El uso de las mascarillas puede volver en determinados escenarios sanitarios, pero no se establece una obligación generalizada en la vida cotidiana. El nuevo protocolo frente a la gripe, la COVID-19 y otras infecciones respiratorias establece cuatro escenarios de riesgo y permite reforzar las medidas en centros sanitarios, residencias y otros ámbitos sociosanitarios cuando los indicadores epidemiológicos lo justifiquen.
Para la población general, la recomendación principal es que cualquier persona con síntomas respiratorios reduzca las interacciones sociales, haga uso de la mascarilla y, siempre que sea posible, teletrabaje. El protocolo no establece medidas específicas sobre el uso de mascarillas en colegios, comercios o espacios públicos, y deja a cada comunidad autónoma la aplicación concreta de las medidas según su situación epidemiológica.
El regreso de las mascarillas se decide por escenarios de riesgo
El protocolo define cuatro escenarios, determinados por los niveles de transmisibilidad y el impacto en la asistencia sanitaria: escenario 0, situación interepidémica o basal; escenario 1, epidemia de nivel bajo o medio; escenario 2, epidemia de nivel alto; y escenario 3, epidemia de nivel muy alto.
Cada comunidad autónoma estima en qué escenario se encuentra y aplica las medidas de forma escalonada e incremental. El sistema se basa en una vigilancia casi a tiempo real de los niveles de circulación de los tres virus respiratorios, según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC).
| Escenario | Nivel de riesgo | Principales medidas |
|---|---|---|
| 0 | Interepidémico o basal | Mantenimiento de la vigilancia, preparación de los planes de prevención y uso de mascarilla por personas con síntomas respiratorios, especialmente cerca de personas vulnerables. |
| 1 | Bajo o medio | Mascarillas en áreas vulnerables de hospitales, protección de trabajadores con síntomas en residencias y reducción de interacciones sociales. |
| 2 | Alto | Uso generalizado de mascarillas en centros sanitarios, revisión de visitas en residencias y refuerzo de la ventilación, la higiene y la vigilancia. |
| 3 | Muy alto o pandémico | Refuerzo de todas las medidas posibles y valoración de la adopción de medidas excepcionales. |
Qué ocurre en cada escenario
Escenario 0: situación interepidémica o basal
En el escenario 0, con nula o muy baja circulación -escenario habitual la mayor parte del año-, las recomendaciones se centran en mantener los sistemas de vigilancia y preparar los planes de prevención, como el diseño y puesta en marcha de las campañas de vacunación.
En el escenario interepidémico o basal, se recomienda mascarilla a personas con síntomas respiratorios, especialmente si van a estar cerca de personas vulnerables. En centros sociosanitarios, los trabajadores con síntomas deben mantener su uso.
Escenario 1: epidemia de nivel bajo o medio
En el escenario 1, considerado de riesgo “bajo” y “medio”, se recomienda el uso de mascarillas en los hospitales en aquellas unidades con pacientes más vulnerables, como las de trasplantes y quimioterapia.
Se intensifica la recomendación a personas con síntomas; áreas vulnerables de hospitales, como oncología y trasplantes; profesionales, pacientes y acompañantes en esos espacios; y trabajadores con síntomas en residencias. También pueden adoptarse medidas adicionales si se detecta transmisión en centros residenciales.
En las residencias, se aconseja que los trabajadores con síntomas sean recolocados para que no tengan contacto con las personas mayores vulnerables. En el ámbito privado, el documento propone que cualquier persona con síntomas respiratorios reduzca las interacciones sociales, haga uso de la mascarilla y, siempre que sea posible, teletrabaje.
Escenario 2: epidemia de nivel alto
En el escenario 2, considerado de riesgo “alto”, el uso recomendado de mascarillas se extiende a la totalidad de los centros sanitarios, valorando la obligatoriedad en casos excepcionales.
En este nivel, el protocolo establece el uso generalizado de mascarilla en espacios comunes de centros sanitarios, como salas de espera, urgencias y zonas de tránsito interior. Además, se revisa la política de visitas en centros residenciales.
