Mascarilla de oxígeno tipo Venturi: información, funcionamiento y usos

La mascarilla Venturi es un dispositivo de oxigenoterapia que administra oxígeno en una concentración fija y conocida de antemano. La proporción de oxígeno que llega al paciente apenas depende de cómo respire, lo que la sitúa entre los sistemas llamados de alto flujo.

La mascarilla tipo Venturi favorece una administración más fiable y controlada de concentraciones de oxígeno entre el 24% y el 50%. Es especialmente útil cuando se necesita una FiO2 fija o controlada, siempre de acuerdo con la prescripción y el protocolo clínico.

Qué es una mascarilla de oxígeno tipo Venturi

Es una máscara facial acoplada a una pieza intermedia que hace toda la diferencia: un adaptador con un orificio estrecho y unas aberturas laterales. El oxígeno procedente de la fuente pasa a gran velocidad por ese estrechamiento y, al hacerlo, arrastra hacia el interior una cantidad proporcional de aire ambiente por las aberturas laterales.

La mezcla resultante tiene una concentración de oxígeno determinada, que se mantiene estable aunque cambie el ritmo respiratorio de la persona. Esa característica permite administrar una FiO2 más predecible que la obtenida con los sistemas de bajo flujo.

El sistema Venturi está clasificado dentro de los sistemas de alto flujo porque el caudal de gas que suministra es suficiente para proporcionar la totalidad del volumen inspirado. Los sistemas de alto flujo aportan mezclas preestablecidas de gas con FiO2 altas o bajas a velocidades de flujo que exceden las demandas del paciente.

Alto flujo se refiere al volumen total de gas que entrega el dispositivo, suma del oxígeno y del aire ambiente que arrastra, no a una concentración elevada de oxígeno. De hecho una mascarilla Venturi puede administrar concentraciones bajas, del 24 %, y seguir siendo un sistema de alto flujo.

Principio físico de funcionamiento

El efecto Venturi es aprovechado en muchos ámbitos, sobre todo en la física de fluidos, pero también funciona con los gases. Este efecto fue descubierto por el físico italiano Giovanni B. Venturi en el s.XVIII y demuestra que un gas al pasar por un canal más estrecho, produce un efecto que aumenta la velocidad y disminuye la presión.

El dispositivo se llama así por Giovanni Battista Venturi, físico italiano nacido en 1746, que describió en 1797 cómo un fluido acelera y pierde presión al atravesar un conducto que se estrecha. Esa caída de presión es la que aspira el aire ambiente hacia el interior de la máscara.

El funcionamiento de la mascarilla con efecto Venturi consiste en que un fluido en movimiento dentro de un conducto cerrado disminuye su presión al aumentar la velocidad tras haber atravesado una zona de sección menor. A través de la ventana regulable del dispositivo se inspira aire del ambiente, consiguiéndose así la mezcla deseada.

Conviene una precisión: el fenómeno se explica en último término por el principio de Bernoulli, y parte de la literatura discute si estas mascarillas son "Venturi" en sentido estricto o una aplicación derivada de aquel principio. El nombre, en cualquier caso, ha perdurado.

Principio de Bernoulli

Basado en la ley de Boyle que rige a los gases (gases ideales y en espacios cerrados), y principalmente basado en la primera ley de la termodinámica o ley de la conservación de la energía: cuando existe un descenso de la presión de un sistema debido a un estrechamiento en la vía del flujo continuo de alta velocidad, se incrementa la energía cinética a expensas de la energía de presión.

En otras palabras, el Efecto Bernoulli no es más que la disminución de la presión al aumentar la velocidad del flujo constante de un fluido, en este caso oxígeno y posteriormente una mezcla con aire ambiental.

Las mascarillas similares a Ventimask® o Multivent® (como dispositivos de alto flujo) funcionan bajo el principio de Bernoulli; sin embargo, no cumplen las características estructurales de un tubo Venturi.

Por qué el nombre «Venturi» puede ser discutible

El mecanismo físico para el funcionamiento de estos dispositivos se basa en una modificación del principio de Bernoulli. El aporte de un flujo constante de oxígeno, al sufrir una caída de su presión, aumenta su velocidad y como consecuencia permite la incorporación de aire ambiental en el sistema.

