La filtración directa, también conocida como filtración de forma directa tipo 1, es un proceso destinado a retener partículas y contaminantes directamente en el medio filtrante, sin que exista necesariamente una etapa previa de floculación o decantación. Se aplica especialmente al tratamiento de aguas brutas de baja turbidez, aunque la elección del sistema depende de la calidad del agua, del caudal y de los objetivos del tratamiento.
Una correcta descripción del filtro debe incluir el medio filtrante, la configuración del lecho, el mecanismo de retención, la pérdida de carga, el sistema de lavado y las condiciones de operación. La filtración directa puede formar parte del tratamiento del agua potable, del agua de riego y de otros procesos en los que sea necesario almacenar partículas y reducir la turbidez.
Qué es la filtración directa
La filtración directa es un tratamiento en el que el agua bruta pasa por un medio poroso que retiene la materia que se encuentra en suspensión.
En los sistemas convencionales, el tratamiento puede incluir floculación, decantación y filtración. En la filtración directa, el agua pasa al filtro sin una etapa completa de decantación, por lo que el proceso resulta relativamente simple cuando se trabaja con aguas brutas de baja turbidez.
La filtración directa se utiliza principalmente en aguas brutas con baja turbidez -5NTU-.
También puede aplicarse en aguas de baja turbidez, color, materia orgánica, etc. En estos casos, el control de la calidad del agua de entrada es fundamental para evitar una colmatación rápida del filtro y mantener unas diferencias de calidad del filtrado aceptables.
Medios filtrantes empleados
El material filtrante suele ser arena.
Los medios de filtrado pueden estar constituidos por arena, arena + antracita o bien carbón activo en grano.
La elección del material depende de la calidad del agua a filtrar, de los contaminantes que se desea retener y de las características del tratamiento seguido en los decantadores, cuando estos existen.
El carbón activo en grano puede utilizarse cuando, además de la retención de partículas, se buscan propiedades adsorbentes.
La altura de capa del lecho es uno de los parámetros principales de diseño. La altura de la capa de arena suele oscilar entre 0,7 y 1 m.
La granulometría del material también influye en el rendimiento del filtro. Se han indicado tamaños entre 0.8 y 1mm con un coeficiente de uniformidad entre 1,5 y 1,7, así como una talla efectiva entre 1,2 y 2,5mm.
Características del lecho de arena
El lecho de arena debe presentar una distribución granulométrica adecuada para permitir el paso del agua y retener las partículas suspendidas. La retención de partículas será por tanto mejor cuando el índice F sea más bajo.
Para determinar la composición granulométrica se pesa alrededor de 1 Kg.
La muestra se hace pasar por cada tamiz y se anota como “peso retenido”.
El porcentaje que pasa por cada tamiz es el complementario a 100 de la columna anterior.
Con estos datos se obtiene el tamaño de malla por el que pasa el 60% y el tamaño de malla por el que pasa el 10%.
El coeficiente de uniformidad es la relación: talla 60 % / talla 10 %.
La granulometría, el espesor de la capa de arena y la calidad del agua determinan la pérdida de carga, el caudal de agua filtrada y la frecuencia de lavado del filtro.
Funcionamiento del filtro de forma directa tipo 1
Durante el funcionamiento normal, el agua entra en la parte superior del filtro y atraviesa el lecho filtrante. Las partículas suspendidas quedan retenidas en el interior del lecho de arena, mientras que el agua filtrada se recoge en la parte inferior.
La filtración de partículas se produce por diferentes mecanismos, entre ellos la retención superficial, la interceptación, la sedimentación en los poros y la adherencia de los sólidos al medio filtrante.
El agua filtrada se obtiene después de atravesar la altura del lecho prevista.
La pérdida de carga aumenta progresivamente a medida que el filtro acumula partículas. El estado de atascamiento del medio filtrante puede expresarse mediante el porcentaje del estado de atascamiento del medio filtrante.
La operación debe detenerse o modificarse cuando el filtro alcanza la pérdida de carga máxima, cuando se deteriora la calidad del filtrado o cuando se producen variaciones importantes del caudal.
La pérdida de carga depende de la colmatación del filtro y de las modificaciones del caudal.
Cuando la pérdida de carga de entrada es normal, pero se observan diferencias de calidad del filtrado, deben revisarse el estado del lecho, la distribución del flujo y las condiciones de lavado.