En las residencias de mayores, se plantea restringir las visitas, así como el uso permanente de las mascarillas a todos los trabajadores. Los trabajadores con síntomas deben ser reubicados en zonas sin contacto con personas mayores o abstenerse de ir a trabajar.
En principio, teniendo en cuenta que esta fase puede durar varias semanas, el uso de la mascarilla no se recomienda a los residentes que viven las 24 horas del día en los establecimientos, aunque se recomienda el estudio de la situación caso a caso.
Para la población general, el plan prevé que las autoridades refuercen las medidas de comunicación para instar a la población a autoaislarse, en los centros de trabajo se implanten medidas para una mejor ventilación e higiene y se refuercen las medidas de vigilancia y prevención en todo el sistema.
En el escenario de epidemia de nivel alto, el documento incluye entre las medidas de control de la transmisión la recomendación de valorar el teletrabajo para personas con síntomas, siempre que su estado de salud y las condiciones del domicilio lo permitan.
Escenario 3: riesgo muy alto o pandémico
Por último, el escenario 3 de “riesgo muy alto” o “pandémico”, la recomendación pasa por reforzar todo lo posible las medidas necesarias y, en caso de ser insuficiente, valorar la adopción de “medidas excepcionales”.
El documento marco establece que debe reforzarse la coordinación entre territorios y valorarse la adopción de medidas excepcionales. Según Sanidad, esta coordinación puede implicar reuniones extraordinarias del Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.
Cuándo puede ser obligatoria la mascarilla
En el escenario de epidemia de nivel alto, el protocolo establece el uso generalizado de mascarilla en espacios comunes de centros sanitarios, como salas de espera, urgencias y zonas de tránsito interior. La obligación puede valorarse en casos excepcionales, especialmente cuando la incidencia y la presión asistencial aumenten.
El protocolo incluye la recomendación u obligatoriedad de las mascarillas según el escenario epidemiológico; es decir, que se recomendará el uso de esta medida de protección o se hará obligatorio su uso en centros de salud o residencias, por ejemplo, cuando se superen ciertos umbrales de casos por cada 100.000 habitantes.
La ministra ha querido señalar que también que se trata de un protocolo que es flexible, en función de la situación de cada comunidad, es decir: “El uso de la mascarilla será una recomendación o será una obligación en función del escenario que cada una vaya adquiriendo”.
Respecto a la “flexibilidad” del protocolo, ha precisado que esta no significa que las comunidades se puedan negar a implantar alguna de las medidas contempladas, como por ejemplo el uso de mascarillas. “La flexibilidad significa que se adapta a los escenarios reales de todas y cada una de las comunidades, pero los protocolos, como todos los protocolos, dicen que cuando hay una serie de criterios se tienen que adaptar una serie de medidas”, ha apuntado Mónica García.
Qué debe hacer una persona con síntomas
“A partir de ahora, quien tenga síntomas de catarro se debería poner de manera responsable una mascarilla y las comunidades donde se eleven las incidencias deberán seguir las recomendaciones del protocolo”.
Justo antes ironizaba con un “yo lo siento mucho”, pero “a partir de ahora el que tenga síntomas de catarro se debería poner, de manera responsable, una mascarilla”, de momento como mera recomendación “lógica”.
En palabras de Mónica García, “esto es muy sencillo y lo voy a contar como ministra: llegas a un centro sanitario, te pones la mascarilla, sales del centro sanitario, te la quitas”. “Así proteges a los pacientes, a los profesionales y a ti mismo”, ha explicado en la rueda de prensa.
En el escenario de nivel bajo o medio, se intensifica la recomendación a las personas con síntomas y se pide reducir las interacciones sociales. Siempre que sea posible, también se recomienda teletrabajar.
Por qué los hospitales concentran un riesgo especial
María Tomás, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) pone el foco en los hospitales como lugares de especial riesgo: “Los principales focos de contagio suele ser el hogar y el entorno comunitario, pero en los centros sanitarios se concentran dos factores clave: hay más pacientes vulnerables y una mayor presencia de virus. Por lo tanto, las medidas deben ser más estrictas en los hospitales, incluyendo mascarillas, higiene de manos y procedimientos de aislamiento”, defiende.
