La protección respiratoria es el conjunto de equipos de protección individual (EPI) diseñados para evitar que el trabajador inhale contaminantes del aire (partículas, gases, vapores) o para suministrarle aire limpio cuando la atmósfera sea peligrosa o exista una concentración insuficiente de oxígeno. Es obligatoria siempre que la evaluación de riesgos detecte una exposición por vía respiratoria que no pueda eliminarse previamente mediante medidas técnicas u organizativas.
Respirar aire contaminado es uno de los riesgos laborales más silenciosos: no siempre se ve ni se huele, pero puede provocar enfermedades respiratorias graves e irreversibles a largo plazo. Por eso, la correcta elección de la protección respiratoria es crucial para proteger la salud de los trabajadores expuestos.
La protección respiratoria como última barrera preventiva
Los equipos de protección individual (EPI) deben utilizarse cuando existan riesgos para la seguridad o salud de los trabajadores que no hayan podido evitarse o limitarse suficientemente por medios técnicos de protección colectiva o mediante medidas de organización del trabajo. En general, la decisión de utilizar un EPI debe estar precedida de la preceptiva evaluación de riesgos, ya que a partir de sus resultados se determinará el conjunto de medidas y actividades preventivas que deben realizarse para eliminar o reducir y controlar dichos riesgos.
En la planificación de estas medidas, se tendrán en cuenta los principios de la acción preventiva por lo que la adopción de medidas técnicas de protección colectiva y/u organizativas debe anteponerse a la protección individual. Si esas medidas no fueran suficientes, se utilizarán los EPI como última barrera de protección entre la persona y el riesgo.
“Anteponer las medidas de protección colectiva frente a las individuales” ¿a qué técnico no le resulta familiar este principio legal recogido en la Ley de prevención de Riesgos Laborales?
Este principio general, al igual que el resto de los recogidos en el artículo 15 de la Ley de prevención de Riesgos Laborales, debe estar presente en todas las decisiones que se tomen en relación a las medidas preventivas de protección a adoptar por la empresa.
- Protege solo a la persona que lo lleva mientras que las medidas de control en la fuente protegen a todas las personas del lugar de trabajo.
- Los niveles máximos de protección del EPI difícilmente se consiguen en la práctica y el nivel real de protección es complicado de evaluar.
- La protección efectiva o real solo se consigue mediante el EPI apropiado, correctamente ajustado y usado, y mantenido adecuadamente.
- El EPI puede limitar al usuario en cierta manera dificultando sus movimientos o visibilidad.
Cuando se han tomado todas las demás medidas para reducir los niveles peligrosos de exposición, la protección respiratoria es el último paso fundamental para impedir que los contaminantes nocivos del aire entren en el cuerpo a través de las vías respiratorias.
En el caso concreto de los equipos de protección respiratoria frente a agentes químicos o biológicos, sea cual sea su estado, su naturaleza y/o peligrosidad, incluyendo agentes cancerígenos, mutagénicos, tóxicos para la reproducción, sensibilizantes, así como agentes biológicos de los grupos 2, 3 y 4, la necesidad y obligación de su uso puede venir determinada, no solo por la ausencia de medidas técnicas u organizativas de reducción del riesgo, sino también como medida provisional mientras se adoptan estas o bien, en situaciones excepcionales y puntuales de exposición, poco frecuentes o de corta duración.
Cuándo puede ser necesario utilizar un EPI respiratorio
- Cuando la implementación de las medidas de tipo técnico y organizativo requieran un cierto tiempo, se utilizarán los EPI como medida transitoria hasta que dicha implementación se lleve a cabo con plena eficacia.
- No obstante, nunca será de aplicación el uso de EPI como medida transitoria cuando el trabajador implicado se encuentre ante situaciones de riesgo grave e inminente.
- En las situaciones en las que no existen soluciones técnicas razonables ni de otro tipo que permitan resolver el problema se utilizarán EPI hasta que el progreso de la técnica permita otras alternativas.
- Cuando las exposiciones son poco frecuentes y/o de corta duración y se justifica que no pueden adoptarse otras medidas de protección.
- En operaciones de limpieza, mantenimiento, reparación de averías, transformación de equipos, etc., por ser situaciones de trabajo en las que, para realizar la actividad, puede ser necesario anular temporalmente algún sistema de protección.
- Cuando la información que, de acuerdo con el artículo 41 de la LPRL, debe proporcionar el fabricante, importador o suministrador de maquinaria, equipos, productos o útiles de trabajo, indique la necesidad de usar un EPI.
No obstante, aparte de esta información, es preciso tomar en consideración las condiciones del trabajo en las que se van a utilizar dichos equipos, productos, etc., para tener en cuenta todos los factores de riesgo, y realizar así una correcta elección del EPI, siempre que las medidas técnicas y/u organizativas no hayan sido suficientes.
Normativa aplicable a los equipos de protección respiratoria
Los equipos de protección respiratoria comercializados en la Unión Europea están sujetos al Reglamento (UE) 2016/425 relativo a los equipos de protección individual. Este reglamento establece los requisitos esenciales de salud y seguridad que deben cumplir los EPI.
