Purificadores de aire: artículos científicos sobre eficacia, filtros HEPA y calidad del aire interior

Los purificadores de aire pueden reducir la concentración de partículas, aerosoles, alérgenos y algunos contaminantes gaseosos en espacios interiores, pero funcionan mejor como complemento de la eliminación de las fuentes contaminantes y de una ventilación adecuada. Su eficacia depende principalmente del caudal de aire, del tamaño de la estancia, del tipo de filtro y del mantenimiento del equipo.

La evidencia científica disponible señala que los filtros HEPA son la tecnología más eficaz para retener partículas suspendidas, mientras que el carbón activado resulta útil frente a determinados gases y olores. Sin embargo, un purificador no elimina todos los contaminantes, no sustituye completamente la ventilación y no garantiza la esterilización instantánea del ambiente.

Por qué el aire interior puede estar más contaminado que el exterior

La Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) ha descubierto que la exposición humana a los contaminantes del aire en el interior puede ser comúnmente de dos a cinco veces mayor que los niveles de contaminación en el exterior. Pasamos alrededor del 90 % de nuestro tiempo en interiores, ya sea en casa, en el trabajo o en la escuela, lo que significa que la calidad del aire interior desempeña un papel fundamental en nuestra salud y bienestar.

El aire interior puede estar entre dos y cinco veces más contaminado que el aire exterior debido a los espacios cerrados, la ventilación limitada y las actividades cotidianas como cocinar, limpiar y calentar la vivienda. El aire interior merece más atención que el aire exterior, ya que pasamos hasta el 90 % de nuestro tiempo en espacios cerrados, donde los contaminantes pueden acumularse en concentraciones más elevadas que en el exterior.

En España pasamos de 15 a 16 horas en casa, según datos de la AIMC. Esto quiere decir que dos tercios del aire que respiramos al día puede estar más contaminado que al aire libre.

En los últimos años, la preocupación por la transmisión de virus, el humo de los incendios forestales y la contaminación urbana han puesto de relieve la calidad del aire interior. Las autoridades sanitarias, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), recomiendan ahora el uso de purificadores de aire portátiles en determinadas situaciones, especialmente para los grupos vulnerables y durante los periodos de alta contaminación.

Principales contaminantes del aire interior

No todas las fuentes de contaminantes entran por la ventana. Por un lado, si hay cocinas o calderas de gas, puede haber contaminación por monóxido de carbono (CO) y dióxido de nitrógeno (NO₂). Por otro, los materiales de construcción, como los suelos laminados, pinturas, barnices y muebles nuevos, emiten compuestos orgánicos volátiles como benceno y formaldehído, clasificados como cancerígenos.

A esto se suman los productos de limpieza y los cosméticos que contienen terpenos y ftalatos que son disruptores endocrinos. La filtración del aire exterior hace que entren en casa las partículas PM2.5 del tráfico y el ozono por ventanas y rendijas, especialmente en edificios antiguos cerca de vías congestionadas.

Las fuentes habituales de contaminación interior incluyen:

  • Los compuestos orgánicos volátiles (COV), que son gases emitidos por productos domésticos como pinturas, productos de limpieza y materiales para muebles.
  • El polvo.
  • El polen, que provoca alergias y problemas respiratorios, especialmente durante los cambios de estación.
  • El humo del tabaco, la cocina o los incendios forestales cercanos añaden partículas finas nocivas y toxinas al aire.
  • La caspa animal (escamas de piel de animales) es un alérgeno común que se encuentra en muchos hogares.
  • Las esporas de moho, que suelen aparecer como consecuencia del exceso de humedad o la mala ventilación, contribuyen a los problemas respiratorios y pueden agravar el asma.

Actividades como cocinar, limpiar, fumar o utilizar determinados productos domésticos introducen contaminantes directamente en el interior. La mala ventilación y las ventanas selladas, especialmente en los edificios modernos de bajo consumo energético, pueden agravar este problema.

A diferencia del aire exterior, que se diluye continuamente por el viento y los procesos atmosféricos, el aire interior de los edificios suele quedar atrapado y recircularse dentro de espacios cerrados, lo que permite que se acumulen partículas y gases nocivos.

Partículas PM10, PM2,5 y PM1

Las partículas en suspensión (que no son gases) son la parte más dañina de la contaminación atmosférica. Un estudio publicado en Environmental Research reveló que estas partículas microscópicas, 30 veces más finas que un cabello humano, penetran profundamente en el organismo y causan enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Las partículas en suspensión en el aire (PM) se diferencian entre sí por su tamaño medido en micras µm. Las partículas PM10 son partículas en suspensión por debajo de 10 µm (arena, pelo, polen), las PM2,5 están por debajo de 2,5 µm (polvo en suspensión, algunas bacterias) Las PM1 son, evidentemente, aquellas más pequeñas que 1 µm (olores, gases contaminantes como el radón, humo, virus) por lo que necesitaremos un filtro con una buena calificación para PM1, como los filtros HEPA.

Las partículas PM2.5 pueden inflamar las vías respiratorias, reducir la función pulmonar y aumentar el riesgo de trombosis. El formaldehído en interiores se asocia con mayor riesgo de cáncer nasofaríngeo y leucemia, según la IARC, mientras que el dióxido de nitrógeno (NO₂) empeora los síntomas del asma y aumenta la susceptibilidad a infecciones respiratorias.

