Depurar una casa es un proceso de limpieza, reducción y organización que permite eliminar los objetos innecesarios o superfluos, liberar espacio físico y mental y conservar únicamente aquello que cumple una función o aporta bienestar. No se trata de llegar a un minimalismo extremo ni de tirar todo de un día a otro, sino de conocer lo que hay en el hogar y reflexionar sobre los artículos que ya no se utilizan.
Para depurar tu casa es necesario hacer una limpieza profunda, organizar y eliminar los objetos innecesarios o que ya no utilizas, que no te gustan o que están rotos, o simple y sencillamente su ciclo en tu casa y en tu vida acabó. Depurar puede ayudar a crear un ambiente más ordenado, tranquilo y funcional en el hogar.
Qué significa depurar una casa
El decluttering es un término que se refiere al proceso de eliminar los objetos innecesarios o superfluos de una casa o espacio, con el objetivo de simplificar y ordenar el entorno. Se trata de una técnica de organización y limpieza que se enfoca en deshacerse de los objetos que ya no se utilizan o que no aportan valor a la vida cotidiana, con el fin de liberar espacio físico y mental.
El decluttering se basa en la filosofía de que tener demasiados objetos puede ser abrumador y estresante, y que simplificar el entorno puede generar una sensación de calma y claridad mental. Este proceso puede involucrar la eliminación de objetos personales, ropa, muebles, decoraciones, papeles y documentos, entre otros elementos.
El decluttering puede realizarse de diferentes maneras, pero en general, implica una evaluación cuidadosa de cada objeto y su importancia en la vida cotidiana. Los objetos que ya no se utilizan o que no se necesitan se pueden donar, vender, reciclar o desechar.
Este proceso puede ser tanto físico (limpiar, ordenar, despejar espacios) como emocional (liberarse de objetos que traen recuerdos negativos o no tienen un significado positivo). La idea es liberar nuestra casa y quedarnos solo con esas cosas que realmente nos hacen felices y nos cumplen una función.
Beneficios de depurar el hogar
Depurar puede ayudar a crear un ambiente más ordenado, tranquilo y funcional en el hogar. El depurar tu hogar no solo mejora su aspecto físico, sino que también puede tener un impacto positivo en tu bienestar mental y emocional, así como en tu estilo de vida en general.
- Ambiente más saludable: una limpieza profunda eliminará el polvo, alérgenos y elementos que acumulan humedad puede mejorar la calidad del aire, reduciendo alergias y problemas respiratorios.
- Menos estrés: Un espacio despejado y organizado puede reducir la sensación de agobio y contribuir a una mente más tranquila.
- Mayor productividad: Un ambiente limpio y ordenado puede mejorar la concentración y facilitar la realización de tareas diarias.
- Bienestar emocional: Depurar puede ayudar a deshacerte de objetos que te generen estrés o malos recuerdos, fomentando una sensación de calma y bienestar.
- Aumento del espacio: Sin duda eliminar lo innecesario hace que los espacios se sientan más amplios y funcionales.
- Estímulo a la creatividad: Un entorno despejado puede fomentar la creatividad al proporcionar una atmósfera más inspiradora.
- Menor necesidad de mantenimiento: Al reducir la cantidad de objetos, se simplifica el cuidado y mantenimiento de la casa.
- Contribución a la sostenibilidad: Al donar o reciclar lo que no necesitas, se reduce el desperdicio y se contribuye a un estilo de vida más sostenible.
Cómo preparar la depuración de la casa
Busca inspiración
Actualmente existen varias series y documentales que hablan sobre organización y limpieza. Uno de los más famosos es la serie de Marie Kondo en Netflix o The Home Edit: Cada cosa en su lugar, estos programas te pueden ayudar para que te inspires y motivarte para organizar tu hogar y deshacerte de todo aquello que ya no necesitas.
Otra opción es buscar distintos métodos de limpieza que te ayuden a darle un significado más profundo a tu depuración, un ejemplo de esto es el döstädning.
Prepara un plan
Puedes empezar por diseñar un plan detallado para que este proceso no te abrume. Decide qué habitaciones serán las primeras en pasar y qué harás con las cosas que ya no utilices.
Una vez que hayas decidido las tareas que hay que hacer, planifícalas en un planning semanal para ir llevándolas a cabo en orden y paso a paso.
Es importante que sepas que las cosas que sacarás de tu hogar serán aprovechadas de otra manera, esto te ayudará a desprenderte de estas con más facilidad. En este plan puedes incluir lugares a donde donar lo que saques o centros de reciclaje que puedan darle una segunda vida a lo que deje tu hogar.
