Qué es mejor: ¿una mascarilla con filtros o un respirador de silicona?

La elección de la protección respiratoria más adecuada depende del contaminante, la concentración, el tiempo de exposición, el nivel de oxígeno y el ajuste del equipo, por lo que no existe una única opción válida para todos los casos.

Las mascarillas autofiltrantes y los respiradores reutilizables de silicona cumplen funciones diferentes. Para polvo y partículas, una mascarilla FFP puede ser suficiente; para gases, vapores químicos o exposiciones prolongadas, suele ser necesario valorar una media máscara o una máscara completa con filtros específicos.

La diferencia fundamental entre ambos sistemas

En un nivel básico, los respiradores se dividen en dos categorías.

Los respiradores autónomos son independientes del aire en el ambiente, con aire de respiración que se transporta en cilindros de oxígeno u otros recipientes sellados.

Este tipo de protección respiratoria se usa comúnmente en situaciones extremas como el rescate de incendios, y no se explicará más aquí.

En cambio, los respiradores filtrantes son suministrados para condiciones de aire ambiente.

Las sustancias nocivas que tienen el potencial de dañar la salud y que podrían ocurrir (por ejemplo) a través del manejo de productos químicos se filtran de este aire ambiente antes de que llegue al usuario.

Algunos requisitos para el uso de respiradores con filtro son que es técnicamente posible filtrar las sustancias nocivas, que el contenido de oxígeno del aire es al menos del 17% y que las sustancias nocivas son conocidas y tienen buenas propiedades de advertencia (por ejemplo, sabor u olor).

Si el nivel de oxígeno es inferior al 17% solo podrás usar mascarillas de presión positiva, es decir, con bombona de oxígeno.

En ambientes donde el oxígeno está desplazado por gases peligrosos, como en espacios confinados, los filtros convencionales no son suficientes.

En estos casos, se utilizan sistemas de respiración asistida con suministro de oxígeno o aire comprimido, no filtros pasivos.

Mascarilla autofiltrante FFP: cuándo conviene elegirla

Las medias máscaras de filtración de partículas, también llamadas mascarillas de polvo o mascarillas FFP, ofrecen una protección confiable contra partículas como polvo y aerosoles.

Las mascarillas desechables protegen exclusivamente contra partículas sólidos.

Por ejemplo: polvo, virus, bacterias, COVID, humo, etc.

Las mascarillas autofiltrantes FFP están pensadas para proteger frente a partículas presentes en el aire, como polvo, aerosoles o determinadas nieblas.

Las mascarillas antipolvo protegen de los riesgos derivados de las partículas en el aire y se dividen según la clase FFP: este es un indicador del filtrado de la máscara.

Para polvo y partículas de bricolaje o trabajo puntual, suele bastar una mascarilla autofiltrante adecuada al nivel de riesgo.

Para trabajos con partículas más finas o mayor exposición, conviene valorar FFP3.

Este tipo de mascarillas son ideales para entornos industriales, como la construcción o la manipulación de productos químicos.

Su principal ventaja es que facilitan la respiración y se adhieren al rostro sin apretar ni forzar.

Estas mascarillas se dividen dependiendo de un menor a un mayor grado de filtración: FFP1, FFP2 y FFP3 (EN 149).

Se recomiendan para el uso urbano por su comodidad diaria.

Clases FFP y nivel de filtración

Clase FFPNivel de protecciónEjemplos de uso
FFP1Protege contra el humo inofensivo, polvo y niebla. Capacidad del filtro: 78%.Partículas de algodón o madera, grafito, metales ferrosos, carbonato de calcio, heno. Sector de la construcción e industria alimentaria.
FFP2Protege contra humo, polvo y niebla irritantes. Capacidad del filtro: 92%.Partículas residuales de metal, resina y lana de vidrio, semillas y hongos, polvo de harina.
FFP3Protege contra humo, polvo y niebla tóxica. Capacidad del filtro: 98%.Fibras cerámicas, lana de roca, cadmio y cromo. Sector químico, industria farmacéutica, industria metalúrgica y construcción naval.

