El agua ionizada no ha demostrado ser un tratamiento eficaz para abandonar el consumo de tabaco ni para tratar la dependencia a la nicotina. Beber agua puede ayudar a controlar momentáneamente las ganas de fumar, mantener la hidratación y sustituir el gesto de llevar algo a la boca, pero no elimina por sí sola la adicción ni reemplaza el apoyo conductual o los medicamentos.
La evidencia disponible sobre el abandono del uso de pipas de agua muestra que el apoyo conductual presencial puede ayudar a más personas a dejar de fumar en pipa de agua que ningún apoyo, aunque la certeza de esta evidencia es baja. No está claro el efecto del bupropión, la vareniclina ni las intervenciones de salud digital debido a la escasez de evidencia específica.
Qué significa realmente «dejar de fumar con agua ionizada»
El agua puede formar parte de un plan para dejar de fumar, pero no existen pruebas suficientes para afirmar que la ionización del agua aporte un beneficio específico frente al agua corriente. Algunas personas descubren que beber un vaso de agua ayuda a controlar las ansias y que mantenerse hidratadas reduce ciertas molestias durante la abstinencia.
Algunas fuentes atribuyen al agua una función de «desintoxicación» o de eliminación acelerada de la nicotina, pero estas afirmaciones no deben interpretarse como una cura de la dependencia. Dejar de fumar es un proceso. Tu cuerpo debe despedirse de sus dosis habituales de nicotina y, esto ocasiona trastornos de ansiedad; típicos del síndrome de abstinencia ante la ausencia de sustancias altamente adictivas como la nicotina.
El agua puede ser un recurso práctico dentro de un conjunto de estrategias, especialmente cuando aparece un deseo breve e intenso de fumar. Sin embargo, la dependencia física y los hábitos asociados al consumo requieren un plan más amplio, que puede incluir asesoramiento, apoyo social y medicamentos indicados por un profesional.
Por qué el agua puede ayudar durante el abandono
Algunas personas también descubren que beber un vaso de agua ayuda a controlar las ansias. Tomar lentamente un vaso de agua grande. No solo le ayudará a que se le pase el deseo de fumar, sino que mantenerse hidratado ayuda a minimizar los síntomas de la abstinencia de nicotina.
Cuando las personas dejan de fumar tienden a subir de peso porque la ansiedad los induce a comer en exceso, pero el agua crea una sensación de saciedad que ayuda a contrarrestar los síntomas que pueden acompañar el cese del hábito. Además, te ayuda a mantenerte ocupado, lo cual psicológicamente es positivo.
Las ansias de nicotina pueden ser fuertes, pero suelen aliviarse en cuestión de minutos. Pruebe poner una alarma durante 10 minutos y, luego, elija una actividad que lo distraiga o que disfrute.
La sensación intensa relacionada con la ausencia de nicotina dura sólo 1 o 2 minutos. Estas situaciones serán cada vez menos intensas y menos frecuentes a medida que avancen los días.
Agua corriente, agua ionizada y límites de la evidencia
No hay pruebas suficientes para recomendar el agua ionizada como intervención específica para dejar de fumar. La evidencia resumida sobre el abandono del consumo de tabaco se refiere al apoyo conductual, los medicamentos y las intervenciones digitales, no a una propiedad terapéutica demostrada del agua ionizada.
El agua no puede sustituir la nicotina, bloquear sus efectos en el cerebro ni modificar por sí sola los desencadenantes sociales y psicológicos del consumo. Las personas que fuman también pueden acostumbrarse al hábito de fumar, no solo a la nicotina.
La adicción química y los hábitos que la gente adopta en torno a fumar, cuando se combinan, hacen que sea difícil dejarlo. Para dejar de fumar con éxito, necesitará hacer frente tanto a la adicción y los hábitos como a las rutinas que los acompañan.
