Por qué las heces no llevan toda el agua y cómo la filtra el cuerpo

Las heces no son completamente líquidas porque, durante la digestión, el intestino absorbe gran parte del agua y de los nutrientes que llegan con los alimentos. Al final del proceso, las sustancias que el organismo no utiliza se mezclan con bacterias, moco, células intestinales, sales biliares y el líquido restante para formar las heces.

Las heces humanas se componen de un 75 % de líquido y un 25 % de material sólido. Cuando el contenido intestinal avanza demasiado despacio, se absorbe mucha agua y las heces se vuelven duras y secas; cuando avanza demasiado rápido, queda más líquido y pueden aparecer deposiciones blandas o diarrea.

Cómo se forma el agua de las heces y cómo la absorbe el cuerpo

Hay sustancias, como por ejemplo la fibra, que siguen bajando por el intestino y se unen a material no digerido, a bacterias de la microbiota intestinal, moco, células intestinales que hay que renovar y líquidos. Así es como se forman las heces.

Las heces, también conocidas como excremento, son una parte normal del proceso digestivo. Las heces consisten en productos de desecho que se están eliminando del cuerpo. Pueden incluir partículas de alimentos no digeridos, bacterias, sales y otras sustancias.

Las heces son el producto final del proceso digestivo. Lo que entra por nuestra boca en forma de sabrosa comida es trasformado por acción química, física y bacteriológica, en una sustancia por la que nuestro cuerpo elimina aquello que no puede aprovechar.

Las heces están compuestas por fibra vegetal, restos de alimentos no digeridos, agua, sales biliares, moco y gran cantidad de bacterias.

El intestino no funciona como un filtro que elimina únicamente agua, sino como una superficie que recupera líquidos y sustancias aprovechables mientras el contenido digestivo avanza. Lo que queda se compacta progresivamente hasta adquirir la consistencia de las heces.

Qué ocurre durante la digestión

La digestión empieza en la boca y continúa en el estómago y el intestino delgado, donde los alimentos se descomponen y sus nutrientes pasan al organismo. Después, el contenido que todavía no se ha aprovechado llega al intestino grueso, donde se absorben agua y sales y se forman las heces.

La bilis es una sustancia producida en el hígado, excretada en el intestino y eliminada junto a las heces. La bilis es un pigmento verdoso que se vuelve marrón después de sufrir acción de bacterias y de las enzimas digestivas del tracto intestinal.

Entre los componentes sólidos, además de los que ya hemos dicho, está la estercobilina. Esta molécula es una forma de eliminar la hemoglobina (proteína que transporta el oxígeno y el dióxido de carbono en los glóbulos rojos), que se transforma en bilirrubina en el intestino y se transporta a través de la bilis (líquido que produce el hígado y se acumula en la vesícula biliar).

La estercobilina es de color marrón y es la responsable del color de nuestras heces.

Proceso de digestión y absorción intestinal

Por qué las heces son sólidas, blandas o líquidas

Las heces deberían ser compactas pero blandas, con una superficie lisa o ligeramente agrietada, de colon marrón-pardo y expulsarse sin dificultad a través del ano.

Las heces normales son sólidas, moldeadas en forma de salchicha, húmedas, tienen coloración pardusca, no causan dolor para salir y no presentan ningún otro cambio, como presencia de moco, pus o sangre.

Las heces normales suelen ser:

  • De color marrón medio a oscuro: esto se debe a que contienen un pigmento llamado bilirrubina, que se forma cuando los glóbulos rojos se descomponen.
  • Fuerte olor: las bacterias en las heces emiten gases que contienen el olor desagradable asociado con el popó.
  • Defecar sin dolor: una evacuación intestinal saludable debe ser indolora y requerir una tensión mínima.
  • Textura suave a firme: las heces que pasan en una sola pieza o unas pocas piezas más pequeñas se consideran normalmente un signo de un intestino sano.
  • Pasa una o dos veces al día: la mayoría de las personas hacen popó una vez al día, aunque otras hacen cada dos días o hasta tres veces al día.

Como mínimo, una persona debe hacer popó tres veces a la semana. Sin embargo, la frecuencia normal de las deposiciones en personas sanas varía entre tres deposiciones al día y tres a la semana.

