Depurativo natural para niños: beneficios, ingredientes, dieta infantil y seguridad

Un depurativo natural para niños no debe entenderse como una dieta detox, un ayuno o un producto destinado a “limpiar” el organismo. El cuerpo tiene sus propios sistemas de depuración a través de la orina, los movimientos intestinales, el sudor y la respiración.

La nutrición infantil debe centrarse en una alimentación equilibrada, variada y rica en nutrientes, adaptada a la edad, el nivel de actividad física y las características de cada niño. Todos necesitamos vitaminas, minerales, carbohidratos, proteínas y grasa, aunque los niños necesitan diferentes cantidades de nutrientes específicos según las distintas edades.

Qué significa realmente un depurativo natural para niños

Una dieta detox es un plan alimenticio pensado para darle un descanso a tu cuerpo y ayudarlo a eliminar toxinas de forma más eficaz.

La dieta detox no implica ayunos extremos o tomar zumos mágicos; se trata de elegir alimentos que favorecen la digestión, reducen la inflamación y apoyan el trabajo natural del hígado y los riñones.

Tu organismo tiene sus propios sistemas de depuración, pero a menudo la alimentación, el estrés o el cansancio pueden sobrecargarlo.

Al incluir frutas, verduras, infusiones, agua suficiente y alimentos ricos en antioxidantes, ayudas a que tu cuerpo procese mejor lo que no necesita y recupere su equilibrio.

En el caso de los niños, este enfoque debe aplicarse con especial prudencia. Debido a que estas dietas pueden ser muy restrictivas, es importante priorizar una alimentación equilibrada y evitar los ayunos prolongados, los laxantes y los diuréticos.

La pérdida de peso que producen las dietas detox suele ser temporal, ya que se debe principalmente a la pérdida de agua y masa muscular, no de grasa.

Por qué los niños no necesitan dietas detox

Dado que el cuerpo desintoxica el organismo de forma natural, si se desea favorecer su funcionamiento después de una época de excesos, lo más recomendable es adoptar hábitos saludables en lugar de seguir una dieta detox.

Las dietas detox que prometen adelgazar mucho en un período muy corto no son beneficiosas para el organismo y acostumbran a tener un importante efecto rebote.

Los problemas surgen con prácticas extremas: ayunos largos, planes solo líquidos o dietas extremadamente bajas en calorías.

Esto puede causar cansancio, irritabilidad o déficit de nutrientes.

Es de estas prácticas de donde surgen los supuestos peligros del detox, y no de una dieta detox basada en frutas, verduras, hidratación y menos procesados, que suele ser segura y beneficiosa para la salud.

En la infancia, restringir grupos de alimentos puede dificultar que el niño reciba la energía y los nutrientes que necesita para crecer, aprender, jugar y desarrollarse.

Beneficios de una alimentación natural y equilibrada en la infancia

Los alimentos que contienen muchos nutrientes y no tienen azúcar, grasas saturadas ni sal agregados, o tienen una cantidad limitada, se consideran ricos en nutrientes.

Si la alimentación se basa en alimentos ricos en nutrientes, los niños obtienen la carga nutritiva que necesitan y, al mismo tiempo, consumen menos calorías.

Al reducir procesados, azúcares y comidas pesadas, el sistema digestivo trabaja con menos esfuerzo.

Esto se traduce en digestiones más ligeras, menos hinchazón y una sensación general de energía renovada.

Las frutas y verduras ricas en fibra son esenciales: manzana, limón, apio, espinaca, brócoli o cúrcuma aportan antioxidantes y compuestos que facilitan la depuración natural.

Una cantidad adecuada de fibra ayuda a regular el tránsito intestinal, algo importante para el funcionamiento normal del organismo.

Tomar suficiente agua es uno de los pasos más importantes para una detox efectiva.

Los riñones dependen de una buena hidratación para filtrar desechos y mantener tu cuerpo en equilibrio.

La alimentación saludable también puede contribuir al bienestar general, a la energía y a la concentración, especialmente cuando se combina con actividad física y descanso suficiente.

Ingredientes adecuados para una dieta infantil saludable

Frutas

La fruta es imprescindible para una alimentación saludable.

Aliente a su hijo a que coma distintas frutas, ya sean frescas, enlatadas, congeladas o deshidratadas.

Busque frutas enlatadas cuya etiqueta indique que están envasadas en su propio jugo o en almíbar liviano.

Esto significa que contienen pocos azúcares agregados.

