Un filtro para aguas grises es un componente de una instalación destinada a separar sólidos, reducir contaminantes y preparar el agua procedente de duchas, bañeras y lavamanos para un tratamiento posterior y su reutilización en usos no potables. En arquitectura, su funcionamiento debe integrarse desde el inicio del proyecto mediante redes separativas, depósitos, equipos de tratamiento, sistemas de impulsión, control y mantenimiento.
Las aguas grises son aquellas que resultan del uso doméstico diario en actividades como lavarse las manos, ducharse, lavar la ropa o los platos, excluyendo el agua proveniente de inodoros. Este tipo de aguas, aunque están contaminadas con jabones, grasas, pelos y otros materiales orgánicos e inorgánicos, presentan un nivel de contaminación menor en comparación con las aguas negras, que contienen desechos fecales y orina.
Dada su composición, las aguas grises representan una oportunidad considerable para ser tratadas y reutilizadas en aplicaciones que no requieren de agua potable, como el riego de jardines o la descarga de inodoros. Estas aguas, una vez rigurosamente tratadas o depuradas, se pueden utilizar en las edificaciones para usos de agua no potable, como la limpieza de suelos y accesos interiores o exteriores, lavado de vehículos privados, riego de zonas verdes y ajardinadas y especialmente la recarga de cisternas de inodoro (WC).
Por qué se utilizan filtros para aguas grises en arquitectura
El agua es un bien esencial y un derecho humano fundamental, pero también un recurso natural cada vez más preciado: su disponibilidad se ve constantemente amenazada. El actual contexto de cambio climático y los episodios recurrentes de sequía han dejado de ser una preocupación únicamente medioambiental para convertirse en un reto estructural que exige una gestión más responsable y sostenible de este recurso.
El tratamiento de aguas grises se ha convertido en una alternativa clave para promover la sostenibilidad hídrica en edificaciones e industrias. Estas aguas provienen principalmente de duchas, lavamanos y lavanderías, y se diferencian de las aguas negras, que contienen materia fecal y una carga orgánica mucho más alta.
En el contexto actual, donde la disponibilidad de agua potable es cada vez más limitada, el reúso de aguas grises representa una solución eficiente y responsable que contribuye tanto al ahorro económico como a la preservación del medio ambiente. La depuración de aguas grises es un componente crítico en la gestión sostenible del agua.
Al reciclar este recurso, se reduce la demanda de agua potable y se disminuye la carga sobre los sistemas de tratamiento y suministro municipales. Además, el tratamiento y reutilización de aguas grises contribuyen a la conservación de los cuerpos de agua naturales, al reducir la cantidad de aguas residuales que necesitan ser procesadas y vertidas en el medio ambiente.

Qué se considera agua gris
Las aguas grises son las aguas procedentes de la evacuación de aparatos sanitarios que contienen una baja concentración de carga contaminante. Se pueden clasificar en aguas grises oscuras y aguas grises claras.
Por su naturaleza y bajo nivel de contaminantes, se reutilizan las aguas grises claras, concretamente las que provienen de la evacuación en lavabos y lavamanos, bañeras y especialmente duchas. Siendo muy habitual que, según la demanda final de aguas grises tratadas, se seleccionen únicamente las duchas de todo el edificio como fuente de captación.
Para Albert Soriano, la gestión y regulación de estos recursos hídricos alternativos exige diferenciar el origen y el tratamiento del agua. Aguas grises o residuales: provienen de duchas, baños y lavamanos. Tienen un alto potencial de reciclaje interno (para cisternas de WC), pero excluyen las aguas de cocina o lavavajillas por su carga orgánica.
Las aguas grises en una vivienda típica provienen de diversas fuentes, cada una caracterizada por un tipo específico de contaminación dependiendo del uso del agua. Entre las fuentes más comunes se encuentran los lavamanos y duchas, las lavadoras y los lavavajillas.
- Lavamanos y duchas: Estas son las principales contribuyentes al volumen de aguas grises generadas en un hogar. El agua que drenan contiene jabones, champús, acondicionadores, y ocasionalmente restos de piel y cabello.
- Lavadoras: El agua desechada por las lavadoras incluye, además de los detergentes, partículas de fibras textiles y otros residuos sólidos pequeños procedentes de la ropa.
- Lavavajillas: Aunque en menor medida, los lavavajillas también aportan a la producción de aguas grises, con agua que contiene restos de comida, grasas y detergentes.
Estas fuentes, si bien generan aguas residuales menos contaminadas que las aguas negras, requieren de procesos adecuados de tratamiento para su reutilización segura y eficiente. Las aguas de cocina o lavavajillas deben excluirse de los sistemas destinados específicamente a aguas grises claras por su mayor carga orgánica, presencia de grasas y restos de alimentos.
Composición y contaminantes de las aguas grises
La composición de las aguas grises varía significativamente según las prácticas domésticas y los productos utilizados en el hogar. En términos generales, estas aguas pueden contener materia orgánica, detergentes y jabones, grasas y aceites.
- Materia orgánica: Como restos de comida, cabello, y piel, que contribuyen a la demanda bioquímica de oxígeno (DBO) del agua.
