Purificadores de aire con luz: tipos, eficacia y evidencia científica

Los purificadores de aire con luz ultravioleta pueden contribuir a reducir determinados microorganismos presentes en el aire, pero su eficacia depende de la dosis de radiación, el tiempo de exposición, el caudal, el diseño del equipo y el mantenimiento. La evidencia disponible respalda especialmente los sistemas que combinan luz UV-C con filtración mecánica, sobre todo con filtros HEPA, mientras que la luz por sí sola no sustituye la ventilación ni garantiza la eliminación completa de virus y bacterias.

Los purificadores de aire son dispositivos diseñados para eliminar contaminantes del aire como polvo, polen, esporas de moho, bacterias, virus y compuestos orgánicos volátiles (COV) mediante diferentes tecnologías como el uso de Filtros HEPA, filtros de carbón activado, purificación por luz UV o ionización. Aunque estos dispositivos pueden ayudar a reducir la presencia de ciertos contaminantes, su eficacia varía dependiendo de diversos factores por lo que es imposible determinar su efectividad sin datos de referencia sobre la calidad del aire antes y después de la instalación.

Qué es un purificador de aire y cómo funciona

Un purificador de aire es una máquina con un filtro de aire que funciona para eliminar las partículas finas y los gases contaminantes de su atmósfera interior para limpiar el aire y crear un entorno más saludable. Los purificadores son sistemas de tipo electrónico que se encargan de eliminar partículas nocivas que están suspendidas en el aire.

Normalmente se componen de un ventilador que se está preparado para aspirar el aire y para llevarlo hacia sus compartimentos internos, donde se encuentran uno o varios filtros. Estos depuran los elementos contaminantes, de forma que después el propio ventilador se encarga de devolver el aire limpio al recinto de donde se recogió previamente.

La mayoría de los purificadores de aire tienen un mecanismo básico parecido: un ventilador absorbe el aire de la estancia y lo hace pasar por los filtros, haciendo que el aire salga limpio por él. Los dispositivos de purificación del aire suelen constar de un motor, un ventilador y un filtro de aire.

El motor y el ventilador funcionan para hacer circular el aire, mientras que el filtro trabaja para eliminar los contaminantes del aire a medida que éste pasa por la máquina. Además, algunos filtros de aire utilizan generadores de iones negativos para atraer las partículas del aire y eliminarlas con éxito de la atmósfera.

Por qué importa la calidad del aire interior

La Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) ha descubierto que la exposición humana a los contaminantes del aire en el interior puede ser comúnmente de dos a cinco veces mayor que los niveles de contaminación en el exterior. Contaminantes como el polvo, la caspa de las mascotas, el polen, el moho, los hongos, las bacterias y los virus pueden contribuir a una mala calidad del aire.

La mala calidad del aire puede provocar efectos en la salud a corto plazo, como tos, irritación de los ojos y dolores de cabeza. También es posible que la mala calidad del aire genere y contribuya a efectos nocivos para la salud a largo plazo, como el asma y otras afecciones respiratorias.

El aire que respiramos en espacios interiores puede contener gran variedad de contaminantes, incluyendo virus, bacterias, moho, esporas de hongos, polvo y contaminantes químicos. En los entornos de atención médica, estos contaminantes pueden representar un riesgo significativo para la salud de pacientes, personal y visitantes.

Los pacientes, especialmente aquellos con sistemas inmunológicos comprometidos, son particularmente vulnerables a las infecciones transmitidas por el aire. La calidad del aire interior en hospitales y clínicas es, a menudo, peor que la del exterior debido a la falta de ventilación adecuada.

Contaminantes que puede contener el aire

  • Partículas en suspensión (PM2,5 y PM10): son partículas diminutas que pueden ser inhaladas por los pulmones y causar problemas respiratorios.
  • Óxidos de nitrógeno (NOx): son gases que pueden causar problemas respiratorios y contribuyen a la formación de smog.
  • Dióxido de azufre (SO2): es un gas que puede causar problemas respiratorios y contribuir a la formación de lluvia ácida.
  • Monóxido de carbono (CO): es un gas que puede ser mortal en altas concentraciones.
  • Ozono (O3): puede causar problemas de salud si se inhala, como irritación de las vías respiratorias y empeoramiento del asma.
  • Compuestos orgánicos volátiles (COV): son sustancias químicas con efectos sobre el sistema inmunitario y en ocasiones cancerígenas.
  • Polen: el polen de los árboles, las gramíneas y otras plantas puede entrar en los ambientes interiores y contribuir a las alergias.
  • Esporas de moho: el moho puede crecer en ambientes interiores húmedos y liberar esporas en el aire.
  • Bacterias y virus: algunos de estos microorganismos pueden sobrevivir en el polvo y causar problemas respiratorios y otros problemas de salud.
  • Sustancias químicas: las sustancias químicas de los productos de limpieza, los productos de cuidado personal y otras fuentes pueden contribuir a la contaminación del aire interior.

