El filtro de aire acondicionado limpia el aire que circula por el equipo y llega a la estancia, mientras que el silenciador reduce el ruido producido por el movimiento del aire y por los componentes del sistema. Son elementos distintos: el filtro actúa principalmente sobre las partículas y los contaminantes, y el silenciador sobre el sonido.
En una instalación de climatización pueden trabajar conjuntamente. El aire atraviesa los filtros para retener polvo, polen, partículas finas y otros contaminantes; después, los silenciadores reducen el ruido procedente de los ventiladores, los conductos y otros elementos del sistema antes de que el aire llegue a las estancias.
Diferencia entre un silenciador y un filtro de aire acondicionado
El filtro de aire acondicionado es una pieza en forma de retícula o rejilla que retiene partículas en suspensión. El filtro del aire acondicionado actúa como una barrera que retiene las partículas del aire antes de que pasen al interior de la estancia.
Los silenciadores son componentes destinados a reducir el ruido procedente de los elementos más ruidosos de la unidad de tratamiento de aire cuando está en funcionamiento. No purifican el aire ni sustituyen a los filtros, porque su función está relacionada con la acústica y no con la filtración.
| Elemento | Función principal | Qué controla |
|---|---|---|
| Filtro de aire acondicionado | Purificar el aire que circula por el sistema | Polvo, polen, partículas, microorganismos, olores y determinados gases, según el tipo |
| Silenciador | Reducir el ruido de la instalación | Sonido generado por ventiladores, conductos y componentes de la UTA |
Cómo funciona el filtro de aire acondicionado
Dependiendo del tipo de aparato de aire acondicionado o del modo en que se utilice, puede tomar el aire que va a enfriar de la calle, de los conductos o espacios que quedan entre las paredes (por ejemplo, un falso techo), o del interior de la propia estancia que se quiere refrescar. En cualquier caso, antes de que pase por el aparato para enfriarse, ese aire contiene un gran número de componentes y partículas contaminantes procedentes del humo, el polvo, u otros elementos como polen, bacterias nocivas o virus.
Independientemente del tipo de filtro del aire acondicionado que sea, todos sirven para limpiar ese aire que se expulsa a la estancia. El filtro es el responsable de que el aire que se emite por el aparato de aire acondicionado esté libre de impurezas, como polvo y microorganismos.
Cuando el aparato está en funcionamiento, además de enfriar el aire en verano se encarga de filtrar el aire interior de la vivienda. Por lo tanto, te aconsejamos que elijas un modelo con un sistema de filtración lo más completo posible.
- El equipo aspira aire del exterior, de los conductos o de la estancia.
- El aire pasa por uno o varios filtros.
- El medio filtrante retiene partículas y, según su composición, determinados olores, gases o microorganismos.
- El aire tratado continúa hacia la batería de refrigeración o calefacción.
- El ventilador impulsa el aire filtrado y climatizado hacia la estancia.
Cómo funciona una unidad de tratamiento de aire
Una UTA es una forma eficaz de mejorar la calidad del aire en el interior de los edificios. Como parte de un sistema de ventilación y aire acondicionado, están diseñadas para limpiar y hacer circular aire fresco con el fin de garantizar un entorno saludable para los ocupantes.
Una UTA de suministro distribuye aire fresco por todo el edificio a través de una red de conductos. En primer lugar, aspira aire del exterior. A continuación, el aire pasa por diferentes partes de la unidad, como filtros para purificarlo y calentadores o enfriadores para ajustar su temperatura. Después, un ventilador impulsa el aire purificado y tratado a través de los conductos hacia las estancias.
Algunas UTA también pueden controlar la humedad o recuperar energía del aire de salida para ayudar a mejorar el confort y reducir el consumo energético. Una UTA de retorno es una unidad más sencilla y puede incluir únicamente un ventilador y un regulador de tiro, para aspirar el aire de salida y expulsarlo al exterior del edificio.