Reúne lo necesario
Antes de coger la bayeta, el primer paso para limpiar la casa de forma eficaz es la organización. Una limpieza en profundidad no se hace en una hora; requiere mentalidad de «maratón» y no de «sprint».
Para ello, apunta todo lo que vayas a utilizar, como paños, bayetas, fregona, escoba, recogedor, aspiradora, plumero, escalera… y piensa qué tipo de productos vas a usar.
Reúne tus básicos: Vinagre blanco y bicarbonato (tus mejores aliados naturales). Paños de microfibra limpios. Aspiradora con filtros revisados. Un cubo con mopa o fregona.
En este sentido, si prefieres utilizar limpiadores naturales, el vinagre, el bicarbonato y el limón pueden ser tus grandes aliados.
Cómo decidir qué objetos deben salir
Al inicio de este proceso es posible que pienses que todo se tiene que ir, o al contrario, que todo lo que tienes es útil y no hay mucho de lo cual deshacerse. No se trata de llegar a un minimalismo extremo, ni de desechar cosas que aún podrían ser útiles, este proceso es para que conozcas lo que hay en tu hogar y reflexiones sobre los artículos que sabes que no volverás a utilizar.
Puedes preguntarte cuándo fue la última vez que usaste ese objeto, o cual sería una ocasión para utilizarlo. Si no has hecho uso del producto en más de un año y no te puedes imaginar la siguiente ocasión en la que lo podrías necesitar, seguramente ese objeto se puede ir.
Es un proceso de limpieza, reducción y organización, durante el cual podras dejar ir todas esas cosas que no te cumplen ninguna función en tu casa ni en tu vida. De esta manera liberamos nuestros espacios y evitamos acumular cosas que no usamos.
Empieza por lo más sencillo
Si ya te decidiste a comenzar con tu proceso de limpieza y depuración, es importante que empieces con lo más sencillo. Comienza con algo que no tenga valor emocional y que ya haya cumplido con su uso, puedes revisar botellas vacías en tu baño, ropa vieja que ya no utilizas y hasta plumas viejas que han dejado de pintar.
De esta forma será fácil deshacerte de cosas y podrás ir avanzando gradualmente hasta llegar a lo complicado. Puedes comenzar revisando las habitaciones más sencillas del hogar, como por ejemplo la cocina.
Usa una caja para los objetos dudosos
Si tienes dudas: Separa todas esas cosas de las que tengas dudas en una caja, si no las necesitas en un par de meses puedes dejarlas ir, pero si acudes a esta caja probablemente esta cosa si te cumple una función y puedes conservarla.
Revisa los objetos sentimentales
Existen objetos que seguramente tienen valor emocional pero te cuesta dejarlos ir, recuerda que estos objetos podrán tener una segunda vida y ser aprovechados por alguien que los necesita o simplemente reflexiona la razón por la que dejaste de usarlo, ya que si estás considerando deshacerte de esto es porque ya no lo usas.
Objetos sentimentales: Pensar bien y analizar si estas cosas de verdad te generan felicidad. Aprovecha esta oportunidad para seleccionar y dejar a la vista esas cosas que te produzcan felicidad y así evitar dejarlas guardadas acumulando polvo.
Tal vez porque ciertos productos tienen valor sentimental pero es hora de dejarlos ir, o porque una prenda te ha acompañado por muchas experiencias de vida. Si te despides y le das las gracias a estos objetos será mucho más fácil seguir con el proceso de depuración.
Respeta los objetos de los demás
Es importante que depures tus objetos y no interfieras con los de los demás. Es posible que si estás disfrutando el proceso de limpieza, quieras continuar hasta que el espacio quede perfecto y esto está bien, sólo asegúrate de no tirar objetos que no te pertenecen.
Si fueron prestados regresarlos a su dueño y si son de alguien más, consulta con ellos para saber si están de acuerdo que te deshagas de estos. Otra solución es si tienes algunas cosas que te regalaron pero sabes que no utilizarás, puedes hablarlo con la persona que te lo regaló, tal vez esta persona quiera el objeto de regreso.
Es importante que compartas este proceso con tus seres cercanos y queridos, para que entiendan los motivos por lo que lo quieres hacer y no lo tomen personal.