En los entornos de atención médica, los centros médicos utilizan una variedad de productos químicos para la limpieza y esterilización, que pueden liberar compuestos orgánicos volátiles (COV) y otras sustancias nocivas al aire. Los filtros de carbón activado pueden ayudar a eliminar los químicos utilizados en la limpieza y esterilización, mejorando la calidad del aire interior y reduciendo los olores desagradables.

Transmisión aérea en espacios interiores

Los virus se transmiten principalmente a través de gotitas, por ejemplo al respirar, estornudar, hablar y toser. En espacios interiores, las personas no infectadas pueden infectarse a corta distancia (menos de 1,5 m) al inhalar las gotas expedidas.

Debido a que las pequeñas gotas, también denominadas aerosoles o partículas en suspensión, flotan en el aire durante horas y pueden incluso viajar grandes distancias gracias a las corrientes de aire, es posible infectarse en una habitación aunque la persona infectada no haya estado en ella durante mucho tiempo.

Por lo general, los espacios interiores suponen un mayor riesgo de infección; la probabilidad de infección en una habitación aumenta con el número de personas infectadas y el tiempo de permanencia. En abril pasado, un estudio publicado en la revista científica británica The Lancet destacó el papel que juega la transmisión aérea como vector de contagio del COVID-19.

De hecho, mencionó hasta diez corrientes de evidencia que apoyan la hipótesis de la transmisión a través de aerosoles. Y llegó a la conclusión de que “existe una evidencia sólida y consistente de que el virus SARS-CoV-2, causante del COVID-19, se transmite predominantemente a través del aire”.

Posteriormente, en agosto, un nuevo estudio presentado en la revista Science confirmó las semejanzas del COVID-19 con otros virus respiratorios como la gripe o el sarampión. Es más, este catalogó la transmisión aérea como la “vía de propagación más factible” y destacó el riesgo de “inhalar el mismo aire en un espacio cerrado, en lugares con mucha gente y durante una hora”.

Para eliminar los aerosoles, se recomienda ventilar con frecuencia los espacios interiores, renovar el aire y utilizar sistemas de filtrado. Unas recomendaciones que se hacen más importantes, si cabe, en los entornos odontológicos, donde estas partículas en suspensión inundan el ambiente.

Así lo recuerda la reputada higienista dental Leann Keefer en un artículo publicado en la revista RDH Magazine: “los aerosoles en un entorno odontológico pueden desplazarse hasta 1,2 metros del área de trabajo y permanecer suspendidos hasta 30 minutos”.

Transmisión de aerosoles en espacio interior

Filtros HEPA: qué son y qué eficacia tienen

El término HEPA es la sigla de High Efficiency Particulate Air Filter (Filtro de Partículas de Aire de Alta Eficiencia). Así que, como su nombre indica, es un filtro que es altamente eficiente a la hora de retener las partículas suspendidas en el aire.

Normalmente, consiste en una serie de fibras de tejido que se distribuyen de forma aleatoria y que, según su diseño, tienen más o menos capacidad de filtrado. Para medir esto, se toma como base la normativa EN 1822, la cual utiliza las partículas de 0,3 micras (μm) como referencia estándar.

Los filtros HEPA, o filtros de aire de partículas de alta eficiencia, son el tipo más eficiente de filtros de aire mecánicos y deben eliminar al menos el 99,95% de las partículas transportadas por el aire del ambiente. Esta clase de filtros de aire pueden remover hasta el 99.97% del polvo, polen, moho y cualquier partícula que circule en el aire con un tamaño de hasta 0.3 micrones.