Partes principales de una UTA
- Toma de aire: la UTA aspira aire exterior para tratarlo y distribuirlo en el interior una vez que ha pasado por los filtros de la UTA y ha sido purificado.
- Filtro de aire: el filtro retiene las partículas y los contaminantes del aire, dependiendo del tipo de filtro utilizado y de la naturaleza de los contaminantes presentes en el aire.
- Ventilador de la UTA: el ventilador impulsa el aire limpio fuera de la UTA a través de los conductos de ventilación y aire acondicionado para distribuir el aire fresco y purificado por todo el edificio.
- Sistema de recuperación de calor: este componente transfiere calor entre las corrientes de aire de salida y de entrada, lo que ayuda a precalentar el aire exterior entrante durante el invierno, al tiempo que reduce el consumo energético total.
- Batería de refrigeración: enfría el aire a medida que pasa por el sistema.
- Silenciadores: las UTA pueden ser bastante ruidosas, por lo que los silenciadores reducen el ruido procedente de los elementos más ruidosos de la UTA cuando está en funcionamiento.
- Cámaras de distribución: estas cajas introducen, extraen y distribuyen el aire.
Las UTA actuales se diseñan cada vez más para equilibrar la calidad del aire interior con la eficiencia energética. Características como la recuperación de calor, la ventilación controlada por demanda y la filtración de alto rendimiento ayudan a los edificios a alcanzar tanto los objetivos de sostenibilidad como los de confort de los ocupantes.

Cómo funciona un silenciador de aire acondicionado
El ruido de una instalación de climatización puede propagarse por los conductos junto con el flujo de aire. Los silenciadores se colocan en la red de ventilación para reducir esa transmisión acústica antes de que el sonido alcance las estancias ocupadas o se extienda hacia otras zonas del edificio.
Su funcionamiento se basa en controlar la propagación de las ondas sonoras dentro del conducto. Los modelos destinados a instalaciones de ventilación suelen incorporar materiales absorbentes y una geometría que permite el paso del aire mientras disminuye la energía acústica.
El silenciador debe permitir que el aire circule con una resistencia compatible con el ventilador. Si la caída de presión es elevada, el ventilador tendrá que realizar un esfuerzo mayor y el consumo energético puede aumentar.
Tipos habituales de silenciadores
- Silenciadores disipativos: utilizan materiales absorbentes que reducen la energía del sonido a medida que el aire atraviesa el elemento.
- Silenciadores resistivos o reactivos: emplean cámaras, cambios de sección y geometrías internas para atenuar determinadas frecuencias.
- Silenciadores combinados: reúnen principios absorbentes y reactivos para actuar sobre un intervalo más amplio de frecuencias.
- Silenciadores circulares: se adaptan a conductos de sección circular y suelen instalarse en redes compactas.
- Silenciadores rectangulares: se utilizan en conductos de mayor sección y en unidades de tratamiento de aire.
La elección depende del caudal de aire, la velocidad, el espacio disponible, la frecuencia del ruido, la pérdida de carga admisible y el nivel acústico que se desea alcanzar.
Qué función tienen los filtros en el aire acondicionado
Los filtros de aire acondicionado se encargan básicamente de purificar el aire que va a refrescar e introducir en las estancias que se quiere climatizar. Esto resulta crucial para que las personas respiren aire limpio y no se expongan a posibles problemas de salud por estar en contacto con aire de mala calidad.
Todos los tipos de filtros para aire acondicionado limpian el aire y, por lo tanto, contribuyen a frenar la propagación de malos olores o elementos que pueden causar alergias u otros problemas respiratorios. Además, evita que estas partículas se acumulen en el interior del equipo, lo que también mejora su rendimiento y alarga su vida útil.
Partículas que puede retener un filtro
- Polvo y suciedad del ambiente.
- Polen y ácaros.
- Pelos de mascotas.
- Partículas finas.
- Esporas de moho.