- Detergentes y jabones: Compuestos que pueden incluir fosfatos y otros químicos que afectan la calidad del agua y pueden ser perjudiciales para el medio ambiente si no se tratan adecuadamente.
- Grasas y aceites: Provenientes principalmente de las cocinas y que pueden causar problemas en los sistemas de tratamiento si no se gestionan correctamente.
Las aguas grises pueden contener jabones, detergentes, shampoo, acondicionadores, vellos, pelos y restos de productos de limpieza. Estos contaminantes incluyen tensoactivos aniónicos y catiónicos, difíciles de degradar biológicamente.
Además, pueden hallarse restos de orina (urea y nitrógeno) y pequeñas trazas de materia fecal, que incrementan la carga microbiológica del agua. Por esta razón, el diseño del tratamiento debe considerar la eliminación efectiva de materia química, orgánica y microbiológica.
El conocimiento de la composición específica de las aguas grises es fundamental para seleccionar el método de tratamiento más adecuado y asegurar que el agua reciclada sea segura para su uso previsto. Además, entender esta composición ayuda a prevenir problemas en los sistemas de tratamiento, como obstrucciones o eficiencia reducida en la eliminación de contaminantes.
Diseño arquitectónico de una instalación de aguas grises
El aprovechamiento de aguas grises o pluviales en un edificio exige planificar la instalación desde el principio del proyecto arquitectónico. Por ejemplo, «la red de tuberías debe ser triplemente separativa; es decir, debe poder conducir de manera independiente aguas grises por un lado; aguas pluviales, por otro; y aguas negras residuales por otro», explica el técnico especializado.
La red de tuberías debe ser triplemente separativa: aguas grises, aguas pluviales y aguas negras, cada una por un conducto independiente. La red de captación de aguas grises deberá estar correctamente señalizada e identificada, para evitar cualquier cruce indebido de aguas.
Por tanto, este trabajo de diseño arquitectónico debe ejecutarse prioritariamente al inicio del proyecto de saneamiento y también al inicio de la ejecución de la obra. La instalación debe cumplir con todas las normativas locales vigentes, que pueden incluir códigos de construcción, de salud y de seguridad.
Además, «resulta esencial la reserva del espacio suficiente para albergar el equipo de tratamiento y el resto de componentes que lo acompañan, como el grupo de presión, la cloración complementaria, etc.», añade.
Reservar un espacio adecuado para la sala técnica, con luz, desagüe, ventilación y red de datos, es un requisito clave en cualquier proyecto de reutilización de aguas grises o pluviales.
Albert Soriano recuerda que «el peso de los depósitos llenos de agua y la dificultad técnica de adaptación dificultan la ubicación de las salas técnicas en las cubiertas de los edificios» y que lo más habitual es, pues, reservar un espacio suficiente en la planta baja o sótano-aparcamiento del edificio.
Este espacio debe incorporar «luz, desagüe, ventilación e incluso red de datos, para permitir una buena monitorización de la instalación en tiempo real y tener unas proporciones suficientes para permitir el mantenimiento en condiciones adecuadas de accesibilidad», puntualiza.
Elementos básicos del sistema
Las instalaciones para la reutilización de aguas grises en edificios acostumbran a incluir las siguientes fases en su diseño y desarrollo:
- Fase de captación.
- Fase de pretratamiento.
- Fase de almacenamiento.
- Tratamiento principal.
- Tratamiento complementario, opcional.
- Impulsión a los puntos de consumo finales.
Fase de captación: separación y conducción
Está formada por el conjunto de válvulas de desagüe, dispositivos, tuberías y accesorios encargados de recoger la evacuación de las aguas grises de los aparatos sanitarios y vehiculizarlas desde allí, hasta la entrada al filtro de gruesos del equipo de tratamiento, a través de una red separativa de canalizaciones, a la que llamaremos red de captación de aguas grises, que deberá estar correctamente señalizada e identificada, para evitar cualquier cruce indebido de aguas.
La captación debe limitarse a las corrientes de agua compatibles con el tratamiento previsto. Las aguas grises claras procedentes de duchas, bañeras y lavamanos suelen presentar mejores condiciones para el reciclaje que las aguas procedentes de cocinas y lavavajillas.
En edificios residenciales, la selección de las fuentes de captación puede relacionarse con la demanda final de agua tratada. Si el agua reciclada se destina principalmente a las cisternas de inodoro, el proyecto puede dimensionarse a partir del volumen disponible en duchas y lavamanos y del consumo previsto en los inodoros.
Filtro de gruesos: diseño y funcionamiento
La fase de pretratamiento consiste básicamente en la instalación de un filtro discriminador de gruesos, situado antes del vertido del agua en el depósito de aguas grises de origen. Su función es retener los sólidos que podrían obstruir tuberías, bombas, difusores, membranas y otros componentes del sistema.
En este filtro, que habitualmente incorpora una reja de 0,35 mm, quedan atrapados cabellos, pelos, hilos de ropa, espumas y otros residuos sólidos que proceden de las actividades de higiene personal que se producen habitualmente en bañeras y duchas.
Los filtros pueden ser de retirada manual de residuos o bien autolimpiables, en el caso de incorporar algún sistema de inyección automatizada de agua sobre la rejilla filtrante. Evidentemente, estos últimos tienen un rendimiento más óptimo, dado que permiten reducir la frecuencia de visitas de mantenimiento para proceder a la limpieza del filtro.