FFP2 suele utilizarse para partículas de nivel medio, mientras que FFP3 ofrece un nivel superior de protección frente a partículas.

Una confusión habitual es pensar que una FFP3 sirve para cualquier riesgo respiratorio.

No es así.

Las FFP están orientadas a partículas.

Qué significan las letras adicionales

DesignaciónSignificado
DEsta prueba de durabilidad indica que el filtro no está obstruido demasiado rápido. Por lo tanto, la mascarilla se puede usar varias veces dentro del mismo día hábil.
R / NRReutilizable / No Reutilizable. Una mascarilla con la indicación «Reutilizable» tiene un anillo de sellado en el interior. Este sello permite que la mascarilla se limpie y se reutilice al día siguiente.
VUna «válvula» o válvula de exhalación reduce la resistencia a la exhalación y reduce el contenido de CO2, la humedad y la temperatura dentro de la mascarilla.

Mascarilla flexible o rígida

Una mascarilla rígida siempre conserva su forma y, a menudo, es un poco más barata de comprar.

Una mascarilla flexible, por otro lado, es más cómoda porque se adapta mejor a la cara.

También puedes doblarla más fácilmente y poder guardarla en tu bolsillo.

Las mascarillas de polvo flexibles con la designación V (válvula) son mucho más cómodas de usar.

Mascarilla con válvula o sin válvula

La válvula no cambia por sí sola el nivel FFP de la mascarilla, pero puede mejorar la comodidad porque ayuda a expulsar el aire caliente y húmedo.

En una mascarilla antipolvo sin válvula el filtro se satura más rápido.

Las mascarillas antipolvo con válvula de exhalación duran más.

La válvula funciona de esta forma: Se cierra al inhalar y se abre al exhalar.

Por lo tanto, el CO2 puede salir de la mascarilla más facilmente, haciendo que el filtro dure más.

La válvula mantiene la mascarilla antipolvo fresca y seca en el interior durante más tiempo.

Eso es mucho más agradable cuando se usa durante mucho tiempo.

Si también usas gafas de seguridad al mismo tiempo, se empañarán menos porque se escapa menos aire húmedo.

Para protegerse contra un virus como el COVID-19, es mejor usar mascarillas bucales de clase FFP2 o FFP3, sin válvula de exhalación.

Una mascarilla antipolvo solo protege contra el polvo, no contra pintura o gases.

Respirador reutilizable de silicona: cuándo ofrece ventajas

Los respiradores reutilizables están formados por un cuerpo de máscara al que se conectan filtros intercambiables.

Dentro de la media máscara, se pueden encontrar con dos filtros laterales o un filtro central.

Las medias máscaras de BLS tienen una gran durabilidad, fabricadas en caucho termoplástico o silicona.

Su diseño es ergonómico, proporcionando mayor comodidad y, además, permite retirar fácilmente los filtros para limpiarla y colocarlos después sin problemas.

En las mascarillas reutilizables, como las medias máscaras 3M, la protección depende del cuerpo de la máscara, del ajuste facial y del filtro instalado.

Las medias máscaras protegen la nariz y la boca y puede utilizarse cuando no se requiera una protección para los ojos o combinándola con gafas de protección.

La máscara completa protege todo el rostro y asegura mayor factor de protección.

Se puede utilizar combinándola con dispositivos de presión positiva.

Ventajas de los dos filtros laterales

Para este tipo de máscara es necesario usar el filtro de la misma marca, por las especificaciones en el enganche de seguridad.

En el momento en el que se intente colocar un filtro de una marca diferente, la certificación de seguridad se pierde.

Nuestro consejo es que optes por una máscara con doble filtro, ya que te va a ofrecer una mayor comodidad a la hora de trabajar.