- Bacterias y algunos virus, según el tipo de filtro.
- Olores y determinados compuestos orgánicos volátiles, en los filtros con carbón activo.
Si no ventilamos mucho la casa para evitar que entre calor, el aire interior puede viciarse con alérgenos, suciedad y gases nocivos. En verano, cuando el uso es más intenso y el aire apenas se renueva, tener un buen sistema de filtrado marca la diferencia.
Tipos de filtros para aire acondicionado
Existen distintos tipos de filtros para aire acondicionado, algunos de ellos especiales para ofrecerte una mayor protección contra determinados elementos según tus necesidades. Además de diferenciarse por los distintos materiales que se utilizan para su fabricación, existen diversos tipos de filtros especiales que son más efectivos o hacen mayor hincapié en la filtración de unos elementos u otros.
| Tipo de filtro | Función principal | Nivel de filtración |
|---|---|---|
| Filtro de malla o mecánico | Retiene polvo y partículas grandes | Básico |
| Filtro electrostático | Atrae y captura partículas finas mediante carga eléctrica | Medio |
| Filtro de carbón activo | Elimina olores y compuestos orgánicos volátiles | Medio-alto |
| Filtro HEPA | Captura hasta el 99,97% de partículas pequeñas (polvo fino, ácaros, etc.) | Muy alto |
| Filtro plasma o ionizador | Descompone virus, bacterias y alérgenos mediante descargas de plasma o iones | Avanzado |
Filtro de nylon o de malla
El más común de ellos es el filtro de Nylon, usado en la mayoría de aires acondicionados tradicionalmente, es un tipo de filtro básico cuyo mantenimiento es sencillo y cómodo, pudiendo lavarse fácilmente cuando se ensucia.
Los filtros de malla o mecánicos retienen principalmente el polvo y las partículas de mayor tamaño. Suelen formar parte del equipamiento básico de los aparatos y requieren limpieza periódica para conservar un flujo de aire adecuado.
Filtros metálicos
Otro de los filtros más comunes en los aparatos tradicionales de aire acondicionado son los filtros metálicos, hechos a partir de aluminio o bien de acero, que también son fáciles de limpiar y mantener, y se venden también por separado para ser sustituidos en caso de que sufran algún desperfecto o muestren un deterioro notable con el paso de los años.
Filtros electrostáticos
El filtro electrostático atrae y captura partículas finas mediante carga eléctrica. Puede mejorar la retención de partículas respecto a un filtro mecánico básico, aunque su rendimiento depende del diseño del equipo, del estado del elemento filtrante y del mantenimiento indicado.
Filtros de carbón activo
Otro ejemplo, en este caso ideal para cocinas o hogares de fumadores, son los filtros de carbón activo, capaces de absorber olores además de filtrar el polvo. Este tipo de filtro no se puede lavar, con lo que debe ser sustituido una vez deje de funcionar correctamente.
Por su parte, los filtros de habitáculo con capa de carbón activado combinan el filtrado de partículas con una capa adicional hecha de carbón activado. Este modelo puede retirar del aire olores y determinadas sustancias en forma gaseosa.
Resulta así ventajoso ante todo en tráfico urbano denso, en túneles y en el entorno de instalaciones industriales. Con frecuencia aquí, los conductores perciben que el aire es más agradable.
Filtros HEPA
Por ejemplo, los filtros tipo HEPA, que son capaces de atrapar partículas más pesadas, de hasta 0,3 micras, y que suelen estar hechas a partir de fibra de vidrio, con lo que es un poco más delicado a la hora de lavar, de forma suave y con agua tibia.
Los filtros EPA, HEPA y ULPA se utilizan en aplicaciones en las que se requiere un rendimiento de filtración excepcionalmente alto, como en centros sanitarios, la fabricación de productos farmacéuticos, salas blancas, laboratorios, la producción microelectrónica y determinados procesos industriales.