El filtro de gruesos no sustituye al tratamiento principal. Su cometido es realizar una separación física inicial que proteja las etapas siguientes y reduzca la entrada de materiales voluminosos al depósito de almacenamiento o al reactor de tratamiento.
En otros sistemas de tratamiento, la filtración por anillas elimina vellos y partículas entre 50 y 100 micras. Estos filtros automáticos consumen solo 10 L de agua por retrolavado, haciendo el proceso eficiente y sostenible.

Qué retiene el filtro
- Cabellos y pelos.
- Hilos y fibras textiles.
- Restos de piel.
- Espumas y sólidos arrastrados por el agua.
- Partículas que pueden producir obstrucciones.
La eficiencia del filtro depende del tamaño de paso, del caudal, de la carga de sólidos y de la frecuencia de limpieza. Una malla demasiado fina puede mejorar la retención, pero también puede incrementar la pérdida de carga y la frecuencia de mantenimiento.
Fase de almacenamiento y acondicionamiento
Está formada por los depósitos de almacenamiento de aguas grises de origen y todos los accesorios y dispositivos de control complementarios, como rebosaderos y sondas de nivel.
En el depósito de almacenamiento de aguas grises de origen se sitúa, como primer elemento, unos difusores de aire de burbuja fina, que contribuyen a la degradación aeróbica de la materia orgánica y a la clarificación cíclica del agua.
Del mismo modo, se acostumbra a depositar en la base de este depósito cierta cantidad de fangos activados (microorganismos bacterianos) que contribuyen a acelerar el proceso de degradación de la materia orgánica residente en el agua.
Una vez el agua se ha mantenido en esta fase de almacenamiento y tratamiento, se trasvasa a otros depósitos, donde se realizará la siguiente etapa en la que se desarrollará el tratamiento principal.
Para el diseño del tratamiento se debe determinar la capacidad de captación de aguas grises, así como la necesidad de agua reciclada y tener en cuenta el factor limitante. El tiempo de retención del almacenamiento no debe superar las 24 h para evitar el deterioro de las aguas recicladas.
Tratamientos principales después del filtrado
Los tipos de tratamiento que se aplican para garantizar una correcta depuración de las aguas aportadas al equipo de tratamiento, son principalmente dos: tratamiento químico y tratamiento mediante membranas de ultrafiltración (MBR).
Tratamiento químico
Consiste en la combinación de una etapa de aireación, previo filtrado de gruesos, con una dosificación química (generalmente hipoclorito sódico) para depurar las aguas grises.
Este tipo de tratamiento se puede complementar previamente con la dosificación de agentes coagulantes y/o floculantes que contribuyan a un agrupamiento más eficaz de la materia residente, formando “grumos” de residuos, que por su tamaño, son más fáciles de discriminar y retirar.
El riesgo de dosificaciones insuficientes de hipoclorito o bien excesivas, que puedan derivar en problemas perceptibles para los usuarios finales (olores, irritación de ojos, etc.), ha provocado en muchos casos, la substitución gradual de los equipos con tratamiento químico por otros equipos que no precisan de la dosificación de ningún biocida o agente químico externo.
Tratamiento mediante membranas de ultrafiltración MBR
Este tratamiento consiste en la utilización de módulos de membranas de ultrafiltración, combinado con una etapa previa de aireación y filtrado de gruesos. Al someter las aguas grises prefiltradas a las membranas de ultrafiltración, que presentan un tamaño de poro comprendido entre 0,04 y 0,1 µm, se consigue un proceso de depuración de alta eficacia, sin necesidad de aportación de componentes químicos, en todo el proceso de tratamiento.
Las membranas pueden ser sumergidas en el depósito de tratamiento principal o ser externas a estos, con lo que se optimizan, entre otros factores, las necesidades de espacio requeridas para la ubicación del equipo de tratamiento.
A su vez, la ultrafiltración es capaz de discriminar todo tipo de coloides, virus y bacterias, por lo que la calidad del agua obtenida, se ajusta a las exigencias de lo señalado en el R.D.1620/2007.
Los sistemas de membranas y su funcionamiento ofrecen una solución avanzada para la depuración de aguas grises, utilizando barreras semipermeables que separan los contaminantes del agua. Estos sistemas pueden incluir microfiltración, ultrafiltración, o incluso ósmosis inversa, dependiendo de la calidad de agua deseada.
Las membranas filtran el agua a nivel molecular, lo que permite eliminar casi todos los contaminantes, incluidos patógenos y partículas muy finas. Aunque su costo y requerimientos de mantenimiento son mayores comparados con los filtros biológicos, proporcionan un nivel superior de purificación que es especialmente útil si el agua tratada se destina a usos más sensibles, como la recarga de acuíferos o en sistemas de refrigeración doméstica.
Filtración por zeolita y carbón activado
La filtración por zeolita reduce la turbidez y mejora la claridad del agua. La filtración fina (3 a 5 micras) con zeolita y carbón activado elimina color, olor y sabor.
