El hipoclorito de sodio es eficaz para inactivar coronavirus en superficies cuando se utiliza en una concentración adecuada, después de una limpieza previa y durante el tiempo de contacto recomendado. Para superficies, una concentración del 0,1% durante un minuto aparece como una referencia de eficacia frente a coronavirus; algunas recomendaciones para situaciones de mayor riesgo contemplan concentraciones superiores.
La desinfección debe centrarse principalmente en superficies interiores y de contacto frecuente, especialmente en entornos sanitarios, residencias, mercados, bancos, farmacias y otros espacios cerrados. La fumigación generalizada de calles y espacios públicos abiertos no cuenta con evidencia sólida de que reduzca la transmisión del SARS-CoV-2.
Qué es el hipoclorito de sodio y cómo actúa frente al SARS-CoV-2
El virus SARS-CoV-2, que causa las infecciones de COVID-19, es un virus encapsulado o de envoltorio, con una membrana formada por lípidos y glucoproteínas cuya principal función es facilitar la entrada del virus en la célula que infecta. Esta capa externa les permite identificar y unirse a los puntos receptores de la membrana de la célula hospedadora, y posteriormente fusionarse con ella, facilitando la entrada del virus en la célula, donde se reproducirá.
Aunque el virus SARS-CoV-2 es un gran desconocido, se sabe que los virus encapsulados son menos estables en el medio ambiente que los virus entéricos humanos (como adenovirus, norovirus o rotavirus), y son más sensibles a factores como la desecación, el calor, los detergentes, los desinfectantes o los ácidos. El hipoclorito es un compuesto que reacciona frente a la materia orgánica sin discriminar si pertenece a un organismo vivo o a un microorganismo o material inorgánico.
Aunque los virus no se consideran seres vivos, tienen la capacidad de infectar células y afectar tejidos y órganos. Están compuestos por un genoma de ADN o ARN cubierto de una capa de proteína llamada cápside. El virus del SARS-CoV-2 es de ARN. Está recubierto por una capa lipídica y proteínas.
Al aplicar una solución de hipoclorito con agua, éste reacciona con las proteínas del virus y lo desnaturaliza; es decir, genera un cambio estructural de las proteínas o ácidos nucleicos, rompiendo sus enlaces y lo elimina. La proteína S facilita al virus reconocer a células “receptoras” para infectarlas.
Concentración eficaz para desinfectar superficies
Según la revisión llevada a cabo, el hipoclorito de sodio al 0,1% en 1 minuto es el principal agente en la desinfección de superficies. Los datos sugieren que una concentración de 0,1% es efectiva para el coronavirus si se aplica en 1 minuto, por lo que parece apropiado recomendar una dilución 1:50 de blanqueador estándar para dicha desinfección4.
En cuanto a la desinfección, el estudio concluye que el coronavirus se puede inactivar eficientemente utilizando etanol (alcohol etílico) al 62-71%, peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) al 0,5% o hipoclorito de sodio (lejía) al 0,1% (1g/L), durante un tiempo de exposición de un minuto, siendo estos mucho más efectivos que otros agentes biocidas.
La OMS recomienda utilizar una solución de 0.1-0.5% contra el SARS-CoV-2. En algunos documentos técnicos se menciona una solución de hipoclorito sódico con 5000ppm de cloro activo, que en este caso sería del 0,5 %.
| Concentración | Aplicación mencionada | Tiempo de contacto |
|---|---|---|
| 0,1% | Desinfección general de superficies | 1 minuto |
| 0,2% | Concentración mínima sugerida en determinadas condiciones reales de mayor incertidumbre | No especificado |
| 0,5% | Superficies en determinadas recomendaciones técnicas y situaciones de mayor riesgo | No especificado |
| 0,5-1% | Situaciones con posibilidad de secreciones nasofaríngeas o aerosoles depositados en superficies | No especificado |
Obviamente, se trata de simplificar y facilitar al máximo las tareas de desinfección, pero es importante que no vayamos a usar dosis “sub-letales” , que puedan crear falsas sensaciones de seguridad que terminen siendo contraproducentes.
La interesante revisión llevada a cabo por Kampf y su equipo, publicada en enero de 2020, Persistence of coronaviruses on inanimate surfaces and their inactivation with biocidal agents (5), menciona en el resumen inicial que los virus del SARS , de aparición en el 2002, y del MERS en 2012, causantes de anteriores epidemias, pueden ser inactivados de manera eficaz con 0,1 % de hipoclorito de sodio en un minuto.