La especificación de diámetro de 0.3 micrones responde al tamaño de las partículas más penetrantes. Las partículas que son más grandes quedan atrapadas con mayor eficiencia. No todos los filtros HEPA son iguales.

Tipo de filtroEficacia indicadaAplicación general
EPAAlta eficaciaFiltración de partículas
HEPA H13Por encima del 99,95 %Filtración de partículas y aerosoles
HEPA H1499,995 %Filtración de alta eficiencia
ULPA99,999%Partículas de 0,12 micrones de diámetro

Por debajo de la eficacia de los HEPA están los filtros EPA (de Alta Eficacia) y por encima los ULPA (de Ultra Baja Penetración). Aunque en su caso, se considera que los HEPA son plenamente eficaces para la filtración y purificación del aire en ámbitos como el sanitario.

Y es que, sus dos subtipos presentan una eficacia superior al 99,9 %: los H13 están por encima del 99,95 % (solo pasan 50 partículas por cada 100.000) y los H14 son hasta diez veces más efectivos gracias a su filtración del 99,995 % (5 partículas por cada 100.000).

La clasificación de filtración va de 10 a 14, siendo el 14 el que más partículas retiene, y el 10 el que menos. También existen los filtros ULPA (Ultra Low Penetration Air), que son los HEPA de alto nivel, que tienen una clase de filtración de 15 a 17.

Estos filtros eliminan el 99,999% de partículas de 0,12 micrones de diámetro. Con los filtros ULPA se pueden eliminar hasta las partículas más pequeñas, como los virus. Esta clasificación de filtros de materias en suspensión sigue la normativa europea EN 1822-1:2010.

En la primera fase de esta norma, se determina el tamaño de partículas, a la cual la media ofrece la eficacia de retención más baja que se denomina: Tamaño de Partícula de Mayor Penetración (MPPS). El tamaño de partícula normalmente está entre 0.15 y 0.25 µm.

La siguiente fase consiste en determinar el rendimiento de captación del filtro para este MPPS. Dependiendo del rendimiento, fugas y porosidad se clasifican en los dos grupos nombrados anteriormente: HEPA y ULPA.

Purificadores de aire con luz ultravioleta

La luz ultravioleta (UV), y especialmente la UV-C, se emplea para inactivar microorganismos. Algunos purificadores utilizan luz UV para matar bacterias y virus atrapados en el filtro. La luz UV-C se utiliza para eliminar bacterias y virus que puedan estar presentes en el aire.

Filtros catalíticos (UV): Emplean la luz de tipo ultravioleta para eliminar virus y bacterias que viajan en las partículas suspendidas en el aire. Esta destruye su ADN, por lo que es una buena opción para erradicar los patógenos.

Sin embargo, la eficacia de la luz depende de que el microorganismo reciba una dosis suficiente. Si el aire circula demasiado rápido, si la lámpara tiene poca potencia o si existen zonas de sombra, la inactivación puede ser incompleta.

La fotocatálisis es otro método para eliminar los contaminantes gaseosos. En lugar de utilizar medios de adsorción, los purificadores de aire fotocatalíticos utilizan luz ultravioleta y un catalizador -generalmente dióxido de titanio- para purificar el aire.

Este proceso funciona utilizando la luz ultravioleta para energizar el catalizador, que luego se dirige a los contaminantes nocivos y los destruye eficazmente. Aunque puede parecer un método más limpio y seguro que uno que atrapa los contaminantes para su posterior eliminación, los purificadores de aire fotocatalíticos pueden crear trazas de ozono.

El ozono es un contaminante atmosférico tóxico que puede inflamar y dañar el tejido pulmonar. Por ello, la presencia de luz UV o de fotocatálisis no debe interpretarse automáticamente como una garantía de seguridad o de eficacia superior.

Tipos de tecnologías de purificación

Filtración mecánica

Los sistemas de filtración mecánica, la técnica más utilizada para la purificación del aire, eliminan las partículas contaminantes del aire, como el polvo, los ácaros y el polen, atrapándolas en un filtro fibroso para su eliminación.

Los filtros de aire mecánicos abarcan cualquier tipo de filtro de medios secos, incluidos los filtros de aire desechables que suelen utilizar los sistemas HVAC y los dispositivos HEPA. Los filtros mecánicos funcionan según dos principios.

En la filtración primaria del aire, el polvo se adhiere al filtro. El proceso secundario consiste en eliminar las partículas del medio filtrante.