Esta etapa puede formar parte de un sistema fisicoquímico, especialmente cuando se requiere mejorar las características visuales y organolépticas del agua antes de la desinfección o de su distribución a los puntos de consumo no potable.
Desinfección mediante luz ultravioleta y cloro
La desinfección con UV y cloro garantiza la eliminación total de microorganismos patógenos. La turbidez debe ser inferior a 5 NTU para asegurar la eficacia del sistema UV.
En ocasiones, y por ausencia de demanda, después de haber realizado el tratamiento de depuración principal, el agua puede quedar almacenada en el depósito final durante diversas horas. En estos casos, se puede pautar un tratamiento complementario, para evitar la recontaminación del agua gris estancada en el depósito.
En general, se recomienda aplicar este tratamiento cuando el agua deba mantenerse en el depósito, una vez depurada, por un periodo superior a 24 horas.
Basta con aplicar una pequeña dosificación de algún biocida en el agua (hipoclorito sódico, bromo, ozono), tratando de evitar, siempre que sea posible, el uso de agentes químicos o procediendo, como alternativa, a la instalación de un sistema de irradiación mediante luz ultravioleta, en la que los rayos UV penetran en la pared celular de los microorganismos residentes, dañando la información genética de las posibles bacterias y virus, hasta su eliminación.
En instalaciones para la reutilización de aguas grises mediante equipos con membranas de ultrafiltración (MBR) el tratamiento complementario no resulta por lo general imprescindible, puesto que el agua depurada con este sistema de tratamiento queda libre de todo tipo de microorganismos residentes que puedan iniciar un proceso de degradación, aun así, en algunas ordenanzas municipales se señala como medida preventiva, de carácter obligatorio, cuando el agua gris tratada deba permanecer estancada y sin uso en el depósito previo a la distribución final.
Comparación de tecnologías de filtración y tratamiento
| Sistema | Funcionamiento | Aplicación o condición principal |
|---|---|---|
| Filtro de gruesos | Retiene cabellos, pelos, fibras, espumas y otros sólidos. | Pretratamiento y protección de bombas, depósitos y membranas. |
| Filtro biológico | Utiliza arena, grava y, a veces, vegetación para filtrar y degradar contaminantes. | Hogares con baja necesidad de mantenimiento y distintos volúmenes de agua. |
| Filtración por anillas | Elimina vellos y partículas entre 50 y 100 micras. | Filtración automática con retrolavado. |
| Membranas de ultrafiltración MBR | Separa contaminantes mediante membranas con poros de 0,04 a 0,1 µm. | Tratamiento de alta eficacia para reutilización no potable. |
| Zeolita y carbón activado | Reduce turbidez y elimina color, olor y sabor. | Filtración fina de 3 a 5 micras. |
| Luz ultravioleta | Daña la información genética de microorganismos y contribuye a su eliminación. | Desinfección sin añadir biocidas. |
| Cloración | Aporta un biocida al agua tratada. | Desinfección y control del agua almacenada durante periodos prolongados. |
Ambos métodos, los filtros biológicos y los sistemas de membranas, ofrecen ventajas significativas para el tratamiento de aguas grises, permitiendo a los hogares gestionar de manera eficiente y segura este recurso. La elección entre uno y otro dependerá de factores como el espacio disponible, el presupuesto inicial y los costos de operación, así como las necesidades específicas de reutilización del agua tratada.
Los sistemas biológicos como MBR, MBBR o lodos activados son ampliamente utilizados para aguas domésticas o industriales con alta carga orgánica. Sin embargo, las aguas grises tienen baja concentración de nutrientes, lo que dificulta el crecimiento bacteriano.
Estos sistemas pueden emplearse solo si se cumplen ciertas condiciones:
- Adición de nutrientes (fosfatos, nitrógeno).
- Uso de antiespumante, por la presencia de detergentes y jabones.
- Operación continua con personal calificado, para controlar aireación y recirculación de lodos.
- Aireación constante, necesaria para evitar malos olores.
Por ello, Flowen recomienda preferir sistemas fisicoquímicos, más estables y fáciles de operar.
Dimensionado del filtro y de la estación de tratamiento
La instalación de un sistema de depuración de aguas grises en el hogar requiere considerar varios factores técnicos y espaciales para asegurar su eficacia y eficiencia. Primero, es fundamental evaluar la cantidad de agua gris que se genera diariamente, lo que determinará la capacidad del sistema requerido.
Además, es necesario disponer de un espacio adecuado para instalar el sistema, que puede variar desde un pequeño filtro biológico hasta sistemas más complejos con múltiples componentes, como tanques y filtros de membrana.
El diseño del sistema debe contemplar también el fácil acceso para mantenimiento y monitoreo, asegurando que todos los componentes estén accesibles para revisiones periódicas y reparaciones.
El cálculo debe basarse en la demanda real de agua reutilizable, evitando tratar volúmenes innecesarios. Esto reduce costos y optimiza el uso de los reactivos.
