Las piscinas son una opción popular para disfrutar del verano, y el tipo de tratamiento del agua es fundamental para su mantenimiento y disfrute. Existen dos métodos principales: el sistema de agua salada y el de cloro, cada uno con sus ventajas y desventajas.
Cada vez más personas optan por sustituir el cloro tradicional por un sistema de cloración salina. El agua salina resulta más agradable al baño, reduce el olor químico y evita molestias habituales como los ojos rojos o la sensación de piel reseca tras largas horas en el agua. Otra de sus ventajas es que no hace falta construir una piscina nueva para incorporarlo.
Qué es una depuradora de agua salada
Las piscinas de agua salada son una alternativa a las piscinas tradicionales, utilizando un sistema que permite desinfectar el agua mediante la electrólisis de la sal.
Las piscinas de agua salada no son simplemente grandes recipientes llenos de agua de mar, sino que utilizan un sistema especializado que convierte la sal en cloro.
La electrólisis es el proceso clave que permite a estas piscinas funcionar de manera eficaz. Al disolver sal en el agua (generalmente sal de cloruro de sodio), un generador de cloro salino produce cloro a través de un proceso electroquímico.
El generador de cloro salino es un componente esencial de este sistema. Este dispositivo se conecta al circuito de filtración de la piscina y, mediante la aplicación de corriente eléctrica, separa las moléculas de sal en sodio y cloro.
Las piscinas de agua salada contienen cloro y sal, pero su composición y nivel de salinidad son considerablemente diferentes al agua del océano.
| Tipo de agua | Concentración de sal |
|---|---|
| Piscina de agua salada | alrededor de 3 a 5 gramos por litro |
| Agua del océano Atlántico | 35 g NaCl/l |
| Agua del mar Mediterráneo | 39 g NaCl/l |
Aunque se conoce como “piscina de sal”, el agua no tiene la misma concentración salina que el mar.

Necesidad constructiva de una depuradora salina
Instalar un sistema de electrólisis salina es, sin duda, una de las decisiones más inteligentes para el mantenimiento de tu piscina.
Otra de sus ventajas es que no hace falta construir una piscina nueva para incorporarlo.
Los cloradores salinos modernos pueden integrarse con un regulador de pH. De este modo, el equipo ajusta de forma automática los niveles óptimos, evitando que el agua esté demasiado ácida o alcalina.
Otra gran ventaja es que los cloradores salinos son compatibles con cualquier tipo de instalación, ya sea en piscinas de obra, prefabricadas, de liner o incluso piscinas elevadas.
La compatibilidad del sistema de cloración salina se extiende a una variedad de materiales de construcción de piscinas, incluyendo gresite, poliéster y fibra de vidrio.
Elementos constructivos y equipos necesarios
Para el correcto funcionamiento de las piscinas de agua salada, se requieren algunos componentes específicos.
- Clorador salino: es el dispositivo que posibilita la transformación de la sal en cloro.
- Sistema de filtrado: desempeña un papel crucial en cualquier piscina, y en las de agua salada no es diferente.
- Bomba de filtración: impulsa el agua a través del circuito y garantiza el caudal necesario para la célula electrolítica.
- Regulador de pH: automatiza el control de un parámetro que tiende a aumentar en este tipo de instalaciones.
- Célula electrolítica: es el corazón de los cloradores salinos para piscinas.
- Accesorios compatibles: incluyen bombas, limpiafondos y componentes resistentes al agua salada.
Ubicación del clorador en el circuito hidráulico
El equipo se instala en la tubería de retorno, después del sistema de filtración.
La filtración adecuada asegura que las impurezas y los contaminantes sean eliminados del agua.
El clorador salino solo produce cloro cuando hay suficiente flujo de agua pasando por la célula. Esto significa que la bomba de filtración debe estar encendida durante el periodo de generación.
La bomba de filtración como elemento constructivo esencial
Para maximizar el rendimiento de una depuradora salina, la mejor opción es una bomba de velocidad variable fabricada con componentes de acero inoxidable AISI 316.
La combinación de una depuradora salina eficiente y una bomba de velocidad variable bien calibrada es el estándar de oro de la “Smart Pool”.
En el diseño hidráulico de una piscina, “más potencia” rara vez significa “mejor resultado”.
Riesgos de un caudal insuficiente
Si el agua circula demasiado despacio, el cloro producido se acumula excesivamente dentro de la célula.