No seremos nosotros quien digamos lo contrario, pero ante las circunstancias que podemos encontrar en situaciones reales, muy diferentes a las condiciones totalmente controladas en un laboratorio, y la presencia de este nuevo y desconocido virus hasta hace solo unos meses, con una capacidad de contagio superior a la inicialmente pensada ( R0, número de reproducción básico = 4,25), mencionada por Yang y Wang, en marzo de 2020, A mathematical model for the novel coronavirus epidemic in Wuhan, China (6), y con una más que probable contagiosidad por individuos portadores asintomáticos, de acuerdo con los estudios que se publicarán en junio, por Du y cols.,2020, Serial Interval of COVID-19 among Publicly Reported Confirmed Cases (7), en los que un nada desdeñable 12,6 % de los casos eran indicativos de transmisión previa a la aparición de la síntomatología, lo cual es preocupante y cualquier precaución parece poca.
Por tanto, y una vez revisados algunos de los trabajos de investigación que mencionan Kampf y col., 2020 (5), podemos comprobar que los ensayos realizados para probar la eficacia de este desinfectante, arrojan resultados diferentes.
Según las investigaciones de Sattar y col, 1989 (8), sobre la inactivación de distintos virus, entre ellos el coronavirus humano 229E, un miembro de la familia de los Coronavirus, mucho menos peligroso para el ser humano que sus primos lejanos como los agentes del SARS y el MERS, indicaba el uso de altas concentraciones de hipoclorito, del orden de 5000 a 10000 ppm, (0,5-1%), cuando hay sospecha de contaminación vírica.
Cómo preparar una solución doméstica
El proceso es sencillo y económico ya que requiere de elementos de uso corriente: agua, recipiente, trapeadores o paños, hipoclorito de sodio de uso doméstico (lavandina con concentración de 55 gr/litro). Se debe colocar 10ml (2 cucharadas) de lavandina de uso doméstico en 1 litro de agua.
De utilizar una lavandina comercial con concentración de 25 g/l, se debe colocar el doble volumen de lavandina para lograr una correcta desinfección. Sumergir el trapeador o paño en la solución preparada, escurrir y friccionar las superficies a desinfectar. Dejar secar.
La concentración del producto comercial debe comprobarse antes de preparar la dilución, porque el volumen necesario depende de la cantidad de hipoclorito presente en la lejía. Las soluciones deben prepararse y utilizarse conforme a las instrucciones oficiales y a la información de la etiqueta del producto.
Procedimiento correcto: limpiar antes de desinfectar
Previo a la desinfección es necesario realizar un proceso de limpieza de superficies, mediante la eliminación de la suciedad, materia orgánica e inorgánica, por medio de un detergente, fricción mecánica y un posterior enjuagado con agua.
Una desinfección sin una limpieza previa adecuada, es altamente probable que no consiga el efecto deseado, por la acción neutralizante o protectora de la materia orgánica. Además, también señala la posibilidad de neutralización del desinfectante por la presencia de materia orgánica del suelo.
En primer lugar se recomienda la limpieza húmeda, utilizando trapeador o paño, en lugar de la limpieza seca (escobas, cepillos, etc). Un procedimiento sencillo es la técnica de doble balde y doble trapo, preparando dos recipientes con agua tibia y detergente de uso doméstico y dos trapos, usando un balde y trapo para limpiar todas las superficies hasta que estén visiblemente limpias, y los otros dos para enjuagar.
- Retirar la suciedad visible mediante agua, detergente y fricción mecánica.
- Enjuagar las superficies cuando corresponda.
- Aplicar la solución de hipoclorito sobre la superficie ya limpia.
- Mantener el tiempo de contacto indicado.
- Dejar secar.
Una vez realizada de limpieza, se debe realizar la desinfección de las superficies ya limpias, con la aplicación de productos desinfectantes mediante rociado o pulverización, bayetas, papel de un sólo uso, etc…
El empleo de uno u otro desinfectante variará en función de la superficie a desinfectar y la resistencia o sensibilidad de esta al uso del desinfectante. Por ejemplo, en superficies que se corroan por uso de hipoclorito sódico o el peróxido de hidrogeno será necesario emplear etanol u otro desinfectante con actividad viricida testado según norma UNE-EN-14476, que no afecte a estos materiales.
Superficies que requieren mayor atención
Se deberá reforzar y priorizar la limpieza y desinfección de todas las superficies que son manipuladas con alta frecuencia, por ejemplo: Barandillas, pomos y manetas de puertas, interruptores de luz. Grifos, tazas de inodoro, Mesas, muebles y escritorios de trabajo, teclados de ordenador, ratón, teléfonos.
- Barandillas.
- Pomos y manetas de puertas.
- Interruptores de luz.
- Grifos.