Depura una habitación o categoría a la vez
Para que el proceso sea sencillo, vamos a dividir la tarea. El orden y limpieza en profundidad por habitaciones permite ver resultados inmediatos, lo que te mantendrá motivado.
El método del decluttering no solo se trata de deshacerse de los objetos innecesarios, sino también de mantener el hogar limpio y organizado.
- Categorías: A mi me gusta depurar y limpiar por espacios de mi casa o por tipo de cosas.
- Limpia un área a la vez: En lugar de tratar de limpiar toda la casa al mismo tiempo, es mejor centrarse en una zona específica y limpiarla completamente antes de pasar a otra área.
- Divide las tareas en pequeñas acciones: En lugar de intentar hacer una limpieza general en un solo día, es mejor dividir las tareas en pequeñas acciones diarias.
- Establece un horario de limpieza: Es importante establecer un horario para la limpieza, de manera que se pueda mantener el hogar organizado y limpio.
Cocina y despensa
La cocina es uno de los centros neurálgicos de la casa. Aquí es donde, sin quererlo, acumulamos más cosas que no necesitamos.
Empieza por hacer un repaso a la despensa, mira bien a fondo que seguro que encuentras alguna reliquia. La cocina también debe estar a punto para cocinar esas recetas que te harán disfrutar a ti y a tus invitados.
Para ello, revisa tu despensa, ya que los alimentos con el calor se estropean con más facilidad y límpiala comenzando por el interior y después el exterior. Y sin olvidarnos de revisar los que tenemos en el fondo de la nevera.
Electrodomésticos: no te limites al exterior. Vacía la nevera y limpia las baldas con agua y jabón neutro. Para el horno, aplica una pasta de bicarbonato y déjala actuar toda la noche.
Armarios: vacía los muebles de cocina y limpia el interior. Te sorprenderá la cantidad de migas y polvo que se acumulan en las esquinas.
Azulejos y juntas: si quieres trucos de limpieza para el hogar efectivos, utiliza un cepillo de dientes viejo para devolver el blanco original a las juntas de las paredes.
Baño
El cuarto de baño suele ser también un lugar donde se encuentran cosas de lo más extraño. Todos tenemos un cajón caótico aquí y es el momento de que le des un nuevo uso.
Muestras de hace mil años, productos caducados, ese peine tan extraño que guardas por si acaso (pero que nunca utilizas), el kit de afeitado que te llevaste de aquel hotel. Osea, no.
El baño debe ser tu spa particular, siempre recogido y agradable para encontrar en él la relajación y bienestar que necesitas. Para limpiarlo, ventila bien y revisa el interior de armarios y productos a medio utilizar.
Recuerda que los productos de baño como cremas, geles, etc. también caducan. Limpia bien las esquinas, rincones y sanitarios, secándolo todo con ayuda de un paño.
En el baño, la limpieza profunda busca eliminar restos de cal y moho. Ducha y grifería: envuelve los grifos con un paño empapado en vinagre durante 20 minutos para eliminar la cal sin esfuerzo.
Espejos y mamparas: un truco infalible es usar una mezcla de agua y un chorrito de alcohol para un acabado sin marcas.
Armarios y ropa
En el dormitorio, el armario suele ser el elemento sorpresa. Si no lo tienes como rutina, te recomendamos que hagas un repaso a todo lo que guardas aquí por lo menos una vez al año.
Revisá tus armarios: Descartá la ropa que ya no te gusta o que no te queda bien o que no has usado en mucho tiempo. Considera donarla o reciclarla.
Sabemos que mantener el armario ordenado es una de las tareas más complicadas de este mundo, seguro que se agiliza si eres capaz de tirar o donar todo aquello que ya no te pones.
El dormitorio, donde descansas y encuentras bienestar, puedes ponerlo a punto retirando el colchón para aspirar bien el canapé o el somier y volviéndolo a poner dado la vuelta.
Después, lava la funda del colchón y de las almohadas para ponerlos limpios de nuevo. Aprovecha también para lavar la ropa de cama y si vas a cambiar colchas o edredones, una vez lavados, guárdalos en bolsas lo más recogidos posible para que ocupen poco espacio.
Decoración y superficies
Reducí los objetos decorativos: Optá por mantener solo aquellos elementos que realmente disfrutes ver. Solo conserva lo que realmente te gusta.
Sin darnos cuenta, los adornitos poco a poco van conquistando todos los hogares hasta que llega un momento en el que no puedes colocar el libro que te estás leyendo encima de la mesa de tantas cosas que hay.
