Estafa de la depuradora de agua: cómo funciona el falso test de pureza y cómo protegerse

La estafa de la depuradora de agua utiliza una falsa prueba de pureza para asustar a las víctimas y convencerlas de que necesitan con urgencia un costoso filtro de agua. Los estafadores realizan una reacción química llamada electrólisis que convierte en turbia el agua y presentan ese cambio como una supuesta prueba de contaminación.

El engaño se dirige especialmente a personas mayores, sobre todo a quienes viven solas, y suele terminar con la venta o instalación inmediata de filtros y sistemas de ósmosis inversa por importes que pueden alcanzar varios miles de euros. La turbidez generada por la prueba no demuestra que el agua del grifo sea peligrosa: se debe a la oxidación de los propios electrodos metálicos utilizados durante la demostración.

En qué consiste la estafa de la depuradora de agua

El modus operandi comienza con una llamada telefónica o el reparto de panfletos publicitarios que invitan a realizar un análisis gratuito del agua del hogar. Si se concreta la cita, los supuestos técnicos acuden al domicilio y se presentan como expertos en calidad del agua, técnicos en salud ambiental o representantes de alguna empresa especializada.

En la mayoría de los casos, se presentan como expertos en salud ambiental o colaboradores de instituciones oficiales, sin aportar acreditación alguna. La Policía Nacional alerta de que este tipo de estafas se dirige sobre todo a personas mayores. Los estafadores se presentan en su domicilio y simulan ser técnicos o expertos en salud hídrica.

Una vez dentro, ofrecen realizar gratuitamente un “análisis del agua del grifo”, asegurando que se trata de una medida preventiva para cuidar la salud. El procedimiento es siempre similar: introducen dos electrodos metálicos conectados a una corriente eléctrica en un vaso con agua.

La prueba que realizan parece convincente: introducen dos electrodos metálicos conectados a una corriente eléctrica en un vaso con agua. En cuestión de segundos, el agua se vuelve turbia y adquiere un aspecto marronáceo.

El falso test de electrólisis

El método utilizado por los estafadores se basa en una reacción provocada al someter el agua a un proceso de electrólisis. Consiste en introducir dos barras metálicas conectadas a una corriente eléctrica dentro de un vaso con agua.

Aunque la electrólisis tiene aplicaciones industriales y energéticas, no es un sistema válido para evaluar la pureza del agua. En este caso, se emplea únicamente para generar turbidez de forma artificial y alarmar a la víctima.

Lo que en realidad está ocurriendo es un proceso químico llamado electrólisis, cuya turbidez no indica impurezas en el agua, sino que se debe a la oxidación de los propios electrodos. Así lo explica la Policía Nacional en su TikTok, los residuos visibles que aparecen en el líquido son, en realidad, partículas de óxido de hierro desprendidas por el material metálico, no sustancias dañinas presentes en el agua potable.

Tal como advierte la Asociación de Aguas Minerales de España (ANEABE), la reacción no revela impurezas en el agua, sino que produce óxidos de hierro al desprenderse partículas de las propias barras metálicas. El aspecto turbio que resulta puede impresionar a quien desconoce el proceso, pero no indica ningún problema real de calidad, y solo sirve para justificar la venta de filtros innecesarios.

El aparato, utilizado para engañar y asustar a sus víctimas, era en realidad un mecanismo que provocaba la reacción de un cilindro ferroso dentro de un aparato con conexión a la corriente eléctrica que, al entrar en contacto con el agua, reacciona a sus sales minerales, comenzando a oxidarse.

Por qué el agua cambia de color

Estas personas suelen hacer un simple ‘truco químico’ -nos cuentan desde Aqualia- que consiste en aplicar un proceso electroquímico que hace reaccionar las sales minerales presentes en el agua del grifo, y que por otra parte son necesarias para los seres humanos.

El hecho de que el agua se oscurezca no implica que el agua de la red sea de mala calidad o no potable, sino que simplemente pone de manifiesto que esas sales minerales existen, pues de lo contrario estaríamos bebiendo agua destilada que sí es nociva para nuestro organismo.

Para desmontar su truco, deberíamos pedirle a la persona que esté realizando la prueba que añada un poco de sal al agua que consideran ‘pura’. Si lo hiciera, esta agua se pondría igualmente oscura y solo le habremos añadido inocua sal de mesa, nada de contaminantes peligrosos.

