No hace falta una depuradora de sal independiente. Un clorador salino es un equipo que se instala junto a la depuradora convencional y utiliza el agua impulsada por la bomba y el filtro para generar cloro a partir de la sal disuelta en la piscina.
Un clorador salino para piscinas es un sistema de desinfección del agua que genera cloro de forma automática a partir de la sal disuelta en el agua, mediante un proceso llamado electrólisis. Un clorador salino -también llamado electrolizador de sal o sistema de cloración salina- transforma la sal común (NaCl) disuelta en el agua de la piscina en hipoclorito de sodio (NaOCl) mediante electrólisis.
Por tanto, la instalación necesita una depuradora formada por bomba y filtro, además del clorador salino. El clorador no sustituye a la filtración física: ambos equipos cumplen funciones distintas y deben trabajar coordinadamente.
Qué diferencia hay entre la depuradora y el clorador salino
La depuradora se ocupa principalmente de mover el agua y retener la suciedad mediante el sistema de filtración. El clorador salino se encarga de producir cloro para desinfectar el agua.
En una instalación de piscina, las funciones pueden dividirse de la siguiente manera:
- Bomba de filtración: hace circular el agua por el circuito.
- Filtro: retiene hojas, partículas, polvo y otras impurezas.
- Clorador salino: produce cloro a partir de la sal.
- Regulador automático de pH: mide el pH y dosifica el producto corrector cuando es necesario.
- Programador horario: determina las horas de funcionamiento de la depuradora y del clorador.
La función principal del clorador salino, como su propio nombre indica, es la de clorar el agua de su piscina automáticamente y de una forma mas natural evitando así química innecesaria en el agua.
Una instalación puede incluir, por ejemplo, una bomba y un filtro para la filtración física, junto con un clorador salino:
- FILTRACIÓN FÍSICA: Motor Espa silen 150M, Filtro Aster D.
- TRATAMIENTO DE AGUAS: Clorador salino Zodiac 24gr.
También es posible añadir un limpiafondos automático tipo Dolphin para facilitar la limpieza del fondo. El limpiafondos no sustituye a la depuradora ni al clorador: realiza una tarea complementaria.

Cómo funciona un clorador salino
La cloración salina no significa bañarse en agua de mar. Mientras que el océano tiene una concentración aproximada de 35 gramos de sal por litro, un clorador salino para piscinas opera con apenas 3 a 5 gramos por litro.
El proceso químico, conocido como electrólisis salina, ocurre cuando el agua ligeramente salada pasa por la célula de titanio del clorador. Al aplicar una corriente eléctrica de bajo voltaje, la sal (cloruro sódico o NaCl) se separa y genera ácido hipocloroso (HClO). Este compuesto es un desinfectante activo extremadamente potente que destruye bacterias, algas y cloraminas.
La sal se añade directamente al vaso de la piscina. Según los metros cúbicos de agua que tenga y de los gr/l con los que trabaje el clorador salino, echaremos más o menos kilos de sal.
Cuando desinfectamos el agua por medio de un clorador salino, echamos los sacos de sal que correspondan directamente al vaso de la piscina. Donde se removerá y llegará hasta el clorador salino que es el encargado de descomponer químicamente las moléculas para obtener el cloro que será el encargado de la desinfección.
El cloro lo produce el clorador salino solo cuando está funcionando y no se va a acumular en piscinas abiertas, pues tiende a evaporase.
¿Hace falta una depuradora especial para la sal?
No existe una “depuradora de sal” que sustituya a la depuradora tradicional. Lo que hace falta es comprobar que la bomba, el filtro y las tuberías sean compatibles con el caudal exigido por el clorador y con el uso de agua salina.
Un clorador salino se puede instalar en el cuarto de depuración de tu piscina. Puedes ponerlo en cualquier momento, ya que es independiente del resto de componentes.
