La mascarilla con reservorio es un dispositivo de bajo flujo indicado principalmente en pacientes con hipoxemia moderada o grave, emergencias respiratorias y estados críticos, ya que permite administrar una concentración de oxígeno superior a la de una mascarilla simple. Su uso requiere una vigilancia continua por parte de Enfermería, especialmente del estado de inflado del reservorio, el flujo prescrito, la tolerancia del paciente, la aparición de retención de dióxido de carbono y las lesiones por presión.
La mascarilla con reservorio alcanza una FiO2 entre el 90-100 % con flujos entre 10-15 L/min. Para que el tratamiento sea eficaz y seguro, el reservorio debe permanecer constantemente hinchado y no debe colapsarse durante la inspiración.
Qué es la oxigenoterapia
La oxigenoterapia es el tratamiento en casos de insuficiencia respiratoria, ya sea aguda o crónica. Su objetivo es garantizar que los tejidos reciban el oxígeno necesario para mantener un metabolismo normal. Este método implica el aporte de aire con oxígeno al organismo mediante ventilación, alcanzando unos niveles superiores a los que están presentes en el aire ambiente (21%).
El objetivo de la administración de oxigenoterapia es mejorar la perfusión de oxigenación tisular y con ello reducir el trabajo respiratorio. Hoy en día el oxígeno se trata como un medicamento: precisa receta, dosis correcta y seguimiento. Enfermería juega un papel fundamental para asegurar que se esté administrando de forma segura y efectiva.
Los sistemas de administración de oxígeno se pueden clasificar en: sistemas de bajo y alto flujo, según se vaya controlando la concentración de oxígeno (fiO2) que es aportada al paciente.
| Aspecto | Mascarilla con reservorio |
|---|---|
| Tipo de dispositivo | Dispositivo de bajo flujo |
| Indicaciones principales | Hipoxemia moderada o grave, emergencia respiratoria y paciente en estado crítico |
| FiO2 | FiO2 entre el 90-100 % |
| Flujo | 10-15 L/min |
| Reservorio | Mecanismo de reservorio de 1 L de capacidad |
| Ventaja principal | Mayor concentración de oxígeno que la mascarilla simple |
| Riesgos principales | Retención de C02, incomodidad y lesiones por presión |
Características de la mascarilla con reservorio
La mascarilla con reservorio es un dispositivo de plástico suave, transparente. Cubre boca, nariz y mentón. Ajustable con cinta trasera y pasador metálico adaptable a la forma de la nariz.
Tiene un mecanismo de reservorio de 1 L de capacidad, entre la fuente de oxígeno y la máscara. El reservorio permite disponer de una cantidad adicional de oxígeno durante la inspiración, por lo que este sistema puede proporcionar una concentración mayor que la mascarilla simple.
La mascarilla con reservorio pertenece a los dispositivos de bajo flujo. Proporciona un flujo inferior a 40 litros por minuto, proporcionan oxígeno, pero la cantidad que realmente se inhala es variable en función de la respiración del propio paciente.
Indicaciones de la mascarilla con reservorio
La oxigenoterapia es necesaria cuando existe hipoxemia o riesgo de padecerla. En este contexto, la mascarilla con reservorio está indicada cuando se necesita administrar una concentración elevada de oxígeno, especialmente ante un deterioro respiratorio que requiere una respuesta rápida.
- Hipoxemia moderada o grave.
- Emergencia respiratoria.
- Paciente en estado crítico.
- Insuficiencia respiratoria aguda o crónica: saturaciones de oxígeno por debajo del objetivo terapéutico.
- Exacerbación de enfermedades respiratorias: asma, neumonía, EPOC.
- Procesos cardíacos.
- Situaciones de hipoxia tisular: shock, sepsis, politraumatismo o hemorragias.
- Periodo perioperatorio o postoperatorio.
- Intoxicaciones por monóxido de carbono.
- Cuidados paliativos: para aliviar la disnea y el disconfort.
El objetivo de la oxigenoterapia es proporcionar al paciente la concentración de oxígeno necesaria para conseguir un intercambio gaseoso adecuado. También pretende mantener unos niveles de oxigenación adecuados que eviten la hipoxia tisular manteniendo una saturación de O2 mínima de 90%.
Ventajas y limitaciones
Ventajas
- Mayor concentración de oxígeno que la mascarilla simple.
- Muy útil en situación aguda.
- Puede emplearse en pacientes con hipoxemia moderada o grave.
- Permite administrar una FiO2 entre el 90-100 % cuando se utiliza con flujos entre 10-15 L/min.
Desventajas
- Incomodidad.
- Mal tolerado por el paciente.
- Interfiere con la comunicación y alimentación.
- Puede favorecer la retención de C02.
- Puede producir lesiones por presión en la nariz, el pabellón auricular o la cara.
Material necesario
- Fuente de oxígeno, bombona o toma mural, donde se almacena y distribuye el oxígeno.
- Regulador o manómetro con un caudalímetro.
- Humidificador, si está indicado.
- Mascarilla con reservorio.
- Tubuladuras.
- Sistemas de fijación, como bandas elásticas.
- Pulsioxímetro para el control estricto de la saturación de O2.
- Gasas para proteger los puntos de roce, si fuera necesario.
- Alargaderas para facilitar la movilización del paciente, si procede.
Cuidados de enfermería antes de colocar la mascarilla
Preparación del personal
- Asegurar que todo el material necesario esté a mano.
- Higiene de manos. Δ9 OMS
- Colocación de guantes.
Preparación del paciente
- Identificación del paciente. Δ2 OMS
- Informar al paciente y familia del procedimiento a realizar.
- Fomentar la colaboración del paciente según sus posibilidades.
- Preservar la intimidad y confidencialidad.
- Adecuar la altura de la cama y colocar al paciente en la posición adecuada, eliminando las secreciones bucales, nasales y traqueales, si procede.
La información previa es especialmente importante porque la mascarilla puede resultar incómoda, dificultar la comunicación y generar sensación de claustrofobia. Explicar el procedimiento favorece la colaboración del paciente y permite detectar precozmente una mala tolerancia.
Procedimiento de administración
- Conectar el manómetro a la toma de O2.
- Conectar el humidificador al manómetro manteniendo el nivel de agua adecuado en el mismo.
- Conectar el sistema al humidificador.
- Regular flujo de O2 según prescripción.
- Colocar el sistema al paciente evitando presiones excesivas sobre la cara, zona de las orejas, nariz, etc. (colocando gasas, si fuera necesario, en los puntos o zonas de roces).
- Comprobar que no existen fugas.
- Comprobar que el reservorio no se colapsa durante la inspiración.
- Verificar que el reservorio debe estar constantemente hinchada.
- Colocar alargaderas, si procede, para proporcionar al paciente mayor libertad de movimiento.
- Evitar angulaciones que provoquen una disminución de la FiO2 que se administra al paciente.
- Colocar al paciente en posición cómoda.
- Desechar el material en el contenedor adecuado.
- Retirar los guantes.
- Higiene de manos. Δ9 OMS
El ajuste debe ser suficiente para evitar fugas, pero no tan intenso como para provocar presión excesiva sobre la piel. La mascarilla debe cubrir correctamente la nariz, la boca y el mentón, y la tubuladura debe permanecer libre de acodamientos.
Vigilancia del reservorio
Comprobar que el reservorio no se colapsa durante la inspiración. Debe estar constantemente hinchada.
- Comprobar el inflado del reservorio antes de colocar la mascarilla al paciente.
- Verificar que permanece hinchado durante el uso.
- Observar especialmente el comportamiento del reservorio durante la inspiración.
- Si el reservorio se colapsa, revisar el flujo de oxígeno, las conexiones, la tubuladura y la existencia de acodamientos.
- Comprobar que no existen fugas.
- Evitar angulaciones que provoquen una disminución de la FiO2 que se administra al paciente.
El colapso del reservorio durante la inspiración indica que el sistema no está aportando adecuadamente el oxígeno disponible para el paciente. En ese caso, Enfermería debe revisar de forma inmediata el montaje y la permeabilidad del circuito, además de valorar la situación clínica del paciente.
Control del flujo y de la oxigenación
La mascarilla con reservorio debe utilizarse con flujos entre 10-15 L/min. La concentración administrada puede alcanzar una FiO2 entre el 90-100 %.
El oxígeno se trata como un medicamento: precisa receta, dosis correcta y seguimiento. Por ello, el flujo de O2 debe regularse según prescripción y ajustarse a la situación clínica y a la respuesta del paciente.
- Monitorización de las constantes con el pulsioxímetro si procede.
- Control estricto de la saturación de O2.
- Valoración de la respuesta del paciente al procedimiento.
- Vigilancia del trabajo respiratorio.
- Observación de la presencia de disnea, cambios en el nivel de conciencia o signos de empeoramiento.
- Comunicar eventos adversos, si se producen.
La pulsioximetría permite controlar la saturación de oxígeno, pero la vigilancia no debe limitarse a un único valor. La valoración de la respiración, el estado general, la tolerancia de la mascarilla y la evolución clínica forman parte de los cuidados individualizados.
Prevención de lesiones por presión
Las lesiones por presión pueden aparecer en la nariz, el pabellón auricular o la cara. La presión mantenida de la mascarilla y de las bandas de fijación puede lesionar la piel, especialmente en pacientes con piel frágil, inmovilidad, humedad o perfusión comprometida.
- Rotación de las zonas de presión y prevención de UPP.