Efectos de la mala calidad del aire sobre la salud

La mala calidad del aire puede provocar efectos en la salud a corto plazo, como tos, irritación de los ojos y dolores de cabeza. También es posible que la mala calidad del aire genere y contribuya a efectos nocivos para la salud a largo plazo, como el asma y otras afecciones respiratorias. Incluso puede afectar al sistema cardiovascular.

A corto plazo, las personas pueden experimentar síntomas como irritación de los ojos, la nariz y la garganta, dolores de cabeza, fatiga, tos y reacciones alérgicas. A menudo se asocian con una ventilación deficiente o la exposición a irritantes como los COV y el polvo.

La exposición prolongada al aire contaminado puede contribuir a afecciones más graves, como enfermedades respiratorias crónicas (como el asma y la bronquitis), problemas cardiovasculares e incluso un mayor riesgo de cáncer de pulmón debido a la inhalación persistente de partículas finas (PM2,5) y sustancias químicas tóxicas.

Los grupos vulnerables, como los niños, los ancianos y las personas con problemas de salud preexistentes, corren un riesgo especial. Los contaminantes del aire interior pueden agravar las alergias, el asma y los síntomas respiratorios, además de afectar a la calidad del sueño, la concentración y el bienestar general.

Qué es un purificador de aire y cómo funciona

Un purificador de aire es una máquina con un filtro de aire que funciona para eliminar las partículas finas y los gases contaminantes de su atmósfera interior para limpiar el aire y crear un entorno más saludable. Un purificador de aire es un aparato para el hogar o la oficina diseñado para eliminar los contaminantes del aire y mejorar su calidad.

Un purificador de aire es, esencialmente, un ventilador que fuerza el aire de la estancia a pasar por un filtro. Los dispositivos de purificación del aire suelen constar de un motor, un ventilador y un filtro de aire.

El motor y el ventilador funcionan para hacer circular el aire, mientras que el filtro trabaja para eliminar los contaminantes del aire a medida que éste pasa por la máquina. Después de filtrado, el aire es devuelto al ambiente, ya purificado.

Los purificadores de aire extraen el aire de la estancia a través de un ventilador y lo depuran por medio de un sistemas de filtros que retienen las partículas que estaban en suspensión. Al atravesar el aparato, el aire es filtrado en fases distintas y sucesivas, quedando atrapadas las sustancias contaminantes en los diferentes tipos de filtros según su tamaño y capacidad de filtración.

Esta renovación del aire será constante. Algunos aparatos cuentan con un sensor de calidad del aire que actúa de forma permanente y al detectar un incremento en la contaminación ambiental, aumenta la potencia de ventilación.

Esquema del funcionamiento de un purificador de aire

Filtros HEPA: funcionamiento y eficacia

El término HEPA es la sigla de High Efficiency Particulate Air Filter (Filtro de Partículas de Aire de Alta Eficiencia). Así que, como su nombre indica, es un filtro que es altamente eficiente a la hora de retener las partículas suspendidas en el aire.

El HEPA es un tipo de filtro de aire mecánico plisado. La mayoría de los filtros HEPA modernos consisten en fibras de vidrio entrelazadas que se tuercen y giran en múltiples direcciones para crear un laberinto de fibras.

Los filtros HEPA capturan el 99,97% de partículas mayores de 0,3 micras. Los filtros HEPA son la barrera más eficaz contra los contaminantes en forma de partículas.

Ese tamaño de micrones (0,3) es conocido por los científicos como el MPPS, o el tamaño de partícula más penetrante. Para medir esto, se toma como base la normativa EN 1822, la cual utiliza las partículas de 0,3 micras (μm) como referencia estándar.

Vienen regulados por la normativa UNE-EN 1822-1:2020. Este tipo de filtro de aire puede, en teoría, eliminar al menos el 99,97% del polvo, el polen, el moho, las bacterias y cualquier partícula en suspensión en el aire con un tamaño de 0,3 micrones (µm).

Su eficiencia se clasifica en niveles: un HEPA 13 captura el 99,95% de partículas, mientras un HEPA 14 alcanza el 99,995%. Los H13 están por encima del 99,95 % (solo pasan 50 partículas por cada 100.000) y los H14 son hasta diez veces más efectivos gracias a su filtración del 99,995 % (5 partículas por cada 100.000).

ClasificaciónEficacia indicada
EPAE10, E11 y E12
HEPA H1399,95%
HEPA H1499,995%
ULPAU15, U16 y U17

Por debajo de la eficacia de los HEPA están los filtros EPA (de Alta Eficacia) y por encima los ULPA (de Ultra Baja Penetración). Aunque en su caso, se considera que los HEPA son plenamente eficaces para la filtración y purificación del aire en ámbitos como el sanitario.

Filtros HEPA y virus respiratorios

Los coronavirus son virus de gran tamaño (dentro del rango de tamaño de un virus). En el caso del Covid-19, su tamaño se estima entre las 0,12 y los 0,16 micras, por lo que según qué filtro HEPA podría atrapar incluso los virus sueltos.