A medida que el polvo se acumula en el material filtrante, los filtros pierden eficacia, por lo que es vital mantener los filtros limpios para una eliminación óptima de los contaminantes.

Carbón activado y adsorción

Los filtros de carbón activo son útiles para limpiar el aire de sustancias gaseosas contaminantes. Su carbón activado absorbe las moléculas complejas, mientras que las moléculas simples sufren un proceso de transformación denominado adsorción química.

No todos los contaminantes del aire son partículas. También hay contaminantes gaseosos, como las moléculas generadas en los procesos de combustión, incluidas las cocinas de gas, los escapes de los vehículos y el humo del tabaco.

El aire también puede contener compuestos orgánicos volátiles (COV), como líquidos de limpieza, adhesivos, pinturas y barnices. Estas moléculas requieren un filtro de aire especializado diseñado para eliminar los contaminantes gaseosos.

La adsorción es un proceso exotérmico (que libera calor) que utiliza un material con una gran superficie interna, una estructura de poros adecuada y una química de superficie para eliminar las moléculas gaseosas del aire.

El carbón activado es la sustancia más comúnmente utilizada en la filtración del aire. Sin embargo, es importante tener en cuenta que este proceso no elimina las partículas del aire, sino que simplemente reduce los niveles de gases y olores.

Por ello, los filtros que utilizan un sistema de adsorción suelen combinarse con otros métodos de filtración para proporcionar un aire limpio y evitar que el carbón u otros medios se sobrecarguen de polvo.

Precipitación electrostática

Estos filtros funcionan mediante el proceso de electromagnetismo, haciendo pasar el aire contaminado por una sección de ionización para extraer los contaminantes del aire y atraparlos para su eliminación.

Funcionan utilizando un principio similar al de los imanes. Como las cargas positivas y negativas se atraen entre sí, este proceso añade una carga eléctrica a las partículas, que luego son atrapadas y almacenadas en una placa plana con carga opuesta para su eliminación.

En el caso de los filtros de aire electrostáticos, no hay ningún medio filtrante, ya que en su lugar se utilizan placas cargadas. Los filtros de aire electrostáticos son eficaces para atrapar tanto las partículas grandes como las finas.

Es importante señalar que la capacidad de retención no es lo mismo que la eficiencia. Simplemente mide el porcentaje de peso, en gramos de polvo, que un filtro puede retener antes de cargarse.

Ionización y plasma

Los iones cargados electrónicamente tienen la capacidad de adherirse a las partículas contaminantes para eliminarlas. Por lo tanto, este tipo de purificadores de aire pueden emitirlos al entorno o simplemente aspiran el aire y lo hacen pasar a través de varillas metálicas que están cargadas con estas moléculas ionizantes.

El método del plasma utiliza una corriente de alto voltaje para ionizar el aire y cargar las moléculas del aire. Esto crea radicales reactivos que atacan y destruyen los contaminantes del aire.

Sin embargo, al igual que la fotocatálisis, este proceso crea los subproductos potencialmente dañinos del ozono y los óxidos de nitrógeno. Además, los generadores de iones sólo suelen funcionar bien cuando se utilizan junto a otro tipo de filtro de aire, como uno mecánico, para eliminar las partículas del aire.

Los ionizadores también pueden producir ozono y no se recomiendan para uso doméstico. Los generadores de ozono también pueden producir subproductos nocivos y no se recomiendan para uso doméstico.

Qué dice la evidencia científica sobre su eficacia

Según el estudio realizado por la Universidad de las Fuerzas Armadas Federales de Múnich en 2020, los purificadores de aire de alto rendimiento pueden reducir la concentración de aerosoles en habitaciones pequeñas y medianas a un nivel reducido en un corto periodo de tiempo y mantenerla en un nivel bajo de forma constante.

Los purificadores de aire de alta calidad con sistemas de filtrado de varias etapas y filtros HEPA H14 garantizan que los aerosoles y otras partículas contaminantes, por ejemplo, el polvo fino con un diámetro de 0,1 a 0,3 µm, sean separados del aire ambiente hasta en un 99,995 %.

Las partículas más grandes se separan en cualquier caso al 100 %. Los purificadores de aire garantizan que los virus y otros contaminantes se separen completamente y no se redistribuyan a través de otros canales del edificio.

