Galería filtrante de Xàtiva: información, historia y funcionamiento

La galería filtrante de Xàtiva debe entenderse dentro de la histórica relación de la ciudad con las aguas subterráneas y, especialmente, con el manantial de Bellús, que alimenta buena parte de su sistema tradicional de abastecimiento. Una galería filtrante es una obra hidráulica subterránea construida horizontalmente para captar agua de un acuífero y conducirla por gravedad hasta el exterior o hasta un depósito colector.

Las galerías filtrantes son obras hidráulicas construidas de forma horizontal y con cierta pendiente (a diferencia de los pozos) que sirven para captar y extraer, en toda su longitud, aguas subterráneas. En el caso de Xàtiva, este sistema se relaciona con una red histórica de canales, fuentes y conducciones que convirtió a la ciudad en un importante núcleo hidráulico, conocido en su momento como “la ciudad de las mil fuentes”.

La relación de Xàtiva con el agua

“La sed apagó al labrador sediento. Con mis cristales Sétabis florece Crece el comercio, la labranza crece. Población y cosechas acreciento”. La Ruta del Agua es quizás la manera más refrescante de conocer Xàtiva, conocida en su momento como “la ciudad de las mil fuentes”.

Este itinerario señalizado nos descubrirá los rincones más sugerentes del núcleo urbano, a través de la estrecha relación que secularmente ha mantenido con el agua. Xàtiva dispone de canales de agua potable al menos desde la época islámica.

En conjunto en el siglo XVII había más de novecientos caños, hecho inusual para la época que dio fama a la ciudad. Las fuentes se dividían en tres categorías; las reales, monumentales y sostenidas públicamente, las vecinales, mantenidas por los vecinos, y las particulares, escasas y sólo al alcance de las familias más pudientes.

Historia del abastecimiento hidráulico de Xàtiva

La abundancia de fuentes y canales de Xàtiva se apoyaba en la captación y distribución de aguas procedentes de manantiales y conducciones subterráneas. La Fuente Real de Aldomar en la plaza Alejandro VI es una de las Fuentes Reales alimentada por el manantial de Bellús.

En la plaza de Aldomar, actual plaza de Alejandro VI, se encuentra otra de las Fuentes Reales alimentada por el manantial de Bellús. Data de la primera mitad del siglo XVIII, de estilo barroco aunque sigue modelos góticos.

Esta fuente, aunque ya está más enfocada a su uso por personas, sigue teniendo función de abrevadero, lo que se puede adivinar fácilmente por el tamaño de su balsa y la altura de la misma. Está situada en la misma puerta de la casa natalicia de Alejandro VI, antiguamente denominada Plaça dels Borja.

La Séquia de Bellús y la distribución urbana

La importancia del agua de Bellús también aparece vinculada a la conservación y renovación de las fuentes urbanas. Muchas de las fuentes tuvieron que renovarse debido a su antigüedad y mal estado, como ocurrió con la Fuente Real de Sant Francesc, situada en la plaza homónima y que aparece citada en el Llibre de Repartiment de la Sequia de Bellús de 1680.

Fue reconstruida de en 1764 por el cantero Marcos Piqueres, en estilo barroco. Sobre la copa hay una imagen de San Francisco, que sustituye a la original desaparecida a finales del siglo XIX.

Principales fuentes históricas de Xàtiva

FuenteCaracterísticas históricas
Fuente Real de los Veinticinco CañosSe hizo para sustituir el abrevadero existente y la nueva fuente mural se acabó en el año 1806, en estilo neoclásico.
Fuente Real de la TrinitatData del último tercio del siglo XV y es una de las escasas fuentes góticas que se conservan en la Comunidad Valenciana.
Fuente Real de la plaza de RocaLa actual se hizo en 1841 y aprovechó un árbol de piedra de forma hexagonal de la fuente antigua.
Fuente Real de Sant FrancescFue reconstruida en 1764 en estilo barroco y aparece citada en el Llibre de Repartiment de la Sequia de Bellús de 1680.
Fuente Real del LeónSe concluyó en 1818, con estilo neoclásico, una gran taza redonda y un pilón almohadillado.
Fuente Real de los pecesData de mediados del siglo XIX y fue trasladada a su ubicación actual en 1972.
Fuente Real de AldomarData de la primera mitad del siglo XVIII y está alimentada por el manantial de Bellús.