Los espacios limpios y despejados ayudan a dar una sensación de amplitud y calma en casa y ganarás en funcionalidad.
Claro que si crees que al espacio le hacen falta algunos adornos, arte en la paredes o plantas, es válido, sólo recuerda tus metas para no desviarte.
Las mesas, muebles del recibidor o estanterías son, en ocasiones, como ‘imanes’ que nos invitan a dejar en su superficie lo que tengamos en ese momento en las manos.
En su lugar, es preferible que dediquemos dos minutos a devolver el objeto a su lugar original o para decidir dónde ponerlo si lo acabamos de adquirir.
Cómo hacer una limpieza profunda después de depurar
Ventila antes de empezar
Ventilar, el primer paso. Abre todas las ventanas y deja pasar la luz y el calor y cuenta con ellos como aliados para esta puesta a punto.
La casa necesita respirar y oxigenarse y ésta es la gran oportunidad de concedérselo. Renovar el aire todos los días también es muy importante para evitar que el polvo y la suciedad se acumulen.
Si abrimos todas las ventanas por las mañanas o por las noches, eliminaremos los malos olores que se hayan podido acumular durante horas, respiraremos aire más puro y evitaremos que se concentren en el ambiente sustancias que pudieran ser nocivas, como algunos gases que se producen mientras cocinamos.
Limpia de arriba hacia abajo
La limpieza en profundidad siempre se hace de arriba hacia abajo. Usa un plumero de mango largo para las esquinas del techo y las lámparas.
Limpiar techos y paredes de todas las habitaciones. El modo más fácil de hacerlo es con la ayuda del aspirador, plumero o un cepillo cubierto con un paño.
Estos utensilios te permitirán retirar el polvo que se haya formado en estas zonas menos accesibles, atendiendo también a los rincones y a los zócalos.
Ventanas, lámparas y muebles
Limpiar las ventanas. La mejor forma de hacerlo es con agua jabonosa y vinagre. Con ella, se repasan marcos y cristales que luego se secarán con bayetas especiales para cristal.
Limpiar las lámparas y bombillas. Para ello, observa primero que siempre estén apagadas. Para limpiarlas, basta con pasarles un plumero y después un paño húmedo.
Si las lámparas son de cristal (como las de araña) la forma más adecuada de limpiarlas es con unos guantes de algodón humedecidos repasando cristal por cristal.
Cambiar los muebles de lugar si reciben el sol directo. Para su limpieza es importante que tengas en cuenta cómo es su acabado (cera, barniz…) de esta forma sabrás qué producto es el más adecuado para limpiarlos, igualmente, recuerda que es necesario también limpiar la parte trasera y de debajo de cada mueble.
Suelos, textiles y tapicerías
Limpiar adecuadamente los suelos. Aquí tendrás que observar también el tipo de material del que están hechos.
Si son de madera o de mármol, una vez aspirados, se pasará una mopa llegando bien a los rincones y si hay manchas se limpiarán con un paño húmedo muy escurrido.
Si los suelos son impermeabilizados, tan sólo se les pasará la fregona.
Lavar cortinas, mantas, edredones, cojines y fundas en la lavadora.
Colchones y sofás: aspira profundamente para eliminar ácaros. Si puedes, usa un limpiador de vapor para una desinfección total.
El salón, el lugar de la casa donde disfrutas de tu casa, socializas y compartes momentos de tu vida, puedes limpiarlo en profundidad aspirando los sofás por todas partes (los bajos, la espalda y los cojines).
Si tienen alguna mancha, límpiala con amoniaco disuelto en agua o con espuma seca especial para manchas. Este mismo proceso de limpieza puedes realizarlo con las alfombras, las cortinas y la tapicería.
No olvides los puntos difíciles
Limpia los puntos de contacto: pomos de puertas, interruptores de luz y mandos a distancia son focos de bacterias que solemos olvidar.
Rodapiés y marcos: pasa un paño húmedo por encima de los rodapiés; es el detalle que diferencia una limpieza superficial de una profesional.
Ventilación cruzada: mientras realizas la limpieza profunda, abre todas las ventanas. El aire fresco ayuda a eliminar los olores de los productos de limpieza y renueva el ambiente.
Cómo organizar la depuración y limpieza por etapas
Considera llevar a cabo tu proceso de limpieza de manera gradual, para evitar que te abrumes y lo abandones. Si decides depurar tu casa de manera dramática y ponerte fechas límite, lo más probable es que te presiones y sufras el proceso, es una mejor opción hacerlo lentamente.
