Potabilizador de agua con dióxido de cloro: información, funcionamiento, eficacia y seguridad

Un potabilizador de agua con dióxido de cloro es un sistema destinado a generar o dosificar dióxido de cloro para reducir la presencia de microorganismos en el agua de consumo humano o animal. El dióxido de cloro es un gas amarillo o amarillo verdoso, muy soluble en agua, que actúa como oxidante y desinfectante de amplio espectro.

Su eficacia depende de la calidad del agua, la dosis aplicada, el tiempo de contacto, la demanda oxidante de la instalación, el residual que se mantenga y el control de subproductos como cloritos y cloratos. El dióxido de cloro puede ser útil para la potabilización cuando se emplea mediante equipos adecuados, con monitorización y conforme a la normativa aplicable, pero no debe confundirse con las soluciones de dióxido de cloro o de clorito de sodio comercializadas para consumo directo.

El consumo de soluciones de dióxido de cloro y de clorito de sodio (MMS) supone un grave riesgo para la salud y no se recomienda su consumo en ningún caso.

Qué es el dióxido de cloro

El dióxido de cloro (ClO₂) es un gas de color amarillo o amarillo-rojizo que se descompone rápidamente en el aire.

El dióxido de cloro (ClO2) es un gas verde amarillento, muy soluble en agua, que actúa como un potente biocida oxidante selectivo.

Actúa por oxidación: penetra la pared celular de los microorganismos y oxida sus componentes internos, lo que los inactiva de forma irreversible.

La alta reactividad del dióxido de cloro le permite matar bacterias y otros microorganismos en el agua.

El dióxido de cloro se usa como blanqueador en las fábricas que producen papel y productos de papel y en las plantas de tratamiento de agua que producen agua potable.

El dióxido de cloro también se ha usado para descontaminar edificios públicos.

Algunos productos pueden ofrecerse al consumidor de otros modos: como desinfectantes (no destinados a la aplicación directa a personas o animales) o como productos empleados para la desinfección del agua potable, tanto para personas como para animales.

También puede tener un uso industrial como blanqueante.

Cómo funciona el dióxido de cloro

El dióxido de cloro atraviesa la membrana celular directamente, inhibiendo la síntesis proteica y provocando su destrucción.

El dióxido de cloro reacciona directamente con las estructuras celulares oxidándolas.

Reacciona también con aminoácidos y RNA, inhibiendo la síntesis proteica.

Acción sobre bacterias

Debido a su mecanismo de acción, actuando rápidamente frente a los principales mecanismos de supervivencia de las bacterias, éstas no son capaces de desarrollar resistencias frente a esta molécula.

La gran capacidad microbiocida del dióxido de cloro lo convierte en un producto desinfectante de amplio espectro frente a bacterias, virus, hongos e incluso esporas y ooquistes.

La eficacia del dióxido de cloro se encuentra demostrada frente a múltiples patógenos de importancia en Sanidad Animal, como son L. monocytogenes, E. coli, Salmonella spp o el virus de la Influenza A.

Acción sobre virus

En virus: Actúa sobre los virus mediante adsorción y penetración de la capa protéica de la cápside viral, reaccionando con su material genético dañando su capacidad de replicación.

Comparado con otros biocidas, el dióxido de cloro tiene un efecto considerablemente mejor y más rápido en la eliminación de patógenos, incluyendo virus, bacterias, esporas, algas, hongos, etc.

Influencia del pH y de la materia orgánica

En disolución acuosa, el ClO2 apenas se encuentra disociado pudiendo ejercer su acción desinfectante de forma muy independiente del pH, actuando en un rango que va desde 4-9.

El dióxido de cloro es efectivo en un amplio rango de valores de pH (de 4 a 9).

A diferencia de otros desinfectantes que se ven inactivados por la presencia de materia orgánica, el dióxido de cloro no interactúa con ella, ni se ve afectada.

Esto hace que sea efectivo incluso en agua con alto contenido en materia orgánica, sin generar residuos que otros compuestos, como el cloro, generan al reaccionar con ella.

El dióxido de cloro presenta una menor reactividad y mayor selectividad que el cloro (hipoclorito sódico).

Cómo se genera y se dosifica

El dióxido de cloro se produce a partir de clorito de sodio, activado con ácido clorhídrico, con cloro gaseoso o mediante métodos electroquímicos.

