¿Son fiables los purificadores de agua?

Los purificadores de agua pueden ser fiables, pero no de forma absoluta ni frente a todos los contaminantes. Su eficacia depende del tipo de tecnología, del contaminante que se quiera reducir, de las condiciones de uso, del volumen filtrado y del mantenimiento del equipo.

Por eso, un filtro no debe evaluarse únicamente por el sabor del agua, por un porcentaje llamativo o por una promesa como «agua más pura». Hay que analizar el agua y elegir un sistema que elimine los microbios o las sustancias químicas dañinos que realmente preocupan.

La respuesta depende del problema que se quiera resolver

Los filtros de agua pueden mejorar el sabor del agua, la seguridad del agua, o ambos. Si su agua de la llave no tiene microbios ni sustancias químicas dañinos, podría no necesitar un filtro.

Distintos filtros de agua tienen distintas funciones. Algunos hacen que su agua tenga mejor sabor, otros eliminan sustancias químicas dañinas y otros eliminan ciertos microbios. Los filtros no pueden eliminar algunos tipos de sustancias dañinas, por lo que podría considerar otros sistemas de tratamiento del agua.

Qué sustancias elimina un filtro de agua dependen de lo siguiente:

  • El tamaño de los poros del filtro (agujeros).
  • El tamaño de la sustancia.
  • La carga eléctrica de la sustancia, que determina si se pegará a algunos tipos de filtros.

Un filtro fiable vincula cada promesa con una prueba precisa. Ningún filtro puede considerarse eficaz frente a todas las sustancias y en todas las situaciones.

Qué pueden eliminar los purificadores

El purificador por osmosis inversa Vigahome tiene la capacidad de filtrar y eliminar una amplia gama de contaminantes presentes en el suministro de agua. Desde sales, metales pesados, cloro, sedimentos, virus y bacterias.

Los filtros de ósmosis inversa eliminan microbios y algunos tipos de sustancias químicas. Los filtros de ósmosis inversa eliminarán algunos tipos de sustancias químicas del agua, como plomo, cobre, cromo, cloruro y sodio.

Estos filtros también podrían reducir el arsénico, fluoruro, radio, sulfato, calcio, magnesio, potasio, nitrato y fósforo. Revise la etiqueta del filtro para ver las sustancias químicas específicas que puede eliminar.

Microbios

La mayoría de los filtros de agua, como los de jarras o refrigeradores, no están diseñados para eliminar los microbios del agua. Estos filtros generalmente usan un filtro de carbón para hacer que el agua tenga mejor sabor o eliminar metales pesados, como el plomo.

Los parásitos y las amebas son más grandes que las bacterias que, a su vez, son más grandes que los virus.

Estos tipos de filtros eliminarán los parásitos y las amebas del agua:

  • Certificados para los estándares 53 o 58 de NSF para la reducción o eliminación de quistes.
  • Tamaño absoluto de los poros de 1 micrón o menos.
  • Microfiltración, nanofiltración o ultrafiltración.
  • Ósmosis inversa.

Estos tipos de filtros eliminarán bacterias, como Salmonella o E. coli, del agua:

  • Tamaño absoluto de los poros de 0.3 micrón o menos.
  • Ultrafiltración o nanofiltración.
  • Ósmosis inversa.

Estos tipos de filtros eliminarán virus, como el norovirus o la hepatitis A, del agua:

  • Nanofiltración
  • Ósmosis inversa

Sustancias químicas

El carbón activado es bueno para eliminar muchas sustancias químicas y metales, pero no todos (por ejemplo, no captura el nitrato) y no puede filtrar la mayoría de las bacterias.

Los filtros que eliminan microbios a menudo no eliminan sustancias químicas, y viceversa. Antes de obtener un filtro, revise la etiqueta del producto para ver las sustancias específicas que el filtro puede eliminar.

Los filtros domésticos parecen funcionar razonablemente bien para las PFAS y ahora también pueden tener la certificación de la norma 53 de NSF/ANSI para algunas de esas sustancias químicas.

En un estudio publicado en 2020, Knappe y sus coautores descubrieron que, en promedio, los filtros para jarras y heladeras que utilizan carbón activado reducen los niveles de las PFAS alrededor de un 50%.

