Las mascarillas con tres filtros son equipos de protección respiratoria diseñados para ofrecer una protección amplia frente a partículas, gases y vapores, siempre que los filtros sean adecuados para los contaminantes presentes y la mascarilla se ajuste correctamente al rostro. Su configuración permite combinar distintos elementos filtrantes y resulta especialmente útil en entornos laborales donde pueden coexistir polvo, humos, aerosoles y sustancias químicas.
La eficacia de una mascarilla con tres filtros no depende únicamente del número de filtros, sino de su clasificación, capacidad de filtración, compatibilidad con la máscara, estado de conservación y ajuste facial. Una elección inadecuada del equipo o un uso incorrecto puede reducir su eficacia y poner en riego la salud de la plantilla.
Qué son las mascarillas con tres filtros
Los filtros respiratorios son dispositivos diseñados para purificar el aire que respiramos, eliminando partículas, gases o vapores nocivos antes de que ingresen a nuestros pulmones. Estos filtros, integrados en equipos de protección respiratoria como mascarillas o respiradores, actúan como una barrera frente a contaminantes que pueden dañar la salud.
Las mascarillas con filtros son una herramienta indispensable en la protección de las vías respiratorias tanto en entornos industriales como en ambientes sanitarios. La correcta elección del tipo de filtro para mascarillas suele depender del tipo de contaminante al que los trabajadores están expuestos, lo cual permite brindar una protección adecuada.
Una máscara de tres filtros puede incorporar filtros para partículas, gases y vapores, o combinar diferentes tipos de protección según la actividad. En general, los filtros de mascarillas pueden clasificarse en dos grandes categorías: filtros para partículas y filtros para gases y vapores.
Por qué es importante la protección respiratoria
La protección respiratoria es un elemento clave dentro de la prevención de riesgos laborales, especialmente en aquellos entornos donde los trabajadores pueden estar expuestos a contaminantes como polvo, gases, vapores o partículas en suspensión.
La inhalación de agentes nocivos puede provocar desde irritaciones leves en las vías respiratorias hasta enfermedades profesionales graves, como neumoconiosis, asma ocupacional o daños pulmonares crónicos. Por ello, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece la obligación de las empresas de evaluar los riesgos y proporcionar a los trabajadores equipos de protección individual (EPI) adecuados.
Su importancia radica en la protección que brindan contra riesgos asociados a la exposición prolongada o puntual a sustancias peligrosas. Esto es especialmente relevante en sectores industriales donde el contacto con polvos, productos químicos o agentes biológicos es frecuente.
Utilizar el filtro respiratorio adecuado no solo protege tu salud a corto plazo, evitando molestias respiratorias, también previene enfermedades graves como neumoconiosis, intoxicaciones o infecciones respiratorias.
Cómo funciona una mascarilla de tres filtros
Las mascarillas con filtros purifican el aire antes de que llegue a las vías respiratorias. Los filtros para partículas capturan contaminantes sólidos y líquidos suspendidos, mientras que los filtros para gases y vapores utilizan materiales especiales, como carbón activado, que adsorben los contaminantes químicos.
La configuración de tres filtros puede distribuir la carga de filtración entre varias unidades. Esto facilita la combinación de protecciones distintas cuando el ambiente contiene más de un contaminante, aunque la configuración final debe corresponder a la evaluación de riesgos y a las instrucciones del fabricante.
La efectividad de estos tres niveles filtros depende también del tipo de mascarilla empleada. Por ejemplo, si utilizamos una máscara completa obtendremos un nivel de protección más alto en comparación con una semimáscara.
Tipos de filtros que pueden formar parte de una mascarilla con tres filtros
Filtros para partículas
Estos filtros están diseñados para capturar partículas sólidas y líquidas presentes en el aire, como polvo, humo, polen o aerosoles. Se suelen identificar con la letra «P», y se utilizan para proteger contra aerosoles sólidos y líquidos.