En algunos casos, ni siquiera tratan el agua del grifo, traen una muestra de agua tratada de antemano por la empresa. Esta prueba química la repetían los estafadores con agua que ellos mismos traían, que al paso por el dispositivo no se tornaba oscura, sino que permanecía clara y limpia, e indicaban a sus víctimas que esa agua había sido tratada con su filtro purificador.

Electrólisis falsa en vaso de agua

Cómo utilizan el miedo para cerrar la venta

Una vez generado el impacto visual, los falsos técnicos utilizan la reacción para alarmar a la víctima. Le aseguran que esa es la calidad del agua que está consumiendo y, sin dejar tiempo para pensar, le ofrecen una “solución inmediata”: la compra de un filtro de agua que, supuestamente, eliminará todos esos “contaminantes”.

Tras alarmar al cliente sobre la «peligrosidad» del agua potable, ofrecen la instalación inmediata de filtros o sistemas de ósmosis inversa, con precios que oscilan entre los 1.000 y 3.000 euros. Estos dispositivos pueden llegar a costar entre 800 y 3.000 euros, a lo que se suman recambios y mantenimientos que rondan los 100 euros anuales.

La venta se cierra en el momento, apelando a la urgencia, y con frecuencia sin contrato ni posibilidad de devolución. Muchos consumidores aceptan el trato bajo presión y sin conocer su derecho a desistimiento.

Los precios pueden elevarse todavía más cuando el vendedor adapta la oferta a la capacidad económica que interpreta que tiene el cliente, su mobiliario o el interés mostrado durante la visita. En algunos casos, los filtros se ofrecen por importes de entre 2.000 y 6.000 euros, acompañados de planes de financiación en varios meses o años.

Las personas engañadas en esta operación tienen en común que son de avanzada edad -no siempre es así- y que se les convenció para que firmaran los documentos de compra del supuesto purificador, con un precio muy elevado, lo culminaban con retórica, facilidades de pago y las promesas de evitación de problemas de salud.

Qué productos pueden ofrecer

Los vendedores presentan los filtros como una solución capaz de transformar el agua en agua alcalina, agua hidrogenada, o en agua ionizada o Kangen. En ocasiones también atribuyen al agua supuestos beneficios adicionales, como una mejor hidratación, sensación de energía, efectos desinflamatorios o incluso adelgazantes.

No hay estudios médicos concluyentes que permitan recomendar el consumo de uno de estos tipos concretos de agua. En todo caso, el consumo continuado de un determinado tipo de agua no controlada debe realizarse bajo supervisión de un médico especializado.

Los grupos que emplean este método pueden intentar mantener la relación comercial con visitas periódicas para cambiar los filtros o presentar nuevos productos. Entre ellos aparecen generadores de ozono, filtradores de aire, generadores de agua procesada para las tareas relacionadas con la limpieza, colchones con piedras de jade o sillones masajeadores.

La venta del filtro puede ser solo el punto de partida de una relación que pretende perpetuarse mediante nuevas ofertas de productos que el consumidor no había solicitado, pero que los vendedores intentan presentar como imprescindibles.

Qué dicen las autoridades sobre el agua del grifo

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) señala que, salvo en determinadas zonas con problemas específicos de nitratos o exceso de minerales, el agua del grifo en España es perfectamente segura para el consumo, y en la mayoría de los casos no necesita ser tratada con filtros.

La OCU advierte que instalar un filtro en casa suele ser innecesario, ya que en la mayor parte de España el agua del grifo tiene una calidad bastante aceptable. Solo en algunas zonas del litoral mediterráneo, donde puede haber un exceso de minerales o nitratos, podrían tener cierta utilidad.

La OCU ya denunció que el argumento de que el agua del grifo en España es perjudicial para la salud carece de fundamento. El agua distribuida por los sistemas públicos es potable y cumple con los estándares establecidos por el Real Decreto 3/2023, de 10 de enero, que regula los criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo humano.

Además, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha ratificado que no existe evidencia de que la instalación de estos dispositivos resulte beneficiosa para la mayoría de los hogares.