Qué es una pipa de agua
Las pipas de agua son dispositivos utilizados para fumar tabaco. Tal y como se utiliza hoy en día, la pipa de agua (también conocida como hookah, shisha o narghile) consta de una cabeza (donde se coloca el tabaco), un cuerpo, una base de agua y un tubo flexible que termina en una boquilla.
Los trozos de carbón encendido suelen colocarse encima de una lámina de aluminio perforada que cubre la cabeza llena de tabaco, lo que permite que el aire calentado por el carbón pase a través del tabaco, mientras que los orificios de la parte inferior de la cabeza permiten que el humo baje por el tallo de la pipa de agua.
La parte inferior del tallo está bajo el agua, lo que hace que el humo burbujee a través de él, en su camino a través del tubo flexible y la boquilla hacia el fumador. La punta de la boca suele cubrirse con una boquilla desechable para usuarios individuales.
Esta clase de dispositivos, de origen indo-persa, reciben multitud de nombres: Narghile (nargile, argile), cachimba, hookah, shisha, boory, goza y Hubble-bubble. Constituyen un método tradicional para fumar tabaco y están ligados a las culturas orientales y del este del Mediterráneo.
El agua de la pipa no purifica el humo
Un error frecuente es pensar que el agua de la cachimba filtra las sustancias peligrosas del humo. A todo esto, el experto recuerda que una pipa de agua convencional desprende humo y no vapor de agua: “Desprende humo que atraviesa el agua al hacer una presión negativa, mientras aspiramos o inhalamos”.
Además, avisa el doctor Signes-Costa, “no existe ninguna evidencia que demuestre que, al pasar el humo por el agua, ésta lo 'purifique'. Las pipas de agua tienen alquitrán y otros carcinógenos como el humo del tabaco.
De acuerdo con SEPAR, las pipas de agua son un riesgo para la salud de fumadores activos y pasivos y, en ningún caso, pueden considerarse una alternativa segura al tabaco, dado que una sesión típica con estos ‘aparatos’ equivale a inhalar 200 veces el humo de un cigarrillo.
Además, el humo de las pipas de agua presenta niveles altos de monóxido de carbono (CO), metales pesados y sustancias cancerígenas; por lo tanto, son un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer o de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Asimismo, se ha visto que otras fuentes de calor, como la madera o el carbón, contienen sus propios tóxicos; compartir su boquilla entraña riesgo de infecciones, y además no están provistas de ningún sistema que las haga más seguras.

Por qué fumar en pipa de agua puede generar dependencia
Las personas que fuman ingieren del tabaco la sustancia química llamada nicotina. Cada vez que consume tabaco, la nicotina desencadena una reacción en el sistema de recompensa del cerebro.
Las personas se vuelven adictas a ese desencadenante. Sin embargo, las personas que fuman también pueden acostumbrarse al hábito de fumar, no solo a la nicotina.
Mientras que el consumo de cigarrillos ha disminuido en todo el mundo, el de pipas de agua está aumentando, especialmente entre los jóvenes. El impacto de este aumento se ve amplificado por la creciente evidencia de su naturaleza adictiva y perjudicial.
El consumo de pipa de agua está influido por múltiples factores, como los sabores atractivos, el marketing, el uso en contextos sociales y la percepción errónea de que la pipa de agua es menos perjudicial o adictiva que los cigarrillos.
Las personas que utilizan pipas de agua están interesadas en dejar de fumar, pero a menudo no consiguen hacerlo por sí solas. Por lo tanto, el desarrollo y estudio de intervenciones para ayudar a las personas a dejar de fumar con pipas de agua se identificó como una prioridad para los esfuerzos mundiales de control del tabaquismo.
Qué tratamientos se han estudiado para dejar la pipa de agua
Las formas de apoyo para ayudar a las personas a dejar de fumar en pipa de agua son similares a las que se dirigen a otras formas de consumo de tabaco. Entre ellos se incluyen el apoyo conductual, los medicamentos para dejar de fumar y combinaciones de ambos.
