Por qué es importante el agua limpia y el saneamiento

El acceso a agua limpia y saneamiento es fundamental para la salud, el desarrollo económico y el bienestar de las personas. Garantizar agua limpia no solo es una necesidad básica, sino una condición esencial para la supervivencia y el progreso de las sociedades.

La garantía del suministro de agua en cantidad y en calidad suficientes es fundamental para el desarrollo de la sociedad y para la lucha contra la pobreza y las enfermedades en cualquier parte del mundo. El agua es, por tanto, una realidad económica y un recurso imprescindible en el mantenimiento de los ecosistemas, pero sobre todo es un derecho esencial para la vida y la dignidad de los seres humanos.

El acceso al agua potable, el saneamiento y la higiene representan la necesidad humana más básica para el cuidado de la salud y el bienestar. Estos servicios contribuyen a la prevención de enfermedades, la preservación del medio ambiente, la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza.

Qué significan el agua limpia y el saneamiento

El agua se considera potable cuando es apta para el consumo humano. En resumen, este recurso se entiende como tal cuando está libre de sustancias y organismos que pueden dañar la salud de quienes lo utilizan.

Para ello, también debe tener algunas características:

  • ser inodoro;
  • incoloro;
  • insípido, cuando no tiene sabor.

Es común confundir el agua potable con el agua dulce, la disponible en ríos y lagos. Sin embargo, para tener buenas condiciones de consumo, este recurso debe someterse a tratamientos específicos, entre otras cosas porque hay organismos microscópicos y suciedad que no se identifican a simple vista y pueden causar graves problemas de salud.

Así, para ser potable, el agua dulce se envía a las plantas de tratamiento, donde se somete a diversos procesos de filtrado y desinfección. El agua potable es un recurso esencial para la vida, y su acceso tiene un impacto directo en la salud, la nutrición, la higiene y el desarrollo económico.

El saneamiento comprende los servicios y las infraestructuras necesarios para recoger y tratar las aguas residuales, gestionar los residuos humanos y reducir la contaminación de las fuentes de agua. Los servicios de agua tratada, recolección y tratamiento de aguas residuales mejoran significativamente la vida de las personas, brindando seguridad y comodidad para llevar a cabo una serie de actividades diarias, desde bañarse y cepillarse los dientes hasta preparar la comida y desechar los desechos.

El agua potable como derecho humano

El reconocimiento en julio de 2010 por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas del acceso básico al agua y saneamiento como un derecho humano tiene relación directa con la condición del agua como bien público, base de la vida y de la economía y garante del bien común.

El carácter transversal del agua hace que sea un recurso fundamental para el desarrollo sostenible a nivel económico, social y ambiental. La garantía de este derecho exige que el agua potable y el saneamiento sean accesibles, seguros, suficientes y asequibles para todas las personas, sin discriminación.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 consiste en garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos. El ODS 6 pretende lograr un acceso universal y equitativo al agua potable y a servicios de saneamiento e higiene adecuados, así como mejorar la calidad del agua a nivel global.

La situación mundial del agua y el saneamiento

A pesar de los grandes progresos, miles de millones de personas siguen sin tener acceso a agua potable, saneamiento e higiene. En el año 2022, 2200 millones de personas continuaban sin agua potable gestionada de manera segura, entre los que 703 millones no contaban con un servicio básico de agua.

En el mismo año, 3500 millones de personas carecían de saneamiento gestionado de manera segura, de los cuales 1500 millones no disponían de servicios básicos de saneamiento. Además, 2000 millones carecían de una instalación básica para lavarse las manos, lo que incluye a 653 millones de personas sin ninguna instalación para lavarse las manos.

Entre los años 2015 y 2022, la proporción de la población mundial con acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura aumentó del 69 % al 73 %. Sin embargo, alcanzar la cobertura universal para 2030 requerirá un aumento sustancial de los actuales índices de progreso mundiales: seis veces para el agua potable, cinco para el saneamiento y tres para la higiene.

