Desalinizadora de Torrevieja y el problema del boro en el agua de riego

El problema del boro en la desalinizadora de Torrevieja se relaciona con la concentración de este elemento en el agua desalada y con sus posibles efectos sobre determinados cultivos, especialmente los cítricos de la Vega Baja. El agua desalada sólo puede usarse para regar si se mezcla con agua de riego o se mineraliza.

En estos momentos, el agua que está produciendo la planta, se envía al embalse de La Pedrera con lo que, según Andújar, se está produciendo un grave problema para los regantes por la alta concentración de boro que acumula el agua desalada. La presencia de este mineral impide que el agua pueda ser empleada para regar los campos de cítricos de la Vega Baja porque los seca. En cambio, sí que sirve para las hortalizas.

Qué es el boro y por qué preocupa a los regantes

El boro es un residuo generado en el proceso de desalinización. Este elemento, que puede ser dañino para las plantas y el suelo a partir de determinados niveles y tiempo de exposición, procede principalmente de las desaladoras, y su valor admisible para el riego se ha incrementado de 0,3 a 0,4 miligramos por litro en las canalizaciones de Trasvase.

Andújar explicó que el agua desalada necesita ser mezclada con la procedente de ríos y embalses o ser tratada químicamente para emplearla en la agricultura. «Hay que mineralizarla, porque en caso contrario no sirve para regar los cultivos», puntualizó.

Según explicó Andújar, los regantes están presionando al Ministerio de Medio Ambiente para que incluya estas obras como urgentes en las actuaciones previstas en la prolongación del decreto de sequía de la cuenca del Segura. De esta forma, señaló el presidente de Fecoreva, la conducción con Valdelentisco es fundamental para que la planta pueda funcionar a pleno rendimiento, ya que permitirá que se produzca esta mezcla del agua producida por la planta de Torrevieja con otra procedente de ríos y pantanos y abastecer a los agricultores de la margen derecha.

Concentraciones de boro y valores de referencia

«No hay un límite legal de presencia de boro en el agua de riego y en ningún caso el agua embalsada de La Pedrera podría ser perjudicial para los cultivos», asegura la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) tras cuestionar el Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo Segura (SCRATS), de nuevo, la presencia de boro en el pantano de La Pedrera para «calentar» la protesta de hace unos días en Madrid, en la que se reclamaba agua por el sureste español.

Sin embargo, no hay en España legislación que exprese cuáles son esos umbrales que no se pueden rebasar, según la CHS. La CHS explicó a este diario que la «referencia reconocida en distintos estudios es que el nivel esté siempre por debajo los 0,5 miligramos por litro».

Esa cifra está extraída de los estudios e informes de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Y es la que se sigue como orientación.

Sí existe, indican las mismas fuentes, una indicación en el plan de cuenca del Segura vigente en estos momentos que señala que en circunstancias «normales» (en ausencia de una sequía extrema como la actual) ese contenido de boro en el agua no debe superar el 0,3.

ReferenciaValor
Valor orientativo citado por la CHS y basado en estudios de la FAO0,5 miligramos por litro
Indicación del plan de cuenca del Segura en circunstancias normales0,3
Valor admisible incrementado para las aguas del Postrasvase Tajo-Segurade 0,3 a 0,4 miligramos por litro
Umbral establecido para el agua de consumo humanoUn miligramo por litro

Paradójicamente sí hay establecido un umbral para la presencia de boro en el agua de consumo humano establecido por el Ministerio de Sanidad. Un miligramo por litro.

Es decir, según los regantes, una concentración de la mitad de esa cantidad en el agua desalinizada es más perjudicial para ciertos cultivos, sobre todo, cítricos, que el doble para consumo humano. La CHS insiste en que vigila que no se supere una concentración del 0,5.

Tratamiento del agua desalada de Torrevieja

La planta desalinizadora de Torrevieja produce el agua con contenido en boro inferior a 0,5 miligramos por litro, pese a no tener ninguna obligación legal de hacerlo. Y asume el coste que supone el tratamiento porque el agua vuelva a pasar por algunos dispositivos de filtrado para retirar ese boro.

