Planta desalinizadora multiefecto: funcionamiento, ventajas y aplicaciones

Una planta desalinizadora multiefecto utiliza un proceso térmico para convertir el agua de mar o salobre en agua dulce mediante una sucesión de etapas de evaporación y condensación. El vapor generado en un efecto se aprovecha como fuente de calor para el siguiente, por lo que el sistema puede producir agua desalada con mayor eficiencia que una destilación térmica de una sola etapa.

La desalinización es el proceso mediante el cual se separan las sales de una disolución salobre (con más sal disuelta de lo normal, como el agua de mar) para convertirla en agua dulce, adecuada para el consumo humano, el uso industrial o el uso agrícola. Una planta desaladora es una instalación diseñada para eliminar la sal y otros minerales del agua del mar o de aguas salobres, convirtiéndola en agua dulce apta para el consumo humano, el riego agrícola o el uso industrial.

Qué es una planta desalinizadora multiefecto

Los procesos térmicos imitan el ciclo natural, calentando el agua hasta la producción de vapor que, posteriormente y a través de su condensación, se convierte en el agua producto (desalada). La destilación térmica reproduce de forma controlada el ciclo natural del agua: consiste en calentar el agua salada hasta que se evapora, separándola de las sales, y luego condensar ese vapor para obtener agua dulce.

La destilación multiefecto (MED - Multi-Effect Distillation) es similar a la MSF, pero el agua se evapora en una serie de etapas (efectos) a temperaturas más bajas. El vapor generado en una etapa se utiliza para calentar la siguiente, lo que la hace más eficiente energéticamente que la MSF.

En una planta multiefecto, el agua de alimentación se distribuye por una cadena de cámaras o efectos que funcionan a presiones progresivamente menores. La reducción de presión permite que el agua hierva a temperaturas más bajas, mientras que el vapor producido en cada cámara se condensa y transmite su calor a la siguiente.

Esquema de destilación multiefecto MED

Cómo funciona una planta desalinizadora multiefecto

1. Captación del agua

La primera fase consiste en captar el agua marina mediante tuberías sumergidas o pozos costeros. Este paso debe realizarse de forma cuidadosa para evitar el arrastre de organismos marinos y minimizar el impacto en el ecosistema.

La captación de agua de mar se puede hacer mediante toma abierta o mediante pozos. En relación con el aspecto cualitativo, la toma abierta genera más incertidumbres ya que es más vulnerable a todo tipo de vertidos contaminantes, presenta mayor variabilidad de calidad, y está sujeta a variaciones de temperatura. Por el contrario, el agua de pozo presenta una calidad mejor y es más homogénea.

Para evitar la entrada de organismos marinos que podrían obstruir el sistema o causar daños, se instalan rejillas o filtros de gran tamaño que retienen desde plancton hasta peces pequeños. El proceso debe ser extremadamente controlado para evitar cualquier alteración en la biodiversidad de la zona.

2. Pretratamiento

Antes de iniciar el proceso de desalinización propiamente dicho, el agua captada pasa por un pretratamiento que elimina sólidos en suspensión, algas, bacterias y otros contaminantes. Este paso es crucial para proteger las membranas o sistemas térmicos de obstrucciones y garantizar un rendimiento óptimo durante la desalinización.

El pretratamiento de una instalación de desalinización está concebido para conseguir los siguientes objetivos:

  • Eliminar turbidez y sólidos en suspensión.
  • Ajustar y controlar el pH.
  • Inhibir y minimizar la formación de componentes que puedan obstruir o precipitar sobre las membranas.
  • Impedir desarrollos biológicos en el sistema.
  • Mejorar el SDI del agua de alimentación hasta valores inferiores a 5.

El esquema general, en función de dichos objetivos, incluye los siguientes procesos unitarios:

  • Dosificación de reactivos.
  • Desarenado.
  • Coagulación y floculación.
  • Decantación o flotación.
  • Filtración sobre arena.
  • Filtración sobre cartuchos.

La instrumentación instalada es la habitual en los procesos de filtración y microfiltración. También es importante conocer la calidad del agua pretratada ya que se emplea en diversas partes del proceso de desalinización.

3. Calentamiento y evaporación en el primer efecto

El agua pretratada entra en el primer efecto, donde recibe energía térmica. Al encontrarse a una presión determinada, parte del agua se evapora y las sales disueltas quedan concentradas en la corriente líquida.

