Limpieza de piscina con clorador salino: funcionamiento y mantenimiento

La limpieza de una piscina con clorador salino se basa en mantener correctamente la filtración, controlar la sal y revisar periódicamente el pH, la alcalinidad, la dureza del agua y el estado de la célula electrolítica. El clorador convierte la sal disuelta en agua en cloro mediante electrólisis, desinfectando la piscina de forma continua y automática.

El agua no huele ni sabe a sal como ocurre con el agua del mar. El clorador salino produce un desinfectante que elimina bacterias, algas y microorganismos, mientras que el agua conserva una salinidad ligera, similar a la de una lágrima humana.

Qué es un clorador salino

Un clorador salino es un dispositivo que produce cloro de forma natural a partir de la sal disuelta en el agua de la piscina. Funciona mediante un proceso llamado electrólisis salina, que transforma la sal (NaCl) en hipoclorito sódico -el mismo desinfectante que se usa en las piscinas de cloro tradicional, pero generado de manera continua y automática.

Esta es un proceso que consiste en introducir sal a la piscina para que consiga tener unas condiciones perfectas para bañarse y además con múltiples ventajas. A modo de resumen; al tener una piscina cloración salina lo que consigues es que el clorador salino separe el sodio del cloro, tomando este una forma de gas.

Este gas se combinará con el agua y lo que producirá es un desinfectante, cloro natural, que mantendrá nuestra piscina en unas perfectas condiciones siempre. Un clorador salino convierte la sal en cloro, un desinfectante natural, para mantener el agua de la piscina libre de bacterias y microorganismos.

Cómo funciona la electrólisis salina

El proceso es sencillo pero muy eficiente:

  1. Disolución de la sal en el agua. Se añade una pequeña cantidad de sal (entre 4 y 6 kg por cada 1.000 litros de agua). El agua adquiere una ligera salinidad, similar a una lágrima humana.
  2. Paso del agua por la célula electrolítica. El agua salada pasa por la célula del clorador, que contiene placas metálicas conectadas a una corriente eléctrica.
  3. Electrólisis. Al circular el agua, la corriente separa los átomos de sodio y cloro, produciendo hipoclorito, un potente desinfectante.
  4. Desinfección y regeneración. El cloro desinfecta el agua, y al volver al ciclo, se recombina en sal.

Añades sal al agua una sola vez. El clorador la convierte en cloro mientras el sistema de filtración está funcionando. Ese cloro elimina bacterias, algas y microorganismos. Luego se vuelve a convertir en sal, repitiendo el ciclo.

Así, el sistema genera su propio desinfectante sin necesidad de añadir productos químicos continuamente. El resultado es agua siempre limpia, más natural, sin olores fuertes ni irritación en los ojos o la piel.

Esquema de funcionamiento de clorador salino

Qué tipo de sal utilizar

Hay mucha gente que no sabe que la sal se echa en el agua… pero no todas las sales, evidentemente. Debes de emplear una sal pura 99,8%. También puedes hacer uso de sal suavizante en pastillas.

Pero ojo que esta tardará mucho más en discolverse con el agua. Nunca uses la sal iodada o la amarilla… si no quieres que tu piscina coja el color de un Simpson. Así que: sal pura siempre.

Usa sal marina específica para piscinas (sin yodo). Evita sobrealimentar el sistema con sal.

Cantidad de sal para la piscina

Añade entre 2 y 3 Kg por metro cúbico que tenga tu piscina. Se añade una pequeña cantidad de sal (entre 4 y 6 kg por cada 1.000 litros de agua).

Mantén la concentración entre 4 y 6 g/l, según indique el fabricante. Un nivel bajo reduce la producción de cloro; uno alto puede dañar la célula o las partes metálicas.

En la primera puesta conviene proceder con prudencia para evitar un exceso de sal que obligue a vaciar la piscina, medir el nivel existente, volver a llenarla y añadir sal de nuevo.

Cómo limpiar una piscina con clorador salino

1. Comprobar el volumen de agua

Antes de añadir sal, calcula el volumen de agua que contiene la piscina. La cantidad necesaria depende de los metros cúbicos y de la concentración recomendada para el clorador.

2. Añadir la sal

Cuando ya se ha calculado la cantidad necesaria, añade la sal al agua y deja que se disuelva perfectamente. Es recomendable que la sal se añada por la tarde noche.

3. Poner en funcionamiento la depuradora

Encender la depuradora durante 10-12 horas para que la sal se mezcle y disuelva bien. Es importante que respetes este proceso, no intentes acortarlo ni extenderlo.

Si son entre 10 y 12, son esas horas. Ni más ni menos. Porque puede provocar que no se efectúe el proceso conforme se espera.

4. Activar el clorador

Habiendo disuelto bien la sal en el agua, es el turno de encender nuestro clorador. El clorador la convierte en cloro mientras el sistema de filtración está funcionando.