Puedes deshacerte de un objeto diario hasta que alcances tu meta. Si te deshaces de un solo producto al día o pones metas sencillas como terminar de revisar tu closet en una semana, es más probable que disfrutes el proceso y seas más eficiente.
Rachel Hoffman es la creadora del método 20/10: 20 minutos limpiando y 10 minutos de descanso.
Por eso nos enseña a ser ordenados paso a paso. Por eso, 20 minutos de limpieza no implica demasiado tiempo de esfuerzo.
Una vez pasados los 10 minutos puedes seguir o hacer otra ronda más tarde u otro día. Y está totalmente prohibido saltarse el break.
Por qué conviene evitar las maratones
- Porque es un todo o nada: Si consigues hacer todo lo que te has propuesto te sentirás bien pero si por lo que sea no acabas, te vas a sentir que has fracasdo.
- Porque no es sostenible: Una cosa buena que tiene la limpieza a corto plazo es que puedes hacer algo cada día. Pero cada día no puedes hacer una maratón de limpieza.
- Porque no creas el hábito: se trata de reconciliarte con la limpieza y el orden, 5 horas limpiando no hará que mañana tengas ganas de más.
El paso más difícil es comenzar. Y Rachel Hoffman lo sabe, por eso te recuerda constantemente que conseguir llevar a cabo los trabajos domésticos no es una asignatura donde sólo existe el suspenso o el aprobado.
Sino que es un ciclo constante, una evolución de las habilidades y la motivación que con el tiempo se convertirán en un buen hábito.
Qué hacer con lo que sale de la casa
No tirar todo: En su lugar podemos donar, regalar, reciclar, reutilizar, reparar-modificar, intercambiar con amigos y/o familiares.
Es importante que sepas que las cosas que sacarás de tu hogar serán aprovechadas de otra manera, esto te ayudará a desprenderte de estas con más facilidad.
Además podrás hacer mucho bien a otra personas, regalando y donando lo que está en buen estado pero ya no utilizas.
El decluttering puede tener muchas ventajas al limpiar la casa. Además de mejorar la organización y el orden en el hogar, el decluttering puede tener otros beneficios, como liberar espacio para actividades y relaciones más significativas, reducir el consumo innecesario, disminuir el estrés y mejorar la productividad.
Cómo evitar que vuelva el desorden
No compres lo que no necesitas
Un error común es pensar que como ya nos hemos deshecho de algunas cuantas cosas, es posible recuperarlas o comprar algo nuevo. No te dejes llevar, mantente firme para poder mantener tu hogar despejado.
No volver a acumular: Evitar traer nuevas cosas a casa que terminen acumuladas y enfocarnos en hacer compras conscientes y sostenibles.
Al comprar, escogé productos duraderos y de calidad en lugar de acumular artículos de menor calidad pero más baratos.
Practica el «un objeto entra, un objeto sale»: Antes de comprar algo nuevo, considera deshacerte de otro objeto similar para mantener el equilibrio.
Es posible que para el proceso de organización quieras comprar canastas o bolsas organizadoras, es importante sólo comprar las necesarias para evitar la tentación de llenar el resto con cosas nuevas.
Crea un lugar para cada cosa
Crea zonas designadas: Asigna espacios específicos para diferentes tipos de objetos (llaves, correo, documentos) para mantener el orden.
Para todas las cosas debemos de crear un espacio, así todo podrá estar en su lugar.
Cada vez que uses algo, al terminar déjalo en su lugar. Para que tu casa esté ordenada, es necesario que le encuentres un lugar de guardado a todos los objetos que hay en su interior: libros, juguetes, pinturas, herramientas de cocina, etc.
Así que, si necesitas utilizar alguno de ellos en un momento dado, no olvides devolverlo a su lugar de guardado una vez que termines. Si no lo haces, es muy posible que pronto el desorden se adueñe de tu casa.
Mantén las superficies despejadas
Las superficies, siempre lo más limpias posibles. Con lo que no debemos utilizarlos como zonas de ‘paso’ para dejar todo aquello que se nos ocurra por comodidad o indecisión.
En su lugar, es preferible que dediquemos dos minutos a devolver el objeto a su lugar original o para decidir dónde ponerlo si lo acabamos de adquirir.
Limpia lo que ensucies
Si ensucias algo, límpialo cuanto antes. Actividades como cocinar o comer pueden hacer que ensuciemos la cocina o el comedor, respectivamente.