En España, la utilización de equipos de protección individual en el trabajo se encuentra regulada, entre otras disposiciones, por el Real Decreto 773/1997, que establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la elección, utilización y mantenimiento de los EPI por parte de los trabajadores.
Los EPI están sometidos a un “doble marco normativo”: desde la óptica de la seguridad y salud en el trabajo, el Real Decreto 773/1997 establece las disposiciones mínimas para garantizar una protección adecuada del trabajador/a durante su utilización y desde el punto de vista de la seguridad del producto el Reglamento (UE) 2016/4251 establece los requisitos que deben cumplir los EPI, desde su diseño y fabricación hasta su comercialización, con el fin de garantizar la salud y seguridad de los usuarios.
Originariamente este doble enfoque fue planteado con el fin de que las legislaciones fueran complementarias, ya que la protección de los trabajadores hace necesario fijar las condiciones que deben cumplir los EPI desde su diseño y fabricación hasta su comercialización y, paralelamente, establecer las condiciones mínimas de seguridad y salud para su correcta utilización.
En consecuencia será necesario conocer y considerar los conceptos establecidos en ambas disposiciones. Además de la legislación básica mencionada y los preceptos generales contenidos en la Ley de prevención de Riesgos Laborales (LPRL) habrá que tener en cuenta, cuando sea aplicable, normativa más específica como por ejemplo la relativa a agentes químicos, amianto, ruido, riesgo eléctrico, equipos de trabajo etc.
En Europa, la protección respiratoria es EPI de Categoría III y se rige por el Reglamento (UE) 2016/425.
| Norma EN | Equipo |
|---|---|
| EN 149 | Mascarillas autofiltrantes contra partículas (FFP1/2/3) |
| EN 140 / EN 136 | Medias máscaras / máscaras completas |
| EN 143 | Filtros contra partículas (P1/P2/P3) |
| EN 14387 | Filtros contra gases y combinados |
| EN 12941 / EN 12942 | Equipos motorizados (con casco/capucha o con máscara) -clases TH y TM |
| EN 14594 / EN 14593 | Equipos de línea de aire comprimido |
| EN 137 | Equipos autónomos de circuito abierto (ERA) |
| EN 12021 | Calidad del aire respirable suministrado |
| EN 529 | Guía de selección, uso y mantenimiento (factores de protección) |
Los equipos de protección respiratoria deberán responder a las condiciones existentes en el lugar de trabajo, teniendo en cuenta las características anatómicas, fisiológicas y el estado de salud del trabajador, así como adecuarse a este tras los ajustes necesarios.
En la legislación aplicable, será necesario comprobar el correspondiente marcado CE. En el caso de los EPI de categorías I y II A; sólo para los EPI de categoría III A + B; B corresponde al código de cuatro dígitos identificativos, en el ámbito de la UE, del Organismo Notificado que lleva a cabo la Conformidad con el tipo de los EPI fabricados.
Contaminantes presentes en el ambiente de trabajo
Antes de elegir cualquier equipo, hay que saber qué hay en el aire. No se protege igual frente a polvo que frente a gases o a una atmósfera sin oxígeno.
- Aerosoles: dispersión de partículas sólidas o líquidas en un medio gaseoso.
- Gases y vapores: sustancias que se encuentran en fase gaseosa en condiciones normales.
- Polvos: suspensión en el aire de partículas sólidas de pequeño tamaño.
- Fibras: partículas de forma alargada cuya longitud supera entre 3 y 4 veces su diámetro.
- Nieblas: suspensión en el aire de pequeñas gotas de líquido.
- Humos: suspensión en el aire de partículas sólidas.
Los polvos pueden generarse durante operaciones como lijado, corte, perforación, demolición o manipulación de determinados materiales. Los procesos de soldadura, por ejemplo, pueden generar humos y partículas que requieren una protección adecuada en función del proceso y de las condiciones de exposición.
Las necesidades de protección respiratoria pueden variar considerablemente según la actividad profesional.
- Construcción y demolición.
- Carpintería y trabajos con madera.
- Soldadura.
- Pintura y barnizado.
- Automoción.
- Industria química.
- Metalurgia.
Metodología general de selección de los EPI
Una vez tomada la decisión de utilizar un equipo de protección individual en un puesto de trabajo concreto, por no conseguir reducir el riesgo a niveles tolerables mediante la adopción de medidas técnicas y/o organizativas, el empresario debe proceder a definir el equipo que se propone proporcionar.
Los pasos a seguir para la selección del EPI no tienen por qué tener un orden fijo, riguroso y cerrado sino que se debe realizar la selección del EPI mediante una interacción y retroalimentación entre los distintos apartados hasta conseguir la protección efectiva que se necesita.
Analizando con conocimiento lo que hay disponible en el mercado se consigue información que puede hacer que sea necesario replantear la caracterización de los riesgos que motivan el uso de los EPI y la correcta definición de los necesarios.
