¿Es obligatorio llevar mascarilla en el colegio?

La obligación de llevar mascarilla en los centros educativos ha cambiado según la evolución de la pandemia, las normas estatales y las decisiones de las comunidades autónomas. Por eso, para saber si el alumnado debe utilizarla, es necesario distinguir entre los periodos y las medidas vigentes en cada momento.

Durante una etapa anterior, destacaba el uso de mascarilla obligatoria desde los 6 años, junto con otras medidas de prevención como la toma de temperatura diaria, la ventilación de las aulas, la distancia interpersonal y la higiene frecuente de manos.

¿Se puede exigir actualmente la mascarilla en el colegio?

En centros de enseñanza como colegios o institutos, ya sean públicos, privados o concertados, no se podrá obligar ni recomendar la mascarilla a ningún alumno, siendo su uso optativo en cualquier caso, independientemente de las recomendaciones que puedan dar al respecto las comunidades autónomas siguiendo el criterio de cada consejería autonómica.

Darias ha enfatizado hoy que la mascarilla “no se usará en ningún caso en ambientes escolares”.

En los centros educativos, desde mañana no se podrá exigir su uso a ningún alumno durante el desarrollo de las clases en las aulas, aunque sí se podrá recomendar a los profesores con factores de vulnerabilidad, al igual que otras personas con estas mismas condiciones en las que no puedan mantener 1,5 metros de distancia interpersonal.

Una vez que se apruebe la norma, salvo en lo estrictamente legislado -centros sociosanitarios y transporte-, se podrán dar una serie de orientaciones, pero no serán obligaciones en ningún caso.

Retirada de la mascarilla en los centros educativos

Cataluña se adelanta un día en retirar las mascarillas mediante una resolución aprobada anoche en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (Dogc) y que hoy entra en vigor con el fin de que los alumnos de primaria y secundaria se incorporaran a las clases tras las vacaciones de Semana Santa sin tener que esperar otro día más a la norma estatal, algo que no tiene “ningún sentido”, señaló el conseller de Salud, Josep Maria Argimon.

Según recoge la resolución, el beneficio en el bienestar de los alumnos que supone la retirada de la mascarilla “supera el riesgo de transmisión”, porque el incremento de la transmisión asociado al levantamiento de la medida es reducido.

También valora específicamente el impacto de la mascarilla “en cuanto a condiciones de aprendizaje, interacción social y desarrollo personal”.

La mascarilla ya no era obligatoria en los recreos y demás actividades escolares o extraescolares al aire libre desde el pasado 10 de febrero, pese a que muchos colegios, a fecha de hoy, lo han seguido recomendando.

Es más, la Ponencia de expertos redactó un documento el pasado 31 de marzo que especificaba que su criterio no era solo levantar la obligación en los colegios, sino que no se recomendaba su uso en entornos escolares, centros de enseñanza de todo tipo y de cualquier naturaleza entre los niños hasta 18 años y de los profesores no vulnerables.

Estas recomendaciones tendrán que traducirse ahora en la normativa: la ministra confirmó ayer que desde el 20 de abril los alumnos ya no tendrán que utilizarla “en todo el ámbito escolar”, aunque sí se recomienda a los profesores con factores de vulnerabilidad que sigan usándola, al igual que “otras personas con estas mismas condiciones en las que no puedan mantener 1,5 metros de distancia interpersonal”.

Medidas aplicadas cuando la mascarilla era obligatoria

Entre ellas, destacaba el uso de mascarilla obligatoria desde los 6 años, la toma de temperatura diaria, bien sea en el colegio o en casa, y la ventilación constante de las aulas si es posible, o al menos diez minutos entre clase y clase.

De forma general, se mantendría una distancia interpersonal de al menos 1,5 metros.

En educación infantil y en primer ciclo de educación primaria, el alumnado se organizaría en grupos de convivencia estable para que los niños y niñas pudieran socializar y jugar entre sí.

Se realizaría una higiene de manos de forma frecuente y meticulosa, al menos cinco veces al día.

Además, el alumnado recibiría educación para la salud.

Se intensificaría la limpieza de los centros, en especial en los baños y de lugares de mayor uso.

Los comedores permitirían la distancia interpersonal de al menos 1,5 metros, salvo en el caso de pertenecientes a un mismo grupo de convivencia estable.

Se asignarían puestos fijos durante todo el año para el alumnado.

Además, se tomaría la temperatura corporal a todo el alumnado y al personal de forma previa al inicio de la jornada.