En 2020, 2400 millones de personas vivían en países en los que se daba escasez de agua. La mitad de la población mundial actualmente sufre una escasez de agua grave durante al menos un mes al año.

Más del 80% de las aguas residuales resultantes de actividades humanas se vierten en los ríos o el mar sin ningún tratamiento, lo que provoca su contaminación. En muchos países, la contaminación del agua plantea un considerable desafío para la salud humana y el medioambiente.

El agua limpia protege la salud

El acceso al agua potable y al saneamiento también promueve mejoras en la salud. La ingestión de agua no tratada y el contacto directo con las aguas residuales, por ejemplo, pueden exponer a las personas a una serie de enfermedades peligrosas, que también pueden ser una carga para los hospitales públicos y aumentar la tasa de mortalidad local.

El agua contaminada es un vehículo para la transmisión de enfermedades como el cólera, la disentería y la fiebre tifoidea. Beber esta agua contaminada puede acarrear múltiples enfermedades a sus consumidores, entre ellas diarrea, cólera, disentería, fiebre tifoidea o poliomielitis.

Algunos ejemplos de enfermedades relacionadas con el agua no segura y el saneamiento inadecuado son:

  • parasitosis;
  • hepatitis A;
  • rotavirus;
  • leptospirosis;
  • fiebre tifoidea;
  • diarrea;
  • cólera;
  • disentería;
  • poliomielitis.

El acceso a agua segura reduce la propagación de enfermedades y mejora la calidad de vida de comunidades enteras, disminuyendo la carga en los sistemas de salud y aumentando la esperanza de vida. Además, el acceso a sistemas de saneamiento adecuados reduce la contaminación del agua y el riesgo de brotes epidémicos, mejorando la calidad de vida en comunidades urbanas y rurales.

Según la Organización Mundial de la Salud, la falta de acceso a agua limpia y saneamiento adecuado es una de las principales causas de mortalidad infantil en muchas partes del mundo. Cada día, alrededor de 1.000 niños menores de 5 años mueren debido a enfermedades diarreicas asociadas a la falta de higiene o consumo de agua no potable.

En zonas sin agua potable segura, esta situación supone más de 502.000 muertes al año por diarrea debido a la contaminación del agua potable. Por el contrario, las ciudades que no invierten en saneamiento terminan teniendo tasas más altas de hospitalización por diarrea, siendo los niños los más afectados.

El agua y el funcionamiento del cuerpo humano

El cuerpo humano necesita agua para funcionar correctamente. Desde la regulación de la temperatura hasta el transporte de nutrientes y la eliminación de toxinas, el agua juega un papel crucial en cada función biológica.

La importancia del agua para el ser humano es evidente, en tanto que el porcentaje de agua en nuestro cuerpo casi alcanza las dos terceras partes. Está presente en los tejidos corporales y en los órganos vitales.

El agua es esencial para el desarrollo de procesos orgánicos como la digestión, así como en la absorción y eliminación de desechos. Además, estructura el sistema circulatorio y distribuye nutrientes hacia todo el cuerpo a través de la sangre.

El agua potable nos ayuda a estar sanos, a hacer la digestión, mantiene la musculatura en buen estado, actúa refrigerando o calentando el cuerpo y ayuda a transportar el oxígeno entre las células de nuestro cuerpo.

Otros de los principales beneficios del agua para nuestro organismo son: mantiene la temperatura somática al eliminar el calor sobrante con su salida en forma de transpiración y vapor a través de la piel, alivia la fatiga, evita dolores de cabeza o reduce los riesgos de problemas cardíacos.

A través de la orina y el sudor, el cuerpo elimina sustancias nocivas y productos de desecho. El consumo de agua limpia permite que este proceso se realice de manera eficiente, evitando la acumulación de toxinas que pueden causar problemas de salud a largo plazo.

Agua limpia, higiene y bienestar

El agua limpia es esencial para la higiene personal y colectiva. El lavado de manos con agua y jabón es una de las formas más efectivas de prevenir infecciones y enfermedades.