Estos filtros se clasifican y se someten a ensayo de acuerdo con la norma EN 1822 y la norma internacional ISO 29463. El rendimiento se evalúa en el tamaño de partícula de mayor penetración (MPPS), lo que garantiza una eficiencia de filtración constante y verificable.
Filtros de plasma e ionizadores
El filtro plasma o ionizador descompone virus, bacterias y alérgenos mediante descargas de plasma o iones. Además, si tiene un ionizador, mejor que mejor.
La función de este dispositivo es generar millones de iones para reducir la carga de virus y bacterias del ambiente. Su eficacia concreta depende del diseño del aparato, de las condiciones de uso y del mantenimiento del sistema.
Filtros fotocatalíticos y antibacterianos
El filtro fotocatalítico es otra de las soluciones disponibles para determinados equipos de aire acondicionado. Su función depende del material activo y del sistema de activación empleado por el aparato.
En cuanto a los filtros de habitáculo con medios filtrantes dotados de acción antibacteriana, encontramos en ello revestimientos especiales que recubren el fieltro y reprimen el crecimiento de microorganismos en la superficie del filtro.
Con ello se contribuye a reducir que se formen olores en el canal del aire, así como a mejorar las condiciones higiénicas en el sistema de ventilación, especialmente en caso de uso intenso de equipos climatizadores.
Filtros de mangas, compactos y de paneles plisados en UTA
El tipo de filtro más común es el filtro de mangas, que consta de entre 4 y 12 mangas dispuestas en paralelo entre sí. La longitud y la profundidad pueden variar -de 300 mm a 900 mm- y pueden abarcar desde filtros gruesos de baja eficiencia hasta filtros finos de muy alta eficiencia, dependiendo del grosor del material filtrante y del número de mangas utilizadas.
Las mangas pueden ser cónicas para mejorar el flujo de aire o rectas. Los filtros de mangas eliminan el polvo del aire mediante una serie de procesos que incluyen el tamizado, la colisión inercial, el enganche, la difusión, la sedimentación gravitatoria y la electricidad estática.
Compuestos por paneles plisados montados en un marco rígido, los filtros compactos presentan una gran variedad de formas. Se fabrican con una profundidad de 292 mm y utilizan microfibra de vidrio o fibra sintética depositada en húmedo y plisada en un paquete filtrante.
Al sellarse en el marco, forman una forma de V que proporciona el máximo nivel de filtración. El paso y la altura del pliegue, la superficie y el número de «V» determinan el rendimiento y la calidad del filtro.
Los filtros compactos se suelen elegir cuando se requiere una mayor eficiencia de filtración pero el espacio de instalación es limitado, lo que los convierte en una solución muy popular en muchos diseños modernos de unidades de tratamiento de aire (UTA).
Los filtros de paneles plisados están fabricados con una mezcla de polímeros sintéticos, que a menudo incorporan cargas electrostáticas, y la profundidad del pliegue puede oscilar entre 25 mm y 300 mm.
Los filtros de paneles plisados se utilizan con frecuencia como prefiltros, lo que ayuda a proteger los filtros posteriores, más costosos, al tiempo que prolonga la vida útil global del sistema.
Clasificación de los filtros de ventilación
Los sistemas de ventilación modernos recurren cada vez más a filtros clasificados según la norma ISO 16890, mientras que los filtros de alta eficiencia EPA, HEPA y ULPA se someten a ensayos conforme a las normas EN 1822 e ISO 29463.
Los filtros de ventilación modernos se clasifican habitualmente según la norma ISO 16890, que evalúa su capacidad para capturar partículas en suspensión. Los filtros se clasifican en función de su eficiencia frente a las partículas PM1, PM2,5 y PM10, lo que ayuda a los diseñadores a seleccionar soluciones de filtración que se ajusten a los objetivos específicos de calidad del aire interior.
Dado que las partículas finas pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio, la filtración de PM1 se ha convertido en un factor cada vez más importante en entornos urbanos y densamente poblados.