Sin embargo, para otorgarse la denominación de Venturi, deben cumplirse requisitos estructurales en términos geométricos, físicos y termodinámicos. La norma ISO especifica un tubo Venturi por tres partes fundamentales: una zona de contracción, una zona de constricción y una zona de difusión.

La zona de contracción corresponde a la entrada de flujo continuo de un gas, la zona de constricción tiene un radio menor para aumentar la velocidad del fluido y la zona de difusión permite la salida de una mezcla de gas con aire ambiental. En conclusión, la designación de Venturi a las mascarillas de oxigenoterapia de alto flujo es al menos cuestionable.

Esquema del efecto Venturi en mascarilla

Cómo funciona paso a paso

Cuando utilizamos una mascarilla de oxígeno tipo Venturi el gas, oxígeno al 100%, que viene de la botella de O2 entra por el lado izquierdo a una presión y con una velocidad determinadas. Al pasar por el tramo estrecho su velocidad aumenta y la presión disminuye, provocando un efecto de “vacío” parcial.

Aquí colocamos la entrada de aire ambiente que es succionado al flujo principal y se mezcla con el oxígeno que viene de la botella. Dependiendo del tamaño de los orificios, entra más o menos aire y por lo tanto menor o mayor concentración de oxígeno.

De esta forma, podemos ir variando la mezcla dependiendo de las necesidades del paciente. La proporción entre oxígeno y aire arrastrado la fija el diseño del adaptador, no el paciente.

  1. La fuente suministra oxígeno a presión.
  2. El oxígeno atraviesa un orificio estrecho o inyector.
  3. La velocidad del gas aumenta al pasar por el estrechamiento.
  4. La presión disminuye en esa zona.
  5. La caída de presión aspira aire ambiente a través de las aberturas laterales.
  6. El oxígeno y el aire ambiental se mezclan.
  7. La mezcla llega al paciente con una concentración de oxígeno determinada por el adaptador.

El objetivo no es enviar únicamente oxígeno puro, sino generar una mezcla de oxígeno y aire ambiente con una concentración conocida. El oxígeno al 100% suministrado durante cierto periodo de tiempo es tóxico, por lo que se mezcla con aire externo cuya concentración de oxígeno es del 21%, de modo que en función de la cantidad de aire que se mezcle con el oxígeno al 100%, la concentración de oxígeno será mayor o menor.

Concentración de oxígeno y código de colores

También podemos cambiar la posición del regulador para conseguir mezclas entre el 24% y el 50% de oxígeno. El rango que cubren estos dispositivos se sitúa de forma habitual entre el 24 % y el 50 % de oxígeno, con valores intermedios repartidos entre los distintos adaptadores.

Cada concentración de oxígeno se obtiene con un adaptador distinto, y el conjunto suele identificarse mediante un código de colores. La correspondencia exacta entre cada color y su porcentaje varía según el fabricante, de modo que conviene leer siempre la referencia impresa en la propia pieza.

Los dispositivos Venturi utilizan el sistema Venturi con base en el principio de Bernoulli, en el que el equipo mezcla en forma estandarizada el O2 con el aire ambiente a través de orificios de diferente diámetro. Proporciona FiO2 conocidas entre el 24 y el 50%.

Las mascarillas Ventimask® o Multivent® disponen de un mecanismo de funcionamiento que ofrece una FiO2 mixta cuyo ajuste estará supeditado al tipo de inyector, que puede ser una ventana regulable o un código de flujo y FiO2. Su accesorio blanco, por ejemplo, proporciona una FiO2 teórica máxima del 50% y el accesorio verde entrega una FiO2 que va desde 24% hasta 40%.

CaracterísticaDescripción
Concentración habitualEntre el 24 % y el 50 % de oxígeno
RegulaciónAdaptadores, boquillas, inyectores o ventana regulable
Principio físicoModificación del principio de Bernoulli
Gas utilizadoOxígeno mezclado con aire ambiente
ClasificaciónSistema de alto flujo

Adaptadores individuales y regulables

Existen diferentes dispositivos: dispositivos Venturi individuales y dispositivos Venturi regulables. Los dispositivos Venturi individuales disponen de varios reguladores, cada uno diseñado para conseguir una concentración concreta.

Este producto es más económico y preciso, pero es más complejo de almacenar. Los dispositivos Venturi regulables incorporan un regulador que permite según la posición administrar diferentes concentraciones de oxígeno.

