una pequeña cámara en el extremo para examinar la vejiga y la uretra en busca de la causa de la hematuria.
Las pruebas para detectar el cáncer de riñón y otros tipos de cáncer del tracto urinario pueden incluir tomografía computarizada o resonancia magnética del abdomen y la pelvis, con y sin medio de contraste, ecografía renal y vesical, cistoscopia y citología de orina.
La citología de orina es una prueba en la que se utiliza un microscopio para buscar células cancerosas en la orina.
En pacientes menores de 50 años que solo tienen hematuria microscópica y durante la exploración y los análisis de sangre y orina no se detectan otras anomalías puede ser suficiente simplemente repetir el análisis de orina en 6 a 12 meses.
Si la sangre sigue estando presente, será necesario realizar otras pruebas.
Biopsias y pruebas específicas
Si el médico sospecha un trastorno del filtrado renal, en base a los resultados del análisis de orina, generalmente solicita análisis de sangre para evaluar la función renal y, en ocasiones, realiza una biopsia renal.
La biopsia renal es necesaria cuando el médico sospecha que puede haber daño en los filtros de los riñones. Se utiliza una aguja para extraer una pequeña muestra de tejido renal.
Las pruebas para detectar el cáncer de próstata pueden incluir el antígeno prostático específico, que mide el nivel en sangre de PSA, una sustancia que aumenta cuando hay cáncer de próstata, y la biopsia de próstata, mediante la que se extrae una pequeña muestra de tejido prostático y se examina al microscopio para detectar la presencia de células cancerosas.
Cómo se trata el sangrado y cómo se favorece la recuperación
El tratamiento se dirige a combatir la causa del sangrado.
A menudo, no es necesario ningún tratamiento. Las infecciones se tratan con antibióticos.
Si hay un nivel elevado de calcio en la orina, puede ser útil reducir el consumo de sal y beber más agua. En ocasiones, los medicamentos también pueden ayudar a reducir los niveles de calcio en la orina.
En el caso de las personas con enfermedad glomerular, el tratamiento incluye medicamentos como esteroides u otros fármacos que reducen la inflamación en el riñón.
A algunas personas también se les recetan medicamentos para reducir la presión en los riñones y ayudar a controlar la presión arterial alta. Estos medicamentos se denominan inhibidores de la ECA y ARA.
Los cálculos renales no siempre requieren tratamiento, pero a veces se extraen si causan dolor o infecciones. Es posible que se necesiten más análisis de orina o sangre para ayudar a prevenir futuros cálculos.
Los tratamientos para el cáncer de riñón y otros tipos de cáncer del tracto urinario dependen del tipo de tumor, su localización y su etapa, es decir, hasta qué punto se ha extendido.
Si todas las pruebas son normales pero sigue apareciendo sangre en la orina, es necesario realizar revisiones anuales para asegurarse de que no empiece a desarrollar una enfermedad del riñón.
Actuación ante un sangrado intenso
El paciente precisa hacer que el sangrado ceda.
En un primer momento, en la situación de urgencia se valorará el tipo e intensidad del sangrado. Si es leve y el paciente está estable, se promueve que la orina aclare aumentando la ingesta de líquidos.
En cambio, si el sangrado es abundante, ha producido una pérdida de sangre importante y está provocando una repercusión importante en las constantes vitales, o está produciendo anemia, hay que actuar de manera más intensa.
En estos casos posiblemente se requieran aportes de hierro o transfusión sanguínea.
Para conseguir que el sangrado ceda, hay que colocar una sonda vesical a través de la uretra para lavar el interior de la vejiga con suero a la vez que se extraen los coágulos que pudieran haberse creado y estar acumulados y retenidos en el interior de la vejiga.
En alguna ocasión, si a pesar de estas maniobras no se logra controlar el sangrado, se debe realizar la extracción de coágulos mediante cirugía endoscópica.
Si la causa de la hemorragia es la próstata habrá que saber si estamos ante un proceso benigno, hiperplasia benigna de próstata, HBP, o maligno.
Ante traumatismos hay que identificar el órgano lesionado.
El reposo es necesario en todos los casos para favorecer el cese de la hemorragia, junto con la ingesta de abundantes líquidos.
Qué información conviene comunicar al médico
Para orientar el diagnóstico, es importante indicar cuándo comenzó el cambio de color, si se ha repetido, si aparece al principio o al final de la micción, si hay dolor, fiebre, ardor, coágulos o dificultad para orinar.
También deben comunicarse los medicamentos que se toman, especialmente anticoagulantes, antiagregantes, antibióticos y otros fármacos que puedan cambiar el color de la orina o facilitar el sangrado.
Es importante informar sobre infecciones recientes, ejercicio intenso, traumatismos, procedimientos urológicos, menstruación, antecedentes familiares, tabaquismo, exposición a sustancias químicas y viajes a zonas donde se encuentra Schistosoma haematobium.
La hematuria puede ser un hallazgo sin importancia, pero también algo importante y de seria trascendencia. Por ello es normal que nos asustemos si un día vemos que nuestra orina es roja.
La presencia de sangre en la orina no siempre es grave, pero hay que tener este signo clínico en cuenta y acudir al médico cuanto antes.
¿Qué hacer si me sale sangre al orinar? Causas y enfermedades asociadas | Medicina Clara
tags: #depuracion #de #la #sangre #tras #infe
Publicaciones populares:
- Guía de filtraciones de aire en persianas y capacidades frente al viento
- Funciones y beneficios del deshumidificador ionizador purificador de Bricomart
- Guía para limpiar el vaso de expansión y el circuito refrigerante del Defender TDI
- Guía práctica para limpiar los conductos biliares de forma natural
- Cómo usar un filtro de papel en el campamento para agua segura