Se incluyeron ensayos de cualquier intervención para ayudar a los fumadores de pipa de agua a dejar de fumar. Podían ser de cualquier edad o sexo.
Se midió si los participantes habían dejado de utilizar una pipa de agua a los tres meses de la intervención o más tarde. Se incluyeron intervenciones dirigidas a individuos o grupos de personas.
Resultados de la revisión Cochrane
Se encontraron nueve estudios que analizaron intervenciones para ayudar a los fumadores de pipa de agua a dejar de fumar. Entre ellos, cinco estudios examinaron el apoyo conductual; dos estudios examinaron un medicamento para dejar de fumar, llamado vareniclina; un estudio examinó un medicamento para dejar de fumar llamado bupropión; y dos estudios examinaron el apoyo con salud digital proporcionado a través de Internet o teléfono móvil.
Esta revisión incluyó nueve estudios con 2841 participantes. Todos los estudios se realizaron en adultos y se llevaron a cabo en Irán, Vietnam, Siria, Líbano, Egipto, Pakistán y EE. UU.
Los estudios se realizaron en varios contextos, incluidos colegios/universidades, centros de salud comunitarios, hospitales de tuberculosis y centros de tratamiento del cáncer, mientras que dos estudios analizaron intervenciones de salud digital (intervención formativa en línea por Internet, intervención de mensajes de texto) (e-health).
| Intervención | Resultados de la evidencia |
|---|---|
| Apoyo conductual presencial | RR 3,19; IC del 95%: 2,17 a 4,69; I 2 = 41%; cinco estudios, n = 1030; evidencia de certeza baja |
| Vareniclina con apoyo conductual | RR 1,24; IC del 95%: 0,69 a 2,24; I 2 = 0%; dos estudios, n = 662; evidencia de certeza baja |
| Bupropión con apoyo conductual | RR 0,77; IC del 95%: 0,42 a 1,41; un estudio, n = 121; evidencia de certeza muy baja |
| Bupropión frente a autoayuda | RR 1,94; IC del 95%: 0,94 a 4,00; un estudio, n = 86; evidencia de certeza muy baja |
| Intervención de teléfono móvil | RR 1,48; IC del 95%: 1,07 a 2,05; dos estudios, n = 319; evidencia de certeza muy baja |
| Intervención formativa intensiva en línea | RR 1,86; IC del 95%: 1,08 a 3,21; un estudio, n = 70; evidencia de certeza muy baja |
Apoyo conductual
Se agruparon los datos de cinco estudios (1030 participantes) que analizaron intervenciones conductuales intensivas presenciales en comparación con una intervención conductual breve (p. ej., una sesión de asesoramiento conductual), la atención habitual (p. ej., materiales de autoayuda) o ninguna intervención.
En general, se encontró evidencia de certeza baja de un efecto beneficioso del apoyo conductual para la abstinencia de la pipa de agua (RR 3,19; IC del 95%: 2,17 a 4,69; I 2 = 41%; cinco estudios, n = 1030).
La calidad de la evidencia se redujo debido a la imprecisión y al riesgo de sesgo. Las intervenciones conductuales incluidas difirieron entre sí y no siempre estuvieron bien descritas.
Vareniclina
Se agruparon los datos de dos estudios (n = 662 participantes) que probaron vareniclina combinada con intervención conductual en comparación con placebo combinado con intervención conductual.
Aunque la estimación puntual favoreció a la vareniclina, los IC del 95% fueron poco precisos e incluyeron la posibilidad de ninguna diferencia y tasas de abandono inferiores en los grupos de vareniclina, así como un efecto beneficioso tan grande como el encontrado en el abandono del hábito de fumar cigarrillos (RR 1,24; IC del 95%: 0,69 a 2,24; I 2 = 0%; dos estudios, n = 662; evidencia de certeza baja).
La calidad de la evidencia disminuyó debido a su imprecisión. No se encontró evidencia clara de una diferencia en el número de participantes que experimentaron eventos adversos (RR 0,98; IC del 95%: 0,67 a 1,44; I 2 = 31%; dos estudios, n = 662).
