Las mascarillas FFP2, FFP3 y N95 están concebidas como material no reutilizable. Por tanto, la respuesta general es que una mascarilla FFP3 no debe esterilizarse ni reutilizarse de forma rutinaria, salvo en situaciones excepcionales de escasez, mediante procedimientos controlados y específicamente validados para el modelo de mascarilla.
Las recomendaciones disponibles se basan en la escasa evidencia existente y deben tomarse con cautela. Además, los métodos de descontaminación no sirven para todos los modelos: algunas mascarillas pueden resistir bien un tratamiento, mientras que otras pueden deformarse, perder capacidad de filtración o dejar de ajustarse correctamente al rostro.

Por qué no es sencillo esterilizar una FFP3
Las mascarillas desechables funcionan atrapando partículas dañinas dentro de la malla de fibras de la que están hechas. Esta acumulación peligrosa no se puede limpiar o desinfectar sin dañar las fibras u otros componentes del dispositivo, como las correas o la pinza nasal.
Las propiedades aislantes de las mascarillas N95 o FFP2 dependen de la integridad del material de la mascarilla, ya que si el filtro se daña más partículas pasan a través de ella, y del correcto ajuste de la mascarilla a la cara, ya que si este ajuste falla deja pasar más partículas por el espacio entre la mascarilla y la cara.
A medida que el filtro o el ajuste se degradan, menos protegerá la mascarilla, por lo que debes tirarla después del uso, a menos que el propio fabricante diga cómo y en qué condiciones reutilizarla.
Para que un método sea aceptable debe cumplir cuatro condiciones: ser eficaz contra el organismo objetivo, como el virus que causa Covid-19; no dañar la filtración de la máscara; no afectar al ajuste; y ser seguro para la persona que la usa.
Si la filtración está dañada o el respirador no encaja, no ayudará a reducir la exposición a partículas en el aire al nivel indicado para una mascarilla N95, FFP2 o FFP3.
Condiciones previas a cualquier descontaminación
En todos los casos, es muy importante que las mascarillas que se vayan a descontaminar no estén degradadas o rotas y que estén limpias para disminuir la carga bacteriana.
- No se debe procesar una mascarilla rota, deformada, sucia o deteriorada.
- Las gomas deben mantenerse intactas y cerrar bien.
- Debe comprobarse el ajuste facial después del tratamiento.
- Es necesario controlar el número de veces que se reprocesa cada mascarilla.
- Los FFR deben marcarse correctamente después de cada reprocesado.
El daño físico varía según el método de tratamiento y también depende de la marca, el diseño y los componentes de cada mascarilla.
Métodos estudiados para esterilizar o descontaminar mascarillas FFP3
Vapor de peróxido de hidrógeno
La reesterilización con vapor de peróxido de hidrógeno, también denominada VPH, se ha estudiado con sistemas como Bioquell Clarus C y BQ-50.
La Food and Drug Administration de Estados Unidos autorizó, con fecha 30 de marzo de 2020, la reutilización de mascarillas N95 o similares mediante VPH, en el sistema de descontaminación Battelle.
Las mascarillas podrían usarse hasta 20 veces, con un proceso de descontaminación de 2,5 horas entre cada uso. Quedarían excluidas las mascarillas que contengan celulosa.
Sin embargo, el documento de posicionamiento de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene indica que cada mascarilla descontaminada mediante este proceso solo podrá reprocesarse un máximo de 2 veces.
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo indica que la desinfección una y dos veces con un ciclo corto de vapor de peróxido de hidrógeno no ha mostrado deformación de la mascarilla ni alteración del ajuste con la cara.
En una evaluación de la actividad virucida del VPH se utilizaron respiradores 3M 1870 N95 inoculados con tres bacteriófagos en aerosol, considerados un sustituto razonable para el SARS-CoV-2. Después de 5 ciclos, los respiradores no mostraban deformaciones.
El vapor de peróxido de hidrógeno implica un ciclo controlado de agua oxigenada en fase vapor, no en fase líquida como la que se vende en farmacias o droguerías.
El vapor de agua oxigenada no funciona igual que rociar la mascarilla con agua oxigenada. No es la misma concentración, ni el mismo nivel de penetración, ni la misma capacidad de desinfección.
Intentar obtener vapor de agua oxigenada en el microondas o en el horno puede ser peligroso, dependiendo de la concentración de partida y de la potencia del microondas.
Calor seco
La reesterilización mediante calor seco en un horno de convección, calentando a 70 °C durante 30 minutos, mantuvo el efecto de filtración por encima del 95% en los estudios consultados.
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo indica como método de desinfección el calor seco a 70 °C durante 30 minutos.
La Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene recomienda calor seco inferior a 70 °C durante 30 minutos, en equipos con ventilador, como un horno de convección, para que la temperatura sea uniforme en todos los puntos y se mantenga constante en toda la cámara.
Un estudio evaluó la inactivación del virus de la influenza mediante calentamiento de mascarillas N95 y quirúrgicas. Los resultados indicaron que el calor seco a 70 °C durante 30 minutos inactivó eficazmente el virus y no afectó la función protectora de la mascarilla N95.
El efecto de filtración pudo mantenerse por encima del 95%, aunque se desconoce cuántas veces se puede repetir este proceso.
El aire seco en un horno de convección durante 30 minutos a 75 °C puede utilizarse en algunas mascarillas sin destruirlas y sin alterar su ajuste, pero no se sabe si realmente sirve para descontaminar la mascarilla.
El calor seco que esteriliza, el que se usa para objetos que no aguantan el vapor, es de 120-180 grados en tiempos cortos. Menos temperatura puede requerir más tiempo, y debe verificarse que el procedimiento haya salido bien.
Calor húmedo y vapor de agua
La reesterilización mediante calor húmedo puede realizarse mediante un ciclo a 65 °C durante 30 minutos.
La Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene recomienda vapor de agua mediante un ciclo a 65 °C durante 30 minutos.
La Universidad Tecnológica Delft realizó un estudio piloto cuyos resultados indican que las mascarillas FFP2 se pueden reutilizar tras la esterilización con vapor de agua a 121 °C durante treinta minutos.
En otro estudio se utilizó el coronavirus aviar de la bronquitis infecciosa para imitar el comportamiento del SARS-CoV-2. Tres modelos de mascarillas N95 fueron contaminados con el virus y, después de exponerse al vapor de agua durante 5 minutos, los coronavirus aviares se habían inactivado completamente.
Incluso tras exponer las mascarillas durante 2 horas al vapor de agua, continuaron manteniendo su eficacia bloqueadora.
La reesterilización con vapor a 121 °C durante quince minutos observó que las gomas se mantienen intactas y que cierran bien, aunque se debe controlar el número de veces que se reesterilizan y no deberían tener más de 2-3 usos.
La reesterilización con vapor de agua durante cinco minutos requiere comprobar que las mascarillas no se deforman. Con esta descontaminación entre usos podrían reutilizarse durante unos días.
Vapor generado por microondas
La reesterilización con vapor generado por microondas, conocida como MGS, se ha estudiado como método de descontaminación de respiradores.
Un estudio publicado por la Universidad de Oxford en 2012 consideró el vapor de agua generado en microondas un método eficaz de desinfección y con poca afectación para el sistema de filtrado de la mascarilla.
El estudio se efectuó con el virus H5N1, colocando las mascarillas despojadas de sus elementos metálicos junto a un recipiente con 50 ml de agua, en un microondas comercial a máxima potencia durante dos minutos.
En tres estudios comparativos realizados con virus de la gripe H1N1 y H5N1 se estudió la capacidad del MGS, el calor húmedo y la irradiación germicida ultravioleta a 254 nm para descontaminar distintos modelos de FFR N95.
Se evaluaron la eficacia biocida, el rendimiento de filtración, la caída de presión, el ajuste y la toxicidad residual.
El microondas doméstico no debe confundirse con un sistema MGS validado. En casa no se controlan de la misma manera los tiempos, la temperatura, el vapor ni la potencia del equipo.
Además, las mascarillas pueden contener elementos metálicos y el tratamiento puede deformar distintas partes de la máscara, acabando con su eficacia.
Irradiación germicida ultravioleta
La irradiación germicida ultravioleta, conocida como UVGI, se ha estudiado con lámpara doble, arriba y abajo, de 36 W y con un tiempo de exposición de 148 segundos.
La Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene señala que se demostró una efectividad de desinfección bacteriana con reducción de 7log y la inocuidad sobre los dispositivos tratados.
La casa comercial 3M sometió tres modelos de mascarillas filtrantes, 3M 1860 N95, 3M Aura y 3M 1870, a tres métodos de desinfección: irradiación germicida ultravioleta, vapor generado por microondas y calor húmedo.
Se realizaron entre 5 y 10 ciclos en una pequeña muestra de respiradores, con tres unidades de cada modelo y con los tres métodos anteriores.
La luz ultravioleta utilizada para desinfectar corresponde al rango ultravioleta C, que en la Tierra está bloqueado casi al 100% por la atmósfera.
Uno de los puntos débiles del método es garantizar la energía que llega a la mascarilla, y eso depende fuertemente de la distancia a la lámpara.
