La limpieza de los filtros de la campana extractora es fundamental para mantener una buena extracción de humos, grasas y olores, además de favorecer un funcionamiento eficiente y seguro del electrodoméstico. El filtro recoge la grasa y la suciedad que se desprenden durante la cocción y, cuando se satura, pierde eficacia.
Para limpiar correctamente una campana extractora hay que desconectarla, retirar los filtros siguiendo el manual del aparato, lavarlos a mano o en el lavavajillas según el material y las indicaciones del fabricante, aclararlos y dejarlos secar por completo antes de volver a colocarlos. La frecuencia depende del uso: una limpieza profunda cada dos meses es una referencia general, aunque los filtros pueden necesitar atención cada dos o cuatro semanas cuando se cocina a diario o se fríe con frecuencia.
Por qué es importante limpiar los filtros de la campana
La campana extractora ayuda a mantener la cocina libre de humos, partículas de grasa y olores, por lo que es habitual que acumule suciedad en sus filtros y en las superficies interiores. Su función principal es extraer y atrapar la grasa que desprenden los alimentos cocinados y absorber los olores mientras se prepara la comida.
Un filtro obstruido extrae peor los humos y los olores, hace más ruido del necesario, consume más energía y puede hacer que la campana gotee grasa. La suciedad acumulada también puede reducir la vida útil del aparato, obstruir el motor y, en casos extremos, aumentar el riesgo de incendio.
Cuando los filtros están limpios, el aire circula mejor y el motor no tiene que forzarse. El resultado es una campana más silenciosa y una extracción más eficiente, además de una mejor calidad del aire en la cocina.
Cada cuánto hay que limpiar los filtros
La frecuencia de limpieza depende del uso diario de la campana, de la potencia a la que se utilice y del tipo de alimentos que se cocinen. Si se cocina a diario, especialmente con frituras frecuentes, conviene acortar los intervalos.
| Uso de la cocina | Frecuencia orientativa |
|---|---|
| Uso diario intenso | Cada dos semanas |
| Uso moderado | Una vez al mes |
| Uso esporádico | Cada dos o tres meses |
También se recomienda realizar una limpieza profunda cada dos meses, desmontando los filtros y limpiando el interior y el exterior de la campana. Otros especialistas aconsejan limpiar los filtros metálicos cada tres o cuatro semanas, dependiendo del uso.
La parte exterior puede limpiarse después de cada uso o, como mínimo, una vez por semana. Una pasada regular con una bayeta evita que la grasa se endurezca y reduce el trabajo de las limpiezas profundas.
Algunos modelos incorporan un indicador de saturación que avisa cuándo es necesario limpiar o sustituir los filtros. En las campanas inteligentes, la aplicación correspondiente puede enviar una notificación cuando los filtros están saturados.
Qué hacer antes de empezar
- Desenchufa la campana extractora antes de limpiarla.
- Consulta el manual de instrucciones para saber cómo desmontar los filtros.
- Evita que entre líquido en el motor o en la zona de mandos.
- No utilices vapor directo ni agua a presión.
- Usa productos compatibles con el material del filtro y con la superficie de la campana.
- Utiliza guantes de goma si empleas productos químicos desengrasantes.
- Mantén las ventanas abiertas cuando uses productos con olor fuerte o acción cáustica.
El sistema de montaje depende del modelo y del fabricante. Para retirar un filtro, normalmente hay que abrir el bloqueo, abatirlo, sujetarlo por debajo con la otra mano y extraerlo del soporte.
Si la campana tiene filtros de aspiración perimetral, tira del filtro metálico antigrasa. Cuando existen filtros adicionales en el interior, abre el bloqueo y extrae primero el filtro de metal antigrasa sujetándolo por debajo.
Cómo limpiar los filtros metálicos a mano
Los filtros metálicos, incluidos muchos filtros de aluminio y de malla de acero inoxidable, pueden limpiarse a mano con agua caliente, jabón o un producto desengrasante adecuado.
- Desconecta la campana de la corriente.
- Retira los filtros con cuidado siguiendo las instrucciones del manual.
- Colócalos en un recipiente grande, en el fregadero o en una superficie donde puedan quedar completamente cubiertos.
