Las mascarillas sin filtro pueden reducir la propagación de gotículas y aerosoles exhalados, pero su protección depende del tipo de mascarilla, del ajuste al rostro, de la calidad del material y de la situación. Las mascarillas higiénicas y quirúrgicas protegen principalmente al entorno de la persona que las lleva, mientras que los respiradores autofiltrantes, como FFP2, FFP3, N95 y KN95, están diseñados para proteger también frente a la inhalación de partículas.
Las mascarillas sin filtro no ofrecen una protección respiratoria equivalente a la de un respirador certificado. Las mascarillas de tela común no se pueden considerar protectoras ante el coronavirus y su uso no debe ser fomentado entre la población. En cualquier caso, ningún cubrebocas ofrece una seguridad absoluta, por lo que debe combinarse con ventilación, higiene, distancia cuando sea posible y otras medidas de prevención.
Qué significa que una mascarilla tenga o no tenga filtro
Las mascarillas difieren en su capacidad para filtrar el aire y ajustarse a la cara. Las mascarillas también difieren en cuanto a la facilidad o dificultad para respirar a través de ellas. Algunas mascarillas dependen del tipo de tela, el tejido o la densidad para filtrar el aire. Otras mascarillas utilizan una carga estática, como la que hace que la ropa se pegue en la secadora, para atrapar y retener el virus. Algunas mascarillas utilizan ambas estrategias, así como otras.
Las mascarillas y los respiradores son productos que cubren la nariz, la boca y el mentón. La mayoría de las investigaciones concluyen que estos productos pueden hacer más lenta la propagación del virus que causa la COVID-19 cuando se usan de forma constante, se ajustan correctamente y se colocan de forma adecuada.
El virus que causa la COVID-19 se trasmite principalmente por el aire cuando una persona tose, estornuda, canta, habla o respira. Las partículas del virus pueden flotar en el aire y ser inhaladas, especialmente en lugares concurridos con poca ventilación.
La capacidad de protección no depende únicamente de que la mascarilla tenga un material filtrante. También influyen la cobertura de la nariz, la boca y el mentón, el sellado facial, la ausencia de fugas por los bordes, la resistencia a la humedad y el cumplimiento de una norma técnica.
Qué protección ofrecen las mascarillas sin filtro
Mascarillas higiénicas
Las mascarillas de protección higiénicas no están diseñadas para proteger de ningún riesgo, ni recomendadas para situaciones que impliquen la exposición a agentes infecciosos o peligrosos. Este tipo de mascarillas protectoras no está considerado producto sanitario ni EPI.
La mascarilla higiénica es un complemento al resto de medidas de seguridad (distancia de seguridad, higiene, etc) por lo que no es valida sola por sí misma. En caso de no poder mantener el resto de medidas lo recomendado sería siempre un EPI, al menos FFP2.
La mascarilla higiénica esta destina a personas adultas sin síntomas que no sean susceptibles de utilizar mascarillas quirúrgicas ni máscaras filtrantes de protección contra partículas, según las medidas establecidas en el documento técnico “Prevención y control de la infección en el manejo de pacientes con COVID-19” publicado por el Ministerio de Sanidad.
Mascarillas que bajo estas circunstancias ayudan a disminuir el riesgo ante la imposibilidad de mantener el distanciamiento social, en sitios cerrados como el transporte público, por ejemplo.
Mascarillas quirúrgicas
Las mascarillas médicas son holgadas y desechables. Están diseñadas para protegerlo de las gotas y salpicaduras, como la mucosidad de un estornudo. Las mascarillas médicas, que también se conocen como mascarillas quirúrgicas, filtran las partículas grandes presentes en el aire cuando inhala.
Por un lado tenemos las mascarillas quirúrgicas, que están pensadas para mantener la asepsia, es decir, para retener las gotículas de saliva que contienen el virus si una persona está infectada. Estas mascarillas no son un EPI, son un producto sanitario. Deben ser desechadas después de su uso.
Efectivamente, la mascarilla quirúrgica por definición no protege al usuario en si mismo si no al entorno en el que se encuentra de ser infectado. La protección es desde dentro hacia fuera.
Las mascarillas quirúrgicas evitan principalmente la transmisión de agentes infecciosos por parte de quien la lleva puesta. De forma adicional, aquellas con la marca IIR pueden proteger frente a salpicaduras de fluidos contaminados. No se considera EPI (Equipo de protección individual), dado que no proporciona un nivel fiable de protección.
Con el fin de evitar contagios, aquellas personas con síntomas o que han dado positivo deben llevar este tipo de mascarillas.
Una ventaja que sí resulta evidente es que son más cómodas que otro tipo de cubrebocas, porque no dificultan tanto la respiración, de modo que pueden usarse también al realizar tareas de más esfuerzo.
Mascarillas de tela y mascarillas caseras
Las mascarillas de telase enmarcan dentro de una categoría que son las mascarillas higiénicas. En este sentido es importante recalcar que las mascarillas de tela han de estar fabricadas con un material homologado, llevar el filtro correcto y realizar un buen mantenimiento.
En caso contrario, sus niveles de protección y eficacia frente al virus son mínimos. A pesar de dicha recomendación, en caso de que se opte por este tipo de mascarilla, siempre deben cumplir los criterios de homologación y presentar la certificación de la norma UNE 0065, y tener una forma similar a las mascarillas quirúrgicas, ya que, por ejemplo, si tienen la costura la costura en el centro, en la parte en la que está la costura no garantiza una correcta filtración.
En caso de que no especifiquen el cumplimiento de la dicha norma, su uso es totalmente desaconsejable, ya que los criterios de eficacia y respirabilidad no están sujetos a las certificaciones decretadas.
Las mascarillas caseras ayudan a que no contagiemos a los demás, pero, en cambio, no son útiles a la inversa, para evitar que nos contagien a nosotros. En cualquier caso, pueden ser una protección extra.
La eficacia de estas mascarillas caseras no es mucha, porque en general las telas empleadas para hacerlas no tienen propiedades de filtro y sus tejidos dejan pasar los aerosoles. Lo mismo ocurre con chales y bufandas.
La escasez de mascarillas al inicio de la pandemia y la conciencia ecológica ha llevado a muchas personas a usar mascarillas de tela para protegerse frente al coronavirus. Sin embargo, estas mascarillas no ofrecen la misma seguridad, como indica el propio Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades, añadiendo que las mascarillas de tela común no se pueden considerar protectoras ante el coronavirus y su uso no debe ser fomentado entre la población.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda el uso de mascarillas de tela, pero en entornos donde las mascarillas son tan limitados que los estándares de cuidado habitualmente utilizados para mascarillas ya no son posibles, y las máscaras quirúrgicas no están disponibles, como último recurso, puede ser necesario el uso de máscaras que nunca hayan sido evaluadas o aprobadas por las normativas actuales.
Mascarillas con filtro: FFP1, FFP2, FFP3, N95 y KN95
Las mascarillas denominadas respiradores deben cumplir estándares específicos y están diseñadas para bloquear casi todas las partículas de virus presentes en el aire. Entre estas mascarillas se incluyen las N95, FFP2, KN95 y otros tipos.
Los respiradores aprobados en los EE. UU. se denominan N95. Los respiradores europeos se denominan FFP2 y los respiradores de China se denominan KN95.
Por otro lado están las mascarillas autofiltrantes (las de alta eficacia) que sí son un EPI. Reguladas por la norma europea EN 149, contienen un filtro de micropartículas que protegen la transmisión "de fuera hacia dentro" en distintos grados según el tipo.
| Tipo | Eficacia de filtración mínima | Protección principal |
|---|---|---|
| FFP1 | 78% | Limita la propagación si quien la lleva está contagiado, pero no ofrece protección suficiente a quien la utiliza. |
| FFP2 | 92% | Protección frente a partículas y aerosoles; se emplea en situaciones de mayor exposición. |
| FFP3 | 98% | Protección para tareas con riesgo elevado de exposición a aerosoles. |
Las mascarillas autofiltrantes a su vez se dividen en tres categorías en función de su capacidad de filtración: - Las FFP1 (con un 78% de eficacia de filtración mínima) sirven para limitar la propagación si quien la lleva está contagiado pero no ofrecen protección a quien la utiliza. - Las FFP2 (con un 92% de eficacia de filtración mínima) se emplean en centros sanitarios para lo que se conoce como aislamiento aéreo: las usa el personal que está en contacto con pacientes contagiados, al entrar en su habitación o cuando es trasladado. Dependiendo de si cuenten con válvula de exhalación o no servirán para limitar la propagación del contagio. - Las FFP3 (98% de eficacia de filtración mínima) se usan en tareas con riesgo de exposición a aerosoles.
Las que sí brindan más resguardo a sus portadores son las mascarillas FFP (Filtering Face Piece). Estas poseen filtros integrados que pueden impedir el paso de partículas diminutas y aerosoles.