En Europa, los filtros para partículas se clasifican según la norma EN 143 en tres clases, basadas en su eficiencia de filtración:
| Clase | Eficiencia de filtración mínima | Usos principales |
|---|---|---|
| P1 | 80% | Partículas no tóxicas y de baja toxicidad |
| P2 | 94% | Partículas de toxicidad media |
| P3 | 99.95% | Partículas tóxicas o muy finas |
P1. Se trata de filtros de faja eficacia, que resultan adecuados para partículas no tóxicas en ambientes de baja concentración de agentes contaminantes.
P2. Son los de eficacia media, que se suelen indicar para entornos con partículas de toxicidad moderada, como polvo de madera, metal, plásticos no PVC, nieblas de aceite o fibras sintéticas.
P3. Se trata de filtros de alta eficacia, que se suelen utilizar para partículas que pueden resultar altamente tóxicas como metales pesados, maderas duras, polvo de freno, sustancias radiactivas y patógenos, tales como virus, bacterias y esporas.
Filtros para gases y vapores
Se trata de filtros que han sido diseñados para proteger contra gases peligrosos, que contienen carbón activo tratado de distintas maneras para filtrar los distintos contaminantes que pueden existir en diferentes entornos.
Estos filtros se clasifican según la norma EN 14387 y se identifican por letras y colores específicos, dependiendo del tipo de contaminante.
| Tipo | Color | Protección |
|---|---|---|
| A | Marrón | Vapores orgánicos |
| B | Gris | Gases y vapores inorgánicos, excepto monóxido de carbono |
| E | Amarillo | Dióxido de azufre y gases ácidos |
| K | Verde | Amoníaco y derivados |
| CO | Negro | Monóxido de carbono |
| Hg | Rojo | Vapores de mercurio |
| NO | Azul | Gases nitrosos y dióxido de nitrógeno |
| I | Naranja | Yodo radiactivo y sus compuestos |
Filtros para gases y vapores orgánicos
Los filtros para gases y vapores orgánicos están diseñados para protegerte de contaminantes químicos presentes en el aire que se derivan de compuestos orgánicos. Estos filtros contienen materiales especiales, como carbón activado, que adsorben los gases y vapores, evitando que ingresen a tus pulmones.
Son los que vienen marcados con las letras «A» o «AX». La primera se emplea para compuestos con punto de ebullición superior a 65ºC, mientras que las segundas se aplican para aquellos que tengan punto de ebullición inferior a 65ºC.
Son ideales para actividades que involucran pinturas, barnices, adhesivos o productos de limpieza a base de solventes. Aquí es fundamental usar filtros Tipo A, diseñados específicamente para vapores orgánicos con puntos de ebullición superiores a 65 °C.
Durante la aplicación de pesticidas, podrían requerirse filtros Tipo A en combinación con filtros para partículas si el producto genera aerosoles o partículas en suspensión.
Filtros para gases y vapores inorgánicos
Los filtros para gases y vapores inorgánicos están diseñados para proteger contra contaminantes químicos derivados de compuestos no orgánicos presentes en el aire.
Este tipo de filtro se clasifica como Tipo B según la norma EN 14387:2022 y utiliza materiales específicos para adsorber gases y vapores inorgánicos, excluyendo monóxido de carbono (CO).
Los filtros Tipo B protegen contra gases inorgánicos como bromuro de hidrógeno o cloro. Sin embargo, para gases específicos como monóxido de carbono (CO), se requieren filtros especializados marcados para ese uso (filtros CO), ya que los filtros Tipo B no son efectivos contra este contaminante.
En plantas de tratamiento de agua o industrias químicas donde se utiliza cloro como desinfectante o reactivo, los filtros Tipo B pueden ser necesarios. En procesos de fundición, galvanizado o tratamiento de metales, se generan gases inorgánicos como cloro o dióxido de azufre.
Filtros Tipo E y Tipo K
Los que vienen marcados con la letra «E» brindan protección contra el dióxido de azufre y el ácido clorhídrico. Los que vienen marcados con la «K» sirven para protegernos frente a vapores de amoníaco.