Si la piscina utiliza una depuradora de cartucho, hay que prestar especial atención al caudal. No puedes conectar un clorador salino a cualquier piscina desmontable y esperar que funcione mágicamente.
En nuestras auditorías de campo, hemos comprobado que las depuradoras de cartucho de menos de 3.000 litros/hora sufren enormemente para mover el agua con la densidad añadida de la sal, y a menudo no generan el flujo suficiente para activar el sensor de flujo del clorador salino.
Si el sensor no detecta un caudal mínimo (generalmente superior a 2.600 l/h, dependiendo del fabricante), la máquina entra en modo de error y no produce cloro.
Si has confirmado que tu depuradora tiene el caudal necesario, el proceso de puesta en marcha requiere precisión.
En piscinas de mayor tamaño suele ser aconsejable utilizar una bomba y un filtro de arena correctamente dimensionados. La elección concreta debe hacerse según el volumen de agua, el caudal de la bomba, la capacidad del filtro y las indicaciones del fabricante del clorador.
Qué instalación necesita una piscina con cloración salina
Una instalación básica debe incluir los siguientes elementos:
- Una bomba de filtración.
- Un filtro adecuado al caudal de la bomba.
- Una célula electrolítica instalada en la tubería de retorno.
- Un panel de control del clorador.
- Un sistema de detección de flujo.
- Un programador horario, digital o analógico.
- Un medidor de pH o un regulador automático de pH.
- Sal específica para piscinas.
Un simple reloj-programador, puede ser digital o analógico, según la estación del año.
El clorador salino solo se pone en marcha cuando la depuradora está funcionando que es cuando produce el cloro.
Por este motivo, el clorador y la depuradora deben estar conectados de manera que el clorador no pueda producir cloro cuando la bomba esté parada. El sensor de flujo y la sincronización eléctrica son elementos importantes para evitar un funcionamiento incorrecto.
Qué tipo de sal hay que utilizar
Se debe usar sal sin aditivos antiapelmazantes ni yodo, específica para piscinas o sal marina de grado alimentario.
Debes de emplear una sal pura 99,8%.
El tipo de sal que debes utilizar es sal de alta pureza (sin aditivos) específica para piscinas.
Elección de la sal: utiliza exclusivamente sal marina granulada pura (99,8% NaCl) sin yodo ni antiapelmazantes.
No se debe añadir cualquier producto que tenga una composición desconocida, porque los aditivos pueden favorecer depósitos, alterar el agua o afectar a la célula electrolítica.
Cuánta sal necesita la piscina
La concentración ideal de sal depende del modelo de clorador. Muchos equipos trabajan aproximadamente entre 3 y 5 gramos por litro, aunque otros fabricantes establecen intervalos diferentes.
La concentración ideal de sal en el agua debe ser de 3,000 a 4,000 partes por millón (ppm).
En una piscina de agua salada, la concentración de sal debe situarse entre 4 y 7 g/l (gramos por litro). Esto equivale a decir que tenemos que añadir al agua entre 4 y 7 kilos de sal por cada metro cúbico de agua.
El que la sal deba situarse dentro de este rango es porque la mayoría de cloradores del mercado no pueden trabajar por debajo de una concentración de 4 g/l o por encima de 7 g/l.
A bajas concentraciones de sal, el clorador no puede generar el cloro necesario para la desinfección del agua y en concentraciones muy altas de sal se corre el riesgo de que las células electrolíticas se estropeen.
Os aconsejamos que consultéis el manual de vuestro clorador salino para saber cual es el rango de salinidad en el que trabaja.
Como norma general, se suele mantener la sal en una concentración de 5 g/l (o lo que es lo mismo, 5kg por m3) y se suelen hacer los cálculos sobre esta medida.
Para calcular los metros cúbicos que tiene una piscina hay que tener en cuenta la superficie (largo y ancho) y la profundidad media.
