La desinfección del agua para bebederos de fauna debe basarse primero en la limpieza física, la renovación frecuente y la prevención de la contaminación, y solo después, cuando sea estrictamente necesario, en el uso controlado de productos desinfectantes adecuados para el tipo de bebedero, el volumen de agua y la fauna que lo utiliza.
En bebederos destinados a fauna silvestre conviene priorizar la retirada periódica de suciedad, algas, sedimentos y restos orgánicos, añadir agua potable y evitar la concentración excesiva de animales en un único punto. El uso continuo o preventivo de medicamentos y productos químicos no debe considerarse una práctica rutinaria, porque el campo no es una granja y las consecuencias sobre la fauna pueden ser impredecibles.
Por qué es importante mantener segura el agua de los bebederos
El agua es el nutriente más importante para el ganado. Los animales, al igual que los seres humanos, pueden vivir periodos largos sin comida. Sin embargo, sin agua, pueden morir en cuestión de días.
El agua puede contener una gran variedad de microorganismos, incluyendo bacterias, virus, protozoos y huevos de parásitos. Los contaminantes microbiológicos o parásitos en el agua de pozos, como por ejemplo Giardia, E. coli, o Cryptosporidium, no alteran el olor, el sabor, ni el aspecto, son invisibles a simple vista, debemos ser cautos ya que el agua, aunque sea clara no siempre es sinónimo de agua segura.
La presencia de bacterias coliformes puede causar diarreas, la presencia de Biofilm puede ser reservorio de bacterias peligrosos para la Seguridad Alimentaria como Salmonella y Campylobacter, incluido formas esporuladas de Clostridium con incidencia negativa sobre la Salud Intestinal.
Cuando el agua se ensucia, tiene un sabor rancio o está contaminada, disminuye el consumo de agua y de pienso, lo que afecta negativamente el crecimiento, la producción y la reproducción. Por eso es importante asegurarse de que el suministro de agua de sus animales esté limpio y regularmente.
El campo no es una granja
La limpieza de los bebederos es una tarea de rutina que hay que hacer todos los veranos para prevenir los posibles problemas derivados de un agua muy sucia, que puede ser perjudicial para toda la fauna silvestre. No obstante, hay que hacer las cosas con mucho cuidado porque el campo no es una granja.
Nos vamos a referir a bebederos tipo depósito de hormigón, fibrocemento u otros materiales plásticos y metálicos, por lo tanto esta respuesta no vale para pequeñas charcas de agua que aprovechan accidentes del terreno.
En nuestra opinión pensamos que más vale retirar periódicamente toda la "guarrería" que se acumula en los bebederos que andar añadiendo productos desinfectantes cada cierto tiempo, porque la fauna silvestre está acostumbrada a beber agua de lluvia y su sistema inmune no está preparado para muchos químicos.
Sabemos que cuesta tiempo y trabajo pero es nuestra recomendación dado que por el momento no existen estudios que avalen el uso de estos productos químicos de manera continua. Muchos gestores suponen que "no pasa nada" pero ¿quién sabe?
Principales riesgos de contaminación
Los problemas generales son: contaminación biológica; contaminantes inorgánicos como hierro y manganeso que promueven patógenos como E. coli; riesgo para la salud intestinal por sodio, cloruro, magnesio y sulfato; reducción del consumo por exceso de alcalinidad; deterioro de la instalación por corrosión y/o incrustación; fallos en los equipos tales como bebederos obturados, fugas, o incluso tuberías selladas por incrustaciones calcáreas, sedimentos o crecimiento biológico.
La degradación de la calidad del agua ocurre con el tiempo por disolución de los materiales en contacto y efluentes externos, y por lo general en las explotaciones ganaderas no va a mejor. Empeora a lo largo de los años debido sobre todo a los purines, actividades agrícolas e industriales.
En los bebederos de fauna, la contaminación puede proceder de la escorrentía, los excrementos, los animales muertos, el polvo, los restos vegetales, los sedimentos, las algas y el agua almacenada durante demasiado tiempo.
