Diferencia entre cánula nasal y mascarilla de oxígeno

La cánula nasal y la mascarilla de oxígeno son dispositivos destinados a administrar oxígeno suplementario, pero se diferencian principalmente por la forma de colocación, el flujo que pueden proporcionar, el grado de control de la concentración inspirada y la comodidad para el paciente. La cánula introduce oxígeno mediante dos pequeñas puntas situadas en las fosas nasales, mientras que la mascarilla cubre la nariz y la boca.

En general, la cánula nasal se utiliza cuando se necesitan flujos bajos y el paciente está estable, porque permite hablar, comer, beber, toser y moverse sin retirar el dispositivo. La mascarilla suele elegirse cuando se requiere un aporte de oxígeno medio o alto, una concentración más controlada o una respuesta rápida ante una hipoxemia más intensa.

Qué es una cánula nasal

Las cánulas nasales son un sistema de administración de oxígeno formado por un tubo flexible con dos prolongaciones cortas -pétalos o puntas- que se introducen parcialmente en las fosas nasales. También reciben el nombre de gafas nasales, por la forma en que se sujetan enrollándose sobre las orejas.

Se trata de un dispositivo sencillo: un tubo de plástico blando, habitualmente de PVC o silicona, que rodea la cara del paciente y se fija tras las orejas. En su tramo central, a la altura de la nariz, el tubo se bifurca en dos pequeñas puntas que se alojan en los orificios nasales sin ocluirlos por completo.

El extremo libre del tubo se conecta a una fuente de oxígeno, como un concentrador doméstico, una toma de pared hospitalaria o una botella portátil. El oxígeno fluye hacia las fosas nasales y se mezcla con el aire ambiente durante la inspiración.

Una cánula nasal o gafa nasal es un tubo flexible que suele colocarse debajo de la nariz y tiene dos puntas que van dentro de las fosas nasales para administrar oxígeno. Para brindar soporte o engancharse sobre las orejas, las cánulas nasales tienen forma de lazo. De esta manera, no cubren ninguna parte del rostro por completo.

No debe confundirse este dispositivo con la cánula nasofaríngea, que es un tubo largo que atraviesa la fosa nasal hasta la faringe y cuya función es mantener permeable la vía aérea, no aportar oxígeno.

Colocación de cánula nasal de oxígeno

Qué es una mascarilla de oxígeno

Una mascarilla de oxígeno es un dispositivo médico que permite administrar oxígeno suplementario a pacientes con dificultad respiratoria, hipoxemia o como soporte en terapia de emergencia. Su diseño varía dependiendo del flujo de oxígeno necesario, la concentración de oxígeno que se busca alcanzar -FiO₂- y la condición clínica del paciente.

La mascarilla de oxígeno ha sido diseñada para cubrir toda la nariz y la boca. Dependiendo de su modelo o tipo, una máscara cubre y se ajusta sobre la cara.

Las mascarillas son dispositivos de plástico suave y transparente que cubren la boca, la nariz y el mentón del paciente. La mascarilla de oxígeno se sujeta con una correa elástica que pasa por detrás de la cabeza y se ajusta sobre la cara.

Las mascarillas tienen perforaciones laterales por las que sale el aire espirado, una cinta elástica para ajustar la mascarilla y una tira metálica adaptable situada en la parte superior, que permite adaptarla a la forma de la nariz del paciente.

Además, las mascarillas tienen un diseño particular, ya que vienen con puertos laterales abiertos que permiten el flujo de aire para diluir el oxígeno y liberar el dióxido de carbono.