La disponibilidad de agua y de instalaciones adecuadas para la higiene permite lavarse las manos, limpiar los alimentos, mantener la higiene corporal y reducir la transmisión de microorganismos. La educación en materia de higiene es, por ello, una de las medidas necesarias para garantizar el acceso universal al agua potable segura y asequible.

El saneamiento adecuado también protege la dignidad de las personas. La falta de retretes, letrinas y espacios seguros afecta especialmente a las mujeres, las niñas y las personas en situaciones de vulnerabilidad.

Las mujeres y las niñas son las encargadas de recolectar agua en el 80% de los hogares sin acceso a agua corriente. Esta tarea puede limitar su tiempo disponible para la educación, el trabajo remunerado, el descanso y la participación comunitaria.

Beneficios sociales y económicos del saneamiento

Garantizar un acceso de calidad al agua potable y al saneamiento básico aporta una serie de beneficios a la gestión de la ciudad, su industria y los ciudadanos. La garantía y mejora de estos servicios contribuye positivamente a la reducción de la mortalidad infantil, la expansión del turismo, la preservación del medio ambiente y la reducción del retraso escolar.

El agua es esencial no solo para la salud, sino también para reducir la pobreza, garantizar la seguridad alimentaria, la paz, los derechos humanos, los ecosistemas y la educación. Al gestionar el agua de forma sostenible, se mejora la gestión de la producción de alimentos y energía y se contribuye al trabajo digno y al crecimiento económico.

Una población con acceso seguro al agua y al saneamiento puede dedicar menos tiempo a buscar agua, atender enfermedades o afrontar las consecuencias de la contaminación. Esto favorece la asistencia escolar, la productividad laboral y la estabilidad de las familias.

Esta atención aún puede generar buenos ahorros para el municipio. Un estudio realizado por el Instituto Trata Brasil revela, por ejemplo, que por cada 1 dólar real invertido en saneamiento, se generan 4 reales en ahorros para la salud.

La CEPAL estima que invirtiendo anualmente el 1,3% del PIB regional durante un período de 10 años, con las capacidades técnicas actuales, se universalizaría el acceso al agua potable y al saneamiento gestionados sin riesgos para los millones de personas que han sido dejadas atrás.

Esto tendría múltiples beneficios socioeconómicos, sanitarios y medioambientales, como la creación de 3,6 millones de empleos verdes al año en las áreas de construcción, mantenimiento y funcionamiento, la prevención de la propagación de enfermedades, incluido el COVID-19, la reducción de la contaminación por aguas residuales no tratadas y el aumento de la escolarización de niñas y mujeres.

El agua es esencial para la alimentación

La producción de alimentos depende en gran medida del agua. La agricultura es el sector que más agua consume a nivel mundial, y la calidad del agua utilizada impacta directamente en la seguridad alimentaria.

El uso de agua contaminada en cultivos puede afectar la calidad de los alimentos y representar un riesgo para la salud. Garantizar agua limpia para la producción agrícola es clave para mantener una alimentación segura y nutritiva.

Principalmente, el agua se usa para la agricultura en un 70%, en un 15% en la industria y el otro 15% para uso doméstico. La escasez de agua causada por el cambio climático y una gestión ineficaz, la mala calidad del agua y un saneamiento inadecuado repercuten negativamente en la seguridad alimentaria, las opciones de subsistencia, las condiciones sanitarias y las oportunidades educativas de las familias pobres.

El agua y los ecosistemas

La presencia del agua en el planeta es crucial para la vida de todos los seres vivos que en él habitan. Este recurso natural permite el correcto funcionamiento de los procesos biológicos de los ecosistemas y, a su vez, garantiza la supervivencia de todas las especies animales y vegetales que habitan en nuestro planeta.

El agua es uno de los recursos más presentes en los seres vivos. No se trata tan solo de la necesidad de beber, de hidratarse, sino que el agua es reguladora de los ecosistemas terrestres, manteniendo el equilibrio necesario para la subsistencia animal y vegetal.

Entre sus funciones destaca ser un auténtico regulador natural del clima. Sin el agua, esta estabilidad se debilitaría. El agua es imprescindible para sostener la biodiversidad, ya que su escasez es sinónimo de pérdida de especies y ecosistemas.

El ciclo hidrológico es de gran importancia para los ecosistemas naturales y la regulación del clima. El agua está en continuo movimiento a través del cambio que efectúa en sus tres diferentes estados -líquido, sólido y gaseoso- y se encuentra tanto en la superficie terrestre como debajo de ella.

La lluvia es nuestra principal fuente de abastecimiento de agua. Su ciclo cumple, habitualmente, el siguiente proceso: el agua se evapora del suelo y de las plantas hacia la atmósfera y luego se precipita sobre la Tierra y se distribuye a través de ríos, lagos y humedales.

La alteración del ciclo del agua, como está sucediendo con el cambio climático, supone también modificar la vida de los ecosistemas del planeta. Aunque el total del agua presente es relativamente constante, no lo es su disponibilidad.

Por qué el agua dulce es limitada

Aunque alrededor del 70% del planeta está cubierto por agua, una gran parte proviene de los océanos, que debido a su gran cantidad de sal no se pueden utilizar directamente para el consumo humano. Solo el 2,53% es agua dulce, y además, 2/3 de este agua dulce está congelada en glaciares o en lugares con nieves perpetuas, y su disponibilidad, por tanto, es muy limitada.

El planeta Tierra tiene un 70 % de agua, pero casi en su totalidad es agua salada. La misma no es buena para el consumo del hombre o los animales, así como para la agricultura o las industrias.

El agua apta para el consumo es el agua dulce, pero es bastante escasa. Por eso es muy importante conservar limpia el agua potable y detener la contaminación.

Por esta razón, es tan importante que las empresas y los gobiernos garanticen su conservación y busquen formas eficientes de reducir su consumo. Invertir en el cuidado del agua potable y el saneamiento es el primer paso para actuar en pro de esta protección.

Agua potable y tratamiento de aguas residuales

El tratamiento correcto de las aguas residuales evita la contaminación de arroyos y ríos, que son nuestras fuentes naturales de suministro de este recurso hídrico. Además de garantizar agua limpia, es fundamental invertir en infraestructura de saneamiento para evitar la contaminación de fuentes hídricas.

Algunas estrategias clave incluyen:

  • construcción de plantas de tratamiento de agua y residuos;
  • expansión de redes de distribución de agua potable en comunidades vulnerables;
  • educación y concienciación sobre la importancia del saneamiento y la higiene.

Un sistema de saneamiento eficiente reduce la propagación de enfermedades y protege los recursos hídricos. La mejora de la calidad del agua exige reducir la contaminación, eliminar el vertimiento y minimizar la emisión de productos químicos y materiales peligrosos.

También es necesario reducir el porcentaje de aguas residuales sin tratar y aumentar considerablemente el reciclado y la reutilización sin riesgos a nivel mundial. La mejora del uso eficiente de los recursos hídricos es una de las claves para reducir el estrés hídrico.

Agua limpia, plantas y agricultura

La importancia del agua para las especies vegetales que componen nuestro medio natural es tal que un cuerpo vegetal está compuesto de ella en un 70%-90%. Las plantas absorben el agua que procede de la lluvia, principalmente, aunque también puede ser a través del regadío.

La mayor parte del agua que absorben se pierde a través de la transpiración y usan tan solo cerca del 1% para sus procesos bioquímicos. Pero sin agua, el mundo vegetal estaría expuesto a la extinción; y el planeta, a la sequía.

El agua, como disolvente universal, disuelve muchas sustancias. Esta característica permite que sea un medio de transporte para los nutrientes minerales que se encuentran en el suelo y que así llegan a las plantas.

A su vez, es un reactivo químico que permite la fotosíntesis, esencial para la vida. La calidad del agua utilizada en la agricultura influye en los cultivos, los alimentos y la salud de las personas que los consumen.

El cambio climático y la seguridad hídrica

Se prevé que la escasez de agua aumente con el incremento de las temperaturas globales, provocado a su vez por el cambio climático. En muchos lugares del mundo, la disponibilidad de agua es cada vez menos previsible.

En algunas regiones, las sequías agravan la escasez de agua y repercuten negativamente en la salud y la productividad de las personas, lo que a su vez amenaza el desarrollo sostenible y la biodiversidad en todo el mundo.

El agua es también un elemento clave frente al cambio climático: el calentamiento global provoca aumentos de sequías, lluvias torrenciales e inundaciones que producen migraciones, cambios en los ecosistemas y la desaparición de fauna y flora.

El incremento de las temperaturas conduce al deshielo de los glaciares y, con ello, aumenta el nivel del mar. Por otro lado, calienta los océanos y acidifica sus aguas, afectando a las especies marinas.

Dada la naturaleza semiárida o árida de gran parte de nuestro territorio y el creciente problema de desertificación, el ODS 6 está especialmente relacionado con el ODS 13 de lucha contra el cambio climático. La gestión del agua supone un reto, que se prevé cada vez mayor en el contexto del cambio climático.

Por tanto, garantizar que todo el mundo tenga acceso a servicios sostenibles de agua potable y saneamiento es una estrategia fundamental para mitigar el cambio climático en los próximos años. Una mejor gestión, un mayor cuidado y un consumo más responsable del agua contribuirán a mitigar sus efectos.

Escasez de agua y presión sobre las ciudades

La demanda de agua ha superado el crecimiento demográfico y la mitad de la población mundial actualmente sufre una escasez de agua grave durante al menos un mes al año. El rápido crecimiento de la población, la urbanización y las crecientes necesidades en materia de agua de los sectores agrícola, industrial y energético están provocando un aumento de la demanda de agua.

Se prevé que la población urbana mundial que se enfrenta a la escasez de agua se duplique, pasando de 930 millones en 2016 a 1700-2400 millones de personas en 2050.

En 2022, casi la mitad de la población mundial sufría escasez de agua al menos durante una parte del año. Se espera que 2.000 millones de personas sigan viviendo sin agua potable gestionada de forma segura en 2030.

La insuficiente capacidad técnica y estadística, principalmente a nivel local, es uno de los principales límites de la gobernanza del agua en la región, lo que conduce a la falta de una serie armonizada de indicadores para el seguimiento y la gestión de las cuencas hidrográficas en toda la región.

La demanda de agua a nivel mundial ha aumentado debido a la alta tasa de crecimiento demográfico, la rápida urbanización, el desarrollo económico y las modalidades cambiantes de consumo. Además, esta demanda se intensifica con el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos que cada vez son originados con más frecuencia como sequías e inundaciones.

Consecuencias ambientales y sociales de la contaminación

La contaminación del agua va en aumento, consecuencia directa de las aguas residuales industriales, de las prácticas agrícolas y de la inadecuada eliminación de desechos humanos. La degradación de la calidad del agua es desde 2017 una tendencia preocupante, debido a la baja tasa de tratamiento de aguas residuales en países de bajos ingresos.

La crisis de la calidad del agua disminuye en un tercio el potencial de crecimiento económico en zonas altamente contaminadas y pone en peligro el bienestar humano y ambiental.

Las masas de agua superficial, como lagos, ríos y embalses, están experimentando rápidos cambios en todo el mundo, y una de cada cinco cuencas fluviales muestra grandes fluctuaciones de los niveles de agua superficial en los últimos 5 años.

La insuficiencia de agua limpia y saneamiento causa grandes impactos en términos ambientales y económicos, pero también sociales y humanitarios. Porque la ausencia del agua puede desatar, además de problemas de salud, problemas diplomáticos y migratorios en un mundo ya complejo como el actual.

La situación del agua en América Latina y el Caribe

Aunque la región ha mejorado en los últimos años a la hora de garantizar la disponibilidad de agua y saneamiento, en 2020 todavía había 161 millones de personas sin acceso a agua potable gestionada sin riesgos y 431 millones de personas sin acceso a saneamiento gestionado sin riesgos.

El acceso a estos servicios básicos es especialmente limitado para los grupos vulnerables, entre ellos los Pueblos Indígenas y las personas afrodescendientes.

La región se enfrenta a un complejo escenario en términos de extracción y uso del agua, agravado aún más por la escasez de agua. Como consecuencia, los conflictos relacionados con el agua han aumentado considerablemente en los últimos años, con repercusiones en las economías, la esfera política, la estabilidad social, las poblaciones y el medio ambiente.

En los últimos años se han producido avances significativos, aunque todavía insuficientes, hacia el acceso universal a los servicios básicos de agua potable. Las crisis en cascada de la pandemia, la inflación, el aumento de la pobreza, el lento crecimiento económico y las restricciones fiscales significan que será difícil alcanzar el Objetivo 6 para 2030.

Aunque la región avanza hacia los objetivos 6.1, 6.2, 6.3 y 6.5, los progresos han sido demasiado lentos. Además, la situación de cada subregión y país es diferente: algunos están más adelantados o más rezagados que la media regional.

Las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6

MetaPropósito
6.1De aquí a 2030, lograr el acceso universal y equitativo al agua potable a un precio asequible para todos.
6.2De aquí a 2030, lograr el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones de vulnerabilidad.
6.3De aquí a 2030, mejorar la calidad del agua reduciendo la contaminación, eliminando el vertimiento y minimizando la emisión de productos químicos y materiales peligrosos, reduciendo a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar y aumentando considerablemente el reciclado y la reutilización sin riesgos a nivel mundial.
6.4De aquí a 2030, aumentar considerablemente el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua.
6.5De aquí a 2030, implementar la gestión integrada de los recursos hídricos a todos los niveles, incluso mediante la cooperación transfronteriza, según proceda.
6.6De aquí a 2020, proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos.
6.aDe aquí a 2030, ampliar la cooperación internacional y el apoyo prestado a los países en desarrollo para la creación de capacidad en actividades y programas relativos al agua y el saneamiento.
6.bApoyar y fortalecer la participación de las comunidades locales en la mejora de la gestión del agua y el saneamiento.

Cómo mejorar la gestión del agua y el saneamiento

Las estrategias clave para encauzar el Objetivo 6 incluyen aumentar la inversión y la capacitación en todo el sector, promover la innovación y la acción a partir de pruebas, mejorar la coordinación y la cooperación intersectorial entre todas las partes interesadas y adoptar un enfoque más integrado y holístico de la gestión del agua.

Entre las medidas necesarias para garantizar el acceso universal al agua potable segura y asequible de aquí a 2030 se encuentran las inversiones en infraestructuras e instalaciones de saneamiento, la protección y el restablecimiento de los ecosistemas relacionados con el agua, así como la educación en materia de higiene.

Una gobernanza robusta y un marco institucional nacional eficaz son fundamentales para implementar políticas y planes de transición hídrica. La mejora de la cooperación transfronteriza y sectorial puede contribuir a reforzar los vínculos entre los enfoques humanitarios y de desarrollo.

La integración de la perspectiva de género en la gobernanza del agua, así como la inclusión de las voces de los jóvenes y las comunidades indígenas en las políticas y programas públicos sobre el agua pueden reducir los conflictos relacionados con el agua en la región.

Para superar los desafíos del agua en la región, se propone una transición hídrica sostenible e inclusiva basada en cuatro pilares de acción:

  1. Universalizar el acceso a agua potable y saneamiento gestionados sin riesgos a fin de garantizar este derecho humano sin dejar a nadie atrás.
  2. Eliminar la pobreza hídrica, impulsando un acceso equitativo y asequible a través de tarifas eficientes, inclusivas y progresivas.
  3. Revertir las externalidades negativas relacionadas con la contaminación, la sobreexplotación y los crecientes conflictos por el uso del agua.
  4. Transformar la actual gestión lineal del agua en una más circular, impulsando prácticas y tecnologías innovadoras en todos los sectores que dependen estratégicamente del agua.

Métodos para purificar el agua

Existen diversas técnicas para tratar el agua y hacerla segura para el consumo. Sin embargo, cada método tiene sus ventajas y desventajas:

  • Filtración: remueve impurezas y partículas del agua, mejorando su calidad. No elimina virus ni microorganismos peligrosos, por lo que no es un método suficiente si el agua está muy contaminada.
  • Hervido: es un método simple pero efectivo para eliminar bacterias y parásitos. No elimina metales pesados ni productos químicos presentes en el agua y consume grandes cantidades de energía o combustible.
  • Desinfección con cloro o luz ultravioleta: elimina microorganismos patógenos y mejora la seguridad del agua. El cloro puede generar subproductos tóxicos y afectar el sabor del agua, mientras que la luz ultravioleta requiere electricidad y no elimina contaminantes químicos.

La selección del método de tratamiento debe tener en cuenta los contaminantes presentes, la disponibilidad de energía, las condiciones locales y la necesidad de garantizar un suministro seguro y continuo.

Uso eficiente y conservación del agua

Aunque el agua es un recurso renovable, muchos de los depósitos subterráneos que sirven para abastecer a la población se encuentran contaminados y cuesta mucho trabajo y dinero remover las impurezas del líquido vital.

Por eso, es obligación de cada persona cuidar el agua y no desperdiciarla. El uso eficiente de los recursos hídricos es una de las claves para reducir el estrés hídrico y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce.

En el momento del cepillado de dientes o del afeitado, cerrar la canilla; puede abrirse nuevamente cuando vaya a enjuagarse la boca o la cara. A la hora del baño, trata de pasar menos tiempo con la ducha abierta, puedes cortar el agua durante el enjabonado.

También es importante revisar las instalaciones domésticas. Un agujero de 2 mm en la tubería dejará fuera 3.200 litros de agua por día.

  • Reemplazar duchas de alta presión por duchas normales para el ahorro de agua.
  • Sustituir una manguera de agua por cubos de tamaño específico para lavar el coche.
  • Reparar las fugas de agua en el hogar.
  • Reducir el tiempo de uso de la ducha.
  • Cerrar la canilla mientras se cepillan los dientes o se afeita.

La huella hídrica y la responsabilidad compartida

Por todas estas razones es muy importante conocer nuestra huella hídrica. Este indicador nos permite conocer cuánta agua consumimos más allá de aquella que bebemos diariamente.

Cada país posee una huella hídrica diferente en función de la cantidad de bienes y servicios que es capaz de generar y consumir, del grado de disponibilidad del recurso y de su calidad.

Según Water Footprint Network, España ocupa el octavo puesto en la clasificación mundial de países con mayor huella hídrica, producción y consumo, y el segundo puesto en el ranking europeo.

Solo conociendo el consumo que hacemos de este recurso podremos tomar conciencia para protegerlo. La responsabilidad corresponde a las personas, las comunidades, los gobiernos y las empresas.

El papel de las empresas

Las empresas juegan un rol clave en este sentido, debiendo gestionar de forma sostenible los recursos hídricos disponibles en el entorno que son utilizados para la creación, producción y distribución de sus productos y servicios.

Deben fomentar y facilitar la mejora de la gestión del agua en su cadena de valor y apostar por la educación y la innovación en la temática. Todas las empresas, independientemente de su sector, pueden contribuir de diferentes maneras al ODS 6.

Entre las medidas internas se encuentran:

  • Integrar la gestión del agua como una cuestión clave dentro de la estrategia de negocio.
  • Calcular la huella hídrica y establecer objetivos de reducción.
  • Establecer y comprometerse públicamente con objetivos de reducción del consumo hídrico basados en el contexto.
  • Realizar una gestión sostenible del agua en las operaciones y fábricas de la empresa, con una política estricta de consumo y reutilización del agua.
  • Implantar sistemas de gestión ambiental certificados.
  • Asegurar que la plantilla tenga acceso a agua potable y a espacios apropiados para la higiene personal en las instalaciones.
  • Concienciar y formar a las personas empleadas y proveedores sobre la importancia de un uso eficiente y una gestión sostenible del agua y de los productos químicos.
  • Invertir en tecnologías que mejoren a corto y largo plazo la gestión sostenible del agua.
  • Mejorar la calidad de los vertidos de aguas residuales y reducir el uso de materiales y productos químicos peligrosos.
  • Desarrollar tecnologías para ahorrar, recuperar y reutilizar agua.

En el ámbito externo, las empresas pueden utilizar sus productos y servicios para encontrar soluciones al acceso al agua y al saneamiento, compartir buenas prácticas relacionadas con la gestión sostenible del agua en talleres, realizar proyectos de cooperación al desarrollo y crear alianzas público-privadas con ONG, universidades, sector público y otras empresas.

Participación de las comunidades

Las organizaciones de la sociedad civil deben exigir a los gobiernos que rindan cuentas, que se invierta en investigación y desarrollo sobre el agua y que se promueva la inclusión de las mujeres, los jóvenes y las comunidades indígenas en la gestión de los recursos hídricos.

Concienciar sobre la importancia de estas funciones y ponerlas en práctica dará lugar a resultados beneficiosos para todos y a una mayor sostenibilidad e integridad de los sistemas humanos y ecológicos.

La participación de las comunidades locales permite adaptar las políticas a las necesidades reales de cada territorio. También favorece el cuidado de las fuentes de agua, el seguimiento de los servicios y la prevención de conflictos relacionados con su uso.

Otra opción sería participar en las campañas del Día Mundial del Agua y el Día Mundial del Retrete, las cuales tienen como objetivo proporcionar información e incentivar la adopción de medidas en materia de higiene.

Qué ocurre si no se protege el agua

De no mejorarse las infraestructuras y la gestión del agua, millones de personas seguirán muriendo cada año a causa de enfermedades relacionadas con el agua, como la malaria y la diarrea, y la pérdida de biodiversidad y el deterioro de la resistencia de los ecosistemas seguirán socavando la prosperidad de los países y los esfuerzos por lograr una sociedad más sostenible.

La contaminación, la sobreexplotación y la falta de saneamiento pueden reducir la disponibilidad de agua segura, dañar los ecosistemas, aumentar los costes sanitarios y agravar la pobreza.

La escasez de agua puede intensificar los desplazamientos de población, las tensiones entre comunidades y los conflictos por el acceso a los recursos hídricos. Por ello, la gestión sostenible del agua debe formar parte de las políticas públicas, la planificación urbana, la protección ambiental y las estrategias de adaptación al cambio climático.

Por qué el agua limpia y el saneamiento son indispensables

El agua limpia permite hidratarse, alimentarse, mantener la higiene y desarrollar las funciones esenciales del organismo. El saneamiento evita que los residuos humanos y las aguas residuales contaminen las fuentes de agua y reduzcan la seguridad de las comunidades.

Ambos servicios previenen enfermedades, reducen la mortalidad infantil, protegen los ecosistemas, favorecen la educación, sostienen la agricultura, impulsan el desarrollo económico y fortalecen la dignidad humana.

Garantizar agua limpia y saneamiento para todos requiere infraestructuras adecuadas, tratamiento de aguas residuales, protección de ríos y acuíferos, uso eficiente del agua, educación en higiene, participación comunitaria y cooperación entre gobiernos, empresas y sociedad civil.

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