Los sistemas de filtrado más avanzados, que emplean un proceso conocido como ósmosis inversa, tuvieron una eficacia superior al 90%, pero son mucho más caros y desperdician una cantidad significativa de agua.

Tipos de filtros y sus funciones

Filtros de carbón activado

La mayoría de los filtros contiene carbón activado para captar contaminantes y este puede utilizarse en jarras, dispensadores de heladeras, accesorios para canillas o sistemas instalados debajo de la pileta de lavado.

Los filtros de jarras y los que vienen incluidos en refrigeradores a menudo usan filtros de carbón activado. Su finalidad principal es mejorar el sabor y el olor, en lugar de la seguridad, del agua.

Estos tipos de filtros mejorarán el sabor y el olor de su agua:

  • Certificados para el estándar 42 de NSF
  • Carbón activado

Microfiltración, ultrafiltración y nanofiltración

Los filtros de microfiltración, ultrafiltración y nanofiltración eliminarán distintos tipos de microbios según el tamaño de los poros del producto específico.

Revise para asegurarse de que el tamaño de los poros de su filtro sea lo suficientemente pequeño para eliminar el tipo de microbio, como parásitos, amebas, bacterias o virus, que le preocupa.

Ósmosis inversa

El sistema de ósmosis inversa limpia el agua mediante una membrana semipermeable y presión para filtrar las partículas grandes.

Podríamos pensar en un filtro de ósmosis como en un colador con el tamaño de los agujeritos tan finos, que prácticamente sólo deja pasar el agua, quedándose retenidas sales y casi todo lo que acompañe al agua.

La primeras etapas sirven para ir eliminando lo que pueda acompañar al agua de un tamaño mayor y que se pueda eliminar con métodos baratos antes de que llegue a las membranas de ósmosis, quitándole trabajo y haciendo que dure más.

1ª Etapa: En este caso es un filtro de sedimentos. Para arenilla o granitos de cal que pudiera acompañar al agua. Todo lo que supere las 5 micras de tamaño (0,005 milímetros).

2ª y 3ª Etapa: En ellas se usa carbón activado (uno en grano y otro en bloques). Para conseguirlo se tratan restos vegetales; cascarás de nuez, madera o corteza de coco, con gases de combustión y vapor de agua a altas temperaturas.

Se consigue un material con una gran cantidad de poros y recovecos que por un fenómeno de adsorción es capaz de eliminar ciertos componentes.

Principalmente se usan para eliminar olores y en el caso del agua potable para eliminar el cloro. Se les suele añadir también una resina de intercambio catiónico, o sea, el mismo funcionamiento que tienen los descalcificadores de sal, como el que tienes en el lavavajillas.

Esta parte es la que reduce la dureza del agua. Por lo tanto es un cartucho de carbón activo + resina, que es lo que tienen en su interior las famosas jarras filtradoras.

Con esto nos quitamos el cloro (carbón) y parte de la dureza del agua (resina).

4ª Etapa: Una vez que hemos eliminado algunos restos sólidos y el cloro y algunas sales, hacemos pasar el agua por la membrana de ósmosis y ahí eliminamos prácticamente la mayoría de lo que acompañe al agua.

Como este proceso puede ser lento, hay un depósito que acumula el agua para cuando la quieras usar y no tengas que esperar.

5ª Etapa: Después del depósito suelen poner otro pequeño filtro de carbón activado para darle el toque final.

Descalcificadores

En zonas donde el agua de abastecimiento tiene cal u otras sustancias nocivas (es decir, aguas duras), muchas veces se tiende a descalcificar el agua de los hogares para aportar rendimiento y vida útil para los electrodomésticos.

Se descalcifica con la finalidad de cuidar electrodomésticos como calentadores de agua, calderas y demás equipos. Los descalcificadores más usados utilizan sal para eliminar la cal que se encuentra presente en el agua.

Como podemos ver, el descalcificador de agua agrega sodio al agua.

Cómo interpretar el tamaño de los poros

El tamaño de los poros es el tamaño de los agujeros muy pequeños en un filtro que dejan pasar el agua. Los filtros funcionan como coladores.

Cuanto más pequeño sea el tamaño del poro, menos tipos de microbios y sustancias químicas pasan por el filtro.