Diferencias principales entre cánula nasal y mascarilla

CaracterísticaCánula nasalMascarilla de oxígeno
Zona de colocaciónDos puntas en las fosas nasales.Cubre la nariz, la boca y el mentón.
Flujo habitualFlujos bajos de 1 a 6 litros por minuto en los modelos convencionales.Flujos medios o altos, según el tipo de mascarilla.
Concentración de oxígenoVariable, porque el oxígeno se mezcla con el aire ambiente.Puede ser más elevada y controlada, especialmente con los modelos Venturi o con reservorio.
ComunicaciónPermite hablar con relativa facilidad.Puede dificultar la comunicación.
Alimentación y bebidaPermite comer y beber sin retirar el dispositivo.Puede dificultar comer y beber.
Tos y expectoraciónNo suele impedir la tos ni la expulsión de secreciones.Puede dificultar la tos y la expectoración.
ToleranciaGeneralmente cómoda y poco invasiva.Puede provocar sensación de calor, presión, sofoco o incomodidad.
Problemas frecuentesSequedad e irritación de la mucosa nasal, desplazamiento y FiO₂ variable.Fugas, irritación facial, sequedad alrededor de la boca y dificultad para respirar por la boca.
Uso habitualHipoxemia leve o moderada, pacientes estables y oxigenoterapia domiciliaria.Necesidad de mayor aporte, concentración más precisa o situaciones agudas.

Tanto la mascarilla de oxígeno como la cánula nasal son los dos métodos de oxigenoterapia más comunes en la práctica clínica, cada uno con sus propias características. Actualmente, en las salas de rutina, la oxigenoterapia con cánula nasal se utiliza principalmente para la oxigenoterapia, a menos que esta no pueda mantener una saturación normal de oxígeno en sangre durante un período prolongado, en cuyo caso se opta por la mascarilla de oxígeno.

Durante la atención al paciente, el método de oxigenoterapia cambiará según la evolución de su estado. Actualmente, los pacientes críticos con hipoxia severa suelen recibir oxígeno a través de una mascarilla facial, mientras que los pacientes con hipoxia leve a moderada pueden recibir oxígeno a través de una cánula nasal.

Diferencia entre bajo flujo y alto flujo

Para la administración de oxígeno existen los sistemas de alto flujo y los sistemas de bajo flujo. Los sistemas de alto flujo aportan mezclas preestablecidas de gas con FiO₂ altas o bajas a velocidades de flujo que exceden las demandas del paciente, es decir, el flujo total de gas que suministra el equipo es suficiente para proporcionar la totalidad del gas inspirado.

Los sistemas de bajo flujo no permiten conocer la verdadera concentración de O₂ del aire inspirado -FiO₂- por el paciente, ya que esta depende no solo del flujo de oxígeno que se está suministrando, sino también del volumen corriente y de la frecuencia respiratoria que tenga el individuo en ese momento.

Los dispositivos de alto flujo utilizan el sistema Venturi con base en el principio de Bernoulli, en el que el equipo mezcla en forma estandarizada el O₂ con el aire ambiente a través de orificios de diferente diámetro. Proporciona FiO₂ conocidas entre el 24 y el 50%.

Cánula nasal convencional o de bajo flujo

Las cánulas nasales de bajo flujo son las más habituales. Administran oxígeno a caudales de 1 a 6 litros por minuto. A esos flujos, la fracción inspirada de oxígeno -FiO₂- que recibe el paciente es aproximada, porque el gas se diluye con el aire ambiental en cada inspiración.

Resultan adecuadas para la hipoxemia leve o moderada y para la oxigenoterapia domiciliaria crónica. Su gran ventaja es la comodidad: el paciente puede hablar, comer y moverse sin retirar el dispositivo.

Es el sistema más usado para administrar oxígeno a bajos flujos. Aportan hasta un 44% de oxígeno. En este sistema de flujo bajo, el aire inspirado se mezcla con el aire ambiente.

La concentración última de oxígeno inspirado se determina por la velocidad de flujo del oxígeno que circula por la cánula y por la profundidad y la rapidez de la respiración del paciente -volumen minuto-. Al aumentar el flujo de oxígeno en 1 l/min, a partir de 1 l/min, aumenta la concentración de oxígeno inspirado en aproximadamente un 4%.

Las cánulas nasales estándar pueden administrar entre 24% y 35% de oxígeno y hasta 6 litros por minuto. En otras referencias, las cánulas nasales de bajo flujo aportan entre un 24% y un 44% de FiO₂ aproximadamente, con caudales de 1 a 6 l/min.

Cánula nasal de alto flujo

Las cánulas nasales de alto flujo, conocidas como CNAF, utilizan un mezclador de aire y oxígeno que permite caudales de hasta 60 litros por minuto. El gas se calienta a 37 grados y se humidifica antes de llegar al paciente, lo que mejora la tolerancia y evita la sequedad de la mucosa nasal.