- Vigilar los puntos de apoyo de la mascarilla.
- Evitar presiones excesivas sobre la cara, la nariz y la zona de las orejas.
- Colocar gasas en los puntos o zonas de roces, si fuera necesario.
- Vigilar la aparición de enrojecimiento, irritación, erosiones o dolor.
- Mantener la higiene diaria de los dispositivos.
- Revisar periódicamente la fijación y recolocar el sistema cuando sea necesario.
La prevención debe comenzar desde la colocación del dispositivo y mantenerse durante todo el tratamiento. La rotación de las zonas de presión, cuando la situación clínica lo permite, disminuye la exposición continua de la piel al roce y a la presión.
Prevención de la retención de dióxido de carbono
Una de las complicaciones que debe vigilarse durante la administración de oxígeno es la hipercapnia, definida como retención de dióxido de carbono, en pacientes con Enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
El efecto Haldane consiste en que la fijación del oxígeno a la hemoglobina desplaza el dióxido de carbono hacia la sangre, por lo que se aumenta el C02 disuelto en la sangre.
- Vigilar riesgo de retención de C02.
- Observar cambios en el nivel de conciencia.
- Valorar la aparición o el aumento de somnolencia.
- Controlar la respuesta clínica al tratamiento.
- Comunicar eventos adversos, si se producen.
La vigilancia debe ser especialmente estrecha en pacientes con EPOC y en quienes presentan antecedentes de retención de dióxido de carbono. La administración de oxígeno requiere una dosis correcta y seguimiento, evitando modificaciones no prescritas.
Humidificación e higiene del sistema
La sequedad e irritación de la mucosa nasal y orofaríngea aparecen sobre todo con flujos altos y sin humidificación. La humidificación del oxígeno puede formar parte de los cuidados cuando está indicada.
- Conectar el humidificador al manómetro manteniendo el nivel de agua adecuado en el mismo.
- Existen distintos tipos de humidificadores según las conexiones de los sistemas a utilizar.
- Mantener higiene diaria de los dispositivos.
- Vigilar la acumulación de humedad y secreciones.
- Evitar la contaminación del humidificador.
- Comunicar eventos adversos, si se producen.
Las infecciones respiratorias pueden relacionarse con sistemas con higiene deficiente o humidificador contaminado. Por ello, el mantenimiento del circuito, la limpieza y la vigilancia de las secreciones son medidas esenciales.
Cuidados durante la alimentación y la comunicación
La mascarilla con reservorio interfiere con la comunicación y alimentación. Cualquier retirada del dispositivo debe realizarse valorando la situación respiratoria del paciente y manteniendo un aporte de oxígeno adecuado.
Cambiar la mascarilla por las gafas nasales cuando el paciente vaya a comer (desayuno, merienda o cena), para asegurar un mínimo de oxigenoterapia, mientras el paciente come. Y una vez finalizado, volver a colocar su mascarilla facial a la dosis que estaba prescrita.
La sustitución temporal del dispositivo debe organizarse para reducir el tiempo sin la mascarilla indicada y comprobar que el paciente mantiene una oxigenación adecuada durante la ingesta.
Prevención de complicaciones
Hiperoxia
La hiperoxia es el exceso de oxígeno en los tejidos y sangre. Puede manifestarse como vasoconstricción, disminución del gasto cardíaco y aumento del estrés oxidativo.
La administración de oxígeno debe ajustarse a la concentración y al flujo prescritos, evitando mantener concentraciones elevadas sin seguimiento clínico.
Hipercapnia
La hipercapnia es la retención de dióxido de carbono, en pacientes con Enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Durante el uso de la mascarilla con reservorio se debe vigilar el riesgo de retención de C02.
Sequedad e irritación
La sequedad e irritación de la mucosa nasal y orofaríngea pueden aparecer con flujos altos y sin humidificación. La vigilancia de la mucosa y el mantenimiento adecuado del humidificador forman parte del cuidado enfermero.
Atelectasias
Cuando la FiO2 es mayor al 50% se disminuye el nitrógeno presente del aire inspirado.
Infecciones respiratorias
Las infecciones respiratorias pueden producirse por sistemas con higiene deficiente o humidificador contaminado. La higiene diaria de los dispositivos y la vigilancia de la acumulación de humedad y secreciones ayudan a reducir este riesgo.
Riesgo de incendio
Existe riesgo de incendio, ya que el oxígeno puede combustionar en caso de haber presente fuentes de calor. El oxígeno es inflamable.
- Mantener el oxígeno alejado de fuentes de calor.
- Vigilar la seguridad del entorno del paciente.
- Evitar la presencia de elementos que puedan favorecer la combustión.