En la mayoría de aplicaciones de desinfección o potabilización, el dióxido de cloro es generado in situ, mediante la siguiente reacción de activación de clorito sódico con un ácido (habitualmente ácido clorhídrico):

5 NaClO2 + 4 HCl <-> 4 ClO2 + 5 NaCl + 2 H2O

Clorito de sodio + Ácido clorhídrico = Dióxido de cloro + Cloruro de sodio + Agua

La elección del método condiciona el rendimiento de conversión, la pureza del producto y la cantidad de cloro libre residual que arrastra el sistema.

El dióxido de cloro es inestable y no puede almacenarse a granel: se genera en el lugar de uso.

Dada la elevada inestabilidad y reactividad del dióxido de cloro en estado gas, este desinfectante no es almacenado ni transportado.

Los equipos permiten automatizar el proceso de mezcla para obtener una perfecta acidificación del clorito sódico, en una pequeña cámara de reacción.

Una vez generado, el dióxido de cloro se dosifica automáticamente al agua a potabilizar a la dosis necesaria según tratamiento.

Parámetros que determinan la dosis

Los parámetros que gobiernan el resultado en planta son la dosis aplicada, el tiempo de contacto disponible antes del primer consumidor y el residual que se busca sostener en el punto más alejado de la red.

La demanda de la matriz -materia orgánica, hierro, manganeso, sulfuros- se consume antes de que el oxidante actúe sobre los microorganismos, de modo que la dosis real siempre se determina por ensayo sobre el agua de la instalación y no por cálculo teórico.

A dosis habitual de potabilización es de 0.1 - 0.3 mg/l.

Una buena clarificación del agua reduce la dosis necesaria de cualquier oxidante.

Funcionamiento de un potabilizador de agua con dióxido de cloro

Un sistema de dióxido de cloro combina normalmente depósitos de precursores, un generador o cámara de reacción, bombas dosificadoras, conducciones compatibles, sensores y un sistema de regulación.

Generadores in situ: producen el ClO₂ en el punto de aplicación a partir de sus precursores, con dosificación precisa y continua.

Una vez generado, el producto se introduce en el agua y dispone de un tiempo de contacto suficiente para oxidar e inactivar los microorganismos.

Monitoreo en línea: el residual debe medirse en tiempo real para sostener la desinfección dentro de los límites normativos, evitando sub y sobredosificación.

Mantenimiento preventivo de bombas dosificadoras, sensores y líneas de reactivo.

Capacitación del personal: los precursores son reactivos peligrosos y el gas es tóxico por inhalación; el manejo requiere procedimientos y protección adecuados.

Cumplimiento normativo: los sistemas deben ajustarse a la normativa local e internacional sobre desinfectantes en agua de consumo.

Eficacia del dióxido de cloro en la potabilización

Es un biocida de amplio espectro, con un poder oxidante 2.6 veces superior al cloro.

El dióxido de cloro presenta mayor solubilidad en agua que el hipoclorito sódico, lo que permite obtener mayores rendimientos de desinfección.

La eficacia del dióxido de cloro se encuentra demostrada frente a múltiples patógenos de importancia en Sanidad Animal, como son L. monocytogenes, E. coli, Salmonella spp o el virus de la Influenza A.

Sus características permiten una menor dosificación para lograr un residual estable.

MicroorganismoCloro (pH 6-7)CloraminaPastillas Dixclor (CIO2)
Escherichia coli0,03495 -1800,02 - 0,75
Poliomeilelitis 11,1 - 2,5768 - 37400,2 - 6,7
Rotavirus0,01 - 0,053806 - 64730,05 - 0,2
Quistes Giardia Lambia47 - 150220026
Quistes Giardia Muris30 - 63014007,2 - 18,5

La tabla compara el valor C-T (Concentración-Tiempo) de los desinfectantes en el agua de consumo frente a microorganismos de referencia, siendo T el tiempo (minutos) necesario para que una concentración -C- (mg/L) de desinfectante residual inactive a un microorganismo.

Microorganismoppm (mg/L)Tiempo de respuesta
Staphylococcus aureus130 seg
Streptococcus115 seg
Mycobacterium tuberculosis191 - 3 min
Escherichia coli0,251 min
Salmonella tiphy0,041 min
Aspergillus niger381 hora
Polio virus0,11416 min
Aujezsky (Pseudorrabia)0,11 min
Coronovirus0,092 - 3 min
Parvovirus0,081 - 2 min
Pseudonomas florecens215 seg
Pseudonomas aeruginosa15 min
Gripe Aviar H5N10,82 min

Se observan las bajas dosis necesarias de dióxido de cloro para acabar con diferentes agentes patológicos, en comparación con otros desinfectantes clorados.