Desde la gestora de aguas subrayan, además, en referencia a la calidad del agua de nuestros grifos, que “en España el agua del grifo está extremadamente protegida desde el punto de vista legal y sanitario. La calidad del agua que circula por la red de distribución urbana está sometida por imperativo legal a un triple control independiente: por parte del gestor del sistema de abastecimiento público, por las autoridades sanitarias y por las autoridades municipales.

Es uno de los productos alimentarios más controlado; los operadores destinan importantes recursos técnicos para dar respuesta a las exigencias y requerimientos recogidos en la legislación vigente.

“El Real Decreto 3/2023 establece los criterios técnicos-sanitarios de la calidad del agua de consumo y, tanto los gestores del Agua como la Autoridad Sanitaria, se encargan de controlar que se cumplan los Valores Paramétricos que en él se establecen.

Uno de los parámetros indicadores de la calidad de un agua es el pH, cuyo valor debe estar o por encima de 6,5 o por debajo de 9,5 unidades de pH. Las aguas alcalinas tienen un pH mayor mientras que las aguas hidrogenadas tienen un pH menor. Lo ideal es que el pH del Agua de Consumo se encuentre en condiciones de neutralidad (7-8 unidades de pH).

Cuándo puede tener utilidad un filtro

Este tipo de prácticas no tiene nada que ver con las empresas que lícitamente venden productos y filtros de agua, las cuales realizan una actividad que satisface determinadas necesidades en situaciones, lugares o momentos en los que las autoridades sanitarias detectan anomalías, o cuando un médico prescribe a un ciudadano el consumo de un agua tratada por un problema de salud.

La OCU considera que estos sistemas podrían tener cierta utilidad en algunas zonas con problemas específicos de nitratos o exceso de minerales. Esta posibilidad no convierte la demostración realizada por vendedores a domicilio en un análisis válido ni justifica aceptar una compra bajo presión.

Además, estos sistemas tienen un alto coste tanto de adquisición como de mantenimiento. Según la OCU, un equipo de ósmosis inversa puede costar desde unos 875 euros hasta más de 3.000, dependiendo de sus complementos. A ello hay que sumar los recambios anuales, que oscilan entre 70 y 130 euros.

Los filtros de ósmosis inversa, en particular, no solo son innecesarios en muchas zonas del país, sino que pueden eliminar minerales esenciales y generar un agua excesivamente desmineralizada. En algunos casos, se ha reportado un aumento de residuos plásticos debido al uso intensivo de botellas durante la transición al sistema de filtrado.

La diferencia entre un análisis oficial y una visita comercial

Como consumidores, lo primero que debemos saber es que el proceso de control y análisis de calidad del agua en cada municipio se lleva a cabo exclusivamente en puntos de muestreo habilitados, sin requerir en ningún caso el acceso al interior de las viviendas particulares.

El proceso de control y análisis de calidad del agua en cada municipio se lleva a cabo exclusivamente en puntos de muestreo habilitados, sin requerir en ningún caso el acceso al interior de las viviendas particulares. Por eso, no debemos abrir la puerta a nadie que diga que viene a analizar nuestra agua.

La Policía Nacional y las empresas gestoras del agua recomiendan desconfiar de quienes se presentan sin haber sido avisados y ofrecen una prueba gratuita dentro de la vivienda. Una comprobación fiable debe realizarse mediante los canales oficiales o en un laboratorio acreditado.

Señales que permiten identificar el engaño

  • La visita comienza con una llamada, un panfleto o una visita no solicitada que ofrece un análisis gratuito del agua.
  • Los supuestos técnicos aseguran representar a la compañía suministradora, a una institución oficial o a una empresa especializada sin aportar acreditación.
  • La demostración utiliza barras o electrodos metálicos conectados a la corriente eléctrica.
  • El agua del grifo se vuelve turbia, marrón u oscura durante la prueba.
  • El vendedor presenta la turbidez como una prueba de contaminantes peligrosos.
  • Se afirma que el agua potable puede causar problemas de salud o que el filtro proporcionará beneficios extraordinarios.
  • Se ofrece la instalación inmediata de un filtro, un equipo de ósmosis o un sistema de agua alcalina, hidrogenada o ionizada.
  • El precio es muy superior al de equipos similares disponibles en el mercado.
  • Se utiliza la financiación para facilitar una decisión que debe tomarse en el acto.
  • Se presiona al consumidor para firmar documentos sin tiempo suficiente para leerlos o consultar a familiares.