Diferencia entre ISO 16890 y HEPA
La norma ISO 16890 se utiliza para clasificar los filtros de ventilación general en función de su capacidad para capturar partículas como PM1, PM2,5 y PM10. Los filtros HEPA, EPA y ULPA se clasifican según las normas EN 1822 e ISO 29463 y están diseñados para aplicaciones que requieren una eficiencia de filtración excepcionalmente alta.
Qué ocurre cuando el filtro está sucio
Si los filtros no funcionan adecuadamente, pueden ser una de las causas de malos olores en el aire acondicionado o provocar un mal funcionamiento del aparato, lo que supone, como mínimo, un mayor consumo energético del necesario (unos filtros sucios pueden suponer hasta un 30% más de consumo).
En algunos casos, el mal estado de los filtros puede hacer que directamente el aparato se estropee y deje de funcionar. Incluso fomenta la aparición de ácaros o bacterias que pueden causar complicaciones de salud para las personas.
Un filtro sucio u obstruido puede producir:
- Menor rendimiento del equipo.
- Aumento del consumo eléctrico.
- Emisión de aire con malos olores o con polvo acumulado.
- Disminución del flujo de aire.
- Mayor esfuerzo del ventilador.
- Más ruido generado por el esfuerzo extra del sistema cuando está sucio.
- Mayor necesidad de mantenimiento técnico.
Cuando el filtro de aire acondicionado está sucio, es fácil notarlo: el flujo de aire disminuye, el equipo tarda más en enfriar la estancia y pueden aparecer olores o una sensación de aire cargado.
Además, es común que el consumo eléctrico aumente sin una razón clara, ya que el sistema necesita más esfuerzo para funcionar con normalidad. Un buen mantenimiento del filtro no solo mejora la calidad del aire y la eficiencia del equipo, sino que también reduce los ruidos generados por el esfuerzo extra del sistema cuando está sucio.
Mantenimiento y sustitución de los filtros
Por ese motivo, es muy importante realizar un adecuado mantenimiento de aire acondicionado que garantice que el filtro de aire esté limpio y en buen estado. Por lo general, la limpieza de los filtros del aire acondicionado es muy sencilla de realizar y puedes hacerla tú mismo.
Revisa el manual del equipo para saber cómo acceder al filtro y cuál es su mantenimiento recomendado. Algunos filtros lavables pueden limpiarse, mientras que otros, como determinados filtros de carbón activo, deben sustituirse cuando dejan de funcionar correctamente.
Durante los periodos de mayor uso, el filtro puede acumular suciedad con mayor rapidez. La frecuencia concreta depende del tipo de equipo, del nivel de contaminación, del número de ocupantes, de la presencia de mascotas y de las indicaciones del fabricante.
Mantenimiento de los filtros de una UTA
La inspección, el mantenimiento y la sustitución periódicos de los filtros son esenciales para mantener la calidad del aire interior y garantizar un funcionamiento energéticamente eficiente.
Los filtros que acumulan una cantidad excesiva de contaminantes pueden aumentar la caída de presión, lo que se traduce en un mayor consumo energético del ventilador y un rendimiento reducido del sistema.
Siga siempre las recomendaciones del fabricante en cuanto a intervalos de mantenimiento y calendarios de sustitución. La frecuencia de sustitución depende de las condiciones de funcionamiento, la calidad del aire, los niveles de ocupación y el tipo de filtro.
Los filtros deben inspeccionarse periódicamente y sustituirse según las recomendaciones del fabricante o cuando la caída de presión y los indicadores de rendimiento indiquen que es necesaria su sustitución.
Cómo elegir entre diferentes filtros
La selección del filtro adecuado depende de la aplicación, de la eficiencia de filtración requerida y de los objetivos de calidad del aire interior.
Esto depende de dónde y cómo se vaya a utilizar la UTA. Por ejemplo, la contaminación atmosférica en una planta de fabricación contendrá partículas de un tamaño diferente al de las viviendas residenciales.