El vapor obtenido no se desperdicia: se utiliza para calentar el agua que circula por el efecto siguiente. Esta reutilización sucesiva del calor es el principio que da nombre a la destilación multiefecto.

4. Evaporación sucesiva en los efectos

Cada efecto trabaja a una presión inferior a la del anterior. Como consecuencia, el agua puede evaporarse a una temperatura menor en cada etapa. El vapor que se forma en un efecto actúa como medio calefactor del siguiente y, al condensarse, genera una parte del agua producto.

El número de efectos y su configuración dependen de la capacidad de producción requerida, de la calidad del agua de alimentación, de la fuente de energía disponible y de las condiciones de operación de la instalación.

5. Condensación del vapor

El vapor producido durante la evaporación entra en superficies de intercambio térmico. Allí cede calor al agua de alimentación del efecto siguiente y se transforma en agua destilada.

El agua producto se caracteriza por una concentración muy baja de sales, aunque posteriormente debe someterse a tratamientos de acondicionamiento antes de destinarse al consumo humano, la agricultura o la industria.

6. Concentración y evacuación de la salmuera

La fracción que no se evapora concentra las sales y otros componentes presentes en el agua de alimentación. Esta corriente se denomina salmuera o rechazo y debe gestionarse mediante sistemas de evacuación y control ambiental.

El vertido de las salmueras, si bien muy concentrado, representa un pequeño caudal relativo. Por eso, no implica una amenaza para ecosistema marino. Aun así, debe ser diseñado y controlado para evitar daños en determinadas especies vegetales.

Elementos principales de una planta MED

Una planta desaladora de agua consta de:

  • Obras de captación y de vertido, más sus derivadas conducciones.
  • Edificio de procesos.
  • Depósitos de regulación y conducciones para distribuir el agua dulce hasta los usuarios.
  • Obras de suministro eléctrico.

En una planta multiefecto, el edificio de procesos reúne los evaporadores, los condensadores, los sistemas de alimentación, las bombas, las tuberías, los equipos de dosificación química, los instrumentos de medición y los elementos de regulación.

ElementoFunción principal
CaptaciónIntroducir el agua de mar o salobre en la instalación.
PretratamientoEliminar sólidos, turbidez, materia orgánica y microorganismos.
Efectos térmicosEvaporar el agua a temperaturas y presiones progresivamente menores.
CondensadoresConvertir el vapor en agua producto y transferir calor al proceso.
PostratamientoAjustar el pH, remineralizar y desinfectar el agua.
VertidoEvacuar y controlar la salmuera generada.

Diferencias entre MED, MSF y ósmosis inversa

Existen diversas tecnologías para desalinizar el agua, que se pueden agrupar principalmente en procesos basados en membranas y procesos térmicos. Los procesos de desalinización se pueden realizar de acuerdo conforme a dos tipos de procesos: térmicos o mediante membranas.

Destilación multiefecto frente a destilación multietapa

Destilación multietapa (MSF - Multi-Stage Flash): El agua de mar se calienta y se introduce en cámaras a presiones progresivamente más bajas, lo que provoca que se evapore rápidamente («flashea»). El vapor se condensa en agua dulce. Fue la tecnología dominante antes del auge de la ósmosis inversa.

Destilación multiefecto (MED - Multi-Effect Distillation): Similar a la MSF, pero el agua se evapora en una serie de etapas (efectos) a temperaturas más bajas. El vapor generado en una etapa se utiliza para calentar la siguiente, lo que la hace más eficiente energéticamente que la MSF.

Destilación multiefecto frente a ósmosis inversa

La ósmosis inversa es el proceso de desalinización más extendido en el mundo. Consiste en hacer pasar el agua salada a presión a través de una membrana semipermeable que permite el paso de las moléculas de agua, pero bloquea las sales y otros contaminantes.

La ósmosis inversa utiliza la presión para la separación de las sales, dejando pasar el agua desalada a través de las membranas e impidiendo el paso de la salmuera. Por otro lado, la destilación multiefecto separa el agua de las sales mediante evaporación y condensación, aprovechando el calor de una etapa en la siguiente.

TecnologíaPrincipio de funcionamientoAplicación característica
MEDEvaporación y condensación sucesivas a presiones decrecientes.Agua de mar y proyectos con disponibilidad de energía térmica.
MSFEvaporación súbita al introducir agua caliente en cámaras de menor presión.Grandes instalaciones térmicas.
Ósmosis inversaPresurización del agua a través de membranas semipermeables.Desalinización de agua de mar y agua salobre.
ElectrodiálisisMigración de iones mediante corriente eléctrica y membranas de intercambio iónico.Exclusivamente para aguas salobres.