Si el tiempo de filtrado es insuficiente o si hay problemas de circulación, el clorador no podrá producir el desinfectante de forma adecuada.
Riesgos de una bomba sobredimensionada
Si la bomba es demasiado potente para tu filtro, el agua entrará con tal fuerza que desplazará la arena o el vidrio, creando “canales preferentes”.
¿El resultado? El agua pasa de largo sin ser filtrada adecuadamente, volviendo a la piscina con impurezas.
Las bombas de Hayward destacan por su fiabilidad y su óptimo funcionamiento, ¡incluso con agua salada y agua de mar!
Gracias a sus materiales robustos y resistentes a la corrosión, como el acero inoxidable AISI316, nuestras bombas se mantienen en condiciones perfectas incluso si se exponen a niveles de salinidad elevados.
Además, sus pérdidas de carga son muy reducidas (hasta 10 veces menores) y así funcionan eficazmente, al mismo tiempo que consumen menos energía.

Concentración de sal y preparación del agua
Generalmente, se requiere entre 4 y 6 kg de sal por metro cúbico de agua.
La cantidad habitual es de 5 kg de sal por cada m³ de agua, aunque siempre conviene consultar las especificaciones del fabricante.
Antes de instalar el sistema, es importante realizar una limpieza del filtro y comprobar que el agua esté equilibrada.
Comprobación del nivel de sal: Aunque la sal en la piscina no se consume (solo se recicla en el ciclo de generación de cloro), con el tiempo puede diluirse por lluvias o perderse por lavados de filtro y salpicaduras.
Por ello, hay que medir la salinidad del agua y reponer sal si es necesario.
Normalmente bastará con pequeñas adiciones de sal unas pocas veces al año, pero es un parámetro más a vigilar.
Asimismo, si por error se echa demasiada sal y la concentración supera lo recomendado, será necesario diluir el agua (añadir agua nueva o vaciar parte de la piscina) hasta volver a los valores adecuados.
Control del pH y automatización
El agua salina tiende a aumentar el pH de forma natural, por lo que es recomendable instalar un regulador automático.
Debe monitorearse periódicamente el nivel de cloro residual en el agua (sí, la piscina salina también contiene cloro, solo que generado a partir de la sal) y especialmente el pH.
Es imprescindible vigilar el pH al menos cada día, porque estos sistemas suelen provocar una subida gradual del pH del agua.
Mantener el pH en rango (7.2-7.6) requiere añadir ácido regularmente, algo que el propietario debe hacer manualmente si no tiene un regulador automático.
Muchos fabricantes recomiendan encarecidamente instalar un dosificador de pH automático para simplificar esta tarea y proteger la célula de incrustaciones.
Lo anterior conlleva adquirir y disponer permanentemente de ácido (reductor de pH) por lo que se desvanece nuestro sueño de no manipular productos químicos.
Ventajas de una depuradora de agua salada
Generación automática de cloro
La principal ventaja de instalar un clorador salino es que produce el cloro automáticamente a partir de la sal disuelta en el agua.
Así, ya no tendrás que manipular productos químicos como el hipoclorito sódico o las pastillas de cloro.
El sistema de cloración salina produce cloro de forma continua, lo que reduce la necesidad de añadir desinfectantes de manera manual.
El aporte constante de cloro evita subidas bruscas que provocan ojos rojos, picores o sequedad en la piel.
Mayor confort durante el baño
Una de las molestias más comunes de las piscinas tradicionales es el olor fuerte a cloro.
Con la electrólisis salina, desaparecen esos olores desagradables en el agua, el pelo, el bañador y la piel.
El cloro generado en una piscina de agua salada resulta más suave para la piel.
En general, las piscinas de agua salada son reconocidas por ofrecer una experiencia más placentera y menos irritante.
En las piscinas de agua salada, los bañistas tienden a reportar menos molestias.
Los problemas cutáneos y la irritación ocular suelen ser menos comunes, lo cual contribuye a una experiencia de baño más disfrutable.
Reducción de tareas manuales
Con un clorador salino puedes reducir hasta un 80% el mantenimiento manual.
El sistema genera cloro de forma constante, evitando picos o descensos que desequilibran el agua.
Las piscinas de agua salada requieren un mantenimiento menos intensivo, lo que se traduce en menor trabajo para los propietarios.
Es cierto que no tendremos que manipular ni almacenar grandes cantidades de productos clorados, lo cual mejora la comodidad y seguridad.
Compatibilidad con diferentes piscinas
Las piscinas de agua salada son versátiles y se pueden utilizar en diversos entornos.