A nivel de seguridad, no hay diferencia entre elegir un filtro o dos, la protección va a ser la misma.

Características del filtro central

Esta máscara lleva una rosca universal, es decir, es apta para usarse con filtros de cualquier marca, a diferencia de las máscaras de doble filtro.

El inconveniente es que tapa la visión y al estar colocado en la parte frontal, el peso recae en las cervicales.

Qué protege cada tipo de filtro

Los filtros son dispositivos diseñados para purificar el aire que respiramos, eliminando partículas, gases o vapores nocivos antes de que ingresen a nuestros pulmones.

Elegir el filtro adecuado para tu mascarilla es esencial para garantizar una protección efectiva frente a los contaminantes presentes en tu entorno.

Las mascarillas respiratorias con filtro se subdividen en diferentes tipos.

Filtros para partículas

Estos filtros están diseñados para capturar partículas sólidas y líquidas presentes en el aire, como polvo, humo, polen o aerosoles.

ClaseEficiencia mínima de filtración
P1Eficiencia de filtración mínima del 80%.
P2Eficiencia de filtración mínima del 94%.
P3Eficiencia de filtración mínima del 99.95%.

Los filtros contra partículas y aerosoles están diseñados para protegerte de contaminantes sólidos y líquidos suspendidos en el aire.

Son ideales en entornos con alta concentración de partículas, como fábricas, talleres de carpintería o durante actividades al aire libre en temporada de alergias.

Para trabajos de soldadura o exposición al humo generado por combustibles, se recomienda el uso de filtros de alta eficiencia P2 o P3, ya que el humo contiene partículas muy finas que pueden ser tóxicas.

Este tipo de filtros protege contra nieblas o aerosoles generados por productos químicos líquidos.

P2 o P3 son necesarios dependiendo de la toxicidad de las partículas.

Procesos como construcción, minería, agricultura y manufactura suelen generar partículas nocivas.

Los filtros de clase P3 son los más indicados para proteger contra microorganismos como bacterias, virus o esporas.

Este tipo de protección es especialmente importante en entornos hospitalarios o en caso de brotes infecciosos.

Filtros para gases y vapores orgánicos

Los filtros para gases y vapores orgánicos están diseñados para protegerte de contaminantes químicos presentes en el aire que se derivan de compuestos orgánicos.

Son ideales para actividades que involucran pinturas, barnices, adhesivos o productos de limpieza a base de solventes.

Se recomiendan para tareas donde se manejen sustancias orgánicas volátiles o procesos de síntesis química, donde puedan liberarse gases o vapores que sean peligrosos.

Para determinados vapores orgánicos suelen utilizarse filtros de tipo A, pero la elección exacta depende del producto, concentración, tiempo de exposición y ficha de seguridad.

Para vapores orgánicos no basta una FFP convencional.

Filtros para gases y vapores inorgánicos

Los filtros para gases y vapores inorgánicos están diseñados para proteger contra contaminantes químicos derivados de compuestos no orgánicos presentes en el aire.

Estos filtros son esenciales en entornos donde se emiten gases tóxicos que pueden dañar las vías respiratorias o poner en riesgo la salud.

Para situaciones con amoníaco, se utilizan filtros Tipo K, no Tipo B, que están específicamente diseñados para vapores de amoníaco y derivados.

En procesos de fundición, galvanizado o tratamiento de metales, se generan gases inorgánicos como cloro o dióxido de azufre.

Los filtros Tipo B son útiles siempre que estos gases estén presentes.

En laboratorios, los filtros Tipo B protegen contra gases inorgánicos como bromuro de hidrógeno o cloro.

Filtros combinados y filtros especiales

Los filtros combinados ofrecen protección tanto contra partículas como contra gases y vapores.

Se identifican combinando las letras y colores correspondientes a cada tipo de filtro.

Son una solución versátil y eficiente que ofrecen protección integral contra una variedad de contaminantes en el aire, incluyendo partículas sólidas y líquidas, gases y vapores.

