El concejal socialista Antonio Fernández Santos aseguró el 23 de mayo de 2017 que la filtración del borrador del pliego de gestión de los centros cívicos municipales era una “nimiedad”, porque al tratarse de un documento provisional no aportaba “ninguna ventaja” competitiva a las empresas potencialmente interesadas.
Fernández Santos respondió así a la denuncia de la portavoz del Equipo de Gobierno, Gema Conde, quien había considerado que compartir el borrador “contraviene la ética política”. El concejal defendió que el documento podía haberse conocido durante reuniones destinadas a consultar la viabilidad del futuro contrato y a informar a los trabajadores sobre las condiciones de subrogación.
Qué ocurrió con el borrador de los centros cívicos
El concejal del PSOE Antonio Fernández Santos ha restado hoy importancia a la filtración del pliego del contrato de gestión de los centros cívicos municipales a empresas potencialmente interesadas en el mismo al considerar que eso no aporta “ninguna ventaja”, por cuanto que se trata de un simple “borrador”.
De esta forma, Fernández Santos ha querido salir al paso de la denuncia efectuada el jueves pasado por la portavoz del Equipo de Gobierno, Gema Conde, que consideró que esta práctica “contraviene la ética política”.
| Elemento de la polémica | Posición expresada |
|---|---|
| Documento difundido | El borrador del pliego de gestión de los centros cívicos municipales |
| Empresas destinatarias | Empresas potencialmente interesadas en el contrato |
| Valoración de Fernández Santos | La filtración era una “nimiedad” |
| Ventaja competitiva | No aportaba “ninguna ventaja” por tratarse de un borrador |
| Crítica del Equipo de Gobierno | La práctica “contraviene la ética política” |
La acusación contra el PP
En este sentido, Fernández Santos ha insistido en que el PP es “el gran filtrador” de pliegos, una práctica que, entiende, puede estar hasta cierto punto justificada, por cuanto que a menudo hay que sondear a las propias firmas del sector para determinar si el pliego es viable o no.
La afirmación situó la controversia en un marco político más amplio: el concejal no presentó la difusión de documentos provisionales como una anomalía aislada, sino como una práctica que, según su planteamiento, puede responder a necesidades de consulta y preparación administrativa.
La consulta a las empresas del sector
Fernández Santos sostuvo que el contacto con las empresas podía servir para comprobar si las condiciones previstas en el pliego eran viables antes de avanzar hacia la contratación definitiva.
En este sentido, Fernández Santos ha insistido en que el PP es “el gran filtrador” de pliegos, una práctica que, entiende, puede estar hasta cierto punto justificada, por cuanto que a menudo hay que sondear a las propias firmas del sector para determinar si el pliego es viable o no.
La defensa del concejal se apoyaba, por tanto, en la diferencia entre un borrador y un documento definitivo. A su juicio, esa naturaleza provisional reducía la posibilidad de que las empresas obtuvieran una ventaja competitiva relevante.
El papel de los trabajadores y las subrogaciones
Además, en esta ecuación aparece otra variable, como son los trabajadores, que quieren conocer los detalles de la parte que les afecta a ellos en los pliegos.
La cuestión de las subrogaciones ocupaba un lugar central en esas explicaciones, ya que los empleados querían conocer con detalle cómo quedaría su situación si la gestión de los centros cívicos pasaba a una empresa adjudicataria.
Y en una de esas reuniones con los representantes de los trabajadores, que querían saber al detalle la situación de las subrogaciones, parece estar el origen de la filtración del borrador.

Una polémica vinculada a la contratación municipal
Sea como fuere, Fernández Santos insiste en que se trata de una “nimiedad” en comparación con otros asuntos, como el propio retraso en sacar los pliegos de gestión de los diferentes servicios municipales, que obliga a prestar dichos servicios sin que estén amparados por un contrato.
De este modo, el concejal desplazó el foco de la controversia: consideró menos importante la circulación de un borrador que el retraso en la tramitación de los contratos de gestión. Según su explicación, ese retraso afectaba a la cobertura contractual de distintos servicios municipales.
El sentido de la expresión «el gran filtrador»
La expresión “el gran filtrador” fue utilizada por Fernández Santos para referirse al PP en el contexto de la difusión de pliegos administrativos. No se trataba de una descripción neutral, sino de una acusación política formulada como respuesta a las críticas del Equipo de Gobierno.