La Fuente Real de los Veinticinco Caños

Situada en el exterior del Portal de Cocentaina, se hizo para sustituir el abrevadero existente, que era la famosa Pila islámica del siglo XI retirada y trasladada a la Casa de la Ciudad en 1788.

No obstante, la nueva fuente mural no se acabó hasta el año 1806, en estilo neoclásico, con un gran mascarón central y doce caños a cada lado. Cien años después fue restaurada por el arquitecto José Acuña, que convirtió en rectas las esquinas de la taza.

La Fuente Real de la Trinitat

Preside la Plaça de la Trinitat, en uno de los lugares con más encanto del núcleo antiguo, y es una de las escasas fuentes góticas que se conservan en la Comunidad Valenciana. Data del último tercio del siglo XV, con copa octogonal, y alterna los escudos de la ciudad y del Reino, que inicialmente eran policromados.

La Fuente Real de la plaza de Roca

En la plaza de Roca debió existir una fuente real, al menos desde 1422, cuando se construyó el nuevo canal de agua Santa. La actual se hizo en 1841, es de planta central con una taza alargada de extremos semicirculares y un árbol de piedra de forma hexagonal, claramente gótico, sin duda aprovechado de la fuente antigua.

La Fuente Real del León

En 1788 se construyó el nuevo Portal del Lleó, diseñado por Vicente Gascó, y seguidamente se propuso hacer a cada lado del portal una fuente con un león, que venían a sustituir otra fuente antigua.

Finalmente sólo se esculpió una de las dos fuentes de estilo neoclásico, con una gran taza redonda y un pilón almohadillado, que se concluyó en 1818.

La Fuente Real de los peces

Fuente de planta central, pensada para que las bestias abrevaran en la taza y las personas bebieran de los cuatro caños. Data de mediados del siglo XIX, cuando se labró para ser colocada en la plaza de la Bassa, desde donde se trasladó a su ubicación actual en 1972.

Ruta del agua y fuentes históricas de Xàtiva

Qué es una galería filtrante

La galería filtrante o galería de captación es una estructura subterránea construida para alcanzar un acuífero cuya estructura permeable está diseñada con la finalidad de captar las aguas subterráneas.

Las galerías son un sistema de captación de agua subterránea, una especie de mina o túnel excavado en la tierra de forma horizontal, a diferencia de los pozos que son verticales. Estas excavaciones pueden llegar a adentrarse varios kilómetros en el interior de la tierra hasta encontrar la preciada agua.

Las galerías filtrantes, también llamadas túneles subterráneos o minas de captación de agua, representan un método ancestral de aprovechamiento de aguas subterráneas, sobre todo en regiones donde las fuentes superficiales han sido escasas.

Las galerías filtrantes sirven para captar fuentes subterráneas; en muchos casos, se habla hasta de aguas subsuperficiales o subálveas, es decir, aguas subterráneas que corren por el subálveo (bajo la corriente) del río y que han sufrido un proceso natural de filtración por lo que se consideran de muy buena calidad.

Historia general de las galerías filtrantes

Entre las más antiguas están las de Qaná, Jericó, Jerusalén, Marrakech, etc. También hay antecedentes en la historia de este tipo de obras como los conocidos “qanats” (Persia, India, Grecia, entre otros), canales subterráneos artificiales que transportaban el agua a grandes distancias y los “foggaras” del Magreb.

