Cómo limpiar el motor con aire comprimido y agua caliente de forma segura

Limpiar el motor con aire comprimido y agua caliente puede ayudar a eliminar grasa, polvo y barro, además de facilitar la detección de fugas y otros problemas. Sin embargo, es una tarea delicada: el motor debe estar frío o en las condiciones adecuadas, los componentes eléctricos tienen que protegerse y nunca se debe dirigir agua a presión hacia las zonas sensibles.

El procedimiento más seguro consiste en retirar primero la suciedad superficial con una brocha, una aspiradora o aire comprimido, aplicar un desengrasante específico, aclarar con poca agua y baja presión y secar cuidadosamente antes de volver a utilizar el vehículo. Si el fabricante desaconseja lavar el compartimento del motor, si existe un sistema de alto voltaje o si no se conocen sus componentes, es preferible acudir a un profesional.

Por qué conviene limpiar el compartimento del motor

Un motor sucio no es únicamente una cuestión estética. La grasa acumulada, el polvo, el barro o los restos de aceite dificultan el funcionamiento normal del compartimento y pueden esconder señales de avería. Con el paso del tiempo, esto se traduce en desgaste prematuro e incluso en reparaciones que podrían haberse evitado.

Una limpieza del motor del coche ayuda a detectar fugas a tiempo, previene acumulación de suciedad que puede afectar al mantenimiento y, de paso, alarga su vida útil. Además, el hecho de que el motor esté limpio va a servir para poder identificar antes una fuga de aceite o de líquido refrigerante.

  • Detectar fugas, sudados o corrosión a simple vista.
  • Evitar el deterioro de gomas, cables y conectores, que tienden a degradarse con la suciedad.
  • Prevenir malos olores cuando el coche se calienta.
  • Favorecer la refrigeración al evitar que la suciedad actúe como aislante.
  • Facilitar diagnósticos en talleres, ya que los mecánicos pueden trabajar con mayor claridad.
  • Dar una mejor impresión si vas a vender el coche: un motor cuidado transmite confianza.

La mugre que se adhiere al motor en forma de grasa combinada con polvo y suciedad eleva la temperatura cuando éste funciona. Es importante que el motor trabaje a una temperatura adecuada con el fin de evitar los inconvenientes del funcionamiento a temperaturas por encima de lo normal y que puedan afectar a su eficacia.

Si el motor trabaja con una temperatura adecuada el consumo de aceite se reduce, por lo que mejora su eficacia y su eficiencia. Finalmente, un gran cúmulo de suciedad en la maquinaria del coche puede dañar los filtros ya que existe riesgo de taponamiento o perforación debido a la presión.

¿Es peligroso lavar el motor con agua caliente?

Lavar el motor de un coche es un asunto delicado y no es recomendable hacerlo si no tienes unos conocimientos mínimos. Sin embargo, limpiar el motor de forma segura y metódica no es un capricho estético, sino un acto de mantenimiento preventivo fundamental.

El motor de un coche moderno está preparado para soportar lluvia, humedad y salpicaduras. Lo importante es no usar presión, no inundar componentes eléctricos y proteger correctamente los elementos sensibles.

El uso del agua de forma incorrecta y con exceso de presión puede provocar fallos y averías indeseadas, especialmente si entra en contacto con alternadores, centralita, conectores, etc. La limpieza del motor se recomienda hacerla siempre en frío para evitar el contraste térmico entre la humedad, el líquido desengrasante frío y el calor del motor.

Si el motor está demasiado caliente podemos estropear o romper el colector de escape, si es de fundición, por el contraste térmico con el agua. El departamento técnico del RACE advierte que lo más importante para lavar un motor es que esté frío.

En algunos procedimientos profesionales se emplea agua caliente, pero debe utilizarse en una instalación adecuada, con control de la presión y evitando las zonas sensibles. No se debe interpretar el uso de agua caliente como permiso para aplicar un chorro fuerte sobre todo el vano motor.

El lugar adecuado para realizar la limpieza

Antes de ponerte a hacer esta labor de limpieza, deja el vehículo estacionado en un lugar en el que no tengas que preocuparte de los vehículos que circulan por la calle. Lo mejor es que lo hagas en un lavadero destinado a tal efecto, si no tienes una zona en tu casa donde puedas limpiar el motor del coche.