No puede haber sombras en la mascarilla, la mascarilla no puede estar sucia y la energía tiene problemas para penetrar hasta el interior profundo del material.
Por estas dificultades, no se cree que pueda lograr una desinfección completa y profunda en cualquier circunstancia, sino que se utiliza en condiciones muy concretas para bajar el riesgo de propagación al reutilizar la mascarilla.
Plasma de gas de peróxido de hidrógeno
La reesterilización con plasma de gas de peróxido de hidrógeno se estudió durante dos ciclos y hasta tres ciclos, manteniendo los niveles de penetración medios por encima del 5%.
En un estudio se investigó el procesamiento de tres ciclos de ocho métodos diferentes: irradiación ultravioleta, óxido de etileno, plasma de gas peróxido de hidrógeno, vapor de peróxido de hidrógeno, vapor generado por microondas, blanqueador, peróxido de hidrógeno líquido e incubación de calor húmedo mediante pasteurización.
Después del tratamiento de tres ciclos por cada método de descontaminación se evaluaron los respiradores para detectar cambios en la apariencia física, el olor y el rendimiento de filtración de laboratorio.
Solo el tratamiento con plasma de gas de peróxido de hidrógeno dio como resultado niveles de penetración medios superiores al 5% para cuatro de los seis modelos FFR.
Etanol
La reesterilización con etanol al 99% durante una hora y el secado a temperatura ambiente no afectó las propiedades de filtrado de las máscaras FFP2 en un estudio preliminar.
Después de seis ciclos de limpieza, las propiedades de filtrado de una mascarilla FFP2 no se alteraron significativamente.
Los autores sugirieron el uso de este método para descontaminar, aunque eran necesarias mediciones adicionales en mascarillas FFP2 y N95 de diferentes fabricantes para validar el estudio.
Sin embargo, no se debe utilizar alcohol para piel, alcohol isopropílico, alcohol en gel ni limpiadores con alcohol sin una validación específica, ya que puede comprometer la integridad de la mascarilla.
Ozono
La reesterilización mediante la exposición a gas de ozono durante un minuto consiguió la descontaminación de mascarillas contaminadas en un estudio preliminar.
En el estudio se utilizó un coronavirus humano, HCoV-229E, como sustituto del SARS-CoV-2 para contaminar las mascarillas.
Tras la exposición durante un minuto al gas de ozono producido por un generador de plasma de descarga de barrera dieléctrica, se consiguió la descontaminación de las mascarillas.
Estos resultados sugieren que se pueden descontaminar mascarillas contaminadas utilizando ozono, aunque el método requiere validación para cada modelo y no debe trasladarse automáticamente a un dispositivo doméstico.
Qué se sabe sobre los métodos caseros
En este momento no se conoce ningún procedimiento casero que adapte lo que se está investigando y funcione garantizando la correcta desinfección y conservación de una mascarilla N95 o FFP2.
El problema de intentar aplicar estos métodos en casa es que no se dispone del mismo equipamiento y, por lo tanto, no se controlan de la misma manera los tiempos, la temperatura, el vapor ni la potencia de la lámpara.
Un horno doméstico puede tener fácilmente una diferencia de 10-20 grados entre lo que marca en la pantalla y lo que realmente sucede en el interior. También puede tener zonas de calor y zonas frías.
Esto dificulta mucho el control del proceso: se puede quemar o dejar sin calentar la mascarilla con facilidad.
El vapor de agua oxigenada en fase vapor no equivale a empapar una mascarilla con agua oxigenada. Aún no se ha demostrado que empapar una mascarilla con agua oxigenada pueda desinfectarla realmente.
- No se debe utilizar agua y jabón, ya que puede estropear la mascarilla.
- No se debe utilizar alcohol ni limpiadores con alcohol, porque pueden comprometer la integridad de la mascarilla.
- No se debe utilizar lejía, porque puede dañar la mascarilla o dejar residuos clorados que causen problemas a quien la lleve.
- No se debe introducir una mascarilla en un microondas si contiene elementos metálicos.
- No se debe aplicar radiación ultravioleta sin controlar la dosis, la distancia y la ausencia de sombras.
- No se debe intentar generar vapor de peróxido de hidrógeno en un horno o microondas doméstico.
Dejar la mascarilla una noche en espera para ponérsela al día siguiente tampoco garantiza la descontaminación. El SARS-CoV-2 puede sobrevivir varios días en una mascarilla utilizada.
Reutilización, almacenamiento y ajuste
El CDC recomienda guardar las mascarillas individualmente en un envase respirable, como una bolsa de papel, entre uso y uso y esperar varios días antes de reutilizarlas.