- Tazas de inodoro.
- Mesas, muebles y escritorios de trabajo.
- Teclados de ordenador y ratón.
- Teléfonos.
- Teclados o paneles de mandos de equipos.
- Móviles y Tablets.
- Relojes de muñeca, pulseras de actividad o smart watch.
- Equipos de trabajo y carros.
- Equipos o materiales compartidos.
Además, no podemos olvidar que todo equipo, material, elemento o utensilio que venga de fuera de nuestra instalación, deberá limpiarse y desinfectarse a la entrada, siempre antes de entrar en uso, para evitar la transmisión desde fuera hacia dentro.
En relación a la importancia de asegurar una correcta limpieza de todas las superficies y de los espacios, el Ministerio de Sanidad de España ha publicado el documento Prevención y control de la infección en el manejo de pacientes con COVID-199, en el que se recomienda el uso de los agentes ya mencionados, explicando que «El procedimiento de limpieza y desinfección de las superficies y de los espacios en contacto con el paciente se hará de acuerdo con la política habitual de limpieza y desinfección del centro, ya que existe evidencia de que los coronavirus se inactivan en contacto con una solución de hipoclorito sódico con una concentración al 0,1%, etanol al 62-71% o peróxido de hidrógeno al 0,5%, en un minuto.
Es importante que no quede humedad en la superficie cercana al paciente. Se emplearán los detergentes y desinfectantes habituales autorizados para tal fin.
Persistencia del coronavirus en las superficies
Los coronavirus humanos pueden persistir en superficies inanimadas como metal, vidrio o plástico hasta nueve días. Según otra revisión5, los factores que influyen en la supervivencia de este tipo de virus en las superficies incluyen el tipo de superficie, medio de suspensión, modo de deposición, temperatura y humedad relativa.
El virus que provoca el COVID19 puede persistir en algunas superficies tales como metal, vidrio o plástico hasta 9 días a temperatura ambiente, no obstante, a temperatura superiores a 30°C su persistencia puede verse reducida, al igual que sobreviven mejor con el 50% de humedad relativa que con porcentajes del 30%.
La evidencia más cercana que tenemos por ahora viene de otro estudio del New England Journal of Medicine que observó cuánto tiempo permanecía activo SARS-CoV-2 fuera del cuerpo humano. Sus resultados sugieren que el virus dura entre dos a tres días en plástico y acero inoxidable.
Y unas tres horas en el aire, aunque los autores reconocen que sus condiciones de estudio no reflejan la vida real. Pero sus hallazgos también indican que con cada hora que pasa los niveles del virus se reducen de forma dramática. Hasta ahora, ningún experimento ha evaluado otras superficies, como el asfalto.
Aunque Kampf et al.4 no encontraron en su revisión datos sobre la transmisibilidad de los coronavirus de las superficies contaminadas a las manos, en la realizada por Otter et al.5 se apunta a que una vez las superficies son contaminadas, las manos pueden iniciar la autoinoculación de las membranas mucosas de la nariz, los ojos o la boca.
Los estudios de intervención sugieren, según esta revisión, que la transmisión por contacto es la ruta más importante en algunos escenarios. Es por ello que las implicaciones de prevención y control de infecciones incluyen la necesidad de higiene de manos y equipo de protección personal para minimizar la autocontaminación y proteger contra la inoculación de las superficies mucosas y el tracto respiratorio, y la limpieza y desinfección mejoradas de la superficie en entornos de atención sanitaria.
Desinfección de espacios abiertos
En América Latina, Tegucigalpa no ha sido la única en adoptar la desinfección de espacios públicos abiertos como parte de su estrategia para frenar el avance de casos de COVID-19. A ella se suman municipios y provincias de países como Perú, Ecuador, México y Bolivia.
Pero algunos científicos advierten que no hay evidencia sólida de que esta estrategia ayude a prevenir nuevos casos de infección. Y que la desinfección debería enfocarse más bien en lugares cerrados, como hospitales, salas de emergencia, mercados, bancos o farmacias, donde es más probable que ocurran los contagios.
“La desinfección de espacios públicos -- solamente aventar sustancias químicas a la calle, a los parques -- no se ha probado que tenga ningún efecto para disminuir el contagio, para hacer menos grave la enfermedad, para evitar contraer el virus,” dice Thalía García Téllez, inmunóloga especializada en enfermedades infecciosas que trabaja como asesora independiente en París, Francia.
El mensaje aquí es que la desinfección masiva de lugares abiertos “todavía no tiene un sustento científico como tal,” afirma Sara Sosa Delgado, viróloga del Instituto Politécnico Nacional en Ciudad de México. “No hay estudios suficientes o contundentes para hacerlo”.