Las puntas nasales son de mayor diámetro que las convencionales. Este sistema genera una ligera presión positiva continua en la vía aérea, lo que contribuye al reclutamiento alveolar.

Su indicación principal es la insuficiencia respiratoria aguda moderada en unidades de hospitalización y cuidados intensivos. Las cánulas nasales de alto flujo pueden llegar al 100% de FiO₂, aunque en la práctica se ajustan según la necesidad del paciente.

La cánula nasal de alto flujo está diseñada para pacientes que requieren entre 21% y 100% de oxígeno o hasta 60 litros por minuto de oxígeno humedecido o calentado.

Tipos principales de mascarilla de oxígeno

Mascarilla facial simple

La mascarilla facial de oxígeno simple administra oxígeno de bajo flujo a la nariz y a la boca del paciente. Puede suministrar hasta un 60% de oxígeno con velocidades de flujo de 6 a 10 l/min, pero la concentración última de oxígeno depende en gran medida del ajuste de la mascarilla.

La mascarilla de oxígeno simple administra una mezcla de oxígeno y aire ambiente. No tiene reservorio ni válvulas. Su concentración aproximada puede situarse entre el 35% y el 50% de FiO₂, con un flujo recomendado de 5 a 10 litros por minuto.

Está indicada en pacientes estables que requieren oxigenación suplementaria leve o moderada. Es económica y fácil de colocar, aunque la dilución del oxígeno por el aire ambiente es variable y puede resultar menos confortable que la cánula nasal.

En otras clasificaciones, la mascarilla facial simple está diseñada para administrar entre 21% y 60% de oxígeno y hasta 10 litros por minuto.

Precaución con el flujo mínimo

Se necesita una velocidad de flujo de oxígeno mínimo de 6 l/min para evitar que el paciente vuelva a respirar el CO₂ exhalado y para mantener una mayor concentración de oxígeno inspirado.

Mascarilla Venturi

La mascarilla tipo Venturi favorece una administración más fiable y controlada de concentraciones de oxígeno entre el 24% y el 50%. Las concentraciones de oxígeno administradas se pueden ajustar al 24%, 28%, 35% y 40% empleando una velocidad de flujo de 4 a 8 l/min, y del 40% al 50% utilizando una velocidad de flujo de 10 a 12 l/min.

Tiene las mismas características que la mascarilla simple, pero en su parte inferior posee un dispositivo que permite regular la concentración de oxígeno que se está administrando. Esto se consigue mediante un orificio o ventana regulable que posee el dispositivo en su parte inferior.

En el cuerpo del dispositivo normalmente viene indicado el flujo que hay que elegir en el caudalímetro para conseguir la FiO₂ deseada de oxígeno. La mascarilla Venturi puede administrar entre 24% y 60% de oxígeno con un flujo de hasta 15 litros por minuto.

El funcionamiento de la mascarilla con efecto Venturi es muy simple. La fuente de oxígeno envía el gas, que circula por la conexión que une la fuente con la mascarilla. Cuando el O₂ llega a la mascarilla, lo hace en forma de chorro de flujo alto y, al pasar por un orificio estrecho, provoca una presión negativa según el principio de Bernoulli.

Esta presión negativa es la responsable de que, a través de la ventana regulable del dispositivo de la mascarilla, se aspire aire del ambiente, consiguiéndose así la mezcla deseada.

La ventaja de la mascarilla tipo Venturi es que permite controlar de manera precisa la concentración de oxígeno inspirado. Es útil cuando se necesita una FiO₂ fija o más estable que la proporcionada por una cánula nasal o una mascarilla simple.

Cuándo se suele utilizar la mascarilla Venturi

La mascarilla Venturi se utiliza cuando interesa una FiO₂ más controlada, con boquillas o adaptadores Venturi. Es especialmente útil cuando se necesita mayor control de la concentración.

Los dispositivos de tipo Venturi proporcionan FiO₂ conocidas entre el 24 y el 50%, mientras que con los sistemas de bajo flujo la concentración final depende del patrón respiratorio del paciente.