Para el diseño del tratamiento se debe determinar la capacidad de captación de aguas grises, así como la necesidad de agua reciclada y tener en cuenta el factor limitante. La demanda de agua tratada y la producción de agua gris deben analizarse conjuntamente para evitar sobredimensionar el sistema o generar falta de agua reciclada.
| Aspecto de diseño | Qué debe determinarse |
|---|---|
| Captación | Volumen de aguas grises disponible y aparatos sanitarios conectados. |
| Demanda | Necesidad de agua tratada para cisternas, riego, limpieza y otros usos no potables. |
| Pretratamiento | Tipo de filtro, tamaño de paso, sistema manual o autolimpiable. |
| Almacenamiento | Volumen de depósitos, rebosadero, sondas de nivel y tiempo de retención. |
| Tratamiento principal | Filtro biológico, sistema fisicoquímico, membranas u otra tecnología compatible. |
| Distribución | Bomba, grupo de presión, tuberías separativas, válvulas y puntos de consumo. |
| Control | Sensores, monitorización, señalización y aviso por avería. |
Distribución del agua tratada
La impulsión a los puntos de consumo finales se realiza mediante una bomba sumergible o un grupo de presión externo. La red de agua reciclada debe permanecer separada de la red de agua potable y estar correctamente identificada.
En la instalación de los equipos, se prestará especial atención a la correcta instalación del sistema de presurización (equipo de presión) de las aguas grises tratadas.
También debe instalarse un bypass de seguridad para garantizar el suministro de agua de red cuando el volumen de aguas grises tratadas sea insuficiente o cuando el equipo se encuentre fuera de servicio por mantenimiento.
Entre los elementos habituales de la instalación se encuentran las válvulas manuales, electroválvulas, contadores de agua, bombas, grupos de presión, reguladores de presión y sistemas de control y monitorización.
Usos permitidos o previstos
La regla de las 3R -Reducir, Reusar y Reciclar- se está aplicando cada vez más en proyectos inmobiliarios e industriales. El reúso de aguas grises permite reemplazar parcialmente el consumo de agua potable en actividades como el riego de áreas verdes, la descarga de inodoros, la limpieza de pisos o superficies y el lavado de vehículos o equipos.
Es importante destacar que las aguas tratadas por nuestras depuradoras Biomax están diseñadas exclusivamente para aplicaciones específicas, como el riego de jardines y el llenado de cisternas de inodoros. Aunque el proceso de purificación es exhaustivo, no recomendamos su consumo humano ni su uso en la irrigación de cultivos comestibles, como hortalizas.
Seguridad sanitaria y riesgos de un tratamiento deficiente
Un tratamiento deficiente puede permitir la presencia de bacterias, virus o huevos de helmintos, lo que representa un riesgo sanitario si el agua es reutilizada en zonas de contacto humano.
Entre las enfermedades más comunes derivadas de un mal tratamiento están las infecciones gastrointestinales, las enfermedades renales y las irritaciones dérmicas y oculares.
Garantizar un tratamiento adecuado evita riesgos para la salud y asegura la confianza en los sistemas de reúso. La instalación debe incorporar medidas para evitar la contaminación cruzada entre las redes de agua potable, aguas grises tratadas, aguas negras y aguas pluviales.
Las directrices técnicas cubren aspectos como los niveles de tratamiento requeridos, los sistemas de filtración más adecuados según el uso final del agua y las medidas de seguridad necesarias para evitar la contaminación cruzada.
Parámetros de control del agua tratada
Las aguas grises presentan características relativamente uniformes, por lo que los parámetros de diseño pueden definirse de forma estándar. Se deben considerar valores de pH, DBO, DQO, turbidez y coliformes.
| Parámetro | Valor de control indicado |
|---|---|
| Turbidez | < 5 NTU |
| Coliformes fecales | Ausencia |
| pH | Entre 7 y 8 |
| Cloro residual | 0.5-2 ppm |
La turbidez debe ser inferior a 5 NTU para asegurar la eficacia del sistema UV. El control de la turbidez, el pH, el cloro residual y los indicadores microbiológicos permite comprobar que el agua tratada mantiene la calidad prevista para su uso final.
Instalación y puesta en marcha
Estas instalaciones deben ser realizadas por profesionales especializados y adecuadamente formados, puesto que deben disponer de conocimientos sobre montaje e instalación de tuberías de evacuación, instalación de equipos de tratamiento de agua, montaje de dispositivos como válvulas, contadores e incluso sobre sistemas de monitorización de instalaciones hidráulicas, que permitan realizar un adecuado seguimiento en tiempo real de su funcionamiento.
La instalación física debe contemplar la correcta colocación del filtro, los depósitos, las membranas o medios filtrantes, los equipos de aireación, las bombas, los dispositivos de desinfección, las válvulas y el sistema de control.
Comprobaciones antes de la operación
- Realizar una prueba en vacío para verificar el funcionamiento de los equipos.
- Realizar una segunda prueba con agua limpia para detectar fugas.
- Asegurar que la puesta en marcha sea supervisada por personal calificado.
Comprobaciones durante la operación
- Verificar el desempeño de cada etapa del tratamiento.
- Sustituir piezas desgastadas y realizar limpieza periódica de tanques y filtros.
- Calibrar sensores y verificar niveles de cloro y pH.
- Comprobar el funcionamiento del bypass de seguridad.
- Verificar las alarmas, la monitorización y los sistemas de presurización.