Esto no es malo de por sí, pero el problema surge si no limpiamos todo en el momento, porque es muy probable que se nos acabe olvidando o lo dejemos pasar y que la zona sucia se convierta en un nido de bacterias o incluso insectos.
Quizá no sea necesario que limpiemos si acabamos de cocinar y tenemos previsto comer inmediatamente. Pero, en su lugar, deberemos quitar toda la suciedad una vez que finalicemos y devolver la limpieza a la cocina.
Establece rutinas regulares
Hacé mantenimiento regular: Establecé rutinas para limpiar y organizar tu hogar regularmente, evitando que el desorden se acumule nuevamente. Acordate que las «casas están vivas» y siempre requieren mantenimiento.
Lograr una limpieza en profundidad es un hito, pero mantenerla es un hábito. Para que tu esfuerzo dure más tiempo, dedica 15 minutos al final del día a recoger lo básico.
Si cada cosa vuelve a su sitio, la suciedad tardará mucho más en colonizar tus superficies.
Un poco de orden al acabar el día. Sí, a última hora del día solemos estar cansados. Pero si no hemos sido lo suficientemente cuidadosos para aplicar las reglas básicas del orden durante la jornada, probablemente tengamos que dedicar 15 minutos antes de irnos a dormir para devolver todo a su lugar.
Nos referimos a repasar aquellas zonas más importantes, como la cocina o nuestra habitación, para asegurarnos que no dejamos ningún plato o cubierto sin lavar o la ropa fuera de su lugar.
Cuida la ropa y el calzado
Especial cuidado con la ropa. Que acabemos de mencionar la ropa no es casualidad, porque es uno de los elementos que más difícil puede ponernos el objetivo de mantener el orden en casa.
Y es que, al cambiarnos, quizá tengamos la tentación de dejar las prendas sobre la cama, una silla o incluso en el suelo. Gran error, ya que además de crearnos trabajo para después, eliminará de un plumazo la sensación de orden.
Por lo tanto, trata de ser firme en este aspecto y, cuando te quites la ropa, una de dos: guárdala de nuevo en el armario o ropero si es un abrigo o chaqueta y puedes volver a usarla, o deposítala en el cesto de ropa sucia (o lavadora) para lavarla en su momento.
Guarda tu calzado en un lugar específico. Así que no es nada recomendable que, al llegar de la calle, nos paseemos por la casa con ellos puestos.
En su lugar, quítatelos nada más entrar, cepíllalos y guárdalos en el lugar que tengas destinado para ellos, como un armario zapatero.
Renueva los utensilios de limpieza
Renueva o lava cada pocos días los trapos y bayetas de la cocina y del cuarto de baño.
Los trapos y bayetas son muy útiles para recoger la suciedad y limpiar los rincones de zonas delicadas de tu casa, como el fregadero de la cocina, las esquinas de la bañera o ducha o el lavabo.
Y, dado que cumplen con una función muy importante, es conveniente que prestemos especial atención para que la suciedad no se acumule en ellos.
Lo idóneo es lavarlos o renovarlos cada pocos días, porque si no lo hacemos, es posible que acumulen bacterias y que, al usarlos, contribuyamos a extenderlas por toda nuestra casa.
No acumules basura
No acumular basuras. Todo aquello que deseches o no te sea útil, llévalo inmediatamente a la basura.
Trata de no dejarlo en una mesa o no lo tires al suelo con la intención de limpiarlo más adelante, porque esto solo te generará más trabajo para después.
De hecho, enviar constantemente las cosas a la basura hará que esta se llene, por lo que podrás sacarla con frecuencia y evitarás que se te junten varias bolsas en casa.
Revisa periódicamente el resultado
Evalúa tu progreso regularmente: Cada cierto tiempo, revisa tu hogar para asegurarte de que mantenes el orden y la depuración que has logrado.
Esto es importante, porque sino en lo que menos te das cuenta estás lleno de cosas nuevamente. Puedes repetir este proceso cada seis meses o una vez al año, para evitar la acumulación de objetos.
Ten en cuenta este sentimiento para que lo puedas mantener de esta manera y no vuelvas a comprar cosas y termines como en un principio.
Disfrutá del proceso: sin duda ver la casa limpia, organizada y con solo lo necesario te llenará de mucha satisfacción, el proceso de limpieza te llenará de un gran alivio.
Depurar tu hogar puede ser un proceso gradual, pero con estos consejos podrás empezar a crear un espacio más organizado y tranquilo.

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