Mascarilla con reservorio

La mascarilla facial de oxígeno con reservorio es una mascarilla de reinhalación parcial compuesta por una mascarilla facial y un reservorio adjunto. En este sistema, un flujo constante de oxígeno entra en un reservorio adjunto.

La mascarilla de reinhalación parcial cuenta con una bolsa reservorio que almacena el oxígeno inhalado. Parte del aire exhalado, rico en oxígeno, regresa al paciente.

La concentración aproximada de oxígeno puede situarse entre el 50% y el 70% de FiO₂, con un flujo recomendado de 6 a 10 litros por minuto. Está indicada en pacientes con hipoxemia moderada o en recuperación postquirúrgica.

Su ventaja es que mejora la oxigenación sin necesidad de un flujo extremadamente alto, pero existe un mayor riesgo de reinhalación de CO₂ si el flujo es insuficiente.

Mascarilla de no reinhalación

Una mascarilla facial de oxígeno con reservorio, también denominada mascarilla de no reinhalación, puede aportar hasta un 95%-100% de oxígeno con velocidades de flujo de 10 a 15 l/min.

La mascarilla de no reinhalación tiene válvulas unidireccionales y una bolsa reservorio. No permite que el aire exhalado entre de nuevo. Puede proporcionar concentraciones aproximadas de entre el 80% y el 100% de FiO₂.

Está indicada en emergencias, hipoxemia severa y preoxigenación antes de la intubación. Proporciona concentraciones altas de oxígeno rápidamente, pero requiere monitorización constante y un flujo alto para evitar el colapso del reservorio.

En otras referencias, la mascarilla sin reinhalación se describe como adecuada para suministrar concentraciones de oxígeno entre 85% y 90% con un flujo de hasta 15 litros por minuto.

La eficacia depende del ajuste, del estado de las válvulas y de la bolsa, así como del flujo aplicado según el protocolo. El reservorio no debe permanecer colapsado durante la inspiración.

Tipos de mascarillas de oxígeno y reservorio

Ventajas de la cánula nasal

Una cánula nasal es mucho menos invasiva que una máscara de oxígeno. Por esa razón, suele ser una opción conveniente para los pacientes que necesitan realizar otras actividades como comer o hablar durante las sesiones de oxigenoterapia.

Las cánulas nasales son más cómodas de usar, ya que solo son tubos pequeños y flexibles que pueden colocarse sobre los oídos o en la parte posterior de la cabeza. Pueden ajustarse de maneras diferentes, lo que significa que son buenas alternativas si el paciente debe caminar, comer, hablar o realizar otras actividades mientras recibe oxígeno.

Las gafas nasales son baratas, fáciles de usar y, en general, muy bien toleradas. Permiten hablar, comer, dormir y expectorar sin interrumpir el aporte de O₂.

La cánula se coloca en la entrada de la cavidad nasal, lo que permite la respiración nasal. Es fácil y cómoda de usar y no afecta la alimentación, la bebida ni la tos.

Limitaciones de la cánula nasal

El flujo de oxígeno de la oxigenoterapia con cánula nasal es relativamente bajo, y el efecto de oxigenación puede verse afectado por factores como la estructura de la cavidad nasal y la posición de la cánula.

La fracción inspirada de oxígeno es aproximada porque el oxígeno se mezcla con el aire ambiente. La concentración final depende del flujo administrado, del volumen corriente, de la frecuencia respiratoria y de la forma en que respira el paciente.

Además, es fácil irritar la mucosa nasal, lo que puede hacerla menos cómoda. El uso prolongado puede provocar sequedad nasal, molestias, irritación y pequeñas lesiones en los puntos de apoyo.

Las cánulas también pueden desplazarse o soltarse fácilmente. Por su tamaño, pueden ser fáciles de perder, por lo que se recomienda contar con un repuesto cuando se utilizan de forma habitual.

Ventajas de la mascarilla de oxígeno

Una mascarilla de oxígeno permite a los pacientes recibir mayores concentraciones de oxígeno y tasas de flujo más altas. Puede ser la mejor opción cuando se necesita un suministro constante medio o alto, una FiO₂ más estable o una respuesta rápida.