Fuentes de agua y puntos de captación
Las fuentes más habituales son:
- Agua de pozo sin tratamiento.
- Agua de lluvia almacenada.
- Depósitos o cisternas.
- Canales de riego.
- Ríos, arroyos o lagunas.
Estas fuentes pueden contener bacterias, virus, hongos y materia orgánica que afectan a la calidad del agua y pueden generar problemas sanitarios en los animales.
Captación: evitar tomar el agua de zonas superficiales muy expuestas a la contaminación ambiental, así como muy profundas que puedan albergar fangos y limo.
Causas de contaminación superficial: escorrentías, residuos doméstico o ganaderos como purines, tratamientos agrícolas e industriales, etc. Causas de contaminación por debajo de la superficie: drenajes, fugas de tuberías, pozos abandonados, fugas sépticas, fermentaciones anaeróbicas, etc.
En el caso de la fauna silvestre, también debe valorarse la ubicación del bebedero, la facilidad de acceso, la exposición al sol, la posibilidad de entrada de excrementos y la cercanía de zonas donde se concentren muchos animales.

La limpieza es el primer paso
La limpieza y la desinfección son dos fases inseparables en la higiene de las explotaciones ganaderas. Por ello, la limpieza previa a la desinfección de los abrevaderos es crucial.
La materia orgánica en suspensión y el Biofilm generado en la red son las dos causas principales del fracaso de nuestro sistema de desinfección. Impiden un alto grado de limpieza, consumen la capacidad oxidante de los desinfectantes, son refugio de microorganismos, así como formas de resistencia.
Tras haber realizado la limpieza del abrevadero, hay que dejar que se sequen. El secado reduce la contaminación.
Procedimiento básico para limpiar un bebedero
- Retirar los animales y vaciar completamente el bebedero.
- Eliminar mecánicamente los restos de barro, algas, sedimentos, hojas, excrementos y otros residuos.
- Frotar las paredes y el fondo hasta desprender la suciedad adherida.
- Revisar las juntas, esquinas, válvulas, desagües y zonas donde pueda quedar agua estancada.
- Enjuagar cuidadosamente para retirar los residuos desprendidos.
- Dejar secar el depósito cuando las condiciones lo permitan.
- Volver a llenarlo con agua potable o con agua cuya calidad haya sido comprobada.
Para limpiar los comederos, una vez a la semana aproximadamente, vacíe toda el agua del depósito y frótelo hasta dejarlo limpio, asegurándose de rascar cualquier resto de suciedad, residuos o algas.
A continuación, enjuague el comedero con una solución de lejía al 10% y vuelva a enjuagarlo dos veces más con agua normal.
La frecuencia debe adaptarse a la época del año, la temperatura, el volumen de agua, la cantidad de animales que utilizan el punto y la velocidad con la que se acumula la suciedad.
Biofilm, algas e incrustaciones
Biofilm: se definen como una comunidad de microorganismos que crecen embebidos en una matriz de exopolisacáridos y adheridos a una superficie inerte.
La matriz de exopolisacáridos es una biopelícula de 5 a 10 μm en su capa base y de como máximo 200 μm (0’2m/m) en su capa de apilamiento, puede desprenderse, vehicular y colonizar la tubería hasta los bebederos.
El resto de materia orgánica, lo que habitualmente vemos, es crecimiento de algas, hongos y levaduras, incrustaciones de calcio y magnesio, y restos de sedimentos aportados por el agua sin filtrar.
El biofilm necesita un punto de anclaje, este suele ser las incrustaciones calcáreas y restos de sedimentos, de ahí la importancia de:
- Eficaz filtración del agua de abastecimiento.
- Programas de tratamiento que abarquen la prevención y eliminación de incrustaciones calcáreas.
La resistencia frente a los desinfectantes de los patógenos protegidos en el biofilm puede llegar a ser 100-150 veces superior a cuando están libres en el flujo del agua.
Controlar el crecimiento de algas: Por cada 190 litros (50 galones) de capacidad de agua, añade de 59 a 89 mililitros (de dos a tres onzas) de lejía doméstica normal cada semana.