La Operación ‘Filter’ en Burgos

El pasado 4 de junio, la policía detuvo a tres personas en Burgos por haber cometido presuntamente nueve estafas a ancianos mediante este método. La investigación tuvo su origen en la acumulación de nueve denuncias que a lo largo de 2023 se fueron tramitando en Burgos.

En esas denuncias, los afectados manifestaban haber sido engañados por comerciales que les convencieron de que el agua corriente de sus casas, es decir, la del grifo, era notablemente perjudicial para su salud. El elemento clave consistía en la realización en su presencia de un test de pureza del agua corriente que, en realidad, era una prueba viciada.

La Policía Nacional de Burgos explicó que los vendedores convertían en turbia el agua de los hogares al hacerla circular por un dispositivo eléctrico que presentaban ante las víctimas como un “detector de impurezas”. A los tres investigados, que tenían un amplio historial delictivo, se les imputó un delito continuado de estafa.

“Lo que también se ha descubierto gracias a la Operación ‘Filter’ es que individuos que comenzaron trabajando en empresas de este tipo aprovecharon posteriormente para actuar por su cuenta, consiguiendo incluso listas de clientes a los que visitar e intentar estafar”, añaden desde la Policía Nacional.

La Operación ‘Filter’ no es la única de sus características, sino que, muy al contrario, son numerosas las denuncias similares realizadas en los últimos años, y que están muy repartidas a lo largo y ancho de nuestra geografía.

La estafa del agua embotellada es peor de lo que imaginas

Cómo evitar caer en la estafa

La Policía pide especialmente a familiares y vecinos que estén atentos y adviertan a los mayores de este tipo de engaños. Si alguien llama a la puerta ofreciendo análisis gratuitos del agua, lo más recomendable es no dejarles entrar y, si se insiste, contactar con las autoridades.

  • No permitir el acceso al domicilio a desconocidos que ofrezcan servicios sin haberlos solicitado previamente.
  • Desconfiar de demostraciones que incluyan “efectos visuales” impactantes.
  • No tomar una decisión de compra durante la visita ni firmar documentos bajo presión.
  • Consultar con la empresa suministradora del agua o con el Ayuntamiento si se sospecha de su calidad.
  • Si se desea un análisis fiable, acudir a un laboratorio acreditado, cuyo coste ronda los 100-150 euros.
  • Hablar con familiares o personas de confianza antes de contratar un filtro o un sistema de tratamiento.
  • Ante cualquier duda o insistencia, llamar inmediatamente al 091.

La ciudadanía debe estar alerta y desconfiar de vendedores a domicilio que les realicen una prueba en la que su agua del grifo, al pasar por una mecanismo que ellos mismos portan, aparece turbia y aparentemente contaminada.

La educación y la prevención siguen siendo las mejores armas frente a este tipo de delitos. Y en este caso, avisar a los mayores puede ser la diferencia entre una conversación incómoda o una estafa de miles de euros.

Qué hacer si ya se ha firmado o pagado

Si el contrato se firmó en el domicilio, el consumidor dispone de 14 días naturales para ejercer el derecho de desistimiento, tal como contempla la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. En caso de que se haya ocultado esta información, el plazo puede ampliarse.

Las autoridades recomiendan a los afectados que acudan a asociaciones de consumidores para recibir asesoramiento jurídico ante la sospecha de haber caído en la estafa. También conviene conservar el contrato, las facturas, los justificantes de pago, los mensajes, los folletos y cualquier documento entregado durante la visita.

En todo caso, lo mejor que puedes hacer es denunciar ante los servicios de Consumo autonómicos y, en su caso, ante la Policía si se detecta un posible delito de estafa.

Estos grupos han estafado en los últimos años en nuestro país a miles de personas que llegan a acumular hasta 10 o más préstamos que puntualmente pagan todos los meses, con unas letras aproximadas de entre 50 y 70 euros por cada uno de ellos por productos totalmente prescindibles. “Pensamos que existe un número indeterminado de clientes que no son conscientes del engaño y, por lo tanto, no denuncian los hechos”, explican desde la Policía Nacional.

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