La concentración de oxígeno puede ser relativamente estable y la mascarilla es menos irritante para la mucosa nasal que una cánula nasal. En comparación con la oxigenoterapia con cánula nasal, puede ser más cómoda y mejor tolerada por algunas personas mayores y niños.

Las mascarillas faciales de oxígeno se usan para pacientes que necesitan una mayor cantidad de oxígeno en comparación con la provista por la cánula nasal. La mascarilla se adapta mejor para tratamientos de corta duración porque no es tan cómoda como la cánula nasal y el ajuste no es perfecto, por lo que se deben aplicar consideraciones al utilizarla durante mucho tiempo.

Las mascarillas Venturi aportan una ventaja adicional cuando se necesita una concentración precisa de oxígeno, ya que el sistema permite seleccionar una FiO₂ predeterminada mediante adaptadores específicos.

Limitaciones de la mascarilla de oxígeno

La mascarilla puede afectar la capacidad del paciente para beber agua, comer y expectorar flemas. También dificulta la comunicación, ya que cubre la boca y la nariz.

Debido a que cubre por completo la zona, obstaculiza actividades que requieren de la boca, como hablar, comer o beber. Cuando está bien sellada, puede provocar resequedad alrededor de la boca y la nariz, así como dificultar la tos.

Por su tamaño y peso, muchas personas la consideran incómoda y pueden experimentar una sensación de sofoco o calor, por lo que pueden resistirse a utilizarla. También pueden producirse fugas hacia los ojos o las mejillas si el ajuste no es correcto.

En las mascarillas simples, la concentración final puede variar por la entrada de aire ambiental. En las mascarillas con reservorio, un flujo insuficiente, una bolsa deteriorada o válvulas defectuosas pueden reducir la eficacia y favorecer la reinhalación de dióxido de carbono.

¿Cuándo se prefiere una cánula nasal?

La cánula nasal suele preferirse cuando el paciente necesita flujos bajos, está clínicamente estable y se busca una interfaz cómoda que permita mantener las actividades habituales.

Es habitual en la hipoxemia leve o moderada, en la oxigenoterapia domiciliaria crónica y en pacientes que necesitan hablar, comer, beber, dormir, caminar o toser sin retirar el dispositivo.

Las cánulas nasales son el dispositivo estándar de oxigenoterapia domiciliaria para enfermedades pulmonares crónicas. Las de bajo flujo pueden utilizarse en casa, mientras que las de alto flujo, por lo general, se limitan al entorno hospitalario porque requieren un equipo más complejo de humidificación y calentamiento.

Tanto las cánulas nasales como las mascarillas pueden utilizarse para administrar oxígeno de grado médico suplementario a pacientes con problemas pulmonares. Son compatibles con las conexiones estándar de los dispositivos que suministran oxígeno, ya sea un concentrador o un tanque de oxígeno portátil.

¿Cuándo se prefiere una mascarilla?

La mascarilla suele preferirse cuando se requiere un flujo de oxígeno constante medio o alto, una concentración más precisa o una mayor cantidad de oxígeno que la que puede proporcionar una cánula nasal convencional.

Los pacientes críticos con hipoxia severa suelen recibir oxígeno mediante una mascarilla facial. La mascarilla con reservorio o de no reinhalación se utiliza habitualmente en urgencias y emergencias cuando se busca un aporte alto de oxígeno.

La mascarilla Venturi se elige cuando se quiere una concentración más estable y controlada. La mascarilla simple puede utilizarse cuando se necesita más aporte que con la cánula nasal, pero no se requiere la precisión de un sistema Venturi.

En la unidad de cuidados postanestésicos, el riesgo de relajación muscular residual y el metabolismo incompleto de los analgésicos pueden interferir e inhibir la respiración en diversos grados, lo que provoca una ventilación pulmonar y un intercambio gaseoso limitados, amnesia respiratoria y un mayor riesgo. En este caso, el oxígeno suele administrarse mediante mascarilla facial.