La instalación debe cumplir con todas las normativas locales vigentes, que pueden incluir códigos de construcción, de salud y de seguridad. Las autoridades locales también pueden tener requisitos adicionales o específicos, por lo que es crucial que los interesados consulten con los organismos competentes antes de implementar un sistema de depuración.
Mantenimiento del filtro y del sistema completo
Una vez que el sistema está operativo, el mantenimiento regular es esencial para su óptimo funcionamiento. Este mantenimiento incluye la limpieza de filtros, la revisión de bombas y otros componentes mecánicos, así como la monitorización regular de la calidad del agua tratada.
Entre otros aspectos a considerar, se deberán tener en cuenta la limpieza de los depósitos, sistemas de membranas u otros dispositivos de tratamiento, con la periodicidad adecuada, según instrucciones del fabricante del equipo o de la ordenanza municipal correspondiente.
- Realización de analíticas con la periodicidad mínima suficiente para garantizar el control del tratamiento efectuado y asegurar la tranquilidad de los usuarios (mínimo, una vez al año).
- Revisión periódica de filtros de gruesos, especialmente cuando estos no sean autolimpiables.
- Revisión de los sistemas de dosificación de biocidas (bombas de impulsos, etc.).
- Revisión de válvulas manuales, electroválvulas, contadores, equipo de presurización de las aguas grises tratadas y del sistema de monitorización.
- Revisión del sistema de bypass para asegurar el suministro de agua de red, en caso necesario.
Dependiendo del tipo de sistema instalado, el mantenimiento puede variar en frecuencia. El diseño del espacio técnico debe facilitar el acceso a los equipos, la retirada de residuos, la limpieza de filtros, la inspección de depósitos y la sustitución de componentes.
Los errores más habituales que se cometen cuando se proyectan sistemas de reutilización de aguas grises o pluviales en edificios son la falta de formación técnica, los cruces de tuberías, la información deficiente a los usuarios, los errores en el mantenimiento e incluso los proyectos poco rigurosos en la descripción técnica.
Normativa aplicable en España
En España, la regulación del tratamiento y reutilización de aguas grises se enmarca dentro de políticas más amplias de gestión de recursos hídricos, promovidas por la necesidad de adaptarse a la escasez hídrica y mejorar la eficiencia en el uso del agua.
La legislación nacional establece criterios claros para el tratamiento de aguas grises en términos de calidad del agua necesaria para diferentes usos, asegurando que el agua reciclada sea segura y no represente riesgos para la salud pública ni para el medio ambiente.
A pesar de las perspectivas climáticas y las recurrentes sequías a las que se ven sometidas diferentes zonas de nuestra geografía, siguen sin introducirse cambios significativos en la normativa sobre edificación, que pauten la obligatoriedad de reutilizar las aguas grises o las pluviales en los edificios, lo cual resulta ciertamente paradójico.
Tampoco a nivel autonómico se regula de forma general la obligatoriedad de recurrir a este tipo de instalaciones, salvo de algunas excepciones, como ocurre por ejemplo en Cataluña, con el llamado Decret de Ecoeficiència de la Generalitat, aunque en este documento no se concretan los detalles de diseño, montaje ni dimensionado de las instalaciones.
Esta ausencia de normativas ha dejado la regulación de estas instalaciones en manos de las ordenanzas municipales de ahorro de agua, destacando que no todos los municipios disponen de estas ordenanzas.
Normas y documentos técnicos
- Norma UNE-EN 16941 «Sistemas In Situ de agua no potable. Parte 2: para el uso de aguas grises tratadas».
- UNE-EN 16941-1:2019 Sistemas in situ de agua no potable. Parte 1: Sistemas para la utilización de agua de lluvia.
- UNE-EN 16941-2:2021 Sistemas in situ de agua no potable. Parte 2: Sistemas para la utilización de aguas grises tratadas.
- El sistema cumple los requisitos del Real Decreto 1085/2024, de 22 de octubre, por el que se establece el régimen jurídico de reutilización de las aguas tratadas.
- Guia Técnica Española de Reciclaje de Aguas Grises en la Edificación elaborada por Aqua España.
- Código Técnico de la Edificación: Señalización en instalación debe cumplir punto 2.2 de la sección HS4 del CTE.
«A pesar de ello, el documento que más afecta al sector de la edificación, el Código Técnico de la Edificación (CTE), todavía está pendiente de modificación, al menos en los capítulos referentes a suministro y evacuación de agua», nos explica Albert Soriano Rull, experto en instalaciones hidrosanitarias.
Según él, afrontar estos cambios es esencial porque el CTE condiciona el trabajo de arquitectos, ingenieros y también instaladores. En este sentido, las nuevas directrices inciden en «el ahorro y la eficiencia hídrica y energética, la seguridad de los profesionales y también la protección y seguridad sanitaria del agua que se suministra para el consumo humano, y la que se trata para su reutilización para usos no potables», añade.
Ordenanzas municipales y arquitectura hídrica
En este contexto, diversos municipios catalanes empiezan a regularizar el uso y consumo del agua. Las nuevas ordenanzas municipales de ahorro de agua en Barcelona y otras poblaciones promueven la reutilización de las aguas grises y pluviales.
Es, en resumen, una alternativa sostenible que se ha transformado en una exigencia normativa de gran importancia en el urbanismo y la arquitectura.
