Filtro de CO₂ a oxígeno: cómo funciona y aplicaciones

Un sistema de conversión de CO₂ en oxígeno utiliza microorganismos fotosintéticos, como determinadas microalgas, para absorber dióxido de carbono y transformarlo en biomasa y oxígeno gaseoso mediante la luz. El dióxido de carbono procede de fuentes industriales o de la atmósfera, mientras que el oxígeno se libera como producto del proceso fotosintético.

La conversión no consiste en un filtro catalítico convencional que transforme directamente una molécula de CO₂ en O₂, sino en un sistema biológico de captura y conversión. Las microalgas utilizan el CO₂, el agua, los nutrientes y la energía luminosa para producir materia orgánica llamada biomasa y liberar oxígeno.

Qué es el dióxido de carbono

El dióxido de carbono (CO₂) es un gas incoloro e inodoro que se forma durante la respiración, la combustión y la descomposición orgánica. También es un gas de proceso extremadamente útil con una amplia aplicabilidad en todos los mercados.

El CO₂ es un gas incoloro e inodoro y no inflamable que forma parte de la naturaleza y es indispensable para la vida en la Tierra. Este gas lo constituye una molécula lineal que está formada por un átomo de carbono ligado a dos átomos de oxígeno unidos por un enlace covalente.

El CO₂ a temperatura ambiente y presión atmosférica está en estado gaseoso. No obstante, cambiando las condiciones de presión y temperatura, es posible obtenerlo en sus diferentes estados: sólido (T<-78ºC y presión atmosférica), líquido, o como fluido supercrítico (T>31ºC y P>73 atm).

Estado del CO₂Condiciones indicadas
GaseosoTemperatura ambiente y presión atmosférica
SólidoT<-78ºC y presión atmosférica
Fluido supercríticoT>31ºC y P>73 atm

En función de sus estados, se conocen diversas aplicaciones a las que puede destinarse el CO₂, demostrando que el dióxido de carbono es un producto útil, versátil y seguro, con diversas aplicaciones industriales.

Por qué se captura el CO₂

A pesar de ser un gas indispensable para la vida, elevadas concentraciones de éste en la atmósfera terrestre consiguen elevar la temperatura en la Tierra constituyendo una de las principales causas del Calentamiento Global.

De esta forma las altas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), principalmente debidas a actividades industriales, impiden que la radiación térmica sea emitida por la superficie terrestre tras ser calentada por el sol, provocando un aumento de la temperatura global.

La conversión de gases de efecto invernadero como el CO₂ en materias primas reutilizables es uno de los objetivos en ámbito del desarrollo sostenible. Durante las últimas décadas son muchos los esfuerzos realizados para lograr la transformación del CO₂ en productos químicos útiles de alto valor añadido.

Existen varias razones que convierten al CO₂ en una molécula de interés, ya que es un gas abundante, barato, no tóxico y no inflamable. Además, su transformación en otros productos permite la reducción del efecto invernadero del que es causante, creando un futuro sostenible a través de su utilización como fuente renovable de carbono.

Cómo funciona un sistema de CO₂ a oxígeno

Las microalgas son organismos que se nutren a través de la fotosíntesis. Su principal fuente de carbono es el CO₂, que, junto al agua y otros nutrientes, absorben y transforman mediante la luz solar en una materia orgánica llamada biomasa.

Durante el proceso, liberan oxígeno. La biocaptura de carbono con algas reproduce y optimiza este mismo proceso biológico para absorber el CO₂ emitido a la atmósfera.

Las algas se cultivan en plantas de fotobiorreactores, unos equipos en los que maximizan su crecimiento y, por tanto, el secuestro de carbono. “En términos simples: reproducimos y optimizamos, en un entorno controlado, el mecanismo más antiguo de captura de carbono del planeta: la fotosíntesis”.

