La turbidez es uno de los parámetros esenciales que hay que controlar en el tratamiento del agua potable. Esta medida óptica, expresada en NTU (Unidades Nefelométricas de Turbidez), refleja la presencia de partículas en suspensión que enturbian el agua y pueden comprometer su calidad sanitaria.
La turbidez es una medida del grado en el cual el agua pierde su transparencia debido a la presencia de partículas en suspensión. Cuantos más sólidos en suspensión haya en el agua, más sucia parecerá ésta y más alta será la turbidez. La turbidez es considerada una buena medida de la calidad del agua.
Qué es la turbidez y qué indica
La NTU es la abreviatura de Nephelometric Turbidity Unit (unidad nefelométrica de turbidez) y es la unidad utilizada para medir la turbidez en un fluido. La turbidez se refiere a la presencia de partículas en suspensión en el agua y está directamente relacionada con la claridad del líquido. Cuantos más sólidos en suspensión haya, más turbia o menos transparente será el agua, lo que se traduce en un aumento del valor de NTU.
La turbidez es el resultado de la presencia de diversas partículas en el agua: materia orgánica, arcillas, limo, microorganismos y residuos de corrosión.
En la práctica, las plantas potabilizadoras de agua utilizan habitualmente las NTU como indicador de la calidad del agua, ya que una turbidez elevada puede interferir con los procesos de desinfección y ser indicativa de la presencia de contaminantes. Sin embargo, en otros sectores como las plantas de tratamiento de aguas residuales es más común trabajar con sólidos en suspensión (SS) que se cuantifican en miligramos por litro (mg/L) o en partes por millón (ppm).

Causas habituales de la turbidez del agua
Hay varios parámetros que influyen en la turbidez del agua.
- Escorrentía urbana
- Materia orgánica.
- Arcillas.
- Limo.
- Microorganismos.
- Residuos de corrosión.
Cuando llueve mucho en poco tiempo, se producen escenarios de turbidez, especialmente en captaciones superficiales y embalses. Los problemas de turbidez del agua que han registrado algunas poblaciones de la provincia de Zamora se verán solventados mediante la modernización de las plantas potabilizadoras, según se ha anunciado desde la Diputación.
Así se hará en Fermoselle, Villalcampo, Palacios del Pan y San Pedro de la Nave-Almendra, donde la institución provincial se ha comprometido a colaborar en la modernización de esas instalaciones para evitar futuros problemas, como los ocasionados a consecuencia de las lluvias persistentes en las últimas semanas.
La idea es solventar de manera definitiva el problema que está detrás de la turbidez del agua, por encima del 0,5 o el 0,6, que hace que no sea apta para el consumo. Algo en lo que, anotan, influye la antigüedad de las plantas, con una vida útil de 30 años en algunos casos, y un mantenimiento posterior por parte de los consistorios "que no siempre ha sido el mejor".
Porque al vaciarse y rellenarse las tuberías se desprenden los depósitos acumulados en su interior: óxidos, cal y biopelícula. Es lo esperable tras obras o averías.
No necesariamente. La cal disuelta no enturbia el agua: un agua durísima puede ser perfectamente transparente. La turbidez blanca persistente puede deberse a partículas minerales, pero también a otros materiales en suspensión.
Por qué es importante eliminar la turbidez
El principal impacto es meramente estético: a nadie le gusta el aspecto del agua sucia. Pero además, es esencial eliminar la turbidez para desinfectar efectivamente el agua que desea ser bebida. Esto añade costes extra para el tratamiento de las aguas superficiales.
En primer lugar, una turbidez elevada puede enmascarar la presencia de microorganismos patógenos y reducir la eficacia de los tratamientos de desinfección, en particular los UV. Las partículas en suspensión también pueden actuar como portadores de bacterias y virus, protegiéndolos de los desinfectantes.
La turbidez en sí no suele ser tóxica; el problema es que las partículas protegen a los microorganismos de la desinfección con cloro.
Las partículas suspendidas absorben calor de la luz del sol, haciendo que las aguas turbias se vuelvan más calientes, y así reduciendo la concentración de oxígeno en el agua (el oxígeno se disuelve mejor en el agua más fría). Además algunos organismos no pueden sobrevivir en agua más caliente.