Si un filtro tiene un tamaño absoluto de los poros de 1 micrón, por ejemplo, cada uno de los poros del filtro es de 1 micrón o más pequeño. Esto significa que todo lo que sea más grande que un micrón será atrapado en el filtro y eliminado del agua filtrada.

Los filtros con un tamaño de los poros nominal o medio de 1 micrón tienen un tamaño de los poros promedio de 1 micrón. Esto significa que algunos poros son más pequeños y otros más grandes que un 1 micrón.

Estos filtros dejarán pasar algunas cosas que son más grandes que un micrón por los agujeros más grandes.

Un filtro con un tamaño absoluto de los poros de 1 micrón atrapará un microbio del tamaño de 1 micrón, pero un filtro con un tamaño medio de 1 micrón podría no atraparlo.

Certificaciones y estándares: qué demuestran

NSF International es una organización independiente que elabora estándares de salud pública para productos. Una manera de averiguar qué elimina un filtro de agua es buscar la certificación de NSF en la etiqueta del filtro.

Puede buscar productos específicos en la base de datos de NSF para ver qué sustancias pueden eliminar del agua según la certificación.

Algunos de los estándares de NSF relacionados con el tratamiento del agua son:

EstándarÁmbito
Estándar 42sabor y olor
Estándar 53reducción de quistes
Estándar 58ósmosis inversa
Estándar 62destilación

La norma 42 de NSF/ANSI se refiere a la estética como el sabor, el olor y el aspecto. La norma 53 se centra en la seguridad, para garantizar que los niveles de plomo o mercurio, así como de algunos pesticidas y productos químicos industriales, estén por debajo del límite aceptado.

Las certificaciones son para contaminantes individuales y el producto debe especificar todos los contaminantes que tiene autorización para reducir.

NSF también recuerda que una certificación conforme a una norma determinada no significa que un sistema reduzca todos los contaminantes posibles.

Cómo comprobar si un purificador es realmente fiable

Un filtro de agua no es eficaz en términos absolutos. Debe evaluarse frente a sustancias concretas, en condiciones de ensayo identificables y hasta un volumen de agua documentado.

Para comprobar su rendimiento, hay que buscar resultados relativos al producto en cuestión, identificar los contaminantes analizados, comprender el alcance del protocolo y distinguir entre un análisis, una certificación y una simple afirmación comercial.

  • Contaminante identificado: La sustancia o el microorganismo objetivo debe nombrarse con precisión.
  • Producto realmente ensayado: El resultado debe corresponder al filtro evaluado, no solo a uno de sus materiales.
  • Protocolo identificable: La concentración, el pH, el caudal y el método dan sentido al resultado.
  • Volumen documentado: El momento del ensayo permite evaluar la estabilidad durante el uso.

Las siete preguntas antes de elegir un filtro

  1. ¿Se nombra con precisión el contaminante? Expresiones como «impurezas», «contaminantes» o «agua más pura» no permiten saber qué sustancias se pretenden reducir realmente.
  2. ¿El resultado corresponde al producto vendido? Un ensayo sobre un material, un componente u otra referencia no demuestra automáticamente el rendimiento del filtro completo.
  3. ¿Está disponible el informe completo? Un gráfico comercial o un porcentaje aislado no permite comprobar el laboratorio, el método ni los límites del resultado.
  4. ¿Pueden identificarse el laboratorio y el protocolo? La fecha, el método, la concentración, el pH y el caudal permiten situar la medición en sus condiciones reales.
  5. ¿Con qué volumen se ensayó el filtro? Un resultado obtenido al inicio no permite por sí solo conocer la estabilidad después de varios cientos o miles de litros.
  6. ¿Cuál es el alcance exacto de la certificación? Hay que identificar la norma y la declaración correspondiente, y comprobar si se aplican al producto terminado, a un componente o solo a un material.
  7. ¿Se indican claramente las condiciones de uso y mantenimiento? El tipo de agua admitido, el caudal, la frecuencia de sustitución, la limpieza y el almacenamiento influyen en el rendimiento obtenido diariamente.

Qué debe incluir un informe de ensayo

Un informe útil debe relacionar claramente un producto, un contaminante, un método y un momento concreto del uso.