La entrada al garaje o el aparcamiento propios no son aptos. Al limpiar el compartimento del motor, el aceite podría pasar a las aguas subterráneas.

Por lo tanto, se necesita un espacio con separador de aceite, como por ejemplo en un tren de lavado. Hay que asegurarse que la instalación permite que lavemos el motor, ya que no en todas nos dan permiso para hacerlo.

Asegúrate de que el área donde vas a trabajar esté bien ventilada. Esto es importante para evitar la acumulación de vapores de los productos de limpieza, que pueden ser tóxicos.

Mantén el área de trabajo alejada de fuentes de ignición como llamas abiertas, chispas o cigarrillos. Los productos de limpieza y los vapores del motor pueden ser inflamables.

Materiales necesarios

Lo mejor de esta tarea es que no requiere grandes inversiones. La mayoría de productos son baratos y te servirán para varias limpiezas.

  • Guantes.
  • Desengrasante específico para motores o quitagrasas dieléctrico.
  • Cepillos y brochas de distintos tamaños.
  • Paños de microfibra y toallas.
  • Botella con pulverizador o manguera de agua a baja presión.
  • Agua destilada si es necesario aclarar determinadas zonas.
  • Bolsas, film o cinta adhesiva resistente al agua para tapar componentes sensibles.
  • Aspiradora.
  • Pistola de aire a presión o aire comprimido.
  • Limpiacontactos, opcional, para zonas eléctricas descubiertas.
  • Acondicionador de plásticos.

En talleres profesionales se usan máquinas de vapor o productos más avanzados, pero para una limpieza doméstica normal no son necesarios. El aire comprimido tampoco es obligatorio, aunque resulta especialmente útil para eliminar polvo y retirar agua de espacios reducidos.

Componentes que deben protegerse

Antes de iniciar la limpieza, deben cubrirse cuidadosamente todos los componentes eléctricos del vano del motor. Para ello son adecuadas láminas de plástico resistentes, bolsas de plástico y cinta adhesiva resistente al agua.

Las cubiertas deben cerrarse herméticamente para evitar que el agua o los productos de limpieza dañen las piezas sensibles. También es importante que todas las conexiones eléctricas estén bien selladas y protegidas.

  • La batería y sus bornes.
  • La caja de fusibles.
  • El alternador.
  • La ECU o centralita electrónica.
  • Los conectores eléctricos y el cableado.
  • Las bobinas de encendido.
  • El distribuidor en los vehículos que lo incorporen.
  • Las entradas de aire y el sistema de admisión.
  • Las cajas de relés.

Si el vehículo es híbrido, todo lo que veas de color naranja no se puede tocar porque es el sistema eléctrico de 48V. En los vehículos con circuitos de alto voltaje, la limpieza debe dejarse en manos de personal cualificado.

Además, tiene sentido desembornar la batería. Si se desconecta, primero se retira el cable negativo y después el positivo; una vez terminada la limpieza y completamente seco el motor, se conecta primero el positivo y luego el negativo.

En el caso de lavar el motor de un coche, aunque el agua destilada es menos conductiva que el agua del grifo, sigue siendo recomendable desconectar la batería. Esto es una medida de seguridad importante para evitar cualquier riesgo de cortocircuitos o daños eléctricos durante el proceso de limpieza.

Procedimiento paso a paso

1. Dejar enfriar el motor

Nunca limpies el motor con calor, espera hasta que esté completamente frío. El motor caliente puede causar quemaduras y hacer que los productos de limpieza se evaporen demasiado rápido, reduciendo su efectividad.

El motor no debe limpiarse inmediatamente después de circular. Una limpieza en frío reduce el riesgo de daños por contraste térmico y permite trabajar con mayor seguridad.

Algunos procedimientos indican que el motor puede estar algo templado cuando se aplica el producto desengrasante, ya que así puede penetrar mejor en la grasa y desincrustar la suciedad. Si se utiliza agua caliente, no debe haber un contraste térmico brusco ni se debe aplicar el agua sobre superficies excesivamente calientes.

2. Retirar polvo, hojas y suciedad superficial

Antes de aplicar cualquier producto sobre el polvo, con una pistola de aire a presión hay que intentar retirar el polvo que haya por la superficie. No pases la pistola solo por la parte superior, también por los laterales del motor y a cierta distancia para no dañar ningún elemento.

