Para limpiar los conductos del lavavajillas correctamente conviene combinar una revisión del filtro, el desagüe, los brazos aspersores y un ciclo vacío con un producto específico o una solución doméstica compatible con el aparato. La limpieza periódica evita atascos, malos olores, acumulación de grasa y cal, además de mejorar la circulación del agua y prolongar la vida útil del electrodoméstico.
Antes de empezar, vacía completamente el lavavajillas, desconéctalo de la corriente eléctrica y consulta el manual de uso para saber cómo desmontar el filtro, los brazos aspersores y otros componentes. No mezcles nunca lejía con vinagre, amoniaco u otros productos químicos, y evita la lejía si el interior del lavavajillas es de acero inoxidable.
Por qué es importante limpiar los conductos del lavavajillas
El lavavajillas trabaja con agua caliente, detergentes y restos orgánicos. Durante cada ciclo, pequeñas partículas de comida quedan atrapadas en el filtro o adheridas a zonas poco visibles. Si no se retiran, empiezan a descomponerse y generan olores desagradables.
A esto se suma la grasa. Aunque el agua caliente ayuda a disolverla, parte de esa grasa se deposita en paredes internas, gomas y conductos. Con el tiempo forma una película pegajosa que atrapa más suciedad y dificulta que el agua circule correctamente.
La acumulación de grasa, restos de comida o humedad puede provocar malos olores, suciedad en la vajilla e incluso averías. Por eso, en esta guía te explicamos cómo limpiar el lavavajillas paso a paso y qué productos puedes utilizar para alargar su vida útil.
- Evitar malos olores: los residuos de alimentos, restos de jabón y minerales del agua pueden acumularse y generar olores desagradables.
- Mejorar la eficiencia: los filtros y los rociadores deben estar limpios para garantizar que el agua fluya adecuadamente y los platos queden perfectamente limpios.
- Alargar su vida útil: realizar una limpieza periódica ayuda a prevenir el desgaste prematuro de las partes del lavavajillas.
- Mantener la higiene: una limpieza profunda elimina bacterias y gérmenes que se pueden acumular en los rincones del electrodoméstico.
Señales de que los conductos necesitan una limpieza
No hace falta esperar a que el electrodoméstico deje de funcionar para actuar. Hay señales claras que indican que necesita mantenimiento: platos que salen con restos, vasos opacos, olor a humedad, agua estancada en la base o ruido irregular durante el ciclo.
También conviene revisar el interior si notas que el programa tarda más, si la vajilla sale menos seca o si el detergente no se disuelve del todo. Estos síntomas pueden deberse a obstrucciones, acumulación de cal o suciedad en el sistema de filtrado.
Cuando el interior acumula suciedad, el electrodoméstico pierde eficacia y puede dejar residuos en vasos, platos o cubiertos. Además, si revisamos los filtros, las gomas y los conductos del electrodoméstico podemos prevenir problemas de funcionamiento y reducir el desgaste de algunas piezas.
Con qué frecuencia hay que limpiar los conductos
Lo recomendable es hacer una limpieza básica del lavavajillas una vez al mes. En el caso del filtro, hay que revisarlo y aclararlo cada semana si el aparato se utiliza todos los días.
La limpieza profunda con ciclo vacío puede realizarse cada cuatro o seis semanas. Según el uso que le des a la máquina, se recomienda hacer esta limpieza de conductos una vez cada mes o cada dos meses y también después de largos periodos de inactividad.
En hogares con agua muy dura, cocinas profesionales o espacios compartidos, la frecuencia debe ser mayor porque el volumen de uso y la carga de grasa son más altos. Los brazos o las aspas también acumulan grasa y suciedad, por lo que es recomendable limpiarlas al menos cada seis meses.
| Parte | Frecuencia orientativa |
|---|---|
| Restos visibles y juntas | Después de cada lavado o una vez por semana |
| Filtro | Una vez por semana si el aparato se utiliza a diario |
| Desagüe y conductos | Una vez al mes o cada dos meses |
| Brazos aspersores | Una vez al mes si hay pérdida de presión o al menos cada seis meses |
| Limpieza profunda interior | Una vez al mes o cada cuatro o seis semanas |
| Depósito de sal | Una o dos veces al año |
Qué hacer antes de limpiar el lavavajillas
Antes de comenzar, es importante retirar los restos de comida de platos y utensilios. Así evitarás que el filtro se obstruya y que aparezcan malos olores.