Las hay en tres categorías: la FFP1 filtra por lo menos un 80 por ciento de las partículas de hasta 0,6 micrómetros; la FFP2 al menos el 94 por ciento, y la FFP3, un 99 por ciento.
Las cifras anteriores proceden de referencias y criterios de clasificación diferentes, por lo que deben interpretarse junto con la norma aplicable y el marcado del producto.
¿Ofrecen estas últimas una seguridad total? Lamentablemente no. Si bien la protección es mayor, mucho depende de cómo se la use. Por ejemplo, de que quede bien adherida al rostro, cosa que no funciona en el caso de los hombres con barba.
Se recomienda para el personal sanitario que tenga contacto con contagiados el uso de una autofiltrante tipo FFP2 o FFP3, dado que son las mascarillas más seguras tanto para no contagiar como para no ser contagiados.
Diferencia entre filtración bacteriana y filtración de partículas
No, no son los mismos tipos de filtración. Hay que tener en cuenta que la mascarilla quirúrgica es un Producto Sanitario y su utilidad está destinada principalmente para uso médico en quirófanos u Hospitales. Lo que filtra en bacterias, mientras que la mascarilla EPI está destinada al uso principalmente industrial y la filtración de partículas (en función del grado de exposición se utilizará un filtro P1, P2 o P3), por lo que su uso y filtración es totalmente diferente.
En las mascarillas del tipo quirúrgico, el ensayo se centra en la eficiencia de filtración bacteriana, BFE en inglés de un material. El método de prueba cuantifica y permite determinar la eficiencia de filtración para materiales de mascarillas quirúrgicas.
La eficiencia de filtración máxima que se puede determinar con este método es del 99,9% este ensayo mide el porcentaje de bacterias (Staphylococcus aureus) mayores de 3 micras filtradas por la máscara, el método de ensayo es conforme a la EN 14683: 2019, Anexo B.
Las mascarillas EPI, i.e. nivel FFP2 el ensayo que le aplica es la capacidad de filtración de los filtros de partículas, ya sea una exposición a una cantidad de aerosol (120 mg) con base acuosa (cloruro de sodio, NaCl) en distintos flujos más un aerosol con base oleoso, aceite de parafina también en cantidad y flujo, la norma EN 13274-7 fija el detalle del ensayo.
Indicar que las mascarillas del tipo quirúrgico el ensayo BFE no evalúa los materiales para aprobación legal para uso como un respirador (como una mascarilla EPI). Si el usuario necesita protección respiratoria, se debe usar un respirador certificado por EN149.
Las mediciones de eficiencia de filtración bacteriana relativamente altas para una mascarilla del tipo quirúrgico no garantizan que el usuario esté protegido de aerosoles biológicos como si los son las mascarillas EPI del tipo FFP2 y FFP3 a las que si se les evalúa además otros parámetros como la compatibilidad o propiedades de sellado facial claves para una protección completa frente a partículas de aerosol en el ambiente.
El ajuste facial es decisivo
Las mascarillas son más eficaces si se ajustan bien a la cara. Use mascarillas que tengan tiras nasales plegables y tiras o bandas para las orejas. Esto ayuda a ajustar la mascarilla perfectamente a su cara para que el aire y la respiración circulen por la mascarilla y no alrededor de los bordes.
Cuando exhala, debe sentir que sale aire caliente por la parte delantera de la mascarilla. No debería sentir que la respiración sale por debajo de los bordes de la mascarilla.
Las mascarillas de protección autofiltrante o media máscara filtrante contra partículas protegen de la inhalación de partículas peligrosas a quien la lleve puesta. Puede ser reutilizable cuando tienen la marca R, pero se debe limpiar y desinfectar el ajuste con la cara y no el material filtrante.
Es importante prestar atención al etiquetado de cada mascarilla autofiltrante que, además de indicarnos el tipo, nos marcará si se puede reutilizar o no (R o NR).
Este tipo de mascarilla puede estar disponible en diferentes tamaños y está diseñada para ajustarse a la cara. Estas mascarillas tienen piezas nasales y bandas o tiras ajustables.
Mascarillas con válvula de exhalación
Algunas mascarillas tienen válvulas que facilitan la respiración. No obstante, estas mascarillas no filtran el aire que exhala la persona que las usa. Por este motivo, las mascarillas con válvulas no se pueden utilizar en algunos lugares.