Tenga en cuenta que un cuarto de taza de fruta deshidratada se considera una porción de frutas frescas.

Ofrezca fruta fresca, que tiene más fibra que el jugo.

El limón es un cítrico con propiedades depurativas muy elevadas.

Posee minerales y vitaminas, ayuda a eliminar toxinas y bacterias y regula el PH del cuerpo.

La piña es una de las frutas más útiles para depurar el organismo.

Es diurética, muy digestiva, mejora la circulación y combate la celulitis.

Sin embargo, en los niños la fruta debe ofrecerse como parte de comidas y meriendas equilibradas, sin presentarla como un tratamiento depurativo.

Verduras y hortalizas

Sirva una variedad de verduras, ya sean frescas, enlatadas, congeladas o deshidratadas.

Elija frijoles o guisantes y combínelos con verduras coloridas todas las semanas.

Cuando seleccione verduras enlatadas o congeladas, busque opciones con menor contenido de sodio.

La mitad de las comidas de los niños deben ser verduras y/o frutas.

Agregue verduras de color verde oscuro, rojo y naranja a los guisos y sopas.

Las verduras de color verde son ricas en clorofila, que es desintoxicante.

Espinacas, espárragos, brócoli, acelgas, apio, pepino, kale y alcachofas pueden formar parte de una alimentación variada.

El brócoli es rico en antioxidantes naturales, bueno para el aparato digestivo, entre otras muchas de sus propiedades.

Puedes incorporarlo a tu dieta salteado, hervido, al vapor o incluso crudo.

La alcachofa posee un efecto diurético que limpia el hígado, elimina toxinas y favorece el tránsito intestinal.

El brócoli y el ajo también contribuyen a depurar nuestro cuerpo.

Proteínas

Elija mariscos, carnes rojas magras y carne de aves, huevos, frijoles, guisantes, productos derivados de la soja, y frutos secos y semillas sin sal.

Agregue frijoles negros, rojos o pintos, guisantes y lentejas a guisos y ensaladas.

Las proteínas son necesarias para el crecimiento y el desarrollo, por lo que no deben eliminarse durante una supuesta limpieza del organismo.

Granos y cereales integrales

Elija granos o cereales integrales, como fideos o pan integrales, avena, palomitas de maíz, quinua y arroz integral o silvestre.

Reemplace los cereales refinados, panes, pasta y arroz que comen los niños por cereales integrales.

Sirva más salvado.

Consiga este cambio sustituyendo los cereales tradicionales y harinas refinadas por productos integrales.

La fibra aumenta la eliminación de las toxinas.

Trate de consumir entre 25 y 30 gramos de fibra por día.

Esta cantidad no debe aplicarse automáticamente a todos los niños, porque sus necesidades dependen de la edad y de otras características individuales.

Lácteos

Estimule a su hijo para que coma y beba productos lácteos descremados o semidescremados, como leche, yogur o queso.

Las bebidas de soja fortificadas también cuentan como lácteos.

Sirva más productos lácteos descremados o bajos en grasa.

Si el niño no puede digerir mucha lactosa, lo que se conoce como intolerancia a la lactosa, dele leche, queso o yogur sin lactosa.

La lactosa es el azúcar de la leche que podría causar dolor de estómago y distensión abdominal en algunas personas cuando beben leche o comen productos lácteos.

Grasas saludables

También son importantes las grasas saludables, como las del aguacate, los frutos secos o el aceite de oliva.

Al cocinar, busque formas de reemplazar las grasas saturadas por aceites vegetales y de frutos secos, que proporcionan ácidos grasos esenciales y vitamina E.

Use aceite de oliva o de canola en lugar de mantequilla o margarina.

Reemplace las grasas de origen animal por otras de origen vegetal en las tostadas.

Las grasas no deben eliminarse por completo de la dieta infantil, porque forman parte de una alimentación adecuada y aportan nutrientes importantes.

Alimentos y productos que conviene limitar

Azúcares añadidos

Los azúcares de origen natural, como los que contienen las frutas y la leche, no son azúcares agregados.

Algunos ejemplos de azúcares agregados son el azúcar moreno, el endulzante de maíz, el jarabe de maíz y la miel.

Para evitar los azúcares agregados, revise las etiquetas nutricionales.

Elija cereales con una cantidad mínima de azúcares agregados.

Evite los refrescos y otras bebidas con azúcares agregados.

Limite el consumo de jugos.

Si su hijo bebe jugo, asegúrese de que sea 100 % natural y que no contenga azúcares agregados.