- Añade agua caliente y jabón desengrasante.
- Déjalos en remojo durante al menos quince minutos.
- Si la grasa está muy incrustada, deja que el producto actúe entre diez y veinte minutos.
- Retira la suciedad más gruesa con una bayeta húmeda.
- Utiliza un cepillo suave para las zonas más difíciles.
- Aclara los filtros con abundante agua hasta eliminar todos los restos de jabón o desengrasante.
- Déjalos escurrir y sécalos por completo antes de instalarlos de nuevo.
Para la suciedad más incrustada, utiliza un cepillo del grosor correspondiente al filtro y, si es necesario, un cepillo de dientes para filtros más pequeños. No coloques nunca los filtros húmedos en la campana.
Los estropajos de aluminio, las esponjas ásperas, los rascadores y los productos abrasivos pueden dañar la superficie o la malla interna. Cuando la grasa se limpia de forma periódica, normalmente basta con retirar los filtros y lavarlos con agua y jabón.
Cómo limpiar los filtros en el lavavajillas
El lavavajillas es una opción cómoda para limpiar los filtros metálicos, siempre que el manual del aparato permita utilizarlo. Retira los filtros, colócalos en posición vertical y asegúrate de que no interfieran con el brazo rociador.
- Desmonta los filtros siguiendo las instrucciones del fabricante.
- Colócalos en el lavavajillas sin aprisionarlos.
- No los laves junto con otros utensilios delicados.
- Selecciona el programa indicado por el fabricante.
- Deja que se sequen completamente antes de volver a colocarlos.
Algunas recomendaciones aconsejan utilizar un programa corto a baja temperatura, sin abrillantador y sin superar los 40 ºC, porque una temperatura superior puede deshacer la malla interna de aluminio.
En otros casos se indica un programa intensivo para eliminar una acumulación importante de grasa, pero siempre deben prevalecer las instrucciones específicas del fabricante del filtro y de la campana.
Durante el lavado en el lavavajillas, el filtro antigrasa metálico puede perder parte de su color, pero sus características de filtrado no cambian.
Cómo limpiar filtros de aluminio
Cuando los filtros de aluminio están muy sucios o no se dispone de lavavajillas, se pueden limpiar manualmente en un recipiente grande. El recipiente debe permitir sumergir las rejillas sin doblarlas.
- Prepara un recipiente grande donde quepan las rejillas.
- Llénalo con agua caliente.
- Añade un poco de limón.
- Cuando el agua esté a punto de hervir, incorpora media taza de bicarbonato sódico y detergente para platos.
- Sumerge las rejillas y deja actuar la mezcla durante unos cinco minutos.
- Apaga el fuego y espera hasta que el agua esté tibia.
- Saca las rejillas y límpialas con un cepillo y detergente.
- Vuelve a sumergirlas en una mezcla de agua y vinagre.
- Después de aproximadamente una hora, acláralas con agua tibia.
- Sécalas completamente y colócalas en su lugar.
Para una limpieza manual sencilla, también puedes rociar los filtros con un producto antigrasa, dejarlo reposar entre diez y veinte minutos, retirar la suciedad más gruesa con un paño húmedo, frotar las zonas incrustadas con un cepillo, aclarar y dejar secar.
Uso de bicarbonato, vinagre y limón
El bicarbonato de sodio, el vinagre y el limón se utilizan como soluciones caseras para ablandar la grasa de los filtros metálicos. El bicarbonato puede combinarse con detergente o vinagre y aplicarse sobre la superficie con una esponja mediante movimientos circulares.
Para preparar una solución de remojo, mezcla agua caliente con vinagre blanco y sumerge los filtros durante varias horas. Para la grasa más resistente, añade bicarbonato de sodio a la mezcla de agua caliente y vinagre.
Otra opción consiste en llenar una olla con dos litros de agua y el zumo de tres limones, colocarla bajo la campana y mantenerla al fuego durante veinte minutos con la campana encendida. El vapor ayuda a reblandecer la grasa acumulada.