Para situaciones con amoníaco, se utilizan filtros Tipo K (no Tipo B), que están específicamente diseñados para vapores de amoníaco y derivados. Es importante recalcar esta diferencia para garantizar el uso del filtro correcto.
Filtros combinados
Los filtros combinados ofrecen protección tanto contra partículas como contra gases y vapores. Se identifican combinando las letras y colores correspondientes a cada tipo de filtro.
Estos filtros combinan las propiedades de los filtros de partículas con las de los filtros para gases y vapores, lo que los hace especialmente útiles en entornos donde coexisten múltiples riesgos.
Por ejemplo, un filtro A2B2E2K2-P3 brindaría protección contra una amplia gama de contaminantes. En la producción de plásticos o pesticidas, los contaminantes suelen incluir partículas peligrosas combinadas con vapores orgánicos o gases ácidos.

Características principales de las mascarillas con tres filtros
Capacidad de filtración
La eficacia del filtro es primordial. Las mascarillas deben ser capaces de filtrar partículas de diferentes tamaños, incluyendo aerosoles y polvo.
El nivel de protección debe elegirse según el contaminante, su toxicidad, concentración y forma de exposición. Los filtros P1, P2 y P3 ofrecen niveles de eficacia crecientes, mientras que los filtros A, B, E y K protegen frente a gases y vapores específicos.
Protección frente a varios contaminantes
Los filtros combinados son una solución versátil y eficiente que ofrecen protección integral contra una variedad de contaminantes en el aire, incluyendo partículas sólidas y líquidas, gases y vapores.
Están diseñados para entornos donde coexisten múltiples riesgos, proporcionando una defensa completa en un solo filtro. Son especialmente útiles en industrias químicas, farmacéuticas o petroquímicas, talleres de soldadura y laboratorios químicos.
Ajuste y hermeticidad
Antes de usarlas es necesario hacer una prueba de ajuste para asegurar que existe un sellado adecuado de la cara. Si el sellado es hermético, cuando el usuario inhala se produce una fuga mínima alrededor de los bordes, lo que significa que casi todo el aire se dirige a los filtros asegurando así su eficacia y reducción del riesgo de inhalar partículas suspendidas en el aire.
Ajustar la mascarilla correctamente al rostro para evitar fugas. Un mal ajuste puede comprometer la eficacia de la protección.
Comodidad y transpirabilidad
Deben ser cómodas para el uso prolongado. Esto incluye un buen ajuste y materiales que no causen irritación en la piel.
Un diseño que permita la circulación de aire sin comprometer la protección es fundamental, especialmente en condiciones cálidas. Si usarás la mascarilla durante largos períodos, opta por filtros ligeros y cómodos que no dificulten la respiración.
Válvula de exhalación
Las mascarillas pueden tener válvula de exhalación para facilitar la respiración y evitar la condensación. Las válvulas limitan la humedad y el calor dentro de la mascarilla.
Pero hay que tener en cuenta que ese mismo factor de comodidad que aporta al usuario, desaconseja su uso en situaciones de riesgo para evitar su transmisión al exterior a través de la válvula.
La mascarilla sin válvula es ideal para situaciones donde se necesita contener la exhalación, como en entornos sanitarios y situaciones donde se afecta a otros.
Normativa y certificación
Las mascarillas deben cumplir con las normativas de seguridad establecidas, como la normativa europea EN 149:2001 para las FFP.
Antes de seleccionar una mascarilla o filtro, es fundamental comprobar la normativa: asegurarse de que el equipo cumpla con la certificación CE y las normas UNE-EN aplicables.
Han de estar identificadas con el marcado CE y la norma EN 149:2001 + A1 cuando se trate de mascarillas autofiltrantes contra partículas. Los filtros para partículas se clasifican según la norma EN 143 y los filtros para gases y vapores según la norma EN 14387.