Ventajas de la destilación multiefecto

Menor temperatura de operación

Una de las principales ventajas de la MED es que los efectos pueden trabajar a temperaturas más bajas que otros sistemas térmicos. Esto reduce la intensidad de las condiciones de operación y facilita el uso de fuentes de calor de baja temperatura o calor residual.

El vapor generado en una etapa se utiliza para calentar la siguiente, lo que la hace más eficiente energéticamente que la MSF.

Reutilización del calor

La reutilización interna del vapor permite aprovechar varias veces la misma energía térmica. El sistema no depende únicamente de una fuente de calor nueva para cada etapa, porque el vapor producido se convierte en un medio de calentamiento dentro de la propia planta.

Calidad estable del agua producto

La evaporación separa el agua de las sales disueltas y de numerosos contaminantes no volátiles. Por ello, la destilación multiefecto puede proporcionar un agua producto de calidad estable cuando el sistema está correctamente diseñado y controlado.

Integración con instalaciones industriales

Si bien este método requiere un mayor consumo energético, especialmente en forma de calor, es especialmente útil en regiones donde existen fuentes de energía térmica de bajo coste o donde se puede aprovechar el calor residual de otras instalaciones industriales.

La integración con centrales eléctricas, plantas industriales o sistemas de cogeneración puede permitir que una parte del calor disponible se utilice para producir agua desalada en lugar de liberarse al ambiente.

Adaptación a diferentes necesidades

En función de las exigencias de calidad del agua desalada y al factor de recuperación, se podrán diseñar distintas configuraciones. La selección de la tecnología depende de la salinidad del agua, el caudal, la energía disponible, el uso final y las condiciones ambientales.

Limitaciones y desventajas

Consumo energético

Los sistemas basados en la desalación térmica usan energía, tanto térmica como eléctrica, para evaporar el agua salobre y luego condensarla de nuevo, tal como sucede en la naturaleza. Tienen el gran inconveniente de que consumen mucha energía, por lo que con la aparición de sistemas más eficientes, basados en ósmosis inversa, fueron cayendo en desuso.

Uno de los principales retos de las plantas desaladoras es su elevada demanda energética. Además, cuando esta energía procede de fuentes fósiles, se incrementa la huella de carbono del proceso, lo que plantea un conflicto entre la necesidad de agua y los objetivos de sostenibilidad climática.

Necesidad de una fuente térmica

A diferencia de una planta de ósmosis inversa, una instalación MED necesita una fuente de calor adecuada para mantener la evaporación. Cuando no existe calor residual o energía térmica disponible, la operación puede resultar menos competitiva.

Incrustaciones y corrosión

El calentamiento del agua de mar puede favorecer la precipitación de determinados compuestos sobre las superficies de intercambio térmico. Por ese motivo, el pretratamiento, la dosificación de reactivos, la limpieza y el control de las condiciones de operación son esenciales para mantener el rendimiento de la instalación.

Gestión de la salmuera

El vertido de salmuera -el residuo con alta concentración salina que se genera tras la desalinización- puede afectar negativamente a los ecosistemas marinos si no se gestiona correctamente. Este residuo, al ser devuelto al mar, puede alterar la salinidad del entorno y poner en riesgo a especies sensibles.

Sobre todo, se hace un seguimiento de la reacción de especies sensibles como las posidonias oceánicas. En las plantas térmicas, además, hay que añadir las altas temperaturas a las que sale el agua residual.

Pretratamiento y control en una planta MED

Cada etapa en una planta desalinizadora tiene una misión y es importante hacerla bien para el proceso global y para proteger la etapa posterior. La instrumentación es diferente según los procesos que se realizan en cada fase.

Para lograr un buen control en una planta desalinizadora se requiere un buen sistema de instrumentación. Este consiste en una estructura compleja que agrupa un conjunto de dispositivos que realizan las mediciones.

Se puede tener el conocimiento de lo que sucede en la planta desalinizadora mediante un sistema que consta de: transmisores, elementos de regulación y conexiones entre estos elementos y los programas de automatización de proceso.