Limite la cantidad de azúcar que consumen los niños.

Los azúcares agregados, las grasas sólidas y la sal a menudo se encuentran en pizzas, papas fritas, galletas saladas, refrescos, bebidas endulzadas con azúcar, postres como galletas o pasteles y comidas rápidas.

Sal y sodio

A la sal también se la conoce como sodio.

La mayoría de los niños de los Estados Unidos consumen demasiada cantidad de sal en su alimentación cotidiana.

La sal puede estar oculta en los sándwiches, donde se acumula el sodio del pan, la carne, los condimentos y los aderezos.

Los alimentos procesados, como la pizza, los platos de fideos y la sopa, suelen tener cantidades elevadas de sal.

Escoja y prepare alimentos con menos sal.

No ponga el salero en la mesa.

El exceso de sal es perjudicial para los riñones de los bebés, que aún no están preparados para procesarla.

Grasas saturadas y frituras

Las grasas saturadas provienen principalmente de alimentos de origen animal, como la carne roja, los perritos calientes, las aves, la mantequilla y otros productos lácteos enteros.

La pizza, los sándwiches, las hamburguesas y los burritos son una fuente común de grasas saturadas.

También abundan en los postres, como los pasteles y los helados.

Hornee o ase los alimentos en lugar de freírlos.

La fritura es una de las formas de cocción de los alimentos más perjudiciales para nuestra salud, debido a su alto aporte calórico y los pocos nutrientes que nos ofrecen.

Ultraprocesados y carnes procesadas

En general, es recomendable limitar los alimentos ultraprocesados, con una larga lista de ingredientes difíciles de pronunciar.

Intente evitar las carnes procesadas, como las salchichas, el jamón y las carnes de las comidas precocinadas.

Aliente a su hijo a que coma frutas y verduras entre las comidas, en lugar de papas fritas y galletas dulces.

Picar entre horas alimentos poco saludables es una práctica común pero nefasta para una dieta saludable.

Los frutos secos pueden ser una alternativa para las meriendas, siempre que se adapten a la edad del niño y se ofrezcan de forma segura.

Ingredientes ocultos y aditivos en la alimentación infantil

Elegir los mejores alimentos para los bebés no siempre es fácil.

Muchos productos que parecen saludables en realidad contienen ingredientes que no aportan beneficios y pueden afectar el crecimiento.

Los ingredientes ocultos son sustancias añadidas que no siempre aparecen de forma clara en el envase.

Se añaden para dar mejor sabor, textura o conservación, pero en muchos casos no son adecuados para los bebés.

El sistema digestivo de los bebés está todavía desarrollándose.

En muchos productos infantiles se añaden azúcares que no siempre aparecen como «azúcar» en la etiqueta.

El exceso de estos azúcares puede afectar la salud dental, el metabolismo y el peso del bebé.

Muchos alimentos para bebés también contienen aditivos con nombres difíciles de reconocer.

Estas grasas no son necesarias para los bebés.

Además de leer las etiquetas, es esencial enseñar desde el principio el hábito de consumir alimentos frescos y naturales.

Saber identificar ingredientes ocultos en la alimentación infantil es esencial para proteger la salud de los bebés desde los primeros meses.

Los aditivos alimentarios se han estado usando por miles de años desde que la gente se dio cuenta que la sal podía prevenir que la carne se dañara.

Hoy, existen más de 10,000 aditivos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos para preservar, empacar o modificar el sabor, textura o los nutrientes de los alimentos.

Sin embargo, creciente evidencia sugiere que algunos de los químicos utilizados como aditivos alimentarios deben ser evitados, especialmente por los niños.

Cómo leer las etiquetas

Los aditivos que se ponen directamente en los alimentos se enumeran en la etiqueta de ingredientes, pero con frecuencia tienen sus nombres químicos.

Por ejemplo, la sal puede figurar en la lista como cloruro de sodio, el azúcar como sacarosa, la vitamina C como ácido ascórbico y la vitamina E como alfa-tocoferol.

Los colorantes artificiales con frecuencia figuran en la lista con sus números, tales como azul 2 o amarillo 5.

También hay aditivos indirectos que no aparecen en la lista de ingredientes y que se usan durante el procesamiento o empaque de materiales.

Los alimentos pueden contener químicos del plástico, pegante, tintes, papel, cartón y varios tipos de recubrimientos.