Eficacia de las mascarillas filtrantes
Existen tres tipos de mascarillas filtrantes: FFP1, FFP2 y FFP3, cuya nomenclatura establece el poder de filtración.
| Tipo | Eficacia indicada | Aplicación general |
|---|---|---|
| FFP1 | 78% o al menos 80% según la clasificación indicada | Partículas no tóxicas y baja eficacia de filtración |
| FFP2 | 92% o al menos 94% según la clasificación indicada | Situaciones de riesgo medio y partículas de toxicidad moderada |
| FFP3 | 98% o al menos 99% según la clasificación indicada | Situaciones de alto riesgo, aerosoles y partículas muy finas |
FFP1 - Baja eficacia de filtración. No asegura protección frente a agentes infecciosos. % retención (% fuga): 78% (22%).
FFP2 - Eficacia media. Utilizada en situaciones de riesgo medio. % retención (% fuga): 92% (8%).
FFP3 - Eficacia alta. Utilizada en situaciones de alto riesgo y con protección frente a aerosoles. % retención (% fuga): 98% (2%).
La organización Mundial de la salud recomienda actualmente la utilización de mascarillas con un factor de protección mínimo de un 95% lo que en la normativa americana equivaldría a una mascarilla N95 y que si lo extrapolamos a la clasificación europea estaría entre la FFP2 y la FFP3.
Los filtros P1, P2 y P3 también presentan niveles de eficacia crecientes. P1 ofrece una eficiencia de filtración mínima del 80%, P2 del 94% y P3 del 99.95%.
Usos principales de las mascarillas con tres filtros
Construcción, minería y manufactura
Procesos como construcción, minería, agricultura y manufactura suelen generar partículas nocivas. Aquí también se eligen P2 o P3 según el nivel de toxicidad y la naturaleza de las partículas.
Las mascarillas de protección respiratoria FFP ofrecen una alta protección contra partículas aerosoles y polvo. Este tipo de mascarillas son ideales para entornos industriales, como la construcción o la manipulación de productos químicos.
Soldadura y corte de metales
Para trabajos de soldadura o exposición al humo generado por combustibles, se recomienda el uso de filtros de alta eficiencia P2 o P3, ya que el humo contiene partículas muy finas que pueden ser tóxicas.
Los filtros para procesos de soldadura están diseñados para capturar humos metálicos y gases nocivos generados durante la soldadura o el corte de metales.
Carpintería y trabajo con madera
Los filtros contra partículas y aerosoles son ideales en entornos con alta concentración de partículas, como fábricas, talleres de carpintería o durante actividades al aire libre en temporada de alergias.
Los filtros P2 pueden indicarse para polvo de madera, mientras que los P3 se suelen utilizar para partículas altamente tóxicas y maderas duras.
Industria química y laboratorios
En industrias químicas, laboratorios y procesos de fabricación pueden coexistir partículas peligrosas, vapores orgánicos y gases ácidos. En estos casos, los filtros combinados permiten reunir protección frente a varios contaminantes.
En entornos donde se manejan compuestos orgánicos volátiles, como laboratorios de investigación o análisis químico, los filtros Tipo A protegen eficazmente a los trabajadores.
En la producción de plásticos o pesticidas, los contaminantes suelen incluir partículas peligrosas combinadas con vapores orgánicos o gases ácidos. Los filtros combinados adecuados serían de clase P3 junto con un filtro de gases/vapores Tipo A (para vapores orgánicos) o Tipo E (para gases ácidos).
Agricultura y aplicación de pesticidas
Durante la aplicación de pesticidas, podrían requerirse filtros Tipo A en combinación con filtros para partículas si el producto genera aerosoles o partículas en suspensión.
La elección debe basarse en la sustancia utilizada, la concentración ambiental y la información de seguridad del producto.
Plantas de tratamiento de agua
En plantas de tratamiento de agua o industrias químicas donde se utiliza cloro como desinfectante o reactivo, se utilizan filtros Tipo B.
Para gases específicos como monóxido de carbono (CO), se requieren filtros especializados marcados para ese uso (filtros CO), ya que los filtros Tipo B no son efectivos contra este contaminante.