1. Evaluación de los riesgos remanentes
1.ª fase: evaluación de los riesgos remanentes (riesgos que no pueden evitarse por otros medios, protección colectiva, medidas de organización del trabajo, etc.). Para ello, se debe cumplimentar el inventario de riesgos del anexo II del Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo.
La evaluación de riesgos laborales del centro definirá las características que deban cumplir los equipos de protección individual.
2. Definición de los requisitos técnicos
2.ª fase: definición de los requisitos técnicos que ha de cumplir el equipo y toma en consideración de los factores de riesgo que pueda introducir el equipo que se vaya a seleccionar.
Los EPI deben proporcionar una protección eficaz frente a los riesgos que motivan su uso, sin suponer por sí mismos u ocasionar riesgos adicionales ni molestias innecesarias.
El EPI debe adecuarse a las condiciones del lugar de trabajo en el que puede ocurrir la exposición, tales como temperatura (calor o frío), humedad ambiental, concentración de oxígeno, atmósferas explosivas etc.
Además, al referirnos al lugar de trabajo también hay que incluir las condiciones relativas al desarrollo de la tarea específica de manera que se tendrá que tener en cuenta el esfuerzo físico que el trabajador debe realizar, el periodo de tiempo durante el que debe llevarse el EPI, las necesidades de visibilidad y comunicación, etc.
De esta manera se evita introducir nuevos riesgos por causa del uso de EPI, como, por ejemplo, el golpe de calor ocasionado al utilizar un equipo que impide la transpiración en un ambiente caluroso y húmedo.
3. Lista de control
3.ª fase: confección de una lista de control con las especificaciones a cumplir por el EPI, basándose en los riesgos que deben cubrirse y en los riesgos debido al equipo.
Una vez identificado el riesgo debemos evitar realizar una descripción genérica del EPI necesario. Para realizar una correcta valoración de los requisitos de protección de un EPI antes de su compra se recomienda fijar por escrito aspectos como:
- Calidades y materiales de fabricación con referencia a aspectos de su confección (algodón, poliéster, cierre con cremallera, bolsillos, etcétera).
- Normas que debe cumplir (en concreto, las normas UNE).
- Grado o nivel de protección necesario.
- Vida útil, condiciones de control de desgaste, calidad de las piezas de repuesto, etcétera.
- Adaptación ergonómica (talla, dimensiones, etcétera).
- Necesidad de compatibilidad con otros EPI.
4. Consulta a posibles suministradores
4.ª fase: facilitar dicha lista de control a los posibles suministradores.
5. Preselección del equipo
5.ª fase: preselección del equipo, que ha de responder a las siguientes solicitaciones:
- Adecuación a la legislación nacional y comunitaria que le sea de aplicación (marcado «CE», etcétera).
- Adecuación al nivel de riesgo a proteger, sin suponer un riesgo adicional.
- Adecuada adaptabilidad e integración en el medio ambiente laboral.
- Adecuada adaptabilidad al trabajador tras los necesarios ajustes.
- Compatibilidad en caso de múltiples riesgos.
6. Pruebas prácticas
6.ª fase: realizar pruebas prácticas en el lugar de trabajo (en caso de ser factible), al objeto de verificar que los rendimientos técnicos se corresponden con los ofertados y que la adaptabilidad es la adecuada.
7. Formación e instrucciones
7.ª fase: formar e instruir a los trabajadores en el uso de los equipos seleccionados.
Puntos básicos de esta formación han de ser:
- Presencia del fabricante/suministrador en caso de equipos de diseño complejo.
- Explicar las causas por las que se debe usar el equipo y qué tipo de protección proporciona.
- De qué riesgos no protege.
- Cómo usarlo y cerciorarse de que protege.
- Cuando debe desecharse.
- Cuál es el mantenimiento necesario.
- Realización de instrucciones internas de uso y mantenimiento siguiendo las indicaciones del art. 7 del Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo.
8. Aceptación por parte de los trabajadores
8.ª fase: aseguramiento de la aceptación, para lo cual es imprescindible una motivada y activa participación de los trabajadores y sus representantes en el Comité de Seguridad y Salud, desde el comienzo del proceso, junto con campañas eficaces de divulgación y sensibilización.
9. Revisión de la selección
9.ª fase: revisión de la selección en función de los cambios tecnológicos introducidos en el trabajo.
Además, se debe tener presente que la protección ofrecida por los EPI es siempre limitada. En todo caso, la selección del EPI debe considerarse como el primer paso de un proceso continuo que incluye el correcto uso, cuidado y mantenimiento del equipo así como la formación e información y supervisión de los trabajadores.

Metodología específica para seleccionar protección respiratoria
La selección del equipo de protección respiratoria adecuado depende del tipo de contaminante y del nivel de exposición.
Antes de seleccionar un EPI respiratorio, deben analizarse diferentes factores:
- Tipo de contaminante.
- Concentración.
- Tiempo de exposición.