El dispositivo regulable permite hasta 7 concentraciones diferentes. Este producto es más cómodo, pero menos preciso y más fácilmente manipulable por el paciente.

Relación entre flujo de oxígeno y concentración

La concentración de oxígeno no aumenta necesariamente de forma lineal al aumentar los litros por minuto. La FiO2 aportada dependerá del diseño del dispositivo, pero también del flujo y del tipo de gas aportado.

La mayoría de las mascarillas traen en su prospecto de uso una tabla con las proporciones de litros de oxígeno por minuto que son capaces de aportar. La correspondencia exacta entre flujo, concentración y flujo total puede variar según el adaptador y el fabricante.

Por ello, no debe suponerse que aumentar simultáneamente el caudalímetro y el porcentaje de oxígeno siempre proporcionará más flujo total al paciente. En algunos sistemas, una combinación con menor flujo de oxígeno y menor concentración puede generar un flujo total superior gracias a la cantidad de aire ambiental arrastrado.

Flujo de oxígenoConcentración indicada
2 litros24%
3 litros26%
4 litros28%
5 litros30%

En el caso de la mascarilla MultiOx, fabricada por Intersurgical, es mayor el flujo aportado con 9 litros al 35% (68 litros totales) que el que se aporta con 15 litros al 50% (41 litros totales). Es decir, con menos flujo y concentración gracias al efecto Venturi aportaremos más litros por minuto.

El flujo recomendado debe comprobarse siempre en la escala del adaptador y en las instrucciones del dispositivo concreto. No es suficiente con seleccionar una concentración y aplicar un caudal elegido de memoria.

Por qué se considera un sistema de alto flujo

Son dispositivos de alto flujo aquellos en los que el flujo aportado supera la demanda inspiratoria del paciente y, por lo tanto, el gas inspirado proviene en su totalidad desde el dispositivo. Por otro lado, son dispositivos de bajo flujo cuando parte del gas inspirado proviene del ambiente y del dispositivo, y por lo tanto, proveen concentraciones de oxígeno poco estables.

El aporte de flujos elevados permite brindar mezclas de gas con FiO2 a concentraciones más precisas, para satisfacer la demanda inspiratoria del paciente. La proporción de oxígeno que llega al paciente apenas depende de cómo respire, aunque el flujo total disponible y el funcionamiento real dependen del dispositivo, del caudal aplicado y de las condiciones de uso.

Los sistemas de bajo flujo, como las gafas nasales, aportan solo una parte del volumen inhalado, y el resto lo completa el paciente con aire de la habitación; por eso en ellos la concentración final resulta variable e imprecisa.

Usos principales de la mascarilla Venturi

La mascarilla Venturi se utiliza cuando se necesita administrar oxígeno con una concentración más estable y controlada. Es una de las interfaces disponibles para la oxigenoterapia en pacientes con hipoxemia o con riesgo de recibir una concentración de oxígeno excesiva.

La oxigenoterapia se define como el aporte extra de oxígeno inspirado sobre la concentración ambiental, cuyo objetivo principal es disminuir el trabajo respiratorio y miocárdico a través de la corrección de la hipoxemia, aguda o crónica, debido a la mejora en la oferta tisular.

Se define como hipoxemia a la situación en la cual la presión arterial de oxígeno, PaO2, es menor a 60 mmHg, lo que teóricamente corresponde a una saturación periférica, SpO2, de 90% a una fracción inspirada de oxígeno ambiental, FiO2, del 21%.

  • Administración de una FiO2 fija o controlada.
  • Oxigenoterapia en pacientes con hipoxemia.
  • Situaciones en las que se desea evitar una concentración excesiva de oxígeno.
  • Enfermedades respiratorias crónicas cuando se necesita controlar cuidadosamente el aporte.
  • Traslados de pacientes respiratorios, siempre siguiendo el protocolo correspondiente.
  • Entornos clínicos y de urgencias en los que se dispone de fuente de oxígeno y caudalímetro.

La mascarilla la ideó el médico Edward James Moran Campbell en el Middlesex Hospital de Londres, hacia 1960. Buscaba una alternativa al oxígeno intermitente para pacientes con enfermedad respiratoria crónica, en los que un exceso de oxígeno podía provocar retención de dióxido de carbono.