Entornos sanitarios y agentes biológicos
Los filtros de clase P3 son los más indicados para proteger contra microorganismos como bacterias, virus o esporas. Este tipo de protección es especialmente importante en entornos hospitalarios o en caso de brotes infecciosos.
En entornos hospitalarios o en actividades que impliquen contacto con agentes infecciosos, los filtros pueden protegerte contra virus, bacterias y otros microorganismos.
Es importante recordar que, además de los filtros, se necesita un ajuste adecuado del equipo y otras medidas de control.
Humo, incendios y emergencias
Para trabajos de soldadura o exposición al humo generado por combustibles, se recomienda el uso de filtros de alta eficiencia P2 o P3, ya que el humo contiene partículas muy finas que pueden ser tóxicas.
En el caso de incendios, también podría ser necesario el uso de filtros combinados si hay gases tóxicos presentes.
Situaciones como incendios, derrames químicos o explosiones liberan partículas y gases peligrosos que requieren el uso inmediato de filtros especializados.
Cuándo no son suficientes los filtros
En ambientes donde el oxígeno está desplazado por gases peligrosos, como en espacios confinados, los filtros convencionales no son suficientes.
En estos casos, se utilizan sistemas de respiración asistida con suministro de oxígeno o aire comprimido (no filtros pasivos). Es importante destacar que los filtros estándar no generan oxígeno y no deben usarse en estas condiciones.
Los filtros convencionales tampoco deben utilizarse sin conocer el contaminante, su concentración o las condiciones de exposición. Identificar el riesgo implica determinar el tipo de contaminante, la concentración y la forma de exposición.
Cómo elegir una mascarilla con tres filtros
Identificar el contaminante
Antes de seleccionar un filtro, determina a qué tipo de partículas, gases o vapores estarás expuesto. Por ejemplo: partículas como polvo, polen, humo o microorganismos; y gases y vapores como amoníaco, cloro, disolventes o vapores orgánicos.
Identificar el riesgo: Tipo de contaminante, concentración y forma de exposición.
Evaluar la duración de la exposición
Analizar la duración de la exposición: No es lo mismo un uso ocasional que un uso prolongado durante la jornada.
También es necesario considerar la frecuencia de uso, la comodidad, la resistencia a la respiración y la posibilidad de sustituir los filtros durante la jornada.
Comprobar la compatibilidad
Asegúrate de que el filtro sea compatible con el modelo de mascarilla que usas. Algunos filtros son específicos para ciertos equipos o marcas.
La compatibilidad con otros EPIs también es fundamental, especialmente con gafas, cascos o protectores auditivos.
Verificar la normativa
Verifica que el filtro cumpla con estándares de seguridad reconocidos, como los establecidos por organismos como NIOSH, EN o ISO. Estas certificaciones garantizan su eficacia.
Consulte la normativa y asegúrese de que la mascarilla cumpla con las regulaciones vigentes en España. Verifique las certificaciones y normas que el producto debe cumplir.
Realizar una prueba de ajuste
Realice pruebas de ajuste para garantizar que la mascarilla se ajuste correctamente a su rostro. Un mal ajuste puede comprometer la eficacia de la protección.
La presencia de barba, el tamaño incorrecto o una colocación deficiente pueden impedir que el equipo selle adecuadamente la cara.
Colocación correcta de la mascarilla
Un equipo de protección respiratoria solo es eficaz si se utiliza correctamente. Ajustar la mascarilla correctamente al rostro para evitar fugas.
Lavarse las manos durante al menos 20 o 60 segundos con jabón. Coger la mascarilla por la parte externa con una mano. Poner la mascarilla boca abajo para que salgan las tiras elásticas.
Colocarnos la mascarilla desde la barbilla hacia la nariz para asegurarnos que recogemos la zona facial en su totalidad. Con la mano libre pasar las gomas por la cabeza. La goma inferior ha de quedar en la nuca. La banda superior en la coronilla.
Ajustar el clip nasal para conseguir un hermetismo total. Comprobar el estado del equipo antes de cada uso.
Cómo quitar y guardar la mascarilla
De igual modo existe un protocolo para quitarse la mascarilla y demás elementos de protección para mantener una seguridad sanitaria.
