Ósmosis al beber agua de mar: por qué provoca deshidratación

Beber agua de mar no hidrata el organismo: debido a su elevada concentración de sal, puede provocar que las células pierdan agua mediante la ósmosis y producir una deshidratación grave. Los riñones no pueden eliminar la sal marina utilizando un volumen de orina equivalente al agua ingerida, por lo que el cuerpo termina perdiendo más agua de la que recibe.

El agua de mar contiene aproximadamente 35 gramos por litro de sales, mientras que los fluidos del organismo tienen una salinidad cercana a 9 gramos por litro. Por eso el agua marina es hipertónica respecto a los líquidos corporales y no puede utilizarse como fuente de hidratación en su concentración natural.

Qué es la ósmosis y cómo afecta a las células

Nuestras células tienen una membrana semipermeable. Esto quiere decir que permitirá pasar sólo a determinadas sustancias, que en función de su naturaleza, tendrán mayor o menor acceso. El agua es una de estas sustancias que no tienen dificultades para cruzar la membrana.

Una de las propiedades de las células de nuestro cuerpo es que realizan la ósmosis. Para entenderlo de una forma clara, imaginemos un montón de células dentro de una solución acuosa, por ejemplo agua. Estas células tienen agua en su interior, e intentarán en todo momento que su concentración sea la misma que el agua del exterior.

Ahora imaginemos que echamos sal en la solución acuosa. Su concentración de sal será mayor, y las células querrán lograr ese mismo estado. ¿Y cómo lo harán? Pues expulsando agua, para que así la concentración de agua aumente, y se igualen.

Esta manera de igualar la concentración de sustancias a cada lado de una membrana es lo que se conoce como ósmosis. Cuando la salinidad en el interior y en el exterior de una célula es diferente, tiende a equilibrarse.

Ósmosis y pérdida de agua celular

Las células humanas tienen membranas que impiden que la sal entre libremente, sin embargo son semipermeables, por lo que un contenido muy alto de sal en la sangre es peligroso. Cuando la sal fuera de la célula es mayor que dentro, el agua sale de la célula para equilibrar en un proceso que se llama ósmosis.

Por eso, cuando bebemos agua de mar, la ósmosis hace que las células compensen el exceso de sal expulsando mucha agua. Pero es tanta la cantidad que sería necesaria para equilibrarlo, que las células acabarían por encoger.

Por qué beber agua de mar causa deshidratación

Para sacar del organismo la sal sobrante el cuerpo producirá orina. Sin embargo, este líquido no podrá tener la salinidad del agua de mar, por lo que deberá orinar mucho más para quitarlo, eliminando más agua de la que bebimos junto con la sal.

Para evitar esta situación, el organismo intenta eliminar el exceso de sal de los fluidos a través de la orina. Sin embargo, los riñones solo son capaces de producir orina menos salada que el agua de mar.

Por eso, para eliminar la sal suficiente como para no causar daño a las células, es necesario orinar mucha más agua de la que se ingirió. Y por eso el agua salada no quita la sed, sino todo lo contrario: conduce a la deshidratación.

De esta manera se produce la deshidratación que tiene efectos mortales. El problema del agua de mar es entonces el consumir sal y agua juntas, sobre todo cuando la sal es demasiada.

Consecuencias de ingerir agua de mar

Además de la deshidratación, aumentará el ritmo cardíaco y las venas se contraerán para mantener la presión arterial. Existe una tendencia a sentir náuseas, debilidad y delirios.

Si no se ingiere agua potable a la brevedad, entonces el cuerpo comenzará a fallar, la sangre no llegará al cerebro llevando al coma y la muerte. Si no se ingiere agua a la brevedad entonces el cuerpo comenzará a fallar, la sangre no llegará al cerebro y el ser humano será llevado a un coma, que puede resultar fatal.

El paso de agua hacia el exterior de las células hará que se encojan. Al beber agua de mar las consecuencias de la ósmosis son desastrosas.

ElementoCaracterísticaConsecuencia
Agua de marHipertónica y con una salinidad de 35Aumenta la concentración de sal fuera de las células
Células humanasMembranas semipermeablesExpulsan agua para equilibrar las concentraciones
RiñonesProducen orina menos salada que el agua de marEliminan más agua de la que se ingirió
OrganismoNecesita mantener el equilibrio de electrolitosPuede sufrir deshidratación, alteraciones cardiovasculares y neurológicas

Salinidad del agua de mar y del organismo

El cuerpo humano depende de la sal, que se encuentra en los fluidos extracelulares en forma de sodio e iones de cloro. Sin embargo, consumir demasiada, o muy poca, puede ser dañino para el organismo.