Tanto en casa como fuera de ella las mascarillas deben guardarse y conservarse en un recipiente hermético. Una bolsa de plástico con cierre zip, de las que se usan para congelar alimentos, es suficiente.
Un mal ajuste de la mascarilla hace que su efectividad baje, por lo que si la mascarilla no se ajusta bien es mejor tirarla.
Las gomas, la pinza nasal, el material filtrante y la forma general deben revisarse antes de cada uso. Si existe deformación, rotura, humedad persistente, suciedad o pérdida de ajuste, la mascarilla debe desecharse.
La reutilización limitada consiste en el uso de la misma mascarilla al atender a varios pacientes. En este caso, el personal sanitario se quita y se pone la mascarilla antes de la atención de un paciente y otro.
El uso extendido se refiere al uso de la misma mascarilla sin quitársela al atender a distintos pacientes. En esta circunstancia, se aplica en pacientes infectados con el mismo patógeno respiratorio.
En ambos casos es necesario verificar la eficacia del filtro de la mascarilla y asegurar el ajuste facial.
¿Qué significa la marca R?
La vida útil y la posibilidad de reutilización dependen del marcado de la mascarilla y de las indicaciones del fabricante.
Las únicas mascarillas que se pueden esterilizar son las autofiltrantes marcadas con la letra R.
Las mascarillas FFP3 sin una indicación expresa de reutilización no deben considerarse esterilizables por el simple hecho de pertenecer a una determinada clase de protección.
El marcado, las instrucciones del fabricante y el procedimiento validado son determinantes para saber si una mascarilla puede someterse a un reprocesado.
| Marcado o tipo | Orientación general |
|---|---|
| FFP3 no reutilizable | Uso único y desecho posterior |
| FFP3 marcada con R | Puede reutilizarse según las instrucciones del fabricante |
| FFP2 y N95 | Reutilización excepcional mediante procedimientos validados |
| Mascarillas de tela | Reutilización mediante lavado a una temperatura de al menos 60º |
Qué posición adoptaron los fabricantes y las autoridades
En principio, la mayoría de estas máscaras son desechables, pero ante la escasez de equipos de protección se estudiaron métodos para prolongar la vida útil de algunos modelos.
La FDA estadounidense autorizó la descontaminación diaria de 10.000 mascarillas mediante el sistema de Battelle, aunque la compañía aseguraba que podía descontaminar hasta 80.000.
La solución de Battelle se basa en vapor de peróxido de hidrógeno en un entorno cerrado, donde las mascarillas se exponen al vapor durante un ciclo controlado.
La empresa canadiense Prescientx probó una solución basada en esterilización ultravioleta. La máquina desarrollada por la empresa podía limpiar 500 mascarillas por hora.
3M informó de que ningún método de los estudiados cumplía todos los requisitos exigidos por la compañía. Según 3M, el método debía ser eficaz contra el organismo objetivo, no dañar la filtración, no afectar al ajuste y ser seguro para el usuario.
El 27 de marzo de 2020, 3M señaló que ningún método de desinfección había cumplido con los cuatro criterios clave y que, sin los cuatro, el método era inaceptable.
La Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene indica que debe establecerse un número concreto de reprocesados para cada tecnología sugerida y asegurarse de que los FFR se marcan correctamente después de cada reprocesado.
El Ministerio de Sanidad insistía en que las mascarillas utilizadas para protegerse frente al nuevo coronavirus solo podían utilizarse una vez y que, tras su uso, debían desecharse.
La Organización Mundial de la Salud rechazó el uso de mascarillas de algodón por parte del personal sanitario, ya que no son resistentes a los fluidos, pueden retener la humedad y contaminarse.
Respuesta práctica
Una mascarilla FFP3 solo debería esterilizarse o descontaminarse cuando exista una situación excepcional, el fabricante lo permita o el procedimiento esté validado para ese modelo y se realice con equipos adecuados.
Los métodos más estudiados fueron el vapor de peróxido de hidrógeno, la irradiación germicida ultravioleta, el calor seco controlado, el calor húmedo, el vapor de agua, el vapor generado por microondas, el plasma de gas de peróxido de hidrógeno, el ozono y, en estudios preliminares, el etanol.
La existencia de resultados favorables en un modelo FFP2 o N95 no demuestra que el mismo tratamiento sea seguro para cualquier FFP3.
Si la mascarilla se ha deteriorado, se ha humedecido con fluidos corporales, está sucia, se ha deformado o ya no ajusta correctamente, debe desecharse y no someterse a un nuevo proceso.
Pautas de utilización y descontaminación de la mascarilla FFP2 KN95 | DosFarma
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