- Nivel de oxígeno.
- Compatibilidad con otros EPI.
- Ergonomía.
- Frecuencia de uso.
- Necesidad de reutilización.
La evaluación de riesgos determinará cuál es la protección adecuada para cada puesto de trabajo.
Paso 1: identificar el riesgo
Determina qué tarea se realiza y qué contaminante o contaminantes puede haber: ¿partículas, gases, vapores o mezcla? ¿Hay oxígeno suficiente? Consulta la ficha de datos de seguridad (FDS) del producto y la evaluación de riesgos del puesto.
Identifica si se trata de gases tóxicos como monóxido de carbono, partículas en suspensión como polvo y fibras o agentes biológicos como virus y bacterias.
Paso 2: evaluar la concentración y calcular el FPN
Compara la concentración del contaminante con su valor límite ambiental (VLA-ED para exposición diaria, VLA-EC para exposiciones cortas).
Con eso calculas el factor de protección mínimo que necesitas:
Factor de protección necesario = Concentración ambiental ÷ Valor límite (VLA)
Con el FPN necesario, busca en las tablas de la norma EN 529 el equipo cuyo FPN lo supere.
Paso 3: elegir el equipo adecuado
Considera también las condiciones de trabajo (calor, humedad, ritmo), duración de uso y compatibilidad con otros EPI (gafas, casco).
La selección del equipo correcto implica un análisis detallado de los riesgos laborales. Las condiciones laborales específicas también deben incorporarse a la decisión: los trabajos con amianto requieren filtración especializada y la soldadura expone a humos metálicos peligrosos.
Paso 4: comprobar la adaptación
De nada sirve el mejor equipo si no sella bien. El trabajador debe saber colocarlo, revisarlo y comprobar el ajuste antes de cada uso.
En los equipos de ajuste hermético (autofiltrantes, medias máscaras, máscaras completas), la protección depende de que la pieza selle perfectamente contra el rostro. Cualquier fuga puede reducir significativamente la protección, por muy bueno que sea el filtro.
Tipos de equipos de protección respiratoria
Los equipos de protección respiratoria pueden clasificarse en diferentes categorías según cómo proporcionan la protección.
Equipos filtrantes
Las mascarillas son una solución sencilla para filtrar partículas y sustancias en el aire. Se clasifican según su eficacia:
- FFP1: Eficiencia del 78%. Indicadas para polvo no tóxico.
- FFP2: Filtración del 92%. Adecuadas para aerosoles y ciertos agentes biológicos.
- FFP3: Filtración del 98%. Recomendadas para contaminantes altamente tóxicos.
Las mascarillas autofiltrantes son equipos en los que el propio material filtrante constituye el elemento principal de protección frente a determinados contaminantes. Dentro de esta categoría se encuentran las mascarillas FFP1, FFP2 y FFP3.
Medias máscaras filtrantes contra partículas
Las mascarillas autofiltrantes pueden encontrarse en diferentes clases de protección. La elección de una u otra debe realizarse en función del riesgo y de las características del contaminante.
| Tipo | Protección | FPN | VLA | Uso habitual |
|---|---|---|---|---|
| FFP1 | Baja (filtra como mínimo el 80 % de las partículas) | 4 | Hasta 4 x VLA | Polvo y partículas de baja peligrosidad |
| FFP2 | Media (filtra como mínimo el 94 % de las partículas) | 12 | Hasta 12 x VLA | Polvo, aerosoles y partículas perjudiciales |
| FFP3 | Máxima (filtra como mínimo el 99 % de las partículas) | 50 | Hasta 50 x VLA | Partículas de mayor peligrosidad y determinadas exposiciones |
En cualquier caso, la elección de FFP1, FFP2 o FFP3 no debe realizarse únicamente por el nombre de la clase: es necesario conocer el contaminante, su concentración y las condiciones reales de trabajo.
FFP1
Las mascarillas FFP1 están recomendadas para trabajos con partículas sólidas o líquidas de baja toxicidad.
FFP2
Las mascarillas FFP2 son las más utilizadas en construcción, mantenimiento, automoción, carpintería e industria.
Su diseño permite elegir entre modelos con válvula, sin válvula o con carbón activo para reducir los olores durante determinados procesos industriales.
FFP3
Las FFP3 ofrecen un nivel de filtración superior al de las FFP1 y FFP2 frente a partículas y pueden ser necesarias cuando las condiciones de exposición requieren un mayor nivel de protección.
Pueden encontrarse en aplicaciones relacionadas con determinados trabajos de demolición, manipulación de materiales, procesos industriales o exposición a partículas de mayor peligrosidad.
Son especialmente adecuadas para determinados trabajos de soldadura, demolición y manipulación de sílice, fibras o productos químicos peligrosos.
Medias máscaras reutilizables
Cuando el trabajador necesita utilizar protección respiratoria durante periodos prolongados, los equipos reutilizables pueden ser una solución adecuada, ya que permiten sustituir los filtros en función del contaminante y de las condiciones de uso.