Esquema de fotobiorreactor con microalgas

Etapas principales del proceso

  1. Entrada del CO₂: el gas procede de emisiones industriales, gases de combustión, procesos de fermentación o aire atmosférico.
  2. Contacto con el cultivo: el CO₂ se introduce en un medio líquido donde se desarrollan las microalgas.
  3. Fotosíntesis: las microalgas absorben CO₂, agua y nutrientes utilizando la energía de la luz.
  4. Formación de biomasa: el carbono se incorpora a materia orgánica producida por el crecimiento de las algas.
  5. Liberación de oxígeno: el oxígeno generado durante la fotosíntesis se libera como gas.
  6. Separación y aprovechamiento: la biomasa puede recuperarse para producir biofertilizantes, biocombustibles, alimentos, cosméticos o compuestos farmacéuticos.

La patente WO2013001108A1 se refiere a métodos y sistemas para la absorción de CO₂ y su conversión en oxígeno gaseoso (O₂) utilizando ciertos microorganismos, como determinadas microalgas, esporas y manto.

El CO₂ procede de fuentes industriales, lo que permite reducir la contaminación atmosférica y generar a cambio oxígeno gaseoso beneficioso para el medio ambiente.

Por qué las microalgas son eficaces

Al igual que los árboles, las algas capturan CO₂ a través de la fotosíntesis. Sin embargo, son hasta 50 veces más rápidas y eficaces que ellos, según una investigación de varios autores especializados y pertenecientes a centros como la Escuela de Ingeniería Química de Birmingham o la Universidad de Sheffield (Reino Unido).

Esto se debe a su anatomía y su ritmo de vida. Mientras que un árbol debe invertir gran parte de su energía y del carbono que captura en construir estructuras como el tronco, las ramas o las raíces para sostenerse, una microalga es 100% funcional.

Cada una de sus células es una unidad fotosintética activa que trabaja a tiempo completo. No necesita madera para crecer, solo capturar CO₂ para dividirse.

Factores que aumentan la captura

  • Crecimiento exponencial: algunas especies de microalgas son capaces de duplicar su biomasa en menos de 24 horas.
  • Superficie de contacto: al ser organismos microscópicos suspendidos en líquido, tienen una superficie de exposición al CO₂ proporcionalmente gigantesca.
  • Apetito constante: en sistemas controlados, como los fotobiorreactores, las algas no sufren por sequías o falta de nutrientes.
  • Adaptabilidad biológica: distintas especies tienen perfiles distintos de crecimiento, tolerancia y composición, como proteínas, lípidos y pigmentos.

Esto significa que su capacidad para absorber gases de efecto invernadero crece a un ritmo que ninguna planta terrestre puede imitar. Se mantienen en un estado de “eterna primavera”, lo que garantiza que el secuestro de carbono sea constante y no dependa de las estaciones.

Captura de CO₂ mediante procesos industriales

La captura de CO₂ ya es una realidad industrial. La tecnología de captura de carbono consiste en un proceso técnico con el potencial de capturar hasta el 90% de las emisiones de CO₂ originadas por el uso de carburantes fósiles en las centrales eléctricas y en las plantas industriales.

Las tecnologías de Carbon Capture, Utilization and Storage (CCUS) impiden que el anhídrido carbónico llegue a la atmósfera. De hecho, el CO₂ capturado se puede guardar y almacenar de manera permanente en formaciones geológicas subterráneas o utilizarse como materia prima para otros productos con un mayor potencial económico.

Captura de CO₂ a partir de gases de escape

Los gases de combustión contienen una alta concentración CO₂, que puede capturarse mediante una combinación de tecnologías de separación.

Al separar con disolventes orgánicos, por ejemplo, amida de etileno, en la primera columna de separación, el flujo de gases se lava con disolventes que se unen al CO₂.

En la siguiente etapa, el líquido enriquecido con CO₂ se regenera, se calienta, y en la segunda columna, el CO₂ en fase gaseosa se separa del disolvente en fase líquida.