Si bien los filtros de aire normales no están diseñados para evitar la propagación de los virus, son esenciales para reducir al mínimo el riesgo, ya que los virus no se transportan de forma autónoma, sino que viajan adheridos a las partículas y aerosoles transportados por el aire.

Estas partículas respiratorias tienen un tamaño superior a las 5 micras. Vemos, por tanto, que en este caso el tamaño está muy por encima del tamaño mínimo filtrado por un filtro HEPA (de 0,12 a 0,25 micras) y es aquí, donde los filtros HEPA hacen realmente su trabajo: atrapan las gotas respiratorias (u otras partículas) que tengan adheridos los virus y evitan que sigan en el habitáculo.

Por lo tanto, los filtros regulares con una alta eficiencia de filtración (filtros ePM1) son cruciales para reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por el aire todo tipo de edificios.

Prefiltros y filtros de carbón activado

Se trata de un primer filtro con capacidad de filtrar PM10, partículas de mayor tamaño como pelo, polvo. Suele ser un filtro lavable.

Los filtros HEPA atrapan partículas, pero no gases. El carbón activado es el especialista en gases. Tienen una superficie porosa que adsorbe -que no absorbe- moléculas gaseosas mediante fuerzas de Van der Waals (atracción eléctrica).

Es especialmente eficaz contra los compuestos volátiles químicos, los olores y el ozono. Los filtros de carbón activo que absorbe el formaldehído, los compuestos orgánicos volátiles (COV) y otros gases nocivos.

No todos los contaminantes del aire son partículas. También hay contaminantes gaseosos, como las moléculas generadas en los procesos de combustión, incluidas las cocinas de gas, los escapes de los vehículos y el humo del tabaco.

El aire también puede contener compuestos orgánicos volátiles (COV), como líquidos de limpieza, adhesivos, pinturas y barnices. Estas moléculas requieren un filtro de aire especializado diseñado para eliminar los contaminantes gaseosos.

La adsorción es un proceso exotérmico (que libera calor) que utiliza un material con una gran superficie interna, una estructura de poros adecuada y una química de superficie para eliminar las moléculas gaseosas del aire. El carbón activado es la sustancia más comúnmente utilizada en la filtración del aire.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que este proceso no elimina las partículas del aire, sino que simplemente reduce los niveles de gases y olores. Por ello, los filtros que utilizan un sistema de adsorción suelen combinarse con otros métodos de filtración para proporcionar un aire limpio y evitar que el carbón u otros medios se sobrecarguen de polvo.

Radiación ultravioleta, fotocatálisis, ionización y ozono

Radiación ultravioleta

Se sabe que los rayos ultravioleta son eficaces desinfectantes. La radiación UV permite inactivar o destruir microorganismos como bacterias, virus y hongos, ya que daña el ADN y ARN de los microorganismos, impidiendo su reproducción y causando su muerte.

La tecnología basada en la radiación ultravioleta (UV) se utiliza también en algunos purificadores de aire, como complemento a los filtros. Los estudios muestran que los rayos UV tienen la capacidad de destruir bacterias, gérmenes y virus presentes en el aire.

Sin embargo, los purificadores de aire con UV puede que no sean tan eficaces, ya que la radiación UV necesita tiempo para actuar, y el paso del aire por el purificador es demasiado rápido. Su desventaja radica en el hecho de ser muy específico, no combatiendo todas las impurezas presentes en el aire.

Durante la pandemia se comprobó en una revisión de estudios que los filtros HEPA podían eliminar bacterias del aire, pero los rayos UV no proporcionaban ventajas adicionales.

Fotocatálisis

La fotocatálisis es otro método para eliminar los contaminantes gaseosos. En lugar de utilizar medios de adsorción, los purificadores de aire fotocatalíticos utilizan luz ultravioleta y un catalizador -generalmente dióxido de titanio- para purificar el aire.

Este proceso funciona utilizando la luz ultravioleta para energizar el catalizador, que luego se dirige a los contaminantes nocivos y los destruye eficazmente. Aunque puede parecer un método más limpio y seguro que uno que atrapa los contaminantes para su posterior eliminación, los purificadores de aire fotocatalíticos pueden crear trazas de ozono, que es un contaminante atmosférico tóxico que puede inflamar y dañar el tejido pulmonar.

Ionización y plasma

Los filtros electrostáticos (ionizantes) funcionan mediante el proceso de electromagnetismo, haciendo pasar el aire contaminado por una sección de ionización para extraer los contaminantes del aire y atraparlos para su eliminación.

Como las cargas positivas y negativas se atraen entre sí, este proceso añade una carga eléctrica a las partículas, que luego son atrapadas y almacenadas en una placa plana con carga opuesta para su eliminación.

El método del plasma utiliza una corriente de alto voltaje para ionizar el aire y cargar las moléculas del aire. Esto crea radicales reactivos que atacan y destruyen los contaminantes del aire.

Sin embargo, al igual que la fotocatálisis, este proceso crea los subproductos potencialmente dañinos del ozono y los óxidos de nitrógeno. Además, los generadores de iones sólo suelen funcionar bien cuando se utilizan junto a otro tipo de filtro de aire, como uno mecánico, para eliminar las partículas del aire.