Por ejemplo, una piscina de 7 m (largo) x 5 m (ancho) y una profundidad media de 1’50 m, tendrá 52’5 m3 (7 x 5 x 1’50 = 52’50).
| Dato | Referencia |
|---|---|
| Concentración habitual | 5 g/l |
| Equivalencia | 5kg por m3 |
| Rango indicado para algunos cloradores | 4 a 7 g/l |
| Concentración aproximada del mar | 35 g/l |
Para una piscina de 7,50 x 3,50, la cantidad exacta de sal no puede calcularse solo con las medidas de largo y ancho: también es necesaria la profundidad media y, sobre todo, la concentración indicada por el fabricante del clorador.
Para compensar las posibles pérdidas de sal que pueda haber durante el verano y asegurar la cantidad necesaria para toda la temporada de baño, los cálculos los hacemos sobre el máximo que permite nuestro clorador.
Por ejemplo, si al medir con nuestro test de salinidad nos da como resultado que nuestra piscina tiene una concentración de 4 g/l, nos faltaría 1 g/l para llegar a los 5 que queremos.
Cómo añadir la sal durante la puesta en marcha
Antes de encender el clorador salino, asegúrate de que la piscina esté completamente limpia. Elimina hojas, suciedad y cualquier residuo que pueda haberse acumulado durante el invierno o el periodo en que la piscina no se utilizó. Una vez limpia, procede a llenar la piscina con agua.
El siguiente paso es añadir la cantidad correcta de sal.
Cálculo volumétrico y dosificación: determina los metros cúbicos exactos de tu piscina.
Disolución previa: vierte la sal distribuyéndola por todo el perímetro de la piscina, nunca en un solo punto.
Con la sal disuelta y el sistema de filtración en funcionamiento, es momento de calibrar el clorador salino.
Filtración sin electrólisis: enciende la depuradora (sin encender el clorador salino) y déjala funcionando durante 24 horas continuas.
Cuando te llegue a casa tu sistema de cloración salina, o bien si ya lo tienes, debes de añadirle sal al agua y que se disuelva perfectamente.
Añade entre 2 y 3 Kg por metro cúbico que tenga tu piscina.
Nosotros recomendamos en la primera puesta poner menos cantidad de sal de lo que indica el manual para que no se pasen, porque si no tocaría vaciar la piscina, medir el nivel que hay, volver a llenarla y echar de nuevo sal.
Encender la depuradora durante 10-12 horas para que la sal se mezcle y disuelva bien.
Es importante que respetes este proceso, no intentes acortarlo ni extenderlo. Si son entre 10 y 12, son esas horas. Ni más ni menos. Porque puede provocar que no se efectúe el proceso conforme se espera.
Habiendo disuelto bien la sal en el agua, es el turno de encender nuestro clorador.
En las indicaciones anteriores aparecen distintos tiempos de filtración para diferentes procedimientos: 24 horas continuas para una puesta en marcha descrita con un sistema concreto, y 10-12 horas para la disolución de la sal en otro procedimiento. El tiempo aplicable debe ajustarse al manual del equipo y a las condiciones de la piscina.
Cuántas horas deben funcionar la depuradora y el clorador
El clorador salino solo se pone en marcha cuando la depuradora está funcionando que es cuando produce el cloro y las horas que necesitaremos variarán en función de la temperatura del agua y número de bañistas.
Lo recomendable es que sea al menos de 8 horas diarias.
Por lo general una piscina con cloración salina en los meses de verano tiene que funcionar entre 8 y 10 horas.
Como regla general, se recomienda que la depuradora funcione al menos 8-12 horas al día en verano y que el clorador opere en sincronía con ella.
A mayor temperatura del agua, mayor probabilidad que proliferen las algas por lo que necesitaremos más cantidad de cloro para desinfectar el agua, mayor número de horas del clorador funcionando.
Y lo mismo ocurre con el número de bañistas, cuando aumente el número de bañistas tendremos que aumentar las horas de funcionamiento de la depuradora para que el clorador salino haga su función.