Las medias máscaras reutilizables cubren la nariz y la boca y utilizan filtros intercambiables. Una de sus principales ventajas es la posibilidad de adaptar el filtro al tipo de contaminante presente, utilizando filtros adecuados frente a partículas, gases y vapores o combinaciones de estos.
Máscaras completas
Las máscaras completas cubren las vías respiratorias y, además, proporcionan protección para los ojos y parte del rostro. Pueden resultar especialmente útiles en determinados trabajos en los que existe riesgo para los ojos además de exposición respiratoria.
Equipos filtrantes de ventilación asistida
La tecnología ha permitido el desarrollo de soluciones avanzadas en protección respiratoria:
- Respiradores motorizados con suministro continuo de aire filtrado.
- Sensores de calidad del aire integrados en los equipos.
- Materiales más ligeros y ergonómicos para mayor comodidad.
Los equipos filtrantes de ventilación asistida pueden estar incorporados a un casco o capuz y también pueden estar provistos de máscaras o mascarillas.
Equipos de suministro de aire
Los equipos de respiración autónoma (ERA) están diseñados para situaciones de alta peligrosidad y suministran aire limpio de manera autónoma, permitiendo a los trabajadores operar en entornos con deficiencia de oxígeno o contaminación extrema.
Son esenciales en emergencias, espacios confinados y trabajos con sustancias peligrosas.
Los ERA:
- Proveen oxígeno limpio al usuario.
- Incorporan sistemas de alerta para niveles críticos de oxígeno.
- Son indispensables en evacuaciones y entornos peligrosos.
Entre los equipos de suministro de aire se encuentran los equipos autónomos de circuito abierto de aire comprimido, los equipos autónomos de circuito cerrado para evacuación, los equipos autónomos de circuito cerrado de oxígeno comprimido o de oxígeno-nitrógeno comprimido y los equipos de protección respiratoria con línea de aire comprimido de flujo continuo.
También existen equipos de protección respiratoria con línea de aire comprimido con válvula a demanda y máscara completa, equipos de protección respiratoria con manguera de aire fresco provistos de máscara, mascarilla o conjunto boquilla y equipos de protección respiratoria con manguera de aire fresco asistidos con capuz.
Selección del filtro según el contaminante
Existen distintos tipos de filtros en el mercado. La persona trabajadora debe utilizar uno u otro en función del contaminante al que está expuesta.
Cuando se utilizan medias máscaras o máscaras completas reutilizables, el filtro debe seleccionarse en función del contaminante.
De forma general, pueden encontrarse:
- Filtros de partículas.
- Filtros para gases y vapores.
- Filtros combinados.
Contra partículas: mascarillas autofiltrantes FFP1, FFP2 y FFP3 (a mayor número, mayor nivel de protección). Contra gases y vapores: filtros con código de colores (A marrón, B gris, E amarillo, K verde…) montados en media máscara o máscara completa.
El filtro debe coincidir con el contaminante: un filtro de partículas no protege contra gases, y viceversa. Si hay ambos, usa un filtro combinado.
Los filtros con tubo de respiración, no incorporados a una máscara, constituyen otra modalidad de protección respiratoria.
Ajuste facial y pruebas de ajuste
Si utiliza una semimáscara o una máscara completa demasiado grande o demasiado pequeña, existe el riesgo de que se reduzca drásticamente o se anule la protección del equipo de protección respiratoria.
El aire siempre busca el camino más fácil, lo que significa que si la máscara no le cubre bien la cara el aire sucio pasará por cualquier espacio que haya entre la cara y la máscara y no por el filtro.
Por qué es necesaria una prueba de ajuste
Siempre recomendamos que un empleado o un particular que use una semimáscara o una máscara completa realice una prueba de ajuste. Dicha prueba debe llevarse a cabo para garantizar que el tamaño y el diseño de la máscara sean adecuados para el usuario.
Un solo tamaño no sirve para todos, de modo que debe ajustar la máscara y buscar el modelo y la forma que sean perfectos para usted.
Barbas, bigotes grandes, patillas, cicatrices y joyas son otras de las razones por las que los equipos de protección respiratoria pueden no proporcionar la protección adecuada.
El vello facial en la zona de sellado es incompatible con un ajuste hermético. La barba en la zona de sellado puede impedir un sellado adecuado y permitir la entrada de aire contaminado.
Si un trabajador no puede afeitarse, puede ser necesario utilizar un equipo de ajuste holgado (capucha o casco motorizado), que no depende del sellado facial.
Con el tiempo, esto puede producir daños irreparables en el cuerpo y en los pulmones. La exposición a gases o partículas, aunque sea a niveles o concentraciones reducidos, puede producir daños permanentes en el cuerpo.
En determinados mercados, es obligatorio hacer una prueba de ajuste antes de empezar a trabajar, mientras que en otros es una simple recomendación. Compruebe bien qué normativa se aplica en su caso.