Generadores de ozono

Así como sucede con el ionizador, la desinfección con ozono también modifica la estructura molecular de los componentes presentes en el aire. En este, se transforma el oxígeno presente en el medio ambiente (O2) en ozono (O3).

Algunos pueden tener un efecto adverso en su salud, ya que producen subproductos como el ozono o los óxidos nitrosos. Por ello, las tecnologías que puedan generar ozono requieren una valoración especialmente cuidadosa.

Purificadores de aire y ventilación

Las formas más eficaces de mejorar el aire interior son reducir o eliminar las fuentes de contaminantes y ventilar con aire exterior limpio. Además, las investigaciones demuestran que la filtración puede ser un complemento eficaz del control de las fuentes y la ventilación.

Los purificadores de aire portátiles y los filtros para los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC, por sus siglas en inglés) pueden reducir la contaminación del aire interior; sin embargo, no pueden eliminar todos los contaminantes del aire.

Dadas las condiciones climáticas moderadas, la ventilación en los países europeos se realiza mayoritariamente mediante ventilación libre a través de ventanas y puertas abiertas. En la denominada ventilación de choque, dependiendo de la velocidad y dirección del viento, el tamaño de la ventana, etc., la concentración de aerosoles y contaminantes puede reducirse considerablemente en poco tiempo.

Sin embargo, la carga de aerosoles y contaminantes vuelve a subir progresivamente después de cerrar las ventanas. Una ventana inclinada no suele favorecer un intercambio de aire eficaz en la habitación.

Los purificadores de aire pueden ser útiles en sitios con mucho tráfico rodado, o si uno de los miembros de la familia sufre de alergias o problemas respiratorios. Sin embargo, las medidas de higiene y limpieza del hogar, y la ventilación regular pueden eliminar muchos de los riesgos sin recurrir a estos aparatos.

Purificadores de aire y aerosoles infecciosos

Los virus se transmiten principalmente a través de gotitas, por ejemplo al respirar, estornudar, hablar y toser. En espacios interiores, las personas no infectadas pueden infectarse a corta distancia (menos de 1,5 m) al inhalar las gotas expedidas.

Debido a que las pequeñas gotas, también denominadas aerosoles o partículas en suspensión, flotan en el aire durante horas y pueden incluso viajar grandes distancias gracias a las corrientes de aire, es posible infectarse en una habitación aunque la persona infectada no haya estado en ella durante mucho tiempo.

Por lo general, los espacios interiores suponen un mayor riesgo de infección; la probabilidad de infección en una habitación aumenta con el número de personas infectadas y el tiempo de permanencia.

En abril pasado, un estudio publicado en la revista científica británica The Lancet destacó el papel que juega la transmisión aérea como vector de contagio del COVID-19. De hecho, mencionó hasta diez corrientes de evidencia que apoyan la hipótesis de la transmisión a través de aerosoles.

Posteriormente, en agosto, un nuevo estudio presentado en la revista Science confirmó las semejanzas del COVID-19 con otros virus respiratorios como la gripe o el sarampión. Es más, este catalogó la transmisión aérea como la “vía de propagación más factible” y destacó el riesgo de “inhalar el mismo aire en un espacio cerrado, en lugares con mucha gente y durante una hora”.

Para eliminar los aerosoles, se recomienda ventilar con frecuencia los espacios interiores, renovar el aire y utilizar sistemas de filtrado. Unas recomendaciones que se hacen más importantes, si cabe, en los entornos odontológicos, donde estas partículas en suspensión inundan el ambiente.

Los aerosoles en un entorno odontológico pueden desplazarse hasta 1,2 metros del área de trabajo y permanecer suspendidos hasta 30 minutos. En definitiva, es importante que tanto las clínicas como los laboratorios dentales sean ventilados de forma regular y que dispongan de sistemas para renovar y/o filtrar el aire.

Resultados de estudios científicos sobre filtros HEPA

Vigilancia ambiental del SARS-CoV-2 mediante filtros HEPA

Investigadores de Castilla-La Mancha lideran el desarrollo de un método de detección del virus SARS-CoV-2 en ambientes seguros, basado en el análisis de los filtros HEPA que contienen los purificadores de aire, que disminuiría los costes económicos del análisis individual y agilizaría el proceso diagnóstico de la infección por COVID-19.

En marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró oficialmente la pandemia mundial COVID-19, una infección viral altamente transmisible causada por el coronavirus del Severe Acute Respiratory Syndrome coronavirus 2, más conocido como SARS-CoV-2.

Para este trabajo se llevó a cabo una campaña de monitorización durante 13 semanas en 3 escenarios interiores diferentes, en los que se realizó semanalmente el análisis de los filtros HEPA como método de vigilancia para detectar la presencia de material genético (ARN) del virus SARS-CoV-2 mediante PCR.

Entre los escenarios de estudio, todos en la provincia de Ciudad Real, se incluyeron una clase de un colegio de educación primaria (8 y 9 años), dos aulas de una guardería de niños (2 a 3 años) y una residencia sociosanitaria habitada por adultos.