Calidad del agua de entrada
La filtración directa es apropiada para aguas brutas de baja turbidez.
La calidad del agua a filtrar puede describirse mediante el parámetro C0.
Entre los parámetros que pueden condicionar el proceso se encuentran la turbidez, el color, la materia orgánica, el nivel de aluminio en el agua enviada a la red de distribución y la concentración de sólidos suspendidos.
La filtración directa puede emplearse en aguas de baja turbidez, color, materia orgánica, etc., siempre que la carga contaminante no provoque una colmatación rápida del filtro.
En determinadas aplicaciones se han considerado concentraciones menores de 10 mg./l.
La aplicación del tratamiento debe adaptarse a las características del agua bruta. En algunos casos, puede ser necesario utilizar una etapa de floculación seguido de decantación.
La floculación favorece la formación de partículas de mayor tamaño y favorece la adherencia de los sólidos al medio.
El potencial Zeta puede ser un parámetro relevante para controlar la estabilidad de las partículas y optimizar la eliminación de la turbidez y el color.
La filtración directa puede aplicarse después de una etapa de floculación cuando el agua requiere una mejora de la retención de partículas, pero no necesariamente una decantación completa.
Filtración directa frente a otros tratamientos
La elección entre filtración directa, filtración seguida de decantación y filtración lenta depende de la turbidez, del color, de la materia orgánica, del caudal y de la calidad final requerida.
Cuando el agua bruta presenta baja turbidez, la filtración directa permite simplificar el tratamiento.
Cuando la carga de sólidos es mayor, la combinación de floculación, decantación y filtración puede reducir la carga que llega al filtro y prolongar el tiempo de funcionamiento entre lavados.
La filtración lenta constituye otro tipo de tratamiento, con condiciones de funcionamiento y características del medio filtrante diferentes.
La calidad del agua filtrada depende del tipo de filtro, del medio filtrante, de la calidad del agua de entrada y del tratamiento seguido en los decantadores.
Pérdida de carga y control del proceso
La pérdida de carga es uno de los principales indicadores del estado de funcionamiento del filtro.
En las expresiones de cálculo, h = Pérdida de carga ( en m.
La pérdida de carga aumenta conforme se almacenan partículas dentro del lecho filtrante.
El aumento de la pérdida de carga puede indicar que el medio filtrante está colmatándose y que se aproxima el momento de realizar el lavado.
El control debe relacionar la pérdida de carga, la calidad del filtrado y el caudal de agua filtrada.
La decisión de lavar el filtro no debe basarse únicamente en un parámetro, ya que el caudal, la calidad del agua de entrada y el estado del lecho pueden modificar el comportamiento del sistema.
El filtro puede lavarse antes de que haya alcanzado aún la pérdida de carga máxima cuando se detectan diferencias de calidad del filtrado o una tendencia a la colmatación rápida.
Lavado del filtro
El lavado tiene como finalidad retirar las partículas retenidas en el interior del lecho filtrante y recuperar la capacidad hidráulica del filtro.
El lavado de los filtros en el proceso de tratamiento del agua potable puede realizarse con agua, con aire o mediante una combinación de ambos.
En determinados sistemas se realiza un lavado con aire a baja presión, entre 30 y 60 segundos.
El caudal de aire introducido en la parte superior del sifón puede regularse por medio de un tubo de admisión de aire ubicado en la parte superior del sifón.
Durante el lavado, las partículas desprendidas se transportan hacia los vertederos o canales de recogida del agua de lavado.
La recuperación del agua de lavado de filtro puede formar parte de la gestión del agua residual del proceso.
Por una parte se puede recuperar el agua de lavado de filtros y por otra se obtendría un lodo o fango seco o semiseco.
El diseño del lavado debe tener en cuenta la altura del lecho, la granulometría de la arena, el caudal de lavado, la expansión del lecho y la disposición de los vertederos o canales de recogida.
Parámetros de control del agua filtrada
El control de la filtración debe incluir la turbidez del agua de entrada y del agua filtrada, el color, el caudal, la pérdida de carga y la frecuencia de lavado.
La medición de las partículas retenidas al pasar por el medio filtrante permite valorar la capacidad de retención del filtro.
En los ensayos pueden emplearse muestras de 500 ml.
La comparación entre el agua bruta y el agua filtrada permite determinar la eficacia del proceso.