Antoni Trilla, médico especialista en Medicina Preventiva del Hospital Clínic de Barcelona, valora el plan “como un marco” que debe ayudar a conocer mejor la situación epidemiológica de cada momento y las medidas a adoptar.
Las mascarillas, por ejemplo, considera que son “una herramienta fundamental para prevenir contagios en determinadas situaciones y espacios”, pero su uso debe estar “bien justificado y apoyado en datos” para prevenir reacciones contraproducentes como ya ocurrió durante la pandemia.

La gripe adelanta su llegada y eleva la preocupación
El debate político se produce un día después de que España entrara en fase de epidemia por una gripe inédita, cuyo rápido crecimiento hace temer que la oleada de este año pueda ser más importante que las previas.
Según los informes de Sanidad, basados en datos históricos, lo habitual es que España pase unas 10 semanas al año en estas fases de epidemia, que suelen empezar a principios de enero, aunque este año se han adelantado el pico.
La curva de gripe está subiendo y ha superado el umbral epidémico, habiendo registrado la semana pasada 40 casos por cada 100.000 habitantes. El umbral para denominarlo epidemia se sitúa en 37 casos por cada 100.000 habitantes, aunque hay diferencias importantes por comunidades.
“Pero lo que queremos evitar es llegar a cifras como el año pasado o como el año anterior, que se llegó a cifras de 400 casos por 100.000 habitantes. De esto van las medidas de prevención, de esto va el protocolo”, ha resaltado García.
En la temporada anterior, según datos del Instituto de Salud Carlos III desgranados por García, provocó un “impacto duro”, con más de 1.600 fallecimientos y 33.000 hospitalizaciones.
El documento también plantea un refuerzo en la vacunación. Sanidad cree que es ahora el momento de establecer este plan común antes de que la curva de la gripe, que ya ha entrado en la fase de epidemia, y otros virus respiratorios en circulación, como la covid 19, siga subiendo y acabe colapsando el sistema como ocurre todos los inviernos.
El acuerdo entre Sanidad y las comunidades autónomas
El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas del PP han aparcado sus diferencias y este viernes han dado en el Consejo Interterritorial un paso adelante hacia la aprobación de un plan común de vigilancia y actuación frente a las infecciones respiratorias invernales -gripe, virus respiratorio sincitial (VRS) y coronavirus- que será parecido, aunque a menor escala, al desarrollado durante la pandemia de la covid.
El documento es esencialmente el mismo que Sanidad y el PP no lograron acordar el año pasado y prevé cuatro escenarios, con un riesgo establecido a partir de unos umbrales sobre diagnósticos y tasas de incidencia que va de 0 a 3.
En 2024 no fue posible aplicar estos criterios comunes por la oposición de las comunidades del PP. La ministra, Mónica García, se ha mostrado confiada -aunque también cauta- en que el plan sea finalmente aprobado el próximo 3 de diciembre en el seno de la Comisión de Salud Pública, el órgano con competencias para hacerlo y en el que están presentes su departamento y las comunidades.
“Cuando hemos hablado con las comunidades, creo entender que se han comprometido en que el día 3 van a aprobar el protocolo común. Han intervenido solo dos comunidades en la misma línea que el Ministerio: necesitamos un protocolo común y necesitamos que sea aprobado”, ha explicado Mónica García en rueda de prensa. “Tenemos que parar la curva de la epidemia”, ha insistido la ministra.
La ministra confía en que se haya “superado” el contexto que llevó al bloqueo del plan del año pasado. Una de las quejas repetidas por fuentes del ministerio en el último año ha sido que el plan fue elaborado por los técnicos de todas las comunidades y que si naufragó finalmente fue porque la estrategia política del PP interfirió en la decisión que iban a tomar sus consejeros de Sanidad.
El documento constituye para todos los expertos consultados una herramienta clave para un mejor control de las oleadas epidémicas que se suceden cada invierno y debe ayudar a reducir su impacto sobre la salud de la población y el sistema sanitario.