Los filtros HEPA de los purificadores de aire situados en esas estancias eran reemplazados de forma semanal, y posteriormente se analizaban con el fin de detectar la presencia de ARN viral del SARS-CoV-2.

Junto con estos filtros, también se recogieron muestras ambientales de diferentes superficies de contacto habituales, como mesas, sillas y tiradores de puertas, para su posterior análisis de detección viral.

Validación del método

Para la validación del método de estudio, antes de comenzar con el monitoreo de estos tres escenarios, se analizaron filtros de espacios similares a los incluidos en el estudio y en los que previamente se había constatado la presencia de alguna persona infectada con SARS-CoV-2.

Tras la confirmación del caso, los filtros se recogieron 6 días después del inicio de la cuarentena de ese espacio y su cierre. Los estudios para la validación del método se llevaron a cabo tanto en aulas de colegio como en la residencia sociosanitaria de adultos.

Como prueba de un control negativo se realizó de igual forma el análisis de filtros que no habían estado expuestos a aire interior, siendo en todos los casos negativos en la PCR.

Los análisis de los filtros ubicados en espacios en los que había habido presencia de alguna persona infectada dieron resultados positivos en PCR en todos los casos, confirmando y validando así el método de estudio.

Detección de un caso asintomático

Durante la campaña de monitorización no se detectó ningún caso sintomático. Sin embargo, los resultados obtenidos en el muestreo de la primera semana mostraron un filtro HEPA positivo (con presencia de ARN del virus SARS-CoV-2) en la residencia sociosanitaria.

Esto condujo a realizar pruebas diagnósticas individuales a los residentes y a todo el personal que tenía acceso al interior donde estaba instalado el equipo purificador de aire cuyo filtro HEPA resultó positivo, confirmándose un caso positivo asintomático de uno de los trabajadores.

Cabe destacar que la presencia de esta persona infectada asintomática no habría sido constatada en ese momento inicial de la infección si no hubiera sido por la realización de este estudio, con las posibles consecuencias de contagio al resto de usuarios que compartían esa estancia de la residencia.

Durante el resto de la campaña de monitoreo, ningún filtro ni esponja fueron positivos a la presencia del virus, tampoco se detectó ningún caso positivo en las personas que normalmente ocupaban los escenarios muestreados.

El análisis de filtros HEPA puede predecir la presencia de casos asintomáticos y con ello controlar posibles brotes de SARS-CoV-2. Estos resultados sugieren que la vigilancia ambiental mediante el análisis de filtros HEPA podría contribuir a detectar y controlar brotes del virus en espacios interiores, disminuyendo los costes económicos del análisis individual y agilizando el proceso diagnóstico.

Puedes consultar la publicación científica de este trabajo de investigación en: Fernández de Mera, I. G., Granda, C., Villanueva, F., Sánchez-Sánchez, M., Moraga-Fernández, A., Gortázar, C., & de la Fuente, J. 2022. HEPA filters of portable air cleaners as a tool for the surveillance of SARS-CoV-2. Indoor Air 32(9), e13109.

Estudio en clínicas odontológicas

En cualquier caso, en conjunción con el uso de equipos EPI, la purificación de aire a través de filtros HEPA puede ser el blindaje perfecto contra la transmisión del COVID-19 en los espacios odontológicos.

Así lo confirma un reciente estudio ruso publicado en el JDR Clinical and Translational Research. Entre los meses de mayo y agosto de 2020, este analizó la seroprevalencia del SARS-CoV-2 en 157 dentistas y asistentes dentales de tres clínicas odontológicas de la ciudad de Ekaterimburgo.

La primera empleó un sistema de aspiración seco de V6000 con controladores de vacío y filtros de aire HEPA; la segunda utilizó el mismo pero de tipo semiseco; mientras que la tercera empleó una bomba de vacío de aspiración VS900 sin filtros HEPA.

Y, por lo demás, los tres centros siguieron los mismos protocolos de seguridad. Pues bien, el trabajo reveló que la tercera clínica tuvo las cifras más altas de positivos, ya que hasta el 36,6 % de sus dentistas y asistentes se contagiaron; mientras que en la primera clínica solo hubo un positivo (1,8%) y en la segunda tres (5.0 %).

De esta manera, el sistema de purificación con filtro HEPA y aspiración seca fue el más seguro.

Estudio de la Universidad de las Fuerzas Armadas Federales de Múnich

Según el estudio realizado por la Universidad de las Fuerzas Armadas Federales de Múnich en 2020, los purificadores de aire de alto rendimiento pueden reducir la concentración de aerosoles en habitaciones pequeñas y medianas a un nivel reducido en un corto periodo de tiempo y mantenerla en un nivel bajo de forma constante.

Los purificadores de aire de alta calidad con sistemas de filtrado de varias etapas y filtros HEPA H14 garantizan que los aerosoles y otras partículas contaminantes, por ejemplo, el polvo fino con un diámetro de 0,1 a 0,3 µm, sean separados del aire ambiente hasta en un 99,995 %.

De acuerdo con el estudio de la Universidad de las Fuerzas Armadas Federales de Múnich, los factores determinantes para la eficacia de los purificadores de aire son un gran caudal de aire y la elección de una combinación de filtros óptima junto con el filtro HEPA H14.