El caudal de agua filtrada debe mantenerse dentro de los valores previstos para evitar una pérdida de calidad del filtrado o un aumento excesivo de la pérdida de carga.
La calidad del filtrado puede verse afectada por la colmatación del filtro y por las modificaciones del caudal.
El seguimiento continuo permite identificar variaciones de calidad antes de que el sistema alcance condiciones de operación inadecuadas.
Diseño y dimensionamiento
El dimensionamiento de un filtro de forma directa tipo 1 debe considerar la calidad del agua a filtrar, la altura del lecho, el tipo de arena, la talla efectiva, el coeficiente de uniformidad, el caudal de agua filtrada y la pérdida de carga admisible.
La velocidad de filtración debe seleccionarse de acuerdo con el medio filtrante y con la calidad del agua de entrada.
Un lecho demasiado fino puede mejorar la retención, pero también puede aumentar la pérdida de carga y exigir lavados más frecuentes.
Un lecho demasiado grueso puede reducir la resistencia hidráulica, pero puede permitir el paso de partículas que deberían quedar retenidas.
El diseño debe incluir los dispositivos de entrada, distribución, drenaje y recogida del agua filtrada.
También debe prever los vertederos o canales de recogida del agua de lavado y las condiciones necesarias para evacuar los sólidos acumulados.
El dimensionamiento debe tener en cuenta la altura del lecho de arena previsto.
La selección de los parámetros se relaciona con la calidad del agua a filtrar y con el objetivo de calidad del agua filtrada.
Aplicaciones de la filtración directa
La filtración directa puede utilizarse en el tratamiento del agua potable, en instalaciones de tratamiento de aguas de baja turbidez y en sistemas de filtración de agua de riego.
El uso eficiente y sostenible del agua en la agricultura es esencial para la productividad y eficiencia de una explotación.
Una correcta filtración del agua de riego es fundamental para proteger los sistemas de riego y promover un crecimiento óptimo de los cultivos.
La calidad del agua de riego es un factor crítico en la eficiencia del sistema de riego y la salud de las plantas.
El agua con altos niveles de sedimentos, algas o materia orgánica puede causar obstrucciones y daños en los sistemas de riego.
Una filtración adecuada mejora la uniformidad del riego, lo que es crucial para el rendimiento y la salud de los cultivos.
Los filtros de malla son adecuados para aguas con baja a moderada carga de sedimentos.
Los filtros de disco son eficientes en la eliminación de partículas finas y medianas, haciéndolos adecuados para una amplia gama de condiciones de agua, incluyendo aguas con altas cargas de sedimentos.
Los filtros industriales generalmente se miden en micras, lo que se refiere al tamaño de poro del medio filtrante VS el tamaño de la partícula que se desea retener.
Tipos de filtros y su funcionamiento
| Tipo de filtro | Aplicación o característica | Operación |
|---|---|---|
| Filtros de malla | Adecuados para aguas con baja a moderada carga de sedimentos. | Generalmente más económicos, con bajo costo de mantenimiento. |
| Filtros de disco | Excelentes para la eliminación de partículas finas y medianas. | Son conocidos por su facilidad de mantenimiento y eficacia en la captura de partículas de gran tamaño. |
| Filtros manuales | Ideales para sistemas de riego de pequeña escala. | Requieren un control más directo y personal del proceso de filtración. |
| Filtros automáticos | Ideales para grandes sistemas de riego. | Ofrecen una solución de filtración eficiente y de bajo mantenimiento. |
| Filtros semi-automáticos | Representan un equilibrio entre los sistemas manuales y automáticos. | Ofrecen una combinación de eficiencia y facilidad de manejo. |
Los filtros manuales son valorados por su simplicidad y eficacia.
Los filtros automáticos son ideales para grandes sistemas de riego, donde la eficiencia y la reducción del trabajo manual son cruciales.
Aunque más costosos inicialmente, pueden ofrecer ahorros significativos en mantenimiento y mano de obra.
Los filtros semi-automáticos ofrecen un balance entre la inversión inicial y los costos operativos a largo plazo.
Los filtros automáticos pueden ser más costosos al principio, pero ahorran en costos de mano de obra a largo plazo.
Retención de partículas y eficiencia de filtración
Los filtros de aire son dispositivos que se instalan en sistemas de aire acondicionado o ventilación para eliminar impurezas del aire.
Los filtros de aire se clasifican según su capacidad para filtrar partículas del aire.