Paso 1: Asegúrate de verificar que el lavavajillas esté vacío, es decir, sin platos ni otros utensilios que puedan entorpecer el proceso de limpieza. Paso 2: Encárgate de abrir el lavavajillas y saca la canasta superior e inferior, y cualquier otro accesorio extraíble que se encuentre allí, como por ejemplo, el soporte de vasos o de cubiertos que algunos modelos trae.
Antes de empezar la limpieza, cerciorarte de que esté apagado el lavavajillas y sobre todo, que esté desconectado de la energía eléctrica. Tu seguridad es importante.
Las zonas que más suciedad acumulan son:
- El filtro.
- Las gomas de la puerta.
- Los brazos aspersores.
- La parte inferior del lavavajillas.
Dedicarle un minutillo a revisar estos puntos ayuda a que el lavado sea mucho más eficaz.
Materiales necesarios
- Un cepillo pequeño o estropajo.
- Una bayeta limpia.
- Detergente para lavar platos.
- Un producto limpiamáquinas.
- Agua tibia o caliente.
- Un cepillo de cerdas suaves.
- Un palillo de madera para los orificios de los brazos aspersores.
Cómo limpiar el filtro del lavavajillas
El filtro del lavavajillas es esencial en el sistema de drenaje, es el encargado de atrapar los residuos, desde los más grandes hasta los más pequeños. Si el filtro sufre de obstrucciones, el equipo no tendrá el mismo rendimiento y puede incluso dañarse por el esfuerzo extra.
El filtro es uno de los puntos más importantes. Su función es retener restos de comida para que no vuelvan a circular con el agua. Si está saturado, el lavavajillas recicla agua sucia y pierde capacidad de limpieza.
Los filtros del lavavajillas tienden a acumular restos de comida potencialmente peligrosos, ya que hay riesgo de que obstruyan la bomba del desagüe. Por ello, para limpiar el lavavajillas por dentro, deberemos tener en cuenta los filtros al menos una vez por semana, aunque lo más recomendable siempre será echarle un ojo después de cada lavado.
El sistema de filtros se encuentra escondido en el interior del lavavajillas, justo debajo de las cestas. Normalmente se compone de dos piezas: un cestillo de plástico que retiene los residuos más grandes y, a su alrededor, una superficie metálica perforada.
- Abre la puerta del lavavajillas y retira el cesto inferior.
- Encuentra el filtro en la zona inferior de la cubeta interior, cerca del desagüe y debajo del brazo rociador inferior.
- Retira el filtro siguiendo las indicaciones del fabricante.
- En la mayoría de los aparatos, solo tienes que girar el cestillo de plástico en el sentido contrario a las agujas del reloj: la placa quedará suelta, tira hacia arriba y podrás sacarla.
- Retira los residuos que haya en el interior del cestillo y enjuágalo bien con agua hasta retirar todos los fragmentos.
- Lava el filtro con agua tibia y jabón suave, frotando suavemente con una esponja o cepillo de dientes viejo para eliminar la acumulación de residuos y suciedad.
- Limpia también la placa metálica frotándola con un cepillo con agua y unas gotas de jabón o un estropajo para eliminar toda la suciedad.
- Enjuaga bien el filtro con agua limpia y deja que se seque completamente.
- Vuelve a colocar el filtro en su lugar, girándolo en sentido horario hasta que esté bien ajustado.
- Coloca el cesto inferior de nuevo en el lavavajillas.
Si tiene grasa o restos difíciles, puedes dejarlo unos minutos en agua caliente con vinagre y después frotarlo suavemente con un cepillo. Otra opción para limpiar el filtro del lavavajillas y quitar todos los desechos de comida es sumergirlo en agua caliente con jabón durante aproximadamente una hora y después limpiarlo con un cepillo de cerdas de nailon.
En caso de mayor suciedad déjelo en remojo por 30 minutos en agua caliente antes de frotarla. Si cuenta con grasa acumulada, lo ideal es dejarlo remojar por unos 15 a 20 minutos en agua caliente con vinagre.
Un filtro limpio ayuda a que el agua circule mejor y evita malos olores en el interior del aparato. El mejor mantenimiento para tu filtro del lavavajillas es la prevención.