Es decir, le cuesta más caro distribuir agua para riego que suministro para el consumo humano. Y no lo repercute a los agricultores, según Acuamed.

El agua desalada necesita ser mezclada con agua de ríos, embalses o de riego, o bien someterse a un tratamiento químico. Esta mezcla o mineralización es relevante porque la composición del agua desalada puede no resultar adecuada para todos los cultivos.

Tratamiento del boro en agua desalinizada

El embalse de La Pedrera y los cultivos de la Vega Baja

Los representantes de los sindicatos agrícolas, que velan por los intereses de grandes empresas agrícolas de Alicante, Murcia y Almería, aseguran que los aportes de agua desalinizada de la planta de Torrevieja en el pantano de La Pedrera, superan los límites permitidos para algunos cultivos. Aseguran que si determinadas producciones de cítricos recibieran ese agua, se secarían.

En el embalse de La Pedrera hay 65 hectómetros -la mayor reserva de la cuenca-. En ausencia del trasvase del Tajo, casi todo el caudal es desalado.

La presencia de boro afecta de forma distinta a las producciones agrícolas. Según la información disponible, el agua puede servir para las hortalizas, mientras que los cítricos presentan una mayor sensibilidad a determinadas concentraciones y a la exposición prolongada.

21.000 hectáreas de cítricos en la Vega Baja se encuentran en situación de emergencia. Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante alertó ayer, según recoge Europa Press, de que las cosechas de la comarca de la Vega Baja han entrado en situación de emergencia por falta de agua y están en peligro 21.000 hectáreas de cítricos y casi 8.000 de hortícolas.

La conducción entre Torrevieja y Valdelentisco

Por un lado, todavía no están terminadas las obras de la instalación eléctrica precisa para alcanzar el máximo nivel de producción. Pero más grave aún es que todavía no se ha construido la conexión de 52 kilómetros entre la planta de Torrevieja y la de Valdelentisco en Murcia.

Así lo denuncian los regantes. José Antonio Andújar, presidente de la Federación de Regantes de la Comunitat Valenciana (Fecoreva), indicó que esta obra es totalmente necesaria, y así estaba concebida en el plan inicial, para enviar 38 hectómetros cúbicos a los regantes de Murcia.

La conexión permitiría combinar el agua producida por la planta de Torrevieja con otra procedente de ríos y pantanos. De esta manera, el agua podría llegar a los agricultores de la margen derecha en condiciones más adecuadas para el riego.

Capacidad de la planta y limitaciones de funcionamiento

La planta desalinizadora de Torrevieja comenzó a construirse en febrero de 2007 y no empezó a funcionar hasta fines de 2014. Con ello perdió una ayuda de 55 millones de la UE que ahora el Gobierno intenta recuperar.

Pese a la situación de sequía, diez años después del inicio de su construcción y tras una inversión cercana a los 300 millones de euros, la planta aún tardará un plazo indefinido para tener capacidad de producir los 80 hectómetros cúbicos anuales para la que fue diseñada, ampliables a 120.

En estos momentos la desalinizadora funciona al 25% de su capacidad total con una producción de unos 24 hectómetros cúbicos.

Allí se ubica la planta desaladora con más capacidad de la Unión Europea. Costó casi 300 millones de euros, puede generar hasta 80 hectómetros cúbicos de agua al año (con la posibilidad de acometer una ampliación hasta 120 Hm3) y apenas funciona al 30% de su capacidad.

La razón es que no le llega suficiente potencia eléctrica. La mayor inversión realizada para paliar los problemas de insuficiencia de recursos hídricos en el sur de Alicante y el norte de Murcia es un parche que no compensa la fuerte presión que está sufriendo la cabecera del río Tajo y el trasvase hacia el Segura.

El Ministerio de Agricultura se ha comprometido a agilizar las obras de mejora de la electrificación de media tensión tras las reiteradas peticiones de agricultores y de la Conselleria de Medio Ambiente, pero la solución sigue sin llegar.