El clorador conjunto con la depuradora se ponga o a primeras horas de la mañana o a últimas horas de la tarde/noche. Para que así, el cloro producido no se degrade con la luz del sol y las altas temperaturas.

5. Medir los parámetros

Hay que revisar con un medidor de pH el nivel de cloro por si hay que añadir más sal. Es importante que esto lo regules con periodicidad, ya que no nos encontramos dentro del agua y no sabemos los niveles.

Por eso, siempre, apóyate en el regulador. Compruébalo con tiras de análisis o medidor digital cada 2 o 3 semanas.

Parámetros químicos que deben controlarse

Un mantenimiento adecuado asegura que el clorador funcione eficientemente, proporcionando niveles de cloro adecuados para mantener el agua limpia y segura. Si estos valores están desajustados, el cloro pierde eficacia y se puede dañar el equipo.

ParámetroValor recomendado
SalEntre 4 y 6 g/l, según indique el fabricante
pHEntre 7,2 y 7,6
Alcalinidad totalEntre 80 y 120 ppm
Dureza cálcicaEntre 200 y 400 ppm

Nivel de sal

Verifica regularmente los niveles de sal en la piscina utilizando un kit de prueba específico para cloradores salinos. Añade sal según las recomendaciones del fabricante si los niveles son bajos.

Un nivel bajo reduce la producción de cloro; uno alto puede dañar la célula o las partes metálicas. Evita sobrealimentar el sistema con sal.

pH, alcalinidad y dureza

Mide y ajusta los niveles de pH regularmente para asegurar una desinfección efectiva. Monitorea otros parámetros importantes, como alcalinidad y dureza del agua, y ajústalos según sea necesario.

Revisa los niveles de sal y pH semanalmente. Un mantenimiento regular ayuda a prevenir el desgaste prematuro del clorador salino y sus componentes.

Limpieza de la célula electrolítica

La célula desempeña un papel esencial en el funcionamiento del clorador salino, siendo la responsable de la producción de cloro. Aunque la mayoría de los cloradores están equipados con electrodos autolimpiables mediante la técnica de «inversión de polaridad», en ciertas ocasiones pueden acumularse minerales y sedimentos, lo que podría disminuir la producción de cloro y acortar la vida útil de la célula.

Si el agua de tu piscina presenta dureza cálcica, contiene minerales en suspensión o proviene de un pozo, es probable que los electrodos se ensucien con mayor rapidez. Por esta razón, resulta fundamental realizar revisiones y limpiezas periódicas de la célula para prevenir la acumulación de sedimentos y así preservar la calidad del agua.

La mayoría de modelos modernos incluyen autolimpieza por inversión de polaridad, pero una revisión manual al inicio y final de temporada es recomendable. La limpieza regular de la célula no solo asegura un rendimiento óptimo del clorador, sino que también contribuye a prolongar su vida útil y a mantener la eficacia en la desinfección del agua.

Pasos para limpiar la célula

  1. Apaga la bomba de la piscina y el sistema de cloración salina.
  2. Retira la célula del clorador según las instrucciones del fabricante.
  3. Inspecciona la célula en busca de acumulaciones de minerales o depósitos.
  4. Limpia la célula con una solución ácida suave o un desincrustante específico para cloradores salinos.
  5. Enjuaga bien la célula con agua a presión.
  6. Vuelve a instalar la célula siguiendo las indicaciones del fabricante.

Con el tiempo, se acumula cal o minerales en las placas de titanio. Límpiala con una disolución de ácido suave (1 parte de ácido por 10 de agua) o un producto específico antical.

Al llevar a cabo estas prácticas de mantenimiento, se asegura una producción constante de cloro y se evita la posibilidad de problemas asociados con la acumulación de minerales y sedimentos en los electrodos.

Célula electrolítica con depósitos de cal

Metales en suspensión

La presencia de metales en suspensión puede tener un impacto considera ble en la integridad de la célula del clorador salino, afectando negativamente su rendimiento a lo largo del tiempo. Este fenómeno se debe a que, durante el proceso de electrólisis, los metales presentes en el agua tienden a adherirse a las placas del clorador salino, acelerando así el deterioro de su superficie.

Si el suministro de agua de tu piscina proviene de un pozo, o si existe la sospecha de la presencia de metales como hierro o magnesio en el agua de la piscina, es fundamental llevar a cabo un proceso de eliminación de metales.

La solución a este problema implica el uso de un líquido antimetales diseñado específicamente para piscinas. Siguiendo las indicaciones del fabricante, debes aplicar este producto, lo que contribuirá a neutralizar la presencia de metales en suspensión en el agua de la piscina.

Este proceso no solo protegerá eficazmente la célula de electrólisis de sal, sino que también prolongará significativamente su vida útil.

Filtración y limpieza complementaria

Un limpiafondos de piscina es un complemento ideal para un clorador salino. Ambos desempeñan roles distintos pero complementarios en el mantenimiento integral de la piscina.

También es importante mantener limpios los filtros y revisar periódicamente el sistema de retorno. La cloración salina desinfecta el agua, pero no sustituye la retirada de hojas, arena, suciedad y residuos acumulados en el fondo o en la superficie.

Todos los métodos de mantenimiento son posibles, pero la filtración y la limpieza física siguen siendo necesarias para conservar el agua en buenas condiciones.

Ventajas de la cloración salina

Son muchas las ventajas que se obtienen de tener una piscina que se higieniza a base de salitre. Entre las más nombradas o más conocidas destacaríamos su fácil mantenimiento, que aporta beneficios a la salud, una gran durabilidad y además un consumo bajo.

Lo que se traduce en un gran ahorro. Es menos agresivo para la piel y para nuestros ojos. Ya que no se produce esa reacción de la sudor o la crema solar con el cloro. Debido a que hemos sustituido el cloro por la sal.

La cloración salina también piensa en el planeta, y no produce tanta contaminación como cuando se evapora el cloro químico de la piscina. También es de fácil mantenimiento.

La ventaja que más nos gusta es que la desinfección se efectúa de manera inmediata cuando se instala con la bomba dosificadora. Así podremos controlar el pH de una manera más eficiente.

Clorador salino frente al cloro tradicional

CaracterísticaClorador salinoCloro tradicional
DesinfecciónAutomática y continuaManual, depende del usuario
Sensación del aguaSuave, sin irritaciónPuede resecar piel y ojos
MantenimientoMedio, con controles básicosAlto, requiere añadir productos
Coste inicialMás elevadoMenor
Coste anualMás bajoMayor
Impacto ambientalEcológicoQuímico
Durabilidad del equipoAlta (8-12 años)No aplica

Duración del clorador y de la célula

La vida útil media de un clorador salino depende de varios factores, pero suele oscilar entre 8 y 12 años, y la célula electrolítica entre 6 y 8 años.

La duración depende de la calidad del agua, especialmente de la dureza, la frecuencia de uso, las horas de filtración, la limpieza y el mantenimiento, y de que el nivel de sal y el pH estén correctamente controlados.

Un mantenimiento regular ayuda a prevenir el desgaste prematuro del clorador salino y sus componentes. La limpieza regular de la célula contribuye a prolongar su vida útil y a mantener la eficacia en la desinfección del agua.

Mantenimiento durante el invierno

El mantenimiento de una piscina salina durante el invierno es crucial, ya sea que decidas cerrar completamente la piscina o mantener la filtración activa durante esta temporada. Una recomendación esencial es retirar la célula del clorador salino de la depuradora al finalizar la temporada de verano.

Con las bajas temperaturas, la reproducción de algas y microorganismos disminuye, reduciendo la necesidad de cloro. Durante los meses de otoño e invierno, se aconseja utilizar sistemas de dosificación de cloro lento, como las boyas de invernaje para piscinas.

Si el agua baja de 15 °C, muchos cloradores reducen o detienen la producción de cloro. En invierno, conviene apagar el sistema y cubrir la piscina.

Adicionalmente, cuando la temperatura del agua es baja, la conductividad del agua también disminuye, lo que lleva al clorador salino a compensar esta reducción aumentando la intensidad eléctrica.

Esta mayor intensidad eléctrica, sin embargo, puede acortar la vida útil de las placas del electrodo del clorador salino. Al seguir estas recomendaciones, no solo mantendrás la piscina en condiciones óptimas durante el invierno, sino que también preservarás la eficacia y durabilidad de tu sistema de cloración salina.

CÓMO HACER EL MANTENIMIENTO DE UNA PISCINA CON CLORACIÓN SALINA

Recomendaciones para alargar la vida útil

  • Revisa los niveles de sal y pH semanalmente.
  • Comprueba la concentración de sal con tiras de análisis o un medidor digital cada 2 o 3 semanas.
  • Mantén los electrodos limpios.
  • Realiza una revisión manual de la célula al inicio y al final de la temporada.
  • Controla la alcalinidad y la dureza del agua.
  • Usa sal marina específica para piscinas, sin yodo.
  • Evita sobrealimentar el sistema con sal.
  • Desconecta el clorador durante los tratamientos de choque.
  • Limpia los filtros y revisa el sistema de retorno periódicamente.
  • Retira la célula del clorador al finalizar la temporada de verano.

Un mantenimiento adecuado asegura que el clorador funcione eficientemente, proporcionando niveles de cloro adecuados para mantener el agua limpia y segura. Este cuidado preventivo no solo optimiza el rendimiento del sistema, sino que también garantiza una experiencia de piscina más segura y saludable para quienes la disfrutan.

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