Al mismo tiempo, el concejal matizó su posición al admitir que la consulta previa a empresas del sector puede estar “hasta cierto punto justificada” cuando se pretende determinar si un pliego es viable. También incorporó a los trabajadores como parte interesada en conocer las condiciones que podían afectarles.
Los protagonistas de la controversia
- Antonio Fernández Santos: concejal socialista y autor de la defensa pública de la filtración del borrador.
- Gema Conde: portavoz del Equipo de Gobierno, que calificó la práctica de contraria a la ética política.
- Empresas potencialmente interesadas: firmas del sector a las que podía consultarse sobre la viabilidad del pliego.
- Representantes de los trabajadores: interlocutores interesados en conocer los detalles relativos a las subrogaciones.
- PP: formación política a la que Fernández Santos señaló como “el gran filtrador” de pliegos.
La cronología de la polémica
- Se elaboró un borrador del pliego para la gestión de los centros cívicos municipales.
- El documento llegó a empresas potencialmente interesadas en el contrato.
- La portavoz del Equipo de Gobierno, Gema Conde, denunció la práctica y afirmó que “contraviene la ética política”.
- Antonio Fernández Santos respondió restando importancia a la filtración.
- El concejal argumentó que un borrador no aportaba “ninguna ventaja” competitiva.
- Fernández Santos relacionó el origen de la difusión con una reunión sobre la situación de las subrogaciones de los trabajadores.
- El edil sostuvo que el retraso en sacar los pliegos era un asunto de mayor relevancia.
Una controversia distinta de otros Fernández Santos
El nombre Fernández Santos aparece también asociado a otras personas de la vida cultural española, pero esos perfiles no corresponden al concejal socialista de la polémica municipal.
Su padre, Ángel Fernández-Santos, fue un maestro republicano, uno de los principales impulsores de FETE-UGT en la provincia de Toledo.
Francisco nació en Los Cerralbos, cerca de Talavera, en 1928. Cuando llegó el momento pudo marchar a Madrid donde completó estudios de Derecho en la Universidad Central.
Pronto comenzó a vincularse a publicaciones en las que empezó a colaborar y después a asumir puestos de mayor responsabilidad en ellas. Así, en Índice de las artes y las letras, que dirigida por Juan Fernández Figueroa había comenzado a publicarse en Madrid en 1949.
De ella llegaría a ser redactor-jefe entre 1957 y 1959. En este último año, 1959, parte hacia París donde posteriormente se relaciona con miembros de la oposición antifranquista en el exilio; en concreto conoce al anarquista valenciano José Martínez Guerricabietia, que junto con el segontino Antonio Pérez y otros crean en 1962 los Cuadernos de Ruedo Ibérico.
Fernández Santos va a colaborar aquí, reiteradamente desde su primer número. Un año antes, en 1961, había publicado su primer ensayo: El hombre y la historia, en Ediciones Arión, con prólogo de Dionisio Ridruejo, quien para entonces ya se había separado del oficialismo franquista.
Francisco Fernández-Santos, ensayista y narrador
En 1966, Ediciones Península, de Barcelona, le edita su libro Historia y Filosofía, centrado en lo que él llama la “filosofía dialéctica de la praxis”, y que merecerá un amplio comentario de José Álvarez Junco en el que éste destaca: “pocas veces habíamos tenido ocasión de leer algo tan serio sobre estos temas escrito por un autor español”.
Un año después, en 1967, e invitado por la oficial “Casa de las Américas” viaja a Cuba para conocer sobre el terreno los avances de la revolución en este país.
Fruto de este viaje escribirá más tarde el libro Cuba, una revolución en marcha, que le publica Ruedo Ibérico en 1977.
Según su biografía en Wikipedia: “En 1962 y 1963 polemizó contra la pretendida africanización de España pregonada por Juan Goytisolo, defendiendo su europeísmo, y en 1965 criticó a Julián Marías por haber excluido de su Diccionario de literatura española (edición de 1964) a autores marxistas como Juan Goytisolo, Ramón Tamames, Manuel Tuñón de Lara, Manuel Sacristán, Jaime Gil de Biedma, Alfonso Sastre, Luis Martín Santos y muchos otros”.