En lugar del zumo de limón puede utilizarse vinagre blanco, aunque el proceso puede tardar cerca de una hora. Si el agua se evapora, añade más mezcla y coloca papel absorbente sobre la superficie de cocción para evitar que la grasa que gotee la ensucie.
Cuando la grasa se haya ablandado, retira los filtros y déjalos en remojo para eliminar los restos. En las zonas más complicadas puedes emplear un cepillo suave.
Cómo limpiar los filtros no metálicos
Los filtros no metálicos deben limpiarse de acuerdo con el material y las indicaciones del fabricante. El procedimiento habitual consiste en retirarlos, aplicar un quitagrasas y dejarlo actuar durante el tiempo recomendado.
- Saca los filtros de la campana.
- Aplica un quitagrasas compatible con el material.
- Deja actuar el producto durante unos minutos.
- Retíralo antes de que pueda dañar la superficie.
- Limpia los restos con una esponja suave.
- Aclara con abundante agua.
- Sécalos bien antes de volver a instalarlos.
Si la grasa se ha reblandecido correctamente, no será necesario rascar la superficie. Para los restos endurecidos, utiliza únicamente un estropajo suave que no deteriore el filtro.
Cómo limpiar el interior de la campana
Mientras los filtros están en el lavavajillas o en remojo, puedes limpiar el interior de la campana, donde también pueden acumularse grasa y suciedad. Antes de hacerlo, asegúrate de que el aparato está desconectado de la corriente.
Utiliza una esponja suave y un producto de limpieza no abrasivo o un desengrasante diluido en agua. Limpia las superficies internas, acláralas bien y sécalas completamente antes de volver a instalar los filtros.
Si la grasa está muy adherida, deja que el desengrasante actúe y retírala después con una bayeta o una esponja. Repite el proceso tantas veces como sea necesario, sin mojar el motor ni los componentes eléctricos.
El vapor de agua puede ayudar a ablandar la grasa interior. Para ello, pon a hervir agua con limón, bicarbonato o vinagre en una olla colocada debajo de la campana y mantenla encendida durante unos veinte minutos o hasta que la grasa se reblandezca.
El método de hervir agua durante una hora puede consumir mucha energía y exige controlar que las ollas no se queden sin agua. Retira las ollas y apaga el fuego cuando observes que la grasa empieza a caer de la campana.
Cómo limpiar el exterior según el material
Antes de limpiar el exterior, desenchufa el aparato y comprueba el material de fabricación. No todas las superficies toleran los mismos productos.
Acero inoxidable
Para limpiar una campana de acero inoxidable puedes utilizar una bayeta con agua caliente y jabón o un desengrasante apto para este tipo de superficie.
Limpia siempre en la dirección del acero y utiliza una bayeta suave o de microfibra. Después, seca la superficie para evitar marcas.
Evita los productos abrasivos, los estropajos duros y los limpiadores multiusos agresivos. Los acabados antihuellas facilitan el mantenimiento, pero también necesitan una limpieza regular para retirar otros restos.
Cristal
Si la campana es de cristal, evita los productos desengrasantes y utiliza un paño impregnado con limpiacristales. La bayeta debe ser suave y no debe emplearse ningún rascador.
Mandos y botones
Para limpiar los botones y mandos, utiliza un paño seco. No apliques líquidos ni desengrasantes, porque la humedad puede dañar la electrónica.
En cualquier superficie, realiza movimientos suaves y circulares para reducir el riesgo de rayar el acabado. Nunca utilices un rascador, tanto si la campana es metálica como si es de cristal.
Filtros de carbón activo: no se lavan
Las campanas instaladas en modo recirculación utilizan filtros de carbón activo en lugar de filtros metálicos tradicionales. El aire se absorbe, se filtra y vuelve limpio a la cocina.
Los filtros de carbón activo no se limpian con agua ni se lavan; deben sustituirse cuando están saturados. Con un uso regular, se aconseja cambiarlos cada seis meses, aunque el intervalo exacto depende del modelo y de las recomendaciones del fabricante.
Algunos filtros de recirculación tienen una vida útil de entre seis y doce meses, mientras que otros pueden regenerarse en el horno. En esos casos, pueden introducirse durante dos horas a 200 ºC y se recomienda realizar la regeneración cada cuatro meses.