La salinidad permitida en nuestro cuerpo es 9, que representa la cantidad de sal en los fluidos de nuestro organismo. Cada 1000 gramos de fluido, 9 son sal y 991 son agua.

Estos fluidos son considerados isotónicos, mientras que el agua del mar es hipertónica porque contiene más sal que la sangre humana y su salinidad es de 35. La salinidad permitida es 9: cada 1.000 gramos de fluidos, 9 son sal y 991 son agua.

El agua de mar tiene una concentración de 36 g de sal por litro, frente a los 9 g por litro que tiene nuestro organismo. La enorme salinidad del agua de mar hace que esta no sea potable y que no pueda ser utilizada como fuente de hidratación.

¿Puede beberse agua de mar diluida?

La enorme salinidad del agua de mar hace que esta no sea potable y que no pueda ser utilizada como fuente de hidratación. Sin embargo, no podemos olvidar algo:el veneno no está en la sustancia. sino en la dosis.

Por tanto, y si atendemos a esta particularidad, el agua de mar aportaría minerales biodisponibles como magnesio, necesario para “disminuir el cansancio y la fatiga, mantener el equilibrio electrolítico, favorecer el metabolismo energético, contribuir al funcionamiento muscular y nervioso y participar en la síntesis proteica y en la división celular”, afirma Donat.

Cuando se ingiere agua de mar, se usa “diluida en agua mineral, convirtiéndose en una solución isotónica que remineraliza el agua que bebemos”, afirma Donat. El problema estaría en consumir agua de mar sin diluir, “en cantidades elevadas, lo que sí podría producir el efecto contrario y generar desequilibrios. La clave está en la dosis y en la dilución”, advierte Donat.

Es importante tener en cuenta que el agua de mar es naturalmente alta en sal y otros minerales, por lo que consumirla en grandes cantidades puede tener efectos negativos en la salud. Por eso lo más conveniente es tomar agua de mar isotonizada, es decir rebajada con agua dulce.

Teniendo en cuenta la proporción de sal que contiene el agua de mar, lo recomendable es no tomar más de un cuarto de litro por día, y en una proporción de 3 partes de agua dulce por 1 de agua de mar.

Si bien algunas propuestas establecen un máximo de 100 mililitros al día de agua de mar pura, posteriormente diluida, “siempre hay que considerar la sal que ya aporta la alimentación”, explica Donat.

Forma de consumoDato indicado
Agua de mar pura100 ml/día como máximo según algunas propuestas
Agua de mar pura250 mililitros pueden aportar la cantidad total diaria recomendada de sal
Agua de mar diluida3 partes de agua dulce por 1 de agua de mar
Consumo diario totalDebe tener en cuenta la sal aportada por la alimentación

La hidratación y el equilibrio de electrolitos

Parece algo incoherente: hidratarnos con algo que, en realidad, nos deshidrata. La hidratación no depende solo del agua, sino del equilibrio de electrolitos.

“El sodio no deshidrata cuando está en proporción adecuada; al contrario, ayuda a retener líquidos y a restaurar el equilibrio osmótico”, afirma la nutricionista. Las células necesitan un medio con cierta concentración de electrolitos para mantener su equilibrio.

“Si bebiéramos agua destilada (sin minerales), por ósmosis podríamos favorecer la salida de minerales de la célula. Desde ese punto de vista, una correcta remineralización puede favorecer la hidratación celular”, afirma Donat.

Bien tomada, puede ser “una forma de devolver electrolitos y favorecer un perfil mineral más adecuado para la hidratación”. Pero de forma ocasional, ya que la OMS no aconseja su consumo regular por su alta concentración de sodio.

Composición mineral del agua de mar

El agua de mar tiene una composición única de minerales. El interés por el agua de mar tiene una base fisiológica: contiene sodio, magnesio, potasio, calcio y numerosos oligoelementos como zinc, selenio o cromo.

“En total, se han identificado alrededor de 70-80 elementos de distintas concentraciones”. Por tanto, el agua de mar no es solo agua con sabor salado, estamos frente a una solución compleja.

Las células del cuerpo viven en el llamado líquido extracelular, un medio rico en electrolitos que recuerda en su composición al agua de mar diluida. Para que las enzimas, la producción de energía, el sistema inmunitario o los procesos de detoxificación funcionen correctamente, necesitamos micronutrientes y minerales.

El agua de mar es una fuente rica en minerales esenciales como el magnesio, el calcio, el potasio y el sodio, entre otros. Estos minerales desempeñan varias funciones en el cuerpo, desde el mantenimiento del equilibrio electrolítico hasta la salud ósea y muscular.