- Quitarse primero los guantes.
- Sujetar la mascarilla por la zona de las gomas y nunca directamente desde el centro de la mascarilla.
- Sacarla hacia delante asegurando y evitando el roce con la ropa.
- Desechar la mascarilla en un contenedor.
- Lavarse las manos con jabón.
Guardar las mascarillas en un lugar limpio y seco. Entre un uso y otro, conservarla en una bolsa limpia, seca y transpirable.
No modificar ni manipular el equipo de forma no autorizada. No se deben mezclar filtros incompatibles ni utilizar piezas que no estén previstas para la mascarilla.
Cuándo cambiar los filtros
Los filtros tienen una duración limitada. Infórmate sobre el tiempo de uso recomendado por el fabricante y reemplázalos cuando sea necesario.
Uno de los errores más comunes que suelen cometer muchos trabajadores es pensar que los filtros de las mascarillas deben cambiarse solo cuando el usuario comienza a percibir el olor o sabor del contaminante.
Sin embargo, cuando esto ocurre, significa que la sustancia ya ha pasado a través del filtro y puede estar afectando negativamente la salud del trabajador.
Para garantizar una protección óptima, los fabricantes recomiendan reemplazar los filtros respiratorios después de un período de uso determinado. En general, se aconseja cambiar los filtros después de que hayan pasado de 4 a 8 horas de uso continuo, dependiendo de la concentración de los contaminantes en el ambiente.
También existe una jornada laboral completa (8 horas), especialmente, cuando hablamos de entornos con alta exposición a partículas o gases. Por supuesto, también existen filtros con 50 horas de uso, como en el caso de los filtros Hg P3, que están diseñados específicamente para brindar protección frente a vapores de mercurio.
Por supuesto, es importante seguir las recomendaciones del fabricante e ir sustituyendo los filtros cuando sea necesario para evitar riesgos en el entorno laboral.
Reutilización y mantenimiento
Todas las mascarillas están consideradas y concebidas para un solo uso, y una jornada laboral de un máximo de 8 horas, a excepción de las que lleven marcado R.
Las mascarillas con marcado R podrían reutilizarse, siempre siguiendo unos criterios de escrupulosa higienización, pero a día de hoy son muy pocas las mascarillas que admiten dicha catalogación.
Puede ser reutilizable cuando tiene la marca R, pero se debe limpiar y desinfectar el ajuste con la cara y no el material filtrante.
Las mascarillas de protección o quirúrgicas no se deben utilizar más de una vez. Aunque en caso de necesidad se pueden lavar extremando las medidas de higiene.
No se recomienda un uso prolongado de más de 8-12 horas, sea este continuado o intermitente. Una mascarilla es de uso particular, no pudiendo ser compartida por varios usuarios.
Formación y prevención en el trabajo
La empresa debe proporcionar formación específica a los trabajadores sobre:
- Identificación de riesgos respiratorios en su puesto.
- Uso, ajuste y mantenimiento de las mascarillas.
- Reconocimiento de signos de mal funcionamiento o deterioro.
Invertir en protección respiratoria adecuada no es solo un requisito legal, sino una medida esencial para preservar la salud de los trabajadores.
Una correcta selección y uso de mascarillas y filtros puede marcar la diferencia entre un entorno laboral seguro y uno con riesgos evitables.
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Medidas complementarias de protección
La utilización de mascarillas solo es efectiva en combinación con unas medidas de higiene y distanciamiento social.
- Lavarse frecuentemente las manos entre 20 y 60 segundos friccionando con agua y jabón.
- Evitar tocarse los ojos, nariz y boca.
- Cubrirse la boca y nariz con la flexura del codo o con un pañuelo desechable al toser y estornudar.
- Mantener una distancia mínima de 1.5 metros entre personas.
Además de los filtros, se necesita un ajuste adecuado del equipo y otras medidas de control. La prevención comienza por una buena elección de la protección respiratoria y por el uso correcto del equipo durante toda la exposición.
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