Acuamed tiene previsto entre abril y junio doblar su capacidad una vez que se culminen los trabajos para incrementar la energía suministrada. Los grandes apoyos sobre los que instalará el tendido ya están ubicados y también se está trabajando en el cableado subterráneo en Torrevieja.

Prioridad del abastecimiento urbano

La empresa pública Acuamed, titular de la infraestructura y responsable de su explotación, ha cegado el acceso a los regantes para poder atender en exclusiva los abastecimientos urbanos.

Ahora la desalinizadora, la más grande de Europa, está consagrada a la producción de agua de boca. En septiembre pasado dejó de distribuir a la agricultura para cubrir la demanda de las ciudades, aunque puntualmente cede una parte de excedentes al riego.

Los regantes han fiado lo que queda de temporada a los acuíferos de la zona y a un aporte procedente de agua depurada de Benidorm, pues el trasvase Tajo-Segura está cerrado a la espera de que se recuperen los caudales.

Relación con el trasvase Tajo-Segura

La sequía cerró el grifo del trasvase Tajo-Segura en mayo de 2017. Pero en este caso aplicando la nueva regulación del acueducto validada en 2013 por los gobiernos de las comunidades autónomas implicadas.

Una normativa que impide trasvasar agua para riego si los pantanos de cabecera del Tajo, Entrepeñas y Buendía, no superan los 400 hectómetros almacenados. Ahora, sin el agua del Tajo ni la desalinizada, no se podrán consolidar las miles de hectáreas puestas al riego desde los años 80 gracias al agua del Tajo.

Dentro del debate generado por las nuevas reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura, que rebajan, todavía más, la posibilidad de que los recursos del Tajo vayan al Segura, y tras la sentencia del Trubunal Supremo que todavía lo imposibilita más por la vía legal, el alcalde de Torrevieja, el popular Eduardo Dolón, ha manifestado este lunes que está en contra de la nueva desaladora.

El SCRATS ha pasado de cuestionar duramente la producción del agua desalinizada durante años a reclamarla como propia al Gobierno, a un precio social subvencionado por el erario público de 0,30 céntimos por metro cúbico en época de sequía, sin boro y facilitando las infraestructuras que permitan acceder a esos recursos.

La propuesta de una segunda desalinizadora

TORREVIEJA. Nuevo pulso, como el de hace 20 años, con la contrucción de una nueva desaladora, que sería la segunda, en Torrevieja, en este caso para destinar sus caudales al regadío.

El Ministerio de Transición Ecológica también le ha replicado: la nueva estación está incluida dentro del plan del cuencia del Segura 2023-27.

Así, el 23 de enero de 2024, en un anuncio recogido por el BOE, la Confederación del Segura ya dejó claro dos cosas: una, «se justifica el proyecto de construcción de una desaladora en Torrevieja que tiene por objeto generar los recursos necesarios para completar las demandas de las zonas que actualmente reciben riegos del trasvase»; y dos, el Plan Hidrológico Nacional, en el Anexo III apartado 2.a) prevé como nueva actuación de interés general «Planta desaladora para garantizar los regadíos del Trasvase Tajo - Segura».

Este martes, el subdelegado del Gobierno, Juan Antonio Nieves, ha manifestado que no quiere entrar en "polémicas en temas tan delicados" aunque ha señalado que en el plan de cuenca 2023-27 se incluía una nueva desalinizadora en una "ubicación todavía por determinar" del término de Torrevieja.

Ha recalcado que "evidentemente en procesos tan complejos como procesos de infraestructuras hídricas se va a dar absoluta transparencia en los procedimientos" y en el futuro periodo de información pública, donde "todo el mundo podrá hacer las alegaciones u observaciones que estime pertinentes". "Probablemente no hemos llegado todavía" a ese punto, ha apostillado Nieves.