Qué no hacen los purificadores de aire

Es importante comprender lo que los purificadores no hacen para evitar expectativas poco realistas. No funcionan como sistema de aire acondicionado; limpian el aire eliminando los contaminantes, no regulan la temperatura.

Otro error común es pensar que los purificadores de aire pueden eliminar todos los gérmenes al instante. Algunos purificadores incluyen tecnologías que reducen los microbios, pero no pueden garantizar la esterilización ni la eliminación total de virus y bacterias.

Los purificadores de aire portátiles y los filtros para los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC, por sus siglas en inglés) pueden reducir la contaminación del aire interior; sin embargo, no pueden eliminar todos los contaminantes del aire.

Además, a no ser que gastemos una gran cantidad de dinero en equipos muy potentes, los purificadores de aire solo son capaces de limpiar el aire a cierto ritmo, y puede que nuestro hogar se esté contaminado a un ritmo más rápido por las fuentes externas e internas de polución.

Cómo elegir un purificador de aire según la evidencia científica

La elección del mejor purificador de aire depende del tamaño de la estancia, las preocupaciones sobre la calidad del aire y la tecnología de filtración adecuada. Antes de tomar una decisión definitiva, evalúa tus necesidades específicas:

  • ¿Tienes mascotas, alergias o problemas de moho?
  • ¿Cuál es el tamaño de la estancia o estancias que deseas purificar?
  • ¿Necesitas un funcionamiento silencioso o control mediante aplicación?
  • ¿Cuál es su presupuesto para la compra inicial y el mantenimiento continuo?

Tipo de filtro

Tipo de filtro HEPA, según su grado de retención. Como acabamos de ver, hay distintas catalogaciones y es importante cerciorarse de que están testados, que cumplen con el estándar europeo de filtros absolutos EN 1822-1:2020 y, por supuesto, que son HEPA por sus altos niveles de eficacia.

Al evaluar los purificadores de aire, ten en cuenta estas características fundamentales:

  • Tipo de filtro: HEPA, carbón activado, prefiltro.
  • Clasificaciones CADR y ACH: Garantizan una limpieza rápida y eficaz del aire.
  • Nivel sonoro: Comprueba la presión sonora en dB para un funcionamiento silencioso.
  • Consumo energético: Ten en cuenta los costes de electricidad a largo plazo.
  • Coste total de propiedad: Incluye filtros de repuesto y consumo energético.

Caudal, potencia y tamaño de la estancia

Potencia de depuración. Un aspecto básico es conocer el área que deberán purificar. Se recomienda calcular su volumen total (multiplicando la superficie por la altura); para, a partir de ahí, consultar en las características del purificador si este tiene la suficiente potencia para limpiar todo ese espacio.

A la hora de escoger un purificador de aire, debemos tener en cuenta el tamaño del espacio que queremos purificar. Cuantos más metros cúbicos tengamos que cubrir, más potencia requeriremos.

Esta potencia suele darse en función del caudal de aire depurado por unidad de tiempo. La potencia nominal de un purificador de aire moderno va entre los 5W y los 50W de media.

Un equipo de 38 W de potencia nominal, cubre una zona de 26 a 45 m2. Los purificadores de aire más pequeños y fáciles de transportar son ideales para hogares que solo necesitan purificar el aire en una zona, como la cocina, el salón o la habitación del bebé.

El uso de un purificador demasiado pequeño para el espacio da como resultado una filtración ineficaz, mientras que las unidades demasiado grandes pueden consumir energía innecesaria.

CADR y ACH

El CADR (índice de suministro de aire limpio) mide el volumen de aire limpio que produce un purificador de aire por minuto, lo que indica la rapidez con la que puede filtrar el aire en un espacio determinado.

El índice de suministro de aire limpio (CADR) cuantifica cuántos pies cúbicos de aire filtrado suministra un purificador de aire cada minuto para contaminantes específicos (humo, polen, polvo).

Un CADR más alto indica un mejor rendimiento y una limpieza del aire más rápida, lo que te ayuda a evaluar si un purificador puede funcionar eficazmente en una estancia de tu tamaño. Una recomendación habitual es una clasificación CADR que cubra al menos dos tercios de la superficie de la estancia para una limpieza eficaz.

Las clasificaciones CADR pueden inducir a error si no se comprenden adecuadamente. La clasificación se suele otorgar para tres contaminantes específicos: humo de tabaco, polen y polvo.

Un purificador puede tener diferentes índices CADR para cada tipo de contaminante, lo que refleja su eficacia variable en función del tamaño de las partículas. Para una limpieza integral del aire, busca índices CADR consistentemente altos en las tres categorías.

Nivel sonoro

Nivel sonoro. Esto no afectará a la calidad del trabajo que realice el aparato, pero sí a la comodidad de las personas que se encuentren en la clínica o laboratorio.

Se recomienda escoger un purificador HEPA que sea lo más silencioso posible y que, incluso, ofrezca modos de trabajo con poco ruido. En general, una buena referencia pueden ser los 25 o 30 decibelios como nivel máximo de ruido.

Este tipo de aparatos pueden generar entre 30 dB y 50 dB en su máximo rendimiento. A modo de indicación, el nivel de decibelios ambiental indicado para dormir no debe superar los 30 dB.