Las partículas en suspensión dispersan la luz, de esta forma decreciendo la actividad fotosintética en plantas y algas, que contribuye a bajar la concentración de oxígeno aún más.
Como consecuencia de la sedimentación de las partículas en el fondo, los lagos poco profundos se colmatan más rápido, los huevos de peces y las larvas de los insectos son cubiertas y sofocadas, las agallas se tupen o dañan.
Las partículas suspendidas también ayudan a la adhesión de metales pesados y muchos otros compuestos orgánicos tóxicos y pesticidas.
Valores de turbidez en el agua potable
Según la OMS (Organización Mundial para la Salud), la turbidez del agua para consumo humano no debe superar en ningún caso las 5 NTU, y estará idealmente por debajo de 1 NTU.
Según las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el agua destinada al consumo humano no debe exceder un valor de 5 NTU. En los sistemas de tratamiento de agua potable, es fundamental mantener la turbidez lo más baja posible.
Las normas francesas y europeas establecen umbrales estrictos para el agua destinada al consumo humano. La normativa exige niveles de turbidez inferiores a 2 NTU al final de la planta de tratamiento, con un valor objetivo recomendado inferior a 1 NTU.
Una unidad, 1 NTU. Ese es el valor de referencia que la normativa española marca como objetivo para el agua a la salida de las plantas de tratamiento. La referencia en agua tratada es no superar 1 NTU a la salida de la potabilizadora, y la normativa considera aceptables valores bajos en grifo del consumidor.
| Referencia | Valor de turbidez |
|---|---|
| OMS | No debe exceder 5 NTU |
| Objetivo ideal | Por debajo de 1 NTU |
| Normas francesas y europeas al final de la planta | Inferiores a 2 NTU |
| Valor objetivo de la normativa española a la salida de la planta | 1 NTU |
Cómo se mide la turbidez
La turbidez se mide en NTU: Unidades Nefelométricas de Turbidez. El instrumento usado para su medida es el nefelómetro o turbidímetro, que mide la intensidad de la luz dispersada a 90 grados cuando un rayo de luz pasa a través de una muestra de agua.
La unidad usada en tiempos antiguos era las JTU (Unidades de Turbidez de Jackson), medidas con el turbidímetro de vela de Jackson. Esta unidad ya no está en uso estándar.
En lagos la turbidez se mide con un disco secchi. Esto es un disco blanco y negro que se deja caer en el agua atado a una cuerda. Se anota la profundidad que el disco alcanza hasta que se pierde de vista. Esto proporciona una estimación del nivel de turbidez en el lago.
Una medición de la turbidez puede ser usada para proporcionar una estimación de la concentración de TSS (Sólidos Totales en Suspensión), lo que de otra forma es un parámetro tedioso y difícil de medir.
Relación entre NTU y sólidos en suspensión
En la práctica, las plantas de tratamiento de aguas residuales trabajan habitualmente con sólidos en suspensión (SS), que se cuantifican en miligramos por litro (mg/L) o en partes por millón (ppm).
La relación entre NTU y los sólidos en suspensión no es lineal ni universalmente constante, ya que depende de diversos factores como el tipo de partículas presentes en el agua, su tamaño, forma y refracción de la luz.
Por ejemplo, si el agua contiene 300 mg/l de sólidos en suspensión, se podría estimar una turbidez de alrededor de 900 NTU. Es importante aclarar que esta regla solo ofrece una aproximación y no debe tomarse como una conversión exacta en todos los casos.
Cuándo realizar un análisis del agua
La turbidez del agua se mide con precisión de laboratorio porque es mucho más que una cuestión estética: funciona como chivato de casi todo lo demás.
Hay tres situaciones en las que no merece la pena seguir probando por tu cuenta: cuando la turbidez del agua aparece de golpe sin obras ni lluvias que la expliquen, cuando va acompañada de olores o sabores extraños, y cuando procede de un pozo del que bebe la familia.
En esos casos, un análisis de laboratorio y una revisión de la instalación aclaran en días lo que las conjeturas no resuelven en meses. No siempre, pero es un riesgo evitable.
Son microburbujas de aire disueltas por la presión de la red, no suciedad. Se reconocen porque el vaso se aclara de abajo hacia arriba en uno o dos minutos.