También existen otros ejemplos como la de los “eres” canarios, excavaciones sencillas en los subálveos de los barrancos o, como hace más de 1.500 años en la cultura Nazca, quienes construían galerías de filtración para irrigar sus campos agrícolas y que aún, hoy en día, se siguen utilizando.

La primera galería fue la mina de Tejeda, en Gran Canaria, construida a principios del siglo XVI para trasvasar las aguas de Tejeda hacia el barranco Guiniguada, el cual las transportaría junto con su caudal natural a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.

Si bien esta primera galería era más bien un simple túnel. La tecnología de las galerías de agua propiamente dichas empezaron a construirse en el siglo XIX, primero eran socavones de pequeña envergadura cerca de los manantiales con el fin de aumentar el caudal de estos.

Fue a finales de ese mismo siglo cuando la construcción de galerías alcanzó un enorme desarrollo de la mano del auge de las explotaciones agrícolas para la exportación. La demanda de agua para el cultivo de variedades que se comercializarían en masa en el mercado exterior, plátanos y tomates fundamentalmente, empujó a seguir perforando y profundizando en busca de este preciado y necesario bien, el agua.

En el 1879 se declaró la ‘Ley de Aguas’, una ley muy permisiva que otorgaba pleno derecho al dueño de un terreno para perforar el subsuelo, considerándose estas aguas también propiedad del dueño del terreno. Las perforaciones se disparan dando lugar a más de 1500 galerías en Canarias con una longitud total de unos 2000 kilómetros.

En los años sesenta el agua extraída de las galerías suponía cerca de los dos tercios de los recursos hídricos consumidos en el Archipiélago Canario. Finalmente este modelo entra en crisis por el agotamiento progresivo de las reservas de los acuíferos profundos.

Cómo funciona una galería filtrante

La captación se lleva a cabo a través de una estructura u obra hidráulica compuesta por uniones de tuberías con ranuras o perforaciones o un drenaje/túnel de bloque, colocado horizontalmente, lo que las diferencia de los pozos que son verticales.

La mayoría de las veces transcurre por debajo del nivel freático con suelos permeables o por debajo del nivel del agua en un río, permitiendo así la recolección de agua a lo largo de toda su extensión. Dicha estructura está rodeada por un material granular, grava y arena, que no sólo mejora la infiltración, sino que también impide que las partículas más grandes bloqueen las perforaciones.

Finalmente, el agua recogida va a un pozo o tanque recolector desde donde se conduce para su aprovechamiento. El túnel excavado de forma horizontal tiene una ligera pendiente ascendente, de manera que el agua corre libremente hacia la bocamina, es decir hasta el exterior.

Las construcciones para la explotación de aguas subterráneas, las galerías, son perforaciones subhorizontales con ligera caída hacia la bocamina. La típica galería canaria tiene una sección de aproximadamente unos 1,5 m de ancho por 1,8 m de alto.

Se perfora hasta encontrar un nivel hídrico saturado, es decir una bolsa de agua subterránea denominada acuífero, y se drena por gravedad gracias a la pendiente que se ha dejado.

El acuífero y la recarga

Para obtener un buen funcionamiento de las galerías filtrantes se requiere que se planifiquen bien las diferentes etapas que conllevan a su construcción. Todo ello dependerá de aspectos como: tipo del material a excavar; consolidación o dureza del suelo; dirección, velocidad del movimiento y profundidad de las aguas subterráneas; composición física, química y bacteriológica del agua, etc.

Igualmente, mejoran la disponibilidad de agua tanto en períodos secos, ya que las aguas subterráneas circulan por el material aluvial que conforma el valle del río, como en períodos lluviosos, cuando se recarga el acuífero gracias al caudal superficial del río.

Los criterios de ubicación básicamente dependen de los requerimientos de agua que necesite la comunidad; por ello, es necesario ubicar un acuífero que garantice el funcionamiento del sistema durante todo el año, por lo que debe tener recarga hasta en momentos más críticos de sequía, ya sea de agua superficial o subterránea.