Un estudio realizado en tres ciudades europeas descubrió que los purificadores de aire domésticos reducían las concentraciones de PM2,5 en los dormitorios entre un 45% y un 69%.

Otro estudio investigó la eficacia de los purificadores de aire de partículas para mejorar la calidad del aire interior en las aulas de tres colegios públicos del noreste de Estados Unidos. El estudio pudo constatar que los purificadores eran eficaces para eliminar las partículas PM2,5 y otros elementos del aire de las aulas.

Por otro lado, un estudio de ocho viviendas residenciales en Estados Unidos encontró que los purificadores de aire reducían el 96% de las concentraciones de PM2,5 a corto plazo (5 min) y a largo plazo (2-5 días) una reducción de entre el 29% y el 37% de partículas y endotoxinas de bacterias, así como una reducción del 26% en el plomo.

Durante las tormentas de polvo del desierto en hogares y aulas de escolares con asma y adultos con fibrilación auricular en Chipre y Creta se emplearon purificadores de aire y al mismo tiempo se redujo la ventilación. Los resultados mostraron que era una medida de protección eficaz que reducía significativamente la exposición en grupos de población de alto riesgo.

En definitiva, los purificadores de aire domésticos pueden ser eficaces para mejorar la calidad del aire de la vivienda, especialmente para reducir la concentración de partículas, polen y polvo. Hay que tener en cuenta que su eficacia puede verse afectada si no se calcula bien el tamaño de la habitación.

Evidencia en clínicas odontológicas

En definitiva, es importante que tanto las clínicas como los laboratorios dentales sean ventilados de forma regular y que dispongan de sistemas para renovar y/o filtrar el aire. Aspecto este último en el que intervienen los purificadores de aire con filtros HEPA.

En cualquier caso, en conjunción con el uso de equipos EPI, la purificación de aire a través de filtros HEPA puede ser el blindaje perfecto contra la transmisión del COVID-19 en los espacios odontológicos.

Así lo confirma un reciente estudio ruso publicado en el JDR Clinical and Translational Research. Entre los meses de mayo y agosto de 2020, este analizó la seroprevalencia del SARS-CoV-2 en 157 dentistas y asistentes dentales de tres clínicas odontológicas de la ciudad de Ekaterimburgo.

La primera empleó un sistema de aspiración seco de V6000 con controladores de vacío y filtros de aire HEPA; la segunda utilizó el mismo pero de tipo semiseco; mientras que la tercera empleó una bomba de vacío de aspiración VS900 sin filtros HEPA.

Y, por lo demás, los tres centros siguieron los mismos protocolos de seguridad. Pues bien, el trabajo reveló que la tercera clínica tuvo las cifras más altas de positivos, ya que hasta el 36,6 % de sus dentistas y asistentes se contagiaron; mientras que en la primera clínica solo hubo un positivo (1,8%) y en la segunda tres (5.0 %).

De esta manera, el sistema de purificación con filtro HEPA y aspiración seca fue el más seguro. Este resultado respalda el valor de la filtración HEPA en entornos con generación de aerosoles, aunque no permite atribuir toda la diferencia a la luz UV ni demostrar por sí solo que un purificador elimine completamente el riesgo de contagio.

Ventilación y purificación: funciones diferentes

Muchos edificios modernos utilizan sistemas de tratamiento de aire o sistemas de aire acondicionado para eliminar el aire viciado o contaminado y traer aire fresco del exterior. No obstante, por razones energéticas, se suelen utilizar únicamente con filtros sencillos y un aporte restringido de aire fresco, además de requerir un mantenimiento regular.

Dadas las condiciones climáticas moderadas, la ventilación en los países europeos se realiza mayoritariamente mediante ventilación libre a través de ventanas y puertas abiertas. En la denominada ventilación de choque, dependiendo de la velocidad y dirección del viento, el tamaño de la ventana, etc., la concentración de aerosoles y contaminantes puede reducirse considerablemente en poco tiempo.

Sin embargo, la carga de aerosoles y contaminantes vuelve a subir progresivamente después de cerrar las ventanas. Teniendo en cuenta que para muchas personas la ventilación de choque periódica a intervalos cortos o la ventilación continua en la vida laboral cotidiana no es siempre factible, la necesidad de soluciones alternativas es grande.