Dióxido de cloro y biofilm

Los biofilm son comunidades complejas de agentes microbianos, asociados a una superficie viva o inerte, que excretan una matriz extracelular protectora y adhesiva, llamada glicocalix.

Habitualmente estas comunidades microbianas están formadas por diferentes especies de bacterias que interactúan entre ellas y con el medio ambiente en el que se encuentran.

Las bacterias se comunican entre sí a través de señales químicas pudiendo llegar a actuar como si de un “tejido” se tratasen, por lo que este tipo de asociación cambia el metabolismo y la estructura de las bacterias.

El biofilm es uno de los principales factores de riesgo para la calidad microbiológica del agua.

Esta capa de materia orgánica que recubre el interior de los elementos del sistema de distribución de agua puede contener una elevada carga microbiana.

El biofilm actúa de barrera protectora para los microorganismos de las capas interiores por lo que dificulta el acceso de los desinfectantes.

Para lograr un alto nivel de bioseguridad en una explotación, se debe tener en cuenta no solamente la carga microbiana que el agua trae desde su origen, sino también el riesgo que presenta la posible existencia de biofilm en la instalación.

Ante esto, el dióxido de cloro destruye los puentes disulfuro que se forman en el biofilm, eliminándolo y pudiendo actuar así contra las bacterias que se encuentran protegidas en él.

Está inequívocamente probado que el dióxido de cloro elimina la biopelícula en las líneas de agua y evita que se origine cuando se mezcla continuamente a bajo nivel.

El dióxido de cloro se consolidó como alternativa al cloro convencional en la desinfección de agua industrial y potable.

Su ventaja no es sólo que elimina bacterias, virus y protozoos: es que lo hace generando muchos menos subproductos halogenados y que penetra los biofilms adheridos a las cañerías, que son el reservorio real de contaminación en una red.

Subproductos y control de calidad

Genera sus propios subproductos inorgánicos: hay que medirlos, no suponerlos.

Cuando el dióxido de cloro reacciona con compuestos orgánicos disueltos en el agua de las plantas de tratamiento de agua potable, se forman productos secundarios de desinfección tales como iones de clorito y de clorato.

Control de cloritos y cloratos: son los subproductos propios de esta tecnología y tienen sus propios límites regulatorios.

El dióxido de cloro no reacciona por sustitución con la materia orgánica, de modo que genera cantidades mucho menores de subproductos clorados.

Esa es la razón principal por la que se lo elige en aguas con alta carga de materia orgánica natural.

La EPA ha establecido una concentración máxima permitida en agua potable de 0.8 miligramos de dióxido de cloro por litro de agua (mg/L) y 1.0 mg/L del ión de clorito.

La EPA ha establecido un nivel máximo de clorito en agua potable de 1 mg/L.

Además, la EPA ha establecido una meta de 0.8 mg/L para dióxido de cloro residual y para el nivel máximo de clorito en agua potable que ha sido desinfectada con dióxido de cloro.

La concentración de dióxido de cloro y de clorito iónico en el agua potable que usted bebe puede ser mayor o menor que estos niveles.

Comparación con cloro, luz ultravioleta y ozono

El tratamiento del agua con cloro (hipoclorito sódico - lejía) es un método comúnmente utilizado para la potabilización de aguas de bebida de consumo animal, para reducir las concentraciones de microorganismos patógenos que a través de ella pueden transmitirse.

El elevado poder oxidante del ácido hipocloroso generado, combinado con su bajo coste aplicativo, ha ocasionado que el cloro sea el principal desinfectante utilizado actualmente para tratamientos de potabilización de aguas de consumo, tanto humano como animal.

Con un pH inferior a 5 todo el cloro está en forma de ácido hipocloroso (HOCl) pero, a medida que el pH aumenta, este ácido se disocia en hipoclorito (ClO-), disminuyendo su efectividad a pH superiores a 7,0.