La recomendación es no usar válvula de exhalación, debido a que la misma, en un estornudo o tos, no es una respiración normal, puede provocar que la válvula se abra y podamos contaminarnos. Por eso la recomendación es sin válvula de exhalación.
En algunos casos disponen de válvula de exhalación para reducir la humedad, en estos casos no deben utilizarse por personas con sintomatología o contagiados por agentes infecciosos ya que dejan salir el aire exhalado sin ningún tipo de retención.
Hay cubrebocas FFP con y sin válvula de exhalación. Y eso marca una diferencia importante, no para quien los lleva, sino para quienes están a su alrededor. Las sin válvula protegen por igual a todos, pero las que sí la poseen facilitan la salida del aire que se expele y, de paso, también la de los virus.
Qué mascarilla usar según la situación
Uso general en interiores
Use una mascarilla si tiene síntomas de enfermedad, si está cerca de otras personas enfermas o si se encuentra en un espacio interior concurrido. Esto tiene especial importancia si las tasas de COVID-19 en su zona son elevadas.
En caso de no poder mantener distancia de seguridad, pero disponiendo de protecciones colectivas (mamparas de separación entre los trabajadores), también sería necesario el uso de mascarillas, que podrían ser higiénicas o quirúrgicas.
El uso de las mismas es siempre obligatorio, junto con el resto de medidas de seguridad (higiene y distanciamiento social), en espacios cerrados.
Atención frecuente al público
Un EPI es la mejor protección para este tipo de trabajo con contacto múltiple y frecuente, y siempre manteniendo la distancia de seguridad y resto de medidas como una barrera.
Para trabajos de oficina con atención a clientes presenciales, un EPI es la mejor protección, junto con la distancia de seguridad y el resto de medidas preventivas.
Industria y exposición frecuente
En una industria cárnica dentro de un centro de trabajo y en caso de no poder mantener distancias, la recomendación será un EPI, ya que es el medio de protección adecuado.
Se recomienda para el personal sanitario que tenga contacto con contagiados el uso de una autofiltrante tipo FFP2 o FFP3, dado que son las mascarillas más seguras tanto para no contagiar como para no ser contagiados.
Normas y certificaciones
FFP2
En el caso de la FFP2,debe estar bajo la norma EN149:2001+A1:2009, normativa europea.
Las mascarillas de protección autofiltrante están reguladas por la norma europea EN 149.
KN95
Mientras que la KN95 se rige bajo normativa China, la GB2626-2006. Ambas tienen algunos puntos equivalentes que hace que exista una equiparación entre las mismas y durante este periodo se acepte el uso de las mismas bajo una serie de premisas fundamentales.
Este último punto es clave ya que no todas las KN95 son validas para su comercialización en Europa.
Una mascarilla del tipo KN95 con equivalencia a FFP2 bajo resolución de la Secretaría General de Industria de 23 de Abril, requiere para su comercialización (fuera del entorno Sanitario con compra pública): Revisión de la documentación con la que se oferta: las mascarillas tienes que estar verificadas en tres aspectos: eficacia de penetración, resistencia a la respiración y marcado.
En consecuencia, todas las mascarillas que hay en el mercado Chino deberían tener informes de ensayo con estos tres resultados, realizados por el National Quality supervision and testing center for personal protective equipment.
El importador que se la ofrece a cliente debe informarle de haber obtenido la autorización temporal de organismo de vigilancia del mercado, con el nº de expediente y copia de la autorización
Además, deberá informar al destinatario de que la mascarilla a suministrar no llevan el marcado CE ni ha superado el procedimiento completo de evaluación de la conformidad establecido en el Reglamento (UE) 2016/425, de 9 de marzo de 2016, relativo a los equipos de protección individual, así como que el producto dispone de una autorización temporal concedida por la autoridad correspondiente.
N95
Las N95 son equivalentes a las FFP2 pero bajo normativa americana NIOSH. Para su comercialización deben seguir los mismos pasos (a excepción del primer punto, ya no estarán sujetos bajo un laboratorio CNAS) que los comentados en preguntas anteriores sobre las KN95.
Mascarillas quirúrgicas
La norma 14683 refiera a los parámetros de funcionamiento de la mascarilla quirúrgica y la 13485 refiere al sistema de gestión de la calidad para productos sanitarios que debiera tener un fabricante de mascarillas quirúrgicas entre otros productos.
Son normas que en si no tienen mucho que ver.
Los ensayos sólo son válidos si están hechos en un laboratorio acreditado y las mascarillas quirúrgicas tienen que cumplir con dicha norma.