Cómo colocar una cánula nasal

  1. Prepare la cánula nasal, la fuente de oxígeno y pañuelos de papel.
  2. Realice un lavado higiénico de manos.
  3. Informe al paciente de la técnica que va a realizar y solicite su colaboración.
  4. Pídale que se suene la nariz.
  5. Conecte el extremo distal de la cánula a la fuente de oxígeno.
  6. Introduzca las puntas de la cánula en las fosas nasales.
  7. Pase los tubos de la cánula por encima de las orejas del paciente.
  8. Ajuste la cánula con el pasador, de manera que quede por debajo de la barbilla.
  9. Compruebe que los tubos se adaptan a la cara y al cuello sin ejercer presión ni causar molestias.
  10. Seleccione en el caudalímetro el flujo de oxígeno prescrito.

Vigilancia durante el uso de la cánula

Controle regularmente la posición y el ajuste de la cánula nasal, ya que puede soltarse fácilmente. Compruebe que las fosas nasales del paciente están libres de secreciones.

Si las fosas nasales no están libres, retire las gafas e indique al paciente que se suene. Vigile las zonas superiores de los pabellones auriculares y la mucosa nasal.

Lubrique los orificios nasales si es necesario, pero no emplee vaselina. La humidificación puede mejorar la tolerancia cuando está indicada y disponible.

Cómo colocar una mascarilla facial simple

  1. Prepare la mascarilla y la fuente de oxígeno.
  2. Lávese las manos.
  3. Informe al paciente de la técnica que va a realizar y solicite su colaboración.
  4. Conecte la mascarilla a la fuente de oxígeno.
  5. Sitúe la mascarilla sobre la nariz, la boca y el mentón del paciente.
  6. Pase la cinta elástica por detrás de la cabeza del paciente.
  7. Tire de sus extremos hasta que la mascarilla quede bien ajustada en la cara.
  8. Adapte la tira metálica al contorno de la nariz del paciente.
  9. Compruebe que no haya fugas de oxígeno hacia los ojos o las mejillas.
  10. Seleccione en el caudalímetro el flujo de oxígeno prescrito.

Vigilancia durante el uso de la mascarilla

Compruebe que la cinta no irrita el cuero cabelludo ni los pabellones auriculares. Vigile que no haya fugas de oxígeno por fuera de la mascarilla, especialmente hacia los ojos.

Valore las mucosas nasal y labial y lubríquelas si es necesario. Compruebe que la mascarilla mantiene un ajuste adecuado sin ejercer una presión excesiva.

En la mascarilla facial simple se necesita una velocidad de flujo de oxígeno mínimo de 6 l/min para evitar que el paciente vuelva a respirar el CO₂ exhalado y para mantener una mayor concentración de oxígeno inspirado.

Cómo colocar una mascarilla Venturi

  1. Prepare la mascarilla y la fuente de oxígeno.
  2. Realice un lavado higiénico de manos.
  3. Informe al paciente de la técnica que va a realizar y solicite su colaboración.
  4. Conecte la mascarilla a la fuente de oxígeno.
  5. Seleccione en el dispositivo de la mascarilla la FiO₂ que desea administrar.
  6. Sitúe la mascarilla sobre la nariz, la boca y el mentón del paciente.
  7. Pase la cinta elástica por detrás de la cabeza del paciente.
  8. Tire de sus extremos hasta que la mascarilla quede bien ajustada en la cara.
  9. Adapte la tira metálica al contorno de la nariz del paciente.
  10. Seleccione en el caudalímetro el flujo de oxígeno prescrito.

Se necesita una velocidad de flujo de oxígeno mínimo de 6 l/min para evitar que el paciente vuelva a respirar el CO₂ exhalado y para mantener una mayor concentración de oxígeno inspirado.

Cómo elegir entre cánula nasal y mascarilla

La elección del dispositivo depende de las necesidades del paciente, la cantidad de flujo prescrita, el objetivo de la oxigenoterapia y los requerimientos de concentración de oxígeno.

Antes de escoger una mascarilla o un sistema, debe considerarse el objetivo clínico, la situación y la urgencia, la tolerancia del paciente, la vía aérea, las condiciones especiales, la fuente de oxígeno y la compatibilidad del sistema de regulación.