Cómo reducir la exposición a aditivos

  • Compre y sirva frutas y verduras frescas o congeladas cuando pueda.
  • Intente limitar los alimentos ultraprocesados y las carnes procesadas.
  • Use cristal o vidrio y acero inoxidable, especialmente para cocinar y servir alimentos calientes.
  • Evite calentar y almacenar los alimentos en recipientes plásticos.
  • Evite poner plástico en el microondas o el lavaplatos.
  • Lávese las manos bien antes y después de manipular los alimentos.

El calor puede ocasionar que el BPA y los ftalatos del plástico se filtren en los alimentos.

Evite usar plástico en el microondas para calentar alimentos y bebidas, tales como fórmulas instantáneas infantiles y leche materna, si es posible.

También es buena idea lavar los envases y utensilios plásticos a mano, en lugar de ponerlos en la lavadora de platos.

Vea el código de reciclaje que se encuentra en la parte inferior de los productos para identificar el tipo de plástico.

Trate de evitar plásticos con códigos de reciclaje 3, 6 y 7, a no ser que los plásticos sean identificados como bioproductos o cerámica en verde, sin cocer, lo que significa que están hechos del maíz y no contienen bisfenoles.

Seguridad de los supuestos ingredientes depurativos

Los ingredientes considerados depurativos para adultos no deben incorporarse automáticamente a la dieta de un niño.

El limón, la piña, el jengibre, el apio, el diente de león, la cola de caballo, el cardo mariano, el ortosifón, la cúrcuma y otras hierbas o especias pueden tener efectos digestivos, diuréticos o estimulantes y requieren una valoración individual en la infancia.

Los tés y las infusiones detox son un apoyo diario para mantener la hidratación y favorecer el funcionamiento del hígado y los riñones.

Sin embargo, no deben utilizarse para sustituir comidas ni como tratamiento para eliminar toxinas en los niños.

La cola de caballo favorece la eliminación de líquidos.

El diente de león es muy utilizado para apoyar el hígado.

El cardo mariano es conocido por su papel en el cuidado hepático.

El jengibre y el limón son digestivos y revitalizantes.

Estas propiedades descritas para adultos no convierten a estos ingredientes en un tratamiento infantil ni garantizan su seguridad para todas las edades.

No se deben administrar laxantes, diuréticos, suplementos detox o infusiones depurativas a un niño sin consultar previamente con un profesional sanitario.

Batidos, zumos e infusiones: qué tener en cuenta

Los batidos, los zumos y las infusiones depurativas son una forma sencilla y deliciosa de apoyar al cuerpo en su proceso natural de limpieza.

No sustituyen comidas ni hacen magia, pero sí aportan hidratación, fibra, vitaminas y antioxidantes que facilitan la digestión y ayudan a eliminar toxinas.

En los niños, es preferible priorizar la fruta entera frente al zumo, porque la fruta fresca tiene más fibra que el jugo.

Un batido puede prepararse con fruta, verduras y agua o bebida vegetal, pero debe integrarse en una alimentación completa y no convertirse en la única fuente de alimento.

Los zumos concentran azúcares naturales y suelen aportar menos fibra que la fruta entera, por lo que deben ofrecerse de forma limitada.

El agua debe ser la bebida principal.

Las infusiones no deben darse por rutina a bebés ni utilizarse para sustituir la leche materna, la fórmula o las comidas que correspondan a cada etapa.

Hidratación y hábitos saludables

Tomar suficiente agua es uno de los pasos más importantes para apoyar el funcionamiento normal de los riñones.

Para ello, incluye agua y frutas hidratantes.

No es necesario obligar a los niños a beber una cantidad fija igual para todos, porque las necesidades varían según la edad, el clima, la actividad física y el estado de salud.

Dormir bien puede mejorar la salud mental, emocional y física de los niños.

No dormir bien podría causar muchos problemas de salud, incluso obesidad.

Los padres y otros cuidadores pueden guiar a los niños para que desarrollen hábitos de estilo de vida que respaldarán su buena salud en los años venideros.

Cuando usted adquiere el hábito de consumir alimentos y bebidas con bajo contenido de azúcares agregados, grasas saturadas y sal y ricos en fibra, es posible que los niños que cuida también aprendan a gustarles estos alimentos.

Dé buen ejemplo.

Usted, como padre o cuidador, también influye en la actividad física de los niños.

No es necesario ser un experto en alguna actividad; simplemente levántese, muévase y demuéstreles a los niños lo divertido que puede ser estar activo.

Puede dar un buen ejemplo si sale a caminar o a montar en bicicleta en lugar de ver televisión, jugar un videojuego o navegar por Internet.

