Por qué el agua oxigenada limpia la sangre

El agua oxigenada, cuyo nombre químico es peróxido de hidrógeno (H₂O₂), es un compuesto líquido incoloro que se emplea en medicina como antiséptico de acción oxidante. Se trata de la disolución acuosa del peróxido de hidrógeno, un compuesto formado por dos átomos de hidrógeno y dos de oxígeno (H₂O₂).

Su capacidad para limpiar manchas de sangre se debe principalmente a una reacción química: cuando el peróxido de hidrógeno entra en contacto con la sangre, la enzima catalasa acelera su descomposición en agua y oxígeno. Las burbujas que aparecen son precisamente ese oxígeno liberándose.

Qué es el agua oxigenada

El agua oxigenada es, en esencia, agua con un átomo de oxígeno de más, y esa molécula adicional es la que le da su capacidad para destruir microorganismos y su característico burbujeo al contacto con los tejidos.

Pertenece al grupo de los antisépticos oxidantes: sustancias que combaten los gérmenes no por una vía biológica, sino arrancándoles electrones, es decir, oxidándolos.

El nombre tiene dos capas. "Peróxido" procede, a través del inglés peroxide, del prefijo per- -que indica la proporción más alta posible- y de "óxido": un peróxido es el óxido con la mayor cantidad de oxígeno que un elemento puede contener. "Oxigenada" significa sencillamente "que contiene oxígeno", de oxígeno, la voz que acuñó Lavoisier a partir del griego ὀξύς (oxýs, "ácido").

Tiene incluso fecha de nacimiento la expresión "agua oxigenada": la acuñó en francés -eau oxygénée- el químico Louis Jacques Thénard, que en 1818 fue el primero en preparar el compuesto y describir sus propiedades.

La reacción que produce las burbujas

El agua oxigenada es una sustancia inestable, que se descompone rápidamente en oxígeno y agua. Es un agente oxidante y desinfectante potente y podemos encontrarlo en bajas concentraciones (3-9%) en muchos productos domésticos para usos medicinales y como blanqueador de ropa y del cabello.

Cuando el agua oxigenada entra en contacto con la materia orgánica, se descompone en agua y oxígeno y libera energía. Esa liberación de oxígeno es la que daña las estructuras de las bacterias y otros microorganismos, y la que explica su efecto antiséptico.

Los tejidos vivos y la sangre contienen catalasa, una enzima que acelera enormemente la descomposición del peróxido de hidrógeno; el resultado es una espuma de pequeñas burbujas de oxígeno.

La clave del funcionamiento del agua oxigenada radica en su capacidad para generar una reacción exotérmica al entrar en contacto con la sangre. Esta reacción es provocada por la presencia de la enzima catalasa en la sangre, junto con el oxígeno contenido en el agua oxigenada, que actúan en conjunto para descomponer la mancha.

Por eso efervesce sobre una herida o sobre sangre y apenas reacciona sobre una superficie inerte y limpia. La espuma indica que el oxígeno ha comenzado a reaccionar con la enzima catalasa y que el proceso está en marcha.

Como resultado de este proceso, la sangre tiende a cambiar su apariencia, tornándose más pálida y adquiriendo tonos marrones en lugar de rojos intensos.

Reacción del agua oxigenada con sangre

Por qué la sangre se adhiere a los tejidos

Las manchas de sangre son de las más difíciles de sacar, especialmente cuando esta se seca y queda fijada en el tejido.

La razón por la que las manchas de sangre son tan difíciles de eliminar es porque su composición incluye principalmente proteínas y hierro. Estas sustancias hacen que las manchas se adhieran firmemente a las fibras del tejido.

A medida que la sangre se seca, las proteínas se fijan aún más, lo que convierte a las manchas en un desafío persistente. Sin embargo, el tiempo juega un papel crucial en la eliminación de las manchas de sangre: cuanto más rápido se trate la mancha, más fácil será eliminarla.

En primer lugar, es importante diferenciar entre las manchas de sangre que ya están secas de las que son más recientes.

Cómo utilizar agua oxigenada para quitar sangre

El procedimiento recomendado para eliminar manchas de sangre con agua oxigenada implica aplicarla directamente sobre la zona manchada y esperar a que aparezca una espuma característica.

  1. Coloca el peróxido de hidrógeno (preferentemente al 3%) directamente sobre la mancha de sangre.
  2. Espera a que aparezca la espuma, que indica que el oxígeno ha comenzado a burbujear al entrar en contacto con la enzima catalasa.
  3. Deja que el producto actúe durante unos 10 minutos.
  4. Frota la mancha suavemente con un cepillo de cerdas suaves o un paño limpio.
  5. Enjuaga la zona con agua fría y repite el proceso si es necesario.

Generalmente, se aconseja dejar la prenda en este estado durante un período que oscila entre 30 y 60 minutos.

Este truco es particularmente eficaz para manchas en tejidos blancos, aunque también puede ser útil en ropa de colores claros.

Si la mancha es reciente

Si la mancha es reciente, lo ideal es enjuagarla con agua fría lo antes posible.

