El agua residual tratada es aquella que ha sido sometida a procesos de limpieza para eliminar los principales microorganismos, sólidos y contaminantes, de modo que pueda destinarse a usos seguros y específicos. No necesariamente se convierte en agua potable: el nivel de tratamiento requerido depende del destino final y de la calidad exigida para cada aplicación.
Una vez depurada, puede utilizarse para el riego agrícola y de zonas verdes, procesos industriales que no requieren agua potable, actividades urbanas no potables, recarga artificial de acuíferos, fines medioambientales o descarga controlada a ríos, quebradas, lagos, mares o al suelo.
Qué es el agua residual tratada
Las aguas residuales son aquellas que ya han sido utilizadas en actividades domésticas, industriales o agrícolas. Las aguas residuales son, esencialmente, aguas contaminadas procedentes de las cocinas o de los váteres, así como de los deshechos de la industria.
Como definición más global tendríamos aquel agua afectada negativamente debido a la acción antropogénica. Estas aguas pueden venir mezcladas con aguas pluviales.
Las aguas residuales se generan tanto en el ámbito urbano como en el industrial. Normalmente circulan a través de las cloacas o de las alcantarillas, de ahí que a veces también se les llame aguas cloacales.
Cuando no se dispone de alcantarillas, se almacenan en balsas, pozos o tanques especializados para almacenar este tipo de aguas. Por su misma naturaleza, las aguas residuales requieren de una gestión determinada ya que tiene un efecto de contaminación bastante alto y puede ser dañina para el medioambiente y el entorno de las ciudades y el campo.
Se define como agua tratada a aquella agua residual que ha sido sometida a un proceso de limpieza en el que se eliminan los principales microorganismos y contaminantes que contiene para que sea apta para su en diferentes aplicaciones.
Dicho proceso se lleva a cabo en las platas de tratamiento de aguas residuales y de ahí el agua es liberada para su reúso en diferentes medios.
Por qué se tratan las aguas residuales
El agua se utiliza ampliamente en todas las actividades humanas, ya sean domésticas (actividades humanas) o industriales. En general, empleamos agua limpia, o agua potable, que, después de su uso, se convertirá en agua residual.
Es decir, que contendrá cierta cantidad de contaminación o compuestos que pueden perjudicar a las especies que viven en el medio natural. Esto requerirá por tanto un tratamiento o una depuración para limpiarla antes de verterla en el medio natural de diferentes índoles: río, mar, lago, etc.
No solo es primordial tratar las aguas residuales para devolverlas al medioambiente sin que contaminen, lo cual se hace continuamente con los pertinentes análisis de laboratorio en centros especializados, sino que es igualmente necesario tratarlas, en la medida de lo posible, para reciclarlas y así no malgastar agua potable que bien pudiera ahorrarse.
Hay una cantidad ingente de agua en nuestro planeta. El volumen total equivale a, aproximadamente, 326 millones de millas cúbicas. Sin embargo, menos del 3% de toda esta agua es dulce.
De esa cantidad, más de dos tercios está atrapada en casquetes polares y glaciares. Y, la otra parte, se esconde en el subsuelo, en pozos o acuíferos y en cuencas hidrográficas.
Con todo esto, nos queda solo el 0,025 % del agua disponible en la Tierra como potable o apta para el consumo humano. Con el crecimiento exponencial de la población, la demanda actual de agua supera la biocapacidad del planeta.
Por lo tanto, la necesidad de innovación para gestionar mejor este recurso nunca había ocupado un lugar tan alto en la agenda política. La solución a los problemas de escasez y sequía con fuentes de agua regenerada es una tendencia creciente.
Cómo se obtiene el agua reutilizable
Al principio de su tratamiento, las aguas residuales se filtrarán por rejillas de tamaño variable para que los sólidos de mayor proporción queden retenidos, ya que no nos interesan para ningún fin.
En el momento en que esta basura se ha retenido y desechado, las aguas residuales son llevadas por cañerías hacia las cámaras de depuración y los tanques de sedimentación, con el fin de que se asienten en el fondo aquellos residuos y partículas que no han sido retenidos en los filtros mencionados anteriormente.
Tras eliminarlos, se comienzan a aplicar los métodos microbiológicos que depuran el agua, haciendo que en las aguas residuales se vayan desintegrando aquellos desechos y contaminantes que sólo se pueden eliminar de esta forma, y no con filtración ni sedimentación.