Los estudios no informaron eventos adversos graves.
Bupropión
Un estudio analizó la eficacia de siete semanas de tratamiento con bupropión combinado con una intervención conductual.
No hubo evidencia clara de un efecto beneficioso para el abandono del uso de la pipa de agua en comparación con el apoyo conductual solo (RR 0,77; IC del 95%: 0,42 a 1,41; un estudio, n = 121; evidencia de certeza muy baja) o con la autoayuda (RR 1,94; IC del 95%: 0,94 a 4,00; un estudio, n = 86; evidencia de certeza muy baja).
Intervenciones digitales
Dos estudios examinaron intervenciones de salud digital. Un estudio informó tasas más altas de abandono de la pipa de agua entre los participantes asignados al azar a una intervención de teléfono móvil personalizada o no personalizada en comparación con los asignados al azar a ninguna intervención (RR 1,48; IC del 95%: 1,07 a 2,05; dos estudios, n = 319; evidencia de certeza muy baja).
Otro estudio informó mayores tasas de abstinencia de la pipa de agua tras una intervención formativa intensiva en línea en comparación con una intervención formativa breve en línea (RR 1,86; IC del 95%: 1,08 a 3,21; un estudio, n = 70; evidencia de certeza muy baja).
Limitaciones de la evidencia
Los resultados se basan en los datos de unos pocos estudios. Seis de los nueve estudios presentaron problemas de diseño que podrían afectar la fiabilidad de los resultados.
Además, las intervenciones conductuales incluidas difirieron entre sí y no siempre estuvieron bien descritas. Esto significa que los resultados podrían variar cuando se disponga de más estudios.
En general, se consideró que tres estudios tenían bajo riesgo de sesgo y seis, alto. Los estudios futuros deberían utilizar la validación bioquímica de la abstinencia para evitar el riesgo de sesgo de detección.
Por último, se ha prestado poca atención a los grupos de alto riesgo de fumar en pipa de agua, como los jóvenes, los adultos jóvenes, las mujeres embarazadas y los consumidores de dos o múltiples tipos de productos de tabaco. Estos grupos se beneficiarían de estudios específicos.
Cómo usar el agua dentro de un plan para dejar de fumar
El agua puede utilizarse como una herramienta sencilla para afrontar episodios concretos de deseo, pero conviene integrarla en un plan individualizado. No hay dos personas que sean iguales y cada una debe armar un plan a medida para dejar de fumar, vapear o consumir tabaco o nicotina.
Durante el proceso de dejar te recomendamos que pienses cada día sin consumo como una victoria. Los primeros 10 días pueden ser más difíciles, pero con el pasar de las semanas vas a notar que cada vez te va a costar menos.
1. Fije una fecha para dejar de fumar
Se debe fijar una fecha para dejar de fumar. Elija una fecha dentro de las próximas dos semanas, de modo que tenga tiempo suficiente a fin de prepararse sin perder la motivación para dejar de fumar.
No es conveniente elegir en forma apresurada el día para dejar, pero tampoco debe postergarse demasiado en el tiempo. Lo mejor es elegir un día dentro del próximo mes.
Elegir una fecha es de por sí una declaración de compromiso. Es mejor no elegir como “día D” fechas que puedan coincidir con momentos de estrés o de mucha demanda (mudanza, exámenes, etc.).
2. Registre cuándo aparecen las ganas
Una de las mejores cosas que puede hacer para ayudarse a dejarlo es identificar lo que le provoca el deseo de fumar, incluso situaciones, actividades, sentimientos y personas específicas.
Durante una semana, aproximadamente, antes de dejar de fumar, lleve un registro de cuánto fuma. Anote los momentos del día en los que le apetece un cigarrillo: ¿A qué hora fue? ¿Qué tan intenso era el deseo (en una escala del 1 al 10)? ¿Qué estaba haciendo? ¿Con quién estaba? ¿Cómo se sentía? ¿Cómo se sintió después de fumar?