La escala de Bristol y la cantidad de agua

La escala de Bristol es una herramienta de diagnóstico muy utilizada por parte de los médicos especialistas gastroenterólogos. Es una escala visual que describe siete tipos diferentes de heces atendiendo a su color, forma y textura.

La descripción e identificación de los tipos de heces permite confirmar la presencia de estreñimiento y evaluar el impacto de los distintos tratamientos.

TipoAparienciaInterpretación
Tipo 1Deposiciones muy duras en forma de pequeñas bolas, pueden compararse con avellanas.Estreñimiento
Tipo 2Deposiciones en forma de salchicha pero duras y grumosas.Estreñimiento
Tipo 3Deposiciones en forma de salchicha con grietas en la superficie.Tránsito intestinal normal
Tipo 4Deposiciones en forma de salchicha y textura suave.Tránsito intestinal normal
Tipo 5Las deposiciones son blandas o contienen pequeños bultos blandos.Más líquido de lo normal
Tipo 6Deposiciones blandas, sus bordes no están bien definidos.Diarrea
Tipo 7Las deposiciones son completamente líquidas.Diarrea

Los tipos 1 y 2 indican estreñimiento. Los tipos 3 y 4 indican un tránsito intestinal normal. En el tipo 5 todavía no podemos hablar de diarrea pero las heces contienen más líquido de lo normal. Los tipos 6 y 7 corresponden a diarrea.

Los tipos 1 y 2 ocurren en personas con un tránsito intestinal lento, con poca fibra en la alimentación y tendencia al estreñimiento intestinal. Los tipos 3, 4 y 5 se consideran las formas normales, siendo el tipo 4 la forma más sana y deseable de las heces.

Los tipos 6 y 7 indican un tránsito intestinal acelerado, con menos tiempo para absorción de agua y nutrientes, siendo considerados diarrea.

Qué sucede cuando el intestino absorbe demasiada agua

El estreñimiento ocurre más comúnmente cuando los desechos (heces) que se forman después de que se digiere el alimento se mueven muy lentamente (tránsito lento) al pasar por el tracto digestivo.

La deshidratación, los cambios de dieta y actividad, así como determinados medicamentos, son con frecuencia los causantes del tránsito lento de las heces. Cuando las heces se mueven lentamente, se absorbe mucha agua de ellas y se vuelven duras y secas.

La falta de líquidos, una dieta baja en fibra, la inactividad y determinados medicamentos pueden favorecer este proceso. No comer suficientes verduras, frutas y cereales integrales puede hacer que las heces sean duras y difíciles de expulsar.

La ampliación gradual del recto y la falta de coordinación de la musculatura pélvica y anal a veces contribuyen al estreñimiento o lo ocasionan. A veces ocurre una combinación de estos procesos.

La frecuencia de las deposiciones en personas sanas varía entre tres deposiciones al día y tres a la semana. Las heces deben evacuarse sin demasiado esfuerzo, esfuerzo o dolor al pasar.

El estreñimiento se produce cuando las evacuaciones son infrecuentes o difíciles de realizar, tiene heces duras o siente que sus evacuaciones son incompletas. Infrecuente significa menos de tres deposiciones a la semana.

Qué sucede cuando queda demasiada agua

Cuando las heces son demasiado blandas, pastosas o líquidas, y se expulsan con demasiada urgencia o demasiada frecuencia, hablamos de diarrea.

El tránsito intestinal acelerado deja menos tiempo para que el intestino absorba agua y nutrientes. La diarrea puede aparecer por infecciones gastrointestinales, cambios en la alimentación, intolerancias, medicamentos u otras enfermedades digestivas.

La bilis es un pigmento verdoso que se vuelve marrón después de sufrir acción de bacterias y de las enzimas digestivas del tracto intestinal. La causa más común de heces verdes es la diarrea, que hace que el tránsito intestinal sea muy rápido, disminuyendo el tiempo de exposición de la bilis a las bacterias y las enzimas digestivas.

Las heces verdes pueden aparecer también después de un gran consumo de vegetales verdes, como la espinaca, el brócoli y la lechuga, por el consumo reciente de antibióticos, por alimentos o bebidas con colorantes verdes o por la ingestión de hierro.