Después de este proceso, las aguas residuales se llevan a otras cámaras distintas donde se vuelven a eliminar los residuos que puedan quedar, para luego volverlas a tratar mediante métodos químicos, en otros tanques, quedando así las aguas residuales libres de toda impureza y contaminante que pueda ser perjudicial para el ambiente y el humano.

Con independencia de que hablemos de un sistema de tratamiento biológico o químico, de grandes o pequeños depósitos, de instalaciones simples o sofisticadas, la depuración del agua tiene la misma finalidad.
Para ello, una estación depuradora puede emplear diferentes técnicas y tecnologías combinadas como los tratamientos con lodos activados (biológico), los tratamientos secundarios y primarios, etc.
El uso de gases industriales (básicamente nitrógeno, oxígeno y CO2) resulta interesante, incluso necesario en ciertas etapas del saneamiento en una estación de tratamiento de aguas residuales.
Principales usos del agua residual tratada
Riego agrícola
Uno de los usos más habituales del agua residual tratada es el riego de cultivos. Como agua de riego en la actividad agrícola o en las áreas verdes de zonas urbanas.
El riego de cultivos es posible siempre que el agua cumpla con criterios específicos de calidad establecidos en el Decreto 1076 de 2015, y que se presente ante la autoridad ambiental una evaluación de vulnerabilidad de los acuíferos de la zona, junto con un plan de monitoreo continuo de la calidad del agua utilizada.
La reutilización permite reservar agua de mejor calidad para usos prioritarios y reducir la presión sobre ríos, acuíferos y otras fuentes destinadas al abastecimiento.
Riego de parques, jardines y otras áreas verdes
El agua tratada puede utilizarse para el riego de parques y jardines urbanos. En general, estas son algunas de las actividades donde se destinan estas aguas residuales: riego de parques y jardines urbanos (donde podríamos incluir también, por ejemplo, los campos de golf o los cementerios).
Este uso permite mantener áreas verdes sin emplear necesariamente agua potable, siempre que se respeten los criterios de calidad y las condiciones de seguridad correspondientes.
Procesos industriales
El agua residual tratada puede emplearse en procesos industriales que no requieren agua potable, como sistemas de enfriamiento, limpieza de instalaciones o ciertos procesos productivos, dependiendo del sector y el nivel de tratamiento alcanzado.
También puede utilizarse para procesos físicos y químicos en fábricas y otras instalaciones industriales. La reutilización industrial es especialmente útil en actividades que consumen grandes volúmenes de agua y pueden separar sus usos potables de los usos técnicos.
Por ejemplo, una industria puede reutilizar su propia agua tratada en un proceso de enfriamiento interno. Es el uso del agua residual dentro de la misma actividad económica que la generó, sin que exista contacto con el suelo (salvo el suelo donde está la infraestructura).
Un punto importante: la norma establece que, siempre que sea técnica y económicamente viable, cualquier usuario puede recircular sus aguas residuales sin necesidad de una autorización ambiental adicional, lo que facilita bastante este tipo de aprovechamiento interno.
Actividades urbanas no potables
En el hogar puede utilizarse para lavar o realizar las actividades de limpieza como el lavado de autos, regado de plantas, etcétera.
Entre las actividades urbanas de agua no potable se encuentran el lavado de coches, incendios, entre otros. También puede destinarse a la limpieza de exteriores, como terrazas.
Estos usos requieren evitar el consumo humano y controlar las condiciones de aplicación para que el agua no entre en contacto con usos o superficies que exijan calidad potable.
Recarga artificial
Los usos que pueden tener las aguas residuales recicladas son numerosos, pero predominan algunos, entre los que se encuentran el riego, con todos sus tipos, y los usos de recarga artificial.
La recarga artificial puede contribuir a recuperar determinados volúmenes de agua en el subsuelo, aunque debe realizarse con controles específicos y con una calidad compatible con las características del terreno y de los acuíferos.
Fines medioambientales
El agua regenerada también puede utilizarse con fines medioambientales, entre ellos el mantenimiento de determinados caudales, humedales o ecosistemas que necesiten aportes de agua.
La utilización de aguas regeneradas se ha convertido en un elemento más de la gestión integrada de los recursos hídricos, que brinda una serie de oportunidades y beneficios evidentes tales como: permitir una mejor gestión de los recursos al liberar volúmenes comprometidos de agua de mayor calidad para otros usos, incluido el abastecimiento; incrementar los recursos disponibles en zonas costeras o garantizar una mayor fiabilidad y regularidad del suministro.