MedidaAplicación prevista
Uso de mascarillaObligatorio desde los 6 años
Distancia interpersonalAl menos 1,5 metros
Higiene de manosAl menos cinco veces al día
VentilaciónConstante si es posible, o al menos diez minutos entre clase y clase
Temperatura corporalAntes del inicio de la jornada
Grupos de convivencia estableEducación infantil y primer ciclo de educación primaria

Uso de la mascarilla en el transporte escolar

En el transporte escolar sería obligatorio el uso de la mascarilla a partir de 6 años y recomendable en niñas y niños de 3 a 5 años.

Esta obligación se diferenciaba de la situación dentro del colegio: aunque la mascarilla podía dejar de ser exigible en los centros educativos, el transporte escolar se incluía entre los espacios en los que se mantenía una obligación específica según la normativa aplicable.

¿Qué ocurre con la mascarilla en otros espacios?

El Consejo de Ministros ha aprobado hoy la nueva norma que elimina la obligación de llevar mascarilla en interiores salvo en centros sanitarios y sociosanitarios y en el transporte público.

Desde mañana pasa a ser recomendación en vez de obligación en todos los lugares salvo excepciones que no quedarán concretadas hasta que el Real Decreto se publique mañana en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

Como norma general, desde mañana, solo será obligatoria en centros, servicios y establecimientos sanitarios -incluyendo las farmacias, centros de salud y centros de transfusión- y sociosanitarios como las residencias de ancianos, aunque no para las personas ingresadas en ninguno de estos lugares a menos que estén usando espacios comunes.

También habrá que llevarla en todos los transportes, sin excepción: transporte aéreo, ferrocarril, cable, autobuses y cualquier tipo de medio público.

En los barcos, se deberá llevar cuando “no se pueda mantener la distancia de 1,5 metros”.

En el resto de lugares, abiertos o cerrados -comercios, cines, teatros, salas de conciertos, museos, bares, restaurantes, locales de ocio nocturno, reuniones y celebraciones privadas-, la mascarilla será “un elemento de uso responsable”, pero en ningún caso obligatorio.

Tampoco lo será en aglomeraciones, solo recomendable, así como cuando se trate de personas vulnerables; en general, mayores de 60 años.

Por qué se retiró la obligación en los colegios

Los expertos subrayaban que, “a lo largo de la pandemia, se ha evidenciado que en la población menor de 12 años la transmisión es baja en comparación con la transmisión entre adultos”, indica el documento.

Sin embargo, “el uso de las mascarillas ha tenido un impacto negativo importante en el bienestar de esta población, influyendo en el aprendizaje y las relaciones sociales”.

La decisión de retirar la obligación valoraba, por tanto, tanto el riesgo de transmisión como las condiciones de aprendizaje, la interacción social y el desarrollo personal del alumnado.

El impacto emocional en adolescentes

El recientemente bautizado “síndrome de la cara vacía” en los adolescentes es “un sentimiento de inseguridad a quitarse la mascarilla”, temor a enseñar la cara y “no ser aceptados” por sus iguales, explicaba a Efe la directora de la Fundación Nuevas Claves Educativas y Máster en Orientación Familiar de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), María Campo Martínez.

Durante la pandemia, la mascarilla en la adolescencia ha supuesto “una barrera más para poder cubrir o tapar posibles cambios físicos que sufren”, como el acné, el vello en la cara o el aparato de ortodoncia, unos cambios que “les cuesta tanto asumir y que la mascarilla, de alguna forma, ha servido para cubrir”.

“La mayor dificultad de esta situación -asegura- se ciñe al hecho de que los adolescentes no quieran quitarse la mascarilla por un tema emocional”.

Ante ello, la pauta de profesionales a padres y profesores en las aulas, explica, es no forzar al adolescente a quitarse la mascarilla, sino tratar de “darle seguridad y confianza”.

“Nos da información de que no está desarrollando una personalidad estable y segura”, afirma.

Recomienda a padres y profesores que “expliquen muy bien a los adolescentes que la mascarilla se puede retirar porque los profesionales sanitarios así lo consideran”.

Si detrás de todo ello se aprecia que hay un miedo o una inseguridad en el adolescente, concluye, “hay que ayudar al adolescente a acostumbrarse a retirarse la mascarilla” poco a poco.

¿Podría volver a ser obligatoria?

El Gobierno no descarta volver a imponer su uso “en el futuro” y algún consejero se ha referido a “la oportunidad de retomarla en invierno”.

La posibilidad de recuperar la obligación dependería de la evolución epidemiológica y de las decisiones adoptadas por las autoridades sanitarias.

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