Las piscinas de gresite son una opción popular debido a su estética y resistencia.
Son compatibles tanto con sistemas de agua salada como con cloro.
La fibra de vidrio es un material muy duradero y que requiere poca intervención si se mantiene adecuadamente.
Las piscinas de fibra de vidrio son perfectamente compatibles con ambos sistemas de desinfección.
Requieren un menor mantenimiento en comparación con las piscinas de hormigón.
Ahorro de productos químicos
Aunque la inversión inicial en un sistema de cloración salina puede ser alta, a largo plazo, los costos son generalmente menores.
Los costos recurrentes de mantener una piscina de agua salada son inferiores a los de una piscina de cloro.
La sal, el componente principal de las piscinas de agua salada, es un recurso accesible y barato.
La sal es un producto químico más barato que el cloro, y su consumo es mucho menor.
Las piscinas de cloro requieren una compra continua de productos químicos, como tabletas de cloro, que pueden ser costosos dependiendo de la frecuencia y la cantidad que se necesite.
Funcionamiento sostenible
La tendencia hacia la sostenibilidad encuentra su lugar en las piscinas de agua salada.
Al depender de la sal y el proceso de electrólisis para la desinfección, se evita el uso de productos químicos dañinos que pueden afectar el ecosistema.
El tratamiento del agua en las piscinas de agua salada presenta un ciclo más sostenible.
La sal, al ser un recurso natural abundante, se puede reciclar en el sistema.
Cuando el cloro se descompone en el agua, vuelve a convertirse en sal, creando un ciclo que minimiza el desperdicio.
Son cada vez más las restricciones de agua potable que se imponen ante los periodos de sequía, cada vez más frecuentes.
Así resulta imprescindible elegir equipos de piscina que protejan los recursos naturales a la vez que ofrecen una buena experiencia de baño.
Limitaciones y costes de construcción
Inversión inicial
Para empezar, uno de los primeros inconvenientes de pasarse a un sistema de agua salada es el elevado coste inicial de instalación.
Para implementar la cloración salina se debe adquirir un clorador salino (que genera de cloro activo a partir de sal) e instalarlo en el circuito de la piscina.
Este equipo no es barato: un buen clorador salino puede costar entre 2000 y 16000 euros, según marca y capacidad.
A estos costes hay que sumar la instalación profesional.
Aunque técnicamente no es extremadamente complejo colocar el clorador en la tubería de retorno y conectarlo al sistema eléctrico de la depuradora, en la práctica se suele requerir un profesional para evitar errores y futuras averías.
El generador puede representar un gasto significativo, con precios que oscilan entre 700 a 2000 euros, dependiendo de la capacidad y la marca.
Estas diferencias de precio responden a las condiciones del equipo, su capacidad y el alcance de la instalación.
Vida útil de la célula y mantenimiento económico
El mantenimiento a largo plazo también tiene costos propios.
Si bien la sal es muy barata y el gasto en productos químicos disminuye, la cloración salina conlleva otros gastos: la célula electrolítica (electrodos) tiene una vida útil limitada y deberá reemplazarse cada cierto tiempo.
Según especialistas, la célula suele durar de 2 a 5 años, dependiendo de la calidad y las horas de funcionamiento, y su reemplazo supone el 40%-60% del valor del equipo completo.
Generalmente, estos sistemas están diseñados para tener una larga vida útil, siempre que reciban el mantenimiento adecuado.
Un generador de cloro bien mantenido puede durarte de 3 a 7 años, dependiendo de la calidad del dispositivo y su uso.
Consumo eléctrico
Otro aspecto económico a considerar es el consumo eléctrico.
El clorador salino necesita electricidad para generar cloro y normalmente debe funcionar en conjunto con la bomba de filtración varias horas al día.
En comparación, las piscinas de cloro tradicional también necesitan filtración diaria, pero el sistema salino requiere tiempos de funcionamiento más prolongados para mantener el nivel de desinfectante, especialmente en verano.
La combinación de ahorro de agua y de energía, de rendimientos y de compatibilidad con el agua salada, los convierte en una solución polivalente y ecológica para los propietarios de piscinas que se enfrentan a problemas de sequía y desean reducir al mínimo su huella ecológica.
Mantenimiento de la depuradora salina
Existe la idea de que una piscina salina es prácticamente automática y libre de mantenimiento, pero esto no es cierto.