La calidad del aire urbano actual está contaminada por partículas más pequeñas y gases generados por contaminantes exteriores, es decir, por motores diésel y de combustión. Esto significa que el filtro de aire seleccionado debe ser capaz de eliminar las partículas de menor tamaño, así como las esporas fúngicas y bacterianas, para proporcionar una mejor calidad del aire interior.
Las industrias manufactureras suelen requerir un tipo de filtro de aire diferente al de los hospitales, por ejemplo, debido al tipo y tamaño de las partículas que deben eliminarse del aire.
A la hora de seleccionar un filtro de aire, deben tenerse en cuenta factores como los niveles de contaminación exterior, la densidad de ocupación, el uso del edificio, el consumo energético y los requisitos de mantenimiento.
Según las necesidades de la estancia
- Para polvo y suciedad general, puede ser suficiente un filtro de malla, nylon, metálico o de panel plisado.
- Para olores, humo y determinados compuestos gaseosos, resulta adecuado un filtro con carbón activo.
- Para una retención elevada de partículas pequeñas, pueden utilizarse filtros HEPA cuando el equipo y la instalación sean compatibles.
- Para determinadas partículas finas, bacterias y alérgenos, pueden emplearse filtros electrostáticos, de plasma, ionizadores o medios con acción antibacteriana.
- En edificios con necesidades específicas de calidad del aire, la selección debe basarse en la clasificación del filtro, la pérdida de carga y las condiciones reales de funcionamiento.
Además, existen otras variantes de filtro con materiales filtrantes optimizados, pensadas por ejemplo en particular para partículas finas. Su empleo es frecuente allí donde se intensifican las exigencias en cuanto a calidad del aire, como puede suceder en el caso de personas sensibles o en aglomeraciones urbanas.
Sea cual sea la variante, se aplica lo siguiente: para que el filtro pueda desarrollar una efectividad plena, tiene que estar instalado profesionalmente y hay que cambiarlo regularmente conforme a las pautas.
Silenciador y filtro: cómo deben integrarse
El filtro y el silenciador no realizan la misma tarea, pero ambos influyen en el funcionamiento global de una instalación de aire acondicionado y ventilación. El filtro puede aumentar la resistencia al paso del aire a medida que acumula contaminantes, mientras que el silenciador también debe seleccionarse teniendo en cuenta la pérdida de presión que introduce.
Una instalación correctamente diseñada debe equilibrar la calidad del aire, el caudal, el consumo energético y el nivel acústico. Una filtración de alto rendimiento puede mejorar la calidad del aire, pero también exige comprobar la compatibilidad del ventilador y el mantenimiento necesario.
Del mismo modo, un silenciador debe reducir el ruido sin impedir que el sistema mueva el caudal de aire requerido. La ubicación, las dimensiones, el material absorbente y las características del conducto influyen en el resultado acústico.
Silenciador rectangular para disminuir ruido y vibración
Filtros del aire acondicionado y filtros de habitáculo: no son lo mismo
El filtro de aire y el filtro de habitáculo asumen en el vehículo cometidos diferentes. El filtro de aire protege el motor frente a partículas de suciedad procedentes del aire de entrada, mientras que el filtro de habitáculo limpia el aire que respiran conductor y ocupantes.
El filtro de aire limpia el aire que entra en el motor; el filtro de habitáculo limpia el aire que llega al habitáculo del vehículo a través de la ventilación. Ambos filtros están colocados en lugares diferentes y protegen sistemas diferentes.
El filtro de aire forma parte del sistema de aspiración del motor. Filtra polvo, arena y otras partículas del aire ambiental antes de que este llegue al motor.