Por ello, las galerías filtrantes suelen estar ubicadas cerca ríos y lagos, buscando que el nivel freático esté lo más cerca que se pueda de la superficie para evitar hacer excavaciones muy profundas debido a las dificultades y costos que esto acarrea.

SMET and WIJK (2002) señalan que estos sistemas deben usarse solamente cuando “el nivel freático esté a poca profundidad, no más de 5 a 8 m por debajo de la superficie del suelo”.

Variación del caudal

El caudal que se obtiene es variable con el tiempo, al principio es muy elevado, hasta que se llega un momento que se estabiliza y el acuífero comienza a ofrecer agua a la galería una cantidad de agua relativa a la recarga que recibe.

En muchos casos, cuando la demanda de agua es mayor de lo que es capaz de ofrecer la galería, los dueños de las galerías deciden seguir perforando más profundo y se vuelve a repetir el funcionamiento inicial.

Es común que llegue un momento que las galerías lleguen a secarse, y den un caudal demasiado bajo como para que sea rentable su explotación o directamente lleguen a tener un caudal completamente nulo.

Tipos de galerías filtrantes

La enorme profusión de galería ha derivado en una notable variedad de tipos. Existen 3 tipos de galerías bien diferenciadas.

Galerías nacientes

Las galerías nacientes son el tipo más primitivo, aprovechan los acuíferos más someros que se encuentran por encima del complejo basal.

Galerías convencionales

Las galerías convencionales muy comunes en Tenerife, su longitud supera normalmente los 2 km y acceden hasta el acuífero basal.

Las galerías convencionales al construirse para que el agua salga por la propia fuerza de la gravedad, no requieren como los pozos de motobombas para la elevación del agua. Esto favoreció en tiempos de carestías de las motobombas, el desarrollo de las galerías en detrimento de los pozos.

Galerías-pozo o en tranacada

Las galerías-pozo o en tranacada son más cortas que las anteriores, 500 metros de longitud aproximadamente, y su peculiaridad es que terminan en un pozo.

Zanjas, drenes y captaciones mixtas

Las galerías filtrantes se pueden clasificar en 4 categorías: zanjas o trincheras; drenes; galerías propiamente dichas o túneles; y captaciones mixtas.

Las zanjas o trincheras son las más fáciles de construir; precisan que el agua subterránea se encuentre cerca de la superficie del suelo, menos de 6 m; tienen una larga vida útil, así como gran capacidad.

Como inconvenientes hay que resaltar que, al estar abiertas, no están protegidas, lo que las hace más propensas a contaminarse, tener problemas de erosión, crecimiento de algas y obstruirse debido a la vegetación. Este tipo se usa sobre todo para riego.

En segundo lugar, los drenes pueden ser de dos tipos: perforaciones horizontales, drenes californianos, o bien excavaciones en zanjas donde se colocan tuberías con perforaciones o ranuras que permiten el ingreso de agua subterránea.

Los drenes se instalan en la parte húmeda del acuífero y se cubren con un material filtrante que garantice su buen funcionamiento. Las tuberías suelen tener un diámetro superior a 20 cm y se colocan con pendientes para conducir el agua por gravedad hasta un tanque o pozo colector.

En tercer lugar, las galerías propiamente dichas o túneles son parecidas a los drenes por excavaciones en zanjas pero con la diferencia que, en vez de tuberías, son túneles con dimensiones suficientes como para permitir la entrada tanto de equipos y personas encargadas de su construcción y posterior mantenimiento.

Las excavaciones suelen iniciarse con una boca de entrada, pozo de visita, y tener varios pozos de ventilación a lo largo de la extensión del conducto, galería. La parte superior de la galería está ubicada en la zona húmeda, mientras que la parte inferior está por debajo del nivel de agua en la zona de saturación.