Una ventana inclinada no suele favorecer un intercambio de aire eficaz en la habitación y la instalación posterior de un sistema de aire acondicionado no siempre es factible o está asociada a costes elevados. Los purificadores de aire reducen las concentraciones de aerosoles y contaminantes en los espacios interiores.

Purificador, aire acondicionado y deshumidificador

La principal diferencia entre un purificador de aire y un aire acondicionado o humidificador, es la función que desempeñan. Como ya mencionamos anteriormente, el purificador se encarga de limpiar el aire de bacterias o sustancias contaminantes, mientras que el aire acondicionado calienta o enfría el hogar y el deshumidificador se encarga de eliminar o reducir la humedad del ambiente.

Por esto, es fundamental comprender que cada aparato cuenta con un sistema de filtrado diferente que, en el caso del purificador de aire, resulta ser más eficiente si el objetivo principal es limpiar el aire, ya que ese es su único propósito.

El purificador de aire no elimina el calor o la humedad del aire como hacen los acondicionadores de aire. Algunos purificadores de aire utilizan un ventilador para introducir el aire en la unidad con el fin de atrapar las partículas y este mismo ventilador devuelve el aire a la habitación.

Este proceso puede crear una brisa fresca como si fuese la de un ventilador giratorio, pero es sólo un efecto secundario y no está diseñado para enfriar una habitación. En cuanto a los deshumidificadores, las funciones que tienen en comparación con un purificador de aire son completamente diferentes.

Cómo elegir un purificador con luz y filtro HEPA

1. Tipo de filtración

Lo más importante es que dispongan de filtros HEPA, que pueden combinarse o no con otras de las tecnologías mencionadas. Es importante cerciorarse de que están testados, que cumplen con el estándar europeo de filtros absolutos EN 1822-1:2020 y, por supuesto, que son HEPA por sus altos niveles de eficacia.

La luz UV-C puede formar parte de una combinación de tecnologías, pero conviene comprobar si actúa sobre el aire que atraviesa una cámara cerrada, si existe riesgo de exposición directa y si el fabricante aporta datos sobre la dosis y el rendimiento microbiológico.

2. Caudal y tamaño de la estancia

Un aspecto básico es conocer el área que deberán purificar. Se recomienda calcular su volumen total (multiplicando la superficie por la altura); para, a partir de ahí, consultar en las características del purificador si este tiene la suficiente potencia para limpiar todo ese espacio.

Una medida habitual a la hora de comprar un purificador de aire es el CADR (Clean Air Delivery Rate), que determina la tasa de entrega de aire limpio medida en metros cúbicos de aire limpio por hora.

Para calcular los metros cúbicos de una estancia hay que multiplicar la superficie por la altura del techo, por lo general de dos metros y medio. Así, una habitación de 12 metros cuadrados tendrá 30 metros cúbicos.

Si el purificador tiene un CADR de 60 m3/h, podrá limpiar el aire de la habitación por completo en media hora. Es importante que el purificador elegido tenga un amplio margen que permita limpiar el aire en situaciones excepcionales, como por ejemplo el humo de la cocina o de un incendio de una papelera.

3. Nivel sonoro

Esto no afectará a la calidad del trabajo que realice el aparato, pero sí a la comodidad de las personas que se encuentren en la clínica o laboratorio. Se recomienda escoger un purificador HEPA que sea lo más silencioso posible y que, incluso, ofrezca modos de trabajo con poco ruido.

En general, una buena referencia pueden ser los 25 o 30 decibelios como nivel máximo de ruido. Los purificadores de aire, que también son silenciosos, son adecuados para su uso en salas de trabajo y otros entornos susceptibles al ruido.

4. Sensores y monitorización

Uno de los principales problemas que enfrentan los usuarios de purificadores de aire es la falta de evidencia visible o medible de su efectividad. La mayoría de los purificadores no incluyen sensores para medir la calidad del aire antes y después de su uso.

Esto genera varios interrogantes del estilo ¿cómo sé si la calidad del aire realmente ha mejorado? ¿en qué zonas del espacio interior se está notando una mejoría? ¿qué contaminantes específicos había y ha conseguido eliminar el purificador?

Para superar los inconvenientes arriba mencionados, el uso de sensores de monitorización de la calidad del aire interior se ha convertido en una herramienta crucial. Antes de valorar la instalación de un purificador es importante conocer la realidad acerca del estado del aire en ese ambiente interior.