Estos filtros son capaces de retener partículas más grandes, como el polvo y el polen, pero no son efectivos para retener partículas más pequeñas.
Estos filtros son capaces de retener partículas más pequeñas, como bacterias y virus, además de partículas más grandes como el polvo y el polen.
Estos filtros son capaces de retener partículas extremadamente pequeñas, como el humo y otros gases.
Además de la clasificación por tamaño de partículas, los filtros de aire también se clasifican por su eficiencia de filtrado.
Este nivel de eficiencia se determina suministrando al filtro de aire aire que contiene una concentración conocida de polvo de prueba estándar hasta que el filtro llega al final de su vida útil.
Cuando el límite alcanza un nivel predeterminado, la vida termina.
Cuando un filtro llega al final de su vida útil, el peso del polvo en el filtro se considera la capacidad del filtro.
Los filtros de baja eficiencia, también llamados prefiltros, son capaces de retener solo un porcentaje bajo de partículas en el aire.
Están diseñados para eliminar partículas grandes de la corriente de aire que pasa a través de ellos, manejando altos volúmenes de aire con una baja caída de presión.
Los filtros de eficiencia media son capaces de retener solo un porcentaje medio de partículas en el aire.
Los filtros de alta eficiencia, también llamados HEPA, son capaces de retener solo un porcentaje muy importante de partículas pequeñas en el aire.
Este tipo de filtros son idóneos para retener contaminantes y partículas del aire de muy pequeño tamaño.
La selección del filtro adecuado depende de la aplicación, de la eficiencia de filtración requerida y de los objetivos de calidad del aire interior.
Normas de clasificación y certificación
Los filtros de ventilación modernos se clasifican habitualmente según la norma ISO 16890, que evalúa su capacidad para capturar partículas en suspensión.
La norma ISO 16890 se utiliza para clasificar los filtros de ventilación general en función de su capacidad para capturar partículas como PM1, PM2,5 y PM10.
Los filtros de alta eficiencia EPA, HEPA y ULPA se someten a ensayos conforme a las normas EN 1822 e ISO 29463.
Estos filtros se clasifican y se someten a ensayo de acuerdo con la norma EN 1822 y la norma internacional ISO 29463.
La norma UNE-EN 13779:2008 define las exigencias de los sistemas de ventilación y de acondicionamientos de edificios no residenciales.
La utilización de filtros en la entrada del aire exterior ayuda a mejorar la calidad del aire del interior.
Para ello, en la UNE-EN 13779:2008 se establecen unos requisitos de filtración mínima que son función de la calidad del aire interior deseada (ETA/EHA) y del tipo de aire exterior (ODA).
Un sobredimensionado de las secciones de filtración conllevará la optimización energética de la instalación así como la reducción del consumo de los ventiladores.
La adaptación de la norma UNE-EN 13779:2008 en el RITE establece las clases de filtración mínimas que se deben emplear en función de la calidad del aire exterior y los requerimientos que debe cumplir el aire interior.
El RITE determina la calidad del aire interior en cuatro niveles (IDA 1, IDA 2, IDA 3, IDA 4) según su concentración de CO2 (en partes por millón en volumen) por encima de la concentración en el aire exterior y según el informe CR 1752 (método olfativo).
En aquellos casos en los que el aire está más contaminado (como por ejemplo el ODA 3/IDA 1 y 2) se deberán instalar un filtro de gas (GF) y/o filtro químico o físico-químico entre las dos etapas de filtración.
La norma EN 779 ya no está actualizada y ha sido reemplazada por ISO 16890.
La eficiencia mínima es la menor eficiencia entre la eficiencia inicial, la eficiencia descargada y la menor eficiencia durante el procedimiento de carga de la prueba.
Las características del polvo atmosférico varían mucho en comparación con aquellas de polvo cargado sintéticamente en las pruebas.
Debido a esto, los resultados de la prueba según EN 779 no proporcionan una base para predecir el desempeño operativo o su vida de uso.
Los filtros certificados por Eurovent ofrecen a los prescriptores, gestores de instalaciones y propietarios de edificios la seguridad de que los datos de rendimiento en los que confían han sido verificados de forma independiente.
Eurovent Certification verifica características clave como la eficiencia de filtración, la caída de presión y el consumo energético anual.