  • Si se busca comodidad y movilidad: la cánula nasal suele ser más adecuada.
  • Si el paciente necesita comer, beber, hablar o toser: la cánula nasal permite realizar estas actividades con menos interferencias.
  • Si se requiere un flujo bajo: suele utilizarse una cánula nasal convencional.
  • Si se necesita una FiO₂ controlada: la mascarilla Venturi suele ser una opción habitual.
  • Si se requiere un aporte alto y rápido: puede utilizarse una mascarilla con reservorio o de no reinhalación según el protocolo.
  • Si existe respiración predominante por la boca: una mascarilla puede resultar más adecuada que una cánula nasal.
  • Si hay urgencia o hipoxemia importante: se prioriza rapidez de colocación y aporte alto conforme a los protocolos clínicos.
  • Si existe traqueostomía: se emplean interfaces específicas para traqueostomía.
  • Si el objetivo principal es administrar medicación nebulizada: se utiliza una mascarilla para nebulización según la pauta y el sistema disponible.

Cuando se utiliza un suministro de flujo constante medio o alto, lo recomendable suele ser una mascarilla, mientras que para los flujos bajos o el suministro por pulsación las cánulas son una mejor opción.

Por lo general, es más probable que los pacientes que necesitan concentraciones de oxígeno más altas o más precisas necesiten usar una mascarilla. Antes de tomar una decisión, el equipo de atención médica controlará cuidadosamente los niveles de oxígeno, la respuesta del organismo y el funcionamiento del dispositivo.

Rangos orientativos de flujo y concentración

DispositivoFlujo orientativoFiO₂ o concentración orientativaUso habitual
Cánula nasal estándar1 a 6 l/min24% a 44% aproximadamenteHipoxemia leve o moderada y oxigenoterapia domiciliaria.
Cánula nasal de alto flujoHasta 60 l/min21% a 100%Insuficiencia respiratoria aguda moderada en el entorno hospitalario.
Mascarilla facial simple6 a 10 l/minHasta 60%Oxigenación suplementaria leve o moderada.
Mascarilla Venturi4 a 15 l/min, según el adaptador24% a 50% aproximadamente; algunos modelos alcanzan hasta 60%Concentración fija o controlada.
Mascarilla de reinhalación parcial6 a 10 l/min50% a 70% aproximadamenteHipoxemia moderada o recuperación postquirúrgica.
Mascarilla de no reinhalación10 a 15 l/min80% a 100% aproximadamenteUrgencias, hipoxemia severa y preoxigenación.

Los valores de flujo y concentración son orientativos y pueden variar según el dispositivo, el ajuste, el patrón respiratorio del paciente, el fabricante y el protocolo clínico.

Problemas que pueden aparecer si se elige mal el dispositivo

Una elección inadecuada puede ocasionar hipoxemia persistente o agravada, retención de dióxido de carbono, ineficiencia de la terapia y complicaciones respiratorias.

También puede retrasar la recuperación o hacer necesaria una intervención avanzada, como la intubación. En los sistemas con reservorio, un flujo insuficiente puede provocar el colapso de la bolsa y aumentar el riesgo de reinhalación.

Entre los errores frecuentes se encuentran elegir por costumbre sin considerar el objetivo de FiO₂, descuidar la regulación, utilizar un caudalímetro inadecuado o incompatible, mantener fugas por un mal ajuste y emplear un tamaño incorrecto para el paciente.

Comprobaciones antes de administrar oxígeno

  1. Verifique la prescripción, el protocolo y el objetivo de saturación.
  2. Compruebe la fuente de oxígeno, ya sea red, botella o concentrador, y confirme que hay suministro.
  3. Revise el sistema de regulación, el caudalímetro y las conexiones.
  4. Asegure que la tubuladura está íntegra y correctamente conectada.
  5. Seleccione el tamaño correcto para adultos o pacientes pediátricos.
  6. Ajuste la sujeción sin producir presión excesiva.
  7. Compruebe que no existen fugas importantes.
  8. En los sistemas con reservorio, asegúrese de que la bolsa y las válvulas están en buen estado.
  9. Monitorice al paciente según los recursos disponibles, incluyendo pulsioxímetro y valoración clínica.
  10. Reevalúe la respuesta del paciente según el protocolo.