Posteriormente, el disolvente orgánico se enfría y reinyecta en la primera columna, mientras que el CO₂ en fase gaseosa se almacena en un tanque intermedio, donde está listo para la fase de procesamiento adicional, por ejemplo, filtración, compresión o licuefacción.

Captura de CO₂ durante la fermentación

La fermentación alcohólica es un proceso biológico en el que los azúcares como la glucosa, fructosa y sacarosa se convierten en energía en forma de trifosfato de adenosina (ATP), produciendo etanol y dióxido de carbono (CO₂) como productos de desechos metabólicos.

Una alta concentración de CO₂ se captura en la parte superior de los tanques de fermentación para luego almacenarlo en un tanque intermedio antes de la fase de procesamiento adicional.

Captura de CO₂ en tanques de fermentación

Tipos industriales de captura de carbono

  • Precombustión: el combustible en lugar de quemarse se gasifica, obteniendo así syngas, o gas de síntesis, constituido principalmente por carbono (CO) e hidrógeno (H₂). A través de una reacción de transferencia posterior, el CO se convierte en CO₂, mientras que un solvente físico separa el anhídrido carbónico del hidrógeno.
  • Postcombustión: se utilizan solventes químicos para separar el anhídrido carbónico de los humos de combustión de los combustibles fósiles.
  • Oxicombustión: se utiliza el oxígeno en lugar del aire como comburente en los procesos de combustión de los combustibles fósiles. Esto hace que los gases de escape sean ricos en anhídrido carbónico, facilitando así su captura.

Diferencia entre CCU, CCS y CCUS

La técnica de captura y uso de dióxido de carbono también puede llamarse “valorización del carbono”. Consiste en capturar el CO₂ gaseoso presente en los procesos industriales o agroalimentarios para luego purificarlo, con el objetivo de reutilizarlo o revenderlo.

Un sistema CCU debe distinguirse de los sistemas de captura y almacenamiento de carbono (CCS), que en su mayoría capturan CO₂ de los procesos o incluso de la atmósfera y lo almacenan generalmente bajo tierra.

SistemaDestino del CO₂ capturado
CCUPurificación y reutilización en procesos industriales
CCSAlmacenamiento permanente, generalmente bajo tierra
CCUSCaptura, utilización o almacenamiento del CO₂

Ambos sistemas evitan la liberación de CO₂ a la atmósfera y, por lo tanto, son beneficiosos para el medio ambiente. La diferencia entre ambos procesos CCU y CCS es que los sistemas CCS no incluyen el tratamiento de dióxido de carbono y el gas no puede ser utilizado posteriormente.

El proceso de Carbon Capture and Storage consiste en la captura de las emisiones de CO₂ provenientes de los procesos industriales, como la producción de acero y cemento, o de la combustión de los combustibles fósiles utilizados para la producción de energía.

Se divide en tres fases: captura, transporte y almacenaje del anhídrido carbónico. La diferencia entre la tecnología Carbon Capture and Storage (CCS) y la Carbon Capture and Utilization (CCU) radica en el uso final del CO₂ capturado que, en lugar de ser almacenado, se emplea en procesos industriales para una amplia gama de productos y aplicaciones comerciales.

Purificación y preparación del CO₂ capturado

Antes de reutilizar CO₂ en un proceso, es necesario purificarlo. La fase de purificación incluye compresión, filtración y secado.

El CO₂ adecuadamente purificado se usa posteriormente en la industria alimentaria o en diversas aplicaciones industriales. Dependiendo de la solicitud del cliente y del uso posterior, puede estar en estado gaseoso o líquido, y tener calidad industrial o alimentaria.

La medición del dióxido de carbono es importante para controlar los procesos de combustión, los niveles de emisión de CO₂ en el medio ambiente, la calidad del aire en interiores, la función de los pulmones en procedimientos médicos y una amplia variedad de aplicaciones en muchos sectores industriales, como el agroalimentario, el farmacéutico, el cervecero, el de las bebidas y el de la refrigeración.