Comparación con otros dispositivos
El método más habitual para clasificar los sistemas de oxigenoterapia se basa en el flujo de oxígeno que recibe el paciente, diferenciándose entre sistemas de bajo y alto flujo.
| Dispositivo | Indicaciones o características | FiO2 o flujo descrito |
|---|---|---|
| Gafas nasales | Hipoxemia leve, enfermedades agudas o crónicas y pacientes estables | FiO2 entre 24-44 % |
| Mascarilla simple | Hipoxemia moderada, respiración por la boca y pacientes que no toleran las gafas nasales | FiO2 entre 40-60 %; 5-8 L/min |
| Mascarilla con reservorio | Hipoxemia moderada o grave, emergencia respiratoria y paciente en estado crítico | FiO2 entre el 90-100 %; 10-15 L/min |
| Mascarilla Venturi | Hipoxemia moderada y pacientes retenedores de CO2, como pacientes con EPOC | 26%, 28%, 31%, 35%, 40%, 45% y 50% |
Las gafas nasales son cómodas, bien toleradas y permiten hablar, comer, beber y expectorar sin interrumpir su aporte. Sin embargo, su FiO2 es variable según el patrón respiratorio y no son adecuadas en caso de hipoxemia grave.
La mascarilla simple proporciona una mayor FiO2 que las gafas nasales y es fácil de colocar, pero resulta incómoda, interfiere durante la alimentación y durante el habla, dificulta la expectoración y presenta riesgo de reinhalar C02.
La mascarilla Venturi proporciona concentración exacta de oxígeno. Permite administrar el oxígeno en varias concentraciones (26%, 28%, 31%, 35%, 40%, 45% y 50%). Está indicada en pacientes retenedores de CO2: Pacientes con EPOC.
Educación sanitaria y humanización de los cuidados
Enfermería juega un papel clave en la administración segura y efectiva de la oxigenoterapia, asegurando cuidados individualizados y monitorización constante.
- Informar al paciente y familia del procedimiento a realizar.
- Fomentar la colaboración del paciente según sus posibilidades.
- Explicar la finalidad de la mascarilla y la importancia de mantenerla colocada.
- Informar sobre la necesidad de comunicar molestias, dolor, sequedad o dificultad respiratoria.
- Preservar la intimidad y confidencialidad.
- Colocar al paciente en una posición cómoda.
- Facilitar la movilización mediante alargaderas, si procede.
La mascarilla puede dificultar la comunicación y aumentar la sensación de incomodidad. Los cuidados humanizados deben atender tanto a la oxigenación como al confort, la ansiedad, la comunicación y la participación del paciente.
Traslados y uso de bombonas de oxígeno
En caso de conectar oxigenoterapia a través de la bombona/bala de oxígeno (traslados, realización de pruebas, etc.) comprobar estado y porcentaje de oxígeno del que dispone.
- Comprobar la disponibilidad de oxígeno antes del traslado.
- Revisar el estado de la bombona o bala de oxígeno.
- Comprobar el porcentaje de oxígeno del que dispone.
- Verificar las conexiones y la tubuladura.
- Evitar angulaciones que provoquen una disminución de la FiO2 que se administra al paciente.
- Monitorizar las constantes con el pulsioxímetro si procede.
Registro de enfermería
La administración de oxigenoterapia debe quedar documentada en la historia clínica digital. El registro permite conocer el tratamiento administrado, la respuesta del paciente y los posibles eventos adversos.
- Procedimiento realizado.
- Fecha y hora de administración del medicamento.
- La concentración de oxígeno administrado.
- Cualquier evento adverso del medicamento.
- En caso de no administrar la medicación, motivos por los que no se administra.
- Respuesta del paciente al procedimiento.
Lista de comprobación para Enfermería
- Confirmar la prescripción de oxígeno.
- Identificar al paciente.
- Informar al paciente y a la familia.
- Realizar higiene de manos y colocarse guantes.
- Preparar la fuente de oxígeno, el manómetro, el caudalímetro, la tubuladura y la mascarilla.
- Comprobar el humidificador, si está indicado.
- Regular un flujo de 10-15 L/min según prescripción.
- Comprobar que el reservorio está hinchado antes de colocar la mascarilla.
- Colocar la mascarilla cubriendo nariz, boca y mentón.
- Evitar presiones excesivas sobre la cara, la nariz y las orejas.
- Comprobar que no existen fugas.
- Verificar que no hay acodamientos en las conexiones.
- Comprobar que el reservorio no se colapsa durante la inspiración.
- Monitorizar la saturación de O2 mediante pulsioximetría.
- Vigilar el estado respiratorio y la tolerancia del paciente.
- Vigilar el riesgo de retención de C02.
- Inspeccionar la piel y prevenir UPP.
- Vigilar la humedad y las secreciones.
- Mantener la higiene diaria de los dispositivos.
- Comunicar los eventos adversos.
- Registrar el procedimiento, la concentración administrada y la respuesta del paciente.

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