  1. Identificar el producto ensayado. El informe debe permitir localizar la referencia del filtro, su configuración y, cuando proceda, el número de elementos filtrantes utilizados.
  2. Localizar el contaminante y su concentración inicial. La sustancia buscada debe estar identificada y su concentración antes de la filtración debe ser legible.
  3. Comparar los valores antes y después de la filtración. El porcentaje anunciado debe poder relacionarse con las concentraciones medidas.
  4. Leer las condiciones del protocolo. El pH, el caudal, la temperatura, la composición del agua y el método analítico pueden modificar los resultados.
  5. Buscar el volumen ya filtrado. El informe debe indicar si la medición se realizó al inicio, en un punto intermedio o después de un volumen importante.
  6. Identificar el laboratorio y los límites del documento. El nombre del laboratorio, la fecha, la referencia del informe y el método utilizado deben poder localizarse.

Un valor inferior al límite de cuantificación no significa necesariamente una ausencia total, sino que el método no cuantifica por debajo de ese umbral.

Una acreditación es un indicador útil, pero también hay que comprobar si cubre los ensayos o métodos correspondientes.

Por qué el protocolo y el volumen importan

Un resultado puede ser exacto sin constituir una garantía universal. Describe lo observado para un producto, en condiciones definidas y en un momento concreto de su uso.

Un agua con poca carga y otra con una concentración más elevada no exigen lo mismo al filtro. El pH también puede modificar el comportamiento de determinadas sustancias y su interacción con los medios filtrantes.

Según la tecnología utilizada, el tiempo durante el cual el agua permanece en contacto con los materiales puede influir en la reducción observada. Un resultado obtenido con un caudal determinado no debe trasladarse automáticamente a todas las condiciones de uso.

Un ensayo realizado al inicio informa sobre el rendimiento inicial. Las mediciones intermedias o próximas a la capacidad anunciada permiten evaluar si ese rendimiento sigue documentado durante el uso.

La reducción de un contaminante controlada después de un volumen importante no demuestra automáticamente que todos los demás rendimientos evolucionen de la misma manera. La estabilidad debe leerse sustancia por sustancia y según los ensayos disponibles.

Promesa, análisis y certificación no son lo mismo

Estas cuatro fuentes pueden aportar información útil, pero no tienen el mismo objetivo ni el mismo alcance.

Promesa comercial

Presenta un beneficio anunciado: «agua más pura», «elimina los contaminantes» o «filtración potente». Sin un contaminante identificado ni un documento asociado, no permite verificar un rendimiento concreto.

Dato del fabricante

Una ficha técnica puede describir la composición, el caudal, la capacidad anunciada o el rendimiento del filtro. Puede ser exacta y útil, pero su alcance depende de los métodos y justificantes a los que remita.

Análisis de un laboratorio independiente

Mide una muestra o un producto en condiciones definidas. La independencia del laboratorio refuerza la trazabilidad de la medición, pero no garantiza por sí sola que el protocolo cubra todos los usos o toda la vida útil.

Certificación

Comprueba la conformidad con una norma de referencia y unas declaraciones determinadas. Hay que identificar la norma, el titular, la referencia certificada y los rendimientos efectivamente cubiertos.

No se trata de una jerarquía automática. Una documentación sólida suele combinar varios elementos coherentes.

Señales de alerta en la información del producto

  • Un porcentaje sin un contaminante identificado: «Hasta el 99,9 %» no permite ninguna comprobación si no se especifican la sustancia, la concentración inicial y las condiciones de medición.
  • Un gráfico sin un informe accesible: Una infografía puede resumir un resultado, pero no sustituye al documento que permite identificar el laboratorio, el método y sus posibles límites.
  • El logotipo de un laboratorio sin referencia: El nombre o el logotipo de un laboratorio no demuestra por sí solo qué se ensayó.
  • Una mención NSF® sin norma ni declaración: La presencia del distintivo no indica si la certificación se refiere al producto completo, a un componente, a la seguridad de los materiales o a una reducción determinada.
  • Una vida útil sin un volumen de ensayo correspondiente: Una capacidad anunciada describe una duración de uso prevista.
  • Un resultado generalizado a todo el filtro: Un ensayo sobre un material, una sustancia o un único punto de control no debe extenderse a todos los contaminantes, a todas las configuraciones ni a toda la vida útil.

Ser prudente no significa acusar. Una información ausente o inaccesible limita la verificación pública; por sí sola, no demuestra que el filtro sea ineficaz.