AspectoCloro / hipocloritoClO₂Ultravioleta
SubproductosTrihalometanos y ácidos haloacéticosCloritos y cloratosNinguno
Efecto residual en redSíSí, más persistenteNo
Dependencia del pHAltaBajaNula
Acción sobre biofilmLimitadaBuenaNula
AlmacenamientoPosibleGeneración in situNo aplica

Las ventajas que distinguen al dióxido de cloro del hipoclorito se apoyan en su mecanismo de acción.

  • Eficacia sobre patógenos resistentes: actúa sobre organismos que resisten a otros desinfectantes, entre ellos Giardia y Cryptosporidium.
  • Menos subproductos tóxicos: no genera cloroformo ni trihalometanos en cantidades significativas, a diferencia de la cloración tradicional.
  • Independencia del pH: mantiene su eficacia en un rango amplio de pH, mientras que el ácido hipocloroso pierde poder desinfectante a pH alcalino.
  • Control de biofilms: penetra la matriz de exopolisacáridos que protege a las bacterias adheridas a cañerías y equipos.

La desinfección ultravioleta inactiva microorganismos sin generar subproductos, aunque no deja residual en la red.

El ozono es la otra vía de oxidación sin subproductos halogenados, pero también se genera en el punto de uso y se descompone en oxígeno, de modo que no sostiene residual.

Aplicaciones del dióxido de cloro

Agua potable y redes de distribución

El dióxido de cloro se ha utilizado en la desinfección del agua potable durante muchos años (en los Estados Unidos desde 1944).

El dióxido de cloro se añade al agua potable para proteger al público de bacterias y otros microorganismos perjudiciales.

Potabilización municipal: aguas superficiales con alta materia orgánica, donde la cloración generaría trihalometanos por encima del límite.

Redes de distribución: mantenimiento de un residual estable en tramos largos, donde el cloro libre se consume rápido.

Instalaciones de agua fría y caliente

En instalaciones médicas y otras instalaciones públicas que suministran agua potable a terceros, en la industria alimentaria y también en la ganadería, se requiere una alta calidad del agua potable para garantizar su correcto funcionamiento.

El calentamiento del agua potable en tuberías de agua caliente circulante con muchas bifurcaciones requiere una dosificación para la desinfección con efecto de depósito: esto combate, mata e inactiva eficazmente la legionela y otros patógenos del agua potable y evita que se multipliquen.

Aquí es donde entra en juego el dióxido de cloro, un potente desinfectante que mata eficazmente a los patógenos e impide que se multipliquen.

Control de Legionella

En la prevención y control de los microbios que causan la enfermedad del legionario, el dióxido de cloro ha jugado un papel especial.

La biopelícula en la tubería puede proteger a la legionella contra la mayoría de los desinfectantes.

Sin embargo, el dióxido de cloro elimina la biopelícula y mata bacterias, esporas y virus.

  • La eficacia bactericida es relativamente constante a un pH de 4 a 10.
  • El tiempo de contacto requerido del ClO2 es menor.
  • El dióxido de cloro tiene una mayor solubilidad.
  • El dióxido de cloro no reacciona con NH3 o NH4 +.
  • Destruye los precursores de THM y aumenta la capacidad de coagulación.
  • El ClO2 destruye los fenoles y es inodoro.

Torres de enfriamiento

El aire caliente y húmedo en la torre de enfriamiento es ideal para el crecimiento de algunos patógenos, como Legionella.

La limpieza y desinfección de las torres de enfriamiento es necesaria para obtener una mayor eficiencia en el intercambio de calor, extender la vida útil del sistema de bombeo y reducir los costos de mantenimiento.

  • Es un desinfectante y biocida muy potente.
  • Previene y elimina posibles biopelículas.
  • A diferencia del cloro, el dióxido de cloro es eficaz a valores de pH de 4 a 10.
  • El consumo de agua dulce es bajo.
  • Por tanto, no es necesaria la adición de ácido.
  • El dióxido de cloro se puede utilizar como spray.

Cuando el destino es un circuito abierto de enfriamiento, el criterio cambia: ahí el resultado se mide sobre la biopelícula de la torre y el riesgo de Legionella, no sobre el residual que llega al final de la red.

Ganadería y agua de bebida animal

A pesar de que es de sobra conocido que el agua actúa como vehículo de entrada de microorganismos patógenos, a menudo no se le da la importancia que merece al agua de bebida de los animales de producción.