Qué medidas han anunciado las comunidades autónomas
Varias comunidades han adoptado en los últimos días medidas especiales ante el avance de la gripe. Andalucía, Aragón, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Galicia han recomendado el uso de mascarillas en sus centros sanitarios, algo que puede llegar a ser obligatorio en algunas circunstancias en la primera comunidad.
Extremadura, gobernada por el PP, ha sido la primera comunidad en posicionarse públicamente sobre el nuevo plan y lo ha hecho mostrando su apoyo a que en esta ocasión se alcance un acuerdo y destacando la importancia de que este tipo de medidas se desarrollen a nivel nacional.
Por su parte, Extremadura se ha mostrado a favor de un protocolo común nacional frente a las infecciones respiratorias agudas (IRA) y del uso de mascarillas en los centros sanitarios o sociosanitarios, que permita adaptar los criterios al momento epidémico de cada comunidad.
El Servicio Murciano de Salud, por su parte, ha anunciado que va a publicar próximamente una instrucción en la que recomienda el uso de mascarilla en los centros sanitarios, tanto entre los profesionales como en pacientes, familiares y personas que visitan las instalaciones, especialmente si presentan síntomas o sospechas de padecer una infección respiratoria aguda.
La Consejería de Sanidad emitirá el próximo lunes una orden para recomendar el uso de mascarillas en centros sanitarios y residencias de mayores, ya que la gripe se ha adelantado entre cuatro y siete semanas este año con respecto a los anteriores, ha avanzado el consejero Antonio Sanz.
Cataluña
La consellera de Salud de la Generalitat, Olga Pané, firmará este martes una resolución para establecer la obligatoriedad del uso de las mascarillas en centros de salud, hospitales y residencias, ante el avance de la gripe en Cataluña.
Lo ha informado la consellera de Territorio y portavoz de la Generalitat, Sílvia Paneque, en una rueda de prensa este martes tras el Consell Executiu de este martes. “Pedir a la ciudadanía, al igual que lo hicimos con la vacunación, que sigan de manera estricta esta utilización de la mascarilla en estos ámbitos de vulnerabilidad”, ha pedido la consellera portavoz.
“La Covid ya nos demostró que la utilización de las mascarillas es una opción preventiva y, por tanto, desde el Departament de Salut hoy se firmará esta resolución para la obligatoriedad de su uso”, ha explicado.
Paneque ha detallado que la resolución estará publicada este miércoles, pero ha pedido a la población que empiece a hacer uso de la mascarilla desde este mismo martes, y ha hecho un llamamiento a la vacunación.
Madrid
Madrid es una de las regiones de España cuyo gobierno autonómico no ha ordenado difundir una recomendación para usar mascarillas en los centros sanitarios. Sin embargo, los trabajadores del Hospital de La Paz, en la capital, y el Hospital de Tajo, en Aranjuez, recibieron ayer sobre las dos de la tarde un correo electrónico en el que les avisan sobre “el avance de los virus respiratorios” y les recuerdan la importancia de protegerse y proteger a sus pacientes.
“Cada hospital es autónomo y cada uno da sus directrices”, explica una trabajadora de La Paz. “Otra cosa es que luego la Comunidad de Madrid les reprenda por la instrucción”, añade.
El Hospital Clínico San Carlos, de gestión pública, en Madrid, funcionaba sin sobresaltos este viernes a media mañana. Ocho personas esperaban pacientemente su turno para pasar a triaje y solo dos de ellas llevaban la nariz y la boca tapada.
“La recomendación es la de siempre, pero no hay ninguna directriz como tal”, explica un médico que no quiere ser identificado. Comenta que, desde la pandemia, es habitual que muchas personas, especialmente las de más edad, se protejan antes de visitar un centro sanitario.
A pocos metros de allí, en la Fundación Jiménez Díaz, hospital madrileño de gestión privada, la escena es similar. Algunas personas mayores, no todas, llevan la nariz y la boca cubierta, algo que puede ocurrir un viernes de enero, recién declarada la epidemia de gripe, o uno de junio o agosto.