El análisis del agua debe preceder a la compra

Analizar su agua para saber si tiene microbios o sustancias químicas dañinos lo ayudará a elegir un filtro. Si su agua no tiene microbios ni sustancias químicas dañinos, podría decidir que no necesita un filtro.

Si su agua tiene microbios o sustancias químicas dañinos, elija un filtro que los elimine. No dependa del sabor o el olor.

El sabor, el olor y la apariencia no siempre son buenos indicadores de la seguridad del agua. Los microbios y las sustancias químicas dañinos a menudo no cambian la apariencia, el sabor ni el olor del agua.

En cambio, sustancias que no son dañinas, como algunas que contienen sulfuro, pueden hacer que el agua tenga mal sabor u olor.

Agua de pozo o de lluvia

Si obtiene su agua de un pozo privado o un sistema de recolección de agua de lluvia, analice su agua al menos una vez al año en busca de microbios y sustancias químicas dañinos.

Además, considere analizar el agua si ve que hay cambios en el color, el sabor o el olor. Comuníquese con su departamento de salud para obtener consejos sobre qué analizar y cómo encontrar un laboratorio certificado por el estado para que haga el análisis.

Agua de un sistema público

Si su agua de la llave proviene de un sistema de agua público, revise el informe de calidad del agua que su empresa de servicios públicos debe proporcionar cada año.

El informe le mostrará si hay microbios o sustancias químicas dañinos en el agua.

En la actualidad, las crisis de Flint, Baltimore, Jackson y Newark son casos excepcionales: los suministros públicos de agua en Estados Unidos son seguros en general.

Si se detecta una crisis en tu zona, las autoridades locales te darán recomendaciones sobre la mejor manera de mantenerte a salvo.

Filtros de punto de uso y para toda la casa

Filtros de punto de uso

Los filtros de punto de uso generalmente filtran agua por lotes y la envían a una sola llave, como la de su fregadero.

Estos incluyen filtros para poner debajo del fregadero y aquellos que se conectan a su grifo. Considere filtros de punto de uso solo si necesita filtrar el agua que bebe y con la que cocina, por ejemplo.

Filtros para toda la casa

Los filtros para toda la casa, también llamados filtros de punto de entrada, filtran agua a medida que ingresa en su casa.

Esto significa que toda el agua, de cada llave, es filtrada. Considere estos filtros si necesita eliminar una sustancia química dañina, como ciertos compuestos orgánicos volátiles, de toda su agua.

Esto incluye agua que usa para bañarse o limpiar, además del agua que bebe o con la que cocina.

Tenga en cuenta que si instala un filtro para toda la casa que elimina el cloro u otros desinfectantes, más microbios podrían crecer en sus tuberías.

Mantenimiento y riesgos del uso incorrecto

Necesitará mantener cualquier filtro que use para que siga funcionando de manera adecuada y evitar que se multipliquen microbios. Esto incluye cambiar los filtros regularmente según las recomendaciones del fabricante.

Use guantes mientras cambia los filtros y lávese las manos después para evitar enfermarse.

Algunos filtros también requieren tratar el agua antes de que la filtre para proteger al filtro y asegurarse de que funcione bien. Ejemplos de este tratamiento incluyen ajustar el pH o agregar carbón activado en polvo.

A veces los filtros pueden ser más perjudiciales que benéficos. La investigación de Nguyen reveló que, si el agua permanece en una canilla o en un filtro bajo la pileta de lavado durante mucho tiempo -por ejemplo, toda la noche-, en realidad puede recoger más contaminantes, como plomo y bacterias.

Esto se debe a que el agua se baña en altas concentraciones de contaminantes atrapados por el carbón activo. Cuando se abre la canilla, sale el agua contaminada.

Nguyen dice que es importante enjuagar el filtro de agua durante al menos 10 segundos antes de beber de él. Además, hay que cambiar el filtro con regularidad.

Personas con el sistema inmunitario debilitado

Si tiene el sistema inmunitario debilitado, tiene más probabilidad de enfermarse a causa de microbios en el agua. En particular, el parásito Cryptosporidium podría enfermarlo.

Hable con su proveedor de atención médica y un especialista de desinfección del agua sobre si necesita obtener un sistema de tratamiento del agua.