Instrumentación de la captación

La instrumentación a emplear en una captación por toma abierta es: medidores de nivel ultrasónicos, interruptores de nivel, manómetros, presostatos, transmisores de temperatura, caudalímetros electromagnéticos, y analizadores de hidrocarburos.

Instrumentación del pretratamiento

Tanto los filtros de arena como los de cartuchos, cuentan con sus correspondientes válvulas de apertura y cierre. Así se puede aislar algún filtro en caso de limpieza o por avería de éste.

Los servoposicionadores se emplean en la dosificación de los reactivos. Las variables de presión, caudal o en procesos térmicos la temperatura, se modifican o adecúan mediante la utilización de elementos de regulación.

Elementos de regulación

En cualquier proceso de desalinización, bien sea por ósmosis inversa o procesos térmicos, se necesita controlar y regular el proceso. La regulación se hace modificando las condiciones físicas, químicas y las variables de caudal y presión.

Esto se alcanza mediante la correcta instalación de válvulas de control, variadores de frecuencia regulando la velocidad de bombas y servoposicionadores de bombas dosificadoras.

En una planta de desalinización por proceso de ósmosis inversa, bien sea de agua de mar o salobre, hay que instalar una serie de instrumentos que midan y transmitan las variables del proceso, para poder actuar sobre el mismo de manera automática o semiautomática.

Es importante comprender que la información de la instrumentación nos permite controlar todas las partes del proceso. De esta forma, en la fase de captación, con las bombas y válvulas regulables, mediante un lazo de control se controlan tanto el caudal como la presión del agua impulsada por cada grupo.

Postratamiento del agua destilada

El agua resultante del proceso de desalinización se somete a un tratamiento final para remineralizarla y ajustar su pH, ya que al salir del sistema puede estar químicamente desequilibrada. Una vez acondicionada, el agua se almacena o se integra directamente en las redes de distribución para su uso final.

El agua desalinizada se caracteriza por su desequilibrio iónico, bajo pH y alto contenido de CO2 disuelto. Es necesario la adopción de medidas correctoras frente a la agresividad del agua.

El agua producto se suele remineralizar mediante sistemas que aportan hidróxido cálcico junto con anhídrido carbónico o carbonato cálcico junto con anhídrido carbónico. Otro producto químico que se añade es hipoclorito sódico como preservador de desinfección.

Durante la desalinización, algunos minerales esenciales como el calcio y el magnesio pueden haberse perdido. Por lo tanto, en esta fase se añadirán de nuevos minerales para mejorar el sabor y la calidad del agua.

Aplicaciones de una planta desalinizadora multiefecto

Abastecimiento urbano

El principal uso del agua desalada es el abastecimiento de poblaciones, especialmente en zonas costeras donde la escasez de agua dulce puede comprometer el desarrollo urbano y turístico. Gracias a su calidad, el agua producida por las plantas desaladoras cumple con los requisitos sanitarios para el consumo humano, convirtiéndose en una alternativa segura y constante.

Las plantas desaladoras permiten, además, una planificación más estable del suministro, al no depender de precipitaciones estacionales ni de fuentes superficiales que pueden verse afectadas por la sequía.

Agricultura y regadío

Además, cada vez es más común destinar agua desalada a usos agrícolas, permitiendo el riego en regiones áridas o con suelos salinizados. También en la industria, sectores como la energía, la minería o la alimentación utilizan agua con bajos niveles de salinidad para sus procesos.

Gracias a los sistemas de postratamiento, el agua producida puede ajustarse a las necesidades específicas de cada uso, lo que la convierte en un recurso extremadamente versátil y adaptable.

Industria y energía

Las plantas desalinizadoras suministran agua de alta calidad para diversas aplicaciones industriales y comerciales, incluida la generación de energía, la fabricación y la industria química.

La disponibilidad de calor residual convierte a determinadas instalaciones industriales en ubicaciones adecuadas para integrar una planta de destilación multiefecto. En estos casos, el calor que no se utiliza en el proceso principal puede destinarse a la producción de agua dulce.

Turismo e islas

Las regiones costeras, áridas o insulares encuentran en la desalinización una vía eficaz para cubrir sus necesidades hídricas sin depender de la importación de agua o del transporte mediante camiones cisterna.

La IDAM Santa Eulalia tiene una capacidad de producción de 15.000 m3/día. En verano no cubre la demanda total, pero se inserta en una red de abastecimiento de agua potable para la isla.

Se trata de un elemento clave para el suministro de agua potable en la isla y imprescindible para el desarrollo del sector del turismo. Sobretodo en la época con mayor población que es el verano.