Al fijar una concentración conocida y controlada, el dispositivo permitía aportar oxígeno sin ese riesgo. Campbell tomó prestado el principio del físico italiano para resolver un problema clínico muy concreto.

Oxigenoterapia y control clínico

El oxígeno debe considerarse un “fármaco” y su administración se ajusta a objetivos de saturación y protocolos clínicos. En pacientes críticamente enfermos en los que prevalece la hipoxemia, el uso de oxígeno suplementario deberá hacerse con mucha cautela, fijando un objetivo de saturación acorde a la patología actual y remota del paciente, así como también limitando su uso según el tiempo necesario de tratamiento.

Indudablemente el primer objetivo será lograr una PaO2 mayor a 60 mmHg o SpO2 igual o mayor a 90%, si se cumplen las condiciones adecuadas de perfusión distal. Se recomienda fijar un objetivo de SpO2 de entre 88% a 92% en falla tipo 2, hipoxémica e hipercápnica, ya que el aporte de un flujo inapropiado o insistir en conseguir una SpO2 elevada en estos pacientes, será definitivamente deletéreo y aumentará la morbimortalidad.

La evidencia actual sugiere que la hiperoxia se relaciona con peores desenlaces. Por este motivo, es importante recordar que el O2 es un medicamento que deberá ser aportado bajo estricta prescripción y vigilancia.

La hiperoxia induce una compleja respuesta endotelial, epitelial, plaquetaria e inmune a nivel alveolar. Histológicamente, conduce a una destrucción progresiva de la membrana alveolo-capilar, lo cual produce un aumento del espacio muerto, hemorragia alveolar y remodelación de la red vascular con predisposición a la formación de microtrombos.

Comparación con otros sistemas de oxigenoterapia

DispositivoUso típicoPuntos fuertesLimitaciones
Gafas nasalesBajo flujo, pacientes establesConfort, permite comer y hablarFiO2 variable según el patrón respiratorio
Mascarilla simpleMás aporte que la cánula nasalFácil y disponible en muchos entornosFiO2 menos controlada; puede ser menos confortable
Mascarilla VenturiNecesidad de FiO2 fija o controladaConcentración más estableRequiere accesorios y ajuste correcto
Mascarilla con reservorioUrgencias e hipoxemia marcadaAltas concentraciones según las condiciones y el selloPrecisa flujos adecuados y válvulas o bolsa en buen estado
Mascarilla para nebulizaciónAerosolterapiaPermite administrar fármacos aerosolizadosNo es el dispositivo estándar de oxígeno si no hay nebulización
Mascarilla de traqueostomíaPacientes con traqueostomíaDiseñada para adaptar el suministro al estomaUso específico

Gafas nasales

Las gafas nasales son el sistema más usado para administrar oxígeno a bajos flujos. En este sistema de flujo bajo, el aire inspirado se mezcla con el aire ambiente.

La concentración última de oxígeno inspirado se determina por la velocidad de flujo del oxígeno que circula por la cánula y por la profundidad y la rapidez de la respiración del paciente. Las gafas nasales suelen ser más cómodas; permiten hablar, comer, dormir y expectorar sin interrumpir el aporte de O2.

Mascarilla facial simple

La mascarilla facial de oxígeno simple administra oxígeno de bajo flujo a la nariz y a la boca del paciente. Puede suministrar hasta un 60% de oxígeno con velocidades de flujo de 6 a 10 l/min, pero la concentración última de oxígeno depende en gran medida del ajuste de la mascarilla.

Se necesita una velocidad de flujo de oxígeno mínimo de 6 l/min para evitar que el paciente vuelva a respirar el CO2 exhalado y para mantener una mayor concentración de oxígeno inspirado.

Mascarilla con reservorio

La mascarilla facial de oxígeno con reservorio es una mascarilla de reinhalación parcial compuesta por una mascarilla facial y un reservorio adjunto. Una mascarilla facial de oxígeno con reservorio, mascarilla de no reinhalación, aporta hasta un 95%-100% de oxígeno con velocidades de flujo de 10 a 15 l/min.

Se utiliza habitualmente en urgencias y emergencias cuando se busca un aporte alto de oxígeno. La eficacia depende del ajuste, del estado de las válvulas y de la bolsa, así como del flujo aplicado según protocolo.