Cómo se mide el CO₂ en un sistema de captura

El dióxido de carbono suele medirse mediante infrarrojos no dispersivos (NDIR) o tecnología electroquímica. Las mejoras introducidas en los sensores de dióxido de carbono basados en NDIR los han convertido en la solución más común para medir las concentraciones de CO₂ con mayor precisión en rangos extremadamente amplios de hasta el 100% del volumen.

Funcionamiento de los sensores NDIR

Los sensores de CO₂ NDIR controlan y detectan la presencia de dióxido de carbono basándose en la absorción de luz infrarroja a una longitud de onda específica.

Un sensor NDIR consta de una fuente de infrarrojos, un tubo de luz, un filtro de paso de banda y un detector. El gas objetivo se determina mediante la elección de la longitud de onda del filtro.

Para el CO₂, la longitud de onda más utilizada es de 4,26 µm. Esta longitud de onda no es absorbida en absoluto por otros gases comunes ni por el vapor de agua, lo que reduce en gran medida las sensibilidades cruzadas y el impacto de la humedad.

El funcionamiento normal de un sensor NDIR de CO₂ consiste en bombear o difundir el gas en el tubo de luz. A continuación, la electrónica mide la absorción de la longitud de onda característica de la luz.

La cantidad de luz absorbida se convierte en una salida eléctrica que proporciona una medida de partes por millón (ppm) o porcentaje de volumen. Cuanta más luz se absorbe, más moléculas de gas objetivo están presentes, lo que se traduce en una señal de salida más baja e, inversamente, en una mayor concentración de CO₂.

Ventajas de la medición NDIR

  • Mayor estabilidad a largo plazo.
  • Medición precisa de la concentración de CO₂.
  • Bajo consumo de energía.
  • Funcionamiento en rangos de concentración muy amplios.
  • Menor influencia de las sensibilidades cruzadas y de la humedad.

Aplicaciones del CO₂ convertido o reutilizado

En función de sus estados, el CO₂ puede destinarse a diversas aplicaciones industriales. El uso directo de CO₂ permite actualmente conservar alimentos, realizar tratamiento de aguas, limpieza en seco, manipulación de órganos artificiales y cosmética, entre otros.

Además, su transformación permite obtener productos tales como el ácido acetilsalicílico, polímeros o gasolina, considerados de alto valor añadido.

Alimentación y bebidas

Este gas se utiliza como aditivo alimentario al ser un compuesto no tóxico y con propiedades bactericidas demostradas. Además, también es conocido su uso en la carbonatación de bebidas.

El CO₂ se utiliza para carbonatar bebidas, en particular la cerveza, los refrescos y el vino, lo que evita el crecimiento de bacterias y hongos.

Gracias a sus propiedades de refrigeración, el CO₂ mantiene fríos los productos alimenticios durante su transporte. También se puede utilizar para la congelación rápida y, combinado con el óxido de etileno, para la esterilización en frío de los alimentos.

Asimismo, el CO₂ constituye una capa inerte muy eficaz que protege los alimentos durante su producción. Puede desplazar el aire durante el proceso de enlatado y utilizarse para impeler o extraer los productos alimenticios de sus envases.

Agricultura e invernaderos

La utilización de dióxido de carbono en invernaderos favorece la fotosíntesis dando lugar a mayor crecimiento de las plantas.

El aire de los invernaderos puede enriquecerse con dióxido de carbono para que los cultivos puedan optimizar su potencial de fotosíntesis.

En el proceso de tratamiento del grano, el CO₂ se bombea a silos u otras instalaciones de almacenamiento para matar insectos y proteger los productos. También desempeña un papel importante en la producción de algunos fertilizantes.

Biomasa de microalgas

Este no es el único beneficio que ofrece la biocaptura con algas. La biomasa que genera durante el proceso tiene un impacto económico y regenerativo.