Por último, las captaciones mixtas son una combinación entre las galerías propiamente dichas y los drenes con captaciones verticales, pozos, que se construyen en casos donde las aguas subterráneas se encuentran a mucha profundidad.

Se hace un pozo vertical hasta el punto donde se encuentra el nivel freático y desde allí se realizan uno o más emboquillados o bocas de entrada en sentido perpendicular a la dirección del flujo de las aguas; son los llamados pozos radiales o pozos Ranney.

Construcción de una galería filtrante

La construcción tanto de este tipo de galería filtrante como la de los drenes es costosa y el diseño es complicado, por lo que se requiere de un profesional capacitado. La mayor ventaja que tienen es que el agua que recolectan está protegida de posibles contaminantes por ser obras que están completamente bajo tierra.

La construcción de una galería filtrante en sí es sencilla, no requiere de mano de obra calificada para su ejecución. La excavación para construir la galería puede hacerse con equipo mecánico o también manualmente, si se va a ubicar cercana a una corriente o en un acuífero con escurrimiento propio.

El diseño requiere de un profesional que genere especificaciones claras y concisas, mientras que la construcción debe estar supervisada por una persona capacitada. De no ser así, se corre el riesgo de un bajo rendimiento de la estructura.

Información necesaria para el diseño

Para poder diseñar una galería filtrante, se precisa de: plano cartográfico de la zona; plano geológico y perfiles transversales, perfil estratigráfico; mapa de niveles de las aguas subterráneas y de su variación en el año hidrológico; parámetros hidrogeológicos determinados por ensayos de bombeo; y análisis físico-químico y bacteriológico del agua.

De igual manera, es recomendable realizar un reconocimiento in-situ de la zona para observar aspectos como el relieve, afloramiento de rocas, posibles fuentes de contaminación, etc. y, también, definir la mejor ubicación de la galería y la profundidad con el fin de poder garantizar el aprovechamiento de agua continuo durante todo el año, incluso en condiciones de sequía.

El rendimiento de las galerías filtrantes va a depender de parámetros como el coeficiente de permeabilidad promedio del acuífero y el espesor del mismo, siendo el primero el que influye directamente en todos los tipos de galerías y cuyo valor variará de acuerdo a factores como: la forma, disposición y tamaño de los granos del filtro; y la viscosidad y densidad del fluido.

Conducto colector

Una vez que recopilados estos datos, se procede a diseñar los elementos básicos que componen a las galerías filtrantes, es decir: Conducto colector: se refiere a la galería en sí o al tubo por el que se infiltra y se conduce el agua.

En su punto inicial se suele construir un pozo de visita, y en el final ha de haber un pozo colector. Las dimensiones internas del conducto van a estar regidas más por su funcionalidad en el momento del mantenimiento, que por razones técnicas, ya sea para que permita la entrada de una persona o para que se pueda operar con herramientas de limpieza.

  • La capacidad ha de ser suficiente para que escurra el caudal del diseño, por lo que el diámetro mínimo del conducto debe estar entre los 20 y 25 cm.
  • Si la galería es larga, se pueden usar distintos diámetros, más que nada porque en los tramos iniciales no se necesita una alta capacidad de conducción.
  • El material no ha de afectar a la calidad del agua y ha de causar mínimos valores de pérdidas de carga por fricción.
  • En tubos suelen usarse los de PVC, hierro fundido, hormigón y asbesto cemento.
  • La pendiente ha de facilitar la autolimpieza, evitando así que se sedimenten materiales finos que puedan entrar al conducto.
  • Para ello, la velocidad de escurrimiento del agua debe ser aproximadamente de 0.60 m/s.
  • El área abierta o las perforaciones en el conducto deben ser suficientes, con el fin de que el agua pase del acuífero a su interior a una velocidad tal que evite el arrastre de partículas finas.
  • Los valores de velocidad recomendados van desde 2.5 cm/s hasta 10 cm/s, con un coeficiente de contracción de entrada por orificio de 0.55.
  • Las aberturas deben distribuirse de forma uniforme en el área perimetral del conducto evitando la creación de zonas débiles por donde podría fallar la galería.
  • El máximo porcentaje de área perimetral abierta dependerá del tipo del material del conducto, sabiéndose que, a mayor resistencia del material, mayor será el área abierta, siendo aproximadamente 3.0% el valor que se establece.