Otros sistemas y situaciones especiales

La interfaz es solo una parte del sistema de oxigenoterapia. Para administrar oxígeno se necesita como mínimo una fuente de oxígeno, un sistema de regulación o caudalímetro, una tubuladura y una interfaz adecuada.

La mascarilla para nebulización está indicada cuando el objetivo principal es administrar medicación nebulizada, según la pauta, y se utiliza oxígeno o aire como gas impulsor según el sistema. No es el dispositivo estándar de oxígeno si no hay nebulización.

La mascarilla de traqueostomía está diseñada para pacientes con traqueostomía y adapta el suministro al estoma. Su uso es específico y no sustituye a otras interfaces.

El oxígeno puede proceder de una toma de pared, una botella, un concentrador doméstico o un concentrador portátil. Debe comprobarse la compatibilidad entre la fuente, el sistema de regulación, la tubuladura y el dispositivo de administración.

Preguntas frecuentes

¿Son lo mismo las gafas nasales y las cánulas nasales?

Sí. “Gafas nasales” es el nombre coloquial que recibe el mismo dispositivo, por la forma en que se apoya sobre las orejas.

¿Qué dispositivo permite comer y hablar?

La cánula nasal permite hablar, comer, beber, dormir y expectorar sin interrumpir el aporte de oxígeno. La mascarilla puede dificultar estas actividades porque cubre la nariz y la boca.

¿Qué dispositivo proporciona más oxígeno?

La mascarilla suele permitir concentraciones y flujos más altos que una cánula nasal convencional. La mascarilla con reservorio o de no reinhalación está indicada cuando se necesita un aporte elevado, mientras que la cánula nasal convencional se utiliza principalmente con flujos bajos.

¿La cánula nasal siempre proporciona una concentración conocida?

No. Con los sistemas de bajo flujo no se puede conocer la verdadera FiO₂ inspirada, porque depende del flujo de oxígeno, del volumen corriente, de la frecuencia respiratoria y del patrón respiratorio del paciente.

¿Cuándo se utiliza una mascarilla Venturi?

Se utiliza cuando se necesita una concentración más estable o controlada de oxígeno. El sistema mezcla el oxígeno con el aire ambiente mediante un adaptador y permite seleccionar una FiO₂ predeterminada.

¿Cuándo se utiliza una mascarilla con reservorio?

Se utiliza habitualmente en urgencias y emergencias cuando se busca un aporte alto de oxígeno. Es fundamental que la bolsa y las válvulas estén en buen estado y que el flujo sea el indicado por el protocolo.

¿Se puede utilizar la cánula nasal en casa?

Las cánulas nasales de bajo flujo sí se utilizan habitualmente en casa como dispositivo estándar de oxigenoterapia domiciliaria para enfermedades pulmonares crónicas. Las cánulas de alto flujo, por lo general, se limitan al entorno hospitalario debido a los equipos de humidificación y calentamiento que requieren.

¿Qué enfermedades pueden requerir oxigenoterapia?

La cánula nasal y la mascarilla de oxígeno pueden formar parte del tratamiento de personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica, fibrosis pulmonar, bronquitis crónica, insuficiencia respiratoria crónica, neumonía, asma y apnea del sueño, según la valoración clínica.

¿Qué hacer si la cánula provoca sequedad nasal?

Debe comprobarse el ajuste, vigilarse la mucosa nasal y utilizar humidificación o productos lubricantes adecuados cuando estén indicados. No debe emplearse vaselina en los orificios nasales.

¿Cuándo debe cambiarse una cánula por una mascarilla?

Solo el médico o el equipo de atención sanitaria puede indicar cuándo cambiar de una cánula nasal a una mascarilla. La decisión depende de la saturación, la respuesta al tratamiento, el flujo prescrito, la concentración necesaria y la evolución del paciente.

¿La mascarilla de nebulización sirve como mascarilla de oxígeno normal?

Su finalidad principal es facilitar la aerosolterapia mediante medicación nebulizada según el sistema y la pauta. Si se busca una interfaz clásica para administrar oxígeno, deben utilizarse los dispositivos indicados para ese objetivo.

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