El aire comprimido es especialmente útil para extraer hojas, polvo y partículas de las ranuras, pero debe utilizarse con moderación. Si quedan restos, utiliza también una aspiradora.

El aire debe dirigirse de forma controlada, sin acercar demasiado la boquilla a conectores, membranas, juntas o conductos. El objetivo es desprender la suciedad superficial, no desplazarla hacia el interior de otros componentes.

3. Aplicar el desengrasante

Aplica un desengrasante específico para motor. Rocíalo de forma uniforme por las zonas sucias, evitando las zonas cubiertas y los componentes eléctricos descubiertos.

Un quitagrasas dieléctrico no conduce la electricidad y puede utilizarse en las zonas adecuadas del vano motor. Si el vehículo es antiguo, puedes utilizar un quitagrasas normal, teniendo cuidado de no aplicarlo por el alternador o la batería.

Deja actuar entre cinco y 10 minutos, lee las instrucciones del producto, y frota con un cepillo suave o un pincel donde haya grasa incrustada. En determinados casos, el limpiador puede necesitar entre 20 y 30 minutos de actuación, siempre respetando las instrucciones del producto y evitando que se seque por completo.

Si el motor nunca se ha limpiado, probablemente necesites una segunda aplicación. No conviene aplicar grandes cantidades de producto de una sola vez: es preferible trabajar por zonas y controlar el tiempo de actuación.

Los productos específicos están formulados para eliminar grasa, barro y residuos sin dañar plásticos, gomas ni componentes eléctricos. También hay productos “eco” que respetan más el medioambiente y son menos agresivos.

4. Frotar con cuidado

Usa un cepillo de cerdas suaves para limpiar las áreas con suciedad acumulada. Frota suavemente para evitar dañar las superficies del motor. Puedes usar un cepillo de dientes viejo para llegar a las áreas más difíciles.

Los cepillos duros pueden reservarse para zonas metálicas resistentes, mientras que las brochas suaves deben utilizarse cerca de plásticos, gomas, conectores y superficies delicadas.

Para limpiar piezas de aluminio pueden emplearse un cepillo pequeño de alambre y limpiador de calcio, cal y óxido. Para las piezas de plástico, se puede usar un cepillo de cerdas de plástico rígidas y una esponja con agua jabonosa.

El plástico se puede frotar con un cepillo de cerdas de plástico rígidas y limpiarlo con una esponja con agua jabonosa. Debe enjuagarse con agua limpia y secarse con papel o aire comprimido.

5. Aclarar con agua caliente o agua a baja presión

Nunca uses una hidrolimpiadora directamente. Lo ideal es un chorro muy suave o incluso una botella con un pequeño agujero en el tapón.

Utiliza una manguera con baja presión para enjuagar el motor. Evita usar una manguera de alta presión, ya que puede dañar componentes sensibles y forzar el agua en áreas no deseadas.

Si se emplea agua caliente en un autolavado autorizado, debe aplicarse con presión controlada y evitando la zona de admisión de aire, el alternador, la batería, la centralita, los conectores y las cajas de fusibles.

El agua caliente puede ayudar a desprender la grasa, pero no elimina los riesgos derivados de la presión ni permite mojar los componentes eléctricos. El agua debe utilizarse para retirar el producto sobrante, no para inundar el vano motor.

Evita usar agua corriente si tu coche es moderno. Si utilizas algo de agua, es muy importante que sea destilada ya que no conduce la electricidad y los componentes eléctricos no sufrirán daño.

No se debe aplicar agua a presión en ningún caso sobre las partes sensibles del motor como alternadores, conectores, manguitos, etc. Es mejor usar pulverizadores o agua con baja presión y aclarar poco a poco.

6. Secar con microfibra y aire comprimido

El secado es un capítulo especial en la limpieza del vano del motor. Ayuda a eliminar los residuos de agua en espacios reducidos y ranuras. Para ello es adecuado el aire comprimido.

La humedad que permanece en ámbitos de difícil acceso favorece la formación de óxido. Además, todas las superficies accesibles deben secarse con un paño de microfibra.

Usa aire comprimido o un paño limpio para secar el motor completamente. El aire comprimido es ideal para eliminar el agua de las áreas difíciles de alcanzar.