Espere al menos una hora antes de dejar que sus animales beban del bebedero para dar tiempo a que el cloro se disipe. El cloro se disipará más rápidamente cuando haga calor.
También puedes añadir sulfato de cobre a razón de 1/8 de cucharadita por cada 100 galones (380 litros) de agua para matar las algas existentes, que luego pueden eliminarse mecánicamente.
Estas indicaciones proceden de rutinas para abrevaderos de ganado y no deben trasladarse automáticamente a bebederos de fauna silvestre sin valorar la especie, el entorno, el volumen, la concentración y el riesgo de exposición a otros animales.
Protección del bebedero y prevención
Cubra o dé sombra a su abrevadero: Esto reducirá la exposición del agua a la luz y, por tanto, el crecimiento de algas, además de minimizar la cantidad de suciedad y residuos que entran en el agua.
Los depósitos deben estar aislados de la intemperie, evitar la luz directa del sol, y orientarse de manera que mantengan la menor temperatura posible.
La dimensión debe ser la adecuada que permita una garantía de suministro y un flujo de renovación, así como permitir la limpieza y desinfección para su mantenimiento.
En los bebederos de fauna silvestre es preferible evitar la concentración excesiva de animales creando más puntos de agua o cuidando los cursos naturales de agua.
Es cierto que en muchos cotos se lleva a cabo esta práctica al existir una gran concentración de animales en los abrevaderos, pero pensamos que debería de evitarse esta concentración creando más puntos de agua o cuidando los cursos naturales de agua.
Control del pH y análisis del agua
La concentración de iones de Hidrógeno en el agua determina el nivel de pH. Un valor pH de 7 indica agua “neutral”. Con valores menores que 7, son cada vez más ácidas, y con valores mayores que 7, cada vez más alcalinas.
Así, la mayor parte de las aguas entran en un rango de 6.5 a 8.5, considerándose aceptable. Para detectar el pH de tus abrevaderos, puedes utilizar un medidor de pH o papeles tornasol.
Es importante medir el nivel de pH del agua, pues provee información sobre una posible contaminación de tus animales.
Ni que decir que se debe añadir agua potable y de forma periódica es preciso comprobar el ph para que esté próximo a la neutralidad (4,5-5,5).
El dato de pH es sólo una medida rápida para detectar problemas serios de la misma. En cualquier caso, es muy recomendable realizar, al menos una vez al año, una analítica en laboratorio de las propiedades químicas y microbiológicas del agua de la que se suministra la explotación.
Por tanto, una analítica anual no puede ser suficiente vigilancia ya que eventos como lluvias, sequías, vertidos, etc. variarán las características del agua.
Es necesario marcar unas pautas continuas de seguimiento para vigilar el mantenimiento de una calidad uniforme y advertir cualquier desviación importante que implique actuar con medidas correctoras: Conductividad, TDS, potencial Redox y pH.
En los bebederos de fauna, un cambio repentino de color, olor, turbidez, presencia de espuma, película superficial, sedimentos o mortalidad animal debe considerarse una señal para retirar el agua y revisar el sistema.
Cuándo utilizar un desinfectante
La desinfección es el proceso por el cual se eliminan microorganismos patógenos mediante agentes químicos o físicos.
Los desinfectantes, usados de manera adecuada, eliminaran las bacterias peligrosas y otros microorganismos indeseables. Los protozoos y los enterovirus son más resistentes, así como el Biofilm, pero con un sistema de acondicionamiento y control integral del sistema de agua podemos lograr una prevención efectiva.
El primer objetivo de la desinfección es la eliminación de los microorganismos patógenas existentes en el agua, y el segundo evitar que aparezcan durante la distribución mediante el efecto residual de tales desinfectantes.
Para la fauna silvestre, la desinfección química debe reservarse para situaciones concretas en las que sea estrictamente necesaria, después de la limpieza física y de la identificación del problema.
Sobre la utilización de productos para prevenir enfermedades nuestra respuesta es que ES UN GRAN ERROR, salvo en situaciones concretas en las que sea estrictamente necesario.