  • Biofertilizantes y bioestimulantes: todas las especies de algas contienen compuestos naturales que impulsan el crecimiento de los cultivos y mejoran la salud de las plantas sin agotar los nutrientes del suelo.
  • Alimentación: la biomasa es rica en proteínas y antioxidantes y puede utilizarse en suplementos nutricionales.
  • Cosmética: sus compuestos pueden emplearse en cremas antiedad y otros productos cosméticos.
  • Farmacia: la biomasa puede utilizarse en la fabricación de nuevos fármacos y compuestos de interés medicinal.
  • Energía: puede utilizarse en la producción de biocombustibles.

Tratamiento de aguas residuales

Las microalgas actúan como filtros biológicos que absorben nitrógeno y fósforo, reduciendo el riesgo de eutrofización en nuestras masas de agua.

Las microalgas también pueden utilizarse para depurar aguas residuales al absorber nutrientes como nitrógeno y fósforo, reducir la eutrofización de los ecosistemas acuáticos y producir compuestos útiles para la agricultura, la alimentación o la industria cosmética.

Producción de combustibles y productos químicos

El uso del CO₂ capturado permite obtener energía verde y limpia, puesto que mediante una reacción con H₂, hidrógeno verde obtenido a través de energía eólica o electrólisis del agua, nos permitirá obtener combustibles como metanol o e-fuels, entre otras moléculas plataforma de gran interés energético.

Se utilizan grandes cantidades de CO₂ como materia prima para la producción de metanol y urea. La utilización de CO₂ permite también obtener nuevos materiales, entre ellos polímeros como los policarbonatos.

La utilización del CO₂ como materia prima en estas síntesis permite la sustitución del fosgeno como material de partida. Además, el CO₂ puede transformarse en productos químicos útiles de alto valor añadido.

Medio supercrítico y limpieza

Un fluido supercrítico tiene las propiedades de un líquido y un gas al mismo tiempo. En este sentido, el CO₂ es un fluido muy utilizado como un “disolvente verde” para extracciones líquido-líquido en condiciones de temperatura y presión relativamente bajas.

Se utiliza para la extracción de la cafeína, el lúpulo para la producción de cerveza, la grasa de cacao y aceites esenciales como el orégano.

Como medio supercrítico también se utiliza para el procesado de plásticos o bien procesos de encapsulación o recubrimiento. Esta metodología permite procesar alimentos y medicamentos de una manera eficiente evitando el contacto con sustancias perjudiciales para la salud.

También es interesante su uso en la eliminación de extracción de tricloroanisol (TCA) del corcho que da mal sabor al vino y puede llegar a estropearlo.

El CO₂ se utiliza como producto de limpieza de textiles, siendo una alternativa segura y respetuosa con el medio ambiente. El dióxido de carbono a elevadas presiones es líquido, aproximadamente a 50 bares, y permite competir como disolvente verde de limpieza con otros disolventes de limpieza en seco.

Se utilizan gránulos de hielo seco compuestos de dióxido de carbono para eliminar la pintura de las superficies. Este proceso está sustituyendo al de la limpieza con chorro de arena porque reduce los costes de eliminación y limpieza.

Industria, electrónica y fabricación

En la soldadura MIG/MAG, el CO₂ sirve como gas de protección, lo que significa que protege el charco de soldadura de la oxidación.

Combinado con el argón, el dióxido de carbono se utiliza para lograr una mayor velocidad de soldadura y reducir la necesidad de un tratamiento postsoldadura.

En el campo de la electrónica, el dióxido de carbono también es ampliamente utilizado para enfriar los componentes electrónicos o la limpieza de piezas, evitando la utilización de disolventes.

Medicina y atención sanitaria

El CO₂ permite la manipulación de órganos artificiales al ser mezclado con otros gases en la composición requerida.

Su utilización en la síntesis de la aspirina es bien conocida, puesto que se trata de un proceso totalmente industrializado.

Cuando se añade al oxígeno médico, el CO₂ puede ayudar a estimular la respiración.

Extinción de incendios y seguridad

El CO₂ se utiliza en extintores de incendios por ser un gas no combustible y que no reacciona químicamente con otras sustancias.