Otro consejo súper importante a tener en cuenta, es que siempre lavaremos la ropa manchada de sangre con agua fría.

Si la mancha está seca

En el caso de que la mancha ya esté seca, es recomendable intentar rehidratarla con agua fría antes de recurrir a otros métodos.

No obstante, si la sangre ha tenido tiempo de secarse, es aconsejable remojar la prenda previamente en agua fría durante unos minutos para ablandar la mancha.

Ya hemos visto que la sangre seca es más difícil de sacar, pero no imposible. Aplicamos el agua oxigenada encima de la mancha de sangre, ya sea fresca o seca, y veremos como empieza a salir espuma debido a la reacción química que se produce.

Qué hacer después del tratamiento

Lo que viene a continuación ya depende de cómo sea la mancha.

Bastaría con meter la prenda en la lavadora, después de haber aplicado agua oxigenada, si la sangre no ha ensuciado mucho.

En el caso de que la sangre haya caído sobre una superficie grande, como un colchón o una alfombra, el procedimiento es el mismo. Solo cambia que, en vez de meterlo en la lavadora, hay que acabar de limpiar con un cepillo y jabón.

En caso de manchas más persistentes, será necesario utilizar agua y jabón adicional para pretratar la mancha antes del lavado en la máquina.

Alternativas para las manchas de sangre

La buena noticia es que no es imposible quitar la sangre de la ropa y además lo podemos conseguir con productos naturales y respetuosos con el medioambiente.

Por si no lo conocías, el percarbonato de sodio es un potente limpiador multiusos muy efectivo para la limpieza de la ropa, de la vajilla y del hogar.

Mezclar una cucharada de percarbonato con agua fría hasta formar una pasta, y aplicar esta pasta encima de la mancha de sangre. Dejar actuar el percarbonato durante unos minutos.

Eliminar manchas de sangre secas no tiene por qué ser una tarea imposible. Con los trucos adecuados, como el uso de peróxido de hidrógeno, bicarbonato de sodio, sal o detergentes enzimáticos, es posible restaurar tus prendas a su estado original.

Concentración y usos del peróxido de hidrógeno

Todo depende de la concentración. La solución doméstica y sanitaria ronda el 3 % -lo que en las farmacias suele etiquetarse como "10 volúmenes", por el volumen de oxígeno que es capaz de liberar-; los productos para aclarar el cabello superan el 6 %, y las soluciones industriales pasan del 10 %.

Producto o usoConcentración o característica
Uso doméstico y sanitarioRonda el 3 %
Etiquetado farmacéutico habitual"10 volúmenes"
Productos para aclarar el cabelloSuperan el 6 %
Soluciones industrialesPasan del 10 %

Es importante asegurarse de utilizar agua oxigenada de uso doméstico, solución del 3%.

La misma molécula tiene una vida más allá de la medicina. El peróxido de hidrógeno blanquea el cabello y los tejidos, interviene en el blanqueamiento dental, desinfecta lentes de contacto y, muy concentrado, se utiliza incluso como componente de combustibles.

Por qué no se recomienda para limpiar heridas

Su uso más popular, el de limpiar heridas, es precisamente el que más se ha revisado.

La acción oxidante que destruye las bacterias daña también a las células sanas que intervienen en la cicatrización, y su eficacia antiséptica real resulta limitada y breve.

La utilización de agua oxigenada para heridas y su limpieza está muy extendida y, si bien, no está contraindicado, sí es desaconsejable pues a pesar de tener una acción contra las bacterias, también actúa contra los tejidos saludables de la piel y células del sistema inmunológico, que son importantes en el proceso de cicatrización de la herida.

También se retrasa el proceso de formación de nuevos vasos sanguíneos que nutren al tejido lesionado.

Cada vez se recomienda menos. Aunque destruye microorganismos, su efecto es breve y la misma oxidación que mata las bacterias puede dañar el tejido que intenta cicatrizar.

Como antiséptico, el agua oxigenada se comporta de forma distinta a los más empleados. La clorhexidina o la povidona yodada dejan sobre la piel una actividad que persiste durante horas; el peróxido de hidrógeno, en cambio, se agota en cuanto se descompone.

No sirve para mantener una zona protegida en el tiempo.

Precauciones de uso

El agua oxigenada medicinal es de uso exclusivamente externo.

La ingesta de soluciones diluidas de uso doméstico de peróxido de hidrógeno puede producir vómitos, leve irritación gastrointestinal, distensión gástrica y, en raras ocasiones, erosiones o embolismo gastrointestinal.

La inhalación prolongada del producto para uso doméstico (3%) puede producir irritación leve de las vías respiratorias.

El contacto de una solución del 3% de peróxido de hidrógeno con los ojos puede causar dolor e irritación, sin embargo las lesiones graves son raras. La exposición a soluciones más concentradas puede producir ulceración o perforación de la córnea.

El contacto con la piel puede producir irritación y descoloramiento pasajero de la piel y del cabello.

Ante cualquier situación de este tipo, lo mejor es ponerse en contacto con un especialista.

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