Cómo limpiar el desagüe y los conductos del lavavajillas
Los lavavajillas dependen de tu cuidado y el desagüe es uno de esos elementos que pueden ser realmente un dolor de cabeza si no lo limpias con regularidad. Los platos regularmente tienen residuos de comida y grasa, que a la larga se van acumulando en el desagüe del lavavajillas y pueden producir obstrucciones.
Busca en la zona inferior del lavavajillas el desagüe. Deshazte de cualquier desperdicio que esté allí. De tener obstrucciones, utiliza un cepillo pequeño de dientes y lava el desagüe con agua tibia para aflojar cualquier desecho.
- Desconecta el electrodoméstico para evitar que tenga corriente eléctrica y puedas sufrir una descarga.
- Retira la bandeja inferior y extrae el filtro.
- Abre la tapa del desagüe si el modelo dispone de ella.
- Chequea que la zona esté libre de residuos y de ser así deshazte de ellos.
- Revisa si hay restos de comida, grasa o agua estancada.
- Utiliza un cepillo pequeño de dientes para retirar la suciedad adherida.
- Lava el desagüe con agua tibia para aflojar cualquier desecho.
- Vuelve a instalar correctamente el filtro y la tapa del desagüe.
Con una porción de bicarbonato de sodio y 3 de vinagre blanco en un vaso, aplícala en el desagüe y deja actuar durante 15 minutos mínimo. Para terminar, echa agua caliente al desagüe.
Puedes repetir este paso cuantas veces necesites hasta tener completamente libre el desagüe del lavavajillas. El desagüe del lavavajillas es de las zonas donde más se acumulan residuos y que por su ubicación descuidamos.
Para limpiar los conductos internos es necesario aplicar alguno de los productos para limpieza de lavavajillas que existen en el mercado. Su modo de empleo es casi siempre el mismo: se retira el precinto, se coloca en el interior del lavavajillas y se programa un ciclo largo con la maquina vacía.
Habitualmente, basta con abrir el envase del producto limpiamáquinas, colocarlo boca abajo en el cestillo de los cubiertos dentro del lavavajillas vacío, cerrar la puerta y programar el ciclo de lavado que recomiende el fabricante del limpia máquinas.
Los productos “limpia máquinas” están pensados para esta tarea. Sigue sus instrucciones de uso y utiliza el programa indicado por el fabricante del producto.
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Cómo limpiar los brazos aspersores
Las aspas del lavavajillas, también conocidas como aspersores, se encargan de hacer que el agua dentro del lavavajillas fluya y haga el efecto de lavado de los utensilios. Estas aspas, a su vez, tienen orificios que por el uso tienden a taparse con residuos y grasa.
Los brazos aspersores reparten el agua por todo el interior. Si sus orificios se obstruyen con cal o restos de comida, el agua no llega con presión suficiente a todas las zonas. Esto provoca lavados irregulares, especialmente en la bandeja superior.
- Abre el lavavajillas y saca las bandejas que están adentro para tener fácil acceso a las aspas inferiores y superiores.
- Retira las aspas siguiendo las indicaciones del fabricante.
- En la mayoría de los modelos de lavavajillas las aspas son sencillas de desmontar.
- La mayoría salen a presión o cuentan con tuercas que se deben aflojar para extraer la pieza completa.
- Lava las aspas con agua corriente y jabón suave.
- Si las aspas tienen residuos difíciles de eliminar, puedes sumergirlas en una solución de agua y un producto profesional de limpieza desengrasante durante unos minutos para aflojar la suciedad antes de limpiarlas.
- Revisa cada agujero y utiliza un palillo de madera o un cepillo fino para desbloquearlos.
- Enjuaga bien las aspas con agua limpia.
- Déjalas secar completamente.
- Coloca las aspas en su lugar, asegurándote de que estén bien fijadas.
- Comprueba que giren con facilidad y sin chocar con ningún elemento.
Si tu lavavajillas tiene aspas de las que se pueden abrir, límpialas por dentro con agua y jabón, vinagre diluido en agua o un buen desengrasante. Si son de las que no se abren, también puedes optar por dejarlas en remojo en agua caliente y luego aclararlas con agua fría para que empuje hacia fuera la suciedad.
Para facilitar esta tarea, en algunos modelos, las aspas se pueden abrir, separándolas en dos mitades. Si no puedes abrirlas o si no consigues quitar los restos, mételas en un barreño con agua muy caliente y después ponlas bajo el chorro de agua del grifo para que salga la suciedad de su interior, haciendo que el agua entre por los agujeros.