El filtro de habitáculo, también denominado comúnmente filtro de polen o filtro del aire de cabina, es parte integrante del sistema de climatización y ventilación. Situado habitualmente en el área del canal que lleva aire al compartimento de pasajeros, impide que conductor y ocupantes puedan respirar polen, polvo y, según los modelos, también polvo fino y gases.
| Filtro | Ubicación | Elemento protegido | Contaminantes principales |
|---|---|---|---|
| Filtro de aire del motor | Sistema de aspiración del motor | Cilindros, válvulas y otros componentes | Polvo, arena, hollín y suciedad |
| Filtro de habitáculo | Canal de ventilación y climatización | Conductor y ocupantes | Polen, polvo, partículas finas, gases y olores, según el modelo |
Filtro de aire del motor
El filtro de aire se encarga de que el motor reciba aire de entrada limpio para así poder funcionar de manera fiable. En el canal de aire aspirado hay componentes sensibles que solo permanecen protegidos si el filtro retiene las partículas de polvo.
En su estado intacto, el filtro de aire filtra del aire ambiente polvo, partículas de hollín y suciedad antes de que puedan llegar a la cámara de combustión. De este modo, refuerza la estabilidad de la carburación y puede contribuir a que la combustión y la marcha del motor se desarrollen en el marco previsto para ello.
Según diseños, el filtro de aire utiliza para su tarea medios filtrantes basados en papel, fieltro o material multicapa.
Filtro de habitáculo
El filtro de habitáculo asegura que el aire que entra en el compartimento de pasajeros se halle en gran medida libre de partículas y, según modelos, también de gases. Con ello, aporta comodidad y contribuye a una atmósfera agradable en el interior del vehículo.
Dentro del canal de la ventilación, el filtro de habitáculo constituye una barrera entre el aire exterior y el habitáculo del vehículo. Los filtros estándar atrapan polen, polvo y otras sustancias en suspensión.
Para muchos conductores, el buen funcionamiento de este filtro resulta de especial importancia en la temporada de floración. En caso de tráfico urbano muy denso o en regiones con sobrecarga de polvo fino, la función del filtro de habitáculo resulta igualmente esencial.
Señales de un filtro deteriorado
Filtro de aire del motor
Según avanza el kilometraje, el filtro de aire va sufriendo deterioro. El flujo de aire se reduce y el motor deja de recibir el volumen de aire para el que está diseñado.
En la práctica, esta situación se hace notar, entre otras señales, cuando la aceleración pierde espontaneidad o la marcha del automóvil se siente en conjunto más dificultosa. También puede incrementarse el consumo de combustible, pues la gestión del motor reacciona. a los cambios en la alimentación de aire
Las partículas de suciedad pueden llegar a la cámara de combustión y, una vez allí, hacerse notar en piezas sensibles. En el peor de los casos, tales partículas podrían terminar llegando al aceite y hasta el cárter por el segmento raspador de aceite.
Una vez llegadas al aceite de motor, podrían ayudar en el peor de los casos a que se desgasten tempranamente el cojinete del cigüeñal, el cojinete del turbocompresor y otras piezas.
Filtro de habitáculo
Si el filtro de habitáculo se encuentra sucio, tal circunstancia no suele llamar mucho la atención en principio. Puede bajar el volumen de aire en las toberas, las lunas se empañan más rápido o aparecen olores en el habitáculo.
Al mismo tiempo, aumenta la sobrecarga de partículas y sustancias nocivas en el aire. Cuando en el filtro se acumulan polvo y humedad, con el tiempo cambia también el olor del aire que circula por él.
Un filtro de habitáculo muy desgastado puede contribuir a que en el interior del vehículo huela a enmohecido. En la práctica, los talleres comprueban el filtro de habitáculo y lo cambian si la suciedad en el mismo se aprecia a la vista o se ha alcanzado el intervalo de mantenimiento periódico.
Cuándo limpiar o cambiar cada filtro
Los filtros de aire y de habitáculo deben cambiarse en los intervalos recomendados por el fabricante del vehículo para que puedan cumplir sus cometidos con fiabilidad. Se trata pautas basadas en las características del motor, el equipo de ventilación y los empleos típicos a que se destina el vehículo.