Actividad física, pantallas y descanso

Los expertos sugieren que los niños en edad preescolar, de 3 a 5 años, deben mantenerse físicamente activos durante todo el día para ayudarles a crecer y desarrollarse.

Si está cuidando niños en edad preescolar, trate de asegurarse de que hagan aproximadamente 3 horas de actividad física por día.

Esas actividades pueden ser de intensidad ligera, moderada o vigorosa.

Si está cuidando niños en edad escolar, de 6 a 17 años, trate de que hagan al menos 1 hora de actividad física al día.

Los expertos sugieren actividades de intensidad moderada o vigorosa.

Concéntrese en la diversión.

Reduzca el tiempo de inactividad frente a una pantalla.

Entre los 2 y los 5 años, no permita que los niños pasen más de 1 hora frente a la pantalla.

Para los niños de 6 años en adelante, establezca límites consistentes en el tiempo de los medios.

Coman juntos sin usar medios.

Ideas prácticas para las comidas y meriendas

Aliente a su hijo a que coma frutas y verduras entre las comidas, en lugar de papas fritas y galletas dulces.

Ofrezca más fruta para el desayuno, las meriendas y el postre.

Agregue frijoles, guisantes y lentejas a guisos y ensaladas.

Sirva alimentos y bebidas ricos en nutrientes.

Muchos alimentos y bebidas son particularmente ricos en nutrientes y vitaminas claves, como potasio, calcio, vitamina D y fibra dietética, que son importantes para la salud y el desarrollo de los niños.

Ofrezca meriendas saludables.

Junto con sus comidas, las meriendas pueden ayudar a los niños a obtener suficientes nutrientes que les ayudan a permanecer sanos.

Compre o prepare meriendas de una sola porción para los niños más pequeños para ayudarles a obtener justo lo suficiente para satisfacer su hambre.

Trate de mantener alimentos saludables en la casa para las meriendas y las comidas de toda la familia.

Lea las etiquetas de información nutricional para elegir el tamaño adecuado de la porción.

Recuerde que el tamaño de la porción en las etiquetas nutricionales se aplica a las necesidades dietéticas de los adultos y se basa en una dieta de 2,000 calorías.

Por lo tanto, el tamaño correcto de la porción para la mayoría de los niños probablemente será más pequeño que el que está en la etiqueta, dependiendo de la edad, el tamaño y el grado de actividad del niño.

Compartan el tiempo de comer juntos.

Involucre a los niños en la planeación y preparación de las comidas.

Para servir más comidas caseras, cocine grandes cantidades de sopa, estofado o guisos y congélelos para ahorrar tiempo.

Prevención de atragantamientos

Los niños en edad preescolar y menores pueden ahogarse fácilmente con los alimentos.

Tenga cuidado con los alimentos que pueden ser difíciles de masticar, pequeños y redondos o pegajosos.

Algunos ejemplos son las verduras duras, las uvas enteras, los trozos de queso duros, las uvas pasas, las nueces y semillas y las palomitas de maíz.

Los frutos secos y semillas deben ofrecerse de acuerdo con la edad y las recomendaciones de seguridad alimentaria infantil.

La textura, el tamaño y la forma de los alimentos deben adaptarse al desarrollo del niño.

Cuándo consultar con un profesional

Es muy recomendable consultarlo antes con un profesional.

Especialmente si tienes condiciones médicas, tomas medicación, estás embarazada o estás en lactancia.

En el caso de los niños, hable con el profesional de atención médica del niño o con un dietista diplomado si tiene preguntas sobre nutrición infantil o alguna inquietud específica sobre la alimentación de su hijo.

Si le preocupan los aditivos alimentarios, hable con su pediatra.

Su Unidad de Especialidad en Salud Ambiental Pediátrica regional tiene personal que también puede responder a las preocupaciones de los padres sobre las toxinas ambientales.

Debido a que los niños crecen a diferentes ritmos en diferentes momentos, no siempre es fácil saber si un niño tiene sobrepeso.

Pídale al médico que mida y pese al niño y le diga si está en un rango sano para su edad y sexo.

Usted también puede calcular el índice de masa corporal del niño, y luego consultar cualquier inquietud con el médico del niño.

El IMC es una medida de la grasa corporal calculada a partir del peso y la estatura.

Acepte y ame al niño independientemente del peso.

Consulte con un profesional de atención médica para obtener recomendaciones confiables sobre cómo abordar los hábitos de salud y el peso del niño.

La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra.

Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.

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