Antes de encender un cigarrillo, dar una calada al vaper o ponerte una bolsa de nicotina en la boca, anotá la hora, la actividad que estabas realizando, el sentimiento asociado a esa actividad y el grado de necesidad que sentís de hacerlo.
Este registro te va a ayudar a pensar cómo podés afrontar las situaciones que te incitan a fumar o consumir productos de tabaco o nicotina, a evitarlas, modificarlas y pensar estrategias para esquivar el deseo que aparece en esos momentos.
3. Prepare agua y sustitutos para las ansias
Algunas personas también descubren que beber un vaso de agua ayuda a controlar las ansias. Tenga a mano una botella de agua y bébala lentamente cuando aparezca el deseo.
Dele a su boca algo que hacer para resistir las ansias. Mastique goma de mascar sin azúcar o coma zanahorias crudas, frutos secos o semillas de girasol.
En lugar de fumar solo uno o consumir tabaco, elija un medicamento de acción rápida para la adicción a la nicotina. Las opciones pueden ser una pastilla para la garganta o goma de mascar de nicotina.
4. Retrase el impulso durante unos minutos
Si tiene la tentación de encender un cigarrillo, recuérdese a sí mismo que el deseo pasará pronto e intente esperar a que pase.
Distráigase. Lave los platos, encienda la televisión, dese un baño, llame a un amigo. No importa qué actividad sea, siempre y cuando le distraiga de pensar en fumar.
También podría ir a un lugar donde esté prohibido fumar o consumir tabaco o productos con nicotina. Piense que las ganas de fumar o consumir nicotina alcanzarán su punto máximo y, luego, mejorarán tanto si consume tabaco o nicotina como si no lo hace.
5. Use actividad física y técnicas de relajación
Hacer actividad física puede ayudar a controlar el estado de ánimo y las ansias de fumar mientras se deja el tabaco. Los paseos de diez minutos, tanto en el interior como al aire libre, pueden reducir las ansias de fumar.
Para reducir el estrés, pruebe con técnicas de relajación, como la respiración profunda, la relajación muscular, el yoga, la visualización, los masajes o escuchar música tranquilizadora.
Caminar o hacer alguna actividad física para calmar la ansiedad y generar endorfinas. El ejercicio mejora el estado de ánimo y ayuda a mantener controlado el aumento de peso.
6. Modifique los desencadenantes
Lo que siente o lo que hace al consumir nicotina o tabaco se vincula en su cerebro con el tiempo. Por ejemplo, si se toma un descanso en el trabajo con otras personas que consumen tabaco o nicotina, es posible que tenga ansias en ese momento o cuando esté con esas personas.
Para superar la adicción a la nicotina, debe conocer los desencadenantes y planificar cómo afrontarlos. Puede ser útil anotar los factores desencadenantes a los que se enfrenta la mayoría de los días y cómo controlar cada uno de ellos.
Cuando sus amigos y compañeros de trabajo fuman cerca de usted, puede ser doblemente difícil dejar de fumar o evitar una recaída. Hable sobre su decisión de dejar de fumar a fin de que las personas sepan que no podrán fumar cuando esté en el auto con ellas o tomando un descanso para café juntos.
Al terminar una comida. Para algunos fumadores, terminar una comida conlleva encender un cigarrillo, y la perspectiva de renunciar a eso puede parecer desalentadora. Sin embargo, puede intentar sustituir ese momento después de la comida con alguna otra cosa, como un poco de fruta, un postre saludable, un trozo de chocolate o una barra de goma de mascar.
Medicamentos para dejar de fumar
Los medicamentos para dejar de fumar pueden aliviar los síntomas de abstinencia y reducir el deseo de fumar. Son más eficaces cuando se utilizan como parte de un programa integral para dejar de fumar supervisado por su médico.