Descarga a ríos, quebradas, lagos o mares
Una vez que el agua residual depurada ha pasado por los procesos de tratamiento correspondientes en una planta depuradora, tiene tres destinos principales: descarga a cuerpos de agua, infiltración en el terreno y reutilización.
La mayoría del agua tratada en Colombia se vierte a un cuerpo de agua receptor -un río, una quebrada o, en algunos casos, el suelo- una vez cumple con los parámetros de calidad exigidos por la normativa ambiental.
Este destino no significa que el agua “desaparece” del ciclo: al reintegrarse a una fuente hídrica, vuelve a formar parte del ciclo natural del agua, alimentando el caudal de ríos y quebradas que a su vez abastecen a otras poblaciones y ecosistemas aguas abajo.
El agua tratada se analiza para verificar que cumple con los estándares de calidad ambiental establecidos por las autoridades. Estos estándares consideran la concentración de nutrientes, la presencia de coliformes fecales y la turbidez.
Cuando se determina que el agua cumple con esos estándares, se realiza la descarga en un punto específico del cuerpo de agua, seleccionado específicamente para minimizar el impacto ambiental (considerando factores como la profundidad, la corriente, la dilución del agua tratada y la presencia de flora y fauna).
El nivel de tratamiento determina el uso posible
No toda agua tratada puede destinarse a cualquier uso. El factor decisivo es el nivel de tratamiento alcanzado.
Un agua que solo pasó por tratamiento primario y secundario puede cumplir los parámetros para verterse a un río, pero no necesariamente los criterios de calidad más exigentes que requiere el reúso agrícola o industrial.
Un agua que pasó por tratamiento terciario -con procesos adicionales de filtración fina y desinfección- tiene mayor probabilidad de cumplir los criterios de calidad necesarios para destinos de reúso.
Por eso, cuando una empresa evalúa si puede reutilizar su propia agua tratada, el primer paso técnico es verificar qué nivel de tratamiento tiene su sistema actual frente a los criterios de calidad exigidos para el uso que se quiere dar.
La calidad del tratamiento de una estación dependerá mucho del medio en el que el agua tratada vaya a ser vertida. Efectivamente, hay medios muy sensibles, como los pequeños ríos, que requieren una depuración muy profunda, que buscan una calidad de agua casi perfecta.
De esta forma, el tratamiento no tiene por objetivo hacer que el agua sea potable, sino liberarlo de sus contaminantes (residuos), como las materias en suspensión (sólidos) o disueltas, de naturaleza química u orgánica (como las heces, etc.).
| Destino | Condición principal |
|---|---|
| Riego agrícola | Cumplir criterios específicos de calidad y mantener un plan de monitoreo continuo. |
| Áreas verdes urbanas | Utilizar agua adecuada para riego y evitar usos potables. |
| Procesos industriales | Depender del sector y del nivel de tratamiento alcanzado. |
| Lavado y limpieza | Destinarse a actividades urbanas no potables. |
| Descarga ambiental | Cumplir los estándares de calidad ambiental establecidos por las autoridades. |
| Recarga artificial | Aplicarse bajo controles compatibles con el terreno y los acuíferos. |
¿Puede beberse el agua residual tratada?
Las aguas residuales son aquellas que ya han sido utilizadas en actividades domésticas, industriales o agrícolas. Tradicionalmente se han considerado un desecho, pero hoy se reconocen como una fuente de agua con un enorme potencial.
Dentro del ciclo natural del agua, esta se reutiliza constantemente mediante procesos naturales de evaporación, condensación y filtración. Sin embargo, la intervención humana acelera y controla estos procesos mediante tecnologías de depuración.
La depuración ordinaria no tiene como objetivo hacer que el agua sea potable. Para que un agua sea considerada potable debe cumplir una serie de requisitos de calidad que garanticen que no supone un riesgo para la salud.
Estas directrices basadas en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras autoridades sanitarias sirven como referencia tanto para el agua destinada al consumo humano como para evaluar hasta qué punto un agua residual tratada puede ser reutilizada de forma segura.