Indicaciones relacionadas con la demanda inspiratoria

El objetivo principal de la oxigenoterapia será suplir la demanda inspiratoria de forma individualizada, ya sea de flujo o de una combinación de flujo con O2. En aquellas personas que cursen con una insuficiencia respiratoria aguda, se presentará aumento del trabajo respiratorio, con taquipnea, disnea o hiperpnea.

En este punto, se requiere un aporte de O2 con flujos variables para lograr compensar la demanda inspiratoria del paciente. La FiO2 aportada dependerá del diseño del dispositivo, pero también del flujo y del tipo de gas aportado.

  • Hipoxemia arterial, donde juega un rol imprescindible el desequilibrio ventilación-perfusión.
  • Hipoventilación alveolar, que puede ser central o periférica.
  • Alteración de la difusión a nivel de la membrana alveolo-capilar.
  • Alteración de la relación ventilación-perfusión.
  • Aumento del cortocircuito intrapulmonar o shunt.
  • Grandes alturas, por disminución de la presión parcial de oxígeno ambiental.

Es importante dilucidar entre requerimiento de oxigenoterapia y soporte ventilatorio. Cuando existen patologías cardiogénicas cianotizantes, la hipoxemia persiste pese a la oxigenoterapia.

Ventajas de la mascarilla Venturi

  • Permite administrar concentraciones de oxígeno conocidas.
  • Proporciona una FiO2 más estable que los sistemas de bajo flujo.
  • La concentración depende principalmente del diseño del adaptador.
  • Permite seleccionar diferentes concentraciones mediante adaptadores o reguladores.
  • Puede utilizarse con concentraciones relativamente bajas y seguir proporcionando un flujo total elevado.
  • Es útil cuando se necesita ajustar el aporte de oxígeno de forma gradual.

Una mascarilla de tipo Venturi es capaz de controlar de manera precisa la concentración de oxígeno inspirado. La ventaja principal no consiste necesariamente en suministrar la mayor cantidad posible de oxígeno, sino en administrar una mezcla determinada de manera más controlada.

Limitaciones y precauciones

La correspondencia exacta entre cada color y su porcentaje varía según el fabricante, de modo que conviene leer siempre la referencia impresa en la propia pieza. Además, existe variabilidad comercial entre países.

El sistema requiere accesorios adecuados, un flujo compatible con el adaptador y una colocación correcta. La interfaz es solo una parte: sin regulación de caudal y consumibles en buen estado, la terapia puede ser ineficaz.

La concentración indicada en el adaptador no elimina la necesidad de vigilar al paciente. Deben considerarse el patrón respiratorio, el ajuste de la mascarilla, las fugas, la fuente de oxígeno, el caudalímetro y la evolución clínica.

El oxígeno puro, al pasar por el conducto con un calibre menor, produce el efecto Venturi. Esto genera una presión negativa que permite la entrada del aire procedente del exterior a través de unos orificios circundantes.

En la práctica, el flujo recomendado debe seleccionarse en el caudalímetro de acuerdo con la concentración elegida y con las indicaciones del fabricante. No debe modificarse el flujo o la FiO2 sin la indicación correspondiente.

Componentes y características del dispositivo

La mascarilla tiene las mismas características generales que la mascarilla simple, pero con la diferencia de que en su parte inferior posee un dispositivo que permite regular la concentración de oxígeno que se está administrando.

Las mascarillas son dispositivos de plástico suave y transparente que cubren la boca, la nariz y el mentón del paciente. Poseen perforaciones laterales, cinta elástica y una tira metálica adaptable en la parte superior.

La mascarilla puede estar fabricada en PVC de grado médico atóxico, anatómico y confortable, con un clip nasal metálico. Algunos modelos incorporan un tubo estriado de 2 m totalmente transparente con estructura interior anticolapso y terminal estándar.

También existen sistemas extra silenciosos, libres de látex, diseñados para disminuir la sonoridad. Estas características pueden favorecer la adaptación, pero no sustituyen la comprobación de la compatibilidad, el ajuste y el funcionamiento del sistema.

Cómo colocar y utilizar una mascarilla Venturi

La administración debe realizarse de acuerdo con la prescripción y el protocolo del centro. La técnica incluye la preparación del material, el lavado higiénico de manos y la información al paciente sobre el procedimiento.