Debate sobre la ubicación y el impacto territorial

El alcalde ha añadido: "De cumplirse las previsiones anunciadas de construir una nueva desaladora en Torrevieja, "es altamente probable que se produjese una afección ambiental y territorial muy importante en nuestra ciudad, tanto por la alta ocupación de suelo que se necesitaría para la instalación en sí; así como por las considerables infraestructuras de canalizaciones hidráulicas que habrían de ejecutarse por la trama urbana de la cuidad, tal y como ocurrió en el barrio de San Roque con la construcción de la desaladora actual", ha denunciado Dolón.

El edil torrevejense ha criticado que todavía quedan pendientes actuaciones de compensación por la construcción de la primera desaladora y ha exigido una reunión para que ofrezca los detalles del nuevo proyecto.

El Consell lamenta profundamente que la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) haya mantenido durante más de un año un proyecto «inviable desde el punto de vista ambiental», al pretender ubicar parte del proyecto de la desaladora de Torrevieja en terrenos protegidos por la Red Natura 2000, lo que ha generado un «bloqueo técnico y legal que ahora se pretende atribuir falsamente a la Generalitat», aseguran.

El secretario autonómico de Medio Ambiente, Raúl Mérida, ha afirmado que la CHS sabía desde 2023 que no podía ubicar una de las dos balsas contempladas en el proyecto de la desaladora de Torrevieja en suelo protegido, y ha remarcado que «no sólo es una irresponsabilidad, es una mentira continuada a regantes y ciudadanos».

«Desde la Generalitat hemos trabajado para buscar soluciones y ya les hemos propuesto una nueva ubicación alternativa en Hurchillo, que cumple con los criterios técnicos, tiene la misma cota y no supone más coste. Lo que no vamos a permitir es que se pisotee la legalidad ambiental ni que se use el agua como herramienta política», ha puntualizado.

Retrasos y antecedentes administrativos

Por su parte, la directora general de Agua, Sabina Goretti Galindo, ha denunciado la injustificable demora de cinco años, anunciada esta semana por el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, de las nuevas desaladoras de Torrevieja y Águilas (Murcia), «presentada como la gran alternativa al trasvase Tajo-Segura, mientras se sigue adelante con un recorte que amenaza seriamente el futuro del regadío en el levante español».

Nuevos obstáculos para la desalinizadora de Torrevieja. La odisea de la que fue en su día bandera del Programa Agua, diseñado por el Gobierno de Zapatero para sustituir al trasvase del Ebro, continúa.

La Audiencia Nacional ha denegado la demanda de la Generalitat Valenciana para paralizar, con carácter cautelar, las obras de la desalinizadora de Torrevieja (Alicante).

Además, Medio Ambiente asegura que esta "contundente" decisión judicial se suma "a otras dos importantes sentencias favorables a la construcción de la desalinizadora", como son la del Tribunal Constitucional, que rechazó también la suspensión cautelar de las obras, y la de la Comisión Europea, que no admitió a trámite una queja presentada por la Generalitat en contra de la planta.

El auto, prosigue el Ministerio, señala que "el interés público que se pretende con la construcción de la planta desaladora ha de prevalecer respecto de los intereses particulares".

El conflicto político sobre la gestión del agua

Según ha podido saber Alicante Plaza, el ministerio prepara un proceso de información, en este caso específico, que corresponde al inicio de cualquier proyecto.

Al mismo tiempo desde el ministerio critican, de nuevo, la actitud del PP torrevejense. "Nada nuevo en lo que es la historia del PP de Torrevieja; la actual desaladora acabó en el Tribunal Constitucional por el bloqueo que plantearon desde el ayuntamiento para su construcción (evidentemente perdieron, pero consiguieron retrasar las obras)".

Pero horas antes, el primer edil de Torrevieja también había afeado el proceder del ministerio con este nuevo proyecto. "Esta forma de actuar por parte del Gobierno de España no es nueva; "justamente al contrario, ya que se reproduce el mismo proceder que en situaciones anteriores como, por ejemplo, el anuncio por parte del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de ubicar un Centro de Acogida de menores migrantes en el aparcamiento de la Tesorería General de la Seguridad Social de Torrevieja.