Todos los fabricantes indican la cantidad de cloro que produce el aparato, los gramos de cloro que produce en una hora (gr/h).
Por ejemplo para una piscina de 6 x 3 necesitamos un clorador que produzca de 10 a 15 gr/h. Como decía en el apartado anterior esto varía con la temperatura del agua y el número de bañistas.
Si acaba de instalar el clorador salino, y además ha llenado la piscina con agua nueva, debe de hacerle además un tratamiento de choque con cloro rápido en grano, añadiendo 50 gramos por metro cúbico, y unas 8 horas de depuración seguidas, para clorar el agua.
Si ya lo tenía instalado, pero no con las horas suficientes, hacer el mismo método, y corregir la duración de la cloración.
El pH y la cloración salina
El pH es el parámetro más importante para garantizar la eficacia del clorador y la comodidad de los bañistas.
Independientemente del método de desinfección que usemos, pastillas de cloro, cloro líquido, clorador salino…el agua tiene un grado de acidez que es lo que nos da su pH.
En las piscinas el pH debe estar entre 7,2 y 7,6, para decir que tenemos una agua saludable y apta para el baño. Con pH por encima o por debajo tendremos problemas con la desinfección, aún funcionando bien el clorador salino.
El proceso de electrólisis tiende a elevar el pH del agua de forma natural.
Si el pH supera el valor de 7.6, el ácido hipocloroso pierde hasta un 80% de su eficacia desinfectante, sin importar cuánto cloro esté produciendo la máquina.
Si los niveles están por encima de lo recomendado (entre 7,2 y 7,6), el agua será alcalina; y si están por debajo, ácida.
Las consecuencias de un pH inadecuado en el agua de nuestra piscina son la formación de algas, pérdida de la efectividad de tratamientos de desinfección como el cloro, corrosión y desgaste de elementos de la piscina como escaleras, tuberías, bombas de filtración, filtros de arena, etc, además de producir problemas en los bañistas (irritaciones de piel y ojos).
Cuando el pH está alto debe reducirse con un Minorador de pH, que se vende granulado o líquido. Cuando el pH está bajo debe aumentarse con un Incrementador de pH, que se vende granulado o líquido.
Esta desviación del pH podemos solucionarla manualmente, aportando al agua minorador de pH o aumentador de pH, siguiendo estrictamente las indicaciones del fabricante.
Lo más recomendado es instalar un regulador de pH automático ya que, con la cloración salina, el pH tiende a elevarse.
Por qué conviene instalar un regulador automático de pH
Es recomendable que el clorador salino siempre vaya acompañado de una bomba peristaltica con sonda de pH, que va a ahorrarnos también mucho tiempo al controlar el pH y dosificar el minorador de pH cuando sea necesario.
Se trata de un segundo aparato que podemos programar para subir o bajar el ph de manera automática. Lo normal, es que lo usemos para bajar el pH, ya que, clorador salino tiende a subirlo.
El regulador está midiendo constantemente el ph del agua y cuando hay una desviación de los valores que se le han marcado actúa inyectando unas gotas de ácido.
Los reguladores de pH incorporan una sonda que miden constantemente el valor del pH y lo regulan constantemente mediante la impulsión del líquido corrector hasta alcanzar el valor deseado.
Un regulador de última generación inyectan de forma proporcional, es decir aportan más o menos ácido en función de las necesidades, según lo que varíe del punto de consigna.
Y cuentan con una alarma de dosificación, que entra en funcionamiento cuando después de haber estado funcionando un tiempo determinado, para el que considera se debía haber alcanzado el ph programado no lo ha hecho, salta, nos avisa y se para.
Con esto nos aseguramos que no haya una sobre dosificación en caso de lectura errónea por posible avería de la sonda que mide el pH.
Mientras que los cloradores salinos de última generación llevan incorporados el controlar de ph y van conectados a una app que bien podemos controlar nosotros en el móvil o el instalador, si así lo preferimos y nos avisa constantemente de los valores de nuestra piscina.