Qué beneficios se le atribuyen

Durante los últimos años, el consumo de agua de mar ha ganado interés como una opción alternativa para mejorar la salud y el bienestar de las personas. Se le atribuyen beneficios como que mejora el sueño, ayuda en la recuperación muscular, en el metabolismo de la glucosa, la salud ósea, el sistema cardiovascular y un largo etcétera.

También algunas investigaciones, como esta revisión publicada en Nutrients, nos dicen que el consumo de agua derivada de mar profunda “podría favorecer la recuperación tras ejercicios de resistencia”. Además, algunos atletas y deportistas han informado una mejor recuperación muscular y una reducción de los calambres al consumir agua de mar de manera controlada.

El agua de mar contiene una amplia gama de oligoelementos y compuestos bioactivos que pueden fortalecer el sistema inmunológico. Se ha demostrado que el agua de mar contiene una variedad de antioxidantes naturales, como el selenio y el zinc, que pueden contribuir a la protección celular y la salud general.

Los antioxidantes son compuestos que ayudan a proteger las células del daño causado por los radicales libres, lo que puede prevenir el envejecimiento prematuro y reducir el riesgo de enfermedades crónicas.

El consumo adecuado de estos minerales puede contribuir a una mejor salud general y prevenir deficiencias nutricionales especialmente aquellas provocadas por la falta de una alimentación correcta. Sin embargo, su utilidad dependerá del contexto, la calidad del producto y las características individuales de cada persona.

Qué dice la evidencia sobre sus propiedades

¿Qué hay de cierto en estos beneficios, son reales, o solo una moda pasajera que ahora cuenta con el respaldo de las redes sociales? Como nos explica Diana Donat Vargas, nutricionista, “no se puede hablar simplemente de moda, pero tampoco de solución milagro.

Existen estudios preliminares que sugieren efectos sobre inflamación o parámetros inmunológicos, pero no podemos afirmar que sea un tratamiento para enfermedades”. Donat advierte que debemos ser cautelosos y rigurosos.

“No existen aún suficientes estudios independientes y de gran tamaño como para afirmar que adelgaza, desintoxica o actúa como antibacteriano de forma generalizada. Muchos de sus beneficios atribuidos se explican por su contenido mineral, no por sus propiedades ‘mágicas’. Si bien hay una base bioquímica razonable, todavía faltan más investigaciones sólidas”, reconoce la experta.

Si bien su consumo podría tener sentido como fuente complementaria de minerales, “no sustituye una alimentación equilibrada ni debe considerarse un tratamiento médico”. El consumo de agua de mar no debe presentarse como una solución milagrosa ni como sustituto de la atención sanitaria.

Calidad y seguridad del agua de mar

No se puede beber agua directamente del mar. El consumo de agua de mar directamente del mar puede suponer un riesgo para la salud, por los microorganismos viables que se encuentran en ella y otros tóxicos asociados a la gran contaminación de mares y océanos.

El agua de mar recogida de la orilla puede estar contaminada por muchos agentes y tener presentes diversas bacterias como Escherichia coli (E.Coli), la cual puede provocar náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea e incluso con cuadros clínicos graves.

“Debe proceder de zonas profundas, limpias y ser microfiltrada y esterilizada por laboratorios que garanticen ausencia de contaminantes, microorganismos, metales pesados o microplásticos”, afirma Donat.

Cuando se toma agua de mar de calidad y de forma apropiada no tendrá ningún efecto adverso, siempre que esté garantizada la esterilidad del producto y la ausencia de contaminantes.

Condiciones básicas de seguridad

  • Procedencia controlada y tratamiento adecuado (microfiltrada y esterilizada)
  • Consumo en forma diluida
  • Control de la cantidad total de sal ingerida al día

La calidad del agua de mar puede cambiar según su salinidad, temperatura, PH, carga orgánica y contenido en residuos y desechos. Así mismo, también cambia su composición dependiendo de la profundidad a la que se encuentre.

La especialista concluye que “el agua de mar no es peligrosa si está bien tratada, bien dosificada y se tiene en cuenta el conjunto de la dieta”.

Quiénes deberían evitarla o consultar antes

No todo el mundo puede tomar agua de mar, al menos sin supervisión. Hablamos de aquellas personas con “patología renal, hipertensión mal controlada, problemas en el manejo del sodio o en caso de insuficiencia cardíaca”.

  • Personas con hipertensión o problemas cardíacos
  • Personas con problemas renales
  • Personas con trastornos de la tiroides
  • Personas con problemas en el manejo del sodio
  • Personas con insuficiencia cardíaca

En estos casos un exceso de sodio puede sobrecargar el sistema renal y vascular. En pacientes con patología renal o un manejo deficiente del NaCL, deberán ser asesorados de forma individual con el fin de reducir una sobrecarga renal y congestión del sistema vascular y los intersticios.