De nuevo, se presenta una iniciativa que afecta a nuestra ciudad y a nuestros vecinos, con total ausencia de trasparencia, y sin un solo gesto de voluntad de diálogo con el gobierno municipal", ha censurado.

Desde el PSOE de Torrevieja niegan que la ubicación definitiva de esta planta sea Torrevieja. De hecho, argumentan que, según el contrato, será la empresa, junto con las especificaciones de la CHS, la que determine la ubicación exacta.

Por tanto, los socialistas aducen que «se está discutiendo sobre futuribles».

La primera planta: construcción, oposición y funcionamiento

La planta de Torrevieja forma parte del gran plan que puso en marcha el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como alternativa al trasvase del Ebro en plena guerra del agua con las autonomías del sureste de España.

La solución mágica de aprovechar el suministro infinito del agua del mar se ha quedado a medias, con plantas infrautilizadas o sin uso e inversiones millonarias por ahora desperdiciadas en la Comunidad Valenciana.

Torrevieja es el caso más claro, porque afecta directamente al sector agrícola.

Durante el debate inicial sobre la infraestructura también se cuestionó la presencia de boro en el agua desalada. El diputado del PP, Domingo Soler, explicó que el agua desalada contiene restos de boro que las membranas de la instalación, en el punto de salida del líquido, no son capaces de neutralizar.

Si los restos de la sustancia que aparecen en el agua desalada, según el relato de Domingo Soler, se unen a los de agua depurada o a los de las propias conducciones de la red general, el volumen de boro, en ese caso, alcanzaría los dos gramos por metro cúbico, el doble de lo permitido.

Estas afirmaciones fueron objeto de un debate político y no sustituyen a los valores técnicos y controles aplicados posteriormente al agua producida y distribuida por la planta.

Compensaciones, infraestructuras y controles ambientales

Y en relación con las obras de compensación pendientes de la primera desaladora, “Hay que exigir que se lleven a cabo, pero no sirve como argumento en contra de garantizar la seguridad hídrica” aseguró Soler.

En este sentido, acusó al alcalde de intentar confundir a los ciudadanos: “las obras pendientes debe terminarlas Acuamed y todos sabemos lo que ocurrió cuando estalló el caso Acuamed, que lo paralizó todo, por desgracia.

Asimismo, la socialista respondió a las críticas de VOX sobre la salmuera recordando que tanto la legislación europea como la española establecen controles estrictos y que las desaladoras actuales son “mucho más eficientes y sostenibles” que hace veinte años, siendo parte de los planes nacionales de resiliencia hídrica en todos los países mediterráneos.

“Un partido que, como todos sabemos, está fuertemente preocupado por la agenda 2030, vino a presentar un escenario de contaminación que no es real”.

La necesidad de mezclar, mineralizar y distribuir el agua

El problema del boro no se limita a la cantidad de agua que puede producir la desalinizadora, sino también a la forma en que ese caudal se incorpora al sistema de riego. Si el agua desalada se almacena o se distribuye sin una mezcla adecuada, los regantes advierten de posibles efectos sobre cultivos sensibles.

La conducción con Valdelentisco es fundamental para que la planta pueda funcionar a pleno rendimiento, ya que permitirá que se produzca esta mezcla del agua producida por la planta de Torrevieja con otra procedente de ríos y pantanos y abastecer a los agricultores de la margen derecha.

El agua desalinizada sólo puede usarse para regar si se mezcla con agua de riego o se mineraliza.

Esquema mezcla agua desalada y riego

La diferencia entre el agua destinada al consumo humano y el agua destinada al regadío explica parte de la controversia. La planta produce agua con contenido en boro inferior a 0,5 miligramos por litro y asume el coste de volver a filtrarla para retirar ese elemento, aunque las exigencias agrícolas pueden variar según el cultivo y el tiempo de exposición.

El conflicto sobre la desalinizadora de Torrevieja combina, por tanto, tres cuestiones: la necesidad de sustituir o complementar los recursos del trasvase Tajo-Segura, la capacidad técnica y energética de la planta y la calidad del agua para los cultivos, especialmente en relación con el boro.

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