Si los ensayos están acreditados, el informe en su encabezado, muestra los sellos de acreditación de la entidad que acredita al laboratorio, por ejemplo, en el caso de España, los laboratorios que emiten los ensayos bajo acreditación marcan arriba a la derecha el sello de ENAC con su código de laboratorio acreditado.
Humedad, sudor y duración
A nivel de laboratorio, hemos desarrollado un test para mascarillas a partir del cual evaluamos la mayor o menor repelencia al agua del material. Hermos detectado materiales con diferente grado de hidrofobicidad que puede influir de forma significativa en el comportamiento de la mascarilla frente a la sudoración.
Aquellos materiales con una mayor capacidad de repelencia al agua, presentarán un mejor comportamiento frente a la sudoración. Del mismo modo, este parámetro es un factor importante en la durabilidad de las mascarillas.
Los materiales que suelen contener pueden sufrir degradación por líquidos de diferente naturaleza, como el sudor.
Con todas las mascarillas, es posible que sienta más calor o humedad debajo de la mascarilla.
Reemplace la mascarilla si se moja, se ensucia o se daña.
Tiempo de uso y reutilización
Como norma general, el propio fabricante de mascarillas debe indicar la duración recomendada del producto, si es posible la reutilización y el modo.
Por ejemplo, las mascarillas autofiltrantes no reutilizables tienen un tiempo recomendado de uso de 8 h. Sin embargo, hemos detectado que algunas mascarillas pueden deteriorarse prematuramente.
El tiempo de uso para las mascarillas marcada como No Reutilizables (NR) es normalmente una jornada laboral, como máximo. El tiempo de uso variará en función del entorno de trabajo, grado de exposición al agente infeccioso o partículas y a la propia respiración del usuario.
Todos los estos aspectos condicionan que el filtro de la mascarilla colmate antes o después pero todos los fabricantes recomiendan un tiempo máximo de uso de una jornada laboral.
En caso de hacer alguna parada y se retire el EPI lo recomendado es sustituirlo por otro.
Cuando se habla de tiempo de uso los fabricantes se refieren a tiempo de uso continuado, no acumulado, es decir, se podría utilizar hasta 4h seguidas. Cualquier interrupción durante ese tiempo que conlleve el tener que retirarnos la mascarilla conlleva que ésta pueda contaminarse por lo que tendríamos que sustituirla por otra.
Las mascarillas desechables, que generalmente constan de tres capas de polipropileno, no deberían usarse más de una vez, porque podría haber virus y bacterias en su superficie.
Muy mala idea es guardarlas en bolsitas de plástico una vez usadas, porque allí se conserva la humedad y es un excelente caldo de cultivo para esos microorganismos.
Mascarillas reutilizables
Muchas mascarillas se pueden utilizar más de una vez. Reemplace la mascarilla si se moja, se ensucia o se daña.
En caso de ser reutilizable, se deben limpiar tras cada uso y almacenar siguiendo las instrucciones del fabricante.
En el caso de la UNE 0065 sería a través del resultado del test de ensayo, en este caso emitido por un laboratorio acreditado. El resultado debe verificarse antes y después del número de lavados que indique y debe cumplir con los dos parámetros requeridos.
La reutilización de mascarillas protectoras solo debe ser aplicada mediante medidas específicas y eficaces para ser usadas por el personal de sanidad.
El reuso de las mascarillas solo ha sido recomendado para el personal sanitario. Para ello, los equipos de protección deben ser sometidos a procesos de descontaminación.
Además, cabe destacar que las únicas mascarillas que pueden ser tratadas para ser reutilizadas son las N95, un respirador de gran resistencia especial para este tipo de usos.
En el caso de las mascarillas filtrantes (FFP), pueden ser reutilizadas si se mantienen en óptimas condiciones de higiene.
Las mascarillas FFP evitan la entrada de microorganismos, gracias a que poseen un filtro que impide la circulación de aire de afuera hacia adentro.
Por otra parte, es importante resaltar que las mascarillas desechables deben descartarse al tener contacto con secreciones o cuando presenten humedad.
Indicaciones de los fabricantes
Las mascarillas son equipos de protección individual que, ante situaciones de riesgo como pandemias en las que sea necesaria la reutilización de estos insumos, es necesario tomar en cuenta las indicaciones de uso de los fabricantes.
Los fabricantes exponen dos casos en los que el uso de las mascarillas puede prolongarse, determinando una reutilización limitada o el uso extendido de la mascarilla.