El agua es un nutriente fundamental en la alimentación de los animales, ya que tiene una incidencia directa en los ciclos biológicos y es determinante para mantener unas constantes fisiológicas y productivas adecuadas.

Basta con considerar que el agua es el componente mayoritario del organismo de los animales (entre el 50-90% en función de la edad) para entender su enorme importancia.

El agua como elemento indispensable para la vida, es uno de los parámetros más influyentes a la hora de determinar la calidad de una explotación ganadera.

Las Guías de Buenas Prácticas de producción recalcan que el agua debe cumplir una serie de características:

  • La ausencia de olores, sabores y colores extraños.
  • La ausencia de bacterias coliformes (MAPAMA 2005, GBPs).

Es igualmente importante considerar las conducciones del agua dentro de las explotaciones como un punto donde se puede acumular suciedad y donde pueden proliferar los microorganismos.

Es fundamental que las explotaciones cuenten con un sistema de abastecimiento adecuado, limpio y desinfectado, que garantice la no contaminación de las aguas.

Sin embargo, muchas veces los tratamientos no son realizados correctamente, con consecuencias muy negativas para la salud animal, convirtiéndose el agua sin tratar -o con un tratamiento inadecuado- en un vehículo de patologías de gran importancia como las Clostridiosis, las Colibacilosis o incluso procesos de declaración obligatoria, como la Influenza Aviar o la Salmonella.

Es muy recomendable realizar análisis periódicos de la calidad del agua como forma de asegurar su correcta higienización.

El agua de las explotaciones ganaderas puede tener diferentes orígenes:

  • Pozos.
  • Red pública.

Pero generalmente es almacenada en tanques que abastecen la granja.

Incluso el agua de la red pública puede no llegar a los animales en correctas condiciones puesto que, en la mayoría de las ocasiones, las explotaciones se encuentran alejadas de los núcleos urbanos y al tratarse de largos recorridos es fácil que se pierda la eficacia desinfectante siendo el cloro el que habitualmente se usa para el tratamiento de aguas urbanas.

Por ello, independientemente de su origen, el tratamiento del agua se debe considerar como un elemento clave para la bioseguridad en las explotaciones ganaderas.

Industria alimentaria

Alimentos y bebidas: desinfección de agua de proceso y saneamiento de líneas y tanques.

El dióxido de cloro es un excelente producto para la limpieza de verduras.

El factor decisivo es la capacidad de matar, incluso en concentraciones bajas, esporas, virus y hongos.

El ClO2 es un producto probado desde hace mucho tiempo que se puede utilizar para solucionar algunos problemas de la industria alimentaria.

No afecta ni el sabor ni el olor ni la apariencia de los alimentos.

Depuradores de aire

En los depuradores, el agua circula y se opone a toda la superficie del sistema al flujo de aire.

La función del agua en circulación es absorber las sustancias que causan el olor contenidas en el aire.

El dióxido de cloro, que se agrega al ciclo del agua, reacciona inmediatamente con las sustancias que causan el olor que han sido absorbidas previamente del agua, así como con las sustancias que quedan en el aire para ser limpiadas.

Riesgos y medidas de seguridad

El dióxido de cloro es un oxidante fuerte y su consumo supone un riesgo para la salud y que puede ser grave en algunos pacientes y requerir hospitalización.

Toxicidad del gas: requiere detección ambiental en la sala de equipos, ventilación y procedimientos de evacuación.

Precursores peligrosos: el clorito de sodio es un oxidante fuerte y el ácido clorhídrico es corrosivo; ambos exigen almacenamiento segregado.

Materiales compatibles: toda la línea de contacto debe seleccionarse para resistir el oxidante.

Subproductos regulados: cloritos y cloratos tienen límites propios en agua de consumo y deben monitorearse.

Dependencia del suministro: al no poder almacenarse el producto final, una falla del generador deja el sistema sin desinfección.

El dióxido de cloro se descompone rápidamente en el aire formando cloro gaseoso y oxígeno.

Debido a que es un gas peligroso, el dióxido de cloro siempre se manufactura en el lugar donde habrá de usarse.

Si usted respirara aire que contiene dióxido de cloro gaseoso, podría sufrir irritación de la nariz, la garganta y los pulmones.

Sus vapores pueden causar irritación ocular o respiratoria, broncoespasmo o incluso edema pulmonar.

Los precursores son reactivos peligrosos y el gas es tóxico por inhalación; el manejo requiere procedimientos y protección adecuados.