En resumen, el mantenimiento de una piscina salina es diferente, pero no necesariamente menor que el de una piscina con cloro tradicional.
Un clorador salino “no implica menos trabajo de mantenimiento”, sino que se intercambian unas tareas por otras.
Limpieza de la célula electrolítica
No. Revisión y limpieza periódica de la célula electrolítica, además de comprobar los niveles de sal y pH.
La célula de un clorador salino tiende a acumular depósitos de cal (sarro) y otros minerales, especialmente en aguas duras.
Es necesario limpiarla periódicamente para eliminar incrustaciones calcáreas y asegurar su eficacia.
Si no se realiza esta limpieza, la producción de cloro disminuye y la vida útil de la célula se acorta dramáticamente.
En sistemas sin función autolimpiante implica desmontar la célula y sumergirla en una solución ácida o usar limpiadores específicos, un procedimiento que conlleva cierto trabajo y cuidado (¡el ácido muriático mal manejado también es corrosivo!).
Comprobación de sal, pH y cloro
Debe monitorearse periódicamente el nivel de cloro residual en el agua y especialmente el pH.
Por ello, hay que medir la salinidad del agua y reponer sal si es necesario.
El agua salina tiende a aumentar el pH de forma natural, por lo que es recomendable instalar un regulador automático.
La piscina salina automatiza la generación de cloro y mantiene niveles más estables, reduciendo la frecuencia de adiciones manuales de desinfectante.
Limpieza física y filtración
Otros cuidados generales de piscina: No hay que olvidar que una piscina salina sigue siendo una piscina convencional en cuanto a limpieza física.
Se deben continuar las rutinas de aspirar el fondo, cepillar paredes, limpiar skimmers y mantener el filtro en buen estado.
El clorador salino no evita tener que eliminar hojas, suciedad o controlar la filtración.
Invernaje y bajas temperaturas
También hay que invernar la piscina si el clima lo requiere, lo cual en piscinas salinas implica apagar y desconectar el clorador en épocas frías (incluso guardar la célula en lugar seco) ya que por debajo de 15 °C estos equipos dejan de funcionar correctamente.
La mayoría de cloradores salinos no funcionan eficientemente con agua fría (por debajo de ~15 °C).
Los propios fabricantes aconsejan apagarlos en invierno.
Sondas y componentes electrónicos
Mantenimiento de componentes electrónicos: Los sistemas con automatismos (sondas de pH, ORP, temporizadores, etc.) añaden conveniencia pero también pueden requerir calibración y eventual sustitución.
Por ejemplo, las sondas pH/redox suelen durar 1 a 2 años antes de desgastarse.
Además, el propio clorador tiene una fuente de alimentación y placas electrónicas que con el tiempo podrían fallar y necesitar reparaciones.
Todo esto hace que el sistema sea más complejo técnicamente que una simple dosificación manual de cloro.
Resistencia de los materiales y corrosión
Otro aspecto a considerar es la corrosividad del agua salada.
La sal es corrosiva tanto para la superficie de la piscina como para su equipamiento de filtración.
Componentes metálicos
Partes de la piscina como escaleras de acero inoxidable, barandillas, tornillería, focos subacuáticos, e incluso elementos del sistema de filtración (bombas, intercambiadores de calor, resortes, etc.) pueden sufrir corrosión acelerada debido a la presencia constante de sal.
La sal es un electrolito que facilita reacciones de oxidación; si los metales no son de calidad marina o no están debidamente protegidos, acabarán oxidándose.
Este desgaste implica gastos adicionales a lo largo del tiempo para el propietario de una piscina salina.
Piedras, baldosas y superficies porosas
Ciertas piedras naturales y baldosas porosas usadas en coronamientos o playas alrededor de la piscina pueden ser vulnerables.
Las salpicaduras de agua salada que se evaporan dejan depósitos de sal que con el sol pueden cristalizar y deteriorar piedras calcáreas o baldosas blandas, provocando manchas o desconchones.
Es aconsejable en estos casos elegir materiales resistentes a la sal o aplicar selladores, así como enjuagar con agua dulce las superficies expuestas de vez en cuando.
Protección constructiva
Para mitigar estos efectos corrosivos se suelen tomar precauciones especiales en piscinas salinas.
Por ejemplo, instalar ánodos de sacrificio de zinc en el agua, lo cual ayuda a desviar la corrosión (el zinc se corroe en lugar de otros metales más valiosos).
También se recomienda que todas las piezas metálicas estén correctamente puestas a tierra y unidas equipotencialmente.