Los parámetros microbiológicos exigen que el agua no contenga microorganismos patógenos. La ausencia de bacterias como Escherichia coli, salmonella o coliformes fecales en una muestra de 100 ml es un indicador clave de seguridad sanitaria, ya que su presencia puede provocar enfermedades graves.
También se establecen límites máximos para sustancias como metales pesados, nitratos, pesticidas o compuestos orgánicos. Una concentración excesiva de estos elementos puede causar efectos adversos a corto y largo plazo.
Aspectos como el color, el olor, el sabor o la turbidez influyen en la aceptabilidad del agua y pueden indicar la presencia de contaminantes. Además, se controlan niveles de radiactividad y variables como el pH o el cloro residual, que ayudan a garantizar la estabilidad y desinfección del agua durante su distribución.
Por consiguiente, el agua residual solo podría destinarse al consumo humano después de tratamientos avanzados y controles específicos que garanticen el cumplimiento de las normas de potabilidad aplicables. El agua tratada destinada al riego, la limpieza, la industria o la descarga ambiental no debe considerarse automáticamente potable.
¿CÓMO y POR QUÉ gestionamos la PRODUCCIÓN DE AGUA POTABLE?
Control de calidad y gestión segura
Para asegurar el cumplimiento de estas directrices, es preciso implementar las siguientes estrategias: monitoreo regular, tratamiento adecuado del agua, control de la fuente de agua, mantenimiento de infraestructuras y educación y concienciación.
El monitoreo regular consiste en realizar análisis periódicos de los parámetros físicos del agua en diferentes puntos del sistema de distribución para asegurar que se mantengan dentro de los límites permitidos, detectar la presencia de contaminantes, así como para medir la actividad alfa y beta.
El tratamiento adecuado del agua requiere utilizar tecnologías de tratamiento como la filtración, la sedimentación y la adsorción para reducir la turbiedad, color y sólidos disueltos en el agua, los contaminantes y los niveles de radiactividad.
El mantenimiento de infraestructuras permite mantener y mejorar las infraestructuras de tratamiento y distribución de agua para prevenir problemas físicos como la corrosión y la acumulación de sedimentos, así como para protegerla de la contaminación radiactiva.
El Real Decreto 1085/2024, de 22 de octubre, aprueba el nuevo Reglamento de reutilización del agua y modifica diversos reales decretos que regulan la gestión del agua.
Mediante este reglamento, se establecen nuevas condiciones básicas para la reutilización de las aguas y se regula la utilización de agua regenerada para determinados usos fomentando la sustitución por agua regenerada del agua con origen en otras fuentes.
Además, se establece la elaboración de un Plan de gestión del riesgo con el fin de garantizar que las aguas regeneradas se usan y gestionan de forma segura.
Este plan debe ser elaborado por las partes responsables del sistema de reutilización mediante el que se coordinará el conjunto de funciones de cada parte responsable del sistema.
Con el objeto de promover el uso de las aguas regeneradas e impulsar una gestión hídrica más eficiente y sostenible, en sus artículos 26 y 27, se recoge la obligación de elaborar planes específicos que fomenten la reutilización del agua en el ámbito urbano.
Beneficios de reutilizar el agua residual tratada
La reutilización del agua residual tratada permite reducir la extracción de agua dulce y reservar los recursos de mayor calidad para el abastecimiento y otros usos prioritarios.
También puede incrementar los recursos disponibles en zonas costeras o garantizar una mayor fiabilidad y regularidad del suministro. En municipios donde el recurso hídrico es limitado, contar con un plan de reúso -incluso a futuro- puede convertirse en una ventaja operativa relevante, especialmente para industrias con procesos que consumen grandes volúmenes de agua.
La reutilización ayuda a disminuir la cantidad de agua potable empleada en actividades que no necesitan esa calidad. Esto incluye el riego, la limpieza, algunos procesos industriales y determinados usos urbanos.
Además, los sistemas de reciclaje de agua se encargan de recolectar y filtrar el agua utilizada en el hogar para que pueda ser utilizada de nuevo en tareas domésticas, como pueden ser el riego de jardines o la limpieza de exteriores, como terrazas.
El uso eficiente del agua no solo contribuye a la sostenibilidad ambiental, sino que también ayuda a reducir la carga en los sistemas de suministro de agua.
Certificaciones de sostenibilidad, procesos de exportación y auditorías corporativas valoran cada vez más que una empresa pueda demostrar una gestión eficiente y circular de su recurso hídrico, no solo su disposición.
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