Métodos de prueba
Por ello, es aconsejable llevar a cabo la evaluación del ajuste de la pieza facial de ajuste hermético, o "fit test" en su denominación anglosajona, para verificar su ajuste correcto al usuario.
De acuerdo con la norma UNE-EN 529:2006, en el anexo E se propone, para evaluar el ajuste de la pieza facial, la posibilidad de efectuar comprobaciones de ajuste, tanto por presión negativa como positiva, así como ensayos de ajuste cualitativos y/o cuantitativos.
Entre los ensayos de ajuste cuantitativos se encuentran los métodos de conteo de partículas, consistentes en un equipo que cuenta el número de partículas ambientales que entra en la pieza facial, comparándolo con el número de partículas en el exterior de la pieza facial, mientras el usuario realiza una serie de ejercicios, tales como respirar de forma normal y profundamente, mover la cabeza de lado a lado y de arriba abajo, hablar (leyendo un texto), hacer muecas, flexionar el torso y volver a respirar normalmente.
El resultado obtenido es el factor de ajuste que, en función del tipo de equipo de protección respiratoria utilizado, deberá alcanzar un valor predeterminado.
Se trata, por tanto, de un sistema que permite verificar, individual y cuantitativamente, el ajuste del protector y que puede efectuarse con cualquier protector respiratorio cuyo principio de funcionamiento se base en el ajuste hermético del mismo.
Comprobaciones antes de cada uso
Antes de cada uso, además, conviene una comprobación rápida:
- Prueba de presión positiva: tapa la válvula de exhalación y exhala suavemente. La mascarilla debe inflarse un poco sin fugas.
- Prueba de presión negativa: tapa las entradas de aire e inspira. La mascarilla debe colapsarse ligeramente y mantenerse pegada.
En la reglamentación se dispone que el protector, tras los ajustes necesarios, deberá adecuarse al portador, ya que un mal ajuste puede implicar una disminución de la protección conferida por el equipo, que, en el caso de los protectores respiratorios, se hace más patente, al depender su eficacia del ajuste de estos a la cara del trabajador.
En este contexto, una formación adecuada de los trabajadores sobre el modo correcto de ajustar el equipo, junto con la realización posterior de las pruebas de ajuste descritas, constituyen un complemento perfecto a la formación y entrenamiento de los trabajadores, a que se refiere el R.D. 773/1997.
5 Media Máscara 6200
Compatibilidad con otros EPI
Cuando se pretenda proteger al usuario frente a varios riesgos o distintas partes del cuerpo y se requiera para ello la utilización simultánea de varios EPI, hay que prestar una especial atención a la adecuada compatibilidad de los mismos de manera que, cuando se utilicen conjuntamente y estén correctamente ajustados, su grado de protección sea el previsto al diseñarlos y no generen riesgos añadidos.
Es muy importante seguir las instrucciones del fabricante acerca de la compatibilidad entre equipos cuando existan.
En general, habrá que prestar atención y advertir de la necesidad de considerar cuidadosamente la compatibilidad de los EPI de protección de la cabeza, ojos y cara y respiratorio cuando deban usarse simultáneamente.
Ciertos tipos de mascarillas y gafas de protección no pueden llevarse a la vez porque su uso simultáneo impide el ajuste correcto de al menos uno de ellos.
La compatibilidad debe comprobarse también cuando se utilicen casco, protección ocular, protección facial, protección auditiva, ropa de protección u otros equipos junto con el protector respiratorio.
Uso adecuado de los equipos de protección respiratoria
Tan importante como elegir el equipo adecuado es utilizarlo correctamente. Una protección respiratoria que no se ajusta correctamente puede perder eficacia.
El usuario es a su vez responsable de utilizar el equipo siguiendo el protocolo del empleador.
Antes de cada uso se debe:
- Inspeccionar los EPR en busca de desperfectos que puedan afectar a su eficacia.
- Comprobar su integridad: no deben presentar roturas.
- Examinar las válvulas en busca de grietas o roturas.
- Comprobar el ajuste facial adecuado.
- Comprobar el buen estado de las bandas de ajuste y de las juntas.
Una vez revisado que el EPR esté en buenas condiciones, debemos asegurarnos de que, una vez colocado, se ajuste correctamente al usuario.
Las mascarillas NR (Non Reusable) deben sustituirse cuando finaliza la jornada laboral o cuando aumenta la resistencia a la respiración. También deben respetarse las condiciones de utilización indicadas para cada modelo.
Salvo en casos particulares excepcionales, los equipos de protección individual solo podrán utilizarse para los usos previstos.
Limpieza, mantenimiento y conservación
La utilización, el almacenamiento, el mantenimiento, la limpieza, la desinfección cuando proceda, y la reparación de los equipos de protección individual deberán efectuarse de acuerdo con las instrucciones del fabricante.
Los equipos reutilizables requieren limpieza y mantenimiento periódicos, así como la sustitución de los filtros siguiendo las recomendaciones del fabricante.
Un EPR sucio o mal conservado protege menos y puede causar irritaciones o infecciones.