La boquilla debe mantenerse a cierta distancia y el aire debe aplicarse de forma progresiva, especialmente alrededor de conectores, sensores y juntas. Cuanto menos agua quede atrapada, mejor.

Esto es importante para evitar manchas de agua y proteger los componentes del motor de daños causados por la humedad. No arranques el coche hasta que esté todo bien seco y sin plásticos.

7. Retirar las protecciones y revisar el compartimento

Una vez que el compartimento del motor esté seco, se pueden retirar de nuevo todas las cubiertas adhesivas colocadas para la limpieza.

Retira las bolsas, láminas y cintas con cuidado para no desconectar cables ni dejar restos de adhesivo. Comprueba también que no haya agua acumulada debajo de las protecciones.

A continuación, se deben comprobar todas las conexiones electrónicas del compartimiento del motor para garantizar que los ámbitos sensibles se han mantenido secos y que no hay nada que impida la nueva puesta en marcha del vehículo.

8. Reconectar la batería y arrancar

Una vez que el motor esté completamente seco, vuelve a conectar la batería. Asegúrate de que todo esté en su lugar y bien ajustado.

Después puedes arrancar el motor y dejarlo encendido unos minutos para evaporar cualquier resto de humedad. Mantener el capó abierto facilita la salida de la humedad residual.

Después de limpiar, observa si hay luces de aviso en el cuadro de instrumentos o ruidos extraños. Si algo falla, mejor revisar cuanto antes con un mecánico.

Cómo utilizar correctamente el aire comprimido

El aire comprimido es útil en dos momentos: antes de mojar el motor, para retirar polvo y partículas, y después del aclarado, para expulsar agua de ranuras y espacios difíciles.

  • Utiliza una presión moderada.
  • Mantén la boquilla a cierta distancia.
  • Trabaja también en los laterales y las zonas inferiores accesibles.
  • No dirijas el chorro directamente a conectores, rodamientos, retenes o membranas.
  • Evita introducir suciedad en la admisión de aire.
  • Después del aclarado, insiste en huecos donde pueda quedar agua retenida.

El aire comprimido no sustituye al secado manual. Todas las superficies accesibles deben secarse con un paño de microfibra para retirar humedad y evitar manchas.

Qué productos utilizar y cuáles evitar

Cuando hablamos de productos para la limpieza del motor del coche, lo ideal es ir a lo seguro: productos diseñados específicamente para ello. No es que lo casero esté prohibido, pero los riesgos aumentan si no sabes bien lo que estás aplicando.

  • Desengrasante específico para motores.
  • Quitagrasas dieléctrico.
  • Limpiacontactos para zonas eléctricas adecuadas.
  • Agua destilada para aclarados controlados.
  • Paños de microfibra y cepillos suaves.
  • Acondicionador de plásticos compatible con las superficies del vano motor.

Para limpiar los plásticos del motor se puede usar una espuma para limpiar la tapicería y un hidratador de plásticos. Un truco para que los manguitos se mantengan hidratados y que no se cuarteen es pasar por ellos un poco de aceite de motor con un paño.

No uses productos abrasivos o de limpieza doméstica, ya que pueden dañar las superficies del motor y los componentes sensibles. Nada de KH7, limpiadores de horno, amoniacos ni nada que te parezca demasiado fuerte para la piel.

Los limpiadores multiusos muy potentes pueden acabar deteriorando plásticos o soldaduras. También conviene evitar cantidades excesivas de desengrasante y no dejar que el producto se seque sobre las superficies.

Partes que no deben mojarse

Son varias partes: la batería y sus bornes, la caja de fusibles, el alternador, los conectores eléctricos y el cableado, el sistema de admisión del aire y la ECU o centralita electrónica.

Antes de rociar con el spray desengrasante, cubre con plásticos elementos frágiles como los que componen el sistema eléctrico del vehículo. Entre ellos los conmutadores, cajas de fusibles y bobinas.

No se debe aplicar agua a presión sobre manguitos, alternadores, conectores ni componentes eléctricos. El fuerte chorro puede desplazar juntas, desconectar cables o empujar suciedad y agua hacia el interior de las conexiones.

Errores frecuentes durante la limpieza

Usar una hidrolimpiadora directamente

Se desaconseja el uso de un limpiador de alta presión o de vapor. El fuerte chorro puede causar daños y, en determinadas circunstancias, el vapor puede penetrar en componentes sensibles.

Aunque el agua a presión puede eliminar rápidamente la grasa, también puede desplazar sellos y empujar suciedad dentro de conexiones o piezas sensibles. El aclarado debe hacerse con poca agua, mediante pulverizador o con una manguera de baja presión.

Limpiar inmediatamente después de circular

No limpies el motor con el coche recién usado. Además del riesgo de quemaduras, la mezcla de calor y agua puede provocar condensaciones no deseadas.

El contraste brusco de temperatura puede dañar piezas metálicas, juntas y colectores. Por eso, el motor debe estar completamente frío antes de empezar.

No cubrir la electrónica

Los coches actuales están llenos de sensores y centralitas electrónicas, por lo que lavarlos sin protegerlos puede provocar algún corto en el circuito eléctrico, lo que puede derivar en que el vehículo ni siquiera arranque.

La protección de componentes sensibles es clave para evitar averías. Las cubiertas deben colocarse después del aspirado y la limpieza con el cepillo, pero antes de rociar con el spray desengrasante.

Arrancar antes de secar

No arranques el coche hasta que esté todo bien seco y sin plásticos. La humedad que permanece en ámbitos de difícil acceso favorece la formación de óxido y puede causar fallos eléctricos.

El secado debe incluir las superficies visibles, las ranuras y los conectores accesibles. El aire comprimido ayuda a retirar el agua, pero debe complementarse con microfibra.

Garantía y recomendaciones del fabricante

Algunos fabricantes desaconsejan la limpieza del compartimento del motor en algunos modelos. En el peor de los casos, podría perder los derechos de garantía.

En el manual del fabricante, normalmente no vienen las instrucciones para limpiar un motor del coche debido a que puede ser peligroso si hay un circuito de alto voltaje. Por eso, recomiendan llevarlo a un taller para realizar este mantenimiento.

Es importante revisar las condiciones de la garantía y las indicaciones del fabricante antes de utilizar agua caliente, aire comprimido o cualquier producto de limpieza. Si existen dudas sobre el modelo concreto, conviene limitarse a una limpieza superficial en seco o acudir a un profesional.

Comprobaciones después de limpiar

Una vez limpio y seco el motor, conviene revisar si aparecen fugas de aceite, líquido refrigerante u otros fluidos. Un motor limpio facilita la identificación de fugas y permite comprobar si una zona vuelve a ensuciarse después de circular.

Después de limpiar el motor, conviene buscar posibles fugas de aceite con un tinte ultravioleta específico para ello. Puede añadirse directamente al aceite nuevo y, con una luz azul o ultravioleta, podrás ver al arrancar el motor si hay alguna fuga.

Existe un tinte similar para el líquido refrigerante que debe verterse en el radiador y buscar posibles fugas con luz azul o ultravioleta.

También se deben observar las luces de aviso del cuadro de instrumentos, el ralentí, los ruidos extraños y el funcionamiento del vehículo. Si aparece cualquier anomalía después del lavado, no conviene seguir utilizando el coche sin una revisión.

Limpieza de la batería y sus terminales

Gran cantidad de los problemas de arranque y carga se deben a conexiones deficientes. Merece realmente la pena limpiar los terminales para alargar la vida útil de la batería, el alternador y el motor de arranque.

También es necesario limpiar el soporte de la batería, ya que puede corroerse con el tiempo. La mejor forma de hacerlo es usando un cepillo de alambre.

Los extremos de los cables deben sumergirse en una lata limpia con un producto neutralizador de corrosión. Cuando los hayas sacado del remojo, cepíllalos hasta que estén completamente limpios.

Aplica grasa dieléctrica para proteger los terminales recién limpiados del óxido. Esta operación debe realizarse con la batería desconectada y evitando que los líquidos entren en otras zonas eléctricas.

¿Cuándo es mejor acudir a un profesional?

Si no tienes experiencia, tiempo o herramientas adecuadas, o si tu motor está muy sucio o con fugas visibles, lo mejor es dejarlo en manos de expertos.

En los talleres se utilizan líquidos dieléctricos, preparados para no conducir la electricidad. También recurren a brochas de distinto tamaño y máquinas de vapor para poder retirar la grasa y la suciedad acumulada sin riesgo de que los componentes eléctricos se mojen en exceso.