Una mala conexión a tierra puede agravar la corrosión electroquímica: se han dado casos de “corrosión por corriente eléctrica cuando no existe una unión correcta en los conductos y componentes metálicos”, haciendo que la corriente viaje por el agua salada y ataque al metal.
En resumen, mantener una piscina salina libre de corrosión puede requerir materiales de mayor calidad (ej. aceros inoxidables grado marino AISI-316 en lugar de AISI-304, revestimientos especiales en piezas metálicas) y accesorios como los ánodos, lo que implica inversión y cuidado adicional.

Materiales generalmente compatibles
En cuanto a la piscina en sí, los revestimientos de liner, poliéster, gresite, etc., por lo general no sufren daños por la sal en esas concentraciones -tal como indican algunos expertos-, pero los elementos metálicos y porosos sí pueden requerir atención.
Las piscinas de gresite son una opción popular debido a su estética y resistencia.
Son compatibles tanto con sistemas de agua salada como con cloro.
La fibra de vidrio es un material muy duradero y que requiere poca intervención si se mantiene adecuadamente.
Uso de agua de mar en una piscina
En este contexto, llenar la piscina con agua salado o agua de mar es una alternativa que no podemos descartar.
Añadir agua de mar a una piscina puede tener varios efectos, tanto positivos como negativos.
Aumento de la salinidad y desgaste
El agua de mar tiene una concentración de sal significativamente mayor que la mayoría de las piscinas tratadas con cloro y sal.
La alta concentración de minerales en el agua de mar puede acelerar el desgaste de los componentes del sistema de filtración y equipos de la piscina.
La sal es corrosiva tanto para la superficie de la piscina como para su equipamiento de filtración.
Control químico más complejo
Mantener los niveles adecuados de cloro y otros productos químicos en una piscina con agua de mar puede ser más complicado que en una piscina tradicional.
La salinidad puede afectar la eficacia de los productos químicos, y es posible que se necesite un ajuste más frecuente para mantener un equilibrio adecuado.
Equipos aptos para alta salinidad
Nuestros equipos compatibles desde 0 g NaCl/l hasta 100 g NaCl/l, son la garantía de que tu clorador salino puede gestionar los niveles más altos de salinidad, ofreciendo así una gran flexibilidad.
A modo de ejemplo, el agua del mar Mediterráneo tiene una tasa de 39 g NaCl/l y la del océano atlántico 35 g NaCl/l.
Gracias a sus materiales robustos y resistentes a la corrosión, como el acero inoxidable AISI316, nuestras bombas se mantienen en condiciones perfectas incluso si se exponen a niveles de salinidad elevados.
Posibles beneficios del agua marina
Aunque la salinidad puede ser demasiado alta para algunos, algunos nadadores encuentran beneficios para la piel y el cabello debido a la presencia de minerales en el agua de mar, es el caso de la talasoterapia.
Capacidad de desinfección y condiciones de funcionamiento
Demanda elevada de desinfectante
Un clorador salino produce cloro de forma constante hasta cierta capacidad máxima (dependiente de su tamaño y amperaje).
Si la piscina experimenta un uso muy intenso (muchos bañistas en poco tiempo) o si sufre un evento que dispare la necesidad de desinfección (por ejemplo, lluvias fuertes que introduzcan materia orgánica, brote de algas incipiente, etc.), el sistema puede quedarse corto para aportar cloro suficiente rápidamente.
En tales casos, el propietario debe estar preparado para complementar con cloro adicional de forma manual (añadir cloro líquido o granulado como shock puntual) para evitar que el agua se vuelva verde.
Dependencia de la electricidad
El sistema salino depende 100% de que haya suministro eléctrico y de que los equipos operen correctamente.
Si ocurre un corte de luz prolongado o una avería del clorador (por ejemplo, fallo de la fuente de poder, error de sensor, obstrucción de flujo), la producción de cloro se detendrá y la piscina quedará sin desinfección activa, a menos que se agregue cloro manualmente.
Por eso, es necesario vigilar los indicadores del clorador y asegurarse de que esté en buen estado.
Degradación del cloro por el sol
El cloro generado por electrólisis es químicamente idéntico al cloro de cualquier piscina, pero en las piscinas salinas es común utilizar menos estabilizante (ácido cianúrico) porque no se agregan tabletas que lo contengan.
Si no se añade un estabilizador al agua, el cloro libre producido se degrada rápidamente bajo los rayos UV solares, perdiendo parte de su efecto.