Se pueden aumentar las probabilidades de tener éxito si se usan medicamentos para dejar de fumar. Al igual que con todas las afecciones, consulte a su proveedor de atención médica.
Hablar con un consejero en cesación del tabaquismo o un profesional de atención médica, como su médico o farmacéutico, lo ayudará a aprovechar al máximo los medicamentos que está usando. También puede obtener otros consejos sobre cómo manejar las ansias de fumar.
Tratamiento de reemplazo de nicotina
Algunos tratamientos para dejar de fumar contienen pequeñas cantidades de nicotina. Algunos ejemplos son los parches de nicotina para uso prolongado y las gomas de mascar de nicotina, las pastillas para la garganta y los atomizadores nasales de nicotina para uso a corto plazo.
La combinación más común es la del parche con las pastillas para chupar o goma de mascar que contienen nicotina.
Póngase un parche nuevo cada mañana para conseguir un nivel estable de nicotina que le reduzca la necesidad imperiosa de fumar y los síntomas de abstinencia a lo largo del día.
Use un medicamento con nicotina de rápida acción, como las pastillas para chupar o la goma de mascar, para combatir rápidamente la necesidad imperiosa de fumar. Puede controlar la frecuencia con que use los medicamentos de rápida acción, de modo que no reciba más nicotina de la que desee.
El uso de dos tratamientos de remplazo de nicotina a la vez puede ayudar a que se deje de fumar con más éxito que con uno solo.
Vareniclina
La vareniclina funciona para ayudar a dejar de fumar. La vareniclina es una pastilla que no funciona de la misma manera que los otros medicamentos.
No contiene nicotina. Funciona al unirse a las mismas partes del cerebro a las que la nicotina estimula.
Esto significa que la nicotina del cigarrillo tendrá menos sitios a los que se pueda unir porque ya estarán ocupados por la vareniclina. Esto hace que sea más difícil que se consiga el estímulo de la nicotina.
La vareniclina: Reduce las ansias y el placer de fumar. Da las mejores probabilidades de tener éxito que cualquier medicamento en forma individual. Se comienza una semana o más antes de dejar de fumar.
En el caso de las píldoras para dejar de fumar (vareniclina o bupropión), se recomienda empezar a tomarlas una semana o más, antes de abandonar el cigarrillo.
La vareniclina (Chantix) ayuda con las ansias de nicotina y los síntomas de abstinencia. Actúa en el cerebro disminuyendo los efectos físicos de la nicotina.
En 2021, Chantix fue retirado del mercado por el fabricante debido a la preocupación por la presencia de impurezas, pero la versión genérica sigue estando disponible.
La evidencia específica para dejar la pipa de agua no permite establecer con seguridad si la vareniclina aumenta la abstinencia. Aunque la estimación puntual favoreció a la vareniclina, los intervalos de confianza fueron poco precisos.
Bupropión
El bupropión es una píldora que puede ayudar a disminuir las ansias de tabaco. El bupropión también se usa para personas con depresión.
Este medicamento le ayuda a dejar el tabaco, ya sea que usted tenga o no problemas de depresión. No está completamente clara la forma en la que el bupropión ayuda a disminuir las ansias de tabaco y a dejarlo.
Comience con bupropión 1 semana antes de la fecha en la que planea dejar de fumar. Su objetivo es tomarlo durante 7 a 12 semanas.
El bupropión no debe usarse en personas: Menores de 18 años de edad; Que están embarazadas; Que tengan problemas médicos como convulsiones, insuficiencia renal, consumo excesivo de alcohol, trastornos alimentarios, enfermedad bipolar o maníaco-depresiva o un traumatismo craneal serio.
La evidencia específica sobre el bupropión para abandonar la pipa de agua es muy incierta y no permite afirmar que sea eficaz en este contexto.
Síntomas de abstinencia y cómo afrontarlos
El síndrome de abstinencia de la nicotina comienza rápidamente, por lo general, una hora después del último cigarrillo y alcanza su punto alto dos o tres días después.