Para ello se emplean sensores que pueden medir diversos parámetros contaminantes como partículas en suspensión (PM1, 2.5, 4 y 10), compuestos orgánicos volátiles COV o dióxido y monóxido de carbono entre otros (CO2 y CO).

Al conocer los niveles específicos y en tiempo real de estos contaminantes en el aire interior, los usuarios pueden determinar si la instalación de un purificador es necesaria y cuál es el tipo de purificador más adecuado según los contaminantes presentes.

Si además se emplea una red de sensores distribuidos estratégicamente es posible identificar los “puntos críticos” donde se acumulan más contaminantes y permitir un posicionamiento más efectivo del purificador.

5. Riesgo de ozono

Algunos pueden tener un efecto adverso en su salud, ya que producen subproductos como el ozono o los óxidos nitrosos. Los purificadores de aire fotocatalíticos pueden crear trazas de ozono, que es un contaminante atmosférico tóxico que puede inflamar y dañar el tejido pulmonar.

Los ionizadores también pueden producir ozono y no se recomiendan para uso doméstico. Por tanto, los equipos con ionización, plasma, fotocatálisis o generación de ozono requieren una evaluación específica de sus emisiones antes de utilizarse en espacios ocupados.

Mantenimiento y funcionamiento continuo

También cabe destacar que debe cambiar el filtro de su purificador de aire con regularidad. La acumulación de partículas hará que el filtro no funcione con la misma eficacia, lo que anula la mayoría de los efectos positivos del uso de un purificador de aire.

Son duraderos. Son efectivos en un período que va de los seis meses al año, momento a partir del cual deben ser sustituidos mediante una adecuada manipulación (usando guantes y mascarilla).

Sustituir los filtros periódicamente según las indicaciones del fabricante. La duración de los filtros depende del nivel de contaminación. Limpiar el prefiltro: la mayoría de los purificadores disponen de un prefiltro antes del filtro HEPA para atrapar partículas más grandes, como polvo y pelo de mascotas.

Conviene limpiarlo periódicamente para que no se obstruya. Limpie el exterior: el exterior de los purificadores de aire puede acumular polvo y otros contaminantes con el tiempo. Compruebe el ventilador: el ventilador de los purificadores de aire puede obstruirse con polvo y otros contaminantes, y conviene comprobarlo periódicamente.

El aire de su hogar cambia constantemente. Cada vez que hace algo como encender la estufa, usar productos perfumados o incluso acariciar a su mascota, se liberan contaminantes de interior.

Se recomienda dejar el purificador de aire encendido continuamente. Esto significa que el filtro no sólo está trabajando para mantener el aire limpio, sino que también está eliminando cualquier nuevo contaminante que pueda entrar en su casa.

El trabajo de un purificador de aire no se detiene realmente. Incluso los filtros de aire de la gama más eficaz pueden tardar horas en limpiar completamente el aire de una habitación.

Por lo tanto, cuando apague su purificador, los contaminantes comenzarán a acumularse de nuevo, lo que, a su vez, hace más difícil que el purificador haga su trabajo cuando se vuelva a encender.

Beneficios y limitaciones para la salud

El uso de un filtro de aire en el interior puede tener un gran impacto en la mejora de la calidad del aire en su entorno doméstico. Esto, a su vez, tendrá un impacto significativo en su salud, con beneficios particulares para su sistema respiratorio.

Una de las principales razones para adquirir un purificador de aire es aliviar los síntomas del asma. Uno de cada 12 adultos sufre de asma, y es una condición común con una amplia gama de síntomas, desde tos y sibilancias hasta ataques de asma en toda regla.

La causa fundamental del asma es la inflamación de los bronquios. Esto significa que los contaminantes del aire pueden irritar aún más el sistema respiratorio de los asmáticos y aumentar la frecuencia y gravedad de los síntomas.

El uso de un purificador de aire con capacidad para eliminar tanto los contaminantes pequeños como los grandes de la atmósfera puede suponer una diferencia significativa para los asmáticos y aliviar sus síntomas.

Los purificadores de aire con filtros de tecnología HEPA pueden eliminar hasta el 99,95% de los contaminantes del aire de su entorno doméstico. Sin embargo, los purificadores no sustituyen la eliminación de la fuente de contaminación, la ventilación adecuada ni las medidas de control de infecciones.