Esta verificación ayuda a los usuarios a comparar los productos de forma equitativa y a seleccionar filtros que garanticen tanto una buena calidad del aire interior como un funcionamiento energéticamente eficiente.
Filtros compactos y filtros de mangas
El tipo de filtro más común es el filtro de mangas, que consta de entre 4 y 12 mangas dispuestas en paralelo entre sí.
La longitud y la profundidad pueden variar -de 300 mm a 900 mm- y pueden abarcar desde filtros gruesos de baja eficiencia hasta filtros finos de muy alta eficiencia, dependiendo del grosor del material filtrante y del número de mangas utilizadas.
Compuestos por paneles plisados montados en un marco rígido, los filtros compactos presentan una gran variedad de formas.
Se fabrican con una profundidad de 292 mm y utilizan microfibra de vidrio o fibra sintética depositada en húmedo y plisada en un paquete filtrante.
Al sellarse en el marco, forman una forma de V que proporciona el máximo nivel de filtración.
Este tipo de filtro se utiliza para prolongar la vida útil del medio filtrante, lo que permite que la velocidad del aire a través del mismo sea mucho menor que la velocidad frontal, creando la eficiencia adecuada con una caída de presión aceptable.
Los paneles plisados están fabricados con una mezcla de polímeros sintéticos, que a menudo incorporan cargas electrostáticas, y la profundidad del pliegue puede oscilar entre 25 mm y 300 mm.
Calidad del aire y selección del filtro
Los filtros de aire desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la calidad del aire interior, protegiendo a los ocupantes de partículas en suspensión, alérgenos, microorganismos y otros contaminantes atmosféricos.
Los filtros de aire son componentes esenciales de los sistemas de ventilación y aire acondicionado.
Su función principal es purificar el aire de partículas, como polvo, polen, ácaros, bacterias y otros alérgenos, antes de que ingrese al ambiente.
Una UTA se compone de una serie de partes y funciones que se combinan para extraer el aire sucio del exterior e introducir aire fresco.
Una UTA de suministro distribuye aire fresco por todo el edificio a través de una red de conductos.
En primer lugar, aspira aire del exterior.
A continuación, el aire pasa por diferentes partes de la unidad, como filtros para purificarlo y calentadores o enfriadores para ajustar su temperatura.
Después, un ventilador impulsa el aire purificado y tratado a través de los conductos hacia las estancias.
Las UTA actuales se diseñan cada vez más para equilibrar la calidad del aire interior con la eficiencia energética.
La eficiencia adecuada del filtro depende del tipo de edificio, los niveles de ocupación, la calidad del aire exterior y los objetivos de calidad del aire interior.
La calidad del aire urbano actual está contaminada por partículas más pequeñas y gases generados por contaminantes exteriores, es decir, por motores diésel y de combustión.
También deberá tener en cuenta la eficiencia de filtración requerida para la aplicación.
Mantenimiento y sustitución
La inspección, el mantenimiento y la sustitución periódicos de los filtros son esenciales para mantener la calidad del aire interior y garantizar un funcionamiento energéticamente eficiente.
Los filtros que acumulan una cantidad excesiva de contaminantes pueden aumentar la caída de presión, lo que se traduce en un mayor consumo energético del ventilador y un rendimiento reducido del sistema.
La frecuencia de sustitución depende de las condiciones de funcionamiento, la calidad del aire, los niveles de ocupación y el tipo de filtro.
Para el mantenimiento, es importante realizar revisiones regulares y limpiezas, cuya frecuencia y procedimiento pueden variar según el tipo de filtro.
Los filtros manuales, por ejemplo, requieren una limpieza más frecuente en comparación con los automáticos o semi-automáticos.
Una instalación y mantenimiento adecuados son cruciales para el rendimiento óptimo de cualquier sistema de filtración de riego.
Es esencial seguir cuidadosamente las instrucciones del fabricante para la instalación, asegurándose de que todos los componentes estén correctamente ensamblados y seguros.
Los filtros manuales, como el AZUD HELIX SYSTEM, son una excelente opción para sistemas de riego más pequeños o donde se prefiere la simplicidad.
Los filtros automáticos ofrecen una solución de filtración eficiente y de bajo mantenimiento para sistemas de riego a gran escala.
La frecuencia de mantenimiento depende de la calidad del agua y del uso del sistema; se recomienda una revisión regular.
Protección de partículas en aplicaciones específicas
Los filtros de partículas para máscaras ofrecen protección contra partículas como polvo, humo y aerosoles.