En la producción de plásticos o pesticidas, los contaminantes suelen incluir partículas peligrosas combinadas con vapores orgánicos o gases ácidos.

En entornos industriales con altos niveles de contaminación o exposición a sustancias peligrosas, es necesario recurrir a filtros especiales diseñados para enfrentar desafíos específicos.

Los filtros contra vapores y gases combinados están diseñados para entornos donde coexisten múltiples contaminantes, como partículas, gases ácidos y vapores orgánicos.

Los filtros para contaminantes radiológicos son utilizados en plantas nucleares y laboratorios especializados para capturar partículas radiactivas.

Normalmente son de clase P3, ya que ofrecen la máxima eficiencia para partículas finas y tóxicas.

Algunos gases son oxígeno, nitrógeno o dióxido de carbono.

Y vapores podemos encontrar: acetona, tolueno o hexano.

Un mismo filtro puede proteger de varios gases y vapores al mismo tiempo.

Mascarilla con filtros o respirador de silicona: comparación práctica

AspectoMascarilla autofiltrante FFPRespirador reutilizable de silicona
Contaminantes principalesPartículas, polvo, humo, aerosoles y determinadas nieblas.Partículas, gases y vapores, según el filtro instalado.
UsoTrabajos puntuales y exposición a partículas.Trabajos prolongados o con contaminantes específicos.
ReutilizaciónDepende de la indicación R / NR y del modelo.El cuerpo de la máscara puede limpiarse y reutilizarse; los filtros tienen vida útil limitada.
MantenimientoGeneralmente bajo.Es necesario limpiar la máscara y revisar o sustituir los filtros.
ComodidadLigera, compacta y fácil de usar.La silicona puede ofrecer un ajuste cómodo, aunque el conjunto puede ser más pesado.
Protección ocularNo protege los ojos.La máscara completa protege todo el rostro; la media máscara debe combinarse con gafas de protección.

Dependiendo de su diseño, las mascarillas de respiración son relativamente ligeras, compactas, fáciles de usar y de bajo mantenimiento.

Esto significa que los respiradores con filtro son la elección correcta para una gran cantidad de aplicaciones comunes en sectores como la industria, la agricultura, la construcción, los productos farmacéuticos, la salud y los productos químicos y las materias primas.

Las mascarillas desechables y los filtros tienen vida útil limitada.

La vida útil de un filtro respiratorio depende de varios factores, como el tipo de contaminantes presentes, las condiciones de uso y las recomendaciones del fabricante.

Los filtros que protegen contra partículas suelen durar más tiempo que aquellos diseñados para gases y vapores, que se saturan más rápidamente.

Cómo elegir entre una FFP y un respirador de silicona

1. Identifica el contaminante

Antes de seleccionar un filtro, determina a qué tipo de partículas, gases o vapores estarás expuesto.

Detectar el contaminante al que se está expuesto es de vital importancia en la elección de la mascarilla.

Si no lo conoces, no puedes prepararte para usar una mascarilla.

La ventaja de 3M es que permite elegir la solución según el trabajo real: no es lo mismo cortar madera, lijar pintura, trabajar con polvo de cemento, aplicar productos con disolvente o manipular sustancias con vapores.

Si no tienes claro el contaminante, no elijas el filtro “a ojo”.

Revisa la ficha de seguridad del producto, la tarea y la recomendación del fabricante.

2. Comprueba el nivel de oxígeno

El nivel de oxígeno que existe en el puesto de trabajo es un aspecto crítico.

Si éste es inferior al 17% solo podrás usar mascarillas de presión positiva, es decir, con bombona de oxígeno.

Los filtros pasivos no deben utilizarse en atmósferas con falta de oxígeno.

3. Determina el nivel de protección necesario

Los filtros se clasifican según su capacidad de filtrado.