Muchos gestores dan también por hecho que hay transmisión de enfermedades en los bebederos pero, ¿alguien lo ha demostrado científicamente?
Desinfectantes que pueden emplearse
Nosotros recomendamos una limpieza previa de los bebederos con desinfectantes habituales, como el peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), el amonio cuaternario y el hipoclorito sódico (lejía).
Otra posibilidad sería potabilizar el agua con "pastillas" que se añaden en función de la cantidad de agua a tratar.
También muy barato y fácil de hacer, pero siempre con cuidado de calcular las dosis correctamente y buscar asesoramiento de alguien con experiencia previa.
Hipoclorito sódico
HIPOCLORITO: consiste en la administración de cloro al agua para eliminar las bacterias y otros contaminantes microbianos. Para que sea efectivo, el cloro tiene que estar cierto tiempo en contacto con el agua.
La cloración del agua es importante para mantenerla libre de contaminantes microbianos. Si una vaca consume agua contaminada, será más propensa a enfermarse.
Su eficacia se reduce con un pH alto, con temperaturas elevadas y con presencia de materia orgánica, con estos últimos crea especies químicas indeseables por toxicidad como los Trihalometanos.
El hipoclorito sódico es el producto más utilizado a nivel mundial, tanto en potabilización para agua de consumo humano como en ganadería.
Cierto es que su eficacia depende del acondicionamiento previo del agua: reducción de pH entre 6,5-7, y eliminación de materia orgánica.
El poder desinfectante del cloro radica en su capacidad de oxidación. En presencia de agua el hipoclorito (NaOCl), reacciona para dar ácido Hipocloroso (HOCl), la forma con mayor potencial de oxidación y más activa como desinfectante.
A pH 5 todo el cloro está en forma de ácido hipocloroso, pero a medida que el pH aumenta este ácido se disocia.
Una vez llegado a pH>7,5 empiezan a predominar los iones hipoclorito y por tanto se ve comprometida la eficacia de la desinfección.
Hay que tener en cuenta que una bajada de pH excesiva, por debajo de 4,5, compromete no solo la instalación por el aumento de corrosividad, también la eficacia de la cloración pues predomina el Cloro gaseoso el cual se evapora no ejerciendo efecto residual.
Al aumentar la temperatura el cloro es más inestable disociándose más rápidamente y perdiendo concentración, no solo en el agua también la propia garrafa de producto.
El cloro reacciona oxidando todas las sustancias orgánicas e inorgánicas presentes en el agua. Por tanto si no existe una filtración previa será necesaria más cantidad de desinfectante.
Pero además corremos el peligro de una generación excesiva de especies tóxicas. Incluso rechazo del agua por los animales.
La monitorización del hipoclorito en el agua se realiza mediante la medición del Cloro libre residual, pero al ser un fuerte oxidante es más interesante medir el potencial Redox ya que nos da idea real de la efectividad de la desinfección.
Formas sólidas de cloro
El uso de formas sólidas de cloro está muy extendido, por lo general se usan dos presentaciones galénicas: Hipoclorito cálcico.
Es muy estable para almacenarse sin perder eficacia (soluciona este problema de su hermano líquido Hipoclorito sódico) pero al diluir en agua se disocia rápidamente.
Por tanto, su uso esta recomendado para crear disoluciones madre de aporte in situ. Ojo estas disoluciones deben de prepararse usando agua de mineralización débil y no alcalinas.
Ácido tricloroisocianúrico: es la forma de uso en pastillas más extendidas en ganadería por su disolución y aporte de cloro de manera sostenida y prolongada.
Ideales para grandes bidones, balsas y pozos.
Dicloroisocianurato sódico: presentación solida para generación rápida de cloro disponible.
Producto de muy versátil manejo y eficacia ideal para tratamientos de depósitos, desinfecciones y generación de soluciones para aporte de cloro mediante bombas dosificadoras sin los inconvenientes del Hipoclorito.
Dióxido de cloro
DIÓXIDO DE CLORO: el dióxido de cloro, aunque es una forma de cloro, lo trataremos aparte ya que su manejo es totalmente distinto.
