Ritual de purificación y belleza de la reina Ester

Antes de presentarse ante su hombre, la reina Esther tuvo que pasar por un buen proceso de limpieza y embellecimiento a base de aceites naturales.

Me he quedado completamente fascinada al leer sobre el minucioso ritual de belleza que la reina Ester tuvo que hacer durante doce meses para estar presentable ante el rey con el que luego se casaría.

Seguro que conocéis El Libro de Ester, el texto hebreo en el que se narra su sorprendente historia. Ester era una doncella judía que vivió en los tiempos del Imperio Persa.

La historia de Ester y su preparación ante el rey

Cuando el rey se cansó de su esposa Vasti, ordenó a sus hombres que reclutaran a todas las muchachas vírgenes y hermosas que encontraran por la ciudad.

La que más le gustara de todas ellas se convertiría en su nueva reina.

El rey no estaba dispuesto a conformarse con la primera pordiosera que le pusieran delante, por muy bonita que fuera.

Las reclutadas, por motivos obvios, eran de familias pobres, ya que ningún oficial se atrevería a llevarse a las hijas vírgenes de familias nobles y ricas.

El rey exigió que las candidatas estuvieran en buenas condiciones físicas y que solo se presentaran ante él cuando estuvieran perfectas, ni un solo minuto antes.

Un ritual de belleza de doce meses

Así pues, el eunuco del harén ordenó que todas las muchachas pasaran por un intenso proceso de embellecimiento que iba a tener una duración de… un año entero.

“Antes de que cualquier mujer se presente ante el rey, tendrá que completar los doce meses de tratamientos de belleza prescritos, seis meses con aceite de mirra y seis meses con perfumes y cosméticos” (Libro de Ester, 2:12).

PeriodoTratamiento indicado
Seis mesesAceite de mirra
Seis mesesPerfumes y cosméticos
Doce mesesDuración total del proceso de belleza

En esa parte del mundo, además, el calor, el viento y la arena causaban estragos en el rostro de las mujeres.

La falta de agua tampoco ayudaba.

El Imperio Persa se extendía desde el este de la India hasta Grecia, así que todas las doncellas venían de zonas difíciles: o demasiado secas o extremadamente húmedas.

Un baño rápido no iba a acabar con la mugre acumulada durante años, las arrugas prematuras y la sequedad del cutis.

Había que llevar a cabo un extreme make-over con todas las jovencitas seleccionadas, que habían vivido siempre en pésimas condiciones higiénicas.

Reina Ester y aceites naturales

La purificación del rostro y el cuidado de la piel

El cuidado facial era lo principal, al ser la parte más castigada por las condiciones adversas.

También iba a ser lo primero en lo que el rey se iba a fijar, claro.

Una profunda exfoliación a base de aceites anti-fúngicos y desinfectantes permitió que cualquier imperfección, arruga o problema dermatológico quedara a la vista y pudiera ser tratado en profundidad.

Esto hace pensar en tremendas capas de suciedad acumuladas en la cara de las jóvenes.

La decisión para combatir ese problema fue la de proporcionar a las chicas platos ligeros y saludables, combinados con baños de agua caliente para abrir los poros y purificar la piel.

La alimentación fue clave durante esos doce meses.

Las clases bajas del Imperio estaban acostumbradas a comer alimentos grasientos y mal cocinados, prácticamente imposibles de digerir.

Esas malas digestiones provocaban una sudoración excesiva y maloliente que se terminaba impregnando en la dermis.

El aceite de mirra en el ritual de Ester

Los aceites estrella fueron dos: el aceite de oliva y el aceite de mirra.

Ya conocemos de sobra los beneficios del aceite de oliva, ¿pero qué hay del aceite de mirra?

Su uso ha ido decayendo con los siglos, pero la mirra ha sido uno de los bienes más preciados en la Antigüedad.

Era una resina multi-usos que se utilizaba para para fabricar ungüentos y perfumes y para tratar la disentería.

Como soberana, la reina Ester continuó utilizando el aceite de mirra para hidratar su piel y con fines terapéuticos.

La unción tiene fines religiosos y se utiliza como símbolo de santificación, pero nunca hay que obviar sus beneficios cosméticos: no deja de ser un producto que nutre la piel.

Del ritual de la reina a la cosmética actual

El ritual de belleza de la reina Ester ha inspirado múltiples líneas de cosmética: uno de los más vendidos es el aceite de oliva creado a partir de árboles de olivo de Galilea.

También existen otras versiones más sofisticadas del aceite de la reina, como el aceite de mirra Haddasah, presentado en una botella de cristal y metal con piedras preciosas de imitación.

Es un aceite especial para ungir la piel antes de la oración.

Si buscáis un poco, encontraréis varias páginas donde explican cómo preparar la mezcla de aceites que usaron en la piel de Ester para dejarla lista e impecable para su rey.

No se venden para conquistar a un hombre, sino para preparar el alma antes de un acontecimiento importante, como la visita a un templo o un cambio espiritual de los que cambian la vida para siempre.

El sentido espiritual de la purificación

El ritual de la reina Ester no se limita al embellecimiento exterior.

La unción tiene fines religiosos y se utiliza como símbolo de santificación.

Por eso, la preparación con aceites puede entenderse también como una forma de disponer el cuerpo y el alma antes de un acontecimiento importante.

La historia es tan interesante que tenía que hablar de ella aquí.

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El desenlace de la historia es de sobra conocido.

Ester fue la elegida por el rey y dio comienzo su leyenda.

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