Las aspas son piezas giratorias esenciales para el funcionamiento del lavavajillas, si no están en óptimas condiciones, tus platos y otros utensilios no tendrán el ciclo de lavado correcto. Estos brazos aspersores son la clave para un buen resultado de limpieza.
Cómo limpiar la puerta interior y las juntas
Una de las partes del lavavajillas que ignoramos con más frecuencia su limpieza, es la puerta interior. Aunque no es necesario hacerlo a diario, con dedicarle unos minutos una vez por semana, la mantendrás libre de suciedad.
Las juntas de goma de la puerta también requieren atención. Son zonas húmedas, con poca ventilación y propensas al moho. Límpialas con un paño húmedo, jabón neutro y, si hay suciedad incrustada, un cepillo suave. Secarlas al final ayuda a prevenir olores.
- Con un paño limpio humedecido con agua y vinagre blanco, pásalo por las juntas de las gomas de la puerta.
- Si hay residuos difíciles de quitar, utiliza una esponja suave para frotar esta zona.
- Limpia la cara interna de la puerta con un paño limpio y jabón suave.
- Fíjate en las partes en donde el vapor se acumula, como lo son las esquinas.
- Repasa los bordes laterales y superior de la puerta.
- Deja abierta la puerta del lavavajillas durante algunos minutos para que se seque totalmente.
La puerta se debe limpiar una vez a la semana con una bayeta, estropajo suave o esponja, con solo mojarla y pasarla por el interior de la puerta, además de sus bordes laterales y superior.
Al completar cada uno de estos pasos, tu lavavajillas estará listo para funcionar eficientemente, lucirá limpio y con un aroma renovado. La acumulación de humedad hace que se produzca moho y mal con el tiempo.
Cómo limpiar las bandejas y los carriles
Las bandejas del lavavajillas son elementos extraíbles, por lo que se pueden lavar de forma independiente. En las bandejas suelen quedar muchos restos de comida y suciedad que con el paso del tiempo puede dañarlas.
- Abre el lavavajillas y retira las bandejas, una por una.
- Con una esponja o un cepillo suave, limpia los restos de comida y suciedad que hayan quedado en las bandejas.
- Si hay manchas difíciles de quitar, puedes utilizar un limpiador de cocina suave o un detergente líquido para lavar platos.
- Enjuaga las bandejas con agua tibia y asegúrate de que no queden residuos de limpiador o detergente en ellas.
- Sécalas bien con un paño limpio y suave antes de colocarlas de nuevo en el lavavajillas.
- Revisa también los carriles y comprueba que se deslizan fácilmente.
Cómo limpiar el depósito de sal
El depósito de sal, que disminuye el nivel de cal del agua y actúa como un descalcificador a veces se ensucia porque no está bien cerrado o por otras circunstancias. Es aconsejable limpiar este compartimento una o dos veces al año para evitar moho y malos olores.
- Localiza el depósito de sal en la parte inferior del lavavajillas, cerca del filtro.
- Consulta el manual de usuario para obtener información específica sobre la ubicación del depósito de sal en tu modelo de lavavajillas.
- Si el depósito tiene sal en su interior, vacía el contenido en un recipiente y deséchala.
- Enjuaga el depósito con agua tibia y asegúrate de que no haya residuos de sal o de otra suciedad en su interior.
- Si es necesario, utiliza un cepillo suave para eliminar cualquier residuo acumulado.
- Llena el depósito de sal con la cantidad de sal recomendada por el fabricante del lavavajillas.
- Coloca el tapón de nuevo en el depósito y asegúrate de que esté bien ajustado.
Un truco para acceder a esta zona complicada es usar un limpia biberones y también un poco de vinagre blanco.
La mayoría de los modelos cuentan con un piloto que te avisa cuando es necesario rellenar el compartimento de sal. Respecto a la cantidad de sal a añadir, es recomendable seguir las indicaciones del fabricante.
Cómo prevenir la acumulación de cal
Para evitar que la cal estropee la vajilla y el propio lavavajillas, es recomendable descalcificar el lavavajillas ya que alargará su vida útil y garantizará un funcionamiento óptimo.
Si vives en una zona de agua dura, este aviso para descalcificar aparecerá con más regularidad para evitar la acumulación de cal en tu lavavajillas. La cal se incrusta en resistencias, brazos aspersores, filtros y juntas, reduciendo la eficacia del lavado.