También un desinfectante muy efectivo. Su eficacia no es sensible al pH estándar del agua, ni a la presencia de materia orgánica, sin embargo, debe elegirse correctamente el tipo de producto y su generación.
Desinfecta en todo el rango de pH, aunque en medios ácidos es más eficaz.
La gran diferencia respecto al Hipoclorito es la no generación de Cloratos y la reducción significativa de la presencia de Trihalometanos.
Debido a la ausencia de carga eléctrica es muy efectivo para penetrar en la capa protectora del Biofilm.
La monitorización del dióxido de cloro más sencilla es con un medidor digital fotométrico de cloro libre tipo HANNA.
Para saber la concentración basta con multiplicar el resultado que indique el fotómetro por 2,6. El valor adecuado debe estar en el rango 0,2-0,5 ppm.
Peróxido de hidrógeno
El peróxido de hidrógeno H2O2 es un desinfectante muy efectivo y un potente agente oxidante. Reduce la contaminación microbiológica y no aporta ni sabor ni olor al agua.
Es totalmente biodegradable y no forma especies químicas indeseables.
Donde se manifiesta más activo es en la oxidación de la materia orgánica en suspensión y biofilm, debido a su gran capacidad de penetración en las fases lipídicas.
Del mismo modo también es muy efectivo contra bacterias Clostridium por su capacidad de penetración en la pared.
Su actividad desinfectante no depende de pH. Es un producto de carácter fuertemente ácido, por tanto, tiene eficacia en la eliminación de cal.
Con respecto a organismos mayores, como ciertas algas y flora acuática, son inefectivos ya que presentan enzimas catalasas que eliminan especies reactivas del oxígeno.
La monitorización del peróxido se realiza mediante unas simples tiras reactivas, debemos llegar a unos 10-15 ppm en la salida del bebedero.
La utilización conjunta de ácidos inorgánicos reductores del pH junto al peróxido es muy interesante por su sinergia para lograr una correcta desinfección, estabilidad en el agua y limpieza de conducciones: No deben mezclarse ambos productos químicos directamente.
Amonios cuaternarios y otros productos
El amonio cuaternario figura entre los desinfectantes habituales para la limpieza previa de determinados bebederos y superficies.
Su uso debe ajustarse estrictamente a la etiqueta, al material del depósito y a la necesidad de enjuague, porque el bebedero volverá a estar en contacto directo con animales silvestres.
Un desinfectante ideal debe ser:
- Soluble en agua.
- De amplio espectro.
- Activo en presencia de materia orgánica.
- Estable.
- No tóxico ni generar sustancias tóxicas en contacto con otros materiales o con materia orgánica.
- De rápida acción.
- Con acción residual.
- Penetrante.
- Compatible con todos los materiales.
- Que no afecte al medio ambiente.
Tiempo de contacto y dosificación
Ningún desinfectante oxidante para el agua tiene efecto inmediato, necesitamos un tiempo mínimo de contacto o maceramiento.
Para el cloro está establecido la siguiente regla: tiempo = 20/ ppm cloro libre; con carácter general se debe asegurar no menos de 15 o 20 minutos de contacto para garantizar una buena desinfección.
Esta dosificación debería ser dentro, o antes de un depósito, ya que cuando se dosifica en línea, y debido a las fluctuaciones tan importantes en los caudales de consumo, el agua puede tener picos de concentración muy altos que pueden afectar a los materiales de la red, tuberías, bebederos, y producir efectos de rechazo en los animales de la explotación.
En un bebedero de fauna no debe permitirse el acceso de los animales hasta que haya transcurrido el tiempo de contacto indicado para el producto y se haya completado el enjuague cuando corresponda.
La dosis debe calcularse a partir del volumen real de agua y de la concentración del producto, sin estimaciones aproximadas ni mezclas de varios desinfectantes.