FFP2 suele utilizarse para partículas de nivel medio, mientras que FFP3 ofrece un nivel superior de protección frente a partículas.

Para polvo y partículas, las FFP1, FFP2 y FFP3 pueden ser suficientes según el riesgo.

Para gases y vapores se necesita una máscara reutilizable con filtros específicos o una solución equivalente certificada para el contaminante correspondiente.

4. Verifica la compatibilidad

Asegúrate de que el filtro sea compatible con el modelo de mascarilla que usas.

En una máscara con dos filtros laterales, es necesario usar el filtro de la misma marca por las especificaciones del enganche de seguridad.

Una máscara con un filtro central lleva una rosca universal y es apta para usarse con filtros de cualquier marca, a diferencia de las máscaras de doble filtro.

5. Comprueba el ajuste facial

Realiza pruebas de ajuste para garantizar que la mascarilla se ajuste correctamente a tu rostro.

El ajuste correcto es clave para tomar una decisión informada y eficaz.

En las mascarillas reutilizables, la protección depende del cuerpo de la máscara, del ajuste facial y del filtro instalado.

Una máscara de silicona puede ofrecer una buena adaptación al rostro, pero pierde eficacia si está mal colocada o si existe una fuga alrededor del sellado.

6. Valora el tiempo de exposición

Las necesidades varían según el entorno, el tipo de partículas presentes y el tiempo de exposición.

La comodidad es especialmente importante durante el uso prolongado.

La válvula puede mejorar la comodidad en trabajos prolongados o físicos porque ayuda a expulsar el aire caliente y húmedo.

La mascarilla flexible se adapta mejor a la cara y puede resultar más cómoda durante el uso continuado.

7. Considera la protección ocular

La media máscara protege la nariz y la boca y puede utilizarse cuando no se requiera una protección para los ojos o combinándola con gafas de protección.

La máscara completa protege todo el rostro y asegura mayor factor de protección.

Si también usas gafas de seguridad al mismo tiempo, una válvula de exhalación puede ayudar a que se empañen menos porque se escapa menos aire húmedo.

8. Consulta la normativa

Asegúrese de que la mascarilla cumpla con las regulaciones vigentes en España.

Verifica que el filtro cumpla con estándares de seguridad reconocidos, como los establecidos por organismos como NIOSH, EN o ISO.

La norma europea 14387:2004+A1:2008 determina la protección ante gases y vapores.

Las mascarillas FFP para partículas se clasifican conforme a EN 149.

Cuándo elegir una mascarilla FFP

  • Cuando el contaminante principal sea polvo.
  • Cuando exista exposición a aerosoles o determinadas nieblas.
  • Cuando se realicen trabajos puntuales de bricolaje o construcción.
  • Cuando se necesite una solución ligera, compacta y fácil de usar.
  • Cuando no haya gases ni vapores químicos.
  • Cuando el riesgo pueda cubrirse con el nivel FFP1, FFP2 o FFP3 adecuado.

Una mascarilla FFP protege frente a partículas, pero no sustituye a una máscara con filtros específicos cuando hay gases, vapores químicos, disolventes o atmósferas peligrosas.

Una mascarilla antipolvo solo protege contra el polvo, no contra pintura o gases.

Cuándo elegir un respirador de silicona con filtros

  • Cuando exista exposición a gases o vapores químicos.
  • Cuando se manipulen pinturas, barnices, adhesivos o disolventes.
  • Cuando sea necesario utilizar filtros combinados para partículas y gases.
  • Cuando el trabajo sea prolongado y se necesite una solución reutilizable.
  • Cuando el filtro deba sustituirse sin cambiar todo el cuerpo de la máscara.
  • Cuando se requiera una media máscara compatible con gafas de protección.
  • Cuando se necesite una máscara completa para proteger también los ojos y el rostro.

Además de usarse para sólidos, estas máscaras filtran principalmente gases y vapores.

Por tanto, no protegen de sólidos como virus si no incorporan el filtro de partículas correspondiente.