Exposición por ingestión

Su consumo directo puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, que pueden llevar a deshidratación, fallo renal, anuria, anemia hemolítica y metahemoglobinemia.

Si usted tragara grandes cantidades de dióxido de cloro o clorito, podría sufrir irritación de la boca, el esófago o el estómago.

Sin embargo, si usted se expone a cantidades muy altas de dióxido de cloro o clorito, podría sufrir falta del aliento y otros problemas respiratorios debido al daño que causan estas sustancias a la capacidad de la sangre para transportar oxígeno a través del cuerpo.

La exposición a cantidades muy grandes de estas sustancias puede resultar en daño a los glóbulos rojos de la sangre.

Este daño puede ser observado mediante pruebas de sangre de rutina.

Exposición de niños

Es probable que los niños expuestos a grandes cantidades de dióxido de cloro o clorito sufran efectos similares a los observados en adultos.

Sin embargo, la exposición de niños al dióxido de cloro gaseoso podría reducir la capacidad de la sangre para transportar oxígeno más rápidamente que en adultos.

Esto podría hacer más difícil la capacidad para respirar.

Partes del cerebro de niños expuestos a grandes cantidades de dióxido de cloro antes de nacer pueden desarrollarse más lentamente que lo normal.

Este efecto se ha observado en animales jóvenes, pero no en seres humanos.

Diferencia entre potabilización y consumo de dióxido de cloro

El uso de dióxido de cloro como biocida o su uso industrial, observando estrictamente las instrucciones de uso, queda fuera del ámbito de las advertencias dirigidas al consumo directo.

El consumo de soluciones de dióxido de cloro o de soluciones de clorito de sodio (MMS) pone en riesgo la salud y puede producir efectos tóxicos graves tanto en su consumo directo como por inhalación de sus vapores.

No existen pruebas de ningún tipo de que pueda usarse para tratar o prevenir la infección por coronavirus, ni tampoco hay evidencia de que sea efectivo contra otras enfermedades como malaria, autismo, cáncer, enfermedades parasitarias o degenerativas.

Ninguno de estos productos está autorizado para el tratamiento de ninguna enfermedad.

La AEMPS recomienda encarecidamente no consumirlos en ningún caso: ni en formatos que se presentan aptos para consumo humano ni si se ofrecen como desinfectantes, blanqueantes o biocidas de uso industrial.

No existe evidencia científica de ningún tipo de que sea eficaz para el tratamiento o prevención de la COVID-19 ni de ninguna otra patología.

Diferentes autoridades sanitarias -incluyendo la AEMPS- vienen advirtiendo desde 2010 de los riesgos de su consumo y tomando medidas para evitarlo.

Durante la situación sanitaria ocasionada por la COVID-19, se ha promocionado a través de redes sociales y páginas web el consumo por vía oral de soluciones de dióxido de cloro, directamente u obtenido a partir de clorito de sodio, también conocido como MMS -Miracle Mineral Solution-, para el tratamiento o la prevención de la infección por SARS-CoV-2.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) advierte de que no existe ninguna prueba científica que avale estas supuestas propiedades.

Estos productos no se han sometido a ningún tipo de evaluación o autorización por las autoridades competentes que garantice que la relación beneficio/riesgo sea positiva y así asegurar el derecho de los ciudadanos a la protección de su salud.

La AEMPS ya advirtió de los riesgos del dióxido de cloro -MMS- en 2010, a través de una nota informativa, por considerar que cuando se presentan con propiedades curativas y preventivas sin las debidas autorizaciones, estos productos infringen la normativa vigente.

Recientemente, el Instituto Nacional de Toxicología de España ha informado sobre varios casos de intoxicaciones causadas por el consumo de dióxido de cloro.

A nivel internacional, diferentes autoridades sanitarias han alertado de los riesgos para la salud del consumo de este producto y sobre la ausencia de pruebas de su utilidad terapéutica: la FDA estadounidense, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Therapeutic Good Administration (TGA) australiana, etc.

Las autoridades sanitarias canadienses (Health Canada) emitieron una alerta rápida en mayo 2010, en la que se informaba de efectos adversos graves en 6 casos, tras el consumo de este producto.

También la autoridad competente de Alemania, BFarm, advierte sobre la consideración de medicamento ilegal e informa de los riesgos asociados a su consumo.