Limpieza de tuberías y sistemas de distribución
La distribución: una red de distribución adecuada debe estar planteada de manera que evite un calentamiento excesivo, los materiales deben ser de fácil limpieza y que eviten la proliferación del biofilm: lisos, resistentes a la corrosión, y con el menor número de codos y zonas muertas.
Es importante mantener limpias las tuberías de agua de sus explotaciones porcinas y avícolas. Para mantener el agua limpia y de calidad, conozca los problemas de su suministro de agua y soluciónelos adecuadamente utilizando el desinfectante de agua diario adecuado.
Es importante limpiar todo el sistema: conductos de agua, tuberías verticales, reguladores y tuberías de distribución.
- Abra los conductos de agua y drénelos completamente.
- Bombea el limpiador o desinfectante a través de las tuberías de agua.
- Asegúrate de que el agua que sale de la tubería de desagüe muestra signos del producto, como espuma, para comprobar que está pasando.
- Una vez llenos los conductos con el limpiador o desinfectante, cierre el grifo y deje el producto en los conductos el tiempo que recomiende el fabricante, a ser posible más de 24 horas.
- Elimine el limpiador o desinfectante de las tuberías de agua con agua que contenga desinfectante utilizado normalmente en el agua potable, como una solución de lejía 5%.
Limpiar y desinfectar las tuberías de agua desde el pozo de agua hasta las instalaciones avícolas y porcinas.
Es mejor no purgar las líneas de agua exteriores a través de las líneas de agua dentro de los edificios. En su lugar, conecte una manguera de agua al grifo del medicador para drenar las líneas exteriores.
Después de limpiar y desinfectar las tuberías líneas, el suministro de agua debe ser fresco y clorado a 3-5 ppm en el bebedero más alejado de la fuente.
Para bebederos de fauna sin una red extensa, la limpieza del depósito y de las conducciones cortas debe centrarse en eliminar zonas muertas, agua retenida, sedimentos y puntos donde pueda formarse biofilm.
Medicamentos y productos para prevenir enfermedades
Sobre la utilización de productos para prevenir enfermedades nuestra respuesta es que ES UN GRAN ERROR, salvo en situaciones concretas en las que sea estrictamente necesario.
Muchos gestores dan también por hecho que hay transmisión de enfermedades en los bebederos pero, ¿alguien lo ha demostrado científicamente?
Legalmente se puede tratar el agua de los bebederos baja preinscripción veterinaria pero tiene que ser un "último recurso" ante enfermedades graves.
No olvidemos que podríamos estar alterando seriamente todo el sistema inmune de los animales que beben, tanto la caza como lo que no lo es. Y las consecuencias serían pura y simplemente impredecibles.
Los animales enfermos deben mantenerse aislados cuando sea posible. El agua sucia es un medio de crecimiento para los organismos patógenos, y las enfermedades pueden propagarse rápidamente cuando los animales beben de la misma fuente de agua.
Requisitos de seguridad durante la aplicación
La elección del sistema adecuado debe responder a varias cuestiones: pH y dureza del agua, ya que los productos químicos están sujetos a equilibrios con el medio que les rodea haciéndolos más o menos eficaces, incluso necesitando un acondicionado previo.
Apto para consumo animal y por tanto aptos para ser «Empleados para la desinfección del agua potable, tanto para personas como para animales». Reglamento (UE) nº 528/2012, sobre biocidas, regula la comercialización y el uso de biocidas que se utilizan para proteger a las personas y a los animales.
Adecuado según las características físico-químicas del agua, instalación y equipos disponibles para su dosificación.
Especia animal, edad productiva y posible incidencia.
Dentro del sistema de tratamiento podemos seleccionar el que más se adapte al objetivo, costo asumible y/o problema sanitario particular de la explotación.
Los desinfectantes solo actúan de forma correcta cuando se tiene en cuenta y acondiciona el medio donde se aplican, los equipos deben instalarse de forma adecuada, realizar los mantenimientos necesarios y establecer protocolos de vigilancia para cerciorarse de su correcto funcionamiento.
No se deben mezclar directamente productos químicos diferentes. El almacenamiento, la preparación, la aplicación y el enjuague deben realizarse conforme a la etiqueta y a las instrucciones del fabricante.