El protocolo no impone una vuelta general a la vida cotidiana con mascarilla
Según el Protocolo Común, el uso de mascarillas puede volver en determinados escenarios sanitarios, pero no se establece una obligación generalizada en la vida cotidiana. El documento prevé su utilización según el nivel de riesgo, siempre en el ámbito definido por cada comunidad autónoma y solo cuando los indicadores epidemiológicos lo justifiquen.
El ámbito de aplicación lo define cada comunidad autónoma. Cada región estima su escenario de riesgo según su situación epidemiológica. Las medidas se aplican de forma escalonada siguiendo los niveles acordados.
El protocolo no establece medidas específicas sobre el uso de mascarillas en estos espacios. Las recomendaciones del documento se centran en personas con síntomas, centros sanitarios, ámbitos sociosanitarios y medidas generales de prevención de la transmisión.
De “se va la mascarilla” a “vuelven los canallitas”
La expresión “se van las mascarillas, vuelven los canallitas” nació como el título de un vídeo viral difundido en junio de 2021, cuando España empezaba a levantar la obligación de utilizar mascarilla al aire libre.
Madrid Hace apenas unos días, concretamente el pasado 26 de junio, el Gobierno levantaba la obligatoriedad de utilizar la mascarilla al aire libre. Después de más de un año utilizándola para hacer frente a la COVID-19, y tras el avance en el ritmo de vacunación contra la enfermedad, el Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez decidía levantar poco a poco las restricciones con una medida muy esperada.
A pesar de que la mayoría la siguen utilizando en ciudades, ya hay quienes se atreven a ir sin ella. Sobre todo el primer día, cuando varias personas se reunieron en puntos icónicos de las distintas ciudades para despedirse de las mascarillas al aire libre.
Si te has paseado por las redes sociales durante los últimos días es bastante probable que te hayas topado con un vídeo a todas luces alucinante. Lo protagoniza un chaval de fiesta, uno de tantos, al que un reportero de Mediaset le informa sobre el fin de la mascarilla obligatoria al aire libre.
“¿Pero por la noche ya puedo ir sin mascarilla?”, le pregunta en cierto estado de embriaguez risueño al periodista. “Son las 00:30”, le responde este. “O sea me la quito. Coño, pues de puta madre, ¿no?”.
Yo NO SOY CANTANTE…Yo solo Soy Canallita…
El vídeo que convirtió el fin de las mascarillas en un fenómeno viral
La reacción, tan natural, tan espontánea, ha ganado la admiración instantánea de media España. Más aún por todo lo que sucede a continuación.
El reportero sigue oteando la fauna nocturna e interpela a una joven aún con la mascarilla bien colocada. “¿Tú te sueles imaginar la cara que no ves mejor de lo que es?”, le cuestiona el periodista.
“Sí, me ha pasado, me ha pasado. Le dices, hasta, luego, no me des tu Instagram”, responde ella entre risas. Quien quiera que montara el vídeo lo hizo con un admirable sentido cinematográfico, merecedor de un premio.
Porque acto seguido vuelve a escena el primer protagonista de la obra. El canallita. La pieza, compartida por el periodista Álvaro Berro, una pequeña celebridad en sí mismo, acumula a esta hora de la mañana más de 3,8 millones de visionados, 23.000 compartidos y 120.000 “me gusta”.
Titulada “Se va la mascarilla, vuelven los canallitas”, fue un éxito instantáneo. Representaba en muchos sentidos el punto de no retorno hacia la normalidad.
Sin mascarilla, todos esos chavales sedientos de aventuras podían retornar a sus labores con tranquilidad. Podían merodear de nuevo por las discotecas y los bares, pasear hasta altas horas de la madrugada inspeccionando el horizonte, interpelar a guapas muchachas sobre su vida e intereses.
Podían, en definitiva, volver a ser aquellos canallitas ni muy guapos ni muy feos a los que sólo un agudo sentido del humor y una saludable concepción de su propia mediocridad les permitía encandilar a alguna mujer.