Además, permite ser comprimido, no conduce la electricidad y no deja ningún tipo de residuo.

Metalurgia y construcción

El dióxido de carbono no solo tiene propiedades anticorrosivas, sino que también se puede utilizar para endurecer los moldes de fundición empleados en la metalurgia.

En la construcción se utilizan gránulos de hielo seco compuestos de dióxido de carbono para eliminar la pintura de las superficies.

Industria petrolera

Se puede bombear dióxido de carbono a los pozos de petróleo para optimizar su rendimiento.

Durante este proceso, el CO₂ se disuelve parcialmente, lo que hace que el petróleo sea menos viscoso y más fácil de extraer de la roca madre.

Biocaptura con algas frente a otras tecnologías

Hoy en día existen muchas tecnologías de captura de CO₂. Estas se agrupan principalmente en dos frentes: las soluciones tecnológicas de ingeniería y las soluciones basadas en la naturaleza.

  • Captura directa de aire (DAC): utiliza grandes ventiladores y filtros químicos para “succionar” el CO₂ directamente de la atmósfera. Si bien es una tecnología precisa, requiere una inversión económica muy alta y consume grandes cantidades de energía para funcionar.
  • Captura y almacenamiento geológico (CCS): se basa en atrapar el gas en chimeneas industriales antes de que llegue a la atmósfera para inyectarlo en las profundidades de la tierra.
  • Reforestación: es la forma más tradicional, pero se enfrenta a la falta de espacio y a la lentitud del crecimiento de los bosques frente a la urgencia climática actual.
  • Biocaptura con algas: utiliza la fotosíntesis, la energía solar y sistemas de cultivo controlado para capturar CO₂ y convertirlo en biomasa útil mientras libera oxígeno.

Frente a estas opciones, la biocaptura con algas se presenta como una “tecnología basada en la naturaleza mejorada”. Por un lado, a diferencia de las máquinas DAC, las algas utilizan la energía gratuita del sol para trabajar.

Por otro, comparada con la reforestación, su capacidad de captura de CO₂ es mucho mayor y más rápida. A diferencia del almacenamiento geológico, el proceso biológico genera una biomasa que puede aprovecharse.

Su mayor ventaja reside en que permite pasar de un enfoque lineal -capturo y almaceno- a uno circular: capturo y convierto.

Captura directa del aire mediante filtros adsorbentes

Un nuevo dispositivo diseñado por investigadores de la Unión Europea, que actúa de forma parecida a un filtro de aire, puede instalarse en una instalación industrial o un centro de procesamiento de datos para adsorber CO₂ directamente desde la atmósfera.

La solución se basa en materiales porosos que actúan de la misma forma que un filtro de aire, adsorbiendo el CO₂ de la atmósfera.

La solución es, básicamente, un cartucho cilíndrico delgado y hueco relleno de innovadores materiales porosos. Instalada directamente en un emplazamiento industrial o en un centro informático de procesamiento de datos, filtra el CO₂ del aire y utiliza vacío y calor para regenerar los materiales y, de esa forma, produce CO₂ puro.

Regeneración del material filtrante

Durante el proyecto, los investigadores crearon y probaron un prototipo independiente y un modelo de demostración del dispositivo.

Al realizar con éxito la captura y liberación cíclicas del CO₂ del aire, demostraron que no solo la tecnología funciona, sino, lo que es más importante, que puede ampliarse.

A pesar de su éxito, el prototipo también mostró algunas limitaciones, especialmente en lo relativo a la transferencia de calor que se produce dentro del cartucho.

Debido a que el uso de un sistema de calentamiento externo redujo la velocidad del paso de regeneración, la productividad general del sistema se disminuyó.

Para superar esta limitación, el equipo desarrolló un nuevo diseño que cuenta con elementos calefactores internos. Estos elementos calefactores internos no solo resuelven el problema de la transferencia de calor, sino que también aceleran significativamente el paso de regeneración del proceso.