Revisa los niveles de sal, detergente y abrillantador para obtener unos resultados de lavado óptimos con tu lavavajillas. Si el agua del grifo en tu zona tiene mucha cal y deja restos en tus cacharros, poner sal en el lavavajillas no será suficiente y deberás ajustar el descalcificador.
Y para asegurarnos de que la vajilla queda perfecta contra la cal, recuerda echar abrillantador cuando el propio lavavajillas te lo pida.
Cómo limpiar el lavavajillas con vinagre
El vinagre es uno de los productos caseros más utilizados para limpiar el lavavajillas gracias a su capacidad para eliminar grasa y suciedad acumulada. El vinagre blanco puede ayudar en limpiezas de mantenimiento, sobre todo para neutralizar olores y reducir depósitos ligeros de cal.
- Limpia las gomas y la parte interior de la puerta.
- Retira el filtro y déjalo en remojo durante 10 o 15 minutos en agua con vinagre.
- Coloca de nuevo el filtro.
- Activa un programa largo con temperatura alta.
- Espera unos 12 minutos y añade un vaso de vinagre en el interior.
- Deja que el programa finalice.
Es importante esperar unos minutos antes de añadir el vinagre porque muchos programas expulsan primero el agua inicial. Otra opción es verter vinagre en un recipiente resistente al calor y colocarlo en el estante superior del lavavajillas.
En cuanto a limpiar el lavavajillas con vinagre, es verdad que el vinagre ayuda a desprender la cal, pero es un ácido que puede dañar algunas piezas. Por eso debe utilizarse con moderación y sin mezclarlo con lejía u otros químicos.
Cómo limpiar el lavavajillas con bicarbonato
El bicarbonato es perfecto para eliminar olores y retirar pequeños restos de suciedad que puedan quedar tras la limpieza principal. Espolvoréalo en la base del lavavajillas y pon un programa corto con agua caliente.
El bicarbonato de sodio también es un clásico de la limpieza que será útil en el lavavajillas. Espolvoréalo por el suelo del lavavajillas. Usa por ejemplo un vaso como medida y pon después otro vaso de vinagre blanco.
El bicarbonato sódico no es muy eficaz para limpiar el lavavajillas, pero tampoco daña las superficies, así que hacer un lavado con bicarbonato no es peligroso para tu lavavajillas y puede ayudar a quitar olores.
Cuando deje de reaccionar, selecciona un programa corto a la temperatura máxima. Este sencillo truco ayuda a refrescar el interior y dejar una sensación de mayor limpieza.
Otra opción a considerar es espolvorear un vaso de bicarbonato dentro de la máquina completamente vacía, cierre la puerta y déjela toda la noche, luego llene una taza con vinagre blanco y colóquelo en la rejilla superior programando un ciclo de agua caliente y espere a que el mismo culmine.
¿Se puede limpiar el lavavajillas con lejía?
Sí, aunque debe hacerse con cuidado. La lejía puede ser útil para eliminar moho o suciedad muy incrustada, pero no es recomendable en lavavajillas con interior de acero inoxidable porque podría dañarlo.
Asegúrate de que lo que vas a limpiar no es de acero inoxidable, para no estropearlo, y de no juntarlo con vinagre. La lejía puede resultar útil si encuentras moho u hongos en tu electrodoméstico.
Además, es importante no mezclarla con otros productos de limpieza y utilizar en cualquier caso pequeñas cantidades.
Productos que conviene evitar
Sosa cáustica
La sosa cáustica se utiliza en muchos productos de uso doméstico e industrial, como limpiador y para desatascar. Como descalcificador, la sosa cáustica está indicada para la limpieza de barbacoas, hornos, etc.
En contacto con el agua, la sosa cáustica libera alta temperatura, se vuelve corrosiva y puede causar graves daños a nuestra piel y ojos. Por lo tanto, hay que extremar las precauciones cuando se manipule este material.
Amoniaco
El amoniaco es muy versátil y en esta ocasión nos ‘sirve’ para limpiar la suciedad acumulada dentro del lavavajillas. Hay quien opta por pasar una bayeta con amoniaco diluido.
No obstante, es preferible evitar experimentos con mezclas de productos dentro de los conductos del aparato y utilizar soluciones compatibles con los materiales y las instrucciones del fabricante.