Plan práctico de mantenimiento
Antes de llenar el bebedero
- Inspeccionar el estado del depósito.
- Retirar sedimentos, algas, restos orgánicos y animales muertos.
- Comprobar que no existan grietas, fugas, bordes cortantes ni zonas inaccesibles.
- Revisar la entrada y la salida del agua.
- Comprobar que la ubicación no favorezca la caída de excrementos o residuos.
Durante el uso
- Controlar visualmente el color, la turbidez y la presencia de películas superficiales.
- Evitar que el agua permanezca estancada durante periodos prolongados.
- Renovar el agua cuando se observe contaminación o acumulación de residuos.
- Reducir la exposición directa al sol mediante sombra o cubierta.
- Vigilar la concentración de animales y considerar la instalación de más puntos de agua.
Después de un tratamiento químico
- Respetar el tiempo mínimo de contacto.
- Impedir el acceso de los animales durante la aplicación.
- Enjuagar el depósito cuando el producto o su etiqueta lo indiquen.
- Eliminar el agua tratada de forma que no contamine el suelo ni los cursos naturales.
- Volver a llenar el bebedero con agua segura.
- Registrar el producto utilizado, la dosis, el volumen, la fecha y cualquier incidencia.
Indicadores que deben vigilarse
Es necesario marcar unas pautas continuas de seguimiento para vigilar el mantenimiento de una calidad uniforme y advertir cualquier desviación importante que implique actuar con medidas correctoras: Conductividad, TDS, potencial Redox y pH.
La monitorización del hipoclorito en el agua se realiza mediante la medición del Cloro libre residual, pero al ser un fuerte oxidante es más interesante medir el potencial Redox ya que nos da idea real de la efectividad de la desinfección.
Niveles recomendados para ganadería: Cloro libre en bebedero: 0,5-1 ppm. Redox en bebedero: 450-650 mV.
La monitorización del dióxido de cloro más sencilla es con un medidor digital fotométrico de cloro libre tipo HANNA. Para saber la concentración basta con multiplicar el resultado que indique el fotómetro por 2,6. El valor adecuado debe estar en el rango 0,2-0,5 ppm.
La monitorización del peróxido se realiza mediante unas simples tiras reactivas, debemos llegar a unos 10-15 ppm en la salida del bebedero.
Estos valores corresponden a sistemas de tratamiento de agua de ganadería y no deben aplicarse de forma automática a fauna silvestre sin una evaluación específica de la especie, el producto y la normativa aplicable.
Cuándo retirar el agua y volver a limpiar
Debe retirarse el agua y limpiarse el bebedero cuando aparezcan algas abundantes, sedimentos, materia orgánica, espuma persistente, olor anormal, coloración, animales muertos, excrementos o una película adherida en las paredes.
También conviene actuar después de lluvias intensas, vertidos, periodos de sequía, obras cercanas o cualquier alteración de la captación.
La degradación de la calidad del agua ocurre con el tiempo por disolución de los materiales en contacto y efluentes externos, y por lo general en las explotaciones ganaderas no va a mejor.
El agua es uno de los elementos indispensables en el proceso alimentario, y como tal, el ganadero debe prestarle constante atención en sus explotaciones.
Limpieza y desinfección de bebederos y comederos en nuestra asociación
Una gestión segura de los bebederos de fauna combina agua de buena calidad, limpieza física frecuente, protección frente al sol y la contaminación, renovación suficiente y uso excepcional de desinfectantes. La prioridad debe ser mantener el punto de agua limpio y funcional sin introducir sustancias innecesarias en el entorno.
tags: #desinfeccion #agua #bebeeros #fauna
Publicaciones populares:
- Cómo usar la calculadora de floculante para piscinas: dosis y mantenimiento
- Cómo elegir proveedores de serum facial ozonizado en Alibaba
- Activar Face ID con mascarilla en iPhone 11: pasos esenciales
- Desinfección y eliminación de olores en coches con Ozono Purificadores
- Conoce a Purificación García, abogada en Cáceres