Por qué algunas heces flotan

Las heces que flotan casi siempre se deben a la absorción deficiente de nutrientes (malabsorción) o a demasiados gases (flatulencia).

La mayoría de las causas de las heces flotantes son inofensivas. En la mayoría de los casos, las heces flotantes desaparecerán sin tratamiento.

Las heces flotantes por sí mismas no son un signo de una enfermedad ni otro problema de salud. Muchos factores pueden causar heces flotantes.

La mayoría de las veces, se deben a lo que usted come. Un cambio en la alimentación puede causar un aumento en el gas, lo cual permite que las heces floten.

También se pueden presentar si usted tiene una infección gastrointestinal.

La mayoría de las heces flotantes no son causadas por un aumento en el contenido de grasa de las heces. Sin embargo, en algunas afecciones, como la pancreatitis crónica, se aumenta el contenido de grasa.

Las heces flotantes y grasosas que tienen mal olor pueden deberse a malabsorción grave, especialmente si usted está bajando de peso. La malabsorción significa que su cuerpo no está absorbiendo los nutrientes de manera apropiada.

Las heces del tipo 5, si no tienen bordes bien definidos y flotan, pueden indicar un tránsito intestinal acelerado, con heces ricas en gases, carbohidratos y /o grasa. En este caso, es un tipo de diarrea, no siendo una forma deseable de evacuación.

Heces grasas y malabsorción

En determinadas circunstancias, las heces pueden ser de color amarillo anaranjado, bastante malolientes y flotantes, con aspecto graso. Las heces flotantes se denominan esteatorrea y están causadas por una mala digestión de la grasa.

Cuando hay mucha grasa sin digerir en las heces lo llamamos esteatorrea. No siempre estamos ante una patología hepática o pancreática grave, pero sí estamos ante un aviso claro: la absorción no está siendo eficiente.

Las heces amarillentas suelen ser causadas por deficiencia en la absorción de grasas digeridas o por reducción de la concentración de bilis en las heces.

Los pacientes que a menudo evacuan las heces amarillentas, sobre todo si las gotas de grasa aparecen alrededor, deben buscar orientación médica, ya que estos son signos de problemas en la digestión de la grasa.

Algunas enfermedades que pueden causar malabsorción de grasas son:

  • Pancreatitis.
  • Enfermedad celiaca.
  • Giardiasis.

Las heces claras y blandas pueden deberse a salida o flujo de bilis insuficiente, producción o liberación enzimática subóptima, tránsito demasiado rápido o alteración de la mucosa intestinal que reduce la capacidad de absorción.

El resultado clínico es un tipo de deposición que puede ser más voluminoso, más brillante, más difícil de limpiar y de color pálido.

El papel de la bilis en el color y la digestión

El color normal varía de marrón a marrón claro. Este color se debe a la descomposición de la bilis (amarilla o verde) liberada por el hígado a través de los conductos biliares (vesícula biliar, conducto biliar común) hacia el duodeno.

El papel de la bilis es digerir mejor las grasas emulsionándolas. También se utiliza para neutralizar la acidez procedente del estómago.

Al llegar al intestino, la bilis será degradada por la flora intestinal en estercobilinógeno fecal, de color marrón. Por lo tanto, cualquier evento que interrumpa este ciclo de degradación natural afectará el color de las heces.

Las enfermedades como la cirrosis y la hepatitis pueden provocar heces claras, que habitualmente están asociadas a la presencia de ictericia (piel amarillenta).

Las heces blanquecinas aparecen cuando hay un defecto en el flujo de bilis en el intestino. Puede deberse a que las vías biliares están bloqueadas o a que el hígado no puede producir bilis.

En este caso, las heces son blanquecinas y la orina es muy oscura. Se puede incluso observar ictericia en la piel o en el blanco de los ojos.

El color de las heces y lo que puede significar

Las heces pueden variar en su color, textura, cantidad y olor. Estas diferencias pueden ser preocupantes, pero por lo general, estos cambios no son significativos y se resolverán en uno o dos días.