Recuperado el pulso de la hostelería, agotado el toque queda, bajada la mascarilla, los canallitas volvían a escena. Y con ellos un sentido colectivo de cotidianidad. De la España que fue y siempre será en su juventud.
Vidal, las calabazas y el regreso de la normalidad
Por supuesto, a nuestro héroe particular nada le salía bien. Cuando los dos protagonistas se cruzan frente a las cámaras ella le interpela: “Quítatela, quítatela”.
El canallita se baja la mascarilla, le dedica una sonrisa a un tiempo burlona y encantadora y le responde: “Hola, ¿qué tal?”. Se presenta: yo, Vidal. En ese momento ya se ha llevado el premio al mejor jugador de la noche.
A partir de ahí todo va cuesta abajo: él le pide el Instagram, ella le da largas, él tontea con la batería del móvil, mueve la portería pero al final acepta una realidad. Le acaban de dar calabazas.
“¿Esto no sale, no, jefe?”, dice mirando a cámara y ya entre carcajadas de todos los presentes. “Estas calabazas no salen, ¿no? En Cuatro, no me jodas, que lo ven mi abuela y mi madre. Que me van a reconocer”.
En fin, la historia termina con el canallita rondando a otras chavalas entrevistadas por Berro y aplicando exactamente la misma estrategia cómica y fallida para no marcharse solo a casa. Al menos la historia de esa noche.
Tras preguntar a la joven, el periodista se acercó hasta la posición de otras dos que paseaban sin mascarilla. Fue entonces cuando el joven volvió a acercarse hasta su posición para saber si, en esta ocasión, podría ligar con alguna de ellas o no.
Mientras el periodista le recordaba que estaba aprovechando cada una de las entrevistas para ligar, el joven reconocía que no perdía el tiempo. De hecho, trató de ligar con ellas de la misma manera que hizo con la primera joven: “Sois ángeles de Victoria’s Secret”.
De vídeo viral a reencuentro
Cuando Berro comparte el vídeo y miles y miles de personas comienzan a compartirlo el ruido llega a nuestro protagonista, convertido ya en una pequeña figura del Internet memético.
Consciente de la oportunidad que la fama recientemente adquirida le brida, decide escribirle al reportero en su perfil de Instagram. “Hola, buenass, soy el chico de Se van las mascarillas, vuelven los canallas. El de la entrevista de ayer, jajajajaj. Oye que si quieres poner mi Instagram ahí en el vídeo pues olé tus huevos, si no no pasa na. Mi madre le ha encantado, está muy orgullosa”.
Dicho y hecho, responde Berro. Cuelga la captura. La leyenda de canallita se agranda, ya rozando con los dedos a otras figuras mitológicas de la cultura popular española como Arturo Fernández o Julio Iglesias.
No tenía nada que perder, al fin y al cabo. Quizá aquella chica no sucumbió a sus modestos encantos el sábado por la noche. Quizá alguna otra sí lo hizo al día siguiente contemplando su fracasado pero muy divertido ritual de apareamiento desde la pantalla de su teléfono móvil.
Si alguna se sintió interpelada, allí tenían su perfil, abierto para quien deseara otearlo. Pero la fortuna y la fama obran milagros.
He aquí que María, la otra protagonista del vídeo, la autora de las calabazas, también escribe a Berro: “Hola, qué tal. Soy la del vídeo. Me mofo con el hype. Muy tocho”.
Alguna chispa debió prender la noche anterior. Porque al cabo de las horas Vidal y María se reencuentran en una videollamada orquestada por el reportero y retransmitida en directo desde su perfil de Instagram.
Esta mañana las capturas son la Otra Gran Sensación de España. El reencuentro de las dos personas que simbolizaron la Vuelta a la Normalidad. y comieron perdices.
En efecto, se va la mascarilla y vuelven los canallitas. Pero también las calabazas. Y el amor. O un amago del mismo. Señales de una cotidianidad que habíamos perdido durante casi un año y medio. Y a la que todos echábamos mucho de menos, a juzgar por el éxito del canallita.
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