Si decide obtener un sistema, busque uno que elimine Cryptosporidium. Si tiene el sistema inmunitario debilitado, evite cambiar los filtros de agua usted mismo.

Cambiar filtros podría exponerlo a microbios o sustancias químicas dañinos que se encuentran en el filtro.

Ventajas reales de los purificadores

Los purificadores de agua son capaces de eliminar elementos no deseados, brindándote una experiencia refrescante y agradable al paladar.

Muchas veces, el agua de la llave puede tener un sabor o un olor desagradable debido a los químicos y minerales presentes en ella. Los purificadores de agua son capaces de eliminar estos elementos no deseados, brindándote una experiencia refrescante y agradable al paladar.

Imagina tener la tranquilidad de contar con agua pura y saludable en todo momento, sin depender de botellas o bidones de agua, ni de la calidad del suministro público.

Los purificadores te brindan la comodidad de tener acceso a agua de máxima calidad en tu hogar, lo que permite hidratarte de manera segura y sin preocupaciones.

De esto no hay duda, si no compras agua mineral, no la tienes que transportar. Disminuye la generación de plásticos al no comprar agua embotellada.

En aguas duras, es decir, que tienen muchas sales disueltas, principalmente de calcio (la que se incrusta) y magnesio, la presencia de cloro hace que tenga ese sabor característico, es una combinación de las dos características.

Por eso las jarras filtradoras, mejoran el sabor.

Inconvenientes y límites

Coste, espacio y mantenimiento

Al adquirir un purificador de agua, es posible que debas invertir un poco más en comparación con otros métodos.

Dependiendo del modelo que elijas, los purificadores de agua pueden ocupar cierto espacio en tu cocina o área de almacenamiento. Si tienes un espacio limitado, asegúrate de seleccionar un purificador que se ajuste a tus necesidades y que se integre armoniosamente con la estética de tu hogar.

Existen muchas marcas y modelos en el mercado y un rango de precios desde menos de 100 € hasta miles. Dependen de la tecnología que tengan, de si necesitan una bomba de presión o de la cantidad de agua por día que puedan generar.

Esto dependerá de lo que te gastes en el aparato y de lo que te cuesten los recambios y las revisiones. Deberías hacer cuentas.

Desperdicio de agua en la ósmosis inversa

Al pasar por el filtro de ósmosis, no toda el agua atraviesa la membrana. Una aparte se filtrará, con muy poca concentración de minerales, que es la que tú beberás, y otra parte donde se han quedado todos los minerales, por lo tanto más concentrada, se tirará por el desagüe.

Aunque los fabricantes te hablan de proporciones de 1 a 4 (cuatro litros tirados por cada litro filtrado), la cifra suele ser mucho mayor, este sólo es el óptimo y no se alcanza tan fácilmente.

Cifras de 1 a 10 son bastante normales y si no está bien elegido el equipo y la presión de la red no es la adecuada, esta cifra se puede multiplicar por dos o por tres.

La pena es que con esas cifras de eficiencia tan bajas, el agua que estás tirando es prácticamente igual de buena que la del grifo.

Eliminación de minerales y pH

Los filtros eliminan las sustancias químicas buenas y malas del agua. Por ejemplo, algunos filtros eliminan sustancias químicas beneficiosas, como el cloro, que elimina microbios en el agua, o el fluoruro, que previene las caries.

Al eliminar las sales reducimos el pH del agua, por lo que podría corroer metales como grifos u ollas, incorporando ese metal al agua.

El pH puede bajar de los límites de la potabilidad.

Un agua de muy baja mineralización sólo es recomendada por los médicos para personas con ciertos problemas de salud, pero para una persona sana no es algo ni necesario ni siquiera beneficioso.

Pero tampoco vas a tener problemas de salud simplemente por beber agua de mineralización débil siempre que consumas los minerales necesarios por otras vías.

El sabor no demuestra seguridad

Los aparatos de ósmosis no mejoran la calidad del agua en general, sólo mejoran su sabor.

Una reducción de sales no significa una mejora de la calidad del agua. Un agua dura quiere decir que tiene niveles altos de calcio y magnesio, normalmente en forma de bicarbonatos.

Una mejora del sabor o del olor puede reflejar, entre otras cosas, una reducción del cloro, pero no permite concluir que se hayan reducido sustancias sin sabor ni olor, como determinados PFAS, metales o residuos farmacéuticos.