Están disponibles en 3 niveles de protección: P1, P2 y P3.
Estos niveles están estandarizados en toda Europa de acuerdo con la norma EN 143: 2000 + A1: 2006.
Los filtros de partículas con un nivel de protección más alto ofrecen una filtración más efectiva y, por lo tanto, pueden usarse para proteger contra sustancias más nocivas y concentraciones más altas de contaminantes.
Los filtros con marcado R son reutilizables, esto significa que el filtro se puede usar durante más de un turno.
Los filtros con marcado D han pasado la prueba de obstrucción de dolomitas.
Los filtros que llevan este símbolo cumplen los requisitos de la prueba adicional de obstrucción de dolomitas, lo que significa una menor resistencia a la respiración durante períodos de uso más largos.
La protección que ofrecen los filtros de partículas también depende de la máscara con la que se estén utilizando.
Esto significa que siempre es importante considerar la combinación de máscara y filtro prevista.
- Esta combinación se puede usar para concentraciones de contaminantes hasta 4 veces el valor límite ambiental (VLA).
- Protege contra partículas no tóxicas a base de agua y aceite, pero no contra sustancias cancerígenas y radiactivas, agentes biológicos que se transmiten por el aire de los grupos de riesgo 2+3 y enzimas.
- La fuga total permitida para esta combinación es de un máximo del 2%.
- Al menos el 80% de los contaminantes del aire se filtran.
- Esta combinación se puede usar para concentraciones de contaminantes hasta 10 veces el valor límite ambiental (VLA).
- Protege contra partículas nocivas a base de agua y aceite, pero no contra sustancias cancerígenas, partículas radiactivas, agentes biológicos que se transmiten por el aire del grupo de riesgo 3 y enzimas.
- La fuga total permitida para esta combinación es de un máximo del 2%.
- Al menos el 94% de los contaminantes del aire se filtran.
- Esta combinación se utiliza normalmente para manipular madera blanda, metal, plásticos (no PVC), nieblas de aceite y otras sustancias.
- Esta combinación puede usarse para concentraciones de contaminantes hasta 20 veces el valor límite ambiental (VLA).
- Protege contra partículas a base de agua y aceite nocivas y cancerígenas, así como contra partículas radiactivas, agentes biológicos que se transmiten por el aire de los grupos de riesgo 2+3 y enzimas.
- La fuga total permitida para esta combinación es de un máximo del 2%.
- El 99,95% de los contaminantes del aire se filtran.
- Esta combinación se utiliza normalmente para manipular metales pesados, madera dura, polvo de freno, sustancias radiactivas y patógenos (como virus, bacterias y esporas de hongos).
- También se utiliza para soldar acero inoxidable.
Elección del sistema de filtración
Elegir el filtro adecuado para un sistema de filtración es una decisión crucial que puede afectar significativamente la eficiencia y la sostenibilidad.
- Evaluar la calidad del agua: Identifica la carga de sedimentos, algas y otros contaminantes en el agua.
- Considerar el tipo de cultivo: Algunos cultivos son más sensibles a ciertos tipos de impurezas que otros.
- Analizar la frecuencia y facilidad de mantenimiento: Evalúa tu capacidad y disposición para realizar el mantenimiento del filtro.
- Revisar el presupuesto disponible: Considera tanto el costo inicial como los costos de operación a largo plazo.
- Comprobar el caudal y la pérdida de carga: El sistema debe proporcionar el caudal de agua filtrada previsto sin superar la pérdida de carga admisible.
Hay muchos tipos diferentes de filtros industriales, incluidos filtros para aire, filtros para líquidos y colectores de polvos, en el mercado, cada uno diseñado para eliminar contaminantes específicos.
La selección final debe relacionar la calidad del agua o del aire de entrada con la eficiencia de filtración requerida, la capacidad del filtro, el consumo energético y las condiciones de mantenimiento.

Cómo y cuándo hacer lavado y enjuague de arenas
tags: #descripcion #filtros #forma #directa #tipo #1
Publicaciones populares:
- Funcionamiento de la ósmosis inversa para acuarios
- Cómo funciona un filtro paso alto en audio
- Cómo las rejas pueden hacer potable el agua: lectura recomendada
- Cómo limpiar el filtro de agua Zanussi ZDS 205
- Uso del hipoclorito de sodio para potabilizar el agua