Tecnologías para eliminar la turbidez
Para tratar eficazmente la turbidez del agua potable pueden utilizarse varios enfoques tecnológicos.
Coagulación y floculación
Esta técnica química sigue siendo la referencia para las grandes plantas de tratamiento. Consiste en desestabilizar las partículas coloidales mediante la adición de coagulantes (sulfato de aluminio, cloruro férrico) y, a continuación, utilizar floculantes para favorecer su agregación en flóculos sedimentables.
Ultrafiltración y microfiltración
La ultrafiltración y la microfiltración utilizan membranas semipermeables para retener las partículas.
Filtros de arena y antracita
Los filtros de arena o antracita son una solución probada, sobre todo para el tratamiento terciario.
Filtración automática
Frente a las limitaciones de las tecnologías tradicionales, la filtración automática mediante tamices metálicos o textiles se perfila como una solución especialmente adaptada a los retos actuales.
Los filtros automáticos de la gama AG están diseñados para funcionar en redes con presiones superiores a 2 bares. Estos filtros ofrecen un rango de filtración excepcionalmente amplio, de 0,5 a 500 micras, lo que permite adaptarlos con precisión a las necesidades específicas de cada instalación.
La gama AG puede manejar caudales considerables, de hasta 340 m³/h, manteniendo una presión de funcionamiento de 2 a 16 bar.
La gama AS responde a un problema específico: el tratamiento eficaz a muy baja presión. Con un rango de filtración de 6 a 500 micras y caudales de hasta 340 m³/h, la gama AS de filtros automáticos ofrece las mismas prestaciones de tratamiento que la gama AG, pero en condiciones de presión reducida.
El sistema de limpieza automática, activado por el diferencial de presión, mantiene un rendimiento constante sin intervención humana.
La ausencia de consumibles es una gran ventaja económica y medioambiental. El mantenimiento mínimo es una segunda ventaja operativa.
La certificación ACS (Attestation de Conformité Sanitaire), disponible para toda la gama, garantiza el cumplimiento de la normativa para aplicaciones de agua potable.
| Gama | Presión y filtración | Caudal máximo |
|---|---|---|
| AG | Presiones superiores a 2 bar; filtración de 0,5 a 500 micras | Hasta 340 m³/h |
| AS | Muy baja presión; filtración de 6 a 500 micras | Hasta 340 m³/h |
La elección entre las gamas AG y AS depende principalmente de las condiciones hidráulicas de la red. Para presiones superiores a 2 bar, la gama AG ofrece la mayor polivalencia.
El dimensionamiento depende del caudal a tratar, de la calidad del agua bruta y de los objetivos de calidad que se pretendan alcanzar.
Plantas compactas para eliminar la turbidez
Plantas Plug and Play para eliminación de turbidez en aguas potables y residuales. Proyectos llave en mano.
BIOBOX® Turbidez cumple con el nuevo proyecto de Real Decreto de Turbidez RD 3/2023.
Es capaz de lograr altas velocidades de filtración (>15 m/h) manteniendo su calidad con reducido footprint, baja demanda energética y bajo coste de operación OPEX.
Este proceso es muy eficaz para aguas brutas con alto contenido de sólidos en suspensión (TSS>40mg/l).

Ventajas de las plantas compactas BIOBOX
- Cumplimiento del nuevo Real Decreto de Turbidez RD 3/2023.
- Aguas brutas con alto contenidos en TSS (>40 mg/l).
- Altas velocidades de filtración (>15 m/h) manteniendo calidad.
- Reducido Footprint.
- Proceso sencillo con baja demanda energética bajo OPEX.
- Rápida construcción.
- Fácil instalación.
- Control remoto 4.0.
- 100% automatizada, sin necesidad de personal operativo de manera continua.
- Resultados garantizados.
- Solución respetuosa con el medio ambiente.
- Ahorro de agua respecto al uso de membranas.
- Ahorro de energía respecto al uso de membranas.
Diseño e instalación de la solución
El dimensionamiento y la configuración de una planta deben responder a las condiciones reales de cada instalación.
A medida de tus necesidades.
Diseño de la solución a medida en función de concentraciones, caudales, requerimientos de espacio, normativa local y disponibilidad de reactivos.
Fabricación de la solución BIOBOX y transporte a destino.
Instalación In-Situ, conexiones (agua, electricidad) y puesta en marcha.