La consecuencia es que el clorador debe trabajar más horas para compensar esa pérdida durante el día, lo cual, como vimos, aumenta desgaste y consumo eléctrico.
La solución técnica es sencilla: mantener un nivel moderado de estabilizante (CYA) en la piscina salina, igual que en una de cloro.
Comparación con una piscina de cloro
| Aspecto | Piscina de agua salada | Piscina de cloro |
|---|---|---|
| Desinfección | Generación continua mediante electrólisis | Aplicación de cloro líquido, tabletas o granulado |
| Inversión inicial | Más elevada por el generador y la instalación | Más baja, ya que no necesita cloración salina |
| Mantenimiento | Control de sal, pH, célula, bomba y equipos | Dosificación manual frecuente de desinfectante |
| Confort | Menos olor e irritación habitual | Puede provocar sequedad, picor y ojos rojos |
| Corrosión | Mayor riesgo en metales y materiales porosos | Menor efecto electrolítico continuo del agua |
Coste inicial
La piscina tratada con cloro tiene como ventaja un coste inicial mucho más bajo, ya que no requiere equipamiento especial más allá de dosificadores flotantes o sencillos cloradores de pastillas.
Las piscinas de cloro tienen un coste de instalación más bajo, ya que no necesitan un sistema de cloración adicional.
Generalmente, la inversión inicial se puede cifrar entre 500 a 1500 euros, dependiendo de las características de la piscina y los productos químicos que se vayan a utilizar.
Costes a largo plazo
A largo plazo genera un gasto continuo en productos (pastillas, líquidos, alguicidas, etc.) que en las piscinas salinas es menor.
Aunque la inversión inicial puede ser más alta, los costes a largo plazo suelen ser menores en comparación con las piscinas de cloro.
En las piscinas de cloro, los propietarios deben comprar regularmente cloro y otros productos químicos para mantener los niveles de desinfección adecuados.
Diferencias de mantenimiento
Las piscinas de cloro requieren dosis manuales frecuentes de desinfectante y otros químicos, lo cual es una carga de mantenimiento distinta (más frecuente, pero más sencilla en términos de tecnología).
En una piscina tradicional cada semana hay que medir y ajustar cloro y pH, añadir pastillas o líquido, y eventualmente efectuar tratamientos de choque.
La piscina salina automatiza la generación de cloro y mantiene niveles más estables, reduciendo la frecuencia de adiciones manuales de desinfectante.
No obstante, el sistema salino introduce tareas propias (limpieza de la célula, control de sal, mantenimiento del equipo) que la piscina de cloro no tiene.
Experiencia de baño
Por su parte, las piscinas de cloro, aunque efectivas en la desinfección, a menudo provocan una sensación de sequedad en la piel y un picor en los ojos, lo que puede limitar el tiempo que los bañistas deciden permanecer en el agua.
Por otro lado, en las piscinas de cloro, es frecuente que muchas personas experimenten irritación en la piel y ojos rojos.
El olor característico del cloro también puede resultar incómodo.
En contraste, quienes prefieren las piscinas de cloro suelen valorar la rapidez de la desinfección y la familiaridad con este sistema.
Limpieza complementaria y equipos auxiliares
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Nuestros limpiafondos de piscina están diseñados para brindar un rendimiento y una polivalencia óptimos.
Son también aptos para entornos con agua salada.
Gracias a sus sistemas de navegación inteligente y a sus potentes cepillos, son capaces de eliminar eficazmente los residuos y las algas.
Son la garantía de una limpieza de calidad y un menor mantenimiento.
El clorador salino no evita tener que eliminar hojas, suciedad o controlar la filtración.
¿Qué es la cloración salina?
Modelos y soluciones compatibles
En Hayward, tenemos el orgullo de proponer soluciones adecuadas para los propietarios de piscinas de agua salada o de agua de mar, soluciones que ofrecen sostenibilidad, rendimiento y respeto del medio ambiente.
Nuestros equipos compatibles desde 0 g NaCl/l hasta 100 g NaCl/l, son la garantía de que tu clorador salino puede gestionar los niveles más altos de salinidad, ofreciendo así una gran flexibilidad.
- Clorador salino AquaRite® HC LS NG
- Clorador salino AquaRite® UV LS NG
- Clorador salino AquaRite® + NG
En Quimipool contamos con una amplia gama de cloradores salinos, reguladores de pH y accesorios compatibles.
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