Lo más probable es que la cantidad sea mucho menor al aire libre, sobre todo en países donde la cuarentena ya ha obligado a mucha gente a quedarse en casa. Hasta ahora, ningún experimento ha evaluado otras superficies, como el asfalto.
Aunque este tipo de desinfección usualmente complementa otras medidas, a García Tellez le preocupa que pueda generar una falsa sensación de seguridad en las personas. Su recomendación es sencilla: “Lávate las manos y mantente lejos de la gente. Eso es imprescindible. Eso es insustituible. Avienten o no avienten aerosoles al ambiente. Eso es lo que va a evitar la transmisión, independientemente de cuántas veces se hayan lavado los postes y las banquetas”.
Precauciones al utilizar hipoclorito de sodio
Las sustancias que se utilizan para desinfectar comúnmente son tóxicas y deben emplearse en concentraciones bajas. Pero si está muy por debajo de la concentración recomendada, “es absolutamente inútil”, dice García Tellez.
Siguiendo las recomendaciones oficiales y a bajas concentraciones, es muy poco probable que los desinfectantes lleguen a provocarnos un daño crónico. Pero cuando subimos las concentraciones podemos comenzar a sentir irritación en la nariz y en la mucosa de los ojos; asimismo, dolor de garganta e incluso provocar que estornudemos y tosamos, porque el gas liberado está afectando los pulmones.
Ante la emergencia sanitaria es importante conocer el uso y las dosis adecuadas para llevar a cabo la desinfección, pues su desconocimiento podría llevarnos a mezclar productos y generar un daño severo en nuestra salud. El doctor Pastelin Palacios también alerta sobre la importancia de no mezclar el hipoclorito con otros productos de limpieza, pues es un químico altamente reactivo y al combinarse puede generar gases o compuestos tóxicos que podrían derivar en afectaciones severas a la salud e incluso la muerte.
- No mezclar el hipoclorito con otros productos de limpieza.
- Mantener una correcta ventilación durante el uso de productos químicos de limpieza y desinfección.
- Utilizar guantes, vestimenta adecuada impermeable en algunos casos, gafas y otros materiales dependiendo de la forma de aplicación, el riesgo de contaminación por virus, y los efectos tóxicos e irritantes del hipoclorito sódico.
- Considerar el poder corrosivo y oxidante de la lejía.
- Realizar un enjuagado y secado posterior cuando el material o la superficie lo requieran.
El poder corrosivo y oxidante de la lejía, que exigirá en según que circunstancias o materiales a los que se aplique, de un enjuagado y secado posterior. En caso de que una persona sea hipersensible al hipoclorito, se recomienda aplicar el lavado con jabón y usar otro producto desinfectante.
Ventilación, utensilios y ropa
Durante el uso de productos químicos de limpieza y desinfección es importante mantener una correcta ventilación. La ventilación de ambientes cerrados, es otro de los puntos importantes. Sobre todo en período invernal o de bajas temperaturas debe hacerse con regularidad para permitir el recambio de aire.
Para la limpieza y desinfección se deberá priorizar el uso de utensilios desechables. En caso de emplear utensilios reutilizables estos deberán ser desinfectados según procedimiento identificado con anterioridad.
La limpieza y desinfección de elementos textiles (por ejemplo: uniformes, ropa de cama, cortinas, etc.), deberá realizarse con detergente para la ropa con un ciclo de agua caliente (60-90°C).
Cuando usamos ropa se desprenden pequeñas capas de piel; con frecuencia, esos pedacitos tienen grasa que es absorbida por la tela, y se mezclan con sudor y polvo, generando la “suciedad”. Ese tipo de manchas que se producen en la ropa son muy difíciles de eliminar; sólo el jabón puede hacerlo.
Por ello, se emplea una solución diluida de hipoclorito de sodio con agua. El hipoclorito actúa frente a la materia orgánica, oxidándola, facilitando que se elimine la mancha. La ropa de color contiene una gran cantidad de colorantes que actúan frente a la luz que reciben, absorbiéndola o rebotándola.
Al poner en contacto el hipoclorito de sodio diluido con las prendas, éste oxida los colorantes volviéndolos más solubles y haciendo que las prendas “pierdan color”.
Material médico y alternativas desinfectantes
Otro agente empleado para la desinfección es el etanol, ya que el alcohol, en presencia de agua, desnaturaliza las proteínas de los microorganismos; Es bactericida frente a las formas vegetativas de las bacterias, micobacterias, hongos y virus5.