La limpieza profesional es especialmente recomendable en vehículos híbridos, motores con sistemas de alto voltaje, compartimentos muy contaminados, vehículos con fallos eléctricos o modelos cuyo fabricante desaconseje expresamente el lavado.

Además, un profesional puede hacer una limpieza más profunda y un diagnóstico para evitar problemas futuros. La limpieza del motor puede combinarse con una revisión de fugas, conexiones, manguitos, filtros y componentes deteriorados.

Frecuencia de limpieza

Aunque no es una tarea que deba hacerse con mucha frecuencia, mantener el vano motor limpio ayuda a detectar fugas, evita acumulaciones de grasa y mejora tanto el mantenimiento general del vehículo como su estética.

Si conduces en áreas polvorientas o con mucho barro, es recomendable lavar el motor cada seis meses. En condiciones normales de conducción, una limpieza anual debería ser suficiente.

Lo importante es no estar haciéndolo a menudo. Una limpieza ocasional y cuidadosa resulta preferible a repetir con frecuencia un proceso que expone innecesariamente los componentes eléctricos al agua y a los productos químicos.

Diferencia entre limpiar el exterior y limpiar el interior del motor

Limpiar el motor de un coche consiste, básicamente, en aplicar un desengrasante, retirar la suciedad con un cepillo y aclarar con poca agua destilada, para después secar bien antes de volver a usar el vehículo.

La limpieza exterior del vano motor no equivale a una descarbonización interna. Si lo que quieres es limpiar el motor por la zona de admisión, sobre todo si es diésel, debes realizar un proceso de descarbonización.

Una vez arrancado el vehículo se introduce en la admisión un tubo, justo después del filtro del aire, por el que va fluyendo hidrógeno, un gas que va a deshacer la acumulación de la carbonilla dentro del motor y que finalmente va a ser expulsada por el escape después de que haya sido quemada en la cámara de combustión.

Esto se realiza a través de tres ciclos de 20 minutos. Este tipo de trabajo no forma parte de una limpieza exterior con agua caliente y aire comprimido y debe realizarse siguiendo un procedimiento específico.

Tabla de zonas y método recomendado

Zona o elementoTratamiento recomendadoPrecaución principal
Polvo superficialAire comprimido, brocha o aspiradoraNo acercar demasiado la boquilla
Grasa y barroDesengrasante específico y cepillo suaveNo rociar componentes eléctricos descubiertos
Superficies metálicasDesengrasante y aclarado controladoEvitar contrastes térmicos bruscos
PlásticosAgua jabonosa, cepillo de plástico y microfibraNo usar productos abrasivos
ConectoresProtección, secado y limpiacontactos cuando procedaNo aplicar agua a presión
AlternadorCubrir y secar con aire controladoNo dirigir agua ni presión directamente
Batería y caja de fusiblesCubrir o desconectar según el procedimientoEvitar agua y productos de limpieza
Ranuras y huecosAire comprimido y paño de microfibraEliminar toda la humedad retenida

Conservación del resultado

Por último, se debe conservar el resultado de la limpieza. Un protector de plásticos compatible con las superficies del vano motor puede ayudar a mantener un acabado uniforme.

Los protectores hidrófugos pueden proteger el motor, el cable de encendido y los grupos motrices de la humedad. Debe comprobarse siempre que el producto sea compatible con piezas de goma y plástico.

El objetivo no es dejar el motor brillante ni cubrirlo con una capa excesiva de producto, sino mantener las superficies limpias, secas y en condiciones que permitan detectar rápidamente cualquier fuga o deterioro.

Coste orientativo de la limpieza

La limpieza del motor del coche tiene un precio que es bastante asequible si se hace desde casa. Teniendo en cuenta los pasos anteriores, puede rondar entre 10 y 40 euros, considerando la primera inversión en productos y herramientas reutilizables.

En un centro profesional, ese servicio podría ir desde los 40 hasta los 100 euros, dependiendo de lo que se incluya. En algunos lugares se cobra más si hay limpieza con vapor, desengrase profundo o detallado estético.

Una limpieza básica manual puede consistir en una limpieza a mano utilizando desengrasantes específicos para motor. La limpieza a vapor, la limpieza profunda con aditivos y la limpieza completa con diagnóstico son servicios diferentes y no deben confundirse con un simple lavado exterior.

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