- Reutilización limitada: consiste en el uso de la misma mascarilla al atender a varios pacientes.
- Uso extendido: se refiere al uso de la misma mascarilla sin quitársela al atender a distintos pacientes.
Se recomienda el uso extendido de la mascarilla sobre la reutilización limitada de la misma, debido a que el primer caso ofrece un menor riesgo de autoinoculación por contacto con la superficie contaminada.
En cualquiera de los casos, la mascarilla protectora debe ser utilizada por la misma persona.
Otros aspectos de interés sobre la reutilización de la mascarilla tienen que ver con la eficacia y el ajuste facial adecuado.
En el caso de las mascarillas N95, FFP2 y FFP3, modelos recomendados para el uso del personal sanitario, debemos asegurarnos de que el equipo de protección se encuentre en óptimas condiciones.
- Verificar la eficacia del filtro de la mascarilla
- Asegurar el ajuste facial.
- Se sugiere que luego de cinco reutilizaciones se confirme que el ajuste de la mascarilla es el adecuado para la morfología del rostro del usuario
- No utilizar las mascarillas de filtro por más de 8 horas
- Descartar la mascarilla en caso de presentar humedad, suciedad o contaminación
- Respetar las condiciones de uso de la mascarilla protectora para garantizar la efectividad de esta
Cómo ponerse y quitarse una mascarilla
Lávese o desinféctese las manos antes de ponerse la mascarilla. Cubra la boca, la nariz y el mentón con la mascarilla. Átela detrás de la cabeza o utilice las tiras para las orejas.
Asegúrese de que quede bien ajustada al rostro. No toque la mascarilla cuando la tenga puesta y, si lo hace, lávese o desinféctese las manos.
Quítese la mascarilla desatándola o sacándose las tiras que van alrededor de las orejas sin tocar la parte delantera de la mascarilla ni la cara. Doble las esquinas exteriores.
Desheche las mascarillas de un solo uso o guarde su mascarilla reutilizable para lavarla luego. Lávese las manos inmediatamente después de quitarse la mascarilla.
Desheche las mascarillas de un solo uso después de usarlas o si se ensucian, mojan o dañan durante su uso.
Mascarillas y otras medidas de protección
El uso de mascarillas se recomienda como forma complementaria para evitar contagios, pero no hay que olvidar que las principales recomendaciones frente a la transmisión y propagación de la COVID-19 son quedarse en casa y mantener el distanciamiento social, lavarse bien las manos, así como cuidar la higiene en general, y desinfectar la casa.
El uso de las mismas no conlleva la no necesidad del resto de medidas, es más, es totalmente recomendable el uso de las mismas junto con la distancia de seguridad, higiene constante mediante geles hidroalcohólicos y resto de medidas, por tanto no supone una necesidad menor de desinfección.
Por eso, los expertos insisten siempre en que, además de usar mascarillas, es imprescindible mantener la distancia recomendada de 1,5 metros (o mejor 2) de otras personas y atenerse a las reglas de higiene que ha impuesto esta pandemia, comenzando por lavarse las manos minuciosamente, durante al menos 30 segundos.
Pantallas faciales
El RKI considera que no son equivalentes a las mascarillas y no las reemplazan. Claro que son más cómodas para quien las lleva, pero, a lo sumo, podrían detener el paso de los aerosoles que caigan directamente sobre el acrílico.
El aire circula en cambio libremente por los costados y al menos por la parte inferior.
Una cualidad que sin embargo sí tienen las pantallas es que, a diferencia de las mascarillas, cubren también los ojos.
Pero eso no basta para sustituir a las mascarillas, sino que, a lo sumo, sería un factor en pro de utilizarlas como complemento.
Quién no debe usar mascarilla
Pero las mascarillas no son seguras para todos. No le ponga una mascarilla a ninguna persona que tenga dificultad para respirar, que esté inconsciente, o que no pueda quitarse la mascarilla sin ayuda.
Tampoco le ponga mascarillas a niños menores de 2 años.
Aunque pueda parecer que cuesta más trabajo respirar a través de un respirador o una mascarilla médica, la cantidad de oxígeno que inhala y la cantidad de dióxido de carbono que exhala no varían.
Los adultos sanos pueden experimentar cambios físicos menores, como una pequeña variación en la frecuencia respiratoria, mientras llevan puesta una mascarilla. Esto es más probable con los respiradores que con las mascarillas quirúrgicas.
Sin embargo, estos cambios no son duraderos ni causan problemas a la mayoría de los adultos sanos.

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