Los síntomas de abstinencia pueden durar de algunos días a varias semanas y son diferentes de una persona a otra. Los síntomas del síndrome de abstinencia de nicotina incluyen:
- Deseo de fumar.
- Irritabilidad, frustración o enojo.
- Ansiedad o nerviosismo.
- Dificultad para concentrarse.
- Inquietud.
- Aumento del apetito.
- Dolores de cabeza.
- Insomnio.
- Temblores.
- Aumento de la tos.
- Fatiga.
- Estreñimiento o malestar estomacal.
- Depresión.
- Disminución del ritmo cardiaco.
Por muy desagradables que sean estos síntomas de abstinencia, es importante recordar que son temporales. Mejorarán en unas semanas, a medida que las toxinas se eliminen del cuerpo.
Tomar agua para mantenerte hidratado y eliminar toxinas. Caminar o hacer alguna actividad física para calmar la ansiedad y generar endorfinas.
Cuando sientas que el síndrome de abstinencia está haciendo de las suyas, toma una ducha. La piel es el órgano más grande del cuerpo y se hidrata cuando tomas una ducha.
La ducha puede formar parte de una rutina de distracción y relajación, pero no debe considerarse un método demostrado para eliminar la nicotina a través de la piel.
Cómo prevenir recaídas
Tiene más posibilidades de evitar la recaída en el hábito de fumar si cuenta con ayuda y si elabora un plan. La recaída en el hábito de fumar a los seis meses de dejarlo es frecuente.
Sin embargo, puede mejorar sus posibilidades con un plan que incluya medicamentos y asesoramiento para dejar de fumar. Juntos, los medicamentos y el asesoramiento lo ayudarán a controlar sus pensamientos, manejar su respuesta ante situaciones difíciles y tomar medicamentos para controlar las ansias de fumar y la abstinencia a la nicotina.
Las recaídas son parte del proceso y son muy frecuentes, sobre todo dentro de los tres primeros meses. La culpa sólo sirve para sentirse mal y derrochar energía que podría utilizarse en recomenzar a dejar.
Reflexionar acerca de las circunstancias por las que volviste a fumar, vapear, usar un producto de tabaco calentado o consumir nicotina te va a ayudar a estar mejor preparado para comenzar un nuevo intento para dejar.
Cuándo buscar ayuda profesional
Si la dependencia es alta es conveniente que busques ayuda de un profesional de la salud para dejar.
Su médico puede recetarle medicamentos para ayudarle con los síntomas de abstinencia. También puede hablar con un médico u otro profesional de atención médica, con su compañía de seguro médico o con un farmacéutico.
Podría haber clases grupales y consejería individual en su comunidad. Estas pueden ayudar a dejar de fumar.
Dado el alcance y la eficacia potenciales de las intervenciones de salud digital para el abandono de fumar con pipa de agua, se necesitan ensayos con muestras amplias y periodos de seguimiento prolongados.
Informar con más detalle sobre las estrategias conductuales utilizadas en las intervenciones de estudio ayudaría a identificar componentes vitales en las intervenciones con pipas de agua.
Qué se sabe actualmente
La evidencia limitada mostró que el apoyo conductual podría ser útil para dejar de usar pipas de agua. No hubo evidencia suficiente para evaluar el efecto de la vareniclina, el bupropión ni las intervenciones de salud digital (e-health) para el abandono del uso de pipas de agua.
En todos los casos, estudios posteriores podrían modificar estas conclusiones. Se necesitan más ensayos grandes y bien diseñados sobre intervenciones conductuales y farmacológicas para dejar de fumar con pipa de agua.
El agua ionizada puede utilizarse como apoyo práctico para beber, distraerse y afrontar temporalmente las ansias, pero no debe presentarse como un tratamiento probado para la dependencia a la nicotina. La estrategia con mayor respaldo combina un plan individualizado, apoyo conductual y valoración profesional de los medicamentos adecuados.
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