Inspección
Antes de cada uso: inspecciona la pieza facial, las válvulas, el arnés y las juntas en busca de grietas, deformaciones o suciedad.
Comprueba que los filtros y cartuchos son los correctos y están bien montados.
Limpieza y desinfección
Desmonta filtros y cartuchos (no los mojes), lava la pieza facial con agua tibia y jabón suave, aclara, desinfecta, seca y reensambla.
Almacenamiento
Guarda el equipo en bolsa cerrada, protegido del polvo, la luz y las temperaturas extremas, sin que las piezas queden dobladas o comprimidas.
Una pieza deformada provoca fugas. Guarda los filtros por separado.
Sustitución de filtros y cartuchos
Cámbialos si notas olor o sabor del contaminante, si cuesta respirar, si se mojan, o al agotar su vida útil.
Usa siempre filtros del mismo fabricante que el adaptador facial y en su envase sellado de origen: mezclar marcas anula la certificación.
No combines piezas de marcas distintas salvo que el fabricante haya establecido expresamente su compatibilidad.
El equipo solo garantiza su factor de protección con los componentes homologados como conjunto.
Tiempo de utilización y condiciones de uso
Las condiciones en que un equipo de protección deberá utilizarse, en particular, en lo que se refiere al tiempo durante el cual haya de llevarse, se determinarán en función de:
- La gravedad del riesgo.
- El tiempo o frecuencia de exposición al riesgo.
- Las condiciones del puesto de trabajo.
- Las prestaciones del propio equipo.
- Los riesgos adicionales derivados de la propia utilización del equipo que no hayan podido evitarse.
El EPI debe adecuarse a las condiciones del lugar de trabajo y a la tarea específica, teniendo en cuenta el esfuerzo físico, la duración del uso, la visibilidad, la comunicación, la temperatura, la humedad ambiental, la concentración de oxígeno y la posible presencia de atmósferas explosivas.
Adaptación al trabajador
Por su propia definición, el EPI es para uso individual y debe por tanto adaptarse a la persona que lo usa.
Por ello, para su selección, hay que tener en cuenta los aspectos ergonómicos, las características morfológicas y el estado físico, además de la salud del trabajador que lo debe llevar.
- Talla y diseño.
- Trabajadores especialmente sensibles.
- Trabajadoras embarazadas.
- Personas con discapacidad física.
El EPI debe adaptarse correctamente al usuario ya que un mal ajuste puede implicar una disminución de la protección ofrecida por el equipo e incluso la inexistencia de protección a pesar de ser llevado.
En el caso de la protección respiratoria, la eficacia del equipo se basa en un correcto ajuste a la cara del portador de manera que la protección puede quedar anulada si existen circunstancias que interfieren con su estanqueidad, tales como la existencia de barba, estructura facial particular, etc.
Uso personal y utilización compartida
Los equipos de protección individual estarán destinados, en principio, a un uso personal.
Si las circunstancias exigiesen la utilización de un equipo por varias personas, se adoptarán las medidas necesarias para que ello no origine ningún problema de salud o de higiene a los diferentes usuarios.
Compete a la empresa no solo facilitar al trabajador los equipos de protección individual que el puesto de trabajo requiera, sino también velar por que el trabajador utilice de manera efectiva dichos equipos.
Responsabilidades del empresario y del usuario
El empleador es responsable de la selección, del mantenimiento y del suministro del equipo de protección respiratoria y de su uso en el centro de trabajo.
El usuario es a su vez responsable de utilizar el equipo siguiendo el protocolo del empleador.
El denominado deber in vigilando regulado en el art. 3.d) del Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo, obliga al empresario a velar por que la utilización de los equipos se realice conforme a lo dispuesto en el artículo 7 del mismo Real Decreto.
La empresa debe facilitar el equipo requerido, proporcionar información e instrucciones, formar al trabajador, controlar el uso y asegurar el mantenimiento y la reposición cuando proceda.
Consulta y participación de los trabajadores
Según el art. 18.2 de la LPRL, las personas trabajadoras tendrán derecho a efectuar propuestas al empresario, así como a los órganos de participación y representación previstos legalmente, dirigidas a la mejora de los niveles de protección de la seguridad y la salud en la empresa.
Además, es preceptivo que los delegados de prevención sean consultados previamente sobre el tipo de equipos de protección individual que elija la empresa de acuerdo al art. 33.1.a) de la LPRL.
La participación debe producirse desde el comienzo del proceso de selección, junto con campañas eficaces de divulgación y sensibilización.
Registro documental de los EPI respiratorios
Más allá de dar cumplimiento a las acciones establecidas por la LPRL, el empresario deber tener un registro escrito de todas las acciones realizadas con los EPI, lo que obliga a registrar documentalmente dentro del sistema de gestión el procedimiento de entrega, uso y control mediante acciones como:
- Registro de la consulta y participación a los trabajadores en el proceso de selección de conformidad con lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 18 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
- Registro de la entrega del EPI al inicio de la actividad laboral (previa información de los riesgos asociados al puesto de trabajo).