  1. Prepare la mascarilla, la fuente de oxígeno, el caudalímetro y la tubuladura.
  2. Compruebe que la fuente de oxígeno dispone de suministro.
  3. Revise las conexiones y el estado de la tubuladura.
  4. Seleccione en el dispositivo la FiO2 que desea administrar.
  5. Conecte la mascarilla a la fuente de oxígeno.
  6. Seleccione en el caudalímetro el flujo indicado para el adaptador.
  7. Sitúe la mascarilla sobre la nariz, la boca y el mentón del paciente.
  8. Pase la cinta elástica por detrás de la cabeza y ajuste sus extremos.
  9. Adapte la tira metálica al contorno de la nariz.
  10. Compruebe que la mascarilla queda correctamente colocada y sin fugas importantes.
  11. Monitorice al paciente según los recursos disponibles y reevalúe de acuerdo con el protocolo.

Adapte la tira metálica al contorno de la nariz del paciente. Con ello se evitan fugas de oxígeno hacia los ojos y hacia las mejillas.

El ajuste debe ser suficiente para evitar fugas relevantes, pero sin producir presión excesiva. Deben vigilarse la piel, la mucosa nasal, las zonas de contacto y la tolerancia del paciente.

Errores frecuentes

  • Elegir el dispositivo por costumbre sin considerar el objetivo de control de FiO2, la tolerancia o la urgencia.
  • Confundir alto flujo con una concentración elevada de oxígeno.
  • Suponer que más litros por minuto siempre producen más flujo total.
  • No consultar la tabla del adaptador o las instrucciones del fabricante.
  • Utilizar un caudalímetro inadecuado o incompatible con la toma o la botella.
  • Colocar mal la mascarilla y permitir fugas importantes.
  • No comprobar el estado de la tubuladura, los conectores o el adaptador.
  • Modificar la concentración o el flujo sin tener en cuenta el objetivo de saturación.
  • No reevaluar al paciente después de iniciar o cambiar la oxigenoterapia.

Lista de comprobación antes de usarla

  1. Verifica la prescripción, el protocolo y el objetivo de saturación.
  2. Comprueba la fuente de oxígeno y que hay suministro.
  3. Revisa el sistema de regulación, el caudalímetro y las conexiones.
  4. Asegura que la tubuladura está íntegra y no presenta obstrucciones.
  5. Selecciona el adaptador correcto y comprueba la concentración indicada.
  6. Selecciona el tamaño correcto, adulto o pediátrico.
  7. Ajusta la mascarilla sin producir fugas importantes ni presión excesiva.
  8. Confirma que el flujo aplicado coincide con el recomendado para la FiO2 seleccionada.
  9. Monitoriza la saturación y la respuesta clínica según los recursos disponibles.
  10. Reevalúa el tratamiento de acuerdo con el protocolo.

Diferencias entre Venturi y mascarilla con reservorio

La Venturi se usa cuando interesa una FiO2 más controlada mediante boquillas o jets. La mascarilla con reservorio se orienta a altas concentraciones en situaciones agudas, dependiendo del ajuste y del flujo aplicado según protocolo.

La mascarilla Venturi mezcla oxígeno con aire ambiente para conseguir una concentración prefijada. La mascarilla con reservorio está diseñada para proporcionar un aporte elevado de oxígeno y depende de una bolsa, válvulas, un sello adecuado y un flujo suficiente.

AspectoMascarilla VenturiMascarilla con reservorio
Objetivo principalControl de la FiO2Aporte elevado de oxígeno
Mezcla de gasesOxígeno y aire ambienteOxígeno almacenado en un reservorio
ConcentraciónPrefijada, habitualmente entre 24 % y 50 %Alta, según ajuste y flujo
Elementos críticosAdaptador, inyector, orificios y caudal indicadoBolsa, válvulas, sello y flujo adecuado
Uso habitualNecesidad de concentración estableUrgencias e hipoxemia marcada

Situaciones especiales y otros dispositivos

La mascarilla para nebulización está indicada cuando el objetivo principal es administrar medicación nebulizada según pauta y se utiliza oxígeno o aire como gas impulsor según el sistema. Su finalidad principal es facilitar aerosolterapia y no sustituye automáticamente a una interfaz clásica de oxígeno.

La mascarilla de traqueostomía está diseñada para pacientes con traqueostomía, adaptando el suministro al estoma. Es un dispositivo específico y no sustituye otras interfaces cuando estas son necesarias.