Instalaciones remotas

El acceso al agua potable limpia constituye una de las mayores crisis para las comunidades remotas, así como para las instalaciones costeras, las explotaciones mineras, los campamentos y complejos turísticos, y las operaciones de emergencia.

Del mismo modo, una planta desalinizadora compacta resulta eficaz a la hora de ofrecer una solución práctica mediante la conversión de agua de mar o agua salobre en agua potable más segura y de mayor calidad, sin necesidad de grandes infraestructuras.

La respuesta precisa es sí. Una de las principales ventajas de la tecnología moderna de desalinización es su compatibilidad intrínseca con los sistemas de energía renovable.

Las zonas más remotas suelen tener un acceso limitado o, en ocasiones, nulo a la red eléctrica, lo que convierte a la planta desalinizadora compacta alimentada con energía solar en una opción ideal para las comunidades costeras remotas.

Ventajas generales de la desalinización

  • Acceso a agua potable para las personas, la industria y la agricultura en un contexto que tiende a una mayor escasez hídrica por causa del cambio climático.
  • Generación de un flujo de agua constante y a la carta, lo que permite planificar mejor los recursos hídricos de zonas en las que el agua escasea.
  • Producción de agua de mucha calidad, que no es peligrosa para el ser humano ni ningún otro ser vivo.
  • Protección y recuperación de los acuíferos naturales, generalmente sobreexplotados y al límite de su agotamiento.
  • Producción de agua con características específicas, adaptada a diferentes tipos de cultivos y usos.

Una de las principales ventajas de las plantas desaladoras es que permiten aprovechar una fuente prácticamente inagotable de agua: el mar. Esto resulta especialmente relevante en contextos de escasez hídrica, donde los recursos convencionales (ríos, embalses o acuíferos) ya no son suficientes para abastecer a la población o a sectores clave como la agricultura y la industria.

Al transformar el agua salada en agua dulce, las desaladoras ofrecen una solución estable y continua, independiente de factores estacionales como las lluvias o el deshielo. Esto contribuye a garantizar el suministro incluso en periodos de sequía prolongada.

Desafíos ambientales y operativos

La desalinización de agua no es una técnica libre de impactos. Estos dependen en gran medida de la tecnología utilizada, pero se dividen fundamentalmente en dos: los impactos derivados de la energía consumida y la forma en que fue producida esa energía y los impactos en el medioambiente de la liberación del agua sobrante del proceso, con una concentración salina muy elevada.

Si no se toman medidas para reducir sus efectos, la salmuera descartada por las plantas desaladoras puede dañar las comunidades de seres vivos que viven en el fondo del mar, al tener más sal, pesa más, y tiende a hundirse.

El agua que no ha pasado a través de las membranas sale del proceso como un concentrado de sales llamado salmuera. Esta se diluye con agua de mar para reducir su concentración salina y se devuelve al mar a través de emisarios submarinos diseñados para minimizar el impacto ambiental.

Asimismo, durante el proceso de pretratamiento y limpieza de los equipos, se emplean productos químicos que, si no son tratados adecuadamente, también pueden representar una amenaza ambiental.

Consumo energético y eficiencia

El gran consumo de energía que se produce en esta fase del proceso ha provocado el desarrollo de diferentes sistemas de recuperación de energía. Desde las turbinas de contrapresión, han evolucionado a las turbinas tipo Pelton. Actualmente, estas han sido superadas por las cámaras intercambiadoras de presión.

De esta forma, se ha pasado de un consumo específico de 8-9 kWh/m³ en los años ochenta a 3-4 kWh/m³ en las plantas más modernas.

La integración de fuentes de energía renovable -como la solar, la eólica o la geotérmica- en las plantas desaladoras es una de las claves para reducir su huella de carbono.

En muchas regiones soleadas o con alto potencial eólico, ya se están desarrollando proyectos híbridos que combinan la desalinización con sistemas de generación limpia, lo que permite un funcionamiento más respetuoso con el medio ambiente.

Automatización y mantenimiento

Las modernas plantas de desalinización compactas se diseñan para ofrecer un rendimiento fiable con un mantenimiento mínimo. Los controles automatizados avanzados, junto con un sistema de monitorización inteligente y un mantenimiento preventivo, contribuyen a garantizar una producción continua de agua, al tiempo que reducen los tiempos de inactividad imprevistos del sistema principal.