Desodorantes para lavavajillas
Con estos cuidados, no necesitarás usar un desodorante para lavavajillas, un producto que no se recomienda pues añade más químicos al agua.
Programa de autolimpieza y productos específicos
Algunos lavavajillas modernos incorporan programas de autolavado, pero necesitan mantenimiento humano si queremos que la vajilla salga limpia de verdad.
En primer lugar, cada 30 lavados es recomendable usar el programa de autolimpieza que ya suelen llevar los lavavajillas más modernos. El programa especial Limpieza Plus de la cuba de los lavavajillas nos permite tener nuestro lavavajillas impecable más tiempo con tan solo añadir detergente y limpiamáquinas.
Los limpiadores específicos para lavavajillas eliminan grasa, residuos y bacterias. Realiza un ciclo de lavado vacío con el limpiador para que tu electrodoméstico quede como nuevo.
Es importante emplear productos especiales como limpiamáquinas junto a las pastillas y cada producto dispone de sus propias instrucciones. En general solo se desenrosca el bote y se coloca boca abajo en el lavavajillas en la bandeja, luego se cierra la puerta y se programa el ciclo de lavado.
Cuando hay grasa acumulada, cal incrustada o moho en juntas, los remedios caseros pueden quedarse cortos. En esos casos conviene usar productos específicos para lavavajillas, siguiendo siempre la etiqueta del fabricante.
Hábitos para mantener limpios los conductos
Prevenir en el día a día es una de las mejores formas de minimizar el trabajo que vendrá después. Por ello, después de cada lavado, asegúrate de que metes la vajilla sin restos de comida.
- Retirar los trozos de comida que hayan podido caer.
- Retirar los restos sólidos de los platos con un papel.
- Limpiar los restos de comida de las juntas de la puerta, las gomas y los filtros.
- Revisar visualmente el interior después de cada lavado.
- Limpiar el dosificador de detergente y abrillantador.
- Dejar la puerta entreabierta tras cada uso.
- Hacer una limpieza mensual del interior.
No es aconsejable enjuagar los platos y vasos antes de meterlos en el lavavajillas porque supone un despilfarro de agua, pero sí que debes retirar con cuidado los restos de comida usando los cubiertos o empujándolos con una servilleta de papel que hayas usado.
Si tienes cacerolas muy sucias, por ejemplo, con arroz pegado, déjalas remojarse un rato hasta que se ablanden los restos y retíralos antes de meter la cacerola en el lavavajillas.
También es importante no cerrar la puerta inmediatamente después del ciclo. Dejarla entreabierta unos minutos facilita la ventilación, reduce la humedad interna y ayuda a prevenir malos olores.
Por otro lado, debemos dejar la puerta abierta al finalizar cada ciclo para evitar que se genere humedad en el interior. La acumulación de humedad hace que se produzca moho y mal con el tiempo.
Errores habituales al limpiar los conductos
Uno de los errores más comunes es introducir platos con restos grandes de comida. No hace falta prelavar toda la vajilla, pero sí retirar sólidos para evitar obstrucciones.
Otro fallo frecuente es abusar del detergente, pensando que así se limpia mejor. También conviene evitar productos incompatibles, mezclas químicas, exceso de agua, útiles abrasivos y limpiezas sin prueba previa en superficies delicadas.
Si platos, tapas o utensilios bloquean los brazos aspersores, el agua no circulará bien y quedarán restos que acabarán en el filtro. También conviene alternar programas cortos con ciclos más intensivos cuando hay grasa abundante.
Comprobaciones después de la limpieza
Después de instalar el filtro completamente limpio, enciende el lavavajillas para corroborar que esté funcionando como de costumbre. Antes de cada lavado, comprueba que las aspas pueden girar sin chocarse con ningún elemento, como mangos de cubiertos o cacerolas altas.
Comprueba que el filtro esté bien encajado, que el desagüe no retenga agua y que los brazos aspersores giren con facilidad. Si el lavavajillas sigue dejando restos, produce ruidos irregulares, mantiene agua estancada o desprende un olor persistente, puede existir una obstrucción o una avería que requiera una revisión especializada.
Un lavavajillas limpio lava mejor, consume menos y reduce el riesgo de averías. Con una rutina sencilla de filtro, juntas, aspersores y ciclos de mantenimiento, es posible mantenerlo en buen estado durante años.
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