Forro filtrante o filtro

El forro filtrante o filtro es el componente más importante de las galerías filtrantes debido a que será el responsable del buen funcionamiento de todo el sistema.

Su función es impedir que el material fino que proviene del acuífero penetre al interior de la galería, lo que se logra a través de un conjunto de capas, de mayor a menor tamaño, de grava de diferente granulometría, producto de la excavación previa que se realizó en la apertura de la zanja donde irá el conducto colector.

El material recogido se clasifica, para luego ir formando capas concéntricas del filtro con un espesor que no exceda los 15 cm cada una, aunque, para evitar que durante la fase de construcción queden espacios sin recubrimiento, se pueden emplear espesores mayores.

Por la dificultad de construir capas circulares, es factible hacerlas más o menos cuadradas.

Esquema de funcionamiento de galería filtrante

Ventajas de las galerías filtrantes

Si la galería cumple con los requisitos de un buen diseño, construcción, operación y mantenimiento, entonces el agua captada no requerirá de un tratamiento complejo adicional. El agua que proviene de una galería filtrante solo requerirá de una desinfección previa a su distribución a los usuarios, por lo que las cantidades de agua disponible son más seguras.

El agua captada en estas galerías posee una mayor pureza que la de aguas superficiales. La filtración lenta a la que se ven sometidas las aguas subterráneas remueve sólidos suspendidos y microorganismos.

Representa una solución práctica para captar o disponer de mayor cantidad de agua subterránea de acuíferos de poca profundidad. La construcción de una galería filtrante en sí es sencilla, no requiere de mano de obra calificada para su ejecución.

  • El agua captada puede requerir únicamente una desinfección previa a su distribución cuando el diseño, la construcción, la operación y el mantenimiento son adecuados.
  • La filtración natural reduce los sólidos suspendidos y determinados microorganismos.
  • La captación funciona por gravedad y puede evitar el uso de motobombas.
  • Puede mejorar la disponibilidad de agua en acuíferos poco profundos.
  • Puede construirse con medios mecánicos o manuales, según las condiciones del terreno y la ubicación.
  • Las obras completamente subterráneas protegen el agua frente a algunos contaminantes superficiales.

Limitaciones y riesgos

La calidad del agua captada por estas estructuras podría verse afectada por fuentes contaminantes presentes en zonas de recarga. La cantidad de agua, volumen, que se extrae del subálveo podría afectar las condiciones ambientales de aguas abajo.

Por ser aguas que provienen del subsuelo pueden tener presencia de sales minerales. Las formaciones no consolidadas son las que tienen más probabilidad de ser explotadas para abastecer agua; sin embargo, normalmente son de origen marino, por lo que podrían ser salobres y, por lo tanto, no aptas para ser consumidas.

Las galerías suelen ser obras costosas, en términos de excavación, que dependen muchas veces de las condiciones del terreno, consolidación o dureza, materiales presentes en la zona, profundidad a la que se encuentran las aguas subterráneas, etc.

  • Una zona de recarga contaminada puede afectar la calidad del agua subterránea.
  • La extracción excesiva puede modificar las condiciones ambientales aguas abajo.
  • El agua subterránea puede contener sales minerales.
  • Los acuíferos de origen marino pueden producir aguas salobres.
  • La dureza del terreno y la profundidad del acuífero pueden elevar los costes de excavación.
  • La falta de diseño, supervisión o mantenimiento puede reducir considerablemente el rendimiento.
  • El agotamiento progresivo del acuífero puede reducir el caudal hasta hacerlo insuficiente o nulo.

Calidad del agua de Xàtiva

Los últimos análisis practicados por la dirección general de Salud Pública no dejan lugar a dudas: la calidad del agua potable de Xàtiva es más que óptima para el consumo humano.

Las muestras analíticas que se toman periódicamente en distintos puntos de la red y en los pozos de la ciudad muestran que todos los parámetros sometidos a examen presentan valores enmarcados dentro de los límites establecidos en las normativas reguladoras, muy por debajo del umbral en gran parte de los casos.

El agua potable de Xàtiva es 100% segura y está sometida a muchos controles. Además, proviene del manantial de Bellús, por lo que tiene una mayor calidad que en otros municipios.

Una muestra tomada a mediados de febrero desde un establecimiento del polígono de acceso a Xàtiva muestra que la presencia de plomo disuelto en el agua es inferior a 0,005 miligramos por litro, muy por debajo del máximo permitido por las autoridades para considerar apta para el consumo el agua potable.

Otro muestreo en la fuente del Collar de la Coloma detecta menos de un micogramo de plomo por litro, cuando el valor de referencia establecido en la normativa es diez veces superior.

De esta manera, los datos oficiales constatan que la calidad del agua supera con creces todos los controles. Sus inspectores hacen periódicamente la analítica del agua potable y, si no lo fuera, no nos dejarían usarla.

La situación dista de la de otros municipios en los que los nitratos u otros componentes representan o han representado en los últimos años un problema para el consumo humano. En Xàtiva el agua llega procedente de un manantial y los indicadores vigilados por la Conselleria de Sanidad despejan toda sombra de duda sobre su calidad.

La galería filtrante en el contexto actual del agua de Xàtiva

El sistema hidráulico histórico de Xàtiva combina la captación de aguas subterráneas, los manantiales, los canales y una extensa red urbana de fuentes. La galería filtrante forma parte del mismo principio general de aprovechamiento: recoger el agua en el subsuelo y conducirla hacia los puntos de distribución aprovechando, cuando es posible, la pendiente y la gravedad.

Este funcionamiento es diferente al de una estación depuradora de aguas residuales. La EDAR de Xàtiva trata aguas usadas mediante procesos de aireación prolongada, fangos activados, procesos de biopelícula, tratamiento terciario y desinfección, mientras que una galería filtrante capta agua subterránea antes de su distribución.

ElementoFunción
Galería filtranteCaptar agua subterránea a lo largo de una estructura horizontal.
AcuíferoAlmacenar y transmitir el agua subterránea.
Conducto colectorRecibir y conducir el agua captada.
Forro filtranteEvitar la entrada de partículas finas y favorecer la infiltración.
Pozo o tanque colectorRecoger el agua antes de su conducción y aprovechamiento.
Canales y fuentesDistribuir el agua en el sistema urbano tradicional.
EDARDepurar aguas residuales mediante tratamientos físicos, biológicos y de desinfección.

La importancia histórica del agua en Xàtiva se refleja en la Ruta del Agua y en la conservación de sus fuentes monumentales. La red de más de novecientos caños documentada en el siglo XVII muestra la dimensión que alcanzó el abastecimiento urbano y explica la identificación de la ciudad con el sobrenombre de “la ciudad de las mil fuentes”.

XÀTIVA (València) Fuente Real de la Plaza de Roca (1841). XÀTIVA, LA CIUDAD DE LAS MIL FUENTES.

La comprensión de una galería filtrante exige relacionar la obra subterránea con el acuífero, la recarga, la permeabilidad del terreno, la calidad del agua y la red que finalmente la distribuye. En Xàtiva, esa relación entre captación, conducción y uso urbano se reconoce en el manantial de Bellús, la Séquia de Bellús, las fuentes históricas y la tradición hidráulica que ha definido la ciudad durante siglos.

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