Ubicación del equipo

Para obtener el mejor rendimiento, es fundamental colocar el purificador de aire en la posición óptima y elegir el tamaño adecuado en relación con el volumen de la estancia.

Colocar correctamente el purificador de aire es fundamental para obtener el máximo rendimiento. Debe colocarse en un área abierta, lejos de paredes o muebles que bloqueen el flujo de aire, idealmente cerca de fuentes de contaminación como puertas o ventanas.

La "regla del 50-50" es útil: coloca el purificador al menos a 50 cm de las paredes y asegúrate de que haya un espacio libre de 50 cm por encima de la unidad.

Purificadores para alergias, mascotas, humo y moho

Alergias

Para aliviar las alergias, elige filtros HEPA de alta calidad. Para las personas alérgicas, los aparatos equipados con filtros HEPA auténticos son fundamentales, ya que capturan el polen fino, los ácaros del polvo, la caspa de las mascotas y las esporas de moho.

Estos filtros reducen significativamente los alérgenos presentes en el aire y ayudan a minimizar síntomas como los estornudos y la congestión. Busca modelos que se adapten al tamaño de tu estancia con índices ACH adecuados para un alivio óptimo.

Mascotas

Los hogares con mascotas se benefician de los purificadores que combinan prefiltros para atrapar el pelo y la caspa con filtros de carbón activado para neutralizar los olores.

Esta combinación combate tanto las partículas visibles como los olores, manteniendo el ambiente interior más fresco y agradable. Considera modelos con mayores caudales de aire para manejar el aumento de la carga de partículas.

Humo y olores

Para combatir el humo o los olores persistentes, es esencial utilizar purificadores de aire con filtros desodorizantes de alta capacidad y potentes ventiladores.

Estos sistemas absorben los compuestos químicos volátiles y hacen circular rápidamente aire fresco, lo que ayuda a eliminar eficazmente el humo del tabaco, los olores de la cocina o el humo de los incendios forestales.

Busca modelos con filtros de carbón de varias etapas para una eliminación máxima de olores.

Moho y humedad

Para hogares afectados por moho o exceso de humedad, las unidades que combinan la filtración HEPA con la tecnología Flash Streamer proporcionan una doble acción, eliminando las esporas de moho del aire y ayudando a neutralizar las bacterias y los hongos.

Esto ayuda a prevenir problemas respiratorios relacionados con la contaminación microbiana. Recuerda tratar también las fuentes de humedad, ya que los purificadores de aire funcionan mejor cuando se combinan con humidificadores.

Uso continuo y mantenimiento

El aire de su hogar cambia constantemente. Cada vez que hace algo como encender la estufa, usar productos perfumados o incluso acariciar a su mascota, se liberan contaminantes de interior.

Estos contaminantes pasan a formar parte del aire de su hogar, a menos que utilice un purificador de aire para eliminarlos de su entorno. Además, si abre una ventana o una puerta, también está introduciendo contaminantes del exterior en su casa.

El trabajo de un purificador de aire no se detiene realmente. Incluso los filtros de aire de la gama más eficaz pueden tardar horas en limpiar completamente el aire de una habitación.

Por lo tanto, cuando apague su purificador, los contaminantes comenzarán a acumularse de nuevo, lo que, a su vez, hace más difícil que el purificador haga su trabajo cuando se vuelva a encender.

Se recomienda dejar el purificador de aire encendido continuamente. Esto significa que el filtro no sólo está trabajando para mantener el aire limpio, sino que también está eliminando cualquier nuevo contaminante que pueda entrar en su casa.

También cabe destacar que debe cambiar el filtro de su purificador de aire con regularidad. La acumulación de partículas hará que el filtro no funcione con la misma eficacia, lo que anula la mayoría de los efectos positivos del uso de un purificador de aire.

Hay que indicar que la vida útil del filtro HEPA en buenas condicionado es de 6 a 12 meses. Son efectivos en un período que va de los seis meses al año, momento a partir del cual deben ser sustituidos mediante una adecuada manipulación (usando guantes y mascarilla).

Los purificadores de última generación, cuentan además con la funcionalidad de aviso cuando es necesario cambiar el filtro.

Medidas complementarias para mejorar el aire interior

Eliminar las fuentes contaminantes

Podemos tomar medidas que eviten la contaminación en casa y que pueden resultar más efectivas como prevención que un purificador de aire como remedio.

Eliminar fuentes contaminantes: sustituir productos de limpieza artificiales por alternativas naturales como vinagre y bicarbonato. Elegir muebles con certificación de bajas emisiones de compuestos volátiles y, por supuesto, no fumar en interiores.

Ventilar de forma inteligente

Ventilar de forma inteligente: abrir las ventanas unos 10 minutos al día, especialmente después de cocinar o ducharse, para eliminar contaminantes.

En zonas urbanas muy contaminadas, mejor ventilar en horas de menor tráfico (media mañana o noche) y usar sistemas de ventilación que reduzcan la entrada de partículas del interior.

Controlar la humedad

Controlar la humedad: mantener la humedad alrededor del 50% previene el moho y los ácaros, por lo que en las zonas de mucha humedad puede ser útil usar deshumidificadores.