- Registro de información del EPI relevante para el trabajador (entrega de instrucciones de uso y mantenimiento).
- Registro de formación en el uso del EPI (teórica, práctica o con adiestramiento en caso de considerarse necesario).
- Registro de control (auditoría del uso y condiciones en las que se encuentra el EPI).
Con carácter general, se recomienda que la empresa guarde en soporte informático los datos relativos a cada equipo y usuario para el control de la correcta utilización, mantenimiento y reposición de los EPI.
En todos aquellos puestos de trabajo en los que deban utilizarse EPI, deberán quedar debidamente documentados todos los datos relativos al riesgo y al EPI seleccionado, así como del responsable de la selección y control de estos.
Dicha documentación estará a disposición de la autoridad laboral, trabajadores y sus representantes y servicio de prevención o trabajadores designados, en su caso.
Ficha del equipo de protección individual
- Denominación del EPI, marca y modelo.
- Datos de la empresa.
- Fechas de adquisición y caducidad.
- Fecha de consulta con los representantes de los trabajadores.
- Puesto de trabajo donde es necesario el uso del EPI, relacionado con los riesgos para los que es necesario y las características del lugar de trabajo y personas trabajadoras [arts. 4 y 5.1.a) y b) del Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo].
- Características del EPI (arts. 6.1. y 6.2 del Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo).
- Normas armonizadas aplicables (arts. 6.1. y 6.2 del RD 773/1997, de 30 de mayo).
- Uso conjunto con otros EPI (art. 5.2 del RD 773/1997, de 30 de mayo).
- Formación e información relevante impartida a las personas trabajadoras sobre su uso y mantenimiento (arts. 7 y 8 del Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo).
- Cualquier observación necesaria.
Ficha de entrega del equipo
- Datos de la persona trabajadora.
- Denominación del EPI, marca y modelo.
- Características personales de la persona trabajadora que se han tenido en cuenta.
- Fecha de entrega.
- Número de unidades entregadas.
- Formación e información impartida y su acreditación.
- Normas de uso del EPI.
- Debe indicarse claramente la necesidad de utilizar, cuidar y almacenar correctamente los EPI.
- Cualquier observación necesaria.
Información básica sobre los equipos de protección individual
Un EPI es cualquier equipo destinado a ser llevado o sujetado por el trabajador para que le proteja de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud en el trabajo.
La mayoría de los EPI son llevados por el usuario (calzado, ropa, casco, gafas etc), pero existen determinados tipos que son sujetados, como, por ejemplo, las pantallas de soldador de mano.
Interesa recalcar que la protección proporcionada por el equipo depende de una acción, llevar o sujetar, a realizar por la persona expuesta al riesgo.
Según este criterio no puede ser considerado un EPI, por ejemplo, una banqueta aislante.
Nos referimos sólo a los EPI utilizados por el trabajador en el lugar de trabajo, (a los que aplica el Real Decreto 773/97).
En principio, debe ser para uso personal aun cuando pueden darse situaciones en las que, adoptando las correspondientes medidas higiénicas, pueden ser usados por más de una persona.
El EPI se emplea para la protección del trabajador. En general, este equipo constituye una barrera o escudo entre una o varias partes del cuerpo y el peligro, de modo que proteja al trabajador frente a un posible riesgo o evite o disminuya los daños derivados de un accidente.
Además, el trabajador usa el equipo para protegerse a sí mismo y no a terceras personas.
Los equipos de protección empleados para proteger a personas distintas de las que los llevan no son EPI.
La ropa de trabajo corriente y los uniformes que no que no protejan de ningún riesgo y que únicamente sean utilizadas para preservar la ropa personal o con propósitos de uniformidad como elemento diferenciador de un colectivo no son EPI.
Documentos y normas técnicas de referencia
- Guía Técnica del INSST relativa al uso de equipos de protección individual en el trabajo. INSST. Año 2022.
- Apéndice 6 de la Guía Técnica del INSST relativa a la exposición a riesgos biológicos.
- NTP 787: Equipos de protección respiratoria: identificación de los filtros según sus tipos y clase. INSST. Año 2008.
- FND: Selección y uso de los Equipos de Protección Individual. INSST. Año 2010.
- UNE-EN 149:2001 + A1:2010. Dispositivos de protección respiratoria. Medias máscaras filtrantes de protección contra partículas. Requisitos, ensayos, marcado.
- UNE-EN 143:2022. Equipos de protección respiratoria. Filtros contra partículas. Requisitos, ensayos, marcado.
- UNE-EN 140:1999. Equipos de protección respiratoria. Medias máscaras y cuartos de máscara. Requisitos, ensayos, marcado.
La verificación de la adecuación del protector a las características de exposición, así como su adaptación al uso previsto, pueden efectuarse tomando como referencia las especificaciones técnicas contenidas en la norma UNE-EN 529:2006 "Equipos de protección respiratoria: Recomendaciones sobre selección, uso, cuidado y mantenimiento. Guía".
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