En el marco de la 25.ª Asamblea General de la Red de Ciudades y Pueblos hacia la Sostenibilidad, se presentó un nuevo modelo de ordenanza municipal que no solo busca el ahorro de agua, sino que impone criterios técnicos para la implementación de tecnologías que garanticen la seguridad sanitaria y la protección del medio urbano.
Este modelo ya ha tomado forma en la capital catalana. El Pleno del Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado una ordenanza que obliga a instalar sistemas de reutilización de aguas grises en edificios de obra nueva o grandes rehabilitaciones de más de 16 viviendas.
También se aplica a hoteles, industrias o equipamientos con consumos iguales o superiores a 595 m³/año para el llenado de cisternas o riego por goteo.
El objetivo principal es reducir en un 33% el consumo de agua potable en usos residenciales, con un ahorro potencial de 136.000 m³ anuales para la ciudad y hasta 185 euros al año por hogar.
Debido a los últimos episodios de sequía, diversos municipios están actualmente en proceso de redacción y publicación de su ordenanza particular, donde se pautan, entre otras medidas, las características necesarias para la implementación de equipos centralizados de reutilización de aguas grises en los edificios de su demarcación.
En este sentido, uno de los municipios pioneros en todo el país fue desde el año 2002 Sant Cugat del Vallés.
Formación profesional y coordinación del proyecto
Uno de los errores más habituales que se cometen cuando se proyectan sistemas de reutilización de aguas grises o pluviales en edificios es la falta de formación técnica.
«Las personas que intervienen en el proyecto, la instalación o el mantenimiento no tienen una formación adecuada y se producen cruces de tuberías, información deficiente a los usuarios, errores en el mantenimiento e incluso proyectos poco rigurosos en la descripción técnica», constata.
Al finalizar el programa, los alumnos serán capaces de «reconocer e identificar todos los componentes de una instalación de reutilización y aprovechamiento de aguas grises y pluviales en un edificio».
Además, conocerán la normativa aplicable y habrán aprendido también «cómo dimensionar el conjunto de la instalación», explica Soriano, docente responsable de este nuevo curso.
Por ello, se profundizará en los criterios de diseño y dimensionado según la nueva normativa; la seguridad sanitaria y el mantenimiento de las instalaciones de aguas grises y pluviales en los edificios, y cómo deben integrarse arquitectónicamente todos estos depósitos y sistemas de filtrado.
Dominar estos sistemas no es una cuestión de sostenibilidad, sino una competencia indispensable para poder licenciar cualquier proyecto de gran envergadura en el nuevo marco legal.
De hecho, Soriano cree que en el futuro más inmediato «deberá existir una simbiosis ideal entre el profesional y el recurso hídrico o energético, un encaje que encuentre su zona de confort a través del conocimiento».
Para él, los profesionales tienen «la responsabilidad de hacer pedagogía y, para poder hacerla, se debe tener un conocimiento consolidado».
Relación entre aguas grises y aguas pluviales
Aguas pluviales: el agua de lluvia recogida en entornos urbanos es una fuente de gran calidad. En países como el Reino Unido o Francia, se utiliza con éxito para riego y usos domésticos no potables.
Se estima que puede cubrir entre el 12% y el 100% de las necesidades de agua potable en un hogar. La recuperación de Agua Pluvial debe ser considerada como una fuente alternativa de agua con calidad para sustituir el agua potable en caso de usos como riego de zonas ajardinadas, lavado de suelos, lavado de vehículos y con tratamiento para uso en el interior del edificio para descarga de cisternas de inodoros.
Para almacenar adecuadamente agua de lluvia con calidad de reutilización es importante filtrarla y evitar el deterioro de la características debido al paso del tiempo.
El diseño de las instalaciones de aguas grises y pluviales debe diferenciar el origen del agua, la red de captación, el tipo de filtración, el almacenamiento, el tratamiento y los puntos de consumo. Las aguas grises y las aguas pluviales no deben mezclarse sin una justificación técnica y un sistema de tratamiento compatible.
Fases del aprovechamiento de aguas pluviales
- Captación: Se recoge el agua de lluvia de tejados, superficies adoquinadas y revestimiento asfáltico, mediante canaletas y bajantes.
- Filtración: El objetivo es evitar la entrada de materia orgánica y sólidos al depósito de almacenaje.
- Almacenamiento: Los depósitos disponen de una toma de agua, una entrada calmada (anti-turbulencia) y un rebosadero que permite la conducción del exceso de agua al sistema de saneamiento o a un sistema de infiltración.
- Cloración: En caso de almacenar agua durante un periodo largo de tiempo podría descomponerse y desprender mal olor. Para evitarlo, se recomienda instalar una desinfección por cloración.
- Distribución: Es habitual, mediante una bomba sumergible o un grupo de presión externo.
El consumo medio de agua en los hogares españoles es de 137 litros/habitante/día, volumen que podría reducirse notablemente hasta un 60% si, por ejemplo, se elimina el uso de riego de jardines por agua pluvial, recogida, filtrada y almacenada de forma adecuada o el uso en descarga de WC por agua gris reciclada.