Transferencia de conocimiento para el O&M.
Seguimiento en remoto y asesoramiento.
Contrato de leasing/renting de la planta BIOBOX.
Plantas potabilizadoras en contenedor
Las plantas potabilizadoras IMA water se fabrican en contenedor adaptado a medida para el cliente, adaptándose a cualquier tipo de agua existente.
El objetivo principal de este montaje es la instalación de la planta potabilizadora en destino de una forma sencilla y al mismo tiempo duradera que permita una larga vida útil de la instalación.
Poner en funcionamiento una potabilizadora compacta es mucho más sencillo que los sistemas convencionales que se fabrican insitu en el lugar de instalación.
Equipos instalables en las tomas principales del sistema, adaptados al caudal del agua de entrada pretratada.
Modelos de purificación doméstica instalables en cualquier toma o grifo individual de la vivienda o comercio en los que se busca filtrar el agua de entrada.
Automatización, mantenimiento y control
Algo que no ocurre, según explicó Faúndez, en casos de plantas más modernas. "En los convenios, cuando entregamos una planta, va firmado el compromiso de los ayuntamientos de llevar un mantenimiento, un control... Las nuevas plantas están automatizadas, y no se encuentran con este problema", señaló.
Las que se encuentran en los municipios afectados no están automatizadas.
El sistema de limpieza automática, activado por el diferencial de presión, mantiene un rendimiento constante sin intervención humana.
Las plantas compactas pueden incorporar control remoto y automatización para reducir la necesidad de personal operativo de manera continua.
La automatización no elimina la necesidad de mantenimiento: el control posterior de las plantas y la conservación de la instalación siguen siendo elementos esenciales para mantener la calidad del agua.
El 90% de la cantidad restante lo aportará la Diputación con una subvención directa a los ayuntamientos, que se harán cargo del 10% restante con el compromiso de ocuparse del mantenimiento constante y control posterior de las plantas.
Experiencias de modernización de plantas
La compañía Iberdrola, como gestora de los embalses donde captan el agua esos municipios, colaborará con una cantidad económica, según se explica en la Diputación de Zamora.
El presidente de la Diputación de Zamora, Javier Faúndez, mantuvo este viernes una reunión con el representante institucional de Iberdrola, Miguel Calvo, técnicos de Medio Ambiente de la Diputación y alcaldes de los municipios afectados. En concreto con José Manuel Pilo, de Fermoselle; Miguel Ángel Martín, de Villalcampo; Lidia de los Ángeles Pechero, de Palacios del Pan; y Braulio Prieto, de San Pedro de la Nave-Almendra.
Para acelerar los trámites, la Diputación entregará a los ayuntamientos un documento técnico para que puedan licitar las obras de modernización de manera inmediata.
La Diputación tuvo que "socorrer" a las poblaciones afectadas con el suministro de agua embotellada.
Frente a esta situación, ya se ha hecho un diagnóstico de la planta de Fermoselle, donde la renovación requiere 60.000 euros de inversión.
Modernización y Sustitución de Equipamiento de Planta Potabilizadora en Pueblo Viejo
Selección de la solución adecuada
La elección de la tecnología depende de la calidad del agua bruta, la concentración de sólidos en suspensión, el caudal, la presión disponible, los objetivos de calidad, el espacio, la normativa local y la disponibilidad de reactivos.
Para presiones superiores a 2 bar, la gama AG ofrece la mayor polivalencia. La gama AS está destinada al tratamiento eficaz a muy baja presión.
Las plantas compactas BIOBOX son especialmente eficaces para aguas brutas con alto contenido de sólidos en suspensión (TSS>40mg/l), mientras que los filtros automáticos permiten seleccionar rangos de filtración de acuerdo con las necesidades específicas de cada instalación.
La ultrafiltración y la microfiltración ofrecen una barrera mediante membranas, pero las plantas compactas BIOBOX destacan por el ahorro de agua y energía respecto al uso de membranas.
El control de la turbidez es una cuestión fundamental en el tratamiento del agua potable. Los filtros automáticos Hectron de las gamas AG y AS ofrecen una respuesta tecnológica moderna y eficaz, combinando rendimiento de filtración, autonomía de funcionamiento y bajo impacto medioambiental.
Podemos resolver cualquier duda que tengas.
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