El problema del mantenimiento deficiente

Si no se mantiene bien el aparato y se cambian los filtros cuando se debe, no sólo no filtrarán bien, sino que empeorará la calidad del agua.

Y controlar el rendimiento y el estado de los filtros no es tarea fácil. En las potabilizadoras de las ciudades lo hacen expertos con muchos años de experiencia, en este caso lo tienes que hacer tú.

No tiene mucho sentido que te valgan las recomendaciones de tu fabricante, cuando en cada lugar la composición del agua del grifo es distinta.

La mayoría de los expertos entrevistados para este artículo dijeron que utilizaban un filtro doméstico, pero ninguno afirmó que fuera esencial.

Algunos usaban filtros por cuestiones de sabor, mientras que otros decían que era una medida de precaución. “No todo el mundo los necesita, pero se me ocurren muchas razones por las que la gente podría necesitarlos”.

“Lo que yo recomendaría es que la gente tome decisiones informadas y sepa por qué compra un dispositivo”, por ejemplo, por un problema de sabor específico o para filtrar un contaminante conocido.

¿Es necesario filtrar el agua del grifo?

Si su agua de la llave ya no tiene microbios ni sustancias químicas dañinos, podría no desear un filtro.

En la actualidad, las crisis de Flint, Baltimore, Jackson y Newark son casos excepcionales: los suministros públicos de agua en Estados Unidos son seguros en general.

Sin embargo, desde la aprobación de la Ley de Agua Potable Segura surgieron otros problemas en el monitoreo del agua.

Por ejemplo, la mayoría de las plantas de tratamiento no están equipadas para eliminar contaminantes más modernos, como las PFAS, los fármacos y las sustancias químicas que alteran el sistema endócrino.

El envejecimiento de las infraestructuras también es un problema. En varias de las crisis recientes, se produjo la contaminación cuando el plomo se filtró al agua en su recorrido por las tuberías de distribución.

Los expertos advirtieron que, si tu región tiene un problema conocido con el plomo u otro contaminante, un filtro es como un vendaje para una herida que necesita cirugía: todavía falta abordar el problema mayor de las tuberías o el suministro de agua.

El medidor TDS y otras pruebas insuficientes

Un medidor de TDS estima la cantidad global de sólidos disueltos a partir de la conductividad.

No mide directamente cada contaminante y, por tanto, no permite evaluar por sí solo la reducción de PFAS, pesticidas, residuos farmacéuticos o microorganismos.

Tampoco es suficiente observar el agua, probarla o comparar su aspecto antes y después de la filtración.

Cómo evitar interpretaciones engañosas

El agua no conduce la electricidad en absoluto, excepto que tenga sales disueltas. La electricidad se transmite por ella, y en una de las dos barras se produce una oxidación.

Como hemos dicho que contenían hierro, este se oxida y se disuelve en el agua, y por eso se tiñe el agua de un marrón negruzco.

No es lo que lleva el agua, son los óxidos de hierro de la barra que hemos metido nosotros.

En el caso del otro agua, al no llevar apenas sales, no transmite la corriente, no se produce la oxidación y el agua no adquiere tan mal aspecto.

Una demostración visual de este tipo no identifica los contaminantes presentes en el agua ni demuestra que un purificador sea eficaz frente a ellos.

Conclusiones prácticas sobre la fiabilidad

Los purificadores no son un timo en sí mismos, funcionan. ¿Pero son útiles o necesarios? Ahí ya la cosa cambia.

No todo el mundo los necesita, pero pueden ser útiles cuando existe un problema concreto de sabor o cuando un análisis confirma la presencia de un contaminante que el filtro está diseñado y certificado para reducir.

Un resultado debe corresponder al producto realmente vendido, no únicamente a un material o a una tecnología genérica.

Un porcentaje de reducción solo puede interpretarse si se conocen el contaminante, el protocolo y las condiciones de medición.

El volumen en el que se realizó el ensayo permite distinguir el rendimiento inicial del rendimiento controlado durante el uso.

La ausencia de pruebas públicas no demuestra que un filtro sea ineficaz, pero impide al comprador verificar el rendimiento anunciado.

La eficacia debe comprobarse a partir de los resultados, los protocolos y el alcance de las certificaciones disponibles.

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