Criterios de dimensionado de aguas pluviales
En el diseño de proyecto en recuperación de pluviales depende del cálculo de volumen del depósito, basado en dos factores: demanda de agua, es decir, necesidad de consumo de agua no potable, y oferta de agua pluvial, es decir, capacidad de captación (superficie de recogida y pluviometría local).
También deberá tenerse en cuenta el periodo máximo entre lluvias.
Debemos calcular todas las necesidades que tenemos para un uso de agua no potable:
D = D WC + D RJ + D L + D LV
- DWC es la demanda de las cisternas de inodoro.
- DRJ es la demanda del riego de jardín.
- DL es la demanda para la limpieza de superficie.
- DLV es la demanda de la lavadora.
La oferta se calculará mediante la capacidad de captación de las aguas pluviales:
- Superficie (S) = superficie de recogida (m²).
- Coeficiente superficie captación (CSC).
- Pluviometría (P) = pluviometría anual (mm/m²/año o l/m²/año), según la zona recurriremos al Instituto Nacional de Meteorología o a estaciones meteorológicas locales.
Estudiaremos la viabilidad del sistema: si D<O tomaremos la demanda como base de cálculo; si D>O descartaremos algún uso de agua no potable, ya que la limitación vendrá por la captación.
Prevalece siempre el valor de la demanda como referencia.
El volumen del depósito debe considerar la demanda diaria, el periodo máximo entre episodios de lluvia significativos y un factor de dimensionado que compense la pérdida de volumen útil causada por los sedimentos.
Beneficios ambientales y económicos
Reducción del consumo de agua potable
Uno de los beneficios más significativos de la depuración y reciclaje de aguas grises es la notable reducción en el consumo de agua potable. Al reutilizar el agua para tareas como el riego de jardines, la descarga de inodoros o la limpieza de exteriores, se disminuye la demanda sobre los suministros municipales de agua potable.
Esto no solo conserva un recurso vital y cada vez más escaso, sino que también ayuda a reducir la presión sobre los sistemas públicos de tratamiento de agua, que son intensivos en uso de energía y recursos.
Reducción de la huella hídrica
El reciclaje de aguas grises contribuye directamente a la disminución de la huella hídrica de un hogar. La huella hídrica mide la cantidad total de agua utilizada para producir bienes y servicios.
Al usar aguas grises tratadas en lugar de agua potable para diversas necesidades domésticas, los hogares pueden reducir significativamente su impacto ambiental.
Este uso más eficiente del agua no solo tiene beneficios a nivel individual, sino que también contribuye a una gestión más sostenible del agua a nivel comunitario y regional, ayudando a mitigar los efectos del cambio climático y la sobreexplotación de recursos hídricos.
Reciclar aguas grises no solo presenta beneficios tangibles a corto plazo en términos de ahorro de costos y recursos, sino que también desempeña un papel crucial en la promoción de una ética de responsabilidad ambiental y sostenibilidad a largo plazo.
Aplicaciones en edificios residenciales y terciarios
Los sistemas de tratamiento pueden adaptarse a viviendas unifamiliares, edificios residenciales, hoteles, industrias, equipamientos, centros deportivos, piscinas, comercios y otros edificios con demanda estable de agua no potable.
El sistema debe dimensionarse de acuerdo con el número de usuarios, la producción de aguas grises, la demanda de agua reciclada, el espacio disponible, el tipo de filtros, la capacidad de almacenamiento y las exigencias de mantenimiento.
El tratamiento de aguas grises en edificaciones representa una oportunidad real para optimizar el uso del agua, reducir costos y mejorar la sostenibilidad ambiental.
Los sistemas de depuración de aguas grises no solo están diseñados para cumplir con las normativas ambientales vigentes, sino que también se enfocan en la sostenibilidad y la eficiencia energética.
Estas instalaciones pueden integrarse en proyectos de obra nueva con mayor facilidad, aunque también pueden incorporarse a rehabilitaciones cuando existen espacios adecuados para las redes separativas, los depósitos, los filtros y los equipos de tratamiento.
Condiciones de diseño que deben comprobarse
- Separación física y señalización de las redes de aguas grises, aguas pluviales y aguas negras.
- Selección de las fuentes de captación según la calidad del agua y el uso final.
- Instalación de un filtro de gruesos antes del depósito de aguas grises de origen.
- Accesibilidad para la limpieza y sustitución de elementos filtrantes.
- Control del tiempo de retención, que no debe superar las 24 h para evitar el deterioro de las aguas recicladas.
- Reserva de espacio suficiente para depósitos, bombas, membranas, equipos de desinfección y control.
- Instalación de un rebosadero y un bypass de seguridad.
- Separación de la red de agua reciclada respecto de la red de agua potable.
- Incorporación de señalización de seguridad conforme a la sección HS4 del CTE.
- Disponibilidad de luz, desagüe, ventilación y red de datos en la sala técnica.
- Acceso para realizar mantenimiento en condiciones adecuadas.
- Control de turbidez, pH, cloro residual y parámetros microbiológicos.
El filtro para aguas grises debe entenderse como una pieza de un sistema arquitectónico completo. Su rendimiento depende de que la captación, el pretratamiento, el almacenamiento, la depuración, la desinfección, la distribución y el mantenimiento hayan sido coordinados desde la fase inicial del proyecto.
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