Un filtro de carbón saturado no elimina los olores, sino que los redistribuye, lo que afecta directamente a la calidad del aire. Consulta siempre el manual para saber si el filtro debe sustituirse o puede regenerarse.
Cómo volver a montar los filtros
Antes de volver a instalar los filtros, comprueba que están completamente secos y que no quedan restos de jabón, desengrasante o suciedad.
Agárralos por debajo con una mano, pliégalos hacia arriba y fija el bloqueo. En caso de que estén deformados o deteriorados, es mejor sustituirlos.
Utiliza siempre filtros y repuestos recomendados por el fabricante. Un filtro metálico puede durar muchos años, pero conviene revisarlo periódicamente para comprobar que conserva su forma y su estructura.
Hábitos que reducen la suciedad
- Limpia el exterior después de cocinar con una bayeta húmeda o papel de cocina.
- Enciende la campana durante unos minutos antes de empezar a cocinar.
- Déjala funcionando un rato después de terminar para que siga absorbiendo la grasa en suspensión.
- Evita que el aceite se queme, porque genera más humo y grasa.
- Utiliza una potencia baja cuando solo estés hirviendo alimentos y una potencia alta cuando frías mucho.
- No retrases la limpieza cuando notes grasa visible, malos olores o una reducción de la capacidad de extracción.
Si solo estás hirviendo algo en la placa, la velocidad más baja suele ser suficiente para tratar el vapor. Cuando estás friendo mucho, una velocidad más alta ayuda a extraer con mayor eficacia el humo y la grasa.
La campana puede encenderse durante unos minutos antes de cocinar y mantenerse activa después para que el aire continúe circulando. Estos hábitos reducen la cantidad de grasa que termina depositándose en los filtros y en las superficies de la cocina.
Errores que conviene evitar
- No limpies la campana conectada a la corriente.
- No introduzcas líquidos en el motor ni en los mandos.
- No uses lejía, ácidos ni productos abrasivos en los filtros.
- No emplees estropajos de aluminio ni rascadores.
- No coloques filtros mojados en la campana.
- No laves los filtros en el lavavajillas si el fabricante lo desaconseja.
- No mezcles productos químicos de limpieza sin comprobar su compatibilidad.
- No trates los filtros de carbón activo como si fueran filtros metálicos.
Dudas frecuentes sobre la limpieza
¿Se puede usar vinagre o bicarbonato?
El vinagre y el bicarbonato pueden ayudar a desengrasar filtros metálicos, pero deben utilizarse con moderación y no son adecuados para todas las superficies ni para limpiezas frecuentes.
¿Qué ocurre si no se limpian los filtros?
Además de provocar malos olores y una menor capacidad de extracción, la grasa acumulada puede convertirse en un riesgo de incendio cuando la suciedad es importante.
¿Los filtros metálicos duran para siempre?
Los filtros metálicos pueden durar muchos años, pero conviene revisarlos. Si están deformados o deteriorados, es mejor sustituirlos.
¿La limpieza influye en el consumo eléctrico?
Una campana limpia trabaja de forma más eficiente y necesita menos esfuerzo para aspirar el aire, por lo que la limpieza puede contribuir a reducir el consumo energético.
¿Cuál es el mejor momento para limpiar?
El exterior se limpia mejor después de cocinar, cuando la grasa todavía está templada, pero con la campana apagada y fría. Los filtros requieren una limpieza programada según el uso y el tipo de aparato.
¿Qué ocurre con las campanas integradas en la placa?
Si tienes una campana integrada en la placa, los procedimientos generales son los mismos, aunque el manual proporciona indicaciones precisas para desmontar, limpiar y volver a instalar sus componentes.
¿Existen campanas completamente autolimpiables?
No es habitual encontrar una campana completamente autolimpiable como un horno, pero algunos modelos incorporan indicadores de saturación, sistemas sencillos para retirar las rejillas y colectores que recogen la grasa filtrada para facilitar su limpieza.
Un mantenimiento regular permite que los filtros hagan correctamente su trabajo, que el motor funcione con menor esfuerzo y que la cocina conserve un aire más limpio, con menos ruido y menos grasa acumulada.

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