Ventajas y desventajas de los purificadores con luz

  • Eliminan partículas en el aire del pelo, polen o ácaros, reduciendo las alergias.
  • En función del filtro y las tecnologías de las que disponga, son capaces de reducir o eliminar virus, bacterias u hongos del aire, así como contaminantes químicos como compuestos orgánicos volátiles (COV’s), formaldehídos, monóxido de carbono (CO), etc.
  • Minimizan, o eliminan, malos olores producidos por moho, contaminantes químicos y bacterias.
  • Al aumentar la calidad del aire que respiramos, reduce problemas respiratorios, previene la aparición de enfermedades, etc.
  • Existen modelos fijos (necesitan instalación) y portátiles, que son programables, automáticos, que se activan cuando detectan determinadas concentraciones de CO2.
  • Son silenciosos y adaptables a casi cualquier estancia.
  • Pueden resecar demasiado el aire, en ocasiones.
  • Requieren mantenimiento, ya que los filtros tienen una duración aproximada de entre 6 meses y un año, en función del modelo.
  • La reposición de filtros y otros fungibles genera residuos.
  • El consumo energético es alto, si se trata de cantidades grandes de aire, para grandes estancias.
  • Aquellos que tienen función de ionización, pueden liberar ozono como resultado de procesos químicos secundarios.
  • A veces, pueden generar ruidos o sonidos molestos.

Uso en hogares, oficinas y entornos médicos

La purificación del aire en entornos médicos es crucial por varias razones: control de infecciones, protección de pacientes vulnerables, reducción de alérgenos y desencadenantes del asma, eliminación de olores y productos químicos nocivos, mejora de la calidad del aire interior y cumplimiento normativo.

Los purificadores de aire más eficaces en entornos médicos utilizan filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air). Estos filtros son capaces de capturar partículas de hasta 0,3 micras con una eficiencia del 99,97%, lo que significa que pueden atrapar la mayoría de las bacterias, virus, polen, polvo y otros alérgenos presentes en el aire.

Además de los filtros HEPA, muchos purificadores de aire modernos incorporan tecnologías adicionales para mejorar su eficacia: luz ultravioleta (UV), ionización y filtros de carbón activado. Los filtros de carbón activado son especialmente eficaces para eliminar olores y compuestos orgánicos volátiles.

Estos purificadores de aire están diseñados para funcionar de manera continua, recirculando constantemente el aire de la habitación a través de sus filtros. La mayoría de los modelos ofrecen diferentes velocidades de funcionamiento, permitiendo ajustar el nivel de purificación según las necesidades específicas del entorno.

Qué debe comprobarse antes de instalar uno

  1. El tamaño del espacio: el purificador debe ser adecuado para el tamaño de la habitación en la que se va a utilizar.
  2. La tasa de cambio de aire: en entornos médicos, se recomienda una alta tasa de cambio de aire.
  3. El nivel de ruido: dado que los purificadores funcionarán continuamente, es importante elegir modelos con niveles de ruido aceptables.
  4. El mantenimiento: los filtros deben ser reemplazados regularmente para mantener la eficacia del purificador.
  5. Las características adicionales: algunas características útiles pueden incluir indicadores de calidad del aire, modos automáticos que ajustan la velocidad del ventilador según la calidad del aire y controles remotos.

De acuerdo con el estudio de la Universidad de las Fuerzas Armadas Federales de Múnich, los factores determinantes para la eficacia de los purificadores de aire son un gran caudal de aire y la elección de una combinación de filtros óptima junto con el filtro HEPA H14.

Asimismo, antes de comprar, hay que tener en cuenta dónde se va a utilizar el purificador de aire. Los purificadores de aire, que también son silenciosos, son adecuados para su uso en salas de trabajo y otros entornos susceptibles al ruido.

Purificador Aire Con Filtro Hepa, Luz Uv-c Y Control Remoto

La combinación más sólida para reducir partículas y aerosoles consiste en una ventilación adecuada, un caudal suficiente y una filtración HEPA correctamente certificada. La luz UV-C puede aportar una función adicional de inactivación microbiológica cuando está integrada en una cámara segura y funciona con parámetros verificables, pero no convierte por sí sola a cualquier purificador en un equipo eficaz.

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