ColorPosibles causas descritas
MarrónEs el color normal de las heces y se relaciona con la transformación de la bilis.
VerdeTránsito acelerado, diarrea, vegetales verdes, antibióticos o colorantes.
NegroHierro, salicilato de bismuto o sangrado digestivo alto.
Amarillo o naranjaProblemas en la absorción de grasas, reducción de bilis, alimentos ricos en pigmentos o determinados medicamentos.
Blanco o pálidoFalta de bilis, problemas del hígado o bloqueo de las vías biliares.
RojoAlimentos pigmentados, hemorroides, fisura anal u otras fuentes de sangrado.

Mientras que las heces color marrón se consideran el color “normal”, algunos tonos de color marrón verdoso también pueden ser aceptables.

Ciertos alimentos pueden influir en el color de las heces sin alterar este ciclo: las espinacas colorean las heces de verde oscuro, la morcilla de negro, la remolacha de rojo, la zanahoria de naranja.

Las heces que son de color rojo pueden ser el resultado de un sangrado gastrointestinal. Pequeñas cantidades de sangre en las heces pueden indicar hemorroides.

Comer remolacha o bayas rojas, o beber jugo de remolacha o tomate, también vuelve rojas las heces. Una vez que estos alimentos han pasado por el tracto digestivo, las heces deben volverse color marrón de nuevo.

Las heces negras, especialmente si tienen la apariencia de café molido, sugieren sangrado gastrointestinal. Sustancias como suplementos de hierro, regaliz negro, cerveza negra y medicamentos de bismuto también causan heces negras.

Cuando las heces negras son causadas por sangrado del esófago, estómago o duodeno, ocurren debido a la digestión de la sangre, que necesita recorrer todo el tracto intestinal antes de ser eliminado junto a las heces.

Además de las negras, las heces con sangre digerida suelen ser pastosas, pegajosas y con olor muy fuerte y desagradable. Este tipo de heces recibe el nombre de melena.

Agua, fibra y microbiota intestinal

La fibra actúa como una sustancia de unión para dar a las heces su forma. También ayuda a que las heces se muevan suavemente por el tracto intestinal.

Una dieta que es baja en alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras, cereales integrales y legumbres, puede conducir a problemas intestinales.

Los alimentos que más ayudan a regularizar el tránsito en caso de estreñimiento son los que contienen probióticos y prebióticos. Al primer grupo pertenecen el yogur y el kéfir; al segundo, los cereales integrales, las legumbres, las frutas y las verduras.

Para funcionar bien, la fibra se debe consumir con abundante cantidad de líquido.

Una combinación de una ingesta adecuada de líquidos, ejercicio adecuado y una dieta alta en fibra puede prevenir el estreñimiento.

Una cantidad razonable es de aproximadamente 8 vasos (64 onzas) por día. Es especialmente importante mantenerse hidratado al consumir más fibra.

Mantenerse hidratado puede prevenir el estreñimiento. No beber suficiente agua y otros líquidos puede provocar estreñimiento, ya que las heces requieren humedad para poder moverse a través del tracto digestivo.

Qué ocurre en el estreñimiento prolongado

No poder ir al baño habitualmente es un problema. No solo porque en la mayoría de los casos genera una sensación de malestar, hinchazón y dolor abdominal, sino también porque la permanencia de heces en el recto y el esfuerzo para defecar pueden causar fisuras anales o síndrome hemorroidal.

La permanencia de las heces en el intestino permite que se absorba más agua, por lo que el contenido se vuelve más duro y difícil de expulsar.

La ampliación gradual del recto y la falta de coordinación de la musculatura pélvica y anal a veces contribuyen al estreñimiento o lo ocasionan.

Otra causa, la obstrucción intestinal (bloqueo), es grave pero infrecuente.

Las posibles complicaciones del estreñimiento incluyen hemorroides, fisuras, sangrado, impactación fecal y prolapso rectal.

Cómo conservar una consistencia intestinal saludable

Una dieta con frutas frescas, verduras y mucha agua, junto con el ejercicio regular, es un buen comienzo para la mayoría de las personas con estreñimiento o hábitos intestinales irregulares.

  • Llevar una dieta bien equilibrada con cereales integrales, frutas y verduras frescas.
  • Beber mucho líquido, especialmente agua.
  • Hacer ejercicio regularmente.
  • Reservar un tiempo después del desayuno o la cena para ir al baño.
  • Ir al baño cuando sienta que tiene que hacerlo.
  • No ignorar las ganas de tener una evacuación.

El ejercicio puede fomentar la función intestinal normal y aliviar el estreñimiento. También alivia el estrés, una causa común de popó anormal.

Los probióticos ayudan en el alivio del estreñimiento, así como con la diarrea infecciosa.

La mayoría de los laxantes son seguros para usarse a largo plazo, si se utilizan adecuadamente. Sin embargo, las opciones de tratamiento dependen de la causa específica y deben plantearse con un profesional de la salud cuando el problema persiste.

Cuándo consultar por cambios en las heces

Coméntele al proveedor de atención médica si tiene cambios en las heces o deposiciones.

Consulte con un médico si los cambios en el popó persisten durante 2 o más semanas.

Debe pedir valoración profesional si presenta heces claras y blandas repetidas durante varios días o semanas, dolor o presión abdominal persistente, náuseas, saciedad precoz, rechazo a comidas grasas, pérdida de peso no intencionada o fatiga constante que no mejora durmiendo.

Cualquier persona que experimente sangre en sus heces debe buscar atención médica urgente.

Póngase en contacto con su proveedor de inmediato si aparece sangre en las heces y pérdida de peso, fiebre o vértigo.

También debe solicitar atención médica si las heces son de color rojo brillante, negro o se asemejan a los granos de café, porque esto sugiere una pérdida de sangre que podría convertirse en una emergencia médica si no se trata.

Si las heces son negras, pide cita con tu médico de cabecera para descartar el efecto secundario de algún medicamento o la presencia de una úlcera gastroduodenal.

Cómo se estudian las heces cuando hay síntomas

El proveedor llevará a cabo un examen físico y hará preguntas acerca de la historia clínica y los síntomas, tales como cuándo notó las heces flotantes por primera vez, si sucede todo el tiempo o de vez en cuando, cuál ha sido la dieta usual y si las heces cambian con un cambio en la dieta.

También puede preguntar si existen otros síntomas, si las heces son fétidas y si tienen un color anormal, en especial si son pálidas o de color arcilla.

Se puede necesitar un examen coprológico y se pueden hacer exámenes de sangre. Sin embargo, en la mayoría de los casos, estos exámenes no se necesitarán.

Un análisis de las heces puede determinar múltiples enfermedades o, al menos, hacer que se sospechen y se soliciten otras exploraciones para confirmar.

La presencia de sangre oculta en las heces es una de las pruebas más importantes, ya que se utiliza en el programa de cribado del cáncer de colon.

Mediante el estudio microbiológico, se pueden cultivar las heces y detectar bacterias o parásitos indeseados que estén causando diarrea, dolor o fiebre.

También podemos conocer de forma indirecta el funcionamiento pancreático mediante la detección de sustancias no digeridas en las heces, como las grasas, que indicarían una malabsorción, o mediante la medición de elastasa fecal, que está demasiado baja en pacientes con insuficiencia pancreática.

El tratamiento depende del diagnóstico específico.

Fisiología - Absorción de agua y electrolitos a nivel intestinal

Otros cambios que pueden acompañar a las alteraciones del agua

A veces, las heces pueden variar en su color, textura, cantidad y olor. Una persona debe monitorear cualquier cambio en el olor, la firmeza, la frecuencia o el color, ya que puede indicar que hay un problema.

Los alimentos no digeridos en las heces solo son una señal de problema si vienen acompañados de diarrea persistente, pérdida de peso u otros cambios en sus hábitos intestinales.

La presencia de moco en las heces se convierte en una señal relevante si el paciente también tiene otras alteraciones, principalmente diarrea con pus y/o sangre en las heces.

Las heces en cinta, es decir, las heces bien finas y largas suelen ocurrir en el síndrome del intestino irritable, pero puede ser una señal de cáncer de colon, principalmente si viene acompañada de sangrado.

Las personas que experimentan cualquiera de estos tipos de popó deben ver a un médico.

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