Según los resultados obtenidos en nuestra revisión, el virus se puede inactivar eficientemente mediante procedimientos de desinfección de superficie con etanol al 62-71%4. Para la desinfección de pequeñas superficies, el etanol (62-71%; pruebas de portadores) reveló una eficacia similar a la del hipoclorito, contra el coronavirus4.
En esta línea, Rutala y Weber7 concluyen que, debido a su actividad viricida, y con base en su efectividad sobre otros tipos de coronavirus, el alcohol etílico diluido (p. ej., al 70%) se podría usar para desinfectar algunos materiales médicos contaminados por SARS-CoV-2.
Además, respecto del uso del alcohol, la OMS8 recomienda que los equipos que deban ser usados con varios pacientes SARS (termómetros, tensiómetros o estetoscopios) se limpien y desinfecten entre paciente y paciente (p. ej., con alcohol etílico al 70%).
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el uso repetido de alcohol puede deteriorar la goma y el plástico y que el alcohol sólo ofrece una desinfección de nivel bajo o intermedio, estando indicado únicamente para desinfección de material semicrítico y determinado material no crítico5,10.
La revisión llevada a cabo por Kampf et al.4 revela la eficacia de otros agentes como el peróxido de hidrógeno al 0,5%, aunque también apuntan que algunos agentes biocidas como el cloruro de benzalconio al 0,05-0.2% o el digluconato de clorhexidina al 0,002%, son menos efectivos.
Los estudios sobre la actividad de otros antisépticos importantes como el gluconato de clorhexidina y la povidona yodada han producido resultados variables. Parece que el 10% de povidona yodada proporcionaría una adecuada antisepsia de la piel si se aplica durante al menos 1 minuto.
Higiene de manos y medidas complementarias
Para garantizar la prevención y el control eficientes de infecciones de la magnitud del coronavirus (COVID-19) es preciso proporcionar medidas integrales de control de infecciones que incluyan control de contacto, higiene de manos, equipo de protección personal, desinfección y limpieza ambiental1,2.
Lo primero es mantener una adecuada Higiene Personal: Limpieza de manos. Manos limpias: Mediante desinfectante hidroalcohólico (20-30 seg.). Manos sucias: Agua y jabón (40-60 seg.).
- Toser o estornudar sobre pañuelo desechable o parte interior de codo.
- Mantener distancia de al menos 2 metros con personas que presenten síntomas.
- No tocarse la cara, boca, nariz u ojos.
- Aislamiento de personas contagiadas.
- Protección individual.
- Ventilación adecuada.
- Limpieza y desinfección frecuente de superficies.
Weber et al.12 remarcan que no se ha estudiado suficientemente la actividad del alcohol en los momentos utilizados por la mayoría de los profesionales de atención sanitaria, al realizar la higiene de manos (10-15 segundos). Los estudios de intervención sugieren, según esta revisión, que la transmisión por contacto es la ruta más importante en algunos escenarios.
Las implicaciones de prevención y control de infecciones de estos hallazgos incluyen la necesidad de usar equipo de protección (EPI) apropiado para tener en cuenta el contacto, las gotas y las rutas en el aire, prestando especial atención al riesgo de contaminación de las manos y la ropa durante la retirada del equipo.
Residuos generados durante la limpieza
Los residuos derivados de las operaciones de limpieza y desinfección, como elementos y utensilios de limpieza y los EPIs desechables se podrán eliminar como RSU y gestionándolos como tal.
Para este tipo de residuos se recomienda que vayan en bolsas de residuos separados del resto de residuos y a poder ser dobles. En caso de existir otros residuos de carácter infeccioso o peligroso deberán ser gestionados según la legislación vigente.
Qué indica la evidencia disponible
En la bibliografía consultada no se aprecian claras evidencias basadas en experimentos o intervenciones o estudios experimentales, pero si recomendaciones que se han mencionado en los resultados de la búsqueda y que se pueden resumir en que resalta la acción del hipoclorito de sodio, el etanol y el peróxido de hidrógeno frente a otros como el cloruro de benzalconio, el digluconato de clorhexidina, la povidona yodada y el alcohol etílico diluido.
No se identifican claras recomendaciones de usar uno u otro antiséptico, pero sí de la importancia de realizar medidas, entre las que destaca la importancia de la higiene de manos, del uso de equipos de protección y de la desinfección del entorno, sin que se identifique ningún producto o medio más efectivo y con evidencia.
La OMS6 recomienda «garantizar que los procedimientos de limpieza y desinfección ambiental se sigan de manera consistente y correcta. La limpieza a fondo de las superficies ambientales con agua y detergente y la aplicación de desinfectantes de uso común hospitalario (como el hipoclorito de sodio) son procedimientos efectivos y suficientes».

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