Durante estos años de estancia en París Fernández Santos colabora asiduamente con organismos internacionales, y llegará a ser “redactor principal en español” de El Correo de la UNESCO; figura así de modo explícito entre los años 1971 a 1982.
En la última década del siglo XX comienza sus incursiones en el terreno de la narrativa, registro éste en el que va a continuar en los años sucesivos.
Así, en 1999 publica en Huerga y Fierro La cara del ángel. Otros libros posteriores de narrativa y autobiográficos de Francisco Fernández-Santos son: Talita; (en 2009) Azulejo, de tinte totalmente autobiográfico (de 2012); La rebelión del presbítero Morell (también de 2012); y ¡Ay, Carmela! Aquella guerra incivil, (en 2016), todos ellos publicados también en Huerga y Fierro.
La obra autobiográfica y los últimos libros
Azulejo cubre la infancia y adolescencia de Francisco Fernández-Santos, desde su nacimiento en 1928, en Los Cerralbos, y concluye el 6 de agosto de 1945 (sólo 17 años después) cuando un bombardero de los Estados Unidos arroja una bomba atómica sobre Hiroshima y provoca de este modo la rendición de Japón y, consecuentemente, el final de la II Guerra Mundial (aunque no del régimen franquista).
El libro fue presentado por su autor en la Biblioteca de CLM/ Toledo, en octubre de 2012.
En 2011 vuelve al campo del ensayo con su libro Un Dios con prótesis: la ultratecnología contra el hombre, “crítica radical de la deriva nihilista en que a veces cae la alta tecnología moderna”.
Su último título publicado fue, en 2015, La verdad sobre el otro mundo, editado como los anteriores por la madrileña Huerga y Fierro.
En él Fernández Santos recoge treinta relatos que nos llevan por los caminos de la metafísica (lo que hay más allá de la física, de la naturaleza, de lo previsible), y nos arrastran hacia los mundos de la imaginación.
Francisco Fernández Santos residía habitualmente en Francia, aunque venía, mientras su salud se lo permitió, periódicamente a sus tierras toledanas. Murió en París, en una residencia para personas mayores, en 2025.
Ángel Fernández Santos, crítico de cine y guionista
El 06/07/2004 a las 17:04h. Ángel Fernández Santos, uno de los críticos españoles de cine más destacados y guionista de películas como "El espíritu de la colmena" o "Padre nuestro", ha fallecido esta mañana en Madrid, en el hospital de la Princesa, de un cáncer terminal.
Los restos de Fernández Santos (Los Cerralbos, Toledo, 1934) serán trasladados esta tarde, a las 17.00 horas, al tanatorio de la M-30, y mañana al mediodía serán incinerados en el cementerio de La Almudena.
Licenciado en Derecho y con varios cursos en su haber de Filosofía y Letras y de Dirección en la Escuela Oficial de Cinematografía, Angel Fernández Santos era crítico cinematográfico del diario "El País" desde hacía más de veinte años, y sus críticas tenían un sello inconfundible, por el lenguaje culto y poético que utilizaba y por su buen ojo para detectar lo que de genial podía haber en una película.
También sabía ser demoledor si algo estaba mal hecho. Fue crítico teatral y cinematográfico de las revistas "Indice", "Insula", "Nuestro Cine" y "Primer Acto" y del periódico "Diario 16".
Desde 1982 era el principal crítico de cine de "El País". Autor de dos ensayos, "Maiakovski y el cine (1974)" y "Más allá del Oeste" (1988), Fernández Santos demostró su gran talento como guionista en "El espíritu de la colmena", de Víctor Erice, película emblemática del tardofranquismo y cosiderada una de las mejores del cine español.
Además de escribir, por encargo, el guión de "Ander eta Yul/Ander y Yul", firmó el libreto de cuatro películas de Francisco Regueiro: "Las bodas de Blanca" (1975), "Padre nuestro" (1985), "Diario de invierno" (1988) y "Madregilda" (1993).
En todos sus guiones demostró sus conocimientos del cine clásico y su facilidad para alternar la ironía y el humor negro con la compleja personalidad de los personajes que intervenían en las películas.
Crítico habitual de los principales festivales internacionales de cine, Angel Fernández Santos recibió este año el premio del Círculo de Escritores Cinematográficos por su labor periodística.
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