Qué ocurre con el dióxido de cloro en el organismo y el ambiente

El dióxido de cloro y el clorito usualmente entran al cuerpo cuando la gente toma agua que ha sido desinfectada con dióxido de cloro.

Debido a que el dióxido de cloro se descompone rápidamente en el aire formando cloro gaseoso y oxígeno, es improbable que usted respire niveles peligrosos de dióxido de cloro.

Sin embargo, si usted respira dióxido de cloro, esta sustancia podría ser absorbida a través de los pulmones.

No se sabe si es posible absorber dióxido de cloro o clorito a través de la piel.

El dióxido de cloro y el clorito actúan rápidamente cuando entran al cuerpo.

El dióxido de cloro se transforma rápidamente a iones de clorito, los cuales se descomponen hasta convertirse en iones de cloruro.

Algunos iones de cloruro abandonan el cuerpo, principalmente en la orina, en cuestión de horas o días.

La mayoría del clorito que no se descompone también abandona el cuerpo en la orina unos cuantos días luego de la exposición al dióxido de cloro o al clorito.

En el aire, la luz solar rápidamente rompe las moléculas de dióxido de cloro y forma cloro gaseoso y oxígeno.

En el agua, el dióxido de cloro reacciona rápidamente y forma iones de clorito.

Los iones de clorito se mueven fácilmente en el agua y se pueden desplazar hacia el agua subterránea.

Cómo evaluar un sistema de dióxido de cloro

La selección de un potabilizador debe partir de un análisis físico-químico y bacteriológico del agua, seguido de ensayos que permitan establecer la demanda de oxidante, el tiempo de contacto y el residual necesario.

La dosis real siempre se determina por ensayo sobre el agua de la instalación y no por cálculo teórico.

Es muy recomendable realizar análisis periódicos de la calidad del agua como forma de asegurar su correcta higienización.

El agua bien clarificada requiere menos dosis de cualquier oxidante.

Buena parte del problema de los subproductos de desinfección se resuelve antes de desinfectar, bajando la materia orgánica que les da origen.

El Catalytic Carbon® adsorbe sustancias húmicas, taninos, fenoles y trihalometanos ya formados, y Crystolite® remueve los sólidos y coloides que protegen a los microorganismos del contacto con el desinfectante.

Esa lógica de encadenar etapas -clarificar y adsorber antes de desinfectar- es la que ordena la elección entre los distintos métodos para purificar el agua de una planta, porque define qué carga le llega al oxidante y cuánta dosis hace falta.

Aspectos que deben verificarse

  • Calidad microbiológica y fisicoquímica del agua de entrada.
  • Caudal instantáneo y volumen tratado.
  • Tiempo de contacto disponible.
  • Residual de dióxido de cloro en los puntos de control.
  • Concentraciones de cloritos y cloratos.
  • Estado de depósitos, conducciones, bombas y sensores.
  • Presencia y control del biofilm.
  • Ventilación y detección ambiental en la sala de equipos.
  • Compatibilidad de los materiales con el oxidante.
  • Capacitación del personal y procedimientos de emergencia.

Recomendaciones ante una posible exposición

Si su doctor encuentra que usted o un miembro de la familia ha estado expuesto a cantidades significativas de dióxido de cloro o clorito, pregunte si sus niños también podrían haber estado expuestos.

Puede que su doctor necesite pedir que su departamento estatal de salud investigue.

Aunque no hay pruebas médicas para determinar si usted se ha expuesto al dióxido de cloro o al clorito, la exposición a cantidades muy grandes de estas sustancias puede resultar en daño a los glóbulos rojos de la sangre.

Las familias que beben agua que ha sido tratada con dióxido de cloro pueden reducir su riesgo de exposición al dióxido de cloro y a los iones de clorito bebiendo agua embotellada que no haya sido tratada con estas sustancias.

La OSHA regula el nivel de dióxido de cloro en el aire en el ambiente ocupacional.

El límite de exposición ocupacional al dióxido de cloro para una jornada de 8 horas diarias, 40 horas por semana es de 0.1 partes por millón (0.28 miligramos por metro cúbico [mg/m³]).

Las recomendaciones y los reglamentos son actualizados periódicamente a medida que se dispone de información adicional.

Esquema de potabilizador con dióxido de cloro

Titulación automatizada del dióxido de cloro en los agentes de tratamiento del agua

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