Total control de los parámetros de la piscina desde el móvil y desde cualquier parte.

Control del cloro y del estabilizante
Aunque el clorador salino se encargará de la mayor parte del trabajo, es importante verificar regularmente los niveles de pH y cloro.
Para completar el buen funcionamiento de la instalación debemos llevar un control de cloro.
Hemos dicho que el cloro lo produce el clorador salino solo cuando está funcionando y no se va a acumular en piscinas abiertas, pues tiende a evaporase.
Pero cuando tenemos una cubierta, bien tipo manta de burbuja, persiana, cubierta transitable o cubierta elevada, no se produce evaporación, si a eso le sumamos falta de uso y exceso de temperatura, el cloro que podemos llegar a tener es importante.
Hay una acumulación de cloro y por lo tanto, en ese momento la piscina deja de ser apta para el baño.
Tenemos tres formas de controlar el cloro.
- De forma manual, con los clásicos botecitos de comparación de color.
- Midiendo el redox.
- Mediante un sistema automático integrado en la instalación.
El cloro generado por electrólisis es muy volátil ante los rayos UV.
Este producto es imprecindible para que el cloro no se evapore. Tengamos en cuenta que el cloro es un gas, y que una vez en contacto con el agua se evapora.
Así que la única manera que tenemos para que se quede en la piscina es echando el estabilizador para que se quede un poco dormido y no se evapore.
La concentración ideal es de 30-50 ppm.
El estabilizante puede ser necesario especialmente en piscinas exteriores, pero su uso y concentración deben ajustarse a las instrucciones del fabricante y a los análisis del agua.
Cómo medir y corregir el agua
Para controlar el pH existen unos diferentes aparatos fáciles de usar: kits de medición, tiras de análisis, lectores digitales, medidores electrónicos, etc.
Hay que revisar con un medidor de pH el nivel de cloro por si hay que añadir más sal.
Es importante que esto lo regules con periodicidad, ya que no nos encontramos dentro del agua y no sabemos los niveles.
El pH debe mantenerse entre 7,2 y 7,6.
Mantén la alcalinidad entre 80 y 120 ppm para estabilizar el pH.
Verifica la dureza del agua (calcio) y ajústala si es necesario para evitar incrustaciones o corrosión.
Cuando el pH está por encima de 7,5 hablaremos de ph básico y por debajo de 7,5 hablamos de ph ácido.
Los ph básicos; Cuando tenemos el pH por encima de 7,5 el cloro no desinfecta correctamente.
Vemos que el agua no está bien metemos horas de funcionamiento al clorador salino que produce cloro correctamente y el agua no aclara.
No es problema del clorador salino, el cloro no hace su función, no desinfecta con pH básicos.
Los pH ácidos; Cuidado en estos casos, vamos a tener un agua «super» clara muy limpia. Pero es MUY PELIGROSA, al agua ácida se come el revestimiento de las piscinas y no es apta para el baño; NO SE PUEDE USAR LA PISCINA CON PH ÁCIDOS, irrita las mucosas, mucho cuidado.
Revisión y limpieza de la célula
Revisa periódicamente las celdas del clorador para evitar la acumulación de calcio.
La respuesta es sí. Dicho esto, la mayoría de cloradores salinos tienen células autolimpiables.
La polaridad de la corriente se invierte cada cierto tiempo, para que la suciedad se desprenda de los electrodos de forma natural, gracias al propio efecto de la electrolisis.
Inversión de polaridad automática: los cloradores de última generación invierten la polaridad de los electrodos diariamente de forma automática, lo que impide la acumulación de cal sin necesidad de intervención manual.
Sin embargo, en zonas con agua dura, las placas de titanio acumularán incrustaciones calcáreas.
Pero en algunos casos la cal u otros minerales se acumulan sobre los electrodos, formando sedimentos que cubren las placas metálicas, disminuyendo la producción de cloro, y el sistema de limpieza automático del clorador no es capaz de limpiar totalmente la célula.
En piscinas con el agua dura, sobre todo si se usa agua de pozo, la cal y otros minerales se adhieren rápidamente a los electrodos de la célula cloradora.
En estos casos hay que revisarla periódicamente y limpiarla cuando sea necesario.
Frecuencia de revisión recomendada: inspeccionar visualmente la célula al inicio y al final de cada temporada.
Es importante intentar limpiarla solamente con agua, para evitar su corrosión.
Si el agua por sí sola no es suficiente, habrá que preparar un recipiente con ocho partes de agua y una de ácido (el líquido reductor de pH es lo mejor), y sumergir la célula durante tres o cuatro minutos.
El ácido atacará rápidamente a la cal, deshaciéndola.
La limpieza con ácido debe hacerse en casos muy puntuales, para evitar que las placas se desgasten.
En el momento que pierdan su baño protector, se dañarán en poco tiempo, y no son nada baratas.
Cuándo reponer la sal
La sal no se evapora, sí se pierde por las salpicaduras, los lavados del filtro de arena y las lluvias intensas que obligan a vaciar parte del agua.
La sal no se consume: solo hay que reponer la pequeña cantidad que se pierde con los contralavados, el agua que se salpica o se evapora.
Por eso, normalmente no es necesario añadir sacos de sal cada año en grandes cantidades. La cantidad que se reponga dependerá de las pérdidas de agua y de la medición real de salinidad.
El mantenimiento de una piscina con clorador salino es una excelente opción para disfrutar de un agua más natural y suave, sin los inconvenientes del cloro tradicional.
Yo no tuve que reponer sal en todo el verano, por lo que de momento en cuanto a mantenimiento desde luego no lo he tocado. Ahora me tocara cuando empieza la temporada poner los sacos de sal y listo.
A ver, yo tengo el sistema de cloración salina y control automático del PH y no tengo que añadir sal cada año. tirar parte del agua que arrastra también con la sal. pero no la sal, tal como digo antes. Sólo es una pequeña aclaración por experiencia propia.
Ventajas para niños y bañistas
Una de las razones por la que me gustaria poner el salino es por que se van bañar niños pequeños y yo siempre recuerdo de pequeño tener los ojos rojos y la piel muy reseca.
Entre las más nombradas o más conocidas destacaríamos su fácil mantenimiento, que aporta beneficios a la salud, una gran durabilidad y además un consumo bajo.
Es menos agresivo para la piel y para nuestros ojos.
Ya que no se produce esa reacción de la sudor o la crema solar con el cloro.
El beneficio más inmediato es la erradicación de las cloraminas, que son los subproductos resultantes de la mezcla del cloro tradicional con el sudor o los protectores solares.
Las cloraminas son las verdaderas responsables del fuerte olor a químico, el enrojecimiento ocular y la sequedad en la piel.
La duda más común suele ser sobre el olor y sabor del agua, ¿estará salada?
Pues no, el agua no huele ni sabe a sal como ocurre con el agua del mar.
Qué productos químicos siguen siendo necesarios
¿Un clorador salino elimina totalmente el uso de productos químicos?
Reduce drásticamente su uso, pero no lo elimina por completo.
El sistema produce cloro automáticamente, pero sigue siendo necesario controlar el pH, la alcalinidad, la dureza del agua y, cuando proceda, el estabilizante.
También puede ser necesario realizar tratamientos puntuales cuando el agua presenta algas, verdina, turbidez o un nivel de cloro insuficiente.
El tratamiento del agua es el mayor reto al que te enfrentas cuando instalas una piscina en el jardín.
Tradicionalmente, la solución rápida ha sido el uso intensivo de químicos, pero la cloración salina se ha consolidado como una alternativa tecnológica para evitar irritaciones, olores fuertes y el deterioro acelerado de los materiales.
Qué ocurre si el pH no se controla
Uno de los principales y más visibles síntomas de no tener el pH en su rango adecuado, aunque no el único, es que el cloro deje de desinfectar, y que el agua se acabe poniendo sucia y verde.
El cloro puede estar produciéndose correctamente y, aun así, el agua no desinfectarse bien si el pH está fuera de rango.
El pH es independiente de la salinidad: la salinidad indica los gramos de sal que contiene un litro de agua, mientras que el pH indica su grado de acidez o alcalinidad.
El agua del grifo contiene 0,05 gr por cada litro y el mar 33 gr por litro, aproximadamente.
Hoy en día encontramos cloradores salinos que trabajan desde 3 gr/l a los de última generación, que trabajan a la salinidad de agua de mar 33 gr/l, siendo lo normal los cloradores que se mueven de 3 a 5 gr/l.
Compatibilidad con piscinas de poliéster, PVC y estructuras metálicas
La sal no daña el equipo de la piscina si se mantiene en los niveles recomendados.
Los cloradores salinos son seguros para el PVC, pero si tu piscina desmontable es de gama de entrada con un liner extremadamente fino (inferior a 0.40 mm), debes ser cauteloso.
La generación de cloro en estado puro directamente en la boquilla de retorno puede decolorar el material si el flujo de agua se detiene accidentalmente y la máquina sigue operando por un fallo en el sensor.
Cuando trabajamos con clientes que tienen piscinas tubulares con estructuras de acero galvanizado, el error más común es ignorar las pequeñas fugas cerca de las válvulas de impulsión.
La salinidad del agua, aunque es baja, acelera exponencialmente la oxidación del metal si hay un goteo constante.
Un exceso de sal no daña la célula, pero puede corroer ciertos materiales metálicos (escaleras, bordes de acero inoxidable) y resulta desagradable para los bañistas.
Por ello es importante mantener la sal dentro del rango indicado por el fabricante, reparar las fugas y evitar que el agua salina permanezca sobre piezas metálicas.
Qué hacer si el clorador no produce cloro
Se acaba de comprar un clorador salino o ya lo tenía instalado, el agua de su piscina no está en óptimas condiciones, tiene verdina o algas o le ha hecho un test y el cloro da un resultado bajo, y te preguntas ¿por qué mi clorador salino no produce cloro?
Las comprobaciones principales son las siguientes:
1. Comprobar las horas de funcionamiento
El clorador salino solo se pone en marcha cuando la depuradora está funcionando que es cuando produce el cloro.
Las horas necesarias variarán en función de la temperatura del agua y del número de bañistas.
2. Comprobar la cantidad de sal
Un clorador salino produce el cloro a través de la sal, con lo que si no tiene la suficiente sal no podrá clorar.
Los cloradores salinos están equipados para indicarnos cuando al agua le falta sal, pero no todos nos indican qué cantidad exacta tenemos que reponer.
Para medir la concentración de sal necesitáis conocer los metros cúbicos de la piscina y disponer de un test de salinidad.
3. Comprobar la célula
La cal u otros minerales pueden cubrir las placas metálicas y disminuir la producción de cloro.
Si haces el limpiado de la célula, y el clorador sigue sin producir cloro, ya deberías plantearte el hecho de que la misma ya ha superado su vida útil.
4. Comprobar el caudal
Si el sensor no detecta un caudal mínimo, la máquina entra en modo de error y no produce cloro.
También es posible que el clorador esté parado o que en el momento de medir no estuviera produciendo, durante un ciclo de autolimpieza, por ejemplo.
5. Comprobar el pH
Con pH por encima o por debajo tendremos problemas con la desinfección, aún funcionando bien el clorador salino.
6. Comprobar la vida útil de la célula y el panel
La célula o electrodos han llegado al fin de su vida útil, que de media se estima en unas 7.500 horas, o si no fuera el caso, se han deteriorado por el uso, sobretodo si utiliza aguas duras y le ha hecho numerosas limpiezas.
La vida útil de la célula electrolítica de un clorador salino oscila entre 8.000 y 15.000 horas de funcionamiento, dependiendo de la calidad del modelo.
Las células de mayor calidad, como las fabricadas en Australia con recubrimientos de mayor densidad, pueden alcanzar las 15.000 horas.
En este caso, no existe reparación, la solución es sustituir la célula.
El panel de control está dando problemas, y en este caso debería comprobar si las placas electrónicas no tienen una avería.
Para comprobar que el clorador está produciendo, solo tienes que analizar con un test kit una muestra de agua directamente de los chorros de impulsión, y otra en el otro extremo de la piscina.
Asegúrate de que el clorador esté produciendo al 100%.
La diferencia debe ser muy evidente, demostrando que los chorros traen bastante cloro, que corresponde al generado por el clorador.
En piscinas muy grandes y con mucho caudal de agua es más difícil ver la diferencia entre las dos muestras.
Ventajas y límites del sistema
Un clorador salino es una excelente opción para quienes buscan una manera más eficiente y natural de mantener su piscina limpia y desinfectada.
Más económico a largo plazo: la sal es muy barata y no se consume, solo se pierde una pequeña cantidad por los contralavados y salpicaduras.
El mantenimiento de una piscina de sal es relativamente sencillo.
Sin embargo, existe una falsa creencia en el sector residencial de que instalar un clorador salino exime al propietario de cualquier tarea de mantenimiento.
Esto es categóricamente falso.
Hay que estar mas o menos encima de la piscina, para que no se valla de las manos.
Aunque el clorador salino es automático, es importante verificar regularmente los niveles de pH y cloro, controlar la salinidad, vigilar el estado de la célula y mantener limpia la piscina.
La ventaja que más nos gusta es que la desinfección se efectúa de manera inmediata cuando se instala con la bomba dosificadora.
¿Es una buena opción para una piscina de 7,50 x 3,50?
Para una piscina de poliéster de 7,50 x 3,50, la cloración salina puede ser una alternativa cómoda, especialmente si el objetivo es reducir la manipulación de productos químicos y facilitar el mantenimiento para una persona mayor.
En ambos casos hay que estar mas o menos encima de la piscina, para que no se valla de las manos.
Para mas comodidad para su padre, la opción con clorador salino y regulador automático de pH brinda la posibilidad de casi únicamente preocuparse solo de bañarse.
La elección debe basarse en el volumen real de agua, la profundidad media, el caudal de la bomba, el tipo de filtro y la producción del clorador expresada en gramos por hora.
La decisión de integrar este sistema en una estructura temporal depende de tu horizonte de uso.
Sin embargo, si cuentas con una piscina tubular o de acero de medio/gran formato (a partir de 10.000 litros), equipada con un filtro de arena competente y planeas mantenerla instalada durante largas temporadas o de forma permanente, la electrólisis salina es, sin duda, la actualización más inteligente que puedes hacer.
El coste de un clorador salino de calidad, sumado a la sal inicial y, en muchos casos, a un regulador automático de pH, supone una barrera de entrada.
Aunque el desembolso inicial del equipo es superior, el coste operativo se desploma.
El coste anual de sal para una piscina de 50 m³ es de aproximadamente 20-40 € (reposición de pérdidas).
A esto hay que añadir el coste del corrector de pH.
Para una instalación sencilla y cómoda, la combinación más práctica es:
- Depuradora correctamente dimensionada.
- Filtro adecuado al caudal.
- Clorador salino con sensor de flujo.
- Regulador automático de pH con bomba peristáltica y sonda.
- Programador horario.
- Medidor de salinidad, pH y cloro.
- Limpiafondos automático.
Esta combinación no elimina por completo el mantenimiento, pero reduce considerablemente las tareas manuales y facilita el control de la piscina.
¿Cómo funciona un clorador salino? | Dolphin Tips
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