Advertencia: no uses una protección frente a vapores y/o gases para protegerte de COVID, ya que se trata de un sólido.

Cuándo debe sustituirse el equipo

Se debe reemplazar una mascarilla antipolvo cuando la resistencia a la inhalación aumenta o cuando entra polvo ambiental.

Debe sustituirse si está dañada, deformada, sucia, húmeda, si cuesta respirar o si el fabricante indica que ha llegado al final de su vida útil.

Aunque sigas los cuidados recomendados, los filtros eventualmente perderán su eficacia.

Inspecciona regularmente el filtro para asegurarte de que no esté dañado o saturado.

Reemplaza el filtro a tiempo.

Los filtros para gases y vapores pueden saturarse más rápidamente que los filtros contra partículas, dependiendo del contaminante y de las condiciones de uso.

Limpieza, almacenamiento y mantenimiento

Los filtros deben almacenarse en un lugar seco y libre de contaminantes.

Guarda los filtros en un lugar limpio, seco y libre de contaminantes.

No permitas que los filtros entren en contacto directo con productos químicos agresivos o contaminantes durante su almacenamiento.

Aunque el filtro no debe ser lavado, la mascarilla o el respirador sí puede limpiarse.

Utiliza el filtro según las condiciones para las que fue diseñado.

Evita la exposición prolongada si es posible y trata de no usar el filtro por períodos extremadamente largos.

Durante una pausa, baja la mascarilla desde el lado abierto, es decir, el lado que mira hacia la cara, hacia abajo.

De esta manera, no puede entrar polvo dañino.

Respuesta rápida según el tipo de trabajo

SituaciónOpción que debe valorarse
Polvo de madera, algodón o materiales similaresMascarilla FFP1 o el nivel indicado por la evaluación del riesgo.
Polvo irritante, resinas, lana de vidrio o polvo de harinaMascarilla FFP2.
Partículas muy finas o tóxicasMascarilla FFP3 o filtro P3, según el equipo y el contaminante.
Humo de soldaduraFiltro P2 o P3, según la toxicidad y la evaluación de la exposición.
Pinturas, barnices, adhesivos o disolventesRespirador reutilizable con filtro específico para vapores orgánicos.
AmoníacoFiltro Tipo K.
Gases inorgánicos como cloroFiltro Tipo B cuando corresponda al contaminante.
Partículas combinadas con gases o vaporesFiltro combinado.
Falta de oxígeno o espacio confinado peligrosoSistema de respiración asistida con suministro de oxígeno o aire comprimido, no un filtro pasivo.

Qué opción resulta mejor en cada caso

Para polvo y partículas, las mascarillas FFP1, FFP2 y FFP3 pueden ser suficientes según el riesgo.

Para polvo y partículas de bricolaje o trabajo puntual, suele bastar una mascarilla autofiltrante adecuada al nivel de riesgo.

Para partículas más finas o una exposición mayor, conviene valorar FFP3.

Para gases, vapores químicos, disolventes o contaminantes combinados, es más apropiado valorar un respirador reutilizable de silicona con el filtro específico.

Para trabajos prolongados, la media máscara de silicona puede ofrecer ventajas de durabilidad, mantenimiento y sustitución de filtros, aunque requiere seleccionar correctamente cada componente.

Para una protección adicional de los ojos y del rostro, debe valorarse una máscara completa.

La elección de una mascarilla de protección respiratoria debe basarse en una evaluación cuidadosa de las características específicas y las necesidades de cada usuario.

Considerar factores como el tipo de actividad, el ajuste correcto y la normativa aplicable son claves para tomar una decisión informada y eficaz.

En un mundo donde la calidad del aire y la protección personal son cada vez más relevantes, los filtros respiratorios se han convertido en aliados indispensables para la salud y la seguridad.

Comparación mascarilla FFP respirador silicona

tipos de filtros o cartuchos para respiradores

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