Una planta de desalinización por ósmosis inversa en contenedor con monitorización remota permite a los operadores supervisar el rendimiento del sistema, recibir alertas de mantenimiento y resolver los problemas antes de que empiecen a afectar a la producción.

El mantenimiento rutinario suele incluir:

  • Inspeccionar las membranas de ósmosis inversa principales.
  • Sustituir los filtros de cartucho cuando sea necesario.
  • Limpiar los equipos de pretratamiento correspondientes.
  • Calibrar los sensores y supervisar los instrumentos.
  • Realizar el mantenimiento preventivo programado.
  • Acceder a asistencia técnica remota cuando sea necesario.

El control en una planta desalinizadora se realiza mediante instrumentos que miden las principales variables del proceso, como presión, caudal, temperatura, nivel, pH, conductividad y cloro.

Las soluciones de digitalización y automatización de Siemens proporcionan todas las herramientas para agilizar el diseño y la puesta en marcha de plantas desalinizadoras, así como para aumentar el rendimiento de las plantas y los procesos.

La cartera de instrumentación y análisis de procesos tiene la solución adecuada para cualquier tarea de medición. La medición precisa permite hacer que los procesos sean más eficientes y cumplir con las directrices reglamentarias y los estándares de calidad.

Ejemplos de aplicaciones y proyectos

IDAM Santa Eulalia, Ibiza

La isla de Ibiza, en España, posee varias desaladoras. Sin ser la más grande, la IDAM Santa Eulalia es una planta desaladora digna de analizar.

Comenzó su funcionamiento en el año 2011. La tecnología empleada en la desaladora de Santa Eulalia es la ósmosis inversa.

La captación del agua se realiza por toma abierta mediante un inmisario submarino a 18 metros de profundidad. Este conduce el agua marina hasta las bombas centrifugas de bombeo al interior de la desaladora.

El resultado final es una gran cantidad de agua apta para el consumo de la población de Ibiza.

Almería

La escasez de agua sigue siendo un desafío. En algunas zonas llueve menos de 200 milímetros al año. Aun así, el sistema se sostiene gracias al riego hipereficiente y a la desalinización.

La provincia de Almería cuenta con varias de las plantas desaladoras de mayor capacidad que existen en España, como la de Carboneras, capaz de producir 120 millones de litros de agua dulce al día, o la de Campo de Dalias, 97,2 millones de litros al día.

La agricultura intensiva en invernaderos ha prosperado en una de las provincias más soleadas y cálidas de Europa. La desalinización proporciona parte del recurso necesario para mantener la producción agrícola en un territorio con precipitaciones muy escasas.

Arabia Saudí

Otro ejemplo de lo tratado anteriormente es la construcción de la planta desaladora de ósmosis inversa de Jubail 3A. Esta planta desaladora está ubicada al noreste de de Arabia Saudí en el sur de la ciudad del mismo nombre.

Este tipo de infraestructuras, que hace apenas unas décadas eran escasas y poco conocidas, hoy forman parte de la estrategia de sostenibilidad hídrica de numerosos países.

La automatización de procesos, la tecnología de accionamiento, la instrumentación de procesos y la tecnología de comunicación permiten a estas plantas trabajar con una capacidad total de 240 000 metros cúbicos por día y utilizar solo tres kilovatios por metro cúbico de agua producida.

Presencia de la desalación en el mundo

La desalinización es una técnica muy empleada en los países del Golfo Pérsico, como los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait o Arabia Saudí y está también muy implantada en otros países de Oriente Medio, como Israel, y del Magreb, como Argelia y Marruecos.

Países como Arabia Saudí, Israel o España han apostado por esta tecnología para reforzar su seguridad hídrica, diversificar sus fuentes de abastecimiento y adaptarse a las condiciones climáticas de su territorio.

En América Latina, Chile, donde en el siglo XIX entró en funcionamiento la primera desaladora industrial del mundo, es el país con mayor implantación, pero la desalinización también está presente en Brasil, México o Perú.

La primera se construyó en Chile en el año 1872 y utilizaba un método poco eficiente conocido como destilación solar con el cual producía 22.000 litros de agua dulce al día.

En todo el mundo existen ejemplos destacados de plantas desaladoras que han logrado grandes avances en sostenibilidad y eficiencia. En Israel, la planta de Sorek es una de las mayores y más avanzadas del mundo, y abastece a una parte significativa de la población del país.

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