La selección depende del objetivo clínico, la situación, la tolerancia del paciente, la vía aérea y las condiciones especiales, como traqueostomía, nebulización o necesidad de humidificación.

Fuente de oxígeno y accesorios necesarios

Como mínimo se necesita una fuente de oxígeno, un sistema de regulación o caudalímetro, una tubuladura y la interfaz. La fuente puede ser una red, una botella o un concentrador.

Debe asegurarse la compatibilidad del sistema de regulación con la toma de pared, la botella o el concentrador. También deben revisarse las conexiones, los tubos, los adaptadores y los repuestos críticos.

La interfaz es solo una parte del sistema. Sin regulación de caudal y consumibles en buen estado, la terapia puede ser ineficaz.

Uso en clínica, emergencias y domicilio

En clínica

En el ámbito sanitario conviene mantener disponibles mascarillas básicas, mascarillas Venturi, tubuladuras y conectores. La disponibilidad debe adaptarse al tipo de pacientes y a los protocolos del servicio.

En emergencias

En emergencias, lo operativo suele ser la rapidez, la robustez y un kit completo. El equipo debe permitir conectar la fuente, la regulación, la tubuladura y la interfaz sin demoras.

En formación

En formación interesa que el alumnado entienda qué dispositivo corresponde a cada objetivo: control, alto aporte o nebulización. También debe comprender cómo se monta el sistema, desde la fuente, la regulación y la tubuladura hasta la interfaz.

Los fallos más frecuentes incluyen fugas, flujo insuficiente, reservorio colapsado, válvulas deterioradas, conexiones defectuosas y selección inadecuada del dispositivo.

En domicilio

En domicilio, la elección y los parámetros deben estar indicados por un profesional. Si el oxígeno procede de un concentrador, conviene asegurarse de que la interfaz es compatible y de tener consumibles de recambio.

Preguntas frecuentes

¿De quién toma el nombre la mascarilla Venturi?

De Giovanni Battista Venturi, físico italiano, 1746-1822, que describió en 1797 el fenómeno por el que un fluido pierde presión al pasar por un estrechamiento. La mascarilla como tal la desarrolló mucho después Moran Campbell, hacia 1960, aplicando ese efecto a la administración de oxígeno.

¿Por qué se dice que aporta una concentración fija?

Porque la proporción entre oxígeno y aire arrastrado la fija el diseño del adaptador, no el paciente. Aunque este respire más deprisa o más despacio, el sistema entrega un flujo total que cubre toda su inspiración, de manera que la concentración final se mantiene estable.

¿Es lo mismo alto flujo que mucho oxígeno?

No. Alto flujo se refiere al volumen total de gas que entrega el dispositivo, suma del oxígeno y del aire ambiente que arrastra, no a una concentración elevada de oxígeno.

¿Cuándo se suele usar una Venturi?

Cuando se quiere una concentración más estable y controlada. También puede ser útil cuando se necesita ajustar el aporte de oxígeno en un paciente con hipoxemia o con riesgo de recibir una concentración excesiva.

¿La Venturi proporciona siempre más oxígeno que una mascarilla simple?

No necesariamente. Su principal ventaja es el control de la concentración, no la administración de la máxima concentración posible. La mascarilla con reservorio se orienta a altas concentraciones en situaciones agudas.

¿Qué debe comprobarse antes de aumentar el flujo?

Debe comprobarse la tabla del adaptador, porque la concentración elegida, el flujo de oxígeno y el flujo total aportado pueden relacionarse de manera distinta según el diseño del dispositivo.

¿Hay mascarillas Venturi para adultos y pediatría?

Sí, por tamaño y ajuste. La selección debe corresponder a las características del paciente y al dispositivo disponible.

¿Qué ocurre si la mascarilla tiene fugas?

Las fugas pueden alterar la mezcla que recibe el paciente y reducir la eficacia del sistema. Debe revisarse el tamaño, la posición, la tira nasal, la sujeción y la integridad de la mascarilla y de la tubuladura.

¿Puede utilizarse la mascarilla Venturi sin vigilancia?

La oxigenoterapia debe administrarse bajo prescripción y vigilancia. Es necesario comprobar el objetivo de saturación, la respuesta clínica y la evolución del paciente según el protocolo aplicable.

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