Filtro de aire acondicionado doméstico
Consejo: Limpia o cambia los filtros de aire acondicionado cada 2 a 4 semanas durante los meses de más uso. Revisa el manual del equipo para saber cómo acceder al filtro y cuál es su mantenimiento recomendado.
La periodicidad puede variar según el tipo de filtro, la calidad del aire, el uso del equipo y las instrucciones del fabricante. Los filtros que no son lavables deben sustituirse cuando llegan al final de su vida útil o cuando el rendimiento de filtración deja de ser adecuado.
Filtro de aire del motor
En el caso del filtro de aire, los momentos de cambiarlo suelen ir unidos a los intervalos periódicos de revisión. Los talleres comprueban el elemento filtrante y lo cambian cuando el fabricante haya previsto o si lo hace recomendable el grado de suciedad que presenta.
Si se usa en circunstancias extremas, como por ejemplo la circulación en zonas de obras con abundante polvo, puede ser conveniente cambiarlo antes.
En el taller, el estado del filtro de aire se comprueba en las revisiones y se procede a cambiarlo conforme a las pautas del fabricante del vehículo. De este modo el motor queda protegido frente a la acción de impurezas y el grupo trabaja dentro de los márgenes de funcionamiento previstos.
Filtro de habitáculo
En cuanto al filtro de habitáculo, muchos fabricantes recomiendan cambiarlo periódicamente según un criterio estacional, como puede ser una vez al año o tras alcanzarse un determinado kilometraje.
Para quien circule ante todo en ciudad o viaje con frecuencia a regiones con alta exposición al polen, suele ser beneficioso acelerar el ritmo de sustitución. Renovar el filtro de habitáculo en el momento oportuno ayuda a que la calidad del aire en el interior del vehículo se mantenga en un nivel estable y el equipo de climatización sufra menos esfuerzo.
En principio, la regla es: los talleres deben orientar su consejo según las indicaciones del fabricante, cotejándolas con el uso concreto que recibe el vehículo.
Muchos expertos ven en el otoño el momento óptimo para el cambio, pues así se circula durante el invierno con un filtro nuevo hasta que en primavera se entra en la fase que le exige más.
Qué filtro es más importante
No existe un filtro universalmente más importante: cada elemento protege una parte distinta del sistema. El filtro del aire acondicionado protege el equipo y ayuda a mejorar el aire de la estancia, mientras que el silenciador mejora el confort acústico sin intervenir directamente en la limpieza del aire.
En un vehículo, en la práctica no puede calificarse de “más importante” ni el filtro de aire ni el de habitáculo, pues sirven para proteger sistemas diferentes. El filtro de aire protege el motor y contribuye a que el grupo trabaje con el menor desgaste y la mayor eficiencia posibles.
El filtro de habitáculo protege a conductor y ocupantes frente a partículas y determinadas sustancias gaseosas presentes en el aire ambiente. Así, cada uno de ellos desempeña una función propia: el filtro de aire ayuda a reducir todo lo posible el desgaste en el funcionamiento del motor, mientras el filtro de habitáculo mejora las condiciones del conductor y acompañantes, en particular cuando la exposición a polen o polvo fino es intensa.
Otros filtros del automóvil
Junto a los filtros de aire y de habitáculo, en el automóvil se emplean también otros con distintos cometidos. Aquí, entre otros, encontramos: Filtro de combustible, que protege contra partículas de suciedad el sistema de inyección, así como Filtro de aceite, que retira impurezas del aceite de motor.
Filtro de escape: muchos vehículos de gasóleo o gasolina llevan también instalado un filtro que atrapa partículas presentes en los gases de escape. Dichos filtros trabajan en sistemas separados y siguen intervalos de mantenimiento propios.
No se debe confundirlos con el filtro de aire ni con el de habitáculo, por más que los términos se empleen a diario indistintamente por error.
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