Aplicaciones reales de la biocaptura con algas

La biocaptura con microalgas se aplica en escenarios donde hay fuentes de CO₂ o corrientes residuales con potencial de aprovechamiento.

Los casos más interesantes son los que combinan emisiones de CO₂ procedentes de la industria, la energía o la logística, corrientes líquidas residuales que pueden aportar nutrientes y un plan claro de aprovechamiento de la biomasa.

El informe de la Comisión Europea citado con anterioridad señala que, además de contribuir a la mitigación del cambio climático, la tecnología ofrece aplicaciones medioambientales e industriales de gran valor.

Un ejemplo es el desarrollado en el puerto de Barcelona, donde se está probando una tecnología modular para capturar CO₂ en entornos industriales y validar su escalabilidad.

El proyecto piloto valida la biocaptura en condiciones reales, con foco en tres aspectos: integración, medición y escalabilidad.

El trabajo se apoya en una tecnología modular diseñada para ser escalable y en la experiencia acumulada en selección biológica, con más de 70 especies de algas probadas, para garantizar su funcionamiento en condiciones reales.

FOTOBIORREACTOR DE CAPA FINA CON TANQUE DE INTERCAMBIO DE GASES PARA EL CULTIVO DE MICROALGAS

Limitaciones técnicas y condiciones de funcionamiento

El CO₂ se puede transformar en una gran variedad de productos. Sin embargo, la baja reactividad de la molécula de CO₂ hace necesario que se requieran procesos catalizados para transformarla.

La captura directa del aire requiere materiales adsorbentes, vacío y calor para regenerar el sistema. En los prototipos, la transferencia de calor puede limitar la velocidad de regeneración y reducir la productividad general.

En los sistemas biológicos, la eficiencia depende de la selección de microorganismos, la disponibilidad de luz, el suministro de nutrientes, la concentración de carbono y el control del fotobiorreactor.

La expansión controlada del cultivo de algas también requiere confirmar su impacto real mediante datos suficientes. El estudio sobre una industria sostenible de algas en la Unión Europea advierte de que aún faltan datos para confirmar completamente su impacto.

En resumen, el uso de CO₂ como materia prima o co-reactivo es hoy un reto y una oportunidad al mismo tiempo, ya que estimula la búsqueda de nuevas soluciones en la química industrial para la descarbonización y disminución de la dependencia de los combustibles fósiles.

Perspectiva de desarrollo

En la lucha contra el cambio climático, reducir nuestras emisiones de CO₂ a la atmósfera ya no basta. El informe “State of Carbon Dioxide Removal”, publicado en 2024 por la Universidad de Oxford, advierte de que el mundo debe retirar activamente entre 7.000 y 9.000 millones de toneladas de CO₂ al año durante las próximas décadas.

Solo así podrá mantenerse cerca del objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C, fijado en el Acuerdo de París.

El estudio para apoyar una industria sostenible de algas en la Unión Europea, publicado en 2025, señala que los bosques naturales de algas en aguas europeas ya capturan 86 millones de toneladas de CO₂ cada año.

El informe también plantea que una expansión controlada de su cultivo en unos 10.000 km², una superficie poco mayor que la isla de Chipre, podría absorber hasta cuatro millones de toneladas de CO₂ anuales.

Alrededor del año 2030, el desarrollo de las tecnologías de utilización de CO₂ permitirá, por ejemplo, fabricar espuma de poliuretano sintetizada a partir de CO₂ reutilizado, producir queroseno para aviación, construir casas o carreteras con cemento o alquitrán capaz de capturar CO₂ y obtener combustibles sintéticos para camiones derivados de CO₂.

También permitirá producir fertilizantes derivados de CO₂ y reducir así la dependencia de los combustibles fósiles.

La utilización del CO₂ genera nuevas oportunidades de crecimiento económico mediante el aumento de la innovación. Esto conducirá a una transición hacia una Economía Circular y de descarbonización que llevará a una menor dependencia de los combustibles fósiles.

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