Antes de incorporar el agua de mar a su dieta, es recomendable consultar con un profesional de la salud para determinar la cantidad adecuada y garantizar que sea seguro para su situación individual.

Agua de mar, baños y contacto externo

El agua del mar contiene oligoelementos (yodo, sodio, potasio, zinc, etc.), que no se encuentran en el agua dulce, y que tienen efectos curativos para tratar determinadas enfermedades. Esto se consigue porque cuando nuestro cuerpo entra en contacto con el agua salada, se produce un fenómeno llamado ósmosis.

Además el aire marino está lleno de minúsculas gotas de agua de mar y es muy rico en ozono, yodo e iones negativos. Esto hace que, tenga propiedades antibióticas, calmantes del sistema nervioso y estimulante de las defensas del organismo.

La brisa marina “golpea” sobre nuestra piel como si fuera un masaje y, a la vez, deposita sobre ella sales marinas, que nos provocan una mayor vitalidad y flexibilidad de la piel. Además, el vaivén de las olas, provoca un efecto relajante que nos ayuda a controlar el estrés.

Un simple baño en el mar, permite beneficiarnos de las propiedades desintoxicantes. Nos ayuda a oxigenar la piel y reequilibrar su PH, lo que contribuye a retrasar el envejecimiento.

Así, andar por la orilla y respirar la brisa marina nos ayuda a fortalecer las defensas, gracias a la cantidad de yodo e iones que contiene. Ahora lo tenemos muy bien para disfrutar del mar, pero en invierno podemos disfrutar de sus beneficios con un tratamiento de talasoterapia en un spa.

Ósmosis y uso tópico: una diferencia importante

La ósmosis explica el movimiento del agua a través de las membranas semipermeables y también aparece en algunas explicaciones sobre el contacto del organismo con el agua salada. Sin embargo, este fenómeno no convierte en segura la ingestión de agua de mar ni elimina el riesgo de deshidratación asociado a su alta salinidad.

La talasoterapia es una de las medicinas alternativas que se encarga de aprovechar este recurso natural. Los beneficios atribuidos a los baños, la brisa marina o los lavados no deben confundirse con los efectos de beber agua de mar en concentración natural.

Antecedentes históricos

El mar es el origen de la vida, y desde tiempos remotos se conocen los efectos beneficiosos que tienen los baños de agua del mar sobre las personas. Existen referencias del poder curativo del mar en papiros egipcios, e incluso Homero se refería a este elemento como la forma en que Ulises recuperaba sus fuerzas.

A lo largo de la Edad Media el agua de mar se siguió utilizando en diversos tratamientos basándose siempre en la creencia, cada vez más extendida y estudiada, de las propiedades curativas del medio marino.

En el siglo XVIII este tipo de terapia tuvo su mayor auge al ponerse de moda en Inglaterra los baños termales con agua del mar, práctica que rápidamente se extendió por el resto de Europa y dio lugar a la creación, primero, de verdaderas ciudades termales y, más tarde, de los centros de talasoterapia en los que además del agua de mar adquiere una gran importancia todos los elementos que componen el clima marino.

La hipótesis de René Quinton

La idea de beber agua de mar, sin embargo, no es nueva. Debemos remontarnos a principios del siglo XX, cuando el fisiólogo francés René Quinton elaboró la hipótesis de que el agua de mar tiene una composición química muy parecida al plasma sanguíneo y que ha servido ahora para avalar el consumo de este producto.

Gracias a los estudios de René Quinton, desde el siglo XIX hasta la actualidad, el agua de mar se emplea como una importante fuente de minerales, tanto para el tratamiento de los desequilibrios electrolíticos y nutricionales, como para prevenir la carencia de minerales.

El agua de mar Quinton es una solución polielectrolítica de origen natural, rica en elementos mayoritarios, minoritarios y traza, además de otros micronutrientes, como vitaminas hidrosolubles y liposolubles.

Estas afirmaciones forman parte de una determinada línea de uso del agua de mar y no sustituyen la necesidad de valorar la evidencia clínica disponible, la calidad del producto, la dosis y las condiciones individuales de cada persona.

Desalinización: convertir el agua marina en potable

Ante la escasez de agua a nivel mundial, muchos países están invirtiendo en proyectos de desalinización del agua del mar, a través de un complejo proceso que permite potabilizarla.

Arabia Saudí es uno de los pioneros y más desarrollados en este sentido, ya que cuatro de cada cinco litros que se consumen allí provienen de plantas desalinizadoras.

La desalinización no equivale a beber agua de mar directamente: consiste en someterla a un proceso técnico que permite eliminar las sales y obtener agua apta para el consumo.

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