Plantas y limpieza

Plantas: aunque tienen un impacto más limitado, algunas plantas como la drácena o las cintas son capaces de absorber compuestos volátiles, 'limpiando' el aire.

En última instancia, la única solución verdadera para eliminar estos problemas es eliminar la fuente del problema de calidad del aire. No se limita a aliviar los síntomas, sino que actúa atrapando o eliminando los contaminantes del aire para crear un entorno más limpio y saludable.

Aplicaciones en hospitales, laboratorios e industria farmacéutica

El aire limpio es fundamental en la industria de las Ciencias de la Vida, la atención sanitaria y la Industria Farmacéutica. Muchos estudios han inferido que en niveles moderados de contaminación del aire el daño a la salud humana es irreversible.

En la industria de las Ciencias de la Vida, donde la vida biológica o los organismos vivos entran en juego, es vital mantener la máxima higiene junto con una calidad de aire interior superior.

Los filtros de aire pueden conservar los equipos muy valiosos y proteger la salud de los pacientes y los trabajadores del hospital. Sin filtros de aire, no podríamos fabricar de forma segura dispositivos médicos, vacunas, terapias genéticas, medicamentos de alta eficacia y otros productos farmacéuticos y sanitarios esenciales para la vida.

La filtración HEPA es la más segura y se emplea en quirófanos, salas de aislamiento, áreas de cuidados intensivos y en otras áreas de los hospitales.

Purificadores móviles como complemento del sistema HVAC

El empleo de la filtración de aire de alta eficacia (HEPA) a través de un sistema de HVAC requiere ciertas especificaciones y a menudo se proponen cambios que no siempre son posibles.

Esta alta eficacia de los filtros requiere que una gran cantidad de aire pase por el sistema de ventilación, por lo que se deben tener en cuenta los requisitos de caudal de aire del sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado antes de poder actualizar a la clase HEPA.

Una alternativa eficaz y rápida son los purificadores de aire móviles equipados con filtros de aire HEPA. Eliminan el polvo y las partículas nocivas del aire interior y pueden reducir drásticamente el riesgo.

Pueden ayudar a los hospitales, fabricantes de productos farmacéuticos, laboratorios y otras aplicaciones en las instalaciones de la industria de las ciencias de la vida a eliminar los contaminantes, las partículas, el polvo, los olores, los gases y los patógenos que se encuentran en el aire sin necesidad de reemplazar o reconfigurar todo el sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado.

Habitaciones de aislamiento

En los hospitales y centros de salud, las habitaciones de aislamiento están diseñadas para contener la propagación de los patógenos de los pacientes infectados. La presión del aire dentro del área de aislamiento es negativa en relación con las habitaciones adyacentes.

Esto evita que el aire, que puede contener virus peligrosos, salga de la habitación a través de puertas y ventanas abiertas, o incluso a través de grietas invisibles en la pared, ya que está bloqueado por la elevada presión del aire fuera de la habitación.

Los hospitales tienen una capacidad limitada de salas de aislamiento que pueden verse rápidamente desbordadas por un número cada vez mayor de casos. Los purificadores de aire proporcionan a los centros de salud una pieza clave del equipo necesario para convertir las habitaciones habituales en unidades de aislamiento.

Los purificadores de aire son capaces de efectuar cuatro funciones fundamentales: dos métodos para generar zonas de aislamiento con presión negativa y dos métodos para recircular el aire filtrado por filtros HEPA.

Laboratorios

En los laboratorios, uno de los problemas clave es el olor que emite el uso de formaldehído. A menudo el equipo de laboratorio se queja de los dolores de cabeza que sufren por la inhalación de este compuesto.

Instalar purificadores de aire equipados con filtros absolutos HEPA que también utilizan la filtración molecular puede ser la solución. La solución correcta de filtración molecular puede tratar eficientemente el formaldehído y otros COVs.

Esto puede ayudar a proteger la salud de sus trabajadores y también a eliminar el molesto olor de su laboratorio.

Limitaciones y criterios para interpretar los artículos científicos

Los purificadores ayudan, pero son soluciones reactivas. Los ponemos cuando uno de los miembros del hogar ya está sufriendo problemas respiratorios o alergias, o cuando al limpiar el polvo de los muebles, este está negro.

Los resultados de los estudios no deben interpretarse como una garantía de que cualquier purificador produzca el mismo efecto en cualquier espacio. Los datos dependen de la combinación de filtro, el caudal, el tiempo de funcionamiento, la estanqueidad del recinto, el número de personas y la carga contaminante.

Los mejores purificadores combinan ambas tecnologías en secuencia: primero el carbón elimina gases, luego el filtro HEPA atrapa partículas. Muchos modelos cuentan además con rayos UV, que, como se ha dicho, no hacen daño, pero puede que no aumenten la eficacia de un buen filtro.

Los factores determinantes para la eficacia de los purificadores de aire son un gran caudal de aire y la elección de una combinación de filtros óptima junto con el filtro HEPA H14. Asimismo, antes de comprar, hay que tener en cuenta dónde se va a utilizar el purificador de aire.

tags: #purificadores #aire #articulos #cientificos

Publicaciones populares: