Incidencia de cortocircuito en un clorador salino BSV

La incidencia de cortocircuito en un clorador salino BSV provoca la desconexión automática del equipo como medida de protección. En los modelos BSV EVO LS, el sistema se desconecta automáticamente por falta de flujo de agua, acumulación de gas en la célula, cortocircuito, circuito abierto o sobretemperatura.

Los cloradores salinos BSV incorporan protección contra cortocircuitos, protección automática de sobrecargas y rearme automático en caso de fallo en la alimentación. Cuando aparece esta incidencia, conviene revisar la célula, sus conexiones, la presencia de humedad o corrosión, las conducciones y el estado de la centralita antes de volver a poner el equipo en funcionamiento.

Qué significa la incidencia de cortocircuito

El clorador salino de BSV Electronic SL es un sistema que le permitirá disfrutar de un agua limpia y cristalina en su piscina sin usar productos químicos. El equipo es seguro, limpio y fácil de instalar.

El clorador que revolucionó el mercado. Su tamaño de solo 300 x 220 x 120 mm y su peso de 5 a 8 kgs (en modelo de 35 grs.), hacen que se pueda instalar en prácticamente cualquier espacio. Las ventajas que nos ofrece son: Interruptor electrónico. Control de capacidad de cloración salina. Protección contra cortocircuitos. Protección automática de sobrecargas. Aviso luminoso automático ante la falta de sal. Aviso luminoso automático ante exceso de sal. Autolimpiable. Desconexión automática por falta de flujo de agua.

El clorador salino para piscinas EVO LS se desconecta automáticamente por: Falta de flujo de agua. Acumulación de gas en la célula. Cortocircuito. Circuito abierto. Sobre temperatura.

La desconexión automática no identifica por sí sola el componente averiado. La causa puede encontrarse en la célula, en el cableado, en las bornas de conexión, en la centralita o en las condiciones de humedad y corrosión de la instalación.

Principales causas relacionadas con un cortocircuito

Célula del clorador

La célula del clorador es la parte que sufre el desgaste más importante en estos equipos. Hay que advertirlo a los clientes siempre que compran un clorador, ya que no duran eternamente y como toda maquinaria tiene unas partes que sufren un deterioro con el tiempo.

El periodo de vida útil de la célula, lo suelen fijar los fabricantes en horas de funcionamiento o años. La experiencia que tenemos es que, al cabo de cuatro o cinco años, la productividad empieza a bajar y hay que cambiar esta pieza del clorador.

Existen equipos que nos facilitan las horas de funcionamiento en la pantalla del cristal líquido de la centralita. Esto es de gran ayuda para saber cuando es recomendable realizar el cambio.

Una célula deteriorada puede producir un funcionamiento irregular y hacer que actúen las protecciones del equipo. En el caso de los modelos BSV PRO, la célula autolimpiable tiene hasta 10.000 horas de vida útil.

Célula colmatada por cal

Algo habitual en la célula es que presente restos de cal, por tener un agua dura o procedente de pozo. Normalmente todos los equipos hacen un cambio de polaridad de forma periódica para intentar mantener, de forma automática, la célula. Pero no siempre se consigue.

En estos casos debe de desmontarse la célula y limpiarla con una solución específica con agua y devolverla a su estado original, y produciendo de nuevo de forma correcta el desinfectante.

  1. Paso 1: Desmontaje
  2. Paso 2: Limpieza
  3. Paso 3: Retirada de sedimentos
  4. Paso 4: Resultado final

La acumulación de sedimentos puede afectar al funcionamiento de la célula y dificultar la identificación de la causa real de la alarma. La limpieza debe realizarse con el procedimiento adecuado y sin manipular innecesariamente las conexiones eléctricas.

Humedad, agua y fugas

También puede darse el caso de que una tubería o el vaso de la célula, se nos deforme con el paso del tiempo. Aunque afortunadamente no es algo habitual.

Hay que observar también posibles fugas por los conductos del clorador salino para evitar problemas de inundaciones en la depuradora, pérdidas de agua, toma de aire, etc. como se puede ver en el siguiente vídeo.

La presencia de agua en las conexiones eléctricas puede provocar derivaciones o cortocircuitos. Antes de realizar cualquier comprobación, la instalación debe permanecer desconectada y completamente seca.

Corrosión de bornas y componentes

Las partes metálicas de los cloradores también sufren la corrosión de depuradoras mal ventiladas o en las que tenemos almacenados productos químicos corrosivos.

Podemos ver en la fotografía la corrosión de las bornas de conexión. Parte del mantenimiento es mantenerlas limpias de óxido.

También la corrosión puede afectar a la placa base o al trasformador de la centralita, a pesar de que cada vez cuenten con una protección IP mayor, hay que cuidar este aspecto.

La protección IP65 del BSV EVO LS ofrece una protección excepcional contra elementos externos dañinos como gases corrosivos, humedad y otras sustancias nocivas que podrían afectar su rendimiento y vida útil.

Bornas corroídas de clorador salino

Centralita deteriorada

Puede darse el caso de que la centralita, no transmita electricidad a la célula, o que también la pantalla de cristal líquido se deteriore con el tiempo y la humedad.

En estos casos es necesario llevarlo al taller para estudiarlo en profundidad y ver si es posible su reparación.

La centralita puede verse afectada por humedad, corrosión, sobrecargas o daños en el transformador y la placa base. Por ello, no conviene sustituir la célula sin revisar también la unidad de control cuando la incidencia reaparece.

Sensor de flujo y falsas interpretaciones

En algunos cloradores, como medida de seguridad de que el clorador no funcione sin agua, tienen instalado un sensor de flujo.

En el caso de que este mecanismo se estropee no mandara la orden correcta a la centralita y el clorador no funcionará.

La falta de flujo de agua, la acumulación de gas en la célula y el cortocircuito son incidencias diferentes, aunque todas pueden producir la desconexión automática del equipo. Normalmente en las pantallas de los cloradores suele figurar algunas alarmas, como la de falta de sal, falta de flujo de agua, etc. que nos dan información sobre lo que está pasando con nuestro clorador.

Comprobaciones iniciales

Antes de intervenir, desconecte la alimentación eléctrica del clorador y evite realizar pruebas con la célula mojada o con las bornas expuestas. La incidencia de cortocircuito debe tratarse como una protección activa, no como una alarma que deba anularse.

  • Comprobar si existe agua, condensación o humedad alrededor de la centralita y de las conexiones.
  • Observar el estado de las bornas y detectar signos de óxido, ennegrecimiento o calentamiento.
  • Revisar visualmente el cableado que une la centralita con la célula.
  • Examinar la célula para localizar cal, sedimentos, daños o deformaciones.
  • Revisar el vaso de la célula y las tuberías en busca de fugas.
  • Comprobar que el sistema dispone de flujo de agua suficiente.
  • Consultar la pantalla de la centralita para identificar si la desconexión corresponde a cortocircuito, falta de flujo, circuito abierto o sobretemperatura.

La concentración de sal también debe comprobarse, porque una concentración inadecuada puede impedir que la célula produzca correctamente. Muchas veces no tenemos con qué medir la concentración de sal en el agua y dejamos que baje a unos niveles que no permitan que la producción de cloro sea la correcta o incluso que la célula no pueda producir nada con esa concentración de sal.

También se nos da el caso de que dosificamos sal en mayor cantidad de la necesaria, haciendo que tampoco funcione correctamente. Es fundamental ver la concentración correcta de funcionamiento de cada equipo, ya que hay algunos que funcionan desde 1,5-2 gramos litro y otros desde 5 gramos litro.

Para ello necesitaré un sistema de medición, ya sea mediante tiras desechables o medidores digitales de conductividad.

Revisión de la célula y de sus conexiones

Hay veces que, para ver si una célula produce o no, se saca de su vaso y se prueba en una concentración alta de sal y agua. Como podemos ver en el video todavía producía bastante la célula, si estuviera totalmente desgastada no saldrían casi burbujas en el agua.

Esta comprobación no debe confundirse con una reparación del cortocircuito. La célula debe revisarse únicamente con el equipo desconectado y mediante un procedimiento seguro, porque una prueba incorrecta puede dañar la centralita o generar un riesgo eléctrico.

Cuando la célula está colmatada, debe desmontarse, limpiarse con una solución específica con agua y devolverse a su estado original. Cuando presenta desgaste avanzado, daños visibles o un comportamiento eléctrico anómalo, puede ser necesario sustituirla.

CÓMO LIMPIAR Y PROBAR UNA CELDA DE SAL: PENTAIR INTELICHLOR

Características de protección de los equipos BSV

El clorador salino de BSV Electronic SL incorpora varias funciones destinadas a detener la producción cuando se detecta una condición peligrosa o incompatible con el funcionamiento normal.

  • Protección contra cortocircuitos.
  • Protección automática de sobrecargas.
  • Desconexión automática por falta de flujo del agua.
  • Desconexión automática por acumulación de gas en la célula.
  • Desconexión automática por sobrecarga.
  • Rearme automático en caso de fallo en la alimentación.
  • Cambio de polaridad controlado por microprocesador (autolimpiable) cada 12 Horas.

El clorador salino EVO LS cuenta con una tecnología revolucionaria para el tratamiento del agua de piscinas que combina dos conceptos clave, baja salinidad e hidrólisis.

Solo se necesita una concentración de 1-2 gramos por litro (g/l) de sal para mantener el agua de tu piscina en perfectas condiciones. Esta baja concentración de sal es suficiente para permitir que el clorador salino funcione de manera eficiente.

La hidrólisis no solo produce cloro, sino que también genera hidróxilos desinfectantes y oxidantes extremadamente potentes. Estos hidróxilos actúan como agentes desinfectantes y oxidantes muy efectivos, lo que permite desinfectar la piscina de manera más eficaz.

Datos técnicos que ayudan a identificar el equipo

ModeloProducción máxima de Cl2/hCorriente máx. de la célulaPotencia máxima
EVO LS 1515 gr25A187.5 W
EVO LS 2020 gr35A263 W
EVO LS 3030 gr17.5A385 W

Las características técnicas del clorador salino EVO LS incluyen alimentación de 230 V 50/60 Hz, dimensiones de 250 x 308 x 130mm y tensión máxima de la célula de 7.5 Vcc.

El clorador salino BSV EVO LS dispone de célula bipolar haciendo un equipo altamente eficiente. La producción de sal ajustable que varía entre 15 y 30 gramos, lo que te permite adaptar la salinidad del agua a tus necesidades específicas.

Dispone de 4 relés programables para la gestión de elementos externos como la bomba de filtración, iluminación. También incorpora display táctil TFT color, haciendo este más intuitivo y fácil de usar gracias a su interfaz gráfica, conectividad MODBUS, indicador de concentración de sal, contador horas de funcionamiento e indicación de nivel de sal.

Diferencias entre cortocircuito, circuito abierto y sobrecarga

El cortocircuito indica una condición eléctrica de protección, mientras que el circuito abierto señala que la continuidad del circuito no es correcta. La sobrecarga se produce cuando la demanda eléctrica supera los valores previstos por el equipo.

En los modelos BSV EVO LS, el sistema también puede desconectarse por sobretemperatura, falta de flujo de agua o acumulación de gas en la célula. Por este motivo, la alarma debe interpretarse junto con la inspección física de la instalación.

IncidenciaElementos que conviene revisar
CortocircuitoCélula, cableado, bornas, humedad, corrosión y centralita
Circuito abiertoConexiones, cables y continuidad del circuito
SobrecargaCentralita, célula y alimentación eléctrica
Falta de flujoDepuradora, sensor de flujo, tuberías y circulación del agua
Acumulación de gasCélula, circulación del agua y sistema de seguridad
SobretemperaturaVentilación, centralita y condiciones de instalación

Cuándo detener las comprobaciones

Si el cortocircuito reaparece después de secar la instalación y revisar visualmente las conexiones, no debe insistirse en el rearme. Una repetición de la incidencia puede indicar un daño en la célula, el cableado, el transformador, la placa base o la centralita.

En estos casos es necesario llevarlo al taller para estudiarlo en profundidad y ver si es posible su reparación. Es muy importante que cuente con la colaboración de un profesional de las reparaciones y mantenimiento de la piscina.

La falta de recambios también puede complicar la reparación de equipos antiguos. Es muy habitual que con el paso de los años algunos fabricantes mejoren los diseños y rendimientos de los equipos.

Después de descatalogar un equipo hay piezas de recambio durante cuatro o cinco años, pero después de ese plazo es cuando vienen los problemas en caso de averías.

En el caso de que ya no existan piezas